Kuroko no basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki-sensei. Escrito en el móvil errores son sin querer. Gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 14 La manera de encontrar la salvación.
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Haizaki le miraba en silencio con fastidio.
-Oh, vaya. ¿Acaso no entiendes la situación en la que estas metido?
-No soy imbécil. Soy un esclavo y tu eres el sujeto que me tortura, ¿o no?
-Así que tenemos a un chico listo aquí-con ironía.
-¿Por qué no empiezas? Si de todos modos lo vas a hacer no tiene caso aplazarlo.
-Comenzaré a pensar que eres masoquista.
-¿Y qué si lo soy?
-¿Te parece inteligente dirigirte a mi de esa manera?
-Da igual. Podría ser un perro lame botas y no por ello dejaras de hacer "tu trabajo".
-En eso tienes razón. No me obligan a ello, es algo con lo que me divierto.
-Eres un enfermo.
-Tu igual. Sino tendrías una actitud distinta.
-¿A dónde quieres llegar? Dudo que estés de visita.
-Como podrás darte cuenta también soy un esclavo.
-No-con falsa sorpresa.
-En verdad me agradas-sonrió con malicia-No quiero pasar el resto de mi vida en este agujero de mala muerte.
-Así que tienes sueños.
-Ambiciones. Además quiero vengarme.
-¿De quién?
-De la familia que odia todo el mundo, los que te han puesto en esta situación.
El menor sonrió maquiavélicamente.
-Dime tu plan y puede que tenga intención de cooperar.
-Bueno-se giró haciéndose el interesante-Vamos al punto número uno...
-¿Y este es?
-Mi trabajo~ no escaparemos hoy y me niego a ser castigado por tu culpa.
-Así que de cualquier manera me vas a torturar.
-Si ya lo sabías.
-Desgraciado-sonrió-Haré que me la pagues cuando no estemos aquí.
-Eso si lo conseguimos.
-En definitiva. No creas que olvido.
-Bien, es una promesa.
Y así se creo una alianza retorcida entre dos de los seres más enfermos que ha engendrado el universo.
...
Una semana más tarde en algo que parece ser...
-¿Dónde carajo estamos?-un moreno.
-¡Aominenechi!-sorprendido-No me digas que no sabes lo que es esto-señalando un cerro.
-Bien, no puse atención en biología pero no quiere decir que sea un ignorante-ofendido.
-Querrás decir geografía.
-Nah, lo que sea, ese tipo de conocimientos no ayudan en la vida real.
El oji miel rió con suavidad.
-¿Y ahora a ti que te pasa? ¿No crees que es momento de dejar de burlarte? Pareces idiota.
-No soy yo el que se ha la pasado tonteando todo el camino. No tienes idea de lo mucho que nos retrasaste.
-¿Enserio?-preocupado.
El otro se puso serio, él pasó saliva. En ocasiones Kise puede inspirar...¿miedo?
-Nop-sonrió amigablemente.
-¡Eres un imbécil!-lanzó un puñetazo a su rostro pero fué bloqueado hábilmente-Me lo he preguntado varias veces, pero pareces estar acostumbrado a este tipo de cosas.
-Bueno, una vez que murió mi madre tuve que cuidarme solo-negó-la verdad es que ella tuvo que huir desde que me dió a luz. La gente no es amable. Cuando me vieron en el hospital solo contemplaron a un candidato perfecto para esclavo. Ella no quería un futuro así para mi.
-Era una buena persona.
-¡La mejor!
Continuaron con su andar.
-¡Oye que eso no me quitó ninguna duda!
-No está bien meterse en la vida de los demás-de manera traviesa.
-Si serás.
Caminaron por un sendero en verdad complicado.
-¿Acaso estas jugando conmigo?
-¿De que hablas?
-No te hagas el inocente, si tu intención es perderme...
-No es como imaginas. El sitio al que nos dirigimos es algo así como un refugio para esclavos. Es de difícil acceso para evitar que sujetos indeseables los visiten.
-O los que traen los suministros.
-¡Aominechi!
-¿Qué?
-Eres un idiota consentido.
-¡¿Por qué?!
-Silencio.
-¿Eh?
El rubio le cubrió la boca y lo atrajo hacia si para evitar que hiciese ruido.
-¡Les digo que deberían estar por aquí!
-¿Los viste?
-No, pero los perros les han rastreado.¡Vayan pequeños!
El moreno temblaba literalmente de miedo. Desde su posición podían ver a los animalitos y no eran precisamente amigables. Incluso Ryota estaba nervioso. Una cosa en enfrentar humanos que si bien traen armas poseen el mismo rango en cuanto a reflejos, pero esto...si los agarran a mordidas están fritos. Aguantaban la respiración con intención de disminuir aún más su presencia, pero los sabuesos parecen tener una excelente intuición, lento pero seguro se acercan cada vez más. El moreno que se ha liberado del agarre del otro ahora le abraza buscando protección, una que sabe no obtendrá. Todo saldrá bien, se repiten una y otra vez. Casi pueden sentir el aliento de estos sobre su rostro, el latido de su corazón al máximo, el sudor frío que recorre sus cuerpos y miles de "agujas" que se clavan a su piel por culpa del estrés. La garganta seca e incluso es difícil tragar saliva. En caso de tener que gritar o suplicar por sus vidas, ¿podrían?
«-No es momento de ser patético. El idiota nos ayudó mucho e incluso se está arriesgado para ayudarme a encontrar a Tetsu. Bueno, no tuve la mejor vida pero al menos al final me encontré con gente interesante. Si los distraigo tendremos una oportunidad. Estoy seguro de que puedo dejar todo en sus manos.»
Estuvo a punto de salir cuando un fuerte golpe en el estómago se lo impidió, cayendo mareado en los brazos del rubio que le sostuvo para que no hiciese ruido. Kise se acercó para susurrar en su oído.
-Por fortuna estamos cerca. Con tu carácter seguro que no vas a cooperar. Los guiaré a una de las muchas trampas que hay. Volveré, o lo intentaré pero si no lo consigo...no te muevas, estoy seguro de que ellos te encontrarán.
-¿Q-quienes son...?
Sus ojos se cerraron de a poco hasta que perdió el sentido. No es que fuese débil, pero se lo han surtido con ganas. Su compañero acarició su cabeza sonriendo para desearle buena suerte, miró al frente, flexionó las rodillas preparándose para correr y...
-¡Wuaf wuaf wuaf!
Los perros comenzaron a ladrar alocados.
-¡¿Qué ocurre?!-uno de los persecutores.
-¡No lo sé! ¡Jamás se han comportado así!
-¡Tras ellos si los perdemos el señor Masaomi nos matará!
-¡Maldita sea!
En cuestión de segundos se perdieron a la distancia. El de ojos ambar los abría y cerraba consecutivamente sin creerse la buena suerte que han tenido. Al menos hasta que escucha unos pasos que le son familiares y sale de su escondite para encontrarse con esa persona.
-Eres un idiota, ¿tienes idea de lo difícil que fue...?
-¡Kagamichi!
Se lanzó al pelirojo hasta aferrarse a su torso cual koala.
-¡Ah quitate! ¡Se siente horrible!
-¡Has salvado mi vida!
-Nah, no es para tanto. Tu has hecho más por mi.
-Así que, ¿no te debo nada?
-¡Deja de perder el tiempo! Esos sujetos pueden volver pronto.
El rubio recobró la compostura.
-Tienes razón...
-Ey Kise~.
-¿Eh?
Se giró sobre sus talones para encontrarse con el moreno que es quien le ha llamado, pero fué recibido por un golpe a traición que fué tan brutal que le hizo perder el sentido al instante e incluso escupir un poco de sangre. Se estrelló sin más al piso.
-¡Para que no vuelvas a hacer una estupidez así!
-Entiendes que no te escucha, ¿cierto?-el recién llegado.
-Cállate metiche.
-Si lo que digas. Nos tenemos que ir y no voy a cargarle. Es tu responsabilidad, tu lo llevas.
El peli azulino frunció el ceño molesto pero aún así le colocó a su espalda con ayuda del otro. Emitió un casi inaduble quejido pues vaya que el puñetazo causó estragos, si despertó rápidamente fué porque tuvo un mal presentimiento, como si no fuese a verle nunca más, y si bien no son siquiera amigos no permitirá que tire su vida sin más, suficiente ha hecho por él.
«-Estoy harto de ser poco menos que un estorbo, no solo es Tetsu, este idiota hace mucho más que yo. No puedo darme esos lujos. La próxima vez que estemos en peligro seré yo quien se luzca.»
El chico tras de si comenzó a reír suavemente entre sueños, provocando de esta manera un curioso cosquilleo en su cuello que le puso los nervios de punta.
-Kurokochi...
Bien, a saber lo que esté pasando por su cabeza en estos momentos pero si de alguna manera había logrado hacer méritos, acaba de perderlos sin más.
-¿Cómo te llamas?-el pelirojo.
El otro le miró con desconfianza. Es claro que es amigo, aliado o algo por el estilo. Si no, Kise habría reaccionado distinto. Pero en un mundo donde hasta un vaso con leche puede estar envenenado se debe ser precavido.
-No tengo porque decirte.
El otro se encogió de hombros, no es que goce de mucha vitalidad con todas las cosas que ha tenido que hacer últimamente.
-¿Y el tuyo?-curioso.
Como si se lo fuese a dar.
-Kagami Taiga.
Bien, no esperaba que fuese tan sencillo pero si van a trabajar juntos deben empezar a forjar un vínculo: confianza.
-Idiota-fastidiado.
-¡Eres un...!
Y como bien se dice, con amigos así ¿para que quieres enemigos?
...
En el hogar de los Murasakibara.
Los padres de este hablan en la biblioteca siendo que su hijo de pura casualidad pasaba por ahí. No gusta de meterse en conversaciones de terceros pero algo en el tono de la mujer le hizo saber que las cosas no pintan bien.
-E-entonces ese hombre...-ella.
-Así es, acabó con nuestros más grandes socios. Destruyó a los Haizaki.
-¿Tan fácil?
-Odio admitirlo pero ese sujeto no conoce límites.
-¿Crees que tenga planeado venir por nosotros?
-Es seguro.
-¿Qué haremos?
-Lo mejor será rendirnos. Puedo hablar con el y vender la compañía. Perderemos nuestra gran fortuna pero al menos evitaremos contraer una gran deuda. De esa manera no seremos esclavos.
-¡Estas mal padre!-el joven que irrumpia violentamente.
-¡Atsushi!-la madre perpleja, el otro impasible.
-No te eduqué de está manera-el mayor.
-Lo sé y lo lamento, no es mi intención iba pasando y ¡no importa no puedes vender! ¡¿Qué pasará con el sueño de convertirnos en la más grande compañía de esclavos?
-Es justo como lo has dicho, no es más que una mera ilusión.
-¡Me niego! ¡No me arrastraré ante ese hombre! ¡Tengo mi orgullo!
Una bofetada resonó en la habitación, los orbes lila se abrieron a su máxima capacidad al tiempo que la mujer tomaba su muñeca derecha con la mano izquierda, temblando.
-¡El orgullo no te da libertad! ¡¿Qué no has sido testigo de lo que ocurre a los esclavos?! ¡¿Quieres algo así para ti?! Soy tu madre y no soportaría que te ocurriese. Piensa bien las cosas por favor.
El muchacho posó la palma en su mejilla, nunca antes le habían pegado. Y lejos de ver la acción como una severa muestra de amor la interpretó como sumisión a los Akashi.
-Nunca voy a perdonarte-le miró con rabia.
Ni tiempo les dió para reaccionar cuando se giró violentamente y se echó a correr. No quería estar más ahí, no desea ver el rostro de los seres que le han decepcionado y sobre todo le da asco lo incapaz que es para encontrar una solución.
-Atsushi-la mujer que llora.
-Tranquila mi amor, seguramente volverá. Este es su hogar, debemos mantenerlo hasta que regrese, ¿cierto?
-Umm-asintió aún con los orbes acuosos.
...
Una semana más tarde en casa de los Akashi.
El oji celeste daba un paseo por el jardín en compañía de su novio y su "hijo" que daba vueltas de aquí para allá con esa inexpresión en su rostro. Vaya que parecen dos gotas de agua. Seijuro les mira recargado en un árbol. Está aún más serio que de costumbre así que el par se aproxima preocupado.
-¿Estas bien Akashi-kun?
-Si, mmm bueno...me preguntaba...
-¿Por qué no ha ido Murasakibara-kun al colegio?
-Si. Mi padre tenía planeado hacer algo...o lo hizo. No estoy seguro. Le advertí del peligro pero...bueno, me pasó de largo.
-Aún así no puedes evitar sentirte culpable.
-No quiero que se convierta en un esclavo. Este mundo está mal. Pero no tengo lo necesario para cambiarlo. ¿Cómo destruyes un sistema con el que todos están de acuerdo?
-¿Lo están? Al menos puedo asegurarte que la gente en mi posición no.
-¿Debería poner mis esperanzas en ellos? No, mi padre sería capaz de cometer una masacre con tal de mostrar su poder...otra vez.
El menor posó con suavidad una mano en la mejilla de este acariciado con dulzura.
-No puedes hacerte responsable por la vida y destino de cada ser en el mundo. Solo pones peso extra en tus hombros.
-Supongo.
-¿Has arreglado las cosas con Midorima-kun?
-No, últimamente huye de mi y no entiendo la razón, creí que habíamos solucionado el problema. Por lo tanto no tiene motivos.
-Quizá no quiera que te enteres de algo.
-¿Crees que tenga que ver con la desaparición de Murasakibara?
-Es posible, tu mismo me has dicho que sus familias tienen nexos, no sería extraño que fueran amigos. A lo mejor sabe en donde esta.
-Debo ir a su casa. Le llamaría pero estoy casi seguro de que luego de la última llamada mi padre tiene las líneas vigiladas.
-¿Puedo acompañarte?
-Lo lamento, hoy no. Tengo que volver antes que ese hombre. No quiero que te metas en problemas si no lo consigo.
-Es algo que sucederá de cualquier manera. ¿Lo recuerdas? Mencionó que custodiarte es una de mis obligaciones.
La mirada zafiro estaba tan llena de decisión que se dió cuenta que sería imposible convencerle de lo contrario.
-Tu ganas.
Una tenue sonrisa se dibujo en el menor que fué tomado de la mano para ayudarle a poner en pie. El perrito se removió inquieto entre sus brazos para marcharse a toda prisa.
-Le ha enojado que no le llevemos-el oji celeste.
-¿Tu crees?
-Estoy seguro. También quiere protegerte.
-No soy el motivo de su afecto.
-¿Ah no?-confuso.
Sus labios fueron besados con un mínimo contacto para luego ser recibido por un abrazo. Las suaves mejillas adquirieron un enternecedor tono rosado.
-Siempre eres mi más grande aliado. Te amo Kuroko-kun.
-Y yo a ti.
Se dieron otro beso para finalizar y caminaron en dirección al chofer que parece hacer guardia perpetua al auto.
-¿Saldrá Akashi-sama?-nervioso-No es mi intención ser insolente o entrometido pero hay pocos lugares a los cuales su padre me permite llevarlo. Y temo que cualquier destino decente para una cita no está incluido en ellos.
El más joven de todos bajó el rostro visiblemente afectado, su amo rió sutil.
-Nos dirigimos a casa de Midorima.
-Oh-se inclinó para ofrecer disculpas-siento haber...
-No pasa nada. Agradezco tu preocupación. Sé que mi padre monitorea el auto por si llego a desviarme. Siempre me pregunté por qué. Supongo que quiere manipular mi vida. Bueno, no tiene sentido pensar en ello. Cuento contigo.
-A la orden.
Los chicos abordaron el vehículo. Una ves se pusieron en marcha Tetsuya prestaba más atención al paisaje que puede apreciar a través del vidrio que a su novio que para nada lo toma a mal. Sabe que siempre ha vivido encerrado, en el orfanato, a su lado. Espera encontrar la manera de ofrecerle una libertad real pero sobre todo duradera.
El auto se detiene y bajan, primero el pelirojo que ofrece la mano con elegancia para ayudar al otro a lo mismo.
-Vamos a tardar un poco-el de orbes escarlata al conductor-si lo deseas puedes ir a beber o comer algo, lo pago después.
-No se preocupe señor. Estaré aquí si algo se ofrece.
Seijuro asintió educadamente y se dirigió a la puerta para tocar el timbre. Este sonó un par de veces y esperaron a que alguien les abriese.
-Buenos días-el ama de llaves-¿Qué se le ofrece?
-Mucho gusto, soy Akashi Seijuro, el es mi hermano Kuroko. ¿Sería tan amable de hacerle saber a Midorima que estamos de visita?
La mujer se puso palida ante la declaración. Es evidente que nada le ha sentado la noticia puesto que incluso tiembla.
-Ah, bueno el señor Shintaro...está...
-No pasa nada-el aludido que caminaba con un libro-son bienvenidos.
-E-está bien.
Se adentraron y tomaron asiento en la sala, donde una doncella les sirvió algunos bocadillos en los que el más joven estaba interesado puesto que tenían un sutil pero agradable aroma a vainilla. Sin más cogió una galleta que metió con gran inocencia a la boca dejando algunas boronas que retiró con ternura y ayudado de una servilleta. El par le observaba fijamente hipnotizado.
-Ejem-el de hebras esmeralda-No es común que me vistes. Por si fuera poco continuas diciendo que es tu hermano. ¿No entiendes que puede ocasionarte problemas?
-Estoy al tanto.
-¿Y bien?
-¿Por qué has estado evitandome? Creí que no había más rencores.
-Solo me mantuve ocupado con algunas actividades sin importancia. ¿Es todo?
-¿Tienes prisa?
-No, pero tu padre podría castigarte.
-¿Has oído algo acerca del paradero de Murasakibara?
-No.
-¿Seguro?
-No tengo porque mentir. Él y yo no somos amigos.
-Ya veo.
-¿Tienes algún interés en particular?
-¿Has escuchado lo ocurrido a los Haizaki?
-Por desgraciada, que mal gusto.
-Lo sé, pero así funciona el mundo. Es una realidad.
-¿Te pondrás de su lado?
-No. Pero tampoco estoy mintiendo.
-No quiero ser grosero pero nos visitaran algunos socios de mi padre y tengo que realizar algunas tareas.
-De cualquier manera ya me iba-se puso de pie con intención de salir pero quedó estático mirando hacia una puerta que parece conectar con otra habitación.
-¿O-ocurre algo?-se tensó.
-Solo quiero darte un mensaje en caso de que lo veas.
-No te aseguro nada pero te escucho.
-No somos enemigos. Vuelve a casa y vendan su imperio o las cosas acabaran muy mal. Ese hombre no está jugando. Es todo, gracias por tu hospitalidad.
-Espera.
-¿Si?
-¿Seguro estás bien? Tu padre en verdad podría castigarte por salir sin permiso.
-No podría herirme más.
-¿A qué te refieres?
-Es tarde, nos vemos después. Ah, sería bueno que mantuvieras la distancia con Murasakibara. Mi padre podría considerarlo una traición.
-Lo tendré en cuenta. Aunque no tiene motivos puesto que no tenemos una alianza o algo por el estilo.
-Jamás me equivoco-dijo con una sonrisa un tanto siniestra.
-¿A-Akashi?
-Hasta pronto.
Se giró para extender la mano a Tetsuya que más parecía ardilla con tanta galleta y que sin embargo no perdió detalle.
El de ojos verdes suspiró molesto.
«-Lo siento, no es mi intención guardar secretos nuevamente. Pero está vez podría ponerte en peligro. Estoy entre la espada y la pared.»
-Ese sujeto es odioso-el fan de los dulces que momentos antes estaba escondido tras la puerta que Akashi miraba con insistencia-Según con buenas intenciones y no hizo más que amenazarme.
-Pienso que fué más una sugerencia.
-No te atrevas a ponerte de su lado. Sabes que la mayor parte del dinero que va a dar al hospital de tu familia proviene de la mía, ¿o no? Basta que les diga a mis padres que me luce sospechoso para que no inviertan más, ¿te ha quedado claro?
-Has lo que quieras-se acomodó los lentes-de preferencia vuelve a casa.
-No hasta que mamá y papá entiendan que les hago falta.
«-¿Quién es el que chantajea a los demás?»
Aún cuando Shintaro quisiera contarle todo a su mejor amigo se ve imposibilitado por varios factores. ¿Cuándo se ha dicho que para ser un esclavo sea forzoso tener cadenas?»
...
En el vehículo.
El pelirojo cerraba los ojos en una posición que daba a entender que dormía cuando no lo hace.
-¿Qué piensas Akashi-kun?-este le miró con seriedad.
-¿Lo viste?
-Estaba tras la puerta. ¿Qué ganan con metir? ¿No entienden que solo buscas ayudar?
-Es natural considerando que estuve a punto de asesinarlos. Debo cargar con mis pecados, aunque estos parecen llevarse consigo a los demás.
-Hiciste tu parte. Depende de ellos escucharte o no.
-Supongo.
Cerró los ojos y continuaron en silencio el resto del trayecto. El ambiente se hizo pesado e incómodo para la pareja. No es agradable saber que tienes una vida en tus manos y nada puedes hacer. Una vez más les llena la frustración.
Llegan a la mansión donde les saluda el ama de llaves informando que Masaomi por fortuna no ha vuelto y si bien parece sospechoso a su hijo lo agradece. Bueno fuera que causara el dolor de su amado mediante la tortura, casi el único método que emplea ese hombre.
Suben a la habitación y toman una ducha, esta vez por separado para tomar sus respectivas posiciones y papeles que les corresponden en su pequeña jaula de oro.
-Akashi-kun-el pequeño interrumpió luego de una media hora.
-¿Qué ocurre?-dejó algunos documentos en el escritorio para acercarse y tomar asiento a su lado sobre el lecho.
-¿Estas seguro que tu padre es una mala persona? Quizá sea mi imaginación pero...pareciera que hay dolor en su mirada.
-Me encantaría pensar que es posible pero...
-¿Si?-ladeó la cabeza.
-¿Alguna vez estuviste en el sitio donde mantiene cautivos a los esclavos?-asintió tímidamente.
-¿Por?
-Asesinó a la mayoría.
-¿Q-que hizo qué?
Perdió color en el rostro y sintió que todo le dió vueltas. La imagen que se ha hecho de Masaomi y la que pinta su novio no parecen encajar y eso es lo que más perturba.
-¿P-por qué?-en un murmullo.
-Aumentar sus valor.
-¿Para él somos meros objetos?
-Mucho me temo.
El de ojos zafiro apretó con fuerza las manos, tanto así que enterró las uñas en la piel hasta hacer que sangrara.
El otro le cogió con ternura y con ayuda de un pañuelo limpió las múltiples heridas para luego dar un suave beso en la palma que al otro le hizo estremecer y sonrojar por igual.
-Pero tu eres muy distinto para mi y especial. Prometo encontrar la manera de brindarte el futuro que quieres en el mundo que deseas.
-Con estar a tu lado me siento completo.
Acercaron sus rostros con intención de sellar el momento con un beso, pero fueron capaces de advertir el caminar del patriarca. Este llamó a la puerta y se adentró sin más. Para dicho instante el par ya actuaba a la perfección su papel. Kuroko bajó la mirada intentando tener mínimo contacto con ese hombre. Pero algo llámese curiosidad o preocupación le obligó a alzar el rostro y encontrarse con esos ojos chocolate que se clavaron en los suyos. Entonces un terrible miedo se apoderó de él. Parecía estar en presencia del mismísimo demonio. ¿Qué le ha ocurrido que poco o nada queda de los destellos de nostalgia que pudo apreciar con anterioridad? Desvio el rostro deseando que este no le contemplara más, aunque podría jurar que atravesaba su alma.
-¿Fuiste a ver a los Midorima?
El par estuvo a punto de emitir un grito por la sorpresa pero Kuroko alcanzó a cubrir su boca sin que le notaran mientras que su pareja hizo lo propio cambiado apenas su semblante.
-Si, tenía asuntos que arreglar con él.
-¿No podías hacerlo por teléfono?
-Hay asuntos que solo se resuelven de frente.
-Oh, así que preguntar sobre Atsushi es así de importante.
Poco, nada faltó para que se pusiera en evidencia. Pero lo pensó detenidamente. ¿Qué posibilidades hay de que sepa el motivo de su visita? Ni a Shintaro ni al otro le beneficia. Sonrió divertido.
-Así que me estas probando-tomó asiento en la silla con tal porte que en verdad parece un emperador-No siempre obtendrá las respuestas. Usted y yo somos rivales. Me lo hizo entender en el instante mismo que rompió mis costillas, aún duele.
-Estamos igual, ¿o crees que la herida en mi mano cerrará por si misma?
-Solo necesita un poco de tiempo.
-Tiempo, mmm si. Valora el que aún te queda.
-¿Qué quiere decir?
-Yo tampoco regalo información-sonrió con burla-Seré el amo de todo, más te valdría estar preparado. Si quieres mi puesto será mejor que tengas lo necesario para enfrentarme.
-¿Acaso planea pelear conmigo?
-¿No ha sido obvio desde un principio? ¿Por qué la pregunta? Eres débil Seijuro.
-No por mucho.
-Es lo mejor, las piezas comienzan a moverse. No te equivoques de bando o te irá muy mal.
El castaño se retiró dejando a los otros perplejos.
-¿Akashi-kun?
Este caminó torpemente hasta el lecho para dejarse caer de sentón.
-Es idea mía o, ¿me dió un consejo?
-También lo pensé.
«-¿Qué tanto tiene en la cabeza ese hombre que cada día lo entiendo menos. Hasta pareciera que todo cuanto hace es por mi bien.»
«-O sembrar la duda para distraerte, puede que considere que eres de peligro.»-la voz en su interior.
«-No. Si fuera el caso ya se habría liberado de mi. No es difícil para alguien así.»
«-Pues Hanamiya casi lo logra. ¿Aún así le darás la razón?»
«-¿Que hay de ti? No pareces guardar el mismo odio de antes. ¿Te resignaste?»
«-Digamos que mientras no me dé problemas planeo mirar hasta donde llega.»
«-¿Con qué objetivo?»
«-Para que exprima toda su energía, vitalidad e ideas. Para quedarme con todo su imperio.»
«-No es tan fácil. Además no quiero heredar la compañía.»
«-Eres muy ingenuo. Por eso terminaré por superarlo, también a ti. Como te gané el primer movimiento con Tetsuya.»
«-Es algo que me tiene sin cuidado. Cuando hagamos el amor será algo especial. No necesito aprovecharme de las circunstancias.»
«-Veremos quien ríe al final.»
-¿Hablas con el otro Akashi-kun?
-Si, pero nada de lo que tengas que preocuparte. Es solo que no siempre opinamos igual.
-Son como un par de hermanos.
-Aunque el busca una abertura para asesinarme.
-Pienso que solo necesita aprender algunas cosas. Como yo lo hago a tu lado.
-No sé como lo haces pero siempre logras que me sienta mejor.
Entrelazaron sus manos y recargaron sus frentes la una a la otra. Cerrando los ojos y poniendo atención a la respiración del compañero. ¿Acaso existe mejor calmante para los nervios? Finalizaron el ritual con un beso y volvieron a lo suyo. Masaomi podría volver solo con afán de sorprenderlos y en definitiva no les agarrará con la guardia baja.
...
El patriarca Akashi se dirigió a su despacho. Una vez ahí tomó asiento en su sillón, cerró los ojos y se dejó caer sin más hacia atrás.
«-Deja de analizar cada acción de nuestro hijo. Mejor dile la verdad. Estoy segura de que es muy inteligente y comprensivo. No lo destruirá.»
«-Aún me pregunto por qué hablo con tu recuerdo. No importa lo mucho que uno lo desee, alguien que ya murió no volverá. ¿Por qué continuas martirizandome Shiori? ¿No entiendes que me haces dudar?»
«-Quizá sea lo que te falta para que veas las cosas de la manera correcta. Aún estas a tiempo, no tienes porque destruirlo todo. Guardar rencor no traerá nada bueno.»
«-Eso debió pensarlo este asqueroso mundo antes de arrebatarme lo que más quería.»
«-No quiero perderte.»
«-Lo siento, es una petición que sin importar que, no estoy dispuesto a escuchar.»
«-¿Sin importar lo mucho que suplique?»
«-Lo lamento.»
«-Siempre has sido un tonto Masaomi. Cargas con más peso del que puedes soportar. Eso tarde o temprano te convertirá en...»
«-Lo sé...»
No escuchó más esa voz. ¿Es en verdad su esposa o la locura que ha tomado forma? Imposible de saber. Pero aún si fuera la mujer que alguna vez amo y quizá todavía lo haga se niega a detener el gran plan que ya tiene en mente. Cierra los ojos y se entrega al descanso. Con un poco de suerte le toca recordar momentos agradables.
Inicio del flash back.
Un joven castaño se lamenta frente a la computadora. No quería entrar al juego de su padre. No se supone que las cosas acabaran de esa manera. Que ingenuo fué al pensar que un par de esclavos arreglarían todos sus problemas. Que el dinero de su madre sería eterno. Logró subastarlos a un precio razonable pero el margen de ganancias fué por mucho más pequeño de lo que estimó. ¿Por qué? Una interrogante que se paseaba insistentemente por su cabeza. Y entonces lo descubrió, le han visto la cara. Los intermediarios, benditos metiches que hacen fortuna del trabajo y desgracia de otros. Con el dinero que obtuvo compró cuatro esclavos más y repitió el proceso, está vez se vió obligado a supervisar todo. Y descubrió no sin cierta sorpresa que a estos no les daban el trato que pidió y menos aún se preocupaban por las personas que se convertirían en sus amos. Bastardos, era imposible catalogarlos de otra manera. Tuvo que hacer oídos sordos y mirar en otra dirección cada que pasaban a su lado pidiendo clemencia.
«-Son un sacrificio en aras de un bien mayor.»
Se repitió cual si fuera mantra hasta que terminó por convertirse en su verdad absoluta. Aún tenía que vengar la muerte de su madre y arrebatar al hombre que le engendró todo cuanto le importa. Ojo por ojo.
Se metió tanto a este mundo, buscando aprender cada vez más. Fué difícil e incluso repulsivo pero siempre se prometía sacarlos de tan terrible destino. Pero no contaba con algo de suma importancia. Puede que su alma este dañada hasta cierto punto puesto que es lo que provoca el odio. Pero Masaomi es en realidad una buena persona que ha tenido un pasado difícil. Salvo su progenitor no tiene razones para lastimar a alguien más...pero entonces ¿que hay con todos los humanos que ya hirió con sus negocios? Comenzó a desesperarse. ¿Y si nunca lograba ponerse a mano? ¿Si se aprovecha de ellos sin razón? No sería distinto a ese sujeto. Apresuró las cosas. Comer e incluso dormir fueron actividades que pasaron a segundo plano. Tiempo, no le sobra cuanto antes logre escapar menos de su alma habrá sacrificado.
Un día se vió a si mismo sonriendo...¿con gozo enfermizo? Si, cada vez se reconocía menos pero saber que todo sacrificio conlleva a la ruina de su padre le provoca felicidad. ¿Es acaso cierto o solo comienza a confundir sentimientos? Muchas veces se ha sentido más bestia que hombre. A sus dieciocho años es todo un adulto, podrido. No más ingenuidad, ni sueños o ilusiones. No creyó posible que fuera tan difícil llegar a tener su empresa sin embargo lo consiguió. Pero es algo evidente, es como querer vender gelatinas en la calle y no tener ni para la grenetina, peor aún el de enfrente le agrega licor gratuitamente. ¿Cómo compites con eso? Pero sentarse a llorar su desgracia es lo último que haría.
«-Y estoy tan cerca.»
Marcó un número en su agenda, una mujer a la que le tiene plena confianza porque tienen el mismo sueño de acabar con la esclavitud.
«-¿Satsuki?»
«-Oh, no esperaba que me llamaras tan pronto aún estoy recaudando datos. Lo siento.»
Si no fuera por su habilidad para la estadística hubiera sido una tarea imposible.
«-No te preocupes. Solo me preguntaba si los chicos de esta tarde son tan buen material como lo presumieron.»
«-Es aún mejor. Si estuviera en tu lugar comenzaba a "jugar" un poco en la bolsa de valores. Tu sabes ja ja ja ja tu a lo tuyo y yo a lo mío.»
«-Déjalo en mis manos.»
«-Buena suerte.»
«-Gracias por haberme ayudado hasta aquí.»
«-¿Eh? ¿Te podrás sentimental? No quiero ser grosera pero nunca conocí a alguien tan amargado.»
«-...»
«-¿Te hice enojar?»
«-Supongo que me lo merezco.»
«-Nos vemos luego. Suerte, aunque sé que no la necesitas.»
Finalizó la conversación y el chico cogió la computadora más dispuesto que nunca a quebrar la compañía de su padre.
Fueron veintidós horas de trabajo ininterrumpido. Estaba cansado, ojeroso y adormilado. Entrelazó sus dedos para estirar el cuerpo y sonreír satisfecho.
«-No puedo esperar para ver la reacción de ese hombre. ¿Estará dispuesto a arrodillarse para no perderlo todo? Pero es una lastima porque no estoy dispuesto a devolverla. A partir de hoy será mía, la convertiré en polvo para dar el ejemplo, un aviso de que espera a los que aún continuan con ese asqueroso sistema.»
El timbre de la mansión le sacó de sus pensamientos y le confundió. Se puso en pie en dirección a la puerta puesto que daba la impresión de que el visitante tenía prisa. Una vez ahí el mayordomo que se adelantó a su acción abrió y dejó pasar a un hombre que se le hizo medianamete familiar. Juraría que le ha visto en otra parte. Frunce el ceño y le mira con hostilidad. Puede que no tenga nítida la imagen de su rostro en el archivo de su cerebro pero ese odioso perfume de tercera es algo que no desaparece de tus sentidos así te asees con veinte litros de cloro arriesgándote a quedar ciego.
-Usted es el consejero de mi padre si no me equivoco-este asintió-No pretendo ser grosero pero no es bienvenido.
-Ha muerto.
-¿Eh?
La noticia fué dicha con tan poco tacto y brutalidad que le costó trabajo procesar las palabras.
-¿Qué mi padre qué?
-Falleció hace una semana. Sufrió un infarto fulminante.
«-Eres de lo peor. Ni siquiera me diste la oportunidad de hacerte pagar por el daño que ocasionaste a mi madre. Hasta el final te burlas de mi.»
Es tanta la frustración que estuvo a nada de reír, o llorar, probablemente las dos.
-¿Por qué hasta ahora?
-Bueno-se removia un tanto inquieto-Como sabe, no todas las actividades en una compañía de este tipo son legales-se aclaró la garganta-Lo importante es que logramos limpiar el historial, transacciones, activos y demás. Ahora le pertenece, es su deseo que se quede con ella y la haga crecer.
-¿Con qué motivo? Lo último que me profesaba era amor.
-Ah...tengo un mensaje, lo diré tal cual: "Hasta el final la tuve a mi lado. Esto es tan solo una prueba. Quiero restregar en tu cara que siempre fuiste un inútil que nunca me hizo ver el error que tanto mencionabas. Hablando de eso, ¿a qué te referías?"
El castaño sintió el jugo gastrico causar estragos en sus intestinos. Tenía tal expresión que el consejero, secretario y mil usos temió seriamente por su vida. Se debatía entre el suicidio y correr como vil sabandija, optó por la segunda pero sus pies se quedaron clavados al pavimento. Mala suerte. Se aterró aún más cuando el chico le sonrió divertido.
-Bueno, si lo ve o no, no es mi problema. Reduciré su imperio a nada. Irónico, siempre pensé en obtenerlo y me llega sin un mínimo esfuerzo.
-Lo que haga o deje de hacer es por completo su decisión.
-¿Por qué dejaría tal poder en mis manos?-confundido.
-No lo sé.
El sujeto extendió algunos documentos y luego de leerlos Masaomi dió un fuerte puñetazo al umbral de la puerta quedándose a nada de fracturarse.
-Así que la mitad de las acciones aún pertenecen a mi madre. En otras palabras las robaste. ¡Eres un desgraciado!
Y así se vió atado al mundo que aborrece. No podía eliminar el objeto que nació del sacrificio de la mujer que más ama. Definitivamente le haría crecer pero bajo sus condiciones y no por dar gusto al sujeto ese.
«-Ya puedo verlo sonriendo desde el infierno.»
-Me retiro-el visitante.
-Has trabajado para mi padre, tienes mucha experiencia. Trabajaras para mi.
-Lo siento, pero tengo intención de retirarme.
-Ha malinterpretado mis palabras. No estoy pidiendo su opinión, es una orden.
-¿Que es...?-sin duda el castaño impone más que su progenitor, no le quedó más que resignarse.
...
Por la noche Masaomi estaba sentado frente a la computadora. Pareciera que le tiene gran afición. Aprender, descubrir, proteger, liberar.
Eran conceptos que iban y venían sin descanso, el que buena falta le hace. Las noticias, anuncios y propaganda de esclavos le tienen harto y asqueado. No hay nada que valga la pena en el mundo. No existe algo como el amor, negó con la cabeza.
«-Aún si no es común, es lo que sentía por mi madre y estoy seguro de que ella pensaba igual. No puedo rendirme. Aún quiero abolir el sistema pero siendo honesto no tengo el poder...ni el coraje. Me niego a sacrificar vidas. Torturar a alguien es perder tu humanidad y no puedo deshacerme de la educación que ella me diera. Pero, ¿qué opción tengo? No hay mucho que...¿Y si transformo la empresa? Podría contratar a los que ahora son esclavos ¡si! De esa manera no la perderé, tendré ganancias y nadie saldrá herido. Ahora lo importante es ¿de qué? Mmm supongo que para ello necesito una investigación. Supongo que hoy tampoco podré dormir.»
Pasaba sus ojos por la pantalla y sus dedos por el teclado cuando cayó en cuenta tenía una enorme sonrisa. Había encontrado una diminuta esperanza y debía aferrarse a ella. Quizá la mujer que le trajo al mundo le tendía la mano mostrando su apoyo.
Leía archivos percatándose que muchos de los cautivos tenían habilidades en labores manuales.
«-Una fabrica de ropa es una muy buena opción. Como todos están concentrados en otras actividades casi no existen. Y las que hay cobran bastante. Los que manufacturan tela igual pero podríamos elaborarla nosotros y ¡si! Eso bajaría los costos de producción y por lo tanto los que ofrecemos al público. Hay una mina de oro en este rubro, ¿por qué nadie lo ha notado?»
Realizó varios cálculos y encontró la respuesta. Durante el primer año obtendría la cuarta parte del dinero que gana con el negocio de esclavos. Pero se debe más que nada a la inversión inicial para la maquinaria, luego iría bastante bien. Él se encargaría de qué fuera así.
Apagó el electrónico que incluso comenzaban a emitir sonidos curiosos debido a las horas que le ha tenido trabajando. Le miró con nostalgia pues ha sido su compañero en las buenas y en las malas.
«-Supongo que es hora de comprar uno nuevo.»
Si dependiera de él lo mandaba a reparar pero es consiente de que "su amigo" no lo resistirá. Su cuerpo no está en mejores condiciones, es un ser humano después de todo. Se acercó lentamente al lecho y se dejó caer. Se durmió al instante de tal manera que si alguien hubiese entrado en ese momento podría asegurar que estaba muerto.
El sol le dió directo en la cara dando señales de su inequivoca calidez. Se reincorporó como pudo y talló sus ojos.
«-Tiene tanto que no reposo de esta manera. Supongo que me siento más tranquilo ahora que hallé la solución.»
Miró el reloj en su buró sorprendido pues era pasado del medio día. Llamaron a la puerta con urgencia.
-Adelante.
-Señor-el ama de llaves alterada-Han llamado de la compañía, es urgente por lo que me lo han informado apenas cogí la bocina-se excusó-Parece que han liberado a la mitad de los esclavos.
El castaño abrió los ojos desmesuradamente, se levantó y cogió su móvil para realizar una llamada, escuchó los odiosos tonos de línea que en ese instante se le antojaron fastidiosos y eternos hasta que alguien contestó.
«-Soy Akashi Masao...»
«-¡Señor! Tenemos problemas. Un grupo de ¡Ah!»
No escuchó más. En segundos alertó a la policía y se encaminó a donde mantienen cautivos a los esclavos. No está al tanto de la situación, podrían ser unos maniáticos u homicidas y no está en sus planes que se pierda una sola vida. Sus manos sudan provocando que el volante del auto se le resbale un par de veces, afortunadamente nada que le pusiera en peligro. Cuando llegó se estacionó lo mejor que puede un hombre nervioso solo para bajar y quedar estático segundos después.
-Esto no puede ser...¿por qué?
-No es como crees Masaomi-dijo la peli rosa que hasta ayer era su mejor amiga.
Se acercó como pudo creyendo que podría caer en cualquier momento mientras ella le miraba con tristeza al tiempo que era sometida por un par de agentes, ararrodillada en el suelo.
-¿Es usted el señor Akashi?-asintió-hemos tomado bajo custodia a todos los delincuentes, ella es la última.
-¿Creen que podrían dejarnos a solas?
-Lo siento, nuestro deber...
-Sabré agradecerlo generosamente.
Ni falta hizo que lo repitiera. Le quitaron a la chica las esposas y ambos entraron a una casa que en ese entonces era donde les mantenían cautivos.
Fueron a una suerte de oficina. La joven tomó asiento mientras él simplemente se recargó de la pared. El silencio era asfixiante, la culpa carcome a Satsuki que sabe está obligada a dar una explicación.
-Es la compañía de tu familia.
-Nunca te lo oculté.
-Lo sé.
-¿Por qué? ¿Acaso te volviste mi asistente para...? No, tu eres mi amiga.
-¡Entiende no es justo que estén encerrados! ¡Tu padre no los dejaría ir!
-¿Justo? ¡¿Justo?! ¡¿JUSTO?! ¡Lo que me ocurrió!-su semblante cambió por completo, perdió la calma-¡Ese sujeto murió! ¡Acabo de heredar la compañía! ¡La convertiría en una fábrica! ¡Dime como lo haré si casi me dejaste en la ruina!
-Lo siento-comenzó a temblar-no lo sabía.
-¡Por supuesto que no! ¡Ni te tomaste la molestia de contarme la verdad!
-¡Estas siendo muy cruel!
-¡¿CRUEL?! ¡¿Es enserio?! ¡¿Sabes lo que espera a los desdichados que no lograste liberar?! ¡¿Nunca te pasó por la cabeza que habría víctimas si las cosas no salían bien?!
-P-pero ¡aún puedes dejarles ir!
-¡Entiende con un demonio! ¡Esto es una empresa, no hay activo, no se producen ganancias! ¿Qué da como resultado? ¡La banca rota!
-Podrías parar con todo.
-¡Hay transiciones a medias! ¡Si no tengo lo que prometió ese sujeto me demandarán! Todo el tiempo, todos los días hay ese tipo de movimientos. ¡Recuerda que para el resto del mundo esto no es más que una tienda!
-Ah yo no...¡corregiré mi error! ¡Juro que no volveré a traicionarte!
-¿Crees que podré confiar en ti? Siempre creí que la humanidad estaba podrida, hoy me diste la razón.-en ese instante lucía aterrador, como nunca antes-No hay lugar para ti como compañera pero aún eres útil. Contigo daré un ejemplo, gracias a tu sacrificio se salvarán muchas vidas.
-¿D-de qué hablas? Me estas asustando...
-Es algo que te buscaste.
El castaño se acercó y cogió un abre cartas que lanzó al escritorio frente a ella.
-Tómalo-le dijo.
-¿Eh?-confundida.
-¡Que lo cojas!
Hizo lo dicho con ambas manos temblando.
-No podrán decir que no tenías manera de defenderte, ¿cierto?
-¿Ah?
En cuestión de segundos la chica se vió a si misma tirada en el suelo con el otro encima.
-¡AAAAAAAHHH!
Gritó al sentir el metal atravesando la piel de su mano para quedar clavada al suelo. Ni supo en que momento le quitó el arma. Además el pánico se apoderaba de su alma al ver como el líquido escarlata brota a chorros y no parece querer detenerse.
-M-Masaomi-sudando frío-aún hay tiempo, vi mi error y recibí mi castigo. Lo entiendo, ahora lo hago. Pero si no me dejas ir me voy a desangrar.
-No deberías preocuparte más por eso.
-Ah-suspiró aliviada, tal parece que ha recobrado la cordura-¡UAAAAAAAHHH!
Un sonido infernal que se grabaría por la eternidad en los oídos de Akashi que no podía dejar de llorar al tiempo que le atacaba sin piedad. Si buscaba una muerte rápida y dolorosa se equivocó de persona.
...
El par de agentes que aún quedaban en el sitio se tensaron al captar el alarido. Así que entraron lo más rápido que pudieron solo para encontrar una escena que le hizo volver el estómago a uno de ellos.
-¿La asesinaste?-pregunta con torpeza.
-¿Te parece que aún esté viva?-negó.
«-Claro que no. ¿Eso es humano?»
-Como dije sabré recompensar su eficiencia. Encarguense de ello.
-¡Si señor!
El castaño se retiró. El uniformado en mejores condiciones llamó refuerzos y su compañero terminó por colapsar. En su vida había visto algo así.
«-Este chico no va a cooperar. Supongo que puedo utilizarlo, es una lástima era su primer día.»
...
Masaomi volvió como pudo a casa dispuesto a tomar una ducha. Frotó con tal fuerza su piel que la irritó. El que le arrancará era una muy creíble opción pero no podía eliminar la sangre de su querida amiga o al menos era lo que el pensaba. Se giró de la regadera al inodoro para volver el estómago. Hoy le quedó claro que es un monstruo. Lo poco que aún conservaba de humanidad murió con Satsuki. Si no lo hubiera traicionado, si hubiese confiado en él, si no hubiera nacido como un Akashi.
«-No es momento de dudar. Hay vidas que deben ser salvadas. No permitas que el sacrificio de tu única amiga y tu madre se vayan a la basura. Has crecer la compañía. Destruye el sistema...¿En serio una organización pacifista logrará algo?»
Y ahora tiene incluso más dudas que ayer.
«-Injusto. Si, mi destino lo es...»
Cuando finalizó se tiró en el lecho pero a diferencia de la última vez no pudo conciliar el sueño. La peli rosa acudía a sus pensamientos para brindarle una que otra pesadilla.
Era algo que ya se esperaba, pero no tenía otra manera de ayudarle. Luego de semejante estupidez y con su físico la cárcel era el último lugar que pisaría, aún si no fué el método más sutil, se negaba a permitir que se convirtiera en una mercancía, una esclava.
...
Una semana después.
Los días de Masaomi se volvieron aún más insufribles. Estrés, miedo, remordimientos y demás eran tan solo algunos de los sentimientos que le atacaban a cada segundo.
Los periódicos no dejaban de escupir la tragedia en su rostro.
"Todo fué culpa de una loca." "Uno de los agentes no supo manejar la situación y la asesinó." "Una mártir de la libertad." "¿Es hora de cambiar nuestros métodos." "¿Debería prohibirse la esclavitud?"
Sus ojos brillaban con emoción al leer estos últimos solo para desilusionarse terriblemente al leer la noticia. Todas terminaban diciendo que era un caso aislado y justificaban e incluso alababan al sistema. Ni tal aberración provocaba un cambio. ¿Qué más quieren? ¿Qué hace falta?
Se arregla frente al espejo notando lo demacrado y cansado que luce, nadie creería que tiene dieciocho años. No solo la batalla contra su padre se quedó en un sueño, sino que cada vez más cosas se agregan a la lista. Va a su despacho con poco animo, salir del aprieto en que le metiera Momoi va a requerir de todea la habilidad disponible en su ser y algo de suerte. Sonríe con amargura.
«-No cuento nunca con está última. Mi talento si es que lo tengo será lo que mantendrá a flote a la compañía. Ahora más que nunca necesito tu ayuda madre.»
Tocan a la puerta.
-Adelante.
-Señor, tiene una visita.
-¿De quién?
-No quiso darme su nombre. Pero es una señorita que parece amable.
-No deberías caer con la apariencia.
-Supongo-se rascó la nuca.
-Dile que pase. Me haré cargo del resto.
-Enseguida.
Ni el supo porque se arriesgo a recibir a quien podría ser un enemigo en potencia. Quizá se había cansado de todo y solo esperaba que acabaran con su miserable ser. Apreció las suaves pisadas, volvieron a anunciarse, permitió el paso y entonces apareció la persona más hermosa que haya visto en el mundo y que sonreía como el mismísimo sol.
-Hola, me llamo Shiori y tengo algo que proponerte.
Fin del flash back.
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Notas finales.
Ja ja ja ja cuando empecé el fic no me pasó por la cabeza que fuera tan largo. Pero me ha llevado más tiempo narrar lo que quiero XD así que muchas gracias por su paciencia! Los amo!
