Por fin he vuelto, después de tantísimo tiempo, ya estoy aquí de nuevo, con un capitulo, que aunque no tiene mucho en si, espero que les guste.
Gracias por entrar y leer.
LUCHANDO POR MÍ DESTINO
Capitulo 13: Un paso más entre nosotros.
Cuando por fin llego, tenia la respiración entre cortada, y estaba sumamente agotada, pero aún así saco fuerzas para abrir la gruesa puerta.
Y ahí estaba él, sentado en el alfeizar de la ventana, con el pelo desecho y en movimiento por la pequeña corriente de aire.
Estaba segura, de que él aún no se había dado cuenta de su presencia, así que lo más sigilosa que pudo se acerco a él, y lo abrazo por la espalda.
La primera reacción de Draco fue saltar, pero cuando su olor lo inundo, no tuvo duda de quien era y se recostó sobre ella.
Pero no duro mucho apoyado, ya que quería ver si estaba bien, así que se giró, y su rostro se cambio a un semblante preocupado, al ver las ojeras de ella.
Aunque estaba seguro de que el tendría las mismas, ninguno de los dos había pegado ojo en toda la noche.
Apoyo la espalda contra la pared, y dejo un hueco entre sus piernas para que ella se sentara, cosa que no se demoro demasiado a hacer.
El se limito a abrazarla, y apoyar su cabeza en el cuello, no sabía que decir y la verdad es que nada de lo que el otro dijera iba a hacer la situación más fácil.
Ella simplemente se limitaba a apoyar su cabeza sobre el pecho de él, oír el latido de su corazón la relaja de una manera increíble, por fin desde que le dieron la noticia se sentía en paz, tranquila, tanto que sin darse cuenta sus ojos se cerraron, dando a paso a un profundo sueño.
Draco de repente noto, que su respiración era pausada, se había quedado dormida, la verdad es que debía estar cansada, así que no dijo nada, simplemente se limito a mirarla.
Sintiendo como por el simple hecho de tenerla cerca y abrazarla lo reconfortaba increíblemente.
Mientras en otra parte del castillo, un inquieto pelirrojo, seguía nervioso por la repentina desaparición de su mejor amiga.
-Harry, ¿tu sabes lo que le ha pasado a Hermione?
-Si, Ron lo se- Ante esta contestación los ojos de sus dos amigos y su novia, se fijaron directamente en él, que se limito a tragar saliva.- Pero yo no se lo puedo decir, es tarea de ella, pero mejor será que la dejen tranquila por un tiempo, necesita pensar.
-¿Pero sabes donde esta? ¿Y esta bien?- Interrogo Ginny preocupada por una de sus mejores amigas.
-No se donde esta, me imagino que sola en algún lugar del castillo pensando, y si esta bien, solo que han sido muchos cambios, y mucha información nueva de golpe, y tiene que asimilarlo.
-¿Por cierto, sabes que el Hurón tampoco ha ido a clases hoy? Seguro que esta en una reunión de mortifagos.
-No ha venido porque tiene un permiso especial de Dumbledore al igual que Hermione para poder saltarse las clases de hoy- Se limito a responder Harry, sabiendo que era una tontería intentar convencer a Ron de que Draco no tenía nada que ver con esa panda de locos asesinos.
En la torre de astronomía.
Hermione abrió lentamente los ojos, lo primero que vio fue el lugar donde estaba y mil dudas empezaron a asaltarla, hasta que noto los fuertes brazos que la rodeaban, y el cuerpo sobre el que estaba apoyada, y todo le vino a la cabeza.
Que sus padres no eran los verdaderos, si no que estos estaban muertos, que era una heredera, y todo lo que había pasado con el rubio, la verdad es que ahora más que nunca se alegraba de tenerlo a su lado.
Noto como el cuerpo bajo de ella empezaba a moverse, se giro para ver como lentamente abría los ojos.
Una sonrisa de felicidad se asomo por los labios del slythering, que se limito a besarla, era un beso tranquilo, lento, donde se transmitían todo lo que sentían el uno por el otro.
Y en ese instante es en el que ambos cayeron en que aún no se habían besado en todo el rato que llevaban en la torre, normalmente era lo primero que hacían nada más verse.
Pero en esta ocasión no había sido necesario, era el momento en que peor lo estaban pasando los dos, y solo necesitaban estar uno al lado del otro para sentirse bien, plenos.
El tiempo paso lentamente para la pareja que simplemente se limitaba a abrazarse en silencio, intercambiando miradas, y algunos besos de vez en cuando.
En ese momento ambos sintieron que su relación había dado un paso mas, uno nuevo, que la verdad les agradaba.
Pero el silencio no dura eternamente.
-Quiero ir a mi casa, necesito hablar con mis padres- Soltó de repente Hermione sobresaltando al joven.
-Si, te entiendo, a mi también me gustaría poder hablar con mis padres- Respondió él con un suspiro.
-Pues vayamos.
-No podemos Hermione, además si mi madre me lo dijo así es porque no podía hacerlo en persona, así que me imagino que no estará en casa.
-Me da igual que no pueda, quiero, no más bien necesito ir a mi casa.
-Ya, pero Dumbledore no te va a dar permiso- Contesto el rubio, quería que se fuese porque la verdad le vendrían bien las explicaciones, el las tubo, breves pero las tuvo, pero al mismo tiempo no quería que ella se fuera y lo dejara todo.
-No me importa, me voy a ir como sea Draco, lo he estado pensando y necesito saber las cosas aclararlas, necesito saber que paso de verdad por manos de mis padres Draco, o jamás superare esto.
-Esta bien, primero habla con el director, si no te deja, yo te ayudare- Cedió el rubio, la verdad no sabía desde cuando era incapaz de negarle algo a su castaña.
-Gracias- Le respondió antes de fundirse en un gran beso, quizás no era apasionado, pero si demostraba todo lo que sentían el uno por el otro.
Cuando faltaba a penas media hora para la cena, los dos decidieron que era momento de abandonar la torre de Astronomía, e ir en busca del director del colegio.
Caminaron por todo el colegio cogidos de la mano, siempre procurando que nadie les viera, hasta que llegaron a la gárgola que dejaba paso al despacho de Dumbledore.
-Bueno yo te espero aquí.
-No quieres acompañarme, y de paso le preguntas si puedes ir tú a casa.
-No, mi madre no estará, además que no creo que me diga más de lo que ya me ha dicho, y no creo que acompañarte sea lo más correcto, pero te prometo que te esperaré aquí.
-Esta bien, pero si tienes dudas, estoy segura que tu madre no se negara a respondértelas.
Draco se limito a sonreírla, él conocía muy bien a su madre, y si de algo no le gustaba hablar no lo haría ni aunque mil cruciatus le cayeran encima, y esta ocasión no iba a ser diferente.
Habían pasado aproximadamente 20 minutos y el joven estaba seguro de que como tardara uno más se quedaría dormido profundamente.
Por su cabeza pasaba todo lo sucedido este ultimo día, cuando la gárgola se abrió dando paso a una castaña sonriente, que nada más lo vio se lanzo a sus brazos.
-Me ha dicho que si, que puedo ir, y que no pasa nada con las clases, que voy muy avanzada y esta seguro de que no tendré ningún problema.
-Me alegra mucho.
-Pareces cansado, ¿quieres que nos vayamos ya a dormir?- Pregunto mientras un sentimiento de culpa por haberlo dejado esperándola tanto rato parecía haberse instalado en su estomago.
-No, únicamente tengo hambre.
-Entonces vayamos a comer.
-Pero no me apetece estar delante de todos, además de que me gustaría poder estar contigo.
-Esta bien, porque no vamos a las cocinas, allí podemos comer lo mismo que en el gran comedor, pero solo están los elfos, que no nos molestaran.
-Me parece perfecto, porque no he comido nada en todo el día.
-¿Y porque no me habías dicho nada?
-No se, me imagino que me sentía bien, y además después de todo lo que a pasado, no tenia apetito.
-La verdad es que yo tampoco, pero ahora que lo nombras no me vendría nada mal cenar algo.
Ambos comieron entre silencios besos y risas, porque aunque la situación era difícil, estaban juntos.
Hablaron de muchas cosas, todas superficiales, como de las asignaturas, sus amigos…
Cerca de las once Hermione se fue a su habitación, ya que al día siguiente a las seis de la mañana, antes de que todos se levantaran, se iría para su casa, para saber que ocurrió en verdad.
O0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Faltaban apenas diez minutos para las seis de la mañana, cuando una joven se deslizaba lentamente, para no hacer ruido por la sala común de Gryffindor, llevaba una pequeña mochila a cuestas con lo necesario para su viaje a casa.
Al llegar a la gárgola vio algo que la sorprendió mucho, pero a la vez la alegro, un joven de pelo rubio desordenado que ya llevaba el uniforme del colegio, la estaba esperando.
Sin preocuparse por si alguien les veía, cosa rara a esas horas de la madrugada, se abalanzo a sus brazos para sumergirse en un profundo beso, ya que esa noche se la había pasado pensando en él, y en lo mucho que lo extrañaba, y apenas se habían despedido.
Cuando se separaron, más por falta de aire que por otra cosa, la gryffindor apoyo su frente en la de él.
-Vente conmigo- Soltó de repente ella.
-¿Qué?
-Vente a mi casa conmigo.
-Hermione no se si será lo mejor, necesitas hablar con tus padres a solas, y yo no pintarla nada, y como lo aremos para que los demás no se enteren.
-Draco te entiendo, y se que quizás no sea lo mejor, por que nuestra relación no es de conocimiento publico, pero te necesito, necesito que estés a mi lado cuando hable con mis padres, que me cojas la mano y me des fuerza para seguir, te necesito conmigo, por favor.
-Esta bien.- Accedió no muy convencido, pero sabiendo que si ella lo necesitaba, él iba a ir.
-Perfecto, Dulces de leche.- Y la gárgola se movió dando paso a unas largas escaleras que los llevaban a ambos al despacho del director de Hogwarts.
Gracias, no una si no miles, a todos los que habéis leído, si no también a los que me habéis dejado un review, que sois:
MARIANELLA
ABRILMALFOYGRANGER
DRACOHERMIONE
Ahora deciros que tengo también preparado un one-shoot sobre ESTA historia, y que lo publicare como regalo por los 50 reviews.
Así que cuando antes llegue, antes lo subiré.
Perdon, no una si no mil veces, por lo muchísimo que he tardado en actualizar, pero apenas llevo cinco días de Vacaciones.
Y COMO YA SABÉIS, QUIEN ME ENVIE UN REVIEW, LE ENVIARE UN ADELANTO DEL SIGUIENTE CAPITULO.
Mil gracias
Y un beso.
DRAMIONE BLACK
