Capitulo 14: La Era De La Mitología.

El dios del océano gritaba y maldecía ante la pérdida de su brazo izquierdo, su templo había sido profanado, sus generales más poderosos estaba muertos, le persona a la que mas odiaba estaba frente a él y justo cuando estaba a punto de terminar con la rivalidad fraternal un nuevo oponente apareció, un oponente que inspiraba el valor en sus caídos compañeros, un guerrero con una armadura dorada con dos prominentes cuernos dorados al frente… el caballero de Aries: Zion.

-¡Tu, maldito cono te atreves!... tu cuentas con la protección de los dioses… ¡¿por qué?- gritaba casi blasfemando el adolorido dios.

-No sé de qué estupideces hablas, aquí tu eres un hombre y mientras estés en esta tierra yo puedo matarte- mencionaba de manera arrogante el caballero dorado.

-Mi escudo me protege de cualquier ataque que los mortales osen lanzar contra mi… solo un dios puede herir otro dios-

-Mi persona fue bendecida por Atena si es a lo que te refieres, ahora basta de estupideces, terminemos con esta guerra de una vez-

Tras estas palabras Zion se lanzo a toda velocidad en contra de Poseidón, sin importarle nada más que la batalla. El dios de los mares se defendía como podía de las feroces embestidas del santo dorado y los ataques comenzaron a ser intercambiados por ambos combatientes.

-Tsunami- gritaba Poseidón lanzando una poderosa ola en contra de su oponente.

-Excalibur- respondía en cada ocasión Zion partiendo el titánico ataque a la mitad, evitándose daño a si mismo y a sus compañeros quienes comenzaban a levantarse.

Poseidón maldecía al guerrero dorado, cada uno de los ataques del dios se hacían más poderosos y su energía parecía no tener límites, aunque Zion era el que llevaba la batalla comenzaba a cansarse y en cualquier momento las cosas podrían ladearse en su contra.

Ante la atónita mirada de sus compañeros su capitán comenzó a lanzar ataques que ellos desconocían hasta el momento, Explosiones de galaxias distantes hacían que el dios del mar retrocediera, pero este nuevamente se lanzaba a la batalla. Zion estaba igualado con Poseidón y poseía una variedad de ataques que sorprendió a todos. El plasma relámpago de Zion, el rayo de Aurora de Lilium, Excalibur de Félix, Antares de Iván, espina carmesí de Minerva, todos aunados a la explosión de galaxias y a sus propios ataques… pero aun así parecía que Poseidón no podía ser vencido, no por un simple mortal.

Leonard se enfurecía más en cada momento y de una violenta explosión mando a volar a Zion, quien de inmediato se incorporo sin resentir el ataque aparentemente. El rostro del marino había cambiado, su mirada era diferente y su fuerza se había incrementado, todo indicaba que el dios finalmente había despertado en su totalidad.

Como si de un demonio se tratase el dios del océano se lanzo a toda velocidad, furioso y con un poder devastador en contra del guerrero de Aries y en contra de todos quienes se oponían en su camino, como su de un berrinche se tratase se repetía a sí mismo una y otra vez que se rehusaba a perder en contra de unos mortales.

Zion fue golpeado de forma brutal si poder hacer nada, el castigo continuo en contra del capitán de los santos dorados y cada impacto parecía más potente que el anterior… en un parpadeo Zion estaba siendo derrotado frente a sus compañeros quienes al instante intentaron defenderlo sin éxito.

-¡Ya me canse de juegos, Tu serás el primero en morir!- grito Poseidón. Al instante todos los compañeros del santo dorado se opusieron en el camino del dios del océano, pero todos fueron súbitamente apartados de su camino. El golpe a Zion parecía directo y letal.

La sangre lleno el piso y el brazo derecho del joven furioso atravesó por completo el abdomen de alguien que se había opuesto en su camino. Lo primero que Zion pudo observar fue el rostro de Lilium, quien lo había abrazado y mantenía los ojos cerrados esperando el impacto, recordando de inmediato como ambos se conocieron en Cartago hace ya mucho tiempo… pero después la mirada del guerrero dorado se desvió mas y encontró que su verdadero salvador era alguien que no esperaba.

Poseidón retiro violentamente su brazo del abdomen del general marino que lo había traicionado haciendo la herida del joven mucho más profunda. La sangre salió con la misma intensidad del golpe del dios del mar y Aron de Sila con una herida enorme cayó al suelo moribundo.

-Un traidor menos- menciono Poseidón mientras la sangre del valiente aun escurría por su brazo.

Lilium observo el cuerpo sin vida de Aron, a quien ella había perdonado por el horrible acto que había cometido en su contra… observaba al joven que intentaba ser su amigo y demostrar su gratitud ante ella… observaba como a Poseidón parecía no importarle en nada la muerte de los demás a su alrededor… Lilium miraba impotente apretando su puño, sabedora de que con su fuerza sería imposible vencer a un dios.

-Maestro Zion, usemos la técnica prohibida- susurro la joven mientras aun abrazaba a su capitán.

Zion de Aries dudo un segundo, pero al mirar los ojos de Lilium derramando lágrimas no tardo en darle la razón…

-¡Sofía ven aquí, haremos la exclamación!- grito Zion y al instante tomo posición junto con Lilium a su derecha, solo faltaba la guerrera de Libra para lanzar el ataque más devastador y prohibido para los santos dorados.

Sofía de inmediato corrió para tomar posición junto con sus dos compañeros que ya esperaban. Sin embargo Poseidón no se quedo de brazos cruzados y se lanzo en contra de los dos que ya esperaban, hecho que sorprendió a ambos por la velocidad del dios del océano.

Ante este movimiento Zilos junto con Félix e Iván se lanzaron en contra del oponente, los tres consientes que no tendrían ninguna oportunidad pero al menos buscaban darle una ventana, una oportunidad a sus compañeros de lanzar la exclamación de Atena, la técnica prohibida por la diosa, el ataque que requiere tres santos dorados y concentra su poder en un solo punto resultando incluso aun más devastador que la gigantesca explosión que creó el universo… ni siquiera un dios sobreviviría a eso…

Con dificultades Sofía logro llegar hasta su posición y se dispuso junto con Zion y Lilium a desobedecer las órdenes de su diosa. El caballero de Leo estaba derrotado en el suelo, al igual que el Escorpión… Capricornio se rehusaba a rendirse, pero Poseidón era demasiado… aun sin saber si sus compañeros estaban vivos o muertos, pero el momento había llegado. Zion sentía como el cosmos de Lilium ardía con furia, pero también sentía algo confuso proviniendo del cosmos de Sofía, ella estaba distraída pero aun así preparada para el impacto… Zion se tranquilizo y las palabras salieron de su boca como un mismo aliento exhalado de las profundidades de la tierra…

Exclamación de Atena…

El templo del fondo del océano se vio envuelto por un instante por un dorado resplandor de luz que termino cegando a todos quienes lo observaban desde la distancia. El océano del cielo se estremeció creando brutales olas que terminaron colapsando contra el fondo marino, una lluvia de rocas fue lo que siguió al resplandor, una catástrofe había ocurrido, eran rocas que solían ser los muros del templo de Poseidón…

Ruinas eran lo que hasta hace un instante era el magnífico templo del dios del mar, el llamado sustento principal estaba agrietado a pesar de que aun estaban intactos la mayoría de los pilares del fondo marino, mientras que de las ruinas solo seis siluetas doradas continuaban en pie…

Lilium observaba el cuerpo sin vida de su primo y a un lado el cuerpo de Aron… su venganza había sido cumplida pero ella no se sentía satisfecha por más que incluso intentaba patear el cuerpo difunto de Leonard… tanto soñó con el momento en que se vengara, pero jamás pensó que a pesar de todo lo que había hecho sus padres y seres queridos no volverían a la vida…

Sofía ayudaba a sus compañeros, ellos les dieron la oportunidad de lanzar la exclamación a costa de sus vidas y en verdad Poseidón los había hecho pagar caro, malheridos, pero dispuestos a continuar, Zilos, Iván y Félix eran un avatar de tenacidad.

Las manos de Zion estaban quemadas… a pesar de la protección de la armadura dorada, el había realizado mal la ejecución de la exclamación al ser la primera vez que la utilizaban. El joven de melena alborotada miro hacia abajo y encontró lo que aparentemente buscaba: El brazo que le corto a Poseidón. Justo como lo había prometido quito el brazo derecho de su armadura y coloco en su lugar la protección del dios del océano… ahora solo le faltaba enfrentarse a Hades.

Del poderoso remolino que llevaba hacia el fondo del océano salieron seis caballeros dorados quienes resintieron el brusco cambio de la temperatura. En la helada región de Asgard Minerva de Piscis ya los esperaba y se alegro al ver que todos volvieron con vida. La nieve era blanca y el sol brillaba como casi nunca se ve en esa época del año. Habían regresado al mundo de la superficie y su campaña había sido un éxito.

En el santuario los caballeros que se habían quedado recibieron a los conquistadores como héroes, uno de los dos grandes enemigos a los que se enfrentaban había caído y la prueba la poseía el patriarca en persona. El brazo izquierdo de Poseidón era exhibido con orgullo como si de un trofeo se tratase.

-Entonces mis fieles caballeros cumplieron con una misión muy peligrosa y de una manera sumamente efectiva, los felicito así que será mejor que esta noche descansen y recuperen sus fuerzas, festejen y después veremos su Hades da la cara- mencionaba muy seriamente Sandra, la reencarnación de Atena a sus caballero dorados que habían regresado victoriosos de la batalla en el fondo del océano.

En una solitaria colina en las laderas del santuario de Atena la joven Lilium cava profundamente una tumba… impulsado por su curiosidad y también feliz por el retorno de su amiga y compatriota Ainnon de Cáncer se acerco a la chica.

-¿Qué haces Lilium?- pregunto afanosamente.

-Es obvio, una tumba…- respondió de manera cortante la chica de ojos azules.

-Creí que ningún caballero dorado había muerto…-

-Ningún caballero dorado murió, esta tumba es para Aron de Sila-

-¡Ese monstruo que masacro nuestra ciudad!- respondió exaltado Ainnon

-Ese monstruo salvo mi vida… en verdad estaba arrepentido… solo intentaba ser mi amigo y yo…- menciono Lilium con el llanto rompiendo sus palabras… no era tanto por el joven que había muerto, si no que finalmente se había dado cuenta de lo equivocada que estaba buscando una venganza que no fue satisfactoria, porque no le devolvió aquello que tanto amaba.

Zion por su parte estaba en las afueras de la cámara de Atena, esperando a que Sofía saliera del recinto ya que había sido llamada por la diosa una vez que todos salieron… el joven aun recordaba lo que le había dicho esa general de Poseidón… su corazón estaba dividido, aferrarse al amor de una mujer que ya estaba muerta… o considerar lo que parecía que le estaba ocurriendo… Sofía de alguna manera había llegado hasta el rincón más recóndito de su corazón y estaba comenzando a ocupar un lugar bastante importante ahí…

Los pensamientos del joven fueron interrumpidos de forma súbita… la noche comenzaba a caer en el santuario y varios caballeros dorados junto con algunos aldeanos estaban celebrando la victoria parcial hasta que un poderoso resplandor salió de la casa de Géminis y de inmediato se dirigió hacia el noroeste.

Zion comenzó a correr hacia la casa con su signo zodiacal en busca de su armadura, sabedor de que el ultimo caballero dorado había sido elegido y seguramente tendría problemas, era imperativo buscarlo de inmediato… sin embargo su paso a escasos metros de haberse iniciado fue cortado de forma súbita por un nuevo resplandor dorado… una figura apareció frente a él y lentamente descendió… el joven la arropo entre sus brazos cálidamente y se dio cuenta de que era una chica que portaba la armadura de Géminis, estaba golpeada y apenas y como estaba consciente… su cabello era castaño y sus ojos parecían tener el mismo color, su piel era blanca y hermosa y a su vez resaltaba aun más el daño que había recibido.

-¿Dónde estoy?- menciono con una voz bastante dulce y un tanto adolorida.

-Este es el santuario de Atena en Grecia…- respondió Zion a la casi inconsciente chica.

-…Pero yo estaba en mi hogar… y Hades…-

-Hades… ¿Quién eres y de dónde eres?- pregunto Zion al momento en que la celebración ya había terminado y varios de sus compañeros se acercaban rápidamente a él y a la chica recién llegada.

-Mi nombre... es… Bree… Bree del puerto de Manchester… Inglaterra…- respondió la chica antes de quedarse completamente inconsciente…

Justo como en las leyendas de la era de la mitología, aquel pasado distante que ahora se estaba repitiendo… Poseidón había caído, pero aun faltaba vencer Hades, el verdadero enemigo…