Danganronpa y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


El día había amanecido tormentoso y no solo se refería al clima. Su familia había hecho hasta lo imposible para que desistiera de ir a la policía, pero específicamente, para que no fuera a visitar a Enoshima. Obviamente, no tuvieron éxito, por lo que, recurrieron a Naegi, quien tampoco tuvo éxito. Ella estaba decidida a ir y enfrentar a esa chica que casi la mata.

─Aún podemos volver a casa…─ habló Jin tratando de restarle importancia al tema. Estaba conduciendo lentamente tratando de crear tiempo y rogando que la indecisión llegara a su hija pronto.

─No, gracias ─ dijo ella─ Y te recomiendo que conduzcas un poco más rápido; no queremos que te den una multa por conducir a tan baja velocidad─ respondió casualmente.

─Kyouko…

─Papá ─ dijo ella en modo de advertencia ─No hay nada en este mundo que me haga cambiar de opinión ─Jin suspiró derrotado, sabiendo que sus intentos eran fallidos.

─ ¿Qué te dijo, Naegi? ─preguntó tratando de cambiar el tema.

─Dijo que nos esperaría allá…

─ ¿Y él está de acuerdo con esto? ─ Jin sabía que Naegi estaba igual de preocupado que él, pero aun así, quería escucharlo de su hija.

─Sabes muy bien que él no está de acuerdo, ya que tú─ dijo haciendo énfasis en el "tu" ─ lo enviaste para tratar de convencerme ─Su padre la miró sorprendido ─ A veces se te olvida que soy detective, ¿verdad, papá? ─ dijo la menor de los Kirigiri con una sonrisa triunfante en su rostro.

Jin sonrió hacia su hija menor y extendió su brazo para despeinar juguetonamente el pelo de su hija la cual sonrió de medio lado ante su caricia. Le encantaba saber que su relación con su hija estaba cada día mejor.

─Siempre se me olvida esa parte ─dijo sinceramente ─ ¿Algo que quieras agregar, Kyouko? ─ la chica asintió.

─Acelera el auto…


Luego de algunos minutos, padre e hija habían llegado a la comisaria. Casi de inmediato, los detectives tomaron su declaración. La joven les dijo todo a sus colegas, desde el momento en que despertó en la clausurada Academia, hasta lo último que recordaba antes de caer inconsciente después del ataque brutal de Enoshima. Jin había ido a resolver algunos asuntos legales, ya que su hija seguía siendo menor de edad.

─ ¿Estás segura de esto? Aún nos podemos ir ─Kyouko rodó los ojos fastidiada.

─Makoto, de por Dios, ya te dije que no voy a cambiar de opinión ─ Ya había dado declaración de todo lo ocurrido, ya que en general, ella fue la más afectada por Enoshima.

─Pero es que… ¡Junko es peligrosa!

─Pues yo también lo soy ─Makoto la miró preocupado ─ No sirve de nada preocuparte; estaré bien…lo prometo…─el chico la miró aun no muy convencido. Temía lo que pudiera pasar cuando se encontraran las dos chicas. Naegi rodeó la cintura de la chica y la atrajo hacia él; sabía que no la haría cambiar de opinión.

─Solo ten cuidado, ¿bien? ─ella sonrió.

─Te lo prometo.

─Bien…─dijo una figura delante de ellos: Jin ─ Ya puedes entrar…claro si quieres─ Kyouko los miró divertida.

─Claro que quiero ─dijo ─Nos vemos en un rato─ se despidió tranquila.

Caminó por los familiares pasillos de la estación. Era extraño estar en esta posición; ella era la que siempre buscaba la verdad detrás de lo ocurrido, nunca era la victima de la historia. Llegó a la habitación de interrogatorio, entró y allí la vio…ahí sentada como si nada le importara.

Sus miradas se encontraron y ninguna de las dos sería la primera en ceder. Kyouko miraba a la chica frente a ella y podía ver su alma; tan ensombrecida, tan tenebrosa…

Con ganas de infundir desesperación…

─ Hola, hola…mi querida compañera ─ saludó sonriente la chica. Sus manos se encontraban esposadas, impidiendo que pudiera hacer cualquier movimiento brusco ─Veo que ya estas mejor, es una verdadera lástima… ─ la joven detective no dijo nada. Simplemente, caminó hacia la silla frente a Junko ─ En verdad, esperaba que no salieras de esa…

─Entonces, te acusarían de homicidio…

─ Hubiera valido la pena…─respondió de inmediato la ex ─ Mente Maestra.

─ ¿Cuál era, o mejor dicho, es tu problema con nosotros? ─Junko sonrió cínicamente.

─ ¿Por dónde empezar?… ─dijo la chica ─ Bueno, siempre me he sentido atraída por la desesperación. Quería ver como seria si yo impartiera ese sentimiento y te juro, que fue lo más maravilloso que se me había ocurrido y agregando el hecho de que no me agradaban mucho…se convirtieron en los perfectos conejillos de india ─ La joven detective siguió manteniendo el silencio. No podía creer lo perturbada que era esa chica. ¿Qué clase de persona disfrutaba a costa del miedo ajeno? Estaba acostumbrada a tratar con los peores de los criminales y podía decir que Enoshima, era la que más la había impactado.

─Estas enferma…

─Puede ser…─respondió alegremente─ Y no me arrepiento de nada de lo que hice, excepto…de no haber acabado cuando tuve la oportunidad.

─ ¿Cuál es tu problema conmigo? ─Junko se quedó callada ─ ¡Dime! ─ exigió. Enoshima sonrió aun más.

─Mi problema…mi problema… mi problema…─decía mientras mecía su cabeza de un lado a otro, para luego, mirar a Kyouko con la mirada más psicópata que había visto en su vida─ mi problema era tu forma de ser porque sabía que en tu interior había desesperación y eras una egoísta por no dejarla salir─ dijo muy convencida de sus palabras, a pesar de que no tenían ningún sentido ─Eres una simple mosquita muerta que se cree superior…

─ ¡Cállate! ─ la joven detective golpeó duramente la mesa con su puño y se levantó bruscamente de su asiento─ ¡La única que se cree superior aquí eres tú! ─ ¡Estaba más que enojada! ¿Quién era ella para juzgarla? ─ ¡Tú te atreviste a jugar con nuestras mentes, miedos, sentimientos…! ¡No tienes ningún derecho de juzgarme! ─

─ ¡Tú no eres mejor que yo! ─ exclamó Junko colérica, poniéndose también de pie─ ¡Nunca lo has sido y jamás lo serás!

─ ¿Sabes qué? No me importa lo que digas ─ dijo la joven detective un poco más tranquila ─Yo no disfruto de la desesperación de los demás ni de sus miedos mas íntimos. Yo no necesito eso porque simplemente…no tengo el alma vacía…─ las palabras salieron de lo más profundo de su ser. Hace tanto que quería decirle algunas verdades a esta…chica; no se guardaría nada ─ ¿Sabes lo que siento por ti? Pena…solo pena por la tormenta que vives dentro de ti porque gracias a esa desesperación que quieres impartir, te quedaras sola…

─ ¡Cállate!

─ ¡No! ¡No lo haré! ¡Mereces escuchar esto! ─dijo mientras la miraba enfurecida. No era normal en ella perder el control tan fácil, pero todas las cosas que Enoshima le había hecho pasar eran imperdonables; la había hecho sufrir un infierno psicológico ─ Todo en esta vida se paga y tu…estas empezando a hacerlo… ─ Kyouko comenzó a caminar hacia la puerta, sintiendo como un peso se quitaba de sus hombros.

─ ¡Esto no se va a quedar así! ¡Vas a lamentar todo lo que has dicho! ¡Te lo juro! ─ la joven detective salió de la habitación sin decir palabra. En el preciso instante en que la puerta se cerró tras ella. La chica dejó salir un gran suspiro. Aunque ahora tenía un fuerte de dolor de cabeza, seguramente por su pequeño arrebato de ira minutos atrás y por qué se suponía que debía estar en reposo y no alterarse para nada, se sentía tan liberada después de haberle dicho sus verdades a Junko; esa fue su forma de cerrar ese capítulo. Caminó los grandes pasillos de regreso a la recepción donde su padre y novio la esperaban.

─ ¡Ahí viene! ─exclamó Makoto, acercándose a ella ─ ¿Estás bien?

─Sí…solo me duele la cabeza.

─ ¿Ves por qué no debías venir? Seguramente te alteraste. El doctor dijo que debías evitar eso, señorita. Ahora mismo nos vamos para la casa; debes descansar ─ ella sonrió ante su preocupación ─Iré por el auto; espérenme en la salida ─ dijo Jin para luego desaparecer por la puerta trasera que llevaba a los estacionamientos.

─ ¿Encontraste lo que venias a buscar? ─preguntó Naegi. La joven detective tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de él, sonriéndole con esa enigmática sonrisa que poseía.

─Sí ─ y no mentía. Había venido buscando algo de paz y…la había conseguido.


Hello! Hola chicos! ¿Cómo están? Espero que súper bien =) Como ya han podido ver, aquí está un nuevo capítulo de Keep You Safe y…¿por qué? Porque hoy, 7 de Julio… ¡Es mi cumpleaños! Y como un regalo tanto para mí como para ustedes, ACTUALIZARÉ TODAS MIS HISTORIAS :D. Me costó en verdad por lo atareada que estoy, pero aun así, lo logré.

Espero que les haya gustado el capitulo y ojala me dejen un review, ya saben, como un regalito de cumpleaños, lo apreciaría mucho.

Muchísimas gracias a todos los que han dado favs y follows, y a Nicole Kirigiri De Kudo Potter, metrox2323 y kirigiri koran por sus reviews en el capitulo pasado; todos me alegraron el día.

Otra cosita…la amenaza que le hizo Junko a Kyouko, manténganla presente ;)

Nos leemos en la próxima,

Bye!