Heyyy! El décimo cuarto! Que lo disfutéis! ;)


La pequeña embarcación ya marchaba rumbo a Arendelle. Mérida y sus súbditos buscaban la bodega para acomodarse y esconderse durante el viaje. Después de entrar por la ventana de la popa, habían pasado un estrecho pasillo que llegaba a la sala de la bomba, allí habían dos de los guardias reales, por lo que tuvieron que ser cuidadosos pasando por detrás de las máquinas para no ser vistos.

Llegaron a la pequeña cocina, que más bien parecía una despensa por su tamaño. Siguieron recorriendo el estrecho pasillo hasta que entraron en la bodega. No había nadie, sólo un montón de tablas y cajas con comida y barriles de agua y vino.

Se acomodaron allí, sacaron algo de comer y sortearon los turnos para vigilar. Macguffin se ofreció primero, así que los demás se echaron a descansar. Poco tiempo después, Mérida aún no había conseguido conciliar el sueño; giraba de un lado a otro, acomodaba su mochila para formar una almohada, se tumbaba boca arriba y boca abajo, pero nada. El sentimiento de culpa la embargaba y, pensar en el modo en que Elsa le había tratado antes de irse, con tamaño desprecio e indiferencia, la dejaba furiosa! No entendía cómo pudo emprender viaje sin siquiera despedirse de ella. Tenía que verla! Por lo menos desde lejos… Tenía que ver cómo estaba, sentir por un momento la energía que desprendía la reina y la firmeza que despojaba tan solo al caminar. Necesitaba ver en esos ojos color azul cielo algún tipo de sentimiento aún vivo en ella.

-Joven Macguffin!- Llamó Mérida. –Voy a salir un momento.- El joven le miró, confuso. -Si no vuelvo en un buen rato, despierta a los demás e id en mi busca!- Finalizó la pelirroja en tono burlón.

Salió caminando deprisa por el mismo estrecho pasillo, sabía que Elsa estaría en la cámara del capitán, la cual sus ventanas daban a la popa del barco. Pretendía llegar a la escalera del casco por dónde habían entrado y subir un poco más y llegar hasta aquel aposento.

Subía despacio la escalera de madera, cuando se paró frente a las ventanas de la sala del capitán. Dudó un momento, estaba completamente aterrorizada, parecía como si fuera su primer encuentro con la reina de Arendelle. Pero creó coraje y subió un peldaño más hasta que su vista pudiese alcanzar el interior de la alcoba.

Allí estaba Elsa, sentada en un gran sillón frente a una mesa cuadrada de metro y medio; cubierta de mapas y borradores con varias líneas escritas, estrategias militares no terminadas, bolas de papel esparcidas, tinta, varias plumas… Un caos de mesa! Seguramente esa era la representación viva de su mente en aquel momento.

Mérida la miraba contemplativa, pensando en el mal momento que estaba pasando y en qué podía hacer para ayudarla, claro… si la reina quisiera de hecho su ayuda! Cosa que no pasaría… Recapacitó la pelirroja de nuevo molesta.

Sin darse cuenta de que Elsa se levantaba del sillón, Mérida la seguía mirando por el cristal de las ventanas divagando en sus pensamientos cuando, un chillido le asustó, haciendo que casi se soltara de la escalera y cayera al mar.

-Tu!?- Apuntaba Elsa furiosa hacia ella. -Qué demonios haces aquí!?-

Mérida se alegró de cierta forma, de que en ese momento Elsa no tuviera sus poderes, de lo contrario, la habría congelado por completo en el instante que le apuntó con el dedo.

Mérida saltó a la sala por la ventana, y se puso el dedo indicador en los labios, haciéndole una señal a la reina para que guardara silencio. -Shhh!-

-Cómo te atreves a embarcar sin permiso!? Te dije que te quedaras allí! Que no vinieras!- Repetía Elsa en cólera, acercándose a la princesa con paso firme y amenazador. Sostenía mucha rabia en su mirada.

-No voy a dejar que te mates Elsa! Todos sabemos que fuera tu poder, no tienes ninguna otra habilidad en guerra!- Le contestaba la pelirroja manteniendo distancia de la reina mientras esta la rodeaba por la habitación. –Ir sola sería suicidio!-

-Eso es lo que vamos a ver!- Elsa sacó de un rincón de la sala una espada que relucía, como de nunca haber sido usada antes, e invistió un golpe contra la pelirroja.

-Se puede saber qué haces!?- Preguntó Mérida mientras se deslizó rápidamente hacia un lado y se sacaba la suya de la cintura, esquivando el golpe. –He venido a ayudar!-

Elsa le investía por segunda, tercera y cuarta vez.

-No quiero tu ayuda! No la necesito!– Con ésta, ya era la quinta…

-Por qué estás tan molesta Elsa!? Qué es lo que te he hecho!?- Mérida seguía defendiéndose de los golpes, aunque no le costaba mucho dada la poca experiencia de la reina con las armas.

-Has aparecido en mi vida! Te parece poco!?- Decía la reina soltando la espada y desplomándose en el suelo. Rompió de nuevo en llanto y Mérida se aproximó despacio.

-Elsa…-

-Desde que entraste en mi vida todo se ha convertido en una locura! He dejado de ser quien era, fría, fuerte y distante! Ahora me siento frágil, fácilmente alcanzable! He tomado decisiones que jamás ni siquiera hubiera considerado si no fuera por ti! He abierto mi corazón como nunca lo había hecho, dejé que entrases en él y ahora, he perdido mis poderes. Todo eso para estar contigo! He renunciado a mí misma, a lo que soy por ti! He dejado a mi hermana pequeña sola de nuevo! Por los Dioses! He vuelto a irme por puro egoísmo, por complacer mis voluntades y una vez más Anna está en peligro! Por mi culpa! Por tú culpa…! Y esto es lo que me ha sobrado… Una guerra por enfrentar, un pueblo al que salvar y una hermana encarcelada.-

Mérida ya esperaba escuchar algo de ese tipo cuando encontrara a Elsa, pero no pensó que sus palabras fueran a ser tan duras.

-Quien "eras", no era el verdadero "tu", Elsa… No es porque fueras fría e indiferente que las cosas te iban bien, porque ni siquiera te iban bien! Si así fuera, sabrías manejar y controlar tus poderes… Pero tu falta de confianza y amor propio no lo permitían! Eso es lo que tienes que cambiar, y no volverte a encerrar o volver a creer en el "no sentir" para siempre!- Terminó la princesa en un tono débil pero irritado.

-No quiero escuchar más!- Dijo Elsa con la cabeza agachada, mirando al suelo. –Demasiados problemas tengo ya como para preocuparme por lo que crees que tengo que cambiar o no. Retírate por favor. Vuelve a donde estabas escondida y no salgas hasta que lleguemos a Arendelle y, una vez allí, haz lo que te plazca, pero no intervengas en mi camino!- Terminó la reina levantando la mirada decidida, sí, aunque en el fondo sus ojos no escondieran lo perdida que estaba en medio a tantos sentimientos.

En ese momento, tres guardias entraron en la habitación con sus espadas alzadas, listas para atacar a Mérida.

-Majestad! Se encuentra bien? Ataremos a la princesa ahora mismo!- Afirmó uno de los hombres.

-Agachen las armas! Eso no será necesario. La princesa ya se retiraba al… al…-

-A la bodega!- Completó Mérida molesta.

-Eso, a la bodega.-

-Muy bien! Majestad! Haré como usted desea y desapareceré del mapa! Pero no te lamentes, una vez que acabe todo, si no consigues tus poderes de vuelta, si sigues sin poder controlarlos, o lo que es peor aún, si no consigues recuperar tu reino…! Porque ya sabrás cual es el motivo de no poder hacerlo!-

Elsa la miró desolada y Mérida le dio de espaldas saliendo en cólera hacia su escondite. Los guardias intentaron acercarse a Elsa para levantarla pero se encargó de echarlos de la habitación rápidamente.

-Márchense! Déjenme sola… y cierren la puerta!- Así lo hicieron.

Rayos, sapos y lagartos! Maldecía Mérida una y otra vez mientras entraba en la bodega.

-Princesa! Estábamos preocupados! Qué ha pasado, se ve muy afectada y… está sudando como un animal majestad.- Le advertía el joven Dingwall.

-Como un animal te colgaré en la pared si no te callas ahora mismo! …Lo que ha pasado ya no importa! Tenemos que planear ahora lo que vamos a hacer cuando atraquemos en Arendelle. Abortamos misión!- Terminó decidida, alejándose de sus súbditos y buscando un lugar para recostarse.

Break Scene

En Escocia, la fiesta del Up-Helly-Aa seguía celebrándose como de costumbre. Llegada la hora de los desfiles, Elinor iba en busca de Mérida para que, junto a su marido, le acompañasen a ver el espectáculo desde los asientos reales. Había ido a buscarla a su habitación pero no estaba. Fue hacia la cocina ver si estaría "robando" los panecillos del postre como de costumbre y, tampoco a la vio. Buscó en una habitación, otra y otra. Tampoco en ninguna de las salas reales.

Elinor empezaba a preocuparse hasta que, entró en el pequeño "salón de tiestos", dónde los trillizos guardaban sus juguetes, cuerdas y artefactos que utilizaban para divertirse, y avistó una servilleta de paño pintorreada. Cogió el pedazo de tela y después de analizar detenidamente el dibujo, se llevó las manos a la cabeza disgustada y terriblemente irritada. Mérida había dibujado el plan de infiltración al barco de Elsa en aquella servilleta y la había dejado allí tirada.

-Le dije que no fuera! Le advertí que tendría problemas! Qué clase de princesa desobedece tanto a su madre!? A su reina!? – Maldecía mientras bajaba las escaleras para contarle lo ocurrido a su marido.

-Fergus! Fergus! Mira esto!- Gritaba mosqueada.

El rey miraba el pedazo de tela buscándole sentido, pero nada.

-Tu hija se ha colado en la embarcación que ha partido a Arendelle, Fergus! Y se ha llevado a los hijos de los lords con ella!- Decía Elinor aún más molesta por la torpeza del rey.

-Cómo!? Pero por qué? Qué tiene que ver ella en esa historia?- Preguntaba incrédulo.

-Eso ahora no importa! Lo que tenemos que hacer es ir con algunos hombres de nuestra guardia hacia Arendelle para rescatar a nuestra hija y los hijos de los Lords!- Planeaba Elinor.

-Si, si! Voy a reunir a los Lords y…- Antes que pudiera acabar la frase, fue interrumpido por su mujer.

-Estás loco!? Si los lords se enteran que nuestra hija los ha arrastrado hacia una guerra que no es de su incumbencia, se revelarán contra ella y contra nosotros! Eso podrá, de hecho hará, con que declaren guerra a Dunbroch!- Susurraba la reina alterada poniendo los ojos en blanco. –Ve al embarcadero junto a tu mejor hombre de confianza y dile que prepare la embarcación más rápida que tengamos, pero que lo haga con cautela, sin llamar la atención! Debemos partir esta misma noche! Aprovechemos que todos están distraídos con las fiestas en el pueblo.- Finalizaba con aire autoritario.

El rey Fergus sólo asintió con la cabeza y marchó a fuera del castillo para llevar a cabo el plan de su mujer.

Elsa seguía encerrada en la sala del capitán cuando la puerta hizo un ruido extraño y se abrió de repente con una zanahoria puesta en la cerradura; el pequeño muñeco de nieve entraba en la sala con una sonrisa en el rostro, como satisfecho por su hazaña con la puerta.

-Olaf! Q-qué haces aquí?- Preguntaba Elsa limpiándose las lágrimas.

-He escuchado ruidos muy molestos y al venir, vi que muchacha con la melena de león pelirroja maldecía a todos los animales de una sola vez…- Contestaba tranquilo el muñeco. –Qué pasa Elsa? Porque estás tan enfadada con ella?

-Olaf…-Dijo Elsa sonriéndole un poco. –Es complicado.

-Cuando se trata de amor, todo es más complicado Elsa.-

La reina quedó perpleja ante la respuesta del muñeco de nieve. Se sonrojó, pero le volvió a contestar.

-Tienes razón… Por eso mismo intento deshacerme de ello.- Dijo convencida la rubia.

-Pero por qué? No ves que el amor es lo que nos mueve? Ahh el amor!- Suspiraba el muñeco. –Por lo que yo sé, la gente no cambia cuando se enamora, las personas no nos hacen cambiar… Apenas añadimos cosas a nosotros mismos, que nos gusta de ellos! Un hombre sin esperanzas puede salvarse y creer en la salvación de nuevo gracias al pensamiento positivo y esperanzado de la mujer que ama; una mujer débil, puede llenarse de sí, si está al lado del hombre fuerte y convicto que la acompaña en la vida! Una mujer insegura y temerosa, puede crear valor y autoconfianza para hacer cosas que nunca había imaginado poder hacer, si se deja llevar por el espíritu audaz y valiente de la persona a la que ama…-

Terminando estas últimas palabras, Olaf miraba a Elsa con mucha ternura, esperando que ésta entendiera su mensaje.

La reina hizo una pausa, pues había comprendido lo que Olaf intentaba decirle. Había comprendido que Mérida, de hecho, tenía todas esas virtudes y que al estar al lado de ella, Elsa se llenaba de valor y coraje, y se sentía libre lo suficiente como para poder hacer cosas que por su propia cuenta, no las haría.

-Gracias Olaf…- Respondía la reina en voz baja y ojos cristalizados.

-No me lo agradezcas… Agradece a la melena de león pelirroja! –Dijo divertido mientras salía de la sala. –Estaré en la proa tomando una brisita marítima si me necesitas!-

Elsa tenía de nuevo aquella sonrisa boba en el rostro. Quería ver a Mérida, quería decirle que se arrepentía y que había entendido que la culpa no era suya, que estaba equivocada… Pero era demasiado tarde. A estas alturas Mérida no querría ni verla pintada de oro, de nuevo había herido muy muy profundamente los sentimientos de la princesa; además…

-Tieeeerraa a la vistaaa! – Ya llegaban a Arendelle. Debía empezar a trazar un plan concreto y preocuparse por liberar a su hermana y a Kristoff. Luego se encargaría de los asuntos del corazón. Una vez más, colocaba a Mérida en segundo lugar… Lo siento Mérida. Pensó para si misma.

-Den la vuelta al puerto!- Gritó Elsa desde lo lejos! –Den la vuelta y atraquen en alto mar atrás del castillo! No podemos arriesgarnos a ser vistos!-

Así hizo el guardia que manejaba el timón, giró 180 grados a estribor y empezó a ladear el puerto antes de que la embarcación pudiera ser avistada en medio de la noche.

Mientras tanto, el barco del clan Dunbroch ya reunía los mejores guerreros y zarpaba de su embarcadero. Pusieron 30 de los 60 hombres que embarcaron, a remar para aumentar la velocidad de la gran embarcación, a pesar de tener todas las velas abiertas.

Elinor se posicionaba en la proa del barco, mirando atenta hacia el frente. Sólo espero que lleguemos a tiempo! Pensaba desconsolada. Mi pequeña guerrera… aguanta…!


Me da mucha penita de Elinor y Mérida... bueno y Elsa! Dios si es q los he dejado a todos em uma situación penosa jajaja tranquilosss q todo passa ;)

Un saludito especial a una nueva lectora, novata en esto de los fics q está sigiendo el mío y se lo ha leído en dos días como mucho! xD gracias por el apoyo :)

Gracias por leer everyone! ^^