Disclaimer: Gabrielle me pertenece en su totalidad, es original de mi propia invención, así también como la historia en la que ella se envuelve. Más aclaraciones al final del drabble.
Historia originalmente publicada en la comunidad 30vicios de Livejournal, las temáticas pertenecen a la tabla básica que dicha comunidad publico para su uso y distribución.
Escaleras.-
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Anastashia se encontraba en su habitación, asomada en el balcón de su habitación observando el avanzar del ocaso en el horizonte, los ventanales abiertos tras ella, dejaban entrar la suave brisa de otoño en su habitación haciendo que el tul de las cortinas se meciera suave y rítmicamente.
Abajo en los jardines, se observaba como el otoño había avanzado en los árboles y en el bosque cercano al castillo, el color rojizo de los árboles indicaba la presencia de la estación. Un poco más cerca del castillo, Gabriel, su padre, y Zerg entrenaban antes de que la noche cayera sobre ellos y fuera hora de la cena.
Bajo un poco la cabeza, observando fijamente a Zerg, sus mejillas tomaron cierto rubor.
Ya había pasado bastante tiempo desde que él llegara al castillo. Bastante tiempo desde que sabía que estaba enamorada del discípulo de su padre, ella sabía su secreto y lo aceptaba como tal, porque sabía él la protegería.
Apretó los puños.
Ella no quería ser SOLO protegida por él, quería que Zerg la mirara como la mujer en la que se había convertido frente a sus ojos, aparentemente, sin ser notada en lo absoluto. Ansiaba saber como se sentiría ser besada por Zerg, y él solo parecía verla como a una mocosa que hay que mantener alejada del peligro. Eso la hacía sentirse frustrada, porque hacía tiempo ya que lo amaba en secreto.
Enojada, se giro con brusquedad, saliendo de su habitación, dirigiéndose a la biblioteca, encerrándose ahí a leer un rato y refrescar su mente de Zerg.
La biblioteca del castillo Van Garrett era rica en ejemplares, tenia dos pisos repletos de volúmenes, una escalera de caracol conectaba ambos pisos. Elegantes ventanales dejaban entrar la luz del día al oscuro salón.
La joven estaba concentrada en su lectura, había perdido la noción del tiempo, cuando escucha que la puerta se abre. Levantó la cabeza, observando la figura de Zerg acercándose a ella, no había notado que era bastante tarde, ya casi no había luz.
Esperó a que él se acercara del todo. Zerg ya se había cambiado la ropa de entrenamiento, y vestía algo más apropiado para la cena. Anastashia se le quedo viendo, esperando a que él hablara.
- Tu padre ha tenido que salir, una emergencia. Dice que cenemos sin él, que regresará tarde. Así que vengo a buscarte para la cena.
Eso le molestó a la chica.
- ¿A buscarme? – Pregunto, entrecerrando sus ojos.
- Si – Respondió quedo el joven.
Ella se levantó bruscamente, mirándolo enfadada – ¡No soy una niña! – Empezó a caminar rápido, hacia la escalera de caracol, queriendo alejarse de él.
- No eres una niña, pero te comportas como tal – Dijo Zerg sonriendo, mientras la seguía, subiendo la escalera de caracol tras ella. – Anastashia…
Anastashia se giro con brusquedad, preparada para replicar nuevamente, pero con la fuerza de su giro perdió el equilibrio, precipitándose sobre Zerg, quien la tomo entre sus brazos antes de caer del todo en el piso de la biblioteca. No habían subido muchos escalones, por lo que no se lastimaron mucho. Anastashia estaba sobre Zerg, y lo miraba fijamente en silencio, se veía apenada y avergonzada. Él solo la miraba, con una sonrisa algo ausente. La chica se removió nerviosa y se sentó con cuidado en el piso, mirándolo unos momentos, bajando la cabeza luego apenada.
- Lo siento… - Lo miro nuevamente – No me gusta cuando hablas sobre mi de esa forma… como si debieras cuidarme, como si fuera una niña.
- Quiero cuidarte… - Zerg se sentó, mirándola unos momentos antes de abrazarla y de besarle la frente con suavidad – Te aprecio mucho.
Anastashia se removió inquieta entre sus brazos, intentando separarse de él.
- Pero no es de la misma forma que yo, yo te quiero mucho Zerg… - Masculló, sonrojándose furiosamente.
Él la abrazo suavemente, estrechándola contra él unos momentos, Anastashia guardó silencio, acurrucándose contra el pecho de Zerg, sonrojada. El joven con cuidado le acaricio el cabello.
- Te quiero Anastashia, yo también te quiero mucho – Le levantó el rostro desde el mentón, mirándola a los ojos. Sus mejillas igualmente sonrojadas. Con lentitud se acercó hasta su rostro y la beso con suavidad y algo de timidez.
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Fue el beso más dulce que recibí durante mi vida. No fue el mejor, pero si el mas dulce y tierno que recibí.
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Espero que la entrega les haya gustado.
"Un aliento siempre viene bien, opinar es dar a conocer nuestros puntos de vista, criticar es exponer nuestra visión al mundo…"
Dejar un review reúne todo lo anterior, sean buenos y escríbanme.
Luthien.
