Hola ¡hola mis queridas hotseguidoras! Acá tienen ¡otro capi de la hothistoria!

Preparándonos para enfrentar al patán, jejejeje ¡sin prisa pero sin pausa! De verdad ¡muchas gracias a todas!

¡Déjenme saber su parecer!¡con un gran REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo mas facetas de nuestro príncipe.

Regresando el broche.

Al despertar, me estiré y salí al baño inmediatamente, escuché el susurro de mi príncipe llamándome adormilado y vi, como su mano buscaba en mi parte del colchón, abrió los ojos, enturbiados por el sueño, al tiempo que yo, cerraba la puerta del baño, me dediqué a mi aseo matinal, luego pensé que sería buena idea darme un baño y lo hice, cuando salí, el estaba sentado viendo la televisión, me sonrió.

-hola. Le dije –buenos días hermosa ¿dormiste bien? preguntó, asentí –me contenta, dame solamente 5 minutos. Aseveró, asentí y el fue al baño, a mi se me ocurrió que podríamos jugar y sin mas, me lancé en su lado de la cama, cuando salió, me miró, me había colocado provocativamente, una de mis manos descansaba en uno de mis senos, mientras mis dedos de forma distraída, tocaban mi pezón, el observaba esto con aire lujurioso, la otra mano, descansaba en mi vagina, haciendo pequeños círculos, el se acercó a la cama y se colocó encima de mi, su aliento a menta me golpeó, el besó mi frente.

- ¿Qué deseas en este momento princesa? Preguntó besando la punta de mi nariz –a ti mi príncipe, te deseo. El sonrió, besó mis párpados, mis mejillas y finalmente, se detuvo en mi boca, abrí la misma para recibir su dulce lengua que me llenó por entera, comenzando una apasionada danza, sus manos resbalaron por mi cuerpo como pinceladas, por mi cuello, por mis hombros, por mis pechos, deteniéndose allí y aprisionándolos de modo delicioso, sofoqué un gemido en su boca, el se separó para respirar, su agitada respiración, era eco de la mía.

-quiero mas Díam, siempre quiero mas de ti, bésame, tócame. Supliqué, el asintió mientras regresaba a besarme, invadí su boca con mi lengua y el me dejó hacer, aferré mis brazos a su cuello, mientras el seguía besándome, nos separamos.

-te amo, te amo tanto. Murmuró dejándome un breve lapso de tiempo para recomenzar los ardientes besos, uno y otro y otro y otro, estaba fascinada por su destreza, su amor, su dulzura y su pasión, cuando me soltó otra vez, tomé aire y respondí.

-yo también te amo, como te amo. Susurré en su boca mientras lo besaba, mis manos recorrían hacia arriba y abajo su fuerte espalda, el bajó por mi cuello, dejando ese rastro de besos ardientes, me arqueé en respuesta, queriendo frotarme contra el, cuando llegó a mis senos, fue la gloria, se detuvo en ellos un largo rato, arrancándome muchos gemidos de placer y un buen par de orgasmos, mientras su juguetona boca bebía de mi, sus manos acariciaban mis brazos, mis manos, mi estómago, mi vagina, mi entre pierna.

-aaaaaaasíiiii Díiiiiiaaam, oh oh oh oh siiiiii. Gritaba a nuestro inmenso dormitorio, el bajó por mi estómago y supe, que lo que vendría sería maravilloso, introdujo su lengua en mi ombligo, mientras sus manos ahora, acariciaban mis piernas, mi vagina y se concentraban en esa zona, poco a poco, fue bajando, hasta llegar por fin a mi vagina, me regaló 2 orgasmos mas, entre sus besos y lambidas, debo confesar, que fue algo muy erótico mirarlo beber mis fluidos, luego, teniéndome cansada, besó hasta abajo, hasta mis pies.

-date la vuelta, princesa. Dijo - ¿y tu Díam? Pregunté, el rió y su dulce risa fue como una nana.

-no te preocupes por mi hermosa, primero ocupémonos de ti. Asentí mientras el hacía el camino ascendente por la parte de atrás de mi cuerpo, mis tobillos, mis talones, toda mi espalda, fui maravillosamente lameteada, la parte de atrás de mi cuello, mis orejas, me senté intuyendo que quería, iba a penetrarme por detrás, cuando se acomodó, sujetó mis senos y comenzó lentamente.

-mas rápido Díam, mas rápido. Supliqué, el besó mi cuello –tómatelo con calma hermosa. Murmuró mientras besaba y jugueteaba con mis orejas, hizo todo lo indecible con ellas, estaba asombrada de que la lengua del cuerpo humano, pudiera cumplir tantas funciones placenteras aparte de hablar, gustar y etc, pero perdí el hilo de esos pensamientos, enfrascada, en la dulce sensación de mi Diamante y en como poco a poco, nos acercábamos mas a la cina.

- ¡Díam voy a hacerlo! Exclamé, el gimió en respuesta –vente hermosa, ven conmigo. Y lo hice, subí al cielo y bajé en la sinfonía de su nombre, el se dejó caer hacia atrás y yo, sobre el, suspiré.

-en este momento de mi vida, soy tan feliz. Me abrazó por la cadera, tenía los ojos cerrados.

-yo igual hermosa, yo igual. Susurró, acaricié su fuerte pecho y suspiré, me levanté un poco para deleitarme, el abrió sus ojos y me perdí en ellos, nos sonreímos mientras nos contemplábamos con adoración y amor, me acerqué a su tetilla derecha y comencé a jugar con ella como si de un gatito se tratara, el gimió levemente.

- ¿quieres mas? Preguntó, asentí –yo siempre quiero mas de ti, mi sensual dios de la lujuria y el placer. El sonrió y acarició mi espalda, mientras yo, me entretenía en sus tetillas, luego, pasé mi boca por su abdomen y seguí hasta su miembro, el cual devoré con igual de esmero que el devoró mi femineidad, cuando lo hice alcanzar 2 orgasmos así, bajé por sus piernas e hice el recorrido que el hizo conmigo, terminando en que yo, guié mi propia penetración y lo cabalgué como toda una amazona.

Tras yacer, un rato en la cama, acariciándonos suavemente y dándonos dulces besos, nos levantamos a tomar un baño.

¿vas a hacerte tu hermoso peinado? Asentí mientras miraba el cepillo de cabello - ¿me dejas peinarte? Preguntó, reí.

- ¿sabes peinar y hacer peinados? El asintió –desde luego, mi madre, al igual que muchas, se peinaba como tu. Sonreí y me senté en la cama.

-soy toda tuya. Dije, el asintió y se colocó detrás de mi –uno de estos días, me dejarás bañarte y hacerte todo lo que un esclavo le hace a su ama. Me sonrojé.

- ¿Por qué? Sentí la primera pasada, muy delicada sobre mi cabello.

-porque quiero consentirte. Dijo, sonreí, el desenredó mi cabello.

-ya está. Dijo –trénzalo. Le pedí, me miró.

-vamos Díam, hoy, quiero lucirlo así, trenzado por tus manos, trénzalo, sabes que adoro mis chunguitas, pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, casi nunca, me gusta llevar otro peinado que no sea el mío. El asintió.

-lo se, es como si yo, utilizara una cola en mi cabello. Sonreí, me di la vuelta para mirarlo.

- ¿podrías? Pregunté, el asintió - ¿Por qué no? Preguntó, regresé mi cabeza hacia adelante y el me acarició el cabello.

- ¿algún tipo de trenza particular princesa? Preguntó, negué –lo dejo todo en tus manos. Lo escuché emitir una risita y comenzó a trenzar, cuando terminó, admiré la hermosa trenza de pescado que tenía, fui al armario para vestirme y me coloqué un vestido rosa con zapatos de tacón rosas, sonreí, el me miró.

-me gusta tu vestido rosa. Dijo con un traje de príncipe azul con blanco, de mangas abombadas, sonreí.

-parece que fuéramos a un baile, estamos muy elegantes. El asintió –bueno, de vez en cuando tenemos derecho a lucir así. Dijo, asentí y salimos del cuarto, rumbo al comedor.

Cuando llegamos mi princesa y yo, todos nos miraban, Zafiro nos estudió.

¿van a ir a alguna parte? Preguntó, negamos –solo quisimos regalarnos esto. Dije, Háruka me miró.

-saben que tenemos que ir a recuperar el broche. Dijo, asentí, mi princesa me miró.

- ¿podemos hacerlo? Preguntó, sonreí –desde luego, siempre se podrá hacer si tienes deseos de luchar y tenemos el cristal de plata. Ella sonrió, Michiru asintió.

-debemos ir en la noche, el día es suyo. Agradecí, como iba a disfrutarlo, había planeado un picnic y mi princesa, sin saberlo, se había arreglado para la ocasión, cuando culminamos el desayuno, fuimos hacia las cocinas, tomé la cesta que se hallaba allí y salimos.

-parece que nos preparamos para un día extraordinario. Comentó, asentí.

Hay que vivirlos todos como extraordinarios, así sean el día de siempre. Ella asintió, fuimos a un sector del valle donde había un pequeño bosquecillo, suspiré.

Si todo fuera como mis visiones, sería maravilloso. Mi princesa sonrió –pronto lo será y podremos cabalgar a la luz del sol, bajo el cielo azul. Dijo, ese día la pasamos genial, jugamos, nos besamos, comimos, e hicimos el amor una vez mas.

En la noche, estábamos con nuestro aspecto habitual, al igual que nuestras ropas habituales, llegamos a la cascada luz de luna, mirarnos hacia las aguas, Háruka me miró.

-seguro que va a funcionar. Dije mientras veía lo que esperaba, una sirena, de cabellos, ojos y aleta plateada, la cubría como un vestido, me acerqué.

-eres Argent ¿verdad? Ella asintió –y tu eres el príncipe. Dijo, asentí.

-necesito tu ayuda, mi princesa, debe recuperar el broche de sus poderes. Ella sonrió –seguro, ella debe entrar aquí. Miré a mi princesa, se dirigió con su vestido, la retuve por la muñeca.

-no. Dije, podía oler la trampa a kilómetros, ella me sonrió y me dio un leve beso en los labios.

-estaré bien, lo prometo. Dijo, se introdujo en el agua tras soltarme, vi el rostro de Argent cambiar y a continuación, hundirse en el agua, mi princesa forcejeó, pero veía como la sirena le ganaba.

- ¡hermosa!¡no!¡hermosa!¡nooooo! grité, pero al correr hacia allí para sacarla, una barrera de plata me rebotó.

- ¡fuera de mi camino!¡tierra tiembla! Lanzó Háruka - ¡maremoto de Neptuno! Lanzó Michiru, Setsuna y Hotaru se adelantaron cuando un resplandor rosa, nos cegó a todos, al abrir los ojos, miré a mi princesa, que traje tan maravilloso utilizaba, era rosa con blanco, las líneas de marinero eran doradas, al igual que el adorno que separaba la falda del body, botas rosadas, como las que le había visto con el traje azul y rojo, un lazo rosa delante, otro rosa mas largo atrás, idéntico al modelo que utilizaban las otras, 2 inmensas alas de ángel, su marca, realmente era hermosa, mi princesa sonrió.

- ¡lo logré! Exclamó feliz mientras corría hacia mi y me abrazaba, la atajé justo a tiempo y nos fundimos en un beso ansioso y lleno de desesperación.