CAPITULO 14
Kagome se desvistió y se adentro a las termas, se sintió relajada inmediatamente después de entrar en contacto con el agua. Aun portaba una divertida sonrisa debido a la reacción de InuYasha minutos antes- Después de todo lo que hemos hecho... ¿Cómo puede sorprenderle?-pensó recordando la expresión en el rostro del semidemonio. Soltó una risilla. Alcanzó los aceites que sango le había regalado después de aquella vez en la que Kagome había mostrado interés por los utensilios de aseo de la época.
No quería tardar demasiado tiempo en volver junto a InuYasha, después de todo ya era entrada la noche y estaba agotada por su reciente actividad. Dio inició a su limpieza, no pudiendo evitar recordar el tacto de las grandes manos del Hanyou sobre su piel mientras pasaba la suave esponja sobre su cuerpo, sus músculos ahora relajados parecían recordar las frescas sensaciones. Ahora que se encontraba disfrutando de ese momento de tranquilidad imágenes de lo sucedido esa noche bombardeaban su cabeza logrando que fuera plenamente consciente de lo que había sucedido. Porque hasta ese momento le había parecido estar fuera de ella, en un universo alterno en dónde era amada sin reservas por el hombre que siempre había añorado en la distancia, había experimentado tantos sueños húmedos con el Hanyou como protagonista que bien podría estar dentro de uno de ellos por la incredulidad que experimentaba.
Pero la reciente humedad entre sus piernas no mentía, las marcas que había notado sobre sus caderas al deshacerse de la yukata debido a la fuerza con la que el ojidorado la había asido, eran pruebas de la veracidad de sus acciones. Paso sus dedos por ellas, no dolían eran apenas visibles y aunque dolieran no le molestaría porque le recordarían la fiereza con la que su prometido le deseaba. Un sentimiento de genuina satisfacción la recorrió. Despues de haber hecho aquello se sentía más unida y más enamorada de InuYasha que nunca. Se apresuró a terminar, ansiaba volver a su lado.
Mientras Kagome disfrutaba de su baño, InuYasha apenas se recuperaba de la impresión, había logrado incorporarse una vez que la chica había salido de la habitación. Inmediatamente después un sentimiento de alegría y satisfacción le embargo además de un deje de vergüenza. – Kagome…ella ha dicho que...Nosotros la próximas vez…tal vez demonios!- pensó ante la anticipada imagen que se formo en su mente ocasionando que su miembro empezara a despertar de nuevo. Rápidamente sacudió su ese pensamiento de su cabeza, lo que menos necesitaba ahora era volver a ese doloroso estado otra vez, no sabía si soportaría esas sensaciones de nuevo, era demasiado pronto. Aspiro profundamente tratando de relajarse llevando aire a sus pulmones, mala idea. Al hacerlo había notado claramente el fuerte aroma de Kagome y él mezclados. Las imágenes de lo que acababa de hacer volvieron a él. Se dijo que necesitaba un baño muy frio para poder pasar la noche asi que salto por el balcón rumbo al rio para darse una ducha fría.
Una vez allí se quito el Hakama y el fundoshi ya que necesitaban ser lavados debido a que en ellos se encontraba la prueba de lo que acababa de hacer con Kagome y de lo mucho que lo había disfrutado, sus mejillas se colorearon al observar las prendas manchadas con su esencia. Se adentro a las frías aguas, un escalofrío le recorrió debido a una corriente de viento que paso, se aseguro de haber lavado su ropa y las dejo tendidas sobre una roca. Se dejo flotar en el agua unos momentos antes de salir disfrutando de la sensación de calma, le gustaba el sonido de las hojas de los arboles siendo tocadas por el viento, el ruido de la corriente, la visión de las estrellas sobre él. La imagen de Kagome vino a su mente y no pudo nada más que colocarle una enorme sonrisa en su rostro. Jamás pensó que se atrevería a hacer lo que hizo pero no se arrepentía, Kagome lo había disfrutado y ciertamente él también. Ahora solo podía pensar en cuándo serie la próxima vez que tuviera la oportunidad de acariciarla de esa manera. Ahora más que nunca se sentía posesivo sobre esa mujer. Más unido a esa chiquilla que nunca.- Debo encontrarme con Sesshomaru lo antes posible, ya no puedo esperar más para unirme a ella.- con este pensamiento y el ansia de verla se dirigió presuroso de vuelta a la casa.
Al entrar por el balcón la encontró con ese conjunto que le había hecho parecer tan torpe aquella mañana antes del día en que le confesó que la amaba. Se quedó paralizado por la hermosa visión frente a él: Las pequeñas prendas, le proporcionaban un irresistible panorama, Kagome se encontraba de espaldas inclinada hacia un lado cepillando su cabello frente a un pequeño espejo, dos finas tiras surcaban sus delgados hombros, el escote no era demasiado pronunciado pero bastaba para vislumbrar el inicio de sus pechos. El pequeño short dejaba sus largas y bien torneadas piernas expuestas. Era una visión exquisita.
Kagome se sintió observada y supo que InuYasha había vuelto, hizo como que no lo había notado durante unos minutos mientras terminaba de cepillar su cabello en espera de alguna reacción del semidemonio. Al no encontrarla se giró para mirarlo. Por el aspecto que portaba notó que había ido al río, su Hakama aun estaba húmeda. Se levantó de su asiento y empezó a caminar hacia él con una sonrisa adornando su rostro y unas apenas mejillas carmesí. Sus ojos se encontraron y ambos se sintieron envueltos en una atmosfera llena de tranquilidad, de felicidad, de dicha. InuYasha le devolvió la sonrisa, provocando que Kagome sintiera a su corazón acelerarse.
Antes de llegar al ojidorado la azabache se desvió un poco para tomar una prenda del suelo. El Hanyou pudo reconocer la prenda como su Kosode. Una vez a su lado, InuYasha rápidamente posó sus manos en la pequeña cintura y la atrajo para besar castamente sus labios, se separó un poco y aun mirándola a los ojos depositó otro pequeño beso en su fina nariz, siguió con su frente, una de sus mejillas, la otra y terminó en sus labios nuevamente. Kagome se sentía enternecida, no había pasión ni deseo en esos besos, había ternura y amor sentimientos igual de poderosos y hermosos que los primeros. Su corazón se sobrecogió, InuYasha le veía con esos ojos llenos de cariño de adoración y ellas se sentían así, se sentía completamente correspondida, amada.
- ¿Has disfrutado de tu baño?-le preguntó la varonil voz mientras tomaba un mechón de su pelo y lo colocaba detrás de su oreja. Kagome asintió encantada, parecía que InuYasha estaba un poco diferente, podía sentirle más confiado, más seguro. Supuso que sus actividades tenían algo que ver con esa actitud.-si, lo he disfrutado mucho, - le contestó-pero me he decepcionado un poco al no encontrarte en la habitación, ¿Por qué has tardado tanto? Usualmente te bañas muy rápido sobre todo cuando lo haces en un rio. Recuerda que he estado separada todo un día de ti, no quiero estarlo más, ahora menos nunca- continúo con un adorable sonrojo. Que le fue contagiado al ojidorado.- veras debido a cierta persona entre mis brazos he tenido que lavar mis ropas…- comenzó el Hanyou provocando una divertida sonrisa en la azabache- me he apresurado lo más que pude para volver a ti- terminó de decirle para sellar la discusión apresándola fuertemente contra su pecho. Kagome disfruto de la cercanía, su mejilla, sus manos y parte de su pecho pudieron notar la frescura que la piel del ojidorado desprendía debido al frio del agua. Kagome le devolvió gustosa el abrazo. Aspiro fuertemente su varonil aroma a bosque fresco.- Gracias por esta noche Kagome…- le escuchó comentar en su oído.- te amo.- terminó. Kagome sonrió contra su pecho- y yo a ti InuYasha, no sabes cuánto.- le contestó.- Creo que puedo hacerme una idea- le dijo divertido el Hanyou. Ambos rieron.
-Será mejor que cambies tus ropas, aun estas húmedo no puedes dormir así. Utiliza tu Kosode anda ve a cambiarte.- InuYasha se sorprendió un poco ante la petición pero le obedeció inmediatamente. Se colocó tras el biombo en la habitación y se deshizo de su Hakama notó a Kagome tomarlo supuso que lo pondría en un lugar para que se secará. Se miró, su fundoshi se había secado rápido debido a que no consistía en una tela tan gruesa como la rata de fuego, pero aún así, la tela de rata de fuego se secaría en cuestión de media hora ella lo sabía por lo que no entendía por qué Kagome había insistido en que utilizara solo su Kosode, al amarrarlo este le quedaba justo por encima de las rodillas, bastante corto. Sintió un poco de pena, pero recordó que Kagome ya había visto sus piernas en la playa y había dicho…- Que eran una de sus partes favoritas…-susurró muy bajo para sí mismo- podría ser que…-una picara sonrisa surco su rostro. En unos minutos comprobaría su teoría.
Kagome se encontraba colocando el Hakama en el borde de la ventana para que esta se secara, había entendido la sorpresa del Hanyou ante su petición, de hecho le extraño que no le contestara algo como – Feh! Mujer la rata de fuego no es como tus prendas humanas, se secará en muy poco tiempo!- Sin embargo obedeció de inmediato. Se sentía un poco traviesa, pero no veía nada de malo con que InuYasha durmiera solo con su Kosode, si en su época los hombres solos acostumbraban dormir en bóxers ¿por qué era extraño pedirle a InuYasha que dejara mostrar sus bien formadas piernas?- Por qué eres una pervertida Kagome que solo quiere disfrutar de las vistas- se autoreprendió. Él la había visto casi desnuda y ellas solo habían podido apreciar su pecho, creyó justo que el Hanyou también mostrara un poco más.
InuYasha salió tras el biombo. El Kosode dejaba a la vista sus largas y fuertes piernas, Kagome se sonrojó un poco al verlas, el Hanyou prestó atención a la reacción de la chica cuando se presentó frente a ella y comprobó su teoría.- Si que eres traviesa mujer- pensó mientras sonría de lado y pasaba frente a la azabache simulando no haber visto su reacción rumbo al futón. Se inclinó sobre este y se recostó, Kagome le veía desde la ventana, no había dicho ni una sola palabra pero su expresión le decía que estaba disfrutando del espectáculo. InuYasha divertido con su expresión le veía de reojo.- y pensé que yo era el pervertido-pensó divertido- está bien te daré lo que quieres bruja…!- Acto seguido colocó sus manos bajo su cabeza, adquiriendo su posé común para admirar las estrellas o descansar en un árbol.
A Kagome casi le sangra la nariz ante el espectáculo que InuYasha le estaba proporcionando. Al levantar sus manos a la altura de su cabeza el Kosode empezó a subir sobre sus piernas lentamente, Kagome sostenía con fuerza el Hakama mientras veía como las fuertes piernas eran expuestas cada vez mas, por un momento pensó que el Hanyou dejaría expuesto algo más que sus piernas, quiso dejar de mirar pero no pudo, afortunadamente (claro ¬¬) la prenda quedó a la mitad de los muslos, Kagome dejó salir el aire contenido e InuYasha no pudo reprimir una risa divertida, Kagome dejó de mirar sus largos atributos y se topó con un InuYasha que le dedicaba una mirada socarrona
– ¿Disfrutas de las vistas?- le preguntó ladino, Kagome se sonrojo furiosamente al escuchar aquello- Tuuuuu! Perro malvado…!- le grito mientras corría hacia él y se sentaba sobre su estomago bombardeándolo con cosquillas.- jajajajajaja deberías haber visto tu expresión jajajajjaja K…jajja kago…me.. para jajaajaja- Kagome disfrutaba su venganza.- Sabia de mis intenciones ¿tan obvia soy?- pensó un tanto avergonzada al sentirse descubierta mientras seguía con su ataque. InuYasha rápidamente contraataco dejándola cambiando de posición, esta vez siendo él quien devolvía el ataque- Nooo jajajajaja Inu…jajajajaj espe…ra! – gritaba Kagome clamando piedad. – Eres una mujer muy traviesa Kagome… ¿lo sabías?- le comentaba divertido mientras la torturaba.- pero…q…jajajaj..Dices?- se hacía la inocente. InuYasha le miraba divertido- Así que ¿no me pediste que usara "solo"el Kosode para disfrutar de la vista de una de esas partes favoritas tuyas?-le pregunto sensualmente parando el ataque de cosquillas.
Kagome apenas estaba recuperando el aliento, se sonrojo ante la pregunta- Estoy acabada- pensó.- Es lo justo- le respondió haciendo un puchero- tú pudiste verme casi desnuda y yo…bueno…yo…- balbuceaba abochornada- Tu también querías verme.- termino la frase el semidemonio. Kagome cubrió su rostro con sus manos apenada.- Tonta Kagome- le oyó decir antes de rodar sobre ella y atraerla en un abrazo. Kagome ahora descansaba sobre su pecho.- Solo tenías que pedírmelo.-continuó y atrajo el femenino rostro para darle un pequeño beso. Kagome sonrió y se acomodó mejor a su lado.- Soy una pervertida…- susurro apenas la ojicafé- Lo eres.-le contestó divertido el Hanyou- Calla..!- le pidió una avergonzada Kagome. InuYasha acarició su cabello como a ella tanto le gustaba, deposito un beso en la coronilla y le comentó- pero así me gustas.- Kagome sonrió ante el comentario. Se abrazó más al cuerpo junto a ella y entrelazó sus desnudas piernas con las fuertes extremidades del ojidorado, disfrutando del la sensación de los finos bellos del Hanyou sobre su piel.- Duerme Kagome mañana será un nuevo día. Te amo- lentamente la respiración de la azabache se fue sosegando.-Mmm Inu…te quiero…- susurro en sueños. InuYasha sonrió feliz y se dispuso a dormir.
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El cantar de los pájaros se escuchaba, mientras el sol empezaba a entrar por la ventana InuYasha sentía algo removerse entre sus brazos, una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar de quien se trataba. Lentamente rodó sobre su cuerpo para quedar de frente a ese angelical rostro. Kagome dormía plácidamente con una sonrisa en su rostro. InuYasha acarició su mejilla, delineo su nariz, toco sus labios produciendo un gracioso movimiento por parte de ellos. Un sentimiento de felicidad le recorrió al pensar que así serían todas sus mañanas, se despertaría con el agradable olor de Kagome a escasos centímetros de su nariz, con el suave peso sobre su pecho. Después de la increíble noche que habían pasado juntos la sentía más suya que nunca.
Una ligera presión sobre sus labios la despertó, reconoció de inmediato de que se trataba.- InuYasha…- pensó. Le devolvió el ligero beso mientras abría sus ojos, topándose con la divertida mirada del Hanyou.-prometiste ser tú quien me despertará así todas las mañanas ¿recuerdas?- le preguntó el semidemonio.- Claro que lo recuerdo- le contestó aun adormilada la azabache mientras colaba una de sus manos por el espacio abierto del Kosode.- pero anoche alguien me dejó bastante agotada como para madrugar- InuYasha rió ante sus palabras y la atrajo en un fuerte abrazo. Kagome aspiró fuertemente su olor.- Buenos días InuYasha- le dijo mientras posaba un beso sobre el pedazo de piel expuesta que se había encargado de descubrir momentos antes.- Buenos días Kagome- le contestó disfrutando de la sensación de los labios de la azabache sobre su pecho.
Pasaron unos minutos abrazados, disfrutando de los sonidos de sus respiraciones, hasta que el Hanyou habló- Por mucho que me guste estar así contigo…debemos levantarnos Kagome-
-Mmm no quiero…podemos quedarnos un poco mas…- dijo esta mientras se pegaba más al masculino pecho.
-No podemos…recuerda que debemos ir con Sesshomaru para…- antes de que terminará la oración tenía a una veloz Kagome cambiándose apresuradamente tras el biombo. La cara de sorpresa del Hanyou resultaba graciosa.
- vamos InuYasha no podemos perder más tiempo, debemos llegar allá lo más pronto posible- decía emocionada la azabache mientras metía ropa y utensilios de aseo personal a su mochila. InuYasha solo observaba impresionado el cambio en la muchacha la cual al no ver movimiento por parte del Hanyou paro un momento y le prestó atención.
- ¿A qué viene esa cara?- le preguntó.- ¿Deberíamos desayunar algo ligero antes de irnos o sobre la marcha que dices?- pero el Hanyou no respondía- Inu…! InuYasha!- le llamó mientras se acercaba a él.
- Ah?- monosilabó un sorprendido Hanyou- desayunar? Espera, hace un momento estabas deseando quedarte tendida toda la mañana y ahora…
-Ahora solo deseo encontrar lo más pronto posible la forma de estar a tu lado una eternidad- terminó de decir Kagome mientras cerraba su diálogo colocando un beso sobre los labios del semidemonio.
Inuyasha sonrió- Eres tan extraña mujer- le dijo mientras rodaba sus ojos y se disponía a cambiarse. Kagome solo le dedicó una enorme sonrisa y siguió con sus preparativos. InuYasha sintió su pecho inflarse ante las palabras de la azabache porque esas solo le indicaban la importancia que él suponía en la vida de Kagome. Al igual que él, ella ya no quería esperar. Sin hacerla esperar más terminó de cambiarse.
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InuYasha se encontraba corriendo velozmente entre los bosques con Kagome sobre su espalda, después de desayunar solo unas cuantas frutas decidieron partir rápidamente.
InuYasha cuánto tiempo nos tomará llegar con sesshomaru?- preguntó curiosa Kagome.
Totosai me dijo que alrededor de tres días, pero a mi velocidad calculo que nos tomará solo dos días.- le comentó el Hanyou.
Me siento tan ansiosa …-
Lo sé Kagome yo estoy en las mismas…espero que Sesshomaru nos ayude!
Ya verás que si InuYasha, Sesshomaru no es el mismo tras la batalla con Naraku, me pude dar cuenta cuando trajo a Rin a despedirse de nosotros a la aldea de la anciana kaede.
Asi lo crees? A mí me pareció la misma roca sin sentimientos que siempre. ¿Qué te hace pensar eso Kagome?-le preguntó extrañado.
Había algo en su mirada la última vez que lo vi… no lo sé es un presentimiento.
Pues espero que estés en lo cierto.
Tras varias horas de camino, pararon cerca de un rio para pescar la comida. InuYasha se encontraba preparando una pequeña fogata mientras Kagome preparaba una manta sobre la cual tenderse, estaba buscando los utensilios de comida los cuales no hacia mucho había convencido a InuYasha de utilizar, cuando se topo con el diario de la madre de este lo tomó. Había quedado de leerle algo antes de dormir pero habían tenido una noche bastante agitada por lo que lo olvidó. InuYasha regresaba con la comida cuando notó lo que la chica tenía en sus manos.
Es…el diario de mi madre?- preguntó.
Asi es…quieres…
Me leerías un poco? Yo terminaré esto ( refiriéndose a la comida)
Claro, está bien.- Kagome empezó a leer…
Hoy he estado a punto de morir, sin embargo él me ha salvado Inu-Taisho…
InuYasha escuchaba atentamente mientras Kagome empezaba el relato recargada en el enorme árbol que prestaba su sombra en ese cálido día. A medida que las palabras fluían de los labios de la azabache, InuYasha imaginaba aquel primer encuentro. Sonrió al escuchar que su madre describía a su padre como su salvador, en cierto modo compartía un momento similar, él también había conocido a Kagome tras esta ser atacada por un demonio. Solo que no fue él quien la salvo sino ella. El Hanyou le dirigió una mirada llena de ternura a la azabache, está concentrada en la lectura no pareció percatarse. El corto relato terminó y Kagome levantó su mirada para toparse con un InuYasha pensativo mirando al cielo. Kagome se acercó a él y llamó su atención.
¿Y bien? ¿Que te ha parecido?-le preguntó curiosa.
InuYasha aun con la mirada fija en las nubes le contestó-Mi padre, parece haber sido un buen hombre, recuerdo que Totosai dijo que era querido entre las aldeas de humanos que habitaban sus tierras…Padre parece haberle causado una buena impresión a Madre…-Kagome sonreía mientras le veía, InuYasha parecía disfrutar imaginándose el encuentro de sus padres.
Pues claro que se llevó una buena impresión, tu padre la salvó de la muerte ayudó a su escolta, además seguro no pudo decir nada por su atractivo…si…definitivamente tu padre debió de ser muy apuesto…- empezó a divagar una divertida Kagome llamando rápidamente la atención del Hanyou.
¿Atractivo he? ¿Y cómo puedes saber eso si no lo conociste?- preguntó con una graciosa mueca, no sabía por qué pero incluso su padre podía despertar los celos en él.
Kagome se burló mentalmente del Hanyou- es increíble que te pongas celoso de tu padre InuYasha..!- afortunadamente la incomodidad del semidemonio se disipó ante la respuesta de su prometida.- Basta con verte para saber que tu padre era un hombre Muy Apuesto-le dijo mientras se inclinaba a él y sacaba la lengua en forma de burla. Le dio la espalda divertida y se dispuso a servir los alimentos murmurando- tan celoso…jiji-
-¿Quien esta celoso mujer?!-Kagome solo atinó a soltar una fuerte carcajada.
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Hola, lamento la tardanza ha sido una semana difícil para encontrar un momento de tranquilidad e inspiración. Espero disfruten el cap. Prometo traerles la continuación muy pronto. Muchas gracias por todos sus Reviews y consejos, quiero que sepan que los aprecio de todo corazón. No saben que feliz me ponen cada vez que me animan! Muchisisimas Gracias!
Mata ne!
Taishoh.
