Uhh Muchas gracias por esperar, la verdad, este capitulo iba a dividirse en cuatro partes pero arregle las cosas moldeandolo en solo tres. No estoy muy segura de cuando publicare el otro...pero hasta ese momento porfavor ¡disfruten del capítulo¡

.

.

.

-sabes ted…odio los viajes en avión…-decía una bella mujer rubia, de ojos finos azules y cabello corto hasta las orejas.

-Sí, lo sé –le respondió el hombre que la acompañaba. Cabello negro largo y despeinado hasta el cuello. Al igual que su acompañante vestían trajes negros muy pegados.

Ambos sujetos están parados enfrente de una vieja puerta perteneciente a un edificio abandonado.

-¿Es aquí?. Qué asco…-espetó la chica – he visto ratoneras más agradables….

Ambos le dieron la espalda a la puerta y cargaron sus armas.

-¿lista? –la chica bufó

-siempre. —

De una patada ted tiro la puerta abajo, ambos entraron apuntando a la nada esperando pacientes algún movimiento pero nada llego a ellos.

El cuarto era oscuro, telarañas la rodeaban, las paredes agrietadas y deterioradas, ratas escapaban sin saber dónde esconderse.

-te lo dije, es una ratonera - dijo la chica.

-shh..— le calló su compañero. – ¿escuchas? –susurró. Efectivamente, podían escuchar voces discutiendo por debajo de ellos. –viene de abajo, creo que este es el lugar correcto.

-no llegue de tan lejos para creer ted, Aquí tienen que estar Jose y Jellal. – gruñó la rubia

Cerca de ellos se mostraba una escalera subterránea que al igual que las paredes estaba deteriorada. Con precaución ambos bajaron lentamente, encontrándose con un salón oscuro.

"¡Aún no te recuperas!"

"No puedes mandarlo a él ¡TÚ SOLO QUIERES QUE SE MUERA!"

Se escuchaba gritar más claramente. Para llamar la atención y dar a conocer su llegada ted disparó al techo, callando a todos en el salón al instante. Charlotte aplaudía

-Bravo...¡Bravo!...esa fue la reacción más estúpida que vi en toda mi vida…Nosotros irrumpimos en esta pocilga y lo único que ustedes hacen es poner esa cara de idiota. Realmente superaron mis expectativas, chicos…- Charlotte se acercó más al grupo de personas que los miraban atónitos, y más aún el más alto del grupo. Charlotte le sonrió, sabia el sentimiento que provocaba en ese hombre– Han pasado seis años, Jose…..

La tez del mencionado palideció totalmente, a su atrás un chico rubio miraba a los dos sujetos nerviosos.

-Charlotte…Ted…Creí…creí que…- tartamudeaba el hombre mientras temblaba.

-¿Creíste que habíamos muerto? – completó su oración Ted que sonreía de oreja a oreja. - ¿Asustado? O es que… cantaste victoria muy temprano Jose…

-Creí que habían bombardeado las islas talit hace 3 años… - Jellal se adentró en la conversación. Al verlo La mujer rubia fue a abrazarlo.

-¡Demonios Jellal, No te reconocí! ¡Mira cuanto has crecido! – Lo miro de pies a cabeza – Te has vuelto muy grande…¿cierto?- le dijo Charlotte con tono meloso y suplicante, pego su busto al brazo del chico y mordió su labio inferior, pero el chico soltó su agarre violentamente ocasionando que ella riera.

-¡Mi Lord! –gritó una escandalosa voz masculina, ese es stargazer que se había acercado a los dos sujetos pero ellos no le tomaban importancia, es más no se molestaron en notarlos - ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Qué quieren aquí? ¡Les estoy hablando!

-No me gustan los molestos –dejo ted demasiado incomodo, tomó su arma y le disparo en la boca a Satrgazer, acabando con su vida al instante. Jellal evitó mirar, a Jose no le importó y atrás gajeel evitaba que juvia mirase el cuerpo (así es, atrás de todos estaban gajeel y juvia también observando)

-¡Respóndame!, ustedes estaban en las islas Talit que fueron destruidas hace tres años ¡¿Cómo pueden estar aún vivos?! –les gritó Jellal notablemente molesto. La mujer le sonrió embelesada mientras que su compañero empezaba a molestarse.

-Jellal, te entrenamos por tres años…y ¿No aprendiste nada? – la sonrisa se fue de la cara de Charlotte, pero sus ojos aun brillaban..—Nosotros mandamos las bombas y después huimos…dime…eso es lo que siempre hacemos ¿No?

A su costado, Jose temblaba y sudaba, de lejos podía verse que estaba muerto de miedo.

-por qué…por qué vinieron aquí…cómo nos encontraron… -tartamudeaba Porla –

-¡NO TE BURLES DE NOSOTROS JOSE! ¿SABES POR QUÉ ESTAMOS AQUÍ! –le gritó Ted.

-SHH…cálmate ted. Yo me encargo de esto. – La mujer se acercó mucho a Porla y, a pesar de la clara diferencia de estatura, acercó su rostro a la de él – Tú nos de…bes –lo botó contra el pisó y con su fino tacón apuñaló su mano, haciéndole gritar de dolor desparramando la sangre de su mano hasta mezclarse con la de stargazer muerto. – Intentaste librarte de tu deuda, PEDAZO DE MIERDA. Tú le diste nuestra Ubicación a los del Fliegen Zield, tuvimos que destruir esa mugrienta Isla cuando sus agentes nos acorralaron, NOS DEJASTE EN LA PUTA MISERIA. –Charlotte sacó una daga y la clavo en la mano sana de Jose, haciéndole gritar de nuevo.

Jellal vio que gajeel y juvia tenían intenciones de actuar pero con una mirada amenazante los detuvo.

-Dame una sola razón hijo de zorra malparido, solo una razón, para que no te mate en este puto instante.—amenazaba la chica. Las lágrimas de Jose desaparecían en el suelo. Jellal al ver esa escena sintió cierta satisfacción.

Gajeel aun evitaba que juvia viera la brutal escena, Jellal solo esperaba ver suplicar a Jose por su vida mientras que a Ted ya se le agotaba la poca paciencia que le quedaba.

La cara de Jose estaba parcialmente manchada de su sangre y de la de stargazer, Charlotte sacaba y volvía a meter la daga para causar más dolor a Jose.

-¡HABLA! –gritó Ted

-Esta bien…esta bien….—Jose empezó a llorar – Aquí, en Wizarding hay harckross…- la cara de ted y Charlotte se enfurecieron más, esta última sacó otra daga y la hundió en el brazo de Porla. Ted le apuntó con su arma.

-No trates de engañarnos….Los Harckross tienen prohibida la entrada a esta ciudad. – aclaró ted furioso. Jellal temía por las palabras de Jose

-AHHH…sí…pero estos son novatos…¡Yo puedo quitarles sus force y dárselos! ¡Así, volverían a ganar todo su dinero perdido! – Charlotte lo miró incrédula mientras que ted dudaba.

Ted y Charlotte se dedican a un negocio que podría considerar "rentable". El tráfico de force, ese es el negocio. Uno se sorprendería cuanto es capaz de pagar una persona por poseer uno de esos poderes, la cifra superaba los millones. En la isla Talít se encontraba todo su dinero que lograron conseguir en sus misiones.

Jellal sintió mucha presión en ese momento, recordó lo que había pasado el día de ayer, cuando le quitó su force a esa chica.

"Erza scarlet" resonó en su mente la voz de esa chica y su sonrisa. Se supone que no debería afectarle ese hecho, pero no podía evitarlo, era la primera vez en mucho tiempo que sentía haberse equivocado. ¡De todas las personas en Wizarding city! Tuvo que ser ella….UN disparo lo hizo volver a la realidad.

-Entonces es un trato.—decía Charlotte mientras en su mano mostraba una puerta de Ishtar – Tiene que ser Hoy. No me importa si destruyes esta insignificante ciudad, quiero esos force. He esperado mucho tiempo para encontrarte Jose quiero que pagues tu deuda y…no se te ocurra huir de nuevo ¡te encontrare! Y ese día no dudare en matarte. –amenazó. Diciendo esto Charlotte desapareció con ted, dejando a las cuatro personas presentes totalmente estupefactas. Jellal miró a Jose en su estado más lamentable y solo pensó una cosa…No iba a permitir que le perdonaran la vida a Jose tan fácilmente, no después de todo lo que hizo.

Muy lejos de ahí:

Gritos desgarradores inundaban sus oídos obligándolo a huir de ese lugar. Corría por un sendero negro de funesto entorno, corría lo más rápido que se le era permitido; sin embargo, el llano camino se accidentaba y los gritos se volvían más estrepitosos, sus manos no eran suficientes para eludirlas. Miró el piso con el afán de distraer su mente y alejar las injurias que le aportaban esas voces encontrándose, ya no en el suelo llano, sino encima de una pila de cuerpos ensangrentados. Quiso saltar pero de improviso unas manos sujetaron sus tobillos obligándolo a quedarse ahí. No muy lejos de ese lugar una silueta brillante rosada contemplaba la pavorosa escena, dos puntos verdes que parecían ser sus ojos se dirigieron hasta la persona que luchaba por escapar de esa pila de cuerpos que poco a poco lo atraían más a ellos. La silueta saltó hasta quedar cara a cara con el chico que flexionaba sus brazos buscando ayuda. Los dos puntos verdes se clavaron en sus despavoridos ojos castaños.

-libérame… -suplicó la silueta.

Abrió sus ojos de par en par, respiraba disconformemente, temblaba y sudaba frio. Instintivamente lo primero que hizo fue buscar sus anteojos, al encontrarlos en la mesa de al lado se los puso mientras su respiración se regulaba. Ya con claridad divisó en donde se encontraba, el sitio le era conocido ya había estado aquí antes.

Reconoció a Lucy que estaba hablando con una persona recostada en la cama de hospital contraria a la de él. Esa persona era Erza. Caviló su posición actual dándose cuenta que se hallaba en un pabellón de hospital y no era el único, al lado derecho de erza estaba gray echado en otra camilla viendo a la ventana que mostraba el sol ocultándose acompañado de un bello rojizo pintar las nubes. Rojizo como en su sueño. Torció su cuello y cerró los ojos tratando de recordar más su sueño que parecía irse de su mente cada vez más a prisa.

-¡¿Dónde están?! – gritó la señora Fullbuster entrando a la habitación, detrás de ella estaba su madre Nicolasa Smith que tenía el diario "Wizarding times" enrollado en su mano.

La mujer de cabellos negros fue corriendo hasta donde estaba Gray abrazándolo fuertemente con un gesto de suma preocupación, su abuela también se acercó pero en vez de abrazarlo o mostrarle alguna señal de cariño empezó a golpearlo con el periódico, acto que su madre no detuvo. Mika miró a natsu y corriendo se fue hacia él, también lo abrazó.

-Natsu ¡¿cómo te sientes?!¡¿Te duele algo?! ¡Estas sudando frío! ¿Tienes fiebre? ¡Enfermera! –

-No, estoy bien, solo me siento exhausto – dijo para tranquilizarla. Era cierto, no sentía dolor en ninguna parte de su cuerpo como una herida o algo parecido, entonces ¿por qué estaba en una cama de hospital? -¿Qué fue lo que pasó, señora Fullbuster?¿por qué gray, erza y yo estamos aquí? –preguntó intentando recordar pero nada le venía a la mente. La mujer lo miró con un gesto dolido.

-Lo que paso…natsu…. Tú, gray y erza estuvieron en el lugar equivocado y en el momento equivocado. En realidad no importa el lugar en el que hayas estado si ha sido Wizarding noroeste, sureste o central. Los tres fueron atacados. Los hospitales están llenos y hay mucha gente allá afuera esperando ser atendida, familias desesperadas y con miedo….—contaba tristemente. Natsu no lograba procesar toda esa información. ¿Todo eso había pasado? ¿Por qué no recordaba nada? Quiso salir de la cama pero Mika lo detuvo.

-¡¿Qué estás haciendo?! –

-¡Dices que hay personas esperando ser atendidas! ¡Yo no tengo nada! ¡No tengo por qué estar acá! – exclamó. ¡¿Qué diablos pasaba?!¡¿Por qué no lograba recordar nada?!

-¡No seas tonto!, ¡piensa bien lo que haces hijo! –

-¡MAMÁ ALEJA A ESTA BRUJA DE MÍ! – le gritaba gray

-¡NO ME LLAMES BRUJA ENCLENQUE DESNUTRIDO! –respondió la señora Smith volviendo a golpearlo con el diario, Mika no les hizo caso.

-Tu padre se fue hace menos de una hora, seguías dormido cuando él llegó. Estaba muy preocupado, vendrá mañana para arreglar los gastos con el doctor por eso hoy pasaras la noche aquí. ¡No te quejes Natsu! – criticó. Natsu vio a su alrededor, en total había seis camas con seis personas ocupándola cada una.

-Disculpe señora, ¿puedo hablar con Natsu? – preguntó Lucy, Mika asintió amablemente no sin antes darle una mirada de advertencia a natsu y se dirigió a donde estaba erza, la castaña aun parecía estar dormida. Lucy se sentó al lado de natsu.

-Sé que no es el momento indicado pero veo que estas molesto, tengo una noticia que te alegraría mucho –le guiñó la rubia. ¿Otra noticia más? Esta parecía ser buena, pero que importaba lo que él más quiere saber es lo que paso hace horas. – Lissana vino a verte, no sé cómo se enteró pero eso no importa ¡vino a verte! ¡¿No estas feliz?! – le dijo alegremente. Sin embargo la reacción del castaño era de total desconcierto.

Lissana, recordaba que fue con ella a Hollybucks después hubo una explosión en Wizarding noroeste, ese era el ataque del que hablaba la mamá de gray. Eso no era todo, también le había dicho que no solo Wizarding noroeste fue atacada ¡También las otras dos Wizarding! Natsu había peleado con el tipo de metal, y había visto a Siegran en el Wizarding de oro y también vio a la chica de agua en el mismo lugar ¡¿entonces quién atacó a las otras dos Wizarding?! Y más impórtate aún ¡¿Quién las protegió?!

Su vista fue rápidamente a erza, ella había ido a ayudarle a pelear contra Siegran muy cansada y su force ya estaba al límite, ¿ella peleó contra los demás agresores? Un segundo…el force de Erza.

Natsu se sentó de repente quedando muy cerca de Lucy y sujetándola violentamente de los hombros.

-¡¿qué tienes?!—gruñó molesta

-¡¿Cómo esta erza?! – preguntó desesperado.

-Ella está bien, solo está un poco decaída, eso es todo –dijo molesta. No era información suficiente para natsu, sin embargo sabía que Lucy no era su fuente de información correcta, ni siquiera estaba enterada de lo que vivían sus amigos cada vez que había problemas.

Al fin recordó todo: Lo que paso, cómo paso y cómo terminó. Mathew también estaba incluido en la pelea, se fijó si estaba con ellos pero no lo reconocía en ninguna de las personas presentes que dormían satisfactoriamente ignorando lo que había pasado. Decidió no preguntar por él pues ya se imaginaba la respuesta. Soltando del fuerte agarre a su amiga volvió a preguntar, pero esta vez con mucha seriedad.

-¿Se…se sabe quiénes fueron los que nos atacaron? –preguntó

-Sí, bueno no, sí ¡ashhh! no exactamente. Alguien logró tomar fotografías de dos sujetos peleando, se puede ver que el primero podía manipular el metal y el segundo el fuego. Los policías confirmaron esto. Algunos afirman que el de fuego es el mismo que vimos hace días en Golden Frey que por cierto ha sido abierta de nuevo. Muchos le echan la culpa de lo que paso ayer…- los ojos de natsu se abrieron como platos

-¿Ayer?...¡¿Ayer?!—preguntó, ¿Cuánto tiempo había pasado? ¡¿Qué día es?!.Natsu se sentía completamente desubicado, Lucy se dio cuenta de esto.

-Durmieron por mucho tiempo… ¡Ah! También apareció "la mujer de titanio" o como le dicen otros "Titania" ella sola acabo con todas las bestias verdes que atacaron nuestra Wizarding central y sureste. ¿No es curioso? le pusieron el apodo de Erza – los pelos de Natsu se pusieron de punta

-¡¿bestias verdes?! –

-sí, según dicen son las mismas que atacaron Golden Frey –

Ahora no le quedaba duda de nada, era por esa razón que Erza llegó débil, ella había peleado sola contra esas abominables criaturas, aun así no se detuvo en ningún momento para ayudarlo a derrotar a Siegran. ¿Y Gray?

Dirigió su vista al chico que ignoraba los regaños de su abuela. ¿Qué pasó con Gray? ¿Y por qué estaba herido? No lo vio en Wizarding noroeste y por lo que Lucy le contó tampoco ayudó a Erza. ¿Entonces? Qué estaba haciendo él todo este tiempo.

"Libérame"

Volvió a retumbar en su cabeza, no recordaba muy bien su sueño, sin embargo esa palabra se estancó en su mente.

"Libérame"

¿Liberar? ¿A quién tenía que liberar? O ¿por qué?

-Natsu, aún sigo aquí –llamó Lucy. – Cielos, tienes idea de cuánto me preocupe, primero Levy, ahora ustedes…

-liberarte…. –natsu olvidó gran parte de su sueño y se maldecía por ello. Por alguna razón sintió que eso le ayudaría en un futuro.

-¿qué? ¡¿Me estas escuchando?! –le chilló la rubia. Natsu miró a Lucy

-AH Lucy…¿sigues aquí?

-¡Idiota! –Lucy tenía claras intenciones de golpearlo pero se calmó. – me tengo que ir, natsu por favor no te metas en problemas. Iré por Lissana para regresarnos juntas, ahora ya no es seguro andar por las calles. Ella está aquí, con Marle, pobrecita ella también fue herida por uno de esos…Ah, no puedo soportarlo.

Natsu sintió de nuevo su ira, recordó como Redfox pisó el cuerpo de Marle el día que se enfrentaron y también como sus poderes no le habían respondido.

-adiós, natsu, despídeme de los otros, parece que están ocupados…- diciendo esto la rubia salió de la habitación.

Natsu miro a su costado y se encontró con su bufanda negra que el día anterior al transformarse había cambiado de color a blanco, le pareció muy extraño.

Tenía muchas cosas en las que pensar, realmente odiaba eso. Tenía suficiente con todo lo que ya pasaba, no quería más. Extrañaba sus días de paz y tranquilidad que simplemente parecían muy lejanas y olvidadas. ¿Por qué tenía que cambiar todo?

Horas después la abuela y la mamá de Gray ya estaban por irse. Mika les había comprado a cada uno (hasta las demás personas de la habitación) un sándwich de pollo con una infusión de anís. Según habían dicho las enfermeras, la mañana siguiente ya podían darles de alta pues sus heridas no necesitaban más tratamiento.

Natsu se durmió, no podía evitarlo, tal vez en sus sueños podía encontrar esa tranquilidad y espacio lejos de la realidad que ahora lo atormentaba. Solo tal vez podría soñar con esos días donde solo importaba que estudiaras y comieras…si solo tal vez su sueño podría volverse realidad…

Al día siguiente los tres regresaron a sus respectivas casas. La madre de Erza sorprendentemente había aparecido para recogerla, Igneel le dejo a Natsu una nota y dinero para que se regresara solo no sin antes comprar los ingredientes que necesitaba para su restaurante y el padre de Gray nunca apareció, solo su esposa estuvo al tanto de los tres.

Natsu cumplió con el recado de su padre. Estaba de regreso cuando una melodiosa voz detuvo su caminar. Cerca de donde esta él una niña canta, canta como si no hubiera un mañana. Su dulce voz por alguna razón lograba relajarlo un poco de todas sus tensiones, se acercó más para poder oírla mejor.

"Cuando vivo solo sueño un horizonte falto de palabras….

Sabes que no hay luz en una habitación cuando falta el sol…"

La niña que entonaba la canción estaba de pie encima de un vehículo destruido, sus ropas eran viejas y sucias. Tenía pequeños rasguños en su cara y sus labios y su cabello castaño estaba despeinado. A su alrededor personas estaban en el piso cubriéndose con mantas viejas. Este es el nefasto efecto que dejaron esos seres abominables…

"…Si tú no estás junto a mí…conmigo, conmigo…"

Natsu se sintió frustrado al ver a esa niña cantar para todas esas personas, les estaba tratando de subir los ánimos e inconscientemente también le estaba ayudando a él.

"En…las ventanas…se muestra todo mi corazón que has encendido…

Esta…dentro de mí…la luz que…estaba en la carretera"

Su frustración aumentaba y se hacía cada vez más dolorosa. Miró la bolsa llena de comida que cargaba en su mano derecha y la apretó. Se sintió avergonzado de estar presente ahí.

"Tiempo….para decir adiós….

A horizontes….que nunca fui….

Si yo me mantengo en esta vida….con el orgullo del amor eterno sosteniéndome…"

El grito de la niña hizo reaccionar a natsu. Un hombre le había tirado una bolsa llena de basura.

-¡Cállate mocosa! ¡Entiende nuestra situación!—gritó el hombre que le arrojo la basura. Un chico rubio que también escuchaba el canto de la niña lo detuvo. La pequeña se escondió detrás del vehículo en el que estaba parada hace rato, natsu no dudo en acercarse a la niña. Cuando el hombre ya se había tranquilizado el chico rubio lo dejó en paz y siguió a natsu.

-¿Hola? ¿Hay alguien aquí? –preguntó sutilmente esperando que la niña respondiera, pero ella lo ignoró mientras limpiaba su cabello lleno de mugre. – ten…- dijo extendiéndole una moneda.—Cantas muy bie…

-Mamá me dijo que no hablara con extraños – espetó rechazando violentamente la moneda de Natsu, el castaño no solo se sorprendió también se molestó, por un segundo intento comprenderla pero ella le tiro una cascara de plátano a la cara colmando su paciencia.

-¿Así mocosa ingrata? ¡Entonces que bien que tengas basura en la cara! ¿Acaso tu mamá tampoco te enseñó a tratar a tus mayores ¡¿dónde está ella? ¡¿EH?! –le regañó, la niña lo miró molesta con los mofletes hinchados.

-ella… - la niña empezó a sobar sus ojos –ella… -su voz empezó a quebrarse, estaba a punto de llorar – ella…¡ESO NO TE IMPORTA! – la niña levanto un pañal sucio del suelo y lo metió en la boca de Natsu. La pequeña escapó mientras natsu escupía todo lo que tenía de saliva y maldecía a la niña.

-Eso estuvo mal… la hiciste llorar – dijo el chico rubio de antes.

-¡Ella me tiró un plátano y metió un pañal en mi boca!

-Sí… y a ella le arrojaron una bolsa entera de basura, mientras cantaba… que feo lo que te pasó ¿cierto? – dijo sarcástico el rubio. Natsu se calló, recién reflexiono lo que le había gritado a la niña. Se levantó dejando la bolsa de ingredientes en el suelo. – ¿No viste su ojos?, tal vez ella no tiene mamá y tú la insultaste…pobrecita… - Natsu lo vio con pesadez.

-¿Te diviertes diciendo eso…?

-No mucho…bueno sí…y bastante – Natsu lo ignoró dispuesto a seguir su camino.

-Hey, te estas olvidando esto – le dijo el rubio refiriéndose a la bolsa llena de comida.

-Eso no es mío…-mintió.- Un hombre lo dejó ahí, ya volverá. ¡Ah! Y que no se te ocurra coger nada de esa bolsa, tampoco es tuyo. –diciendo esto Natsu volvió a girarse.

-¿Vas por ese camino? –le preguntó el chico. A Natsu le empezaba a cansar. –No te lo recomiendo, se rumorea que los sujetos de fuego y metal volverán a aparecer por ahí.

-¿Y qué si se aparecen? ¿Creí que "el tipo de fuego" nos estaba ayudando?–

-¿Ayudarnos? ¡Mira a tu alrededor, amigo! ¿A esto tú le llamas ayuda? ¡Esos sujetos solo vinieron a destruirnos como lo hizo silian hace nueve años! – le gritó. Las personas a su alrededor temblaron. Natsu enfureció

-¡No lo compares con Silian! ¡Él no es cómo ese maldito! ¡Tú no lo conoces!

-¡AH! ¡¿Y TÚ SÍ?! – gritó.

-¿Natsu? ¿Jellal? –Erza apareció enfrente de ellos. Natsu miró a su amiga y luego al rubio. ¿Se conocían? -¡¿Lo conoces?! –le grito a su amiga

-¡¿Tú lo conoces?! –le gritó esta de vuelta.

-No…yo…lo acabo de hacer ¡Oye! ¡¿Tú la conoces?! –

-yo sí la conozco –dijo tranquilo el rubio. Natsu tenía la boca abierta.

-¡Te conoce! –

-¡Sí! –

Minutos después los tres se encontraban sentados en una banca en el parque de Wizarding central. Natsu miraba desconfiado y resentido a Jellal. Erza estaba en medio de ambos, notablemente incómoda. El castaño miró con atención al rubio que solo lo ignoraba.

-Entonces…¿sí se conocen? –

-¡QUE SÍ! – le gritaron erza y Jellal al mismo tiempo.

-Natsu, él fue el chico que me ayudó cuando me quede dormida en el parque de Wizarding noroeste. ¡Te lo conté! – le gruñó su amiga. Natsu se acomodó los lentes para ver mejor a Jellal. No estaba muy seguro de qué decirle. Le caía mal pero sabía que tenía que alabar lo que había hecho por su amiga esa noche.

-pff... Aunque no quiera admitirlo, fue oportu…

-¿Quieres beber algo, Erza Scarlet?

-claro…

-¡NO ME IGNOREN!

-Yo soy la que debería invitarte, después de todo tú ya hiciste algo por mí – decía la castaña sonriendo. A natsu le salía humo por las orejas. Los dos le estaban ignorando completamente.

El calor empezó a acentuarse y a natsu también le urgía tomar agua…

- Erza, yo también quiero algo para tomar…

-¿Así? Entonces cómpratelo… -le dijo su amiga bruscamente. Eso fue una estaca clavada en el pecho de Natsu. Jellal rió levemente burlándose del castaño

-¿Y tú de qué diablos te ríes?

-De ti, es obvio…-natsu tenía graves intenciones de arrancarse todo su cabello y quedar calvo. De repente erza dio un pequeño grito que sorprendió a ambos chicos.

-¡¿Qué pasó?! –gritaron ambos chicos. A diferencia de Natsu, Jellal lucia mucho más asustado, como si él supiera el porqué del grito y lo que vendría después, nuestro castaño se percató de esto. Erza volteó para ver al rubio.

-Lo siento, pero tendrá que ser para otro día. Recordé que Natsu y yo tenemos algo importante que hacer. ¿Qué dices? ¿a las 6 el martes en Hollybucks?

-s…sí –respondió Jellal todavía recuperándose de su sorpresa y temor, a Natsu le pareció muy extraño, es más pensó que Jellal no se había dado cuenta de lo que le propuso Erza.

-Adiós –se despidió su amiga jalando el brazo de natsu llevándole a las afueras del parque.

-¿lo…lo viste? Fue muy extraño –balbuceaba natsu pero Erza no le hizo caso. -¿por qué nos fuimos? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Es otra de tus mentiras?.—preguntaba a su amiga, la castaña vio con melancolía a su amigo, Natsu comprendió al instante.

-Natsu…Maynard llamó a Gray. Él está en Fliegen Zield con Laxus y los demás.

-¿Qué? – A natsu le pareció muy extraño ese hecho-¿qué hace él ahí? ¿Por qué nos quieren?

-Maynard y Laxus…están decididos a borrarnos la memoria…-decía la pelirroja triste.

-¿QUÉ? ¡CLARO QUE NO! ¡No pueden hacer eso! ¡NO DESPUÉS DE TODO POR LO QUE HEMOS PASADO!— gritó enfurecido – No voy a permitirlo, Gray tampoco debe hacerlo ¡Ninguno!

-Natsu intente transformarme pero nada sucedió, yo ya no tengo mi force… ¡DIME! ¡Qué puedo hacer sin mi force! – a natsu las palabras de erza casi lo paralizan. Acaso erza estaba…

-¿tú…tú….estás de acuerdo con eso? – Le preguntó pasmado por sus palabras, erza solo bajo la mirada. No muy lejos de donde estaban ellos, el chico de antes observaba y escuchaba todo lo que decían, esperando el momento perfecto para actuar.