Summary: Edward Cullen era uno de los solteros mas codiciados del país, pero para acabar con esa fama y dejar al fin de ser perseguido insistentemente le hizo una sorprendente proposición a Bella Swan, su fiel secretaria: que se hiciera pasar por su prometida. Sin embargo Edward se sorprenderá al querer convertir el compromiso... en algo real. Todos humanos.
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Capitulo 14: Complicación
En cuanto abrió la puerta, reconoció a uno de los amigos de Emily apoyándose levemente en el marco de esta. Tenía los ojos muy brillantes y parecía a punto de caerse.
- Hola, Bella - la saludó, entrando y dejándose caer sobre la silla.
- ¿Qué ha pasado, Jared?
- Nada! Que podría haberme pasado? Eh! - exclamó el chico riendo socarronamente cuando ella se paró frente a el.
Bella dio un paso atrás, con el corazón acelerado nerviosa por la respuesta agresiva de Jared. El chico estaba borracho, pero no tenía por qué hacerle nada.
- Jared, Emily no está…uhmm salió y…
El chico se levantó, intentando no tambalearse. Olía a alcohol y parecía tener problemas para fijar la mirada.
- Necesito... - empezó a decir sujetándose a la silla – Necesito…
Bella se obligó a sí misma a sonreír, intentando tranquilizarlo cuando vió que este tenía una herida sangrando en el brazo. No iba a pasar nada. Debía mantener la calma. Pero estaba sola con aquel chico. Un chico completamente borracho.
- Tienes el brazo herido ¿Cómo te la has hecho? - Intentaba hablar con calma.
- Con una botella... - empezó a decir Jared, dando un paso hacia ella - Solo necesito limpiarla…
Bella dio un paso atrás y abrió levemente la puerta para indicarle la salida.
- Es mejor que vayas a un hospital y busques a un medico…
- No quiero un médico - replicó él, tomándola del brazo fuertemente haciéndole daño - Tú me sirves. Eres muy guapa, Bella - acotó tratando de tocarla y besarla.
- Suéltame imbecil! - exclamó Bella, aterrada - No me toques!
La puerta se abrió entonces y Edward entró al apartamento. De una zancada, se acercó al chico y lo puso contra la pared. Había visto a Edward enfadado otras veces, pero la furia que había en sus ojos era aterradora.
- No vuelvas a tocarla! Ni siquiera te acerques a ella ¿Me oyes?
- Suéltame! - exclamó Jared - Te denunciaré!
- Hazlo. Pero no vuelvas a tocar a mi prometida o tendrás algo serio por lo que denunciarme - le soltó Edward, furioso.
- Yo no sabía que era tu novia - se disculpó Jared entonces.
- Pues ya lo sabes - replicó él, apretando los dientes y luego miró a Bella - ¿Te ha hecho daño?
- No - contestó ella con su voz quebrada.
- Bella, espérame en el coche.
Ella no discutió. Quería marcharse de allí tan rápido como fuera posible.
Una vez dentro del coche cerró los ojos, respirando profundamente para calmarse. Edward se reunió con ella quince minutos después, con expresión tensa.
- ¿Qué sucedió?
- No volverá a molestarte. Estaba demasiado borracho - replicó él y la miró son ternura. Una ternura que ella nunca había visto excepto con su familia - Sigues temblando. ¿Estás bien?
- Sí - contestó Bella, sin mirarlo - No me ha hecho nada, Edward. He sido yo. Me he asustado.
- Te agarró del brazo e intentó.... Lo he visto con mis propios ojos. Maldito infeliz!
Ella se miró las manos durante un rato, nerviosa.
- Edward, yo... – suspiró – gracias. Llegaste justo a tiempo…y... siento mucho la discusion que tuvimos.
- Yo tambien. Lo siento - suspiró sonriendo tiernamente - Vamos a casa.
Cuando llegaron a casa de Edward, él la llevó al salón y la sentó cariñosamente en uno de los sofás.
- Voy a servirte una copa - dijo, quitándose la chaqueta. Pero cuando se dirigía a la cocina, Bella tomó su mano.
- No necesito una copa. Siéntate. Se me pasará enseguida.
Tenía que calmarse y el sentir a Edward cerca era lo único que necesitaba para volver a sentir paz y tranquilidad. Por su parte, él solo quería calmar su miedo, su temor y protegerla de cualquier daño o peligro al que se enfrentara. Quería cuidarla.
- ¿Quieres algo, cariño?
La evidente preocupación del Edward hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas.
- Solo abrázame.
Edward la abrazó con todas sus fuerzas y le dio pequeños besos en la frente, mejillas, nariz hasta que cayó profundamente dormida en sus brazos. Allí, mientras la contemplaba admitió que con Bella todo era distinto. Experimentó placer en brazos de otras mujeres, pero sólo con ella sentía una sensación de que todo estaba en su lugar. Edward tomó aliento, tratando de recuperar el control de sus sentimientos desbocados. Eso no era lo que él había planeado. No quería que su lujuria tuviera ninguna implicación emocional, pero allí estaba, prácticamente ahogado por ese repentino sentimiento. Tenia que hacer algo al respecto. Las cosas no podían llegar más lejos. No lo permitiría.
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Una pesadilla la despertó. Con un gemido de horror, Bella se incorporó, sin saber dónde estaba. Y unos fuertes brazos la obligaron a tumbarse de nuevo.
- Solo era una pesadilla - escuchó la voz de Edward - Estoy aquí, Bella. Nadie va a hacerte daño.
- ¿No podemos encender la luz?
- ¿Eso te ayudaría?
- Sí.
Edward alargó la mano para encender la lámpara y pudo notar que él la había llevado al dormitorio cuando se quedó dormida.
- ¿Mejor? - preguntó, con la voz cargada de sueño.
- Sí. Duérmete. Ya se me ha pasado.
- Entonces, ¿por qué estás temblando? Cálmate, cariño. Solo ha sido una pesadilla.
- Lo siento.
- ¿Quieres un vaso de leche?
- No quiero que me sueltes.
- No voy a soltarte - dijo él, mirándola con los ojos encendidos.
- Edward... - susurró Bella.
¿Lo había mirado alguna vez tan de cerca? ¿Se había fijado alguna vez en aquellas largas pestañas? Y su forma de mirarla hacía que sintiera un cosquilleo en el vientre... La miraba como la había mirado en la fiesta de compromiso.
De repente, en lo único que podía pensar era en sus besos. En sus increíbles besos. Y estar tan cerca era muy tentador. Solo tendría que levantar la cabeza un centímetro para tocar su boca. Y quería hacerlo. Sin pensar entreabrió los labios, esperando, deseando...
- Bella...
Sin pensar, Bella lo besó en los labios, siendo esta la primera vez que ella tomaba la iniciativa. Al principio, era un beso tentativo, suave, pero después, Edward tomó el control. Y el beso se volvió fiero, salvaje, absolutamente sexual. Jadeando, Bella se apretaba contra el cuerpo del hombre, deseándolo más cerca. La fuerza de su deseo la sorprendía.
Era un juego sincero y apasionado que penetró en el alma de Edward. La abrazó con fuerza, estremecido por la fuerza e intensidad de sus propias emociones. Era aterrador sentir de ese modo; ninguna mujer lo había poseído de esa manera, y una parte de su personalidad lo sentía. Nunca pudo controlar las emociones que Bella despertaba en su interior desde que la había besado por primera vez. Asumir la realidad del poder que esa mujer ejercía sobre él, no era fácil para un hombre como él, acostumbrado a dominar y controlar.
Con un suave movimiento, Edward se colocó encima y entonces Bella descubrió que él sentía lo mismo. Se quedó inmóvil cuando él le abrió las piernas, abrumada de deseo y de sorpresa.
Y entonces él hizo el beso más profundo, más íntimo, más seductor si eso era posible, despertando un incendio en su interior. No quería pensar más. Estaba en brazos de Edward, donde debía estar. No podía haber nada más hermoso.
El empezó a acariciar uno de sus pechos, mientras la mantenía prisionera. Con un suspiro ronco, deslizó la mano hacia abajo y empezó a acariciarla íntimamente, sus largos dedos explorándola de tal forma que Bella lanzó un gemido.
- Edward...
Abrumada por un deseo abrumador, temblaba de anticipación.
Desde que comenzó a tener relaciones con Edward, Bella entendía por qué las mujeres se volvían locas por un hombre, cómo el deseo sexual podía derrotar al sentido común, pero para ella era mucho más que eso. Para ella, era amor. Su amor por Edward era profundo y auténtico.
- Bella... - murmuró él, deslizando los labios por su cuello y su escote. Cuando empezó a lamer uno de sus pezones con la punta de la lengua, Bella creyó volverse loca.
Pero de repente, él levantó la cabeza, respirando con dificultad. ¿Iba a apartarse?, se preguntó, angustiada. Con un gemido de protesta, ella puso la mano sobre su corazón y después la bajó para acariciarlo íntimamente por primera vez. Su corazón estuvo a punto de detenerse cuando lo envolvió en su mano. Era tan grande, tan potente... Lo deseaba tanto que no hubiera podido parar por nada del mundo.
Él dejó caer la cabeza sobre su hombro, el gesto delatando cuánto lo afectaba la caricia. Y el fuego de sus ojos reflejaba la fuerza de su pasión.
Con mano temblorosa, él sacó algo del cajón de la mesilla, sin dejar de mirarla a los ojos. Con un rápido movimiento, Edward se puso el preservativo mientras se colocaba encima, incapaz de esperar un segundo más. Con mucho cuidado, la penetró, dándole tiempo para acomodarse a aquella invasión.
- Edward…
- Mi Bella... - murmuró él.
Bella no podía pensar. Dejándose llevar por el poder de aquellas sensaciones, empezó a moverse al ritmo que él marcaba, levantando las caderas instintivamente para recibirlo mejor. De repente, le costaba trabajo respirar. Nunca habría imaginado que hacer el amor con un hombre fuera una experiencia tan... sobrecogedora. Se sentía parte de él, como si fueran uno solo.
Conmovida, levantó una mano para acariciar su cara y él la besó, con los ojos cerrados. Una potente embestida la hizo experimentar una espiral de sensaciones que la envolvía por completo, obligándola a cerrar los ojos y apretarse contra él como si se le fuera la vida. Gritó su nombre y, en ese momento, escuchó el gemido agónico de Edward. Los dos habían sentido lo mismo.
La desinhibida respuesta de Bella liberó una pasión arrolladora dentro de Edward. Bella seguía excitándolo más rápido y con más intensidad que cualquier mujer y aquel descubrimiento activó una alarma dentro de su cerebro enfebrecido. En el pasado perdió la cabeza por Tanya y fue su obsesión, y nunca, antes ni después, nadie tuvo tanto poder sobre él. Sólo pensar en aquellos días sombríos sin ella después de su ruptura lo deprimía. Necesitó mucho tiempo para superarlo y se había jurado que ninguna mujer volvería a ponerlo en esa situación. Ninguna mujer consiguió atravesar su coraza protectora de reserva, ninguna la hizo perder el control. Pero allí estaba Bella una vez más, amenazando con hacer justo eso. Jadeando, Bella apoyó la cabeza en su pecho, y Edward se tumbó de espaldas llevándola con él. Tenía los ojos cerrados y respiraba con dificultad. Era tan hermosa en aquel momento...
No dijeron nada, se quedaron allí, en silencio, apretados el uno contra el otro. Bella de alguna manera sabía que era la última vez. Que al día siguiente...Al día siguiente, los dos tendrían que enfrentarse con la realidad.
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Al día siguiente, el trayecto de la oficina a casa en autobús era mucho peor de lo que Bella recordaba, pero trataba de relajarse pensando en la maravillosa noche que había pasado junto a Edward. Nunca se había comportado de esa manera con ella. Tan dulce, tan preocupado. Sin embargo, luego de haber pasado la noche juntos y haberse ido juntos a la empresa, no volvió a ver a su falso prometido durante el resto del día. El autobús estaba lleno, hacía calor y los continuos frenazos la hicieron marearse. Achacó su mareo a la falta de costumbre, pero se sintió igual durante el resto de la noche y a la mañana siguiente, cuando se levantó, las náuseas la obligaron a correr hasta el baño.
Estaba sentada en el suelo del cuarto de baño, demasiado débil para poder siquiera moverse, cuando entró Emily.
- No tienes buen aspecto, cariño. Estás verde - se arrodilló a su lado y le puso la mano en la mejilla.
- Me siento pésimo - gimió Bella. Emily la miró fijamente.
- No te he visto mucho durante estos últimos dos meses, pero tu cara parece diferente... He visto cambios parecidos en el rostro de otras mujeres… embarazadas - Emily tomó aire - Bella ¿lo estas?
Bella se enderezó tan rápidamente que todo comenzó a darle vueltas. Volvió a apoyarse contra la pared.
- Por supuesto que no!! Yo... él... siempre hemos utilizado algún método anticonceptivo. Además… vamos! que hayamos tenido relaciones antes de ayer no significa que quede embarazada de un día para otro!
- No hay ningún método que sea completamente infalible y obviamente no quedaste embarazada de un día para otro – bufó – recuerda que no es la primera vez que tienen relaciones Bella, pudiste haber quedado embarazada antes. Dime, ¿cuándo tuviste la regla por última vez?
Bella tragó saliva. Se sentía como una adolescente.
- Pues… uhm… En realidad... desde la primera vez que me quedé a dormir en casa de Edward. Pero jamás habría imaginado... siempre hemos utilizado algún método anticonceptivo…incluso la noche anterior utilizamos… digo… Dios! Soy una estúpida!
- El único método completamente infalible contra el embarazo es la abstinencia o la esterilización, Bella. En fin, el tiempo nos dirá si estás o no embarazada. Ahora, métete en la cama y descansa.
Minutos después, Bella llamaba a la oficina para decir que estaba enferma.
Edward se acercó al apartamento de Bella después del trabajo. Aquel día había sido una auténtica pérdida de tiempo. No había hecho nada productivo porque no podía dejar de pensar en Bella. ¿Estaría realmente enferma? Y si no, ¿sería alguna táctica para atraparlo?
Cuando llegó en el coche a su edificio, la vio en la calle, junto a Emily y algunos amigos. Al verla, se emocionó. La había echado terriblemente de menos. Recorrió su rostro con aspiración. Se estaba riendo, parecía animada e increíblemente hermosa. Tuvo que poner en juego toda su fuerza de voluntad para no correr a su lado a abrazarla.
Pero la desconfianza controló su impulso inicial. Claro que no estaba enferma! Paró un momento y observó al grupo de jóvenes durante algunos furiosos segundos, antes de pisar el acelerador y salir a toda velocidad.
- Eh! ¿Ese no era Edward? - preguntó Emily. Bella sintió que el corazón se le subía a la garganta.
- No sé, no lo he visto - había salido a tanta velocidad, que si hubiera sido Edward tampoco habría podido verlo.
Al día siguiente, a pesar de las náuseas, fue capaz de arrastrarse hasta el trabajo, pero el viaje en autobús la afectó de tal manera que tuvo que ir dos veces al baño antes de que Edward llegara a la oficina.
Este la miró de reojo al llegar. Bella se había puesto uno de sus antiguos trajes. Estaba seguro de que lo había hecho para castigarlo, pero, aun así, al verla no pudo menos que decir:
- No tienes buen aspecto. Estás muy pálida y tienes ojeras - sintió una punzada de culpabilidad - ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- No, estoy bien. No quería perder otro día de trabajo - contestó ella, sin apartar la mirada de la pantalla del ordenador.
- Bella, si estás enferma no deberías estar aquí. Podrías contagiar a todo el mundo.
- No te preocupes, lo que tengo no es contagioso.
- Bueno, ¿entonces qué te pasa? ¿Has comido algo que te ha sentado mal?
Bella rió con ironía. Ojala hubiera sido así! No respondió y evitó mirar a Edward.
La frustración estaba matando a Edward. Tenía los nervios al límite. Ya habían pasado dos noches sin Bella y estaba a punto de convertirse en una fiera. Algo que seguramente ella sabía perfectamente. Pensando que quizá todo aquello formara parte de un plan para que su compromiso se convirtiera en algo real, Edward se metió en su despacho.
Horas después, entró Carlisle Cullen en la oficina para conversar algunos detalles de la empresa con su hijo y aprovechó la oportunidad para invitarlos a él y a Bella a un viaje familiar.
- Papá, la verdad no creo que sea el momento indicado - lo interrumpió Edward - Para serte sincero, Bella y yo estamos empezando a cuestionarnos nuestro compromiso.
- Pero no es posible! Si están hechos el uno para el otro!! Edward, hijo, nunca te había visto tan tranquilo y tan feliz como ahora.
- A veces solo basta con fingir - fue la respuesta de Edward
Durante el resto del día estuvieron pasando otros miembros de la familia Cullen por el despacho de Edward. Bella permaneció tras su mesa, sin unirse a la conversación, pero estaba convencida de que Edward aprovechó la ocasión para mencionar los problemas de pareja y sus dudas sobre el compromiso. Las miradas de compasión que los miembros de la familia le dirigían al salir lo decían todo. Se marchaban pensando que Edward iba a abandonarla. Bella estaba segura.
A última hora del día, la prueba de embarazo le dio la respuesta definitiva. Bella y Emily se quedaron mirando el resultado fijamente.
- Estoy embarazada - a pesar de sus propias palabras, Bella apenas podía creerlo. ¿Estaba embarazada? Estaba embarazada! Estalló en lágrimas - Dios mío, Emily, ¿qué voy a hacer?
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Hola!!!
Como les dije! me gusta subir capitulos bien seguido para que no pierdan el hilo de la historia =) y aki me tienen! Espero que les haya gustado y deberan tener paciencia hasta el sabado para el proximo cap. u.u
Quiero agradecer de todo corazon sus consejos, sugerencias y comentarios acerca de la historia. Como ven este es el capitulo 14 y el fic en total ha quedado de:17 por lo que.... ya quedan pokitos!! y es el computo final! la verdad no hice muchos cambios... solo los necesarios :D y aun no se si incluya epilogo... lo conversaré con mi almohada 6.6 Lo otro que estoy considerando es una secuela... pero toi concentrada en otra historia que subiré una vez que termine esta =) Asi que... tienen que estar atentas! XD
Nos vemos en el prox capitulo... el sábado!
Un abrazo gigantoso y no olviden dejar SUS REVIEWS!!!!
PollyCox99
