Un nuevo capítulo de "Down"
Disclaimers: No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro.
"DOWN"
Capítulo 13: Charla
Abrí mis ojos, estos pesaban increíblemente y cada fibra de mi ser estaba desconectada de mi cerebro. Enfoqué mi mirada y divisé una habitación sencilla; un estante con libros, una mesita de noche, un televisor pequeño con su mesa y un closet, obviamente con una cama en la cual estoy ahora. No reconozco el lugar, ni siquiera recuerdo que pasó. Cerca de mi mano izquierda yace un pequeño control remoto, intento alcanzarlo y con un gran esfuerzo mis dedos presionan el botón de "encendido", la televisión se prende y de inmediato un canal con las noticias locales aparece.
"Hace unos días el Instituto de Townsville sufrió un atentado homicida justo en el instante en que cientos de estudiantes disfrutaban de su fiesta de fin de año.Los explosivos fueron colocados en lugares específicos, causando más daño estructural que pérdida de vidas, aunque varios miembros del alumnado salieron heridos. Las Powerpuff Girls se encargaron de evacuar, pero fue demasiado tarde y varios alumnos no alcanzaron a salir. Después de esta tragedia aún no se ha dado con el paradero de la PPG perdida: Bellota Utonio, sus hermanas la buscan fervientemente…"
¿Ataque?, ¿perdida?- susurré confusa.
Intenté pararme y logré sentarme en la cama dura, un quejido abandonó mis labios y mis huesos tronaron al no ser movidos en largo tiempo. Todo mi cuerpo dolía y sentía que todo daba vueltas, ¿dónde estoy? Sólo recuerdo una tonta pelea con Butch y luego nada. Parpadeé insistentemente y me paré con dificultad, al estar erguida mis piernas temblaron fuertemente y caía al frío piso, me separé de él con ayuda de mis brazos y pude ver que tenía varios moretones causados por agujas, el maldito o maldita que me había secuestrado me había estado inyectando drogas. Cuando lo o la atrape lo (la) mataré.
Mitch.- escupí con asco aquel nombre. La puerta se abrió.
Dulzura, ¿qué haces tirada en el piso?- era él, ese maldito maricón.
¡Cállate, tú atacaste la escuela!- grité fuera de mí e intenté pararme sin éxito.
Mm..., sí.- sonrió cínicamente.- no te preocupes fue una advertencia para los estúpidos habitantes de esta maldita ciudad.
¡Te odio, arruinaste mi vida!- grité descontrolada y con pequeñas lágrimas amenazando con salir.
No, no, linda, tú arruinaste tu vida.- sonrió.- yo sólo te di un empujón.
Maldito.- recién me di cuenta de lo magullado que estaba este idiota, su labio estaba partido y al parecer le faltaba un diente.-tu cara.
Sí.- respondió fastidiado y cerrando los ojos.- Butch me molió mi hermoso rostro, el muy maldito, le detesto mucho.- frunció el ceño.
De pronto recordé, Mitch había dicho que Butch había sido su aliado hace tiempo atrás, incluso recuerdo que Butch me lo confirmó en aquella azotea. Bajé mis párpados y susurré.
¿Butch de verdad era como tú?- Mitch me miró sorprendido.
Caminó hasta mí y me levantó fácilmente dejándome recostada sobre aquella dura y fría cama. Se sentó junto a mí y jugó con el control remoto desinteresado.
Sí, era peor, ya que él tiene súper poderes.- parecía estar recordando un tiempo lejano.
¿Qué hizo?- seguí con aquella decepcionante conversación.
Si esto hace que dejes de andar haciendo estupideces, te lo contaré.- dijo hastiado y con el ceño fruncido.
Hace tiempo, cuando éramos unos niños, Butch y yo éramos amigos y solíamos andar juntos haciendo pendejadas. Pero, un día nos encontramos con un tipejo que no ofreció lo que siempre hemos querido por un costo mínimo. Nosotros caímos como idiotas y aceptamos la propuesta, poco después nos empezamos a reunir con su banda, la cual conoces muy bien. Primero nos daban cosas tontas para niños, como videojuegos o discos de música, cosas por el estilo. Luego, empezamos a descubrir el turbio mundo en que nos habíamos metido, me ofrecieron drogas y acepté, ahora no puedo vivir sin ellas. Butch empezó con el alcohol en grandes cantidades, también disfrutaba de noches fugaces con mujerzuelas de bares. Todo parecía "normal" hasta que el jefe del club quería que probásemos nuestra lealtad hacia él y hacia lo que él nos otorgaba. Un trabajo muy simple, recoger el dinero de un cliente atrasado, era muy sencillo: ir, cobrar y traer el dinero. Pero, el sujeto no quiso colaborar, llamamos y dijimos que el tipo era un idiota, nuestra segunda orden fue: elimínenlo.
Mitch se calló unos segundos y aprovechó ese tiempo para encender un cigarrillo, el humo inundó la pequeña habitación. Se concentró y siguió.
Fuimos hasta su apartamento, pero el cobarde huyó, así que decidimos seguirle la pista. Temíamos que los del club nos mataran al saber que estábamos fracasando. Luego de unas horas dimos con él, pero ninguno tenía las agallas de acabarlo, sólo teníamos 14 años. Yo tomé el arma y le apunté, pero no pude apretar el gatillo, en aquel lapsus de petrificación el tipejo me disparó en la mano y luego me disparó en la pierna. Recuerdo haber gritado como desquiciado, poniendo más nervioso a Butch. El sujeto dirigió sus balas a Butch, pero éstas eran inútiles frente a su cuerpo, así que quiso arremeter contra mí, pero…
¿Qué pasó luego?- pregunté al ver que no continuó, estaba muy callado.
No llegó a su cometido, Butch se le adelantó y tomó el arma tirándola lejos.- el humo abandonó sus labios.- pero, él estaba fuera de control, parecía que su nerviosismo y miedo controlaron su mente nublándola de cualquier racional pensamiento. Vi como Butch arremetió contra él, golpe tras golpe el tipo gritaba. La sangre salpicaba lejos y los golpes parecían cada vez más mortíferos. Con una esfera de poder color negro y verde atravesó el estómago del sujeto, a mis jóvenes ojos les causó un gran trauma ver tanta sangre derramada. Su cuerpo calló destrozado en el suelo emitiendo un sonido sordo que llenó en estacionamiento. La respiración agitada de Butch se escuchaba de manera subnormal, se giró y me miró fijamente. El pánico estaba dibujado en su rostro sudoroso, toda su ropa estaba impregnada con sangre oscura, sus manos goteaban aquel líquido rojo. Desde esa noche Butch hizo lo posible por abandonar el grupo aunque nuestro jefe no estaba dispuesto a dejar a un aliado tan prominente. Lo logró, desconozco la razón, mi estado de drogadicción me hizo verlo como un traidor y un cobarde, desde ese día no volvimos a hablarnos y nos odiamos profundamente.
Un silencio sepulcral inundó la habitación, el sonido de la agitada respiración de Mitch era lo único que se escuchaba. Butch me había estado mintiendo, él era como Mitch, un maldito bastardo y además asesino, aunque yo también era como ellos. Creo que mi destino es morir aquí, en este grupo de malditos.
Toma, ya pasó tiempo y es momento de que lo averigües.- me tiró un caja, la cual revisé y se trataba de un test de embarazo.
Maldito.- susurré y fui al baño.
Pasaron largos minutos y revisé la prueba, cerré los ojos fuertemente, no quería abrirlos y ver que sería madre a tan corta edad y menos que la pobre criatura naciera sin padre y de progenitores drogadictos. Abrí mi ojo derecho primero y divisé la prueba, sonreí ampliamente con amargura y mi mano tembló. Salí del baño para encontrarme con Mitch.
¿Y bien?- preguntó ansioso y preocupado al verme.
Negativa.- sonreí ampliamente y me senté en la cama más relajada.
Estúpida, pensé que era positiva al ver tu cara.- me regañó.
Supongo que no supe como reaccionar.- sonreí abrazando mis piernas.- además que te importa, si hubiese sido positiva yo hubiera criado sola a mi hijo.
Yo sería el padre.- dijo rudamente y se paró de la cama.
No, sólo serías el maldito que contribuyó con esperma, nada más.- dije enfadada con la garganta adolorida.
¿Hubiese preferido que Butch sea el padre de tu hijo?- preguntó con sarcasmo e ira.
Cállate, no tengo ningún hijo.- dije exasperada.- ya vete.
Nuestro jefe quiere que bajes para tener una charla.- dicho eso abandonó la pieza.
Maldito.- lloré en silencio.- ¡malditos!- grité amargamente.
Me vestí con unos jeans, zapatillas y un chaleco ceñido al cuerpo color jade. Bajé por las escaleras de madera y pude divisar un grupo de personas reunidas en una gran sala oscura de estilo colonial.
Buenas noches, querida Bellota.- decía una voz grave y anciana.-hónranos con tu presencia.
Bajé y quedé bajo las intensas y vidriosas miradas de los presentes, todos del Cherry Lips Club. En un enorme asiento de madera tapizado con terciopelo rojo sangre yacía un hombre de unos cuarenta años, con una mirada siniestra y un ojo de vidrio, ése debía ser el jefe de Mitch. Me pidió que tomara asiento frente a él, obedecí sin decir palabra alguna.
Iré al grano, preciosa.- una sonrisa macabra cruzó su rostro.- quiero que hagas un trabajo para mí, para probar tu lealtad.
De inmediato vino a mi mente la historia de Mitch y Butch y de los inusuales trabajos del jefe de Cherry Lips. Apreté mis manos arrugando mi pantalón.
Si no aceptas tendré que deshacerme de tus inservibles hermanas.- dijo sin interés.
Abrí mis ojos sorprendida y aterrada, mordí mi labio inferior con gran ira y temblé por el asalto de emociones.
Maldito.- susurré mientras mi flequillo ocultaba mis ojos.
Tú decides.- sonrió.- sabes que cumpliré con mi amenaza, sino pregúntale a los estudiantes del instituto.
Lo haré.- acepté luego de sentir el temor de perder a mis hermanas, ahora más que nunca necesitaba la ayuda de Butch.
Bien aquí termina este episodio xD, espero que sea de su agrado, nos vemos luego.
