s e g u n d a t e m p o r a d a

"En el Silencio"

CATORCE

Esta lista para el examen físico del primer año. Cómo se iba el tiempo, ya estaba por finalizar el primer año. Había tenido algunas complicaciones con varias materias que desconocía pero con Michiru ayudándole pronto sería hasta campeona de ajedrez. También daba gracias de poder disolver el matrimonio con Jessica por lo menos un mes en lo que ingresaban a segundo año. Según el profesor el siguiente curso debían cuidar de un bebé. Jessica sería buena con los niños pero de plano era muy despreocupada y así no sobreviviría nada a sus cuidados, ni una planta.

"Tienes que ayudarnos" dijo Jessica "todos reprobaremos educación física"

"Es muy sencillo" reía creyendo que se burlaba de ella

"Eres la única que puedes subir por la cuerda o terminar las lagartijas o sentadillas o… ¡Ayúdanos!"

Tal parecía que era en serio. Citó a cualquier interesado en el gimnasio, vería qué podían hacer, no había mucha ciencia en ello… Eso era el problema, no había libros para algo así… más que habilidad y entrenamiento. La primera en intentar subir la cuerda fue Jessica, la pobre niña apenas llegó a la mitad y fue la mejor del pequeño grupo. Michiru lo intentó pero estaba tan engrasada la cuerda que apenas la sujetaba resbalaba

"¿Nos dejará ser solidarios y empujarnos?"

Una semana completa y apenas podían subir. Pero allí estaban para el examen que definiría sus vidas. Nadie logró terminar ninguna tarea, excepto Haruka. Los chiquillos con sus caritas tristes, las manos llenas de ampollas y todo el cuerpo adolorido se formaron para escuchar su calificación. Dos sacaban seis, diez ocho, siete ocho y medio y uno diez… Sus rostros se llenaron de alegría suficiente para ellos, al final repetir los ejercicios para un diez les dejaba con el riesgo a quedarse con un cero.

"Eres genial" la abrazaba y besaba con alegría Michiru

"Yo también te quiero" cómo amaba ese perfume y esos exquisitos besos

Así terminaba el primer año. Hizo suya a su hermosa sirena en medio de una nevada, tomó como suyo el estudio y esforzándose demostró era inteligente, consiguió conocer a Jessica y saber que lo insoportable era su fachada de rebeldía, hiperactividad y amor tonto e infantil que le sostenía. Cerró los ojos pensando en ella. No volverían a tener dieciséis. No volverían a vivir otro año así porque se jugaría hasta la vida para tener mejores años. Se sorprendía que Michiru la conociera tan bien, se jactaba tanto de ello, pero era verdad, estaba en sus ojos el alma que ella leía como un libro.

"Adiós Señora Tenoh" le dijeron a Jessica un par de jovencitas del segundo año

"Y siguen…"

"Por lo menos Essaú y Lucas no se enteraron" decía Michiru comiendo su paletita dulce

"No comas tanto dulce" se la quitó de las manos la rubia para de paso darle una chupadita.

"Tengo hambre"

"Y te la quitarás" contestó con la paleta en la boca

"¿No es el fin?" le peleó juguetonamente su dulce, sin embargo ella no la cedería tan fácilmente

"No, te la quitarás y no comerás en Carne ranchera"

"¡Ranchera Carne!" le corrigió a gritos Jessica

"Como sea… ¿o quieres ir a tu restaurante favorito?"

"Llevémosla a comer pizza" opinó la niña de ojos verdes bailoteando sobre la barda del colegio

"¿Llevémosla? ¿Quién te invitó Wiechers? "

"¡Yo!" se enfadó y de un salto bajó de la barda "Bien ya entendí, es una cita, estorbas" refunfuñaba marchándose

"¿Y qué hacemos con los guardaespaldas?"

"Lo pensaré"

Haruka ya no pudo hacer nada y su padre le impuso guarura que a todos lados la seguía. A veces le preguntaba si también correría con ella en el autódromo, su padre molesto estuvo a punto de impedirle correr pero sabía cerrarle el camino a sus sueños era perderla para siempre.

Los negocios de su padre lo hicieron alejarse más de la familia. Mientras las cuentas bancarias subían él se volvía más frío y distante, más paranoico volviendo a la mansión Tenoh en un fortaleza. Pero ya nada importaba después de esa noche. Buscar culpables era tanto como buscar a quién condenar para que el dolor de una cruenta guerra no doliera tanto. Era su vida, su manera de ser y en sí ese mundo tan diferente en que se movían, mientras ella soñaba, se enamoraba y daba la vida por las más tiernas pasiones de su alma él era frío y calculador, empeñado en hacer dinero y cobrarle con triunfos equivocados lo que la vida le arrebató: la esperanza. Eran polos opuesto confrontados cada día de sus vidas como una vil condena para goce de un Dios.

"¿Estás bien?" preguntó Hitori

Ya no importaba, lo dicho se quedó grabado en alma ajena, el daño parecía irreparable. No era problemática sino que defendía en lo que creía y amaba. Jamás se arrepentiría de defender y pelear hasta morir por aquellos a quien amaba, qué sentido tenía la vida sin aquellos a quien rendía diario tributo de pasión. Sí, parecía perseguía los problemas y entre más hubiera advertencias o implicara desobedecer las leyes establecidas más los retaba, como si fuera una cuestión de honor pasar a la autoridad, enfrentarla y declara batallas sin lógica.

"¡Y qué quieres haga! Niña tonta" decía su padre "Que se largue a un internado o se pierda, siempre es igual hasta parece buscar lo peor para ser ella y cuando uno cree nada puede ser más terrible que ella, ella misma se supera"

"¡Cállate ya Lucas!"

De verdad se superó, porque esta vez con sus conflictos se llevó con ella a Hitori. Odiaba esa forma ruin en que Lucas la trataba cómo de repente se volvió un adorno más de la casa y su pequeña hermana un juguete molesto más, ya nada interesaba de aquella familia a Lucas Tenoh. Si las torpezas cometidas fueron en pro de defender a un amigo ahora defendió algo más invaluable: su verdadera familia. La tragedia comenzó en algo simple, Haruka decidió ayudar a su amigo Mai y es que el chico estaba de verdad metido en embrollos por torpe, pero era un común que ambos compartían. La torpeza no era más que su juventud e inexperiencia y al final ambos estaban en problemas. Su padre se enteró y furioso amenazó. Demasiados errores en un solo mes. No eran errores sino lo intolerante que él se volvió.

"Eres estúpida o te haces"

"Ambas" contestó jugando con el pisapapeles

"Pero este verano te mando a un instituto a que te compongan"

Sabía que le costaría caro su error pero no importaba, igual estaba dispuesta a pagar los costos de sus equivocaciones. Prohibió el automovilismo, ella ironizó de nuevo solamente por una costumbre muy arraigada y después amenazó… Hasta que sin sentido llegaron las preguntas

"¿Por qué no tienes novio?"

"No sé" reía la rubia nerviosa

"¡Pero sí sales y eres novia de esa mocosa!"

"¿Cuál de todas?"

"¡Kaioh! Anda dime por qué tienes novia… ¡Dilo de una buena vez! Qué pretendes con estas tonterías… Porqué no vistes como una muchacha normal… Ve tu ropa, tus fachas, tú… toda tú… ¿Eso te enseñó Hitori? Se supone por eso te conseguí madre, para que fueras más… más normal"

"Que puedo decir" seguía jugando con los objetos del escritorio en espera del silencio.

En espera de que terminara de destruirla pues los animales suelen ser torpes y cuando su presa no se mueve a veces pueden dejarla allí pensando mil cosas menos que es su forma con lo que salva la vida. Podía revelar la verdad que hasta hoy ella misma se daba cuenta sin embargo fue tan tremenda la sorpresa de percatarse de su propia forma de existir que no podía explicar o contestar aquellas preguntas. Como si hubiera salido de la nada una barda de contención, incapaz ahora de cambiar trayecto o regresar ¿Cuándo pareció allí? ¿Cuándo perdió el rumbo? Y quizá nunca lo tuvo. Nació así, como alguna vez le dijo su madre nació para algo más allá del entendimiento humano. Si Michiru con su pintura decía lo que su mente de niña guardaba, mostraba sin tapujos lo que era, ella con su modo de vida estaba haciendo exactamente lo mismo. Firmaba su sentencia de muerte en vida. Llanto en su lama, silencio en el exterior hacia su agresor. Palabras que hieren como dagas filosas. Silencio y el alma aguarda.

"¡Te marchas de Japón y donde vuelvas a ver a esa mocosa te mato y la mato! Pero ya hablaré con Taichi"

"Ella cree soy niño" contestó sin levantar la vista "así que quedarás en ridículo… Déjame hablar con ella…"

"¡Cállate ya!" y sin más la abofeteó

El viento indomable sucumbía entero allí al pesar, porque al final era tan mortal como su agresor. Amaba y el que ama siempre llevará las de perder. Sus ojos salvajes siguieron esquivando esos penetrantes ojos azules de su progenitor. Si alguna vez deseó sentir odio por él hoy más que nunca lo anhelaba.

"Ya déjala en paz" y como fiera madre protegía Hitori a la chica

"¡Tú tienes la culpa! Por permitir sus absurdos jugueteos"

"¿Y creías que un día se compondrían? Lucas has pasado años engañándote si hoy decidiste abrir los ojos a la verdad no es nuestra culpa… Ni que tus negocios turbios te vayan a terminar"

La joven rubia no comprendió del todo. Miró a su padre por primera vez en esa noche. Sus ojos fulgurosos habían desatado ya pasiones dormidas que acarreaban dolor. Lucas descargó su rabia contra Hitori en un golpe y Haruka no soportó más. Hace mucho entregó su vida a Hitori, hora de hacerlo verdad. Se dejó ir sobre su padre y él la intentó sujetar pero sin duda la fuerza de la joven estaba dotada por lo sobrehumano. Con un empujón lo dejó tendido en el suelo. Sus ojos zarcos llameaban expresando el fatal odio que tanto tiempo necesitó para terminar ese dolor. Tomó a Hitori para sacarla de allí. Así hoy a las once y media de la noche estaba ella en su habitación dejando que el pensamiento durmiera junto con las emociones mientras su padre seguía encerrado en el despacho…

"¿Estás bien?" repitió Hitori por segunda vez

"Sí" esquivó su mirada "es como ver a alguien diferente"

"Las personas cambian" susurró su madrastra "Y no me quedaré a ver cuánto más se sigue hundiendo… Me voy ¿Vienes conmigo?"

"No" la respuesta desconcertó a la mujer

"¿No?"

"No puedo abandonarlo" sonrió con melancolía "Como sea no puedo dejarlo… Es mi padre, y…" silencio. Tragó saliva pero el sentimiento seguía impidiéndole terminar la frase

"Lo sé" de verdad no necesitaba ser más torturada "Pero ven conmigo, él se hundirá, hemos hecho lo que se ha podido… Tiene negocios truculentos y eso puede costarnos más que dinero o libertad… No puedo quedarme arriesgando a Ayame o a ti…Ven conmigo, no tienes por qué guardarle fidelidad a Lucas… Si él recapacita y quiere entonces nuestra ayuda se la daremos" extendió la mano "Ven conmigo, no te puedo dejar aquí… Por favor"

"De verdad no puedo… Vete con Ayame sé que la cuidarás bien" la miró a los ojos fijamente por fin. Y Hitori leyó en ellos la decisión estaba ya tomada

Jessica saltaba contenta en las escaleras jugando de nuevo algo tonto que solamente ella entendía. Andrea la observó con cierta picardía, le encantaba verla era como observar un saltamontes, nunca terminas de maravillarte y cuando piensas se cansará y quedará quieto resulta que tiene más energía de la prevista. Jessica saltó de nuevo y por poco chocan, le sonrió para disculparse. Andrea la besó en la mejilla como si aquello significara un adiós o algo parecido. Jessica sonrió. Lentamente soltó su mano dejando en ella un pedazo de papel. Sus ojos verdes observaron atentamente a su hermana mayor sin saber qué hacer pero como siempre el primer impulso sería la respuesta. La abrazó llorando la despedida silenciosa.

"Ven conmigo" murmuraba entre sollozos Andrea

"No sin Sydney y Benjamín"

"Esta bien, no esta vez, pero cuando ya tenga todo… En uno o dos años prométeme irás conmigo"

"Sí" la abrazó con fuerza

Escuchaba su pequeño corazón acelerado, siempre había sido así, por miedos, por ese ánimo incontrolable porque las pasiones la dominaban o simplemente porque así era. Acarició la mejilla de la niña, hubiera querido quedarse con ellos, cómo irse sabiendo se quedaban en las garras de la fatalidad. Ella escapaba y ellos se quedaban para perecer. Volvió a besarla y si ella hubiera podido se la llevaría a la fuerza. Tenía la ligera impresión sería la última vez que vería esos ojos verde juguetones. Lejos, lejos de allí para poder cambiar el destino para tomar las riendas de su vida…

"Cuídate"

"Tú también" se recargó en el pecho de su hermana mayor, esperaba el tiempo las reencontrara y sin embargo también ella tenía esa ligera sensación de estarse despidiendo para siempre

"Te quiero" le confesó Andrea

"No me olvides" pidió Jessica

"Jamás"

Y aunque su alma de niña no le dejaba comprender del todo la vida adulta sabía que se quedaba por amor, por esa eterna lealtad a quien siempre la cuidó: Sydney. Hubiera querido ese mismo amor le guardara a ella para que hoy la siguiera a un mejor mañana. Se preguntó si sus ojos verdes conservarían la inocencia que hoy reflejaban, si en un año estaría allí así, tal como hoy la dejaba, si no sería entonces ya tarde. Nada podía destruirla, ese mundo de fantasía donde vivía la protegía… Hasta de la propia Sydney. Tal vez por eso su pequeña hermanita la odiaba y anhelaba tanto, porque ya no era parte de sus juegos, ni de su mundo perfecto, se convirtió tan lenta y gradualmente en uno más que para cuando quiso corregirlo ya no pudo, había crecido, se había convertido en adolescente mientras su Jessica seguía teniendo el alma de niño.

No quería ver a nadie, incluida Michiru. La evitaba a como diera lugar y cuando empezó el segundo año se sintió morir porque no quería viera en sus ojos ese pesar que llevaba, la angustia, el dolor… pero claro que la abordaría, primero porque la evitó durante las últimas tres semanas de vacaciones y segundo, porque llevaba el uniforme de chica. Se sentía rara con falda, hasta un poco absurda, sin contar que ya tenía más admiradores. Bueno, ella misma reconocía tenía muy lindas piernas, con los pantalones no podía presumirlas.

"¡Dios!" gritó Michiru al punto del desmayo

"Si yo también tenía ganas de verte" reía la rubia

"¡Te ves preciosa! Qué te pasó ¿Cambio de look?"

"Algo así" sonrió con melancolía

"¿Qué te pasó?"

"Nada" ¡que sonara la campana y la salvara del fiero interrogatorio! "La campana" cómo amaba ese sonido

"Ah no" la sujetó con fuerza del brazo "No iremos a clases hasta que no me expliques por qué me evitas y por qué estas tan triste"

"No es nada y no podemos faltar a" nada valía ahora era arrastrada fuera del colegio "Tendremos problemas"

"No lo creo"

Una hora habló sin parar sobre sus lindas piernas y lo lindo que le parecían las faldas. Ni siquiera tenía idea qué estaba diciendo pero necesitaba tiempo para pensar, tiempo para que el corazón se endureciera como siempre y así poder callar el dolor. Era transparente a los ojos de Michiru. Emitió un suspiro y observó esa mirada que guarda al mar, ella sonreía encantada por la charla, a veces volteaba a ver sus piernas y asentía pues también le parecían divinas y hermosas.

"¿Qué te pasó? Supe no querías verme y lo respeté y si no quieres decirme lo entenderé"

"Sí, me gusta esa idea no hablemos de eso… Ni de nada"

"Son los negocios de Lucas" sonrió Michiru

"¡Que no hables!"

El silencio duro demasiado tiempo. Por fin se lo dijo entre tropiezos de palabras porque sus pensamientos iban más aprisa que su capacidad de habla. Saltaba de una idea a otra haciendo más imposible entenderla, empezó a emitir sollozos ligeros que conforme el tiempo pasaba se convertían en llanto perpetuo. Michiru sujetó su mano, la abrazaba una y otra vez hasta que ya no hubo nada para relatar, lloraba sin cesar. Había más que amor por su padre al quedarse. Estaba la culpa, esa desazón que seguía cargando. Le prometió a su madre cuidar de él, porque lo conocía, era torpe y bobo y se ahogaría en alcohol hasta morir por ella, le pidió lo cuidara, aceptar a Hitori porque lo haría feliz y a ella le daría lo que necesitaba, cariño y ayuda pero se aferró a lo que amaba y cada promesa la destruyó aumentando las culpas que sentía. No iba dejar a su padre, no iba a cometer errores pasados de nuevo. No abandonaría de nuevo como hizo con su madre, como todos hacían con ella misma

"Yo estoy contigo" la besó la joven pintora

"Se fue Hitori y Ayame… Se fue todo… Y"

"Te quiero" Michiru la besó tiernamente en los labios

"No estoy vestida de chico" la detuvo la rubia

"¿Y?"

"No sé" ahora fue ella quién besó

Volvió a ser ella. Con su ropa de chico y sus maneras juguetones de ser. Aunque vivía bajo el mismo techo que Lucas él seguía ignorándola, como si se hubiera muerto o fuera un fantasma. Pero qué le interesaba a ella, así vivieron muchos años y podían seguirlo haciéndolo, lo importante era cuidarlo, porque un día nadie estaría allí para salvarlo… Nadie más que ella

"Sí estamos bien" reía Haruka al teléfono "Ya sé que no preguntaste por Lucas pero te lo digo… Sí, yo también las quiero ¡Escuchaste bien y no lo repetiré!" reía

Colgó. Tarde para la escuela. Todos los días Hitori la llamaba para asegurarse estuviera bien y para intentar convencerla se viniera con ella. Tomó un pan tostado y dejó la charola con el desayuno en la mesa para su padre, un día alguno de los dos terminaría ese absurdo juego, mientras ello ocurría a la escuela.

"Creo nada olvido"

Llegó a la escuela retrazada, lo mejor sería saltarse la primera clase a recibir un regaño por su impuntualidad. Mañana madrugaría. Estacionó el auto y lo primero que vio fue a Jean sujetando con salvajismo a su hermosa sirena. La joven corredora frunció el ceño, cerró la puerta de golpe.

"Por qué no te pones con alguien de tu tamaño" bramó haruka

"Si es Tenohocito" reía el chico "Mira es problema de dos ¿Sí?"

Tal parecía que no. El guardaespaldas de Michiru estaba tirado en el suelo sangrando abundantemente. Dos guaruras de Wiechers adelantaron unos pasos pero Jean con una seña les pidió calma. Jessica estaba sujeta por otro escolta y así la cuenta estaba en tres contra uno. Emitió un suspiro la vida resultaba demasiado fácil

"No lo repetiré suéltalas" sentenció la rubia

"Mira Tenohocito este es problema entre Michiru y yo… Ahora de verdad vete y no molestes"

Haruka ya no escuchó, le lazó una certera patada tomó del suelo un pedazo de palo y los otros dos guardaespaldas se dejaron ir sobre ella, en un rápido movimiento se deshizo de uno y cuando estaba por deshacerse del otro ya tenía dos armas apuntándole. Colocó a Michiru detrás de ella con lentitud y prudencia. Levantó las manos y sonriendo bobamente, pidió tregua. Jean la miraba con cierto recelo y odio. Haruka con el rabo del ojo alcanzó a ver que sus dos guaruras tenían sus armas afuera ya puntando a los escoltas de Wiechers. Emitió un suspiro, ordenó a su guardias bajaran las armas pero nadie parecía querer escucharla esa mañana

"Bajen las armas" repitió con la voz más ronca que la rubia pudo hacer

"¡Basta Jean!" gritó Jessica "no olvides Michiru es la hija de Kaioh y Haruka es hijo del socio de tu padre"

Haruka odiaba eso. Cumplían sus órdenes por ser hijos de y no porque ellos causaran la impresión suficiente. Nuevamente exigió bajaran armas y sus guaruras más a fuerzas que por opción propia obedecieron. Enfundaron y levantaron las manos. Pronto los escoltas de Jean hicieron lo propio.

"No me interesa que seas hija del mismo ministro" comenzó Jean a decir "oye bien Tenohocito" esta vez la amenaza era para la rubia "Ya que te gusta ser salvador de inocentes tú pagarás las osadías de esa malcriada, no la quiero cerca de mi hermana, si sé se atrevió a mirarla si quiera te mato Tehonocito"

Jean subió al auto con Jessica. Haruka estuvo a punto de ir por la niña de piel canela también pero ella le hizo una seña indicándole esta bien, nada le pasaría. Sonrió y con la mano le dijo adiós, ella estaría bien y ahora le debía la vida porque salvó a Michiru.

"Nunca más saquen las armas así" por poco armaban un fuego cruzado si se suponen los contrataron para cuidarla como se atrevían a ponerla en medio de armas

"Lo sentimos" ahora se encargaban de socorrer al escolta de Michiru

"Ahora ¿Me explicas que sucede?"

.

CONTINUARÁ…

NOTAS:

Hola chicos y chica!!! Lo sé!!! Los abandoné mucho tiempo pero tengo buenas nuevas para todos los aficionados al fanfiction, y sobretodo a En el silencio. Próximo capítulo gran final de temporada. Y después la gran tercera y última temporada ¿Acaso me gusta torturar a nuestra pareja favorita? No. Sólo pretendo contar una historia que mucho lleva de verdad y otro tanto de ficción. El amor, es demasiado complejo, demasiado perfecto para dejarlo pasar como sólo un ser mágico y divino.

Fierainquieta Hola!!! Pues ya actualizando aquí de nueva cuenta, procuraré ya no abandonarlos por tanto tiempo.

Ian. Hola!!! Pues sí ya está pero si bien clavada nuestra Haruka. Disculpa por la tardanza ;)

malkav jajajá el amor es así, dicen por allí que del odio al amor sólo hay un paso. Aunque el verdadero y único amor de Jessica siempre será Michiru. Bueno en algo coincide con la rubia, ambas aman y adoran a Michiru Kaioh

ShAnEbiLaSi: Hola!!! Que tal, sí estaba un poco mal pero ya voy de salida y espero no regresar jajaja Qué tal los festejos? Sí, en parte Jessica se lo tomó muy en serio, repito y en verdad sucede!!! Del odio al amor hay sólo un paso y a veces muy minúsculo ¿Alguno le ha pasado? El compañerito al que yo odiaba en la escuela (y me odiaba) terminó siendo un gran amigo, tres años peleando a muerte y el último año, en navidad hasta abrazados ¬¬U Si alguien me lo hubiera predicho no lo hubiera creído…

En el antro es Haruka y Michiru.

Santana Oh sí ese tipo de proyectos te deja embotada la cabeza. Disfruta tu año sabático la UNI es bastante pesada pero vale la pena ;) Sobre las parejas, mira hay algo que se llama forzar a la suerte (sí suena raro pero no supe como más llamarlo) cuando las apuestas están contra ti sólo tienes dos opciones: dimites o peleas. Además, no se si has visto el manual de Ned (canal Nick) que termina por error haciendo pareja con su mejor amigo (eso me mata de risa) y son la pareja especial del salón (OK cierto que no hay romance allí) pero a eso me refiero a veces sólo es cuestión de obligar al destino a cumplir uno de nuestros tantos caprichos. Muchas gracias por las felicitaciones y no eches en saco roto regresar a la UNI

ASUKA02 Hola!!! Cómo la pasaste? Pues felices fiestas atrazadas =) y que este año sea muy dichoso para ti y tu familia. Muchas gracias por el review ya se te extrañaba ;)

Y antes que lo olvide, por allí me topé con una regla media rara que nunca había visto y me obliga al siguiente AVISO

¡¡¡AVISO!!! LEAN POR FAVOR

CAPÍTULO 15 EN EL SILENCIO TIENE ALTO CONTENIDO DRAMÁTICO Y LA MUERTE DE UN PERSONAJE ASÍ QUE FAVOR DE TOMAR MEDIDAS ANTES DE LEERLO.

Están advertidos próxima actualización no apta para débiles de corazón :P