··Unlimited Sky··

Summary: ¿Qué hubiera pasado si Tsuna hubiera nacido como chica? ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido diferente al Dame Tsuna que todos nosotros conocemos? ¿Alguien con más seguridad? ¿Cómo habría sido su vida? Si tienen curiosidades sobre esto, entonces esta historia es para ustedes. Fem 27.

Aún no hay emparejamientos pero ya lo verán.

Disclaimer: KHR! No me pertenece, es obra de Akira Amano-san.

-pensamiento-

-Narración-

(1) Indicaciones del diccionario


Capítulo 14: ilusiones, verdades y mentiras ocultas

Tsuna se encontraba en shock, miles de emociones recorrían en su ser: sorpresa, incredulidad, alivio, enojo y quizás mucho más por las que no podía describir.

En el momento en que estaba dispuesta a cometer su suicidio, en el rostro arrugado de Birds se le había borrado su sonrisa en cuanto sus ojos se posaron en la pantalla.

Ese rostro desconcertante significó algo para la pelicastaña al mirar lo que sucedía. Viajó su mirada avellana imitando el mismo gesto del anciano y pudo observar a los gemelos sangrientos siendo derrotados, uno recibió algo parecido a una picadura de un mosquito y el otro siento retorcido por una guerrera vestida de traje oriental rojo, en una mortal llave tanto que sea Diddy o Sissi no opuso resistencia.

Conocía esa habilidad de mosquito también a esa chica la había visto antes.

"-Lo siento mucho, pero no dejaré que un par de creaturas horripilantes lastimen a unas pobres y hermosas señoritas indefensas –"

Conocía esa voz en cualquier parte.

"-De prisa, saquémoslas de aquí antes que nos descubran-"

-Lambo e I-pin en versiones adultas ¿pero cómo? –de repente Tsuna no tuvo necesidad de enredarse en sus dudas, supuso que fue obra de la Bazooka Decenal de Lambo que reemplazó sus versiones más pequeñas a unas adultas- Eso me parece lógico, pero ¿qué mierda hace ese pervertido también? –no era el momento de estar desconcertada de ese doctor depravado, después de todo llegó en el momento justo cuando las cosas iban a complicarse. Ahora que Kyoko y Haru estaban a salvo podría arreglar su cuenta pendiente con ese Bird.

-¡Oye! ¿A dónde crees que vas, maldito? –gritó la pelicastaña al notar que se escapaba, corrió a toda velocidad para alcanzarlo pero Bird rápidamente se dirigió hacia la puerta de entrada hasta que se oyó un…

¡PUM!

Dio como resultado un anciano noqueado por el suelo con un tremendo moretón asemejado al de un zapato en su rostro.

-Reborn –exclamó la chica al observar una sombra asomándose por el edificio hasta entrar un bebé trajeado con aire lleno de seriedad a pesar que su rostro infantil no lo delate.

-Al parecer llegué a tiempo –habló el hitman al notar que su estudiante estaba bien.

-Bueno, no quisiera arruinarte el momento… -la pelicastaña se lo pensó en unos segundos, no era el caso ahora mismo sería mejor encontrar a sus amigos y hablar el asunto para más tarde- Encontraste alguna pista de Gokudera y Yamamoto.

El sicario negó con la cabeza.

-Nada, ¿y tú? –

-Todavía no, pero…creo que dentro de este edificio puede haber algo que nos conduzca hacia ellos –pausó- pude haberlo hecho si ese anciano que le detuviste no se hubiera interpuesto en mi camino.

Tsuna explicó a Reborn sobre lo ocurrido recientemente, no había nada por la que preocuparse todo gracias a la intervención de Shamal junto con Lambo e I-pin quienes salvaron a Kyoko y a Haru de una muerte súbita.

-Ya veo, así que gracias a ellos pudieron sacarlas del peligro –comentó el hitman luego de escuchar todo atentamente- Sin embargo, alguna vez te haz preguntado cómo fue que supieron de Kyoko y Haru.

La morena se había quedado pensativa, ahora que lo pensaba bien tenía dudas acerca de Birds y sus lacayos. Era extraño que hayan sabido sobre sus amigas, las que no tenían nada que ver con su vida mafiosa, quien estaba tras de esto se trataba de una persona muy peligrosa y que sabía todo sobre ella.

Su tutor quien leyó claramente sus expresiones habló.

-Sí, se trata de alguien muy peligroso y bastante distinto con quienes haz enfrentado. Una persona que sabe mucho de ti, pero tu no sabes nada de él y que está dispuesto a dañar a cualquiera, en este caso, a tus amigos incluso a los que no están relacionados en esto –

Tsuna miró con detenimiento, en su mente albergaba varias preguntas acerca de quien sería el que estaba metiéndose con ella. De todas las personas con las que se ha enfrentado, ésta sería la peor de todas y muy pronto sabría que se ha metido con la famiglia equivocada.

En silencio, dio pasos hacia las escaleras que tal vez la conduciría a una situación desconocida y un tanto peligrosa, en la que sería mucho peor que Birds u otros. Mierda, no sabía si saldría viva pero tenía que hacerlo.

Por Gokudera, Yamamoto. Por Kyoko y Haru, que intentaron hacerles daño.

Por Oni-san.

Por todos.

Reborn decidió seguirla también, su instinto de hitman le decía que en estos momentos su alumna necesitaría de su ayuda además se enfrentaban a un enemigo completamente desconocido y eso era peligroso, peligroso porque amenazaba no sólo con Tsuna sino con Vongola y eso sería uno de los errores mayores que ha cometido.

Porque quienes desafiaban a Vongola se enfrentarían con el peor castigo de los infiernos y no habría perdón por aquello.


Gokudera estaba echando humo, malhumorado y lanzando mil maldiciones entre dientes ante su debilidad y descuido. Sentía mucho odio ante ese grupo por haber herido su orgullo como mano derecha de su jefa.

Miró sus dinamitas, si no tenía otra cosa que sirviera para escaparse, tendría que emplear un plan que se le había ocurrido hace unos ratos. Podría ser arriesgado, con resultados dolorosos tanto para él como para el idiota del beisbol.

El peliplata apretó los dientes, viendo que no había nadie que los custodiaba, aprovechó para encender sus dinamitas. No estaba seguro si el pelinegro podría sobrevivir a la explosión, pero al menos se liberarían con este método.


A medida que daba pasos lentos y firmes, la pelicastaña sentía escalofríos recorrer por su espina dorsal y la sangre helarse cada vez que estaba cerca de la siguiente planta.

Era una sensación que no le gustaba para nada, el lugar estaba semi iluminado por las ventanas polvorientas o los hoyos del viejo edificio. La penumbra parecía dominante y el ambiente era, sin duda, hostil y silencioso.

Dejó escapar varios suspiros para tratar de calmarse incluso buscaba calor por la luz, tenía que pensar con la cabeza fría y sentirse segura y confiada con su tutor a su lado.

Notó muy bien del porte calmado de Reborn, no era de extrañarse, es un sicario después de todo. Un personaje enigmático y misterioso, acostumbrado a enfrentarse situaciones de peligro, para ellos no sentían ni una pisca de miedo en absoluto sino adrenalina de matar o acabar vidas sin pudor alguno.

Era un acto cruel pero efectivo para situaciones como ésta.

Una vez se preguntó si se convirtiera en jefa Vongola se convertiría una persona así, que tanto admiraba y a la vez temía. Ser alguien temido, odiado pero a la vez respetada y admirada; era algo que jamás se hubiera imaginado pero, se preguntaba si llegaba a convertirse en alguien así ¿seguiría siendo ella misma? ¿La mafia la cambiaría hasta convertirla en alguien que nunca había querido ser? ¿se convertiría en un semejante mounstro?

Todas esas preguntas vagas, dependería en la situación en que estuviese metida. Y este, es justo una situación así; sea quien sea, meterse con sus amigos fue su peor error.


Encendiendo sus dinamitas, el peliplata simplemente cerró los ojos con fuerza para esperar lo que iba venir.

Su plan había funcionado liberándolo del cautiverio, el peliplata aprovechó la oportunidad para escaparse no sin antes, cargar consigo a su herido compañero. A pesar de que lo considerara un idiota, no podía dejarlo, después de todo si su jefe lo aceptaba como parte de la familia, no podía negar ante esa decisión.

Se estremeció ligeramente a medida que el cuerpo dolía por el impacto directo de sus armas, pero se aguantó para echarse a andar y salirse de esta en búsqueda de Tsuna, porque su mayor preocupación era ella.


La explosión fue lo suficientemente intensa para resonar en el parque abandonado Kokuyo logrando alarmar a cualquiera que pudieron captarlo, los presentes de la sala integrados por tres personas, dos de ellos quedaron un tanto estupefactos por el sonido.

El del medio, quien aún conservaba su tranquilidad simplemente sonrió. Al parecer, pudieron escaparse usando un método para nada ortodoxo, los prisioneros no se han dado cuenta que estaban dentro del juego creado por él.

La diversión comenzará.

-Vayan por ellos, que no se les escapen –ante una simple orden sus dos integrantes abandonaron la sala de teatro dejando a su líder a solas en la siniestra penumbra.


Tsuna captó el sonido seco de la explosión, fue un sonido lejano pero fue lo suficiente para saber que se trató de una bomba. Miró hacia las ventanas, sin duda pudo haber sido obra de su autoproclamado mano derecha, pero resonó en alguna parte que no era en este edificio.

Será posible que fue Gokudera quien lo haya hecho, si se trató de otra cosa es mejor averiguarlo ahora mismo.

Reborn también lo sintió, al observar en silencio el gesto desapercibido de su estudiante simplemente decidió seguir sus pasos.

En cuanto la pelicastaña iba a dar pasos para regresar afuera, en el interior del edificio repentinamente se llenó de niebla hasta rodear a los presentes en un mundo totalmente blanco.

Tsuna se movió hacia adelante, tratando de conseguir alguna visión clara mientras daba pasos lentos y precavidos por si ocurriese un movimiento en falso, sentía que no estaba sola, bueno además de su tutor, claro.

Su consciencia le decía que aún estaba en el mismo lugar, que todo lo que observaba no era más que una distracción. Pero, porque sentía que nada de esto era normal, la sensación que causaba esa niebla espectral era similar al aire desconfiado y espeluznante.

Tsuna miraba cautelosamente con una mirada seria junto con su hitman.

Había mucho silencio, eso era peor. El aire del ambiente era mucho más tenebroso y hostil a la vez.

Avanzó con cuidado por si llegaba a toparse con alguien peligroso, se sentía tensa y con frío, la niebla era helada que afectaba su cuerpo. Por lo menos, se sentía segura de que su tutor estuviera a su lado porque si no fuera así, sin duda perdería la cabeza ahora mismo.

Siguió caminando por la niebla aun sin ver nada, hasta que sus ojos se toparon con una gran puerta de doble batiente hecho de metal oscuro y de aspecto oxidado.

No estaba segura si abrir sería buena idea, pero viendo que era el único acceso de entrada era mejor arriesgarse a adentrarse a lo desconocido que quedarse sin hacer nada y regresar a casa sin sus amigos.

En cuanto tomó las dos manijas, la puerta chirrió horriblemente creando un sonido desagradable. Sentía su corazón latir con fuerzas, la sangre correr sus venas y sus músculos tensarse; era el momento de la verdad.

-Bienvenida seas, Vongola-chan –

Ante la pronunciación de una voz profunda y hostil, Tsuna había cambiado su porte a uno defensivo, Reborn a su lado también imitó preparando su pistola.

No podían divisar nada, no con esta niebla espesamente blanca y helada que cubría completamente la habitación sin mostrar algún rincón en el que delatara. Sus sentidos se encontraban agudizados, pero no era lo suficiente para localizar a su atacante.

-Muéstrate, cobarde –en lugar de recibir alguna respuesta solo se escuchó una escalofriante risa-

-kufufufu –

Esa risa, aunque era la primera vez juraba que lo había escuchado en alguna parte.

-Mantente en alerta, Dame-Tsuna –su tutor tenía razón, no tenía que perder la cabeza en estos momentos. Estaban en la guarida del enemigo, si les tomaban con la guarida baja estarían perdidos.

Pasaban segundos y segundos, nada. El atacante aun no se mostraba, esto la estaba exasperando, jugando con ella era lo que más detestaba.

La niebla, de repente, comenzó a desaparecerse. Esto era inesperado, en cuanto la densa capa de aquella blancura espectral desapareció los presentes se fijaron que se encontraban en un lugar como teatro del parque.

Aunque la niebla haya desaparecido no había ni un rastro de una persona, esto los dejó completamente extrañados ¿qué estaba pasando?

Tsuna no se dejaría llevar ahora mismo, podría tratarse de algún truco cualquier movimiento sospechoso le daría pista de lo que estaba sucediendo.

El sicario se encontraba de iguales condiciones, esto no podía ser más extraño. Al igual que su estudiante estaría en alerta, viajó su mirada oscura para encontrar algún escondite hasta que en el medio del escenario observó un bulto reconocible.

-Bianchi –pronunció llamando la atención de la pelicastaña, ambos se dirigieron hacia la inconsciente adolescente después de comprobarlo muy bien supieron que era ella- Solo está inconsciente.

Tsuna la miró, se preguntaba como había llegado aquí pero notando del silencio de parte de su tutor supo que ella acudió al rescate a su hermano y ayudar a su "novio", según ella. No podía ser más niñera que otra cosa.

Sería mejor despertarla, quizás sabría el paradero de su hermano, en donde tal vez se encuentre Yamamoto también.

La pelicastaña la zarandeó para despertarla.

-Oi, Bianchi despierta –en cuanto su hitman llamó los parpados de la susodicha se abrieron para revelar su verdosa mirada.

-¡Reborn! –despertó milagrosamente hablando de manera sorprendida y aliviada a la vez- Me alegra verlos sanos y salvos –

La pelicastaña la miró descolocada, ¿se alegraba de verla? ¿no era que la odiaba? Se golpeó la cabeza o qué, además faltó que le dirigiera un gran abrazo o una mirada mantecosa y cursi hacia Reborn.

-Bianchi, ¿haz encontrado alguna pista de Gokudera y de Yamamoto? –preguntó el hitman de manera directa recibiendo un asentimiento de parte de su amante.

-Sí, encontré un escondite en la que tal vez podía estar Hayato ahí –aclaró levantándose del suelo de madera.

-¿En dónde están? –preguntó esta vez la Sawada.

La pelimagenta los estaba guiando hacia la puerta que parecía ser de salida.

-Síguenme, Decima-san –ante esto Reborn lanzó un disparo con su León transformado en arma- Reborn ¿q-qué te su-cede? –preguntó temblorosa.

-Tú no eres la mujer venenosa –espetó Tsuna con un ceño fruncido.

-¿De qué hablas? soy yo Bianchi –insistió con una mirada alterada.

-No es cierto, la Bianchi que conozco no me dirigiría de la manera que ha hecho hace un momento –declaró Reborn con una mirada severa.

-Además, nunca se preocuparía por mí o me dirigiría respetuosamente como "Decima-san" –agregó Tsuna mirándola sospechosamente- Sea quien sea, quítate el disfraz.

Bianchi bajó su vista hasta cubrir su rostro, apareció una sonrisa espeluznante de repente y su cara pareció cambiar.

-kufufu, al parecer me han descubierto –la voz femenina fue reemplazada por una voz masculina tan grave que daba aire escalofriante, en la mano de la pelimagenta apareció una extraña arma que parecía ser la punta de un tridente.

Sin más, se lanzó hacia los presentes quienes esquivaron sin problemas. Aun así, la Bianchi falsa se lanzó hacia Tsuna cortando el aire con su arma sin siquiera rasgarle la ropa.

-Reborn, dile a tu niñera que se detenga –le dijo para luego esquivar otro ataque dirigido a su persona.

El aludido ignorando lo dicho, se preguntaba qué es lo que quería ese tipo vestido de Bianchi con su estudiante. Sabía por ende que tal vez su origen de una famiglia mafiosa, pero aun así no sabía con quién estaba tratando tampoco el hecho si pertenecía alguna famiglia o no.

Tsuna cansada del juego esquivar, pateó el arma separando de la mano de Bianchi y con un golpe en el estómago la dejó en K.O.

-¿Qué fue lo que acaba de pasar? –cuestionó la pelicastaña recapitulando lo sucedido.

Su tutor se encontraba serio, examinó un momento al cuerpo inconsciente de la fémina, a pesar de lo ocurrido sin duda es Bianchi, se sentía real en carne y hueso. Al igual que su estudiante formuló la misma pregunta, están sucediendo cosas extrañas últimamente y el enemigo pareció haberse desaparecido.

Todo esto estaba tornándose raro, una parte de su mente sentía que el enemigo estaba cerca de lo que pensaba aunque no había nada según lo que sus ojos avellana captaban.

Cuando había sentido que algo andaba mal con la "novia" de Reborn, supo que su instinto estaba en lo cierto y ahora, viendo que se encontraba inconsciente ante el golpe que le atinó la chica verdaderamente es Bianchi. A pesar que la hostilidad que había sentido antes desapareció, seguía desconfiada y estaba segura que ocurriría lo peor.

El lugar se retorcía en una imagen psicodélica y desbordante, en el mismo instante poco a poco el cambio del ambiente estaba ganando en la realidad. La Sawada junto con su tutor se encontraba en un ambiente totalmente oscuro, húmedo tras los ecos lejanos provenientes de las gotas caerse, frío sin ninguna presencia de calor o luz.

Apenas podía guiarse ante una pequeña visibilidad dentro de las sombras, dio pasos firmes y precavidos. No tenía idea que clase de truco era, suponía que era parte de su juego, aun no entendía que es lo que estaba pasando; sin duda, se trataba de alguien mucho más peligroso con los que se ha enfrentado.

Siguió caminando manteniendo sus agudos sentidos tras escuchar los pasos de su tutor a su lado, la oscuridad seguía reinando completamente y el silencio, creaba hostilidad y desconfianza.

Sudaba frío, la sensación de frescura era absolutamente desagradable, nunca le había gustado ni un poco el invierno. La época del año en que nevaba con lentitud o en tormenta furiosa gélida, las nubes cubrían por completo el cielo alejando la presencia del olvidado sol mientras la niebla aparecía fantasmagóricamente con sus finas capas nítidas y heladas.

De lejos pudo divisar un haz de luz cubriendo una parte de la pared que conformaba un pasillo estrecho, camino hasta llegar allí cerca de la puerta abierta sin exponerse.

La luz era brillante y fluorescente de un color blanco mezclado con verde dándole un aire como si se encontrara en un laboratorio, debatía entre pasar de largo o entrar, estuvo mucho tiempo caminando en las sombras quizás era mejor arriesgarse por el momento y echar un vistazo.


Gokudera cojeaba ante el dolor causado por la explosión y cargar a su inconsciente compañero, pesaba mucho pero no tenía que rendirse su jefa estaba en peligro y como deber de mano derecha la ayudaría.

Detuvo en seco en cuanto reparó de dos presencia frente suyo, demonios! No podían ser más molestos que un insecto, rebuscó por sus bolsillos le quedaba poca dinamita tendría que crear un nuevo plan y rápida para por lo menos zafarse de ellos.


Tsuna estaba en lo cierto, se trataba de un laboratorio. Pero no un laboratorio normal, se trataba de uno tenebroso asemejado a las películas de terror, como siempre no había nadie.

La luz provenía de unas enormes capsulas de cristal llenas de algún líquido extraño y brillante, en el suelo repleto de cables de diferentes formas y tamaños conectados entre sí o conectados hacia la pared.

No lo entendía, hace rato estaba en un teatro de Kokuyo Land abandonado y ahora se encontraba en un laboratorio, al parecer, subterráneo.

Volvía a preguntarse.

¿Qué es lo que estaba pasando?

Siguió investigando, por suerte tenía a su tutor a su lado. Girando su mirada hacia el hitman, reparó que no estaba nadie, viró su mirada avellana hacia diferentes lados hasta lo más recóndito, estaba comenzando a asustarse.

-Reborn –susurró despacio esperando respuesta, nada- Reborn, si estás jugando conmigo no es gracioso –habló, buscando con su mirada una vez más de lejos, hacia la puerta del fondo notó una fedora moverse.

No recordaba haber visto esa puerta antes, supuso que su tutor investigaba y notó que tal vez, en esa puerta podría llevarla a alguna parte. Sin pensar en otra cosa, lo siguió.

Saliendo por la puerta, se guiaba mediante el sonido de los pasos apresurados de su tutor para seguirle, notando su prisa parecía que conocía este lugar como la palma de su mano.

Sospechaba si su tutor podría ser parte del truco del desconocido oponente, igual no tendría opción que seguirlo porque dentro de todo era el punto clave para salirse de esta y tal vez rescatar a Gokudera y Yamamoto.

Lo que Tsuna no sabía era que su cuerpo se encontraba en trance mientras su mente perdida mediante el poder del líder de los Kokuyo, el adolescente peliazul observaba placenteramente el resultado.

Sonrió, habían caído en su trampa. Acercándose hacia el hitman y la pelicastaña tendidos en el suelo inconscientes, tomó el arma que anteriormente su carnada lo tenía en sus manos.

Casi iba sonreír como desquiciado al cuerpo que tenía alcance de ser poseído por él, nadie estaba para interferir con su plan.

Sentía cierta decepción, había querido que esto durara un poco pero no fue así. En fin, finalmente el cuerpo de la futura décima Vongola sería suyo.

Continuará…


El capi 14, siento mucho por la tardanza! Espero que haya sido de su agrado y trataré de subir más capis y también capis en otros fic's.

Espero poder tener finalmente internet, porque me da rabia que los cibers estén llenos.

Nos vemos para el próximo cap.

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