Hola! Qué tal?^^

Aquí vengo con el capi XIV, por fin! La verdad es que tenía la mitad de este capi escrito desde principios de septiembre… Sí, ejem, no me maten, pero hasta ahora no me he podido poner a terminarlo, por un motivo u otro, como académico o familiar. La verdad es que en septiembre tenía algo más de tiempo libre, pero aproveché para hacer otras cosas (como ir a la JW o ir ver Las Pruebas… XD), y en cuanto llevé unas semanas de universidad, el tiempo libre voló XD

En tal caso, espero que disfruten de este capi :)

Bye~!^^

**..**

"Nunca sueño cuando duermo, sino cuando estoy despierto."

Joan Miró.

Sueño XIV: De familia, amigos y amores, y una niña que solo sabía romper cosas y que estaba hambrienta de amor.

"Oigo sus gritos. Rasgan las paredes. Se cuelan en mi habitación aun cuando proceden del piso inferior de la casa.

Hundo la cabeza en la cama, y ni siquiera la almohada sobre mi cabeza, tapándome los oídos, termina de ahogar las voces, lo único que hace, junto con la puerta cerrada de mi habitación, es impedir que entienda las palabras. No sé qué dicen, pero sé la razón de los gritos. O creía saberla.

A fin de cuentas, me pasaba los días encerrada, y llorando, por esa misma razón. Papá y mamá gritaban y lloraban por ello, pero ellos creen que no lo sé. Estas malditas paredes no esconden nada.

Salgo de la cama y, descalza, abro la puerta de mi habitación, haciendo que las voces cobraran más fuerza.

Me sorbo la nariz y me restriego los ojos, mientras bajo lentamente las escaleras, esperando no ser oída. Mis padres debían pensar que seguía en mi cama, durmiendo. Intentando conciliar un sueño que no llegará, porque me niego a dormir. No, no quiero dormir si eso implica que las pesadillas seguirán atormentándome.

Están en el salón.

Apoyo la espalda contra la pared, al lado de la puerta. Está entornada, pero me da miedo asomarme. No porque me vean a mí, sino por lo que yo pueda ver.

Está familia ya está rota. Y es mi culpa.

-No puedo seguir así, Spirit. No puedo-decía en aquellos momentos mi madre.

-Kami, tranquilízate, ¿quieres?

-¿¡Cómo quieres que me tranquilice!? Yo no soy cómo tú. No puedo aparentar normalidad, como si…-se escuchó un sollozo; noté cómo mi pecho se oprimía. Ningún niño quiere ver a sus padres desmoronarse-¡Como si no hubiera pasado nada!

-¡No! No es eso, cariño… Nunca nadie dijo que hubiera que hacer como si nada pasara… Pero hay que superarlo…-si bien su voz sonaba más sosegada que la de mamá, le costaba hablar; las palabras temblaban.

Me pegué más a la pared, como si pudiera fundirme con ella. Quizá así desaparecerían todos los problemas.

-Superarlo-Kami bufó-¿Cómo, Spirit? ¿Quieres decirme cómo demonios te recuperas de…?-no terminó la frase. Pero todos sabíamos perfectamente a qué se refería.

-Sí, superarlo. Como todo, Kami. Y por el bien de Maka…

-¡No!-mi madre chilló; una voz aguda que repiqueteó en mi cabeza.-Ni la nombres…-entonces sé que se puso a llorar, por cómo sus palabras se veían ahogadas-Spirit, ¿cómo se supone que voy a pasar página si ni siquiera puedo mirarla a la cara?

Me cubro las orejas con las manos y me dejo caer al suelo. Sus palabras hacen eco en mi interior, y destrozan lo poco que quedaba en pie. Me muerdo el labio inferior, conteniendo el llanto.

Me odia. Me odia. No puede evitarlo, ¿verdad? Porque cree que es mi culpa. Tengo la culpa, ¿no es así?

-No puedo con esto. Lo siento-lloraba mi madre al otro lado de la puerta-Lo siento tanto, Spirit… Por no ser fuerte… Por ti, por mi… Por Maka.

Me haces daño, mamá. Me haces tanto daño… ¿Es que no te das cuenta? Lo siento. Lo siento, mamá…

No puedo seguir escuchando.

Me levanto, y con pies temblorosos y silenciosos, vuelvo a mi habitación.

Me hago una bola en mi cama, abrazando la almohada.

Quise ponerme a llorar, pero no era capaz. Había llorado demasiado ese día, igual que los anteriores desde aquella tarde lluviosa, y mis ojos, rojos y resentidos, estaban secos.

En lugar de llorar, me dormí, cansada.

No tardaría en despertarme una pesadilla. Igual que Kami, que tras aquella noche, no tardó en irse de casa."

-¿Maka?

Miro a mi madre con perpleja incredulidad. ¿Era la misma mujer que nos abandonó hace años? ¿La misma que dejó de venir a visitarme porque no quería verme? Es como si no la conociera, igual que ella a mí, y siento una inmensa tristeza al pensarlo.

Al mirar al hombre que ahora tenía a su lado, la sorpresa dio paso a una rabia que no sentía desde hace mucho tiempo.

"-Hola, soy Justin Law-se presentó-Soy un compañero de trabajo de Kami, y actualmente estoy saliendo con ella."

Siento náuseas y unas incontrolables ganas de pegarles, a ambos.

Me muerdo la lengua durante unos segundos para controlar lo que bulle dentro de mí en esos instantes. No puedo dejarlo salir. Al menos, no demasiado.

-¿Estás con él?-aun así, lo primera que digo es una recriminación, y no puedo hacer nada por evitar que suene como es. Además, obvié el hecho de que aquel hombre se había presentado, y yo lo estaba ignorando por completo.

Pude ver en el ceño fruncido de mi madre que no le gustaba para nada la actitud que estaba teniendo. Pero sinceramente me daba igual. Una madre debía estar ahí para decirle que no debía hacer eso a sus hijos, pero mi madre hace tiempo que se olvidó de mí.

-Maka, esa no es forma de hablar-su acritud se manifestó en palabras.

-Te echamos de menos-casi me sorprendió el hecho de que dijera aquello en voz alta. Se supone que ya no me importaba. Que había olvidado. Pero, por supuesto, sigo ahogada en un pasado en el que no sé nadar.-Spirit te echa de menos-añadí, como queriendo desmentir que yo lo hacía-Y en cambio, tú estás con él.

-Maka, no me hables así-puso tono de advertencia-Y además no tienes derecho a decirme algo así. Y tampoco llevamos tanto tiempo juntos…

Justin permanecía en silencio. La dio la mano a mamá, como dándole a entender que estaba ahí, apoyándola. Pero ese no era su sitio. Era el de papá. ¿Por qué, por qué…?

-Ya nunca vienes a verme-dije en un susurro, creo que ni siquiera quería que lo oyera; estaba expresando una pequeña parte de mis pensamientos al aire, quizá con la esperanza de que desaparecieran.

-Rehago mi vida, cariño. Intento seguir adelante, como ya os dije a tu padre y a ti-dijo, casi parecía suplicante-Maka, déjame que te lo explique…

La dirigí una mirada furiosa.

-No hay nada que explicar. Nos abandonaste, y sigues tu vida sin nosotros.

-Maka, cariño…

Apreté los dientes con fuerza.

"Contrólate, Maka"

-No quiero seguir escuchándote.

Di media vuelta y me empecé a alejar a pasos rápidos.

Creo que escuché a Kami sollozar a mi espalda. En cuanto giré la esquina, fuera de su campo de visión, eché a correr a casa.

Si nos iba a doler tanto a las dos el vernos, habría sido mejor que hubiéramos permanecido separadas, no siendo más que una voz escueta al otro lado del teléfono…

*.*.*

Cierro la puerta de casa y la mochila cae al suelo. Tengo la cabeza embotada y solo sé que quiero escapar. Que quiero dormir y soñar.

-¿Makita, ya estás aquí? ¿Qué tal el día?

Me derrumbo. Corro hasta mi padre y le abrazo, mientras lloro, lloro amargamente. Y cuando mi padre envuelve mi cuerpo con sus torpes brazos, y me susurra palabras tranquilizadoras al oído, vuelvo a ser una niña. Una niña que busca consuelo y amor.

Spirit espera, paciente, a que me tranquilice. Cuando lo hago, siento tanta vergüenza que quiero escapar a mi cuarto, pero sé que no me iba a dejar.

Hacía años que no lloraba así. Una de las últimas veces fue precisamente cuando mamá se fue de casa.

Sentada en el sofá, con una caja de pañuelos al lado, cortesía de Spirit, le cuento que he visto a mamá.

-Tiene novio-lloriqueo, como una estúpida niña.

-Lo sé.-dice, tranquilo.

Le miro con sorpresa.

-¿Lo sabes? Entonces, ¿por qué…?

-Maka, no deberías reprocharle nada a tu madre. Todo lo que hizo, lo hizo por su bien.

-Claro, ¡por ella! Solo piensa en ella.

-Puede ser. Pero también lo hizo por ti. Deberías alegrarte de que tu madre sea feliz. Yo lo hago.

Le miro una vez más. Por su expresión, sé que realmente se alegra por ella, pero también veo que la echa de menos, tanto o más que yo.

Me sorbo la nariz.

-No es justo-murmuro, haciéndome un ovillo en el sofá.

Spirit, sentado en el sillón más cercano, suspira, esboza una pequeña sonrisa, y me acaricia la cabeza.

-Me temo que, así es la vida.

Hago un mohín y escondo el rostro en uno de los cojines a juego con el sofá.

-¿Papá?

-¿Sí, Maka?-pocas veces me llama por mi nombre.

Sonrío contra el cojín, pese a todo, y aun a sabiendas de que no me puede ver la cara.

-Me alegro de que estés conmigo.

*.*.*

Juego con mi mano libre con una de mis coletas casi de manera impulsiva, dejando entrever que aún estoy nerviosa por lo acontecido aquella tarde, y me siento estúpida por estar aún afectada.

Sé que Spirit llamó a Kami por teléfono tiempo después, y aun a pesar de que insistía que yo también hablara con ella, no quise. "Que le vaya bien", dije, y me molesté al ver que sonaba resentida. Si me sentía así, es porque quería a mi madre.

Ahora estaba encerrada en mi habitación, tras charlar con Spirit, y esperaba a que me contestaran al teléfono.

Al quinto pitido, alguien descolgó.

Escuchaba ruido de fondo, y supe que alguien le estaba gritando.

-¡Ya lo estoy cogiendo! Joder… ¿Sí?

-Eh… ¿Black? Soy yo, Maka.

-¿Maka?

-Sí, eh…-volví a enrollarme la coleta en el dedo-¿Puedo hablar contigo?

-Sí, claro. Espera, que me llevo el teléfono a mi cuarto.

Esperé, con la oreja aún pegada al auricular. Cuando la otra voz, el padre de Black Star, se extinguió, supe que estaba igual que yo. Encerrado en su habitación.

-Bien. ¿Qué pasa?-preguntó tan rápido como pudo.

-P-pues…-noté un pequeño nudo en la garganta, pero no le hice caso. Aun si tenía a mi padre, necesitaba hablar con un amigo, alguien que sabía lo mal que lo pasaba respecto a mi madre, aunque en realidad él no supiera exactamente qué es lo que nos llevó a mi familia y a mí a esta situación…-Esta tarde, cuando nos hemos separado en el cruce, me… me he encontrado con mi madre.

Silencio.

-… ¿Y? ¿Cómo ha ido?

-Pues…mal, muy mal, en realidad-me mordí la lengua; no podía volver a venirme abajo. Y si le he llamado, es porque sé que tengo que desahogarme de otra manera, de una forma que con mi padre no podría.

-¿Por qué?-preguntó, tras una pausa.

Solo en estas ocasiones Black Star se mostraba tranquilo y comprensivo, hablando solo cuando consideraba necesario. Lo adoraba por eso.

-Tiene novio-solté-Y, no sé, no me ha gustado en absoluto, y a pesar de que sé que no tengo derecho para decirle nada al respecto, cuando ni siquiera vive conmigo ni parece ya preocuparse por ningún aspecto de mi vida, se lo he dicho de la peor manera posible… Creo que ahora realmente me va a odiar.

Sellé los labios al darme cuenta de lo que acababa de decir.

"-Papá.

-¿Qué, Makita?

-Es por mí, ¿verdad?

-¿El qué, cariño?

-Que mamá se haya ido de casa.

Se mostró espantado.

-¡No! Claro que no, Maka-apoyó sus manos en mis pequeños hombros; seguía siendo una niña de apenas doce años, ¿no es así?-Tú no tienes absolutamente nada de culpa, ¿me oyes?-me apretó los hombros-No te permito que pienses así.

Agaché la cabeza.

-…Pero mamá dice que ni siquiera puede mirarme a la cara… Debe odiarme.

El agarre sobre mis hombros perdió fuerza, y fue sustituido por un abrazo.

-Eso no es verdad, Maka-me susurró al oído-Nadie te odia, ¿de acuerdo? Y nadie te echa la culpa.

-…Pero yo sí."

-Maka-volví al presente y cuando me di cuenta que estaba apretando el teléfono más fuerte de lo que debería, aflojé el agarre-Sabes que eso no es verdad. Bien, vale, no sé qué le habrás dicho sobre su novio (aunque conociéndote, sé que tienes bastante temperamento), pero era tu opinión al respecto, porque a fin de cuentas eres su hija-hizo una pequeña pausa-Ahora bien, tú misma has dicho que no ha estado bien haberlo hecho de esa manera, y es precisamente porque te has dado cuenta de ello que todo está bien. Basta con que vuelvas a hablar con ella.

No pude evitar sonreír contra el auricular. Mi pecho volvió a sentirse ligero.

-Siempre tienes una respuesta para todo, ¿verdad?

-Sí, menos para los exámenes.

Contuve una risa.

-¿Sabes? Se lo he echado en cara estando el novio presente-confesé.

-¿¡Qué dices!?-estalló en carcajadas-Olé tú, Maka, no te cortas con nada. Recuérdame que no intente tomarte por sorpresa.

-Siempre lo intentas.

-Y fracaso estrepitosamente.

-Ajá.

-Maka.

-¿Mm?

-Gracias por contármelo.

Reí.

-Creo que debería ser yo quien te diera las gracias. Ya sabes, por escucharme.

-Lo digo en serio.

Fruncí ligeramente el ceño ante la seriedad que evidenciaba su voz.

Entonces recordé nuestra pequeña pelea, si es que se podía llamar "pequeña" y "pelea". Me dijo que él me contaba todo porque confiaba en mí, pero me dejó entrever que yo no hacía lo mismo con él. Y… En realidad tenía parte de razón, pero poco a poco me abría a él. No podía hacer otra cosa.

"Mi corazón aún sigue demasiado roto"

-Ey, ¿necesitas que vaya a verte?-dijo entonces-Puedo estar ahí en…eh… ¿veinte minutos?

-No, no hace falta.

-¿Segura?

-Sí. Te veré mañana.

-Bien.-a pesar de decir eso, sonaba algo disgustado.

-Vale. Hasta mañana. Gracias-murmuré al final.

Colgué.

Me dejé caer en la cama, y me quedé mirando el teléfono durante unos instantes y suspiré.

Se me pasó por la cabeza llamar a Chrona, pero también sabía lo que eso implicaba. Ella sacaría el tema a colación, y yo no podía hablar de ello.

Además, corría el riesgo de que fuera Medusa quien descolgara.

*.*.*

Al despertarme, sentí un ligero embotamiento en la cabeza, como si tuviera los oídos taponados.

Me incorporé, maldiciendo por lo bajo al despertador mientras lo apagaba con un gesto nada delicado.

Me sentí descolocada por un instante hasta que vislumbré una bola negra a los pies de mi cama, Blair, que aún dormía a pesar de los incesantes pitidos que ya habían quedado sofocados.

"Estoy soñando", pensé, mientras bostezaba y me levantaba para ir al baño y arreglarme.

La misma rutina de cada mañana.

"¿Realmente estoy soñando? Acabo de levantarme"

-Oye, ¿te pasa algo?

Levanté la vista de mi taza, la cual parecía sumamente interesante. La verdad es que no me apetecía mucho hablar.

-No, ¿por qué lo dices?

-Porque es obvio que te pasa algo-Soul me apuntó con su cuchara, como si de un dedo acusador se tratara; quizá esa fuera su intención.-Aunque tampoco es como si eso fuera una novedad-dijo, con un mohín.

-Mm…-cogí mi propia cuchara y empecé a batir la leche con chocolate-Quizás… Es que echo de menos mi casa.

"Mi familia"

-¿Qué? Oh, vale-dijo, aliviado-Creí que realmente te pasaba algo-sonrió con sorna, esa sonrisa a la que tan acostumbrada estaba en este Soul-Pero solo tienes morriña, como una niña pequeña.

Le di una patada en la pierna por debajo de la mesa.

-Ouch-dejó escapar.

-Idiota-me llevé la taza a los labios.

-Entonces, ¿por qué no vas a verles?-le miré con algo de sorpresa-Sinceramente, no llevas tantos días viviendo lejos de tus padres, pero, bueno, como es la primera vez que pasas tanto tiempo separada de ellos, no es tan raro-sonrió, esta vez sin segundas intenciones-Ve a verles. Se alegrarán. Y, de paso, te alegras tú-se rascó la nuca y escondió media cara tras la caja de cereales-No soporto verte así.

Me terminé la taza y contuve la tos.

-Tienes razón. Ya se me pasará.

-¿Quieres que te acompañe?-sus ojos me decían que realmente quería hacerlo, que no era por puro compromiso.

Sinceramente, no entiendo a este Soul. Es decir, el Soul de siempre, el de antaño, en realidad, nunca se había mostrado tan interesado con todo lo relacionado conmigo. Solía disfrutar más con picarme y jugar juntos.

Claro que por aquel entonces no éramos más que niños.

Luego, crecimos abruptamente.

Dejé la taza en la mesa.

-No, no hace falta.

*.*.*

-Mm… ¿Hola?-a estas horas ya deberían estar en casa…

-¿Maka? ¿Eres tú?

Cerré la puerta y dejé el hall atrás, llegando al salón, donde me esperaban mis padres.

-Ho-hola-saludé, tímidamente, sin saber por qué.

-¡Hola, cariño! ¿Cómo estás? Oh, no sabes cuánto te echamos de menos-mi madre sonreía; mi padre contenía las lágrimas-Tu padre especialmente. Cree que estás todo el día muy amorosa con tu compañero-me sonrojé-Dime, dime, ¿es verdad?

-¡Nooooo! ¡Dime que es mentira!-lloriqueó Spirit.

No pude evitarlo. Rompí a reír. No era exactamente una risa alegre, más bien, era una risa histérica, incontrolable, que te sale cuando ni siquiera sabes qué decir.

Pero agradecí que saliera, porque gracias a esa risa, confundieron el significado de mis lágrimas.

-Maka, mi niña.

Siento los brazos de mi madre rodearme, y me agarro a ella como si no hubiera un mañana.

"Te echo de menos. Te echo de menos. No me odies. No me odies. No es mi culpa. Yo no…"

-¿Sabes qué?-me susurró al oído-Estando así, parece que vuelves a ser una niña-me aprieta más fuerte contra ella-No tengas prisa en crecer, Maka. Aún sigues siendo una niña.

Me enjugo las lágrimas cómo puedo, la risa ya extinguida hace tiempo.

-Todos me obligasteis a crecer-dije, contra su cuello, sabiendo que, o no lo oiría, o no lo entendería.

A fin de cuentas, aquella no era mi madre de verdad.

*.*.*

De desperté con dolor de cabeza, sintiendo el cuerpo pesado, como si no hubiera descansado realmente. Quizá fuera así.

Me tomé una pastilla contra el dolor con el desayuno.

-Me voy.

Spirit me dio un beso en la mejilla.

-Que tengas un buen día, Makita.

Cuando salí a la calle, notando la fresca brisa mañanera, inspiré hondo y exhalé vaho.

"Estoy llena de humo… Cenizas habitando todo mi cuerpo tras el fuerte incendio que lo arrasó todo"

Ah… Hoy tenía un mal día. Lo sabía desde que me había levantado. Desde luego, no ayudó para nada ver ayer a mamá en aquella situación.

No hago más que pensar en todo lo que significó el hecho de que nos abandonara a papá y a mí.

"Deja de pensarlo, Maka", me reproché.

Estás bien. No hay problema. A ver, ¿cómo era aquel hechizo…?

"El cielo es azul. Los gatos son negros. Las brujas juegan con calabazas. La luna sonríe.

No hay problemas que no podamos superar, porque juntas siempre vamos a estar"

Junta tus manos. Aprieta fuerte. Cierra los ojos. No hace falta ver. Sé que estás a mi lado…

Inspiré hondo una vez más.

"Tengo que ser fuerte", tengo que seguir adelante.

Sin tener realmente necesidad de ello, echo a correr.

Noto la mochila, pesada como ella sola, castigándome los riñones. El aire frío entrando por mi garganta y llenando mis pulmones dolorosamente, haciéndome llorar los ojos. Las piernas dando tirones, porque aún están entumecidas.

Pero me siento libre.

Pienso en cuando estoy en el otro mundo, donde soy alguien más, soy una chica fuerte, soy una heroína, soy alguien a quien yo misma admiro. Tengo mi familia, tengo mis amigos, tengo a Soul a mi lado. Y destruyo kishines. Los mato, los descuartizo, sintiéndome poderosa…

"Porque lo único que sé hacer es romper cosas. Especialmente, personas, yo misma incluida"

Cuando llego frente a las largas y empinadas escaleras que conducen al Shibusen, ni siquiera me paro a coger aire, las empiezo a subir de dos en dos, sintiendo la asfixia frenarme. Y cuando llego a la cima, respiro entrecortadamente y siento que he dejado toda mi mierda atrás, al menos por ahora. Me siento en parte liberada.

Y cuando veo a Black Star subiendo las escaleras, sonrió, y, ni corta ni perezosa, vuelvo a bajar los escalones que acababa de subir.

-¡Black Star!-le llamo.

-¿Mm?-le veo alzar la vista-Oh, hola, Mak…

Me echo encima de él, y por un momento ambos temimos caer rodando escaleras abajo, pero Black Star hizo de punto de apoyo por los dos hasta que mis pies volvieron a estar sobre uno de los amplios escalones.

-¿Acaso te has vuelto loca? ¿Querías que acabáramos con varios huesos rotos?-a pesar del reproche, no le tomé muy en serio, porque estaba aguantando la risa, como si le divirtiera la situación, como si realmente creyera que me había vuelto loca.

-Ya sabes que estoy loca-le repliqué.

-Ahora me refería en un sentido más literal-recalcó.

-Oh, ya veo.

Black Star aún no me había soltado. Es más, todo lo contrario, me abrazó.

-¿Estás bien?

Sentí cómo su abrazo tenía un efecto reparador sobre mí. Oh, ¿qué sería de mí sin este chico…?

Alcé la vista y sonreí.

-Ahora sí.

-¡Fiu, fiuuu!-escucho entonces un silbido.

Me giro a veo a las hermanas Thompson, Patty y Liz, que eran las que habían silbado, junto con Tsubaki y Soul.

-¡Tan acaramelados desde por la mañana, tortolitos!-exclamó Liz, mientras subía las escaleras, riendo.

-¿¡Y has visto que casi se matan escaleras abajo!?-la risa de Patty era más estruendosa.

Como un resorte, Black Star y yo nos separamos, y noté cómo la sangre palpitaba en mi cara, y no solo por la carrera de hacía unos momentos.

Tsubaki saludó discretamente y siguió a sus amigas.

La mirada de Soul me taladraba. Pensé que iba a decir algo, por el simple hecho de que se nos había quedado mirando fijamente, pero terminó por chascar la lengua, y continuó su camino, escaleras arriba.

Sentí desfallecer.

-Eh… Lo siento-dijo entonces Black Star, como si realmente tuviera que disculparse por algo.-Supongo que…no querías que Evans viera algo así, ¿no?-se le veía molesto y dolido, pero yo estaba demasiado concretada en mis propios nervios.

-N-no te preocupes, ha sido culpa mía, en realidad, así que…-dije, notando mis manos temblar mientras me acomodaba las coletas y el flequillo tras la carrera.-Tampoco es como si hubiéramos hecho algo malo…

Ahora notaba el ambiente incómodo, y odiaba que fuera así entre nosotros.

-Buenos días-nos sorprendió una voz desde atrás. Era Kid, que nos miraba con un deje de curiosidad-¿Qué os pasa?

-Nada-dijimos Black Star y yo a la vez.

Nos miramos, compartiendo una mirada cómplice, y rompimos a reír.

-No, en serio, ¿qué os pasa desde primera hora de la mañana?

Seguimos riendo.

Kid sacudió la cabeza.

-Estáis locos.

*.*.*

Cuanto más me alejaba de la tarde en que me reencontré con Kami, más se disipaba todo lo que ello conllevaba, por lo que volví a ser la misma de siempre, más o menos, además teniendo en cuenta cómo era yo habitualmente.

Black Star ayudó mucho, la verdad. Quisiera yo o no. Si por lo que fuera, en algún instante me venía abajo, ahí estaba él para hacerme pensar en cualquier otra cosa. La mayoría de las veces se limitaba a hacerme reír, lo cual admiro mucho. Es difícil animar a las personas, especialmente cuando realmente son incapaces de estarlo, lo sé perfectamente.

Por supuesto, también recurrí a cualquier cosa. Es decir, para evitar volver a entrar en depresión o sufrir algún ataque de pánico fuerte (sí, he sufrido ambas cosas con anterioridad, y prefiero no hablar de ello), buscaba cosas con las que distraerme. Adelanté un montón de trabajo escolar, leí más que de costumbre, teniendo en cuenta que los exámenes se acercaban, y aproveché a poner al día varias series. Respecto a lo último, Black Star solía estar presente.

Claro está, se activó mi vena fangirl y me pasé toda la semana hablando de libros, series o películas. Chrona me escuchaba ensimismada, y opinaba sobre los libros si ella también lo había leído. Black Star se unía a mis delirios, por supuesto.

Kid, por su parte, decía que estaba harto de escucharme hablar de personajes ficticios a los que ni siquiera conocía ("¡Tienes que ver esa serie!", le decía yo entonces), pero aun así, seguía escuchándome (en el fondo es amable, no sé por qué se empeña en negarlo).

Lo cual me lleva, una vez más, al hecho de que Kid seguía mostrándose incómodo demasiado cerca de Black Star, por no hablar de sus miradas fulminantes cada vez que Black Star estaba cerca de mí, lo cual, me temo, era demasiado frecuente para su gusto. Era como un círculo vicioso, a lo que habría que añadir a la pobre Chrona, que dudo siquiera que se planteé alguna vez la idea de confesarse a Kid, que le gusta desde que entramos a esta secundaria.

Por otra parte, quitando el momento en que nos vio abrazados a Black Star y a mí, como siempre, Soul no había tenido ningún tipo de contacto conmigo, ni siquiera ocular. Lo peor de todo es que ahora sí que parecía estar evitándome a posta, como si se esforzara más que de costumbre. Aquello hacía que, mientras le tenía sentado a mi lado durante tantas horas al día, quisiera hacerme pequeñita y desaparecer.

"O volver con el Soul de mis sueños…"

Mejor no pensarlo.

Volviendo a lo de Kid, sabía que no tenía derecho a decir más de lo que ya había dicho.

"-¿Y no piensas decírselo?

Se paró de golpe.

-¿Decírselo? ¿Te has vuelto loca? ¿Cómo iba a decírselo?-casi se atraganta con las palabras.

-¿Por qué no? Kid, en serio, creo que tienes que hacerlo. Es decir… ¡Mírate! Tú mismo has dicho que no soportas seguir así. Quizá lo único que te tortura es que él no lo sepa. Independientemente de la respuesta que te dé, creo que te aliviará contárselo, tal y como has hecho conmigo. Aunque, siendo sinceros, casi parece que te he tenido que sacar la información a golpes-bromeé.

-Mm…

-Kid.

-Lo pensaré. Quizá tengas razón."

Por eso me tomó completamente por sorpresa que, al final de la semana, un nublado viernes (no me gustaban nada esas nubes; vaticinaban lluvia), el propio Kid me dijo:

-Se lo diré.

Estábamos los dos solos, esperando a Black y Chrona, que habían ido a comprar algo a la cafetería para la hora del recreo.

Me costó un momento saber a qué se refería.

-¿Te refieres a que te gusta Bla…?

-¡Ssshhh!-me tapó la boca con las manos y me fulminó con la mirada-No se te ocurra decirlo.

-Pero, te refieres a eso, ¿no?-dije, cuando por fin liberó mis labios.

-…Sí-dijo, algo renuente, mientras se pasaba las manos por los pantalones, como si le hubiera podido llenar de babas o algo así. No se lo tomé en cuenta, por supuesto, a fin de cuentas, para ser un obsesivo de la limpieza y el orden, lo llevaba bastante bien para hasta casi parecer normal.

-Es… Es genial.-ahora me dirigió una mirada furibunda-Mm… ¿No?

Kid suspiró.

-Estuve dándole vueltas a todo lo que me dijiste…

-Vaya, así que realmente me escuchas-bromeé.

-¿Quieres callarte por un momento? Dios, pareces Black Star.

-Y lo dice quien está enamorado de él.

Se puso rojo.

-Vuelve a decirlo y te…

-Tranquilo, Kid-reí-¿Y bien?-le animé a continuar.

-Creo que lo mejor es decírselo. Cuanto antes. No soporto estar más así. Solo espero…-sacudió la cabeza-Quiero que me rechace de una vez para saber qué hacer a partir de ahora. Casi siento que estoy más confuso que antes.

"Se siente complemente perdido, ¿eh?"

-Pero…-volví a ver duda en él.

-¿Pero?-le cuestioné.

-No le parecerá… ¿Raro? No raro, quiero decir…-casi parecía Chrona atragantándose con las palabras-No lo daré asco ni nada, ¿verdad?-dijo, completamente desolado-N-ni siquiera mi padre sabe nada, y-yo…

Me acerqué a él y le espachurré como pude en mis brazos.

Se removió inquieto. No era la clase de persona que estuviera acostumbrado ni que se sintiera demasiado cómodo con el contacto físico, pero no me apartó, como la vez en que me confesó sus sentimientos por Black Star, siendo por tanto la primera y única persona que lo sabía.

-Es de Black Star de quien estamos hablando-dije, sonriendo-Dudo siquiera que eso pueda aplicársele.

Noté su cuerpo relajarse un poco. Pero aún estaba nervioso.

-Está bien…-expulsó aire en un resoplido.

-Bueno, bueno, ¿se puede saber qué ha pasado mientras no estábamos?

Nos giramos para mirar a Black Star, que nos miraba entre curioso y divertido, y Chrona, que, como siempre, solo parecía tímida.

Nos separamos y nos miramos.

-Nada-dijimos los dos a la vez.

Recordamos que había pasado lo mismo conmigo y Black en las escaleras del Shibusen hace unos días, y nos echamos a reír.

-Luego soy yo el loco-dijo Black Star, uniéndose a nuestras risas y sentándose a mi lado. Chrona también lo hizo, pero su risa era mucho menos escandalosa.

-¿Cuándo?-le susurré a Kid, para que no lo escucharan los otros dos.

-Después de clases.

Asentí con la cabeza y le di un golpecito con el puño en el brazo, insuflándole ánimo.

Aún incómodo, Kid sonrió.

**..**

Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!

En este capi vemos a una Maka más encerrada en sí misma. Ha sufrido mucho (poco a poco se va revelando su pasado…), y hay heridas que son difíciles de sanar. Aunque Black Star es amor en estado puro. Le adoro XD

Y Kid se va a confesar! Veremos qué pasa :P

Debo admitir que, aunque esté mal que lo diga yo, el próximo capi creo que va a ser… ¿intenso? No sé, pero van a pasar varias cositas… *inserte risa malvada*. Y lo mejor de todo es que el capi sigue estando en mi cabeza XD Tranquilos, lo escribiré tarde o temprano… Aun si es más tarde que temprano :P

Como siempre, lamento la espera y muchas gracias por el ánimo y la paciencia!

Nos vemos en el próximo capi!

Bye~!^^