Hola gente hermosa. Pensaban que me iba a desaparecer por siempre ¿no?
Muchas gracias a todos los que leen, en especial a mi correctora y beta reader a la fuerza, que siempre me aguanta. Y no, no es raro mandarte un saludo por acá.
Éste capitulo me quedó larguísimo. Dudé mucho en si subirlo así pero bueh, sólo espero que no les aburra.
Capitulo 14
Emma se dejó caer en el sofá. No se hubiera imaginado que las cosas salieran tan bien. Pero había algo más que la inquietaba, y era la razón por la cual su padre quería conocer a la mujer con la que apenas una sola vez había salido. Empezó a morderse las uñas con la mirada perdida. Lo mejor sería suspender la cena que él quería. Era demasiado. No creía oportuno el invitarla para "formalizar" cuando hacía solo pocos días que se conocían, cuando sólo habían tenido una cita. No porque ella no quisiera, sino que temía que Regina se sintiera presionada o que creyese que estaba acelerando mucho las cosas. Miles de pensamientos pasaban a toda velocidad por su mente. Necesitaba hablar con alguien. Urgente. Buscó su móvil y marcó a su amiga. Suponía que debía estar en su casa a esas horas de la mañana.
El sonido del teléfono interrumpió estruendosamente el ambiente silencioso instaurado en la sala haciéndola sobresaltarse. Hacía rato estaba esperando la respuesta de Emma a su último mensaje. Regina al sentir que la llamada insistía exhaló con fuerza y miró hacia la puerta de su cuarto donde aún estaban Belle y Ruby. Al ver que la dueña del artefacto no apareció, se puso de pie y se acercó hasta ellas.
-Creo que te están llamando- Belle estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas y Ruby aún recostada sobre las almohadas. Al ver a la morena sonrió animadamente.
-Ha de ser Emma. Atiende si quieres- dijo volviendo a mirar a Ruby.
-No puedo hacer eso- replicó con una sonrisa un tanto incómoda. Pero al ver que no obtuvo más respuestas dio media vuelta y decidió volver a sentarse. Tomó su celular y notó desanimada que aún no había ninguna respuesta. Se obligó a sí misma a estar tranquila. De seguro tendría una razón para demorarse. Después de todo le había dicho que la charla con su padre había ido mejor de lo que pensaba. No había de qué preocuparse.
El sonido del telefono cesó y Regina pensó que quizás sería bueno volver a concentrarse. Y así lo hizo, hasta que segundos después volvió a aparecer esa musiquita irritante. Era obvio que Belle no tenía intenciones de salir de allí y ella no podía aguantar mucho más ese sonido. Lo mejor sería alcanzarselo para que contestase de una buena vez. Se levantó y empezó a buscar entre sus pertenencias. Odiaba meter sus manos en las cosas de otros. Se sentía incómoda. Pero afortunadamente el aparato seguía vibrando y sonando con toda potencia cuando lo encontró. Dio media vuelta para caminar hacia la pieza y miró la pantalla. Titilaba insistentemente "Ems". Regina sintió su corazón acelerarse. Y a la vez culpable por entrometerse en lo que Emma quisiera hablar con su amiga. Pero, ¿Acaso ella no era su amiga tambien? Amiga y algo más pero... Nuevamente la llamada se cortó. Y en el fondo de su mente esperaba ansiosamente que esta vez fuera su móvil el que sonase con una llamada de su preciosa rubia. Pero no fue así. El aparato comenzó a sonar en sus manos y ésta vez guiada por la curiosidad se atrevió a contestar.
-¿Regina?- preguntó confundida al otro lado cuando sintió su inconfundible voz. -Disculpa- empezó a decir – estaba intentando comunicarme con Belle y debo haberte marcado.-
-Está bien- respondió sintiendo un pinchazo incómodo en el pecho. -Ella está aquí, en seguida te la paso- No quiso escuchar que más tenía para decir. Y sabía que no estaba bien el reaccionar de aquel modo. Pero en ese momento sintió algo que no supo exactamente como describir. Llegó a donde estaban las dos y le cedió el aparato sin decir una palabra. Regina salió del cuarto y Belle notó que había contestado la llamada. Al ver el semblante de Regina supo que quizas su amiga había metido la pata.
-¿Qué le dijiste?- le gritó en voz baja para que no la oyeran desde la sala. Emma al otro lado no entendió a qué se refería.
-¿Qué haces aún ahí? ¿Por qué me preguntas eso?- Belle se llevó una mano a la frente y puso los ojos en blanco. -Necesito hablar contigo- dijo la rubia sin poder disimular su ansiedad. -¿Puedes venir a casa?-
-¿Ahora?- Belle miró a Ruby y ella se encogió de hombros.- De acuerdo, en un rato estoy por ahi.
-Gracias- fue lo único que dijo antes de colgar.
Belle se levantó de un salto y comenzó a buscar su ropa.
-¿Que sucedió?- preguntó Ruby incorporándose en la cama.
-No estoy segura- respondió en un susurro colocándose su vestido – Pero Emma está nerviosa por algo. Creí que todo iba bien entre ellas.- Ruby frunció el ceño
-¿Y no es así?- se extrañó. Belle se encogió de hombros al tiempo de calzarse. Se acercó a ella y besó fugazmente sus labios.
-Eso voy a averiguar. Si sabes algo me escribes- Ella asintió. Y la vio salir.
Regina fingió estar concentrada en sus papeles cuando Belle tomó su bolso y se acercó a la puerta. Levantó la mirada sólo para despedirse con un gesto de su mano y volvió a lo suyo. Miró su móvil meditando si sería prudente escribirle de nuevo o no. Se quedó unos segundos pensando en silencio y se decidió a levantarse y caminar hacia donde estaba su amiga. Al entrar al cuarto Ruby estaba sentada en la cama. Se acercó y se acomodó a su lado. Ella la miró con atención esperando que las palabras salieran solas de su boca, pero luego de unos segundos de silencio terminó por hablar.
-¿Qué sucede Gina?- preguntó en tono suave. Ella se cubrió el rostro con las manos y se tiró dramáticamente a la cama. Ruby sonrió levemente y comenzó a sobarle la espalda para reconfortarla. -¿Qué tienes?
-¡Soy una tonta!- fue lo único que pudo entender debido al sonido aprisionado por las cobijas. -
-¿Por qué dices eso?- Regina movió la cabeza en negativa, no pensaba decirle que se había sentido celosa por una estupidez como esa - ¿Sucedió algo con Emma? - La morena descubrió su rostro y la miró volviendo a negarlo. -¿Entonces?
-Es sólo que tengo miedo- Ruby no pudo evitar sentir ternura, acarició su cabeza y sonrió.-
-Ya habíamos hablado de los miedos ¿Recuerdas?- Regina suspiró -Ya no pienses tanto. Disfruta lo que estas viviendo. Al verlas cualquiera se daría cuenta que están hechas para estar juntas.-
-¿Tu crees?- Ruby asintió con una enorme sonrisa -¿Y tú?
-¿Yo qué?- preguntó haciendose la desentendida-
-A mi no me engañas, en el tiempo que llevamos juntas jamás ha pasado nadie una noche aquí contigo. ¿Por qué decidiste hacer una excepción con ella?-
-Es sólo que no queria que se fuera a casa sola muy tarde- respondió mirando hacia otro lado.
-Ruby, eso ni tú te lo crees-
-Que pena porque es la verdad- se puso de pie y empezó a buscar ropa en el closet -Quiero decir. Me encanta. ¿Cómo no? Tu la has visto. Pero fue sólo una noche para pasarla bien y que ella conociera el cielo por primera vez- dijo guiñándole un ojo. Regina se sentó nuevamente y la miró con gesto serio. -No me mires así. No voy a caer tan fácil por alguien, mucho menos por una hetero, así que quedate tranquila. - dicho esto se encerró en el baño y dio por finalizada la conversación.
Momentos más tarde Belle ingresó al departamento de Emma, apenas la vio, la rubia la tomó del brazo y la jaló hacia su cuarto. Una vez dentro trabó la puerta y se volvió a verla con una expresión de pánico.
-¡Wow! ¿Qué fue eso?- preguntó dando un paso hacia atrás -¿Qué te tiene así?-
-Hablé con mi padre- Belle la incentivó a continuar con la mirada -Acepta lo mío con Regina- dijo con una sonrisa nerviosa.
-¿En serio?- miró a los lados intentando asimilarlo –¿Pero lo acepta bien? ¿O lo acepta por que te impusiste y lo harías de todos modos?
-Está de acuerdo. Lo acepta por completo.-
-Emma, eso es excelente. ¿Y por qué te asustas?-
-Porque quiere que venga a cenar ésta noche a casa para conocer sus intenciones conmigo- Belle no pudo evitar reirse. En parte por los nervios de su amiga y por otra de lo campiranos que podían llegar a ser los Swan.
-¿Qué es lo que te preocupa de eso? ¿Qué Regina le diga que sus intenciones contigo son encerrarte en un cuarto y darte amor hasta que no puedas ni siquiera decir "basta"? -Al ver el rostro de su amiga se dio cuenta que no había sido buena idea. -No tienes que preocuparte por eso. Creo que está bien que se conozcan y que le den el lugar que le corresponde.- Inmediatamente la rubia sonrió.
-Yo creo lo mismo-
-¿Entonces? ¿Por qué estas asi?-
-Temo que Regina se asuste, que crea que la estoy presionando al presentarle a mi padre. Quiero decir, ni siquiera hemos hablado acerca de nosotras. No sabemos que somos ni hacia donde vamos. ¿Cómo podría presentarle a mi familia? Jamás he hecho esto antes. - Belle la tomó por los brazos y la miró fijamente a los ojos.
-Primero cálmate- Emma asintió -Regina no va a asustarse, sólo tienes que hablar con ella y explicarle. Estás ahogandote en un vaso de agua.
-No quiero que se sienta presionada-
-Entonces ve y díselo a ella. Habla. Es la única forma de la que se evitan los malos entendidos. Ella ha estado pendiente de ti toda la mañana. Y hoy apenas le has hablado luego de ésto. Deberías ir a verla o hablar bien con ella y aclararle por qué.-
-¿Crees que se haya enojado porque no le contesté los últimos mensajes?-
-Emma, eres realmente desesperante. Hazte un favor y llámala.- la rubia dudó unos momentos.- Hazlo. - al fin asintió y se decidió a hacerle caso. -Habla tranquila yo voy a darme un baño. -Tomó una bata del closet y se adentró en el cuarto.
Emma suspiró y marcó a Regina. El tono de llamada sonó dos veces hasta que por fin sintió su voz al otro lado.
-Hola- saludó nerviosa.
-Hola- respondió ella del mismo modo -¿Cómo estás?-
-Bien, discúlpame por no haberte escrito antes. Estaba un poco nerviosa.- Regina, que aún estaba tendida en la cama se incorporó levemente.
-¿Por qué? ¿Sucedió algo?-
-No, no te preocupes. Es sólo que mi padre quiere conocerte.- Emma hizo un gesto de dolor al esperar la respuesta.
-Oh- fue lo único que pudo decir la morena al otro lado de la linea.
-Si es que puedes. ¿Ésta tarde estaría bien?-
-Si, por supuesto.- respondió ella – Tú dime cuando quieres que vaya.- Emma sonrió.
-Por mi podrías venir ahora mismo, pero la cena será a las ocho.-
-De acuerdo. - hizo una pausa -No me matará ¿Cierto?- bromeó intentando alivianar un poco la tensión.
-No lo creo- rió Emma. - Entonces... ¿Te espero?-
-Si, debo terminar unas cosas, pero apenas esté lista voy a verte.-
La llamada finalizó y Emma se quedó pensando unos minutos lo tonta que había sido por haber hecho el problema mucho más grande de lo que realmente era. Ella lo había tomado bien, podría decirse que hasta con naturalidad. Era un auténtico alivio. Ahora debía preparar todo y estar lista para que saliera perfecto.
Cerca de las seis de la tarde Regina estaba terminando de colocarse el abrigo. Ruby se había ido a las tres a causa de un evento no programado, al que a ella también le solicitaron ir pero tuvo que decir que no. Era muy inoportuno, esperaba que su amiga la ayudase a lidiar con la presión y ansiedad que la embargaba desde la llamada de la mañana. A pesar de que Emma le había dicho una y otra vez que no se preocupase por nada sus nervios estaban de punta. La idea era llegar alrededor de las cinco. Pero estaba tan indecisa con el atuendo que sería apropiado para la ocasión, y cómo debía llevar el cabello o tipo de maquillaje, que los minutos pasaron volando. Terminó decidiéndose por un vestido semi formal, con cuello irregular color azul, zapatos negros de tacón y un abrigo que cubría el largo del vestido. Decidió utilizar maquillaje suave en los ojos y su lapiz labial habitual. Se miró al espejo una vez más y al encontrarse correcta salió. Killian, a pedido de Emma estaba esperándola hacía cerca de dos horas. Ella había insistido en que el pobre la esperase el tiempo que fuera necesario. Subió al coche sintiéndose un poco culpable , pero poco a poco su mente empezó a concentrarse en lo que estaba por acontecer y dejó de pensar en el chofer.
Al llegar al edificio Emma estaba de pie en la entrada esperándola. Volvía a tener esa apariencia de chica de Manhattan con la que la había conocido. Sonrió al verla y no pudo evitar sentirse un poco más enamorada de ella. La rubia caminó rápidamente hacia el auto y abrió la puerta al tiempo en que le tendió la mano para ayudarla a bajar.
-Vaya, estás deslumbrante- fue lo primero que dijo al entrelazar sus dedos.
-Gracias. Disculpa la demora. No sabía que ponerme- comentó con total sinceridad.
-Estás perfecta- susurró y ambas caminaron hacia el interior.
Al llegar al departamento, Regina pudo ver algunas personas preparando la enorme mesa que se alcanzaba a ver en el comedor. Un hombre se le acercó para tomarle el abrigo, ella se lo entregó y miró a Emma, que le sonrió con dulzura antes de tomar su mano y dirigirla directamente a su habitación.
-Luego te enseño el resto de la casa, hay algo que debo hacer antes- Regina asintió sin dejar de observar alrededor suyo y la siguió hasta atravesar la puerta. A diferencia de la vez anterior, la habitación estaba reluciente, se veía mucho más espaciosa de lo que la recordaba. Emma cerró la puerta a sus espaldas y apenas alcanzó a darse la vuelta para verla cuando sintió su boca apoderándose de la suya. Fue un beso breve pero lo suficientemente intenso como para dejarla con el corazón bombeando al máximo. -Te extrañe- murmuró la rubia con ambas manos sujetando sus mejillas y sus labios a milimetros de los suyos. Regina sonrió y en ese momento terminó por olvidarse lo que tan nerviosa la había tenido durante todo el día. Fue suficiente un minuto con ella para volver a sentirse invencible.
-Yo también- murmuró y la besó fugazmente de nuevo. Emma le correspondió la sonrisa y empezó a alejarse. -Debo admitir que esto me tenía muy nerviosa.
-Disculpa- dijo en tono suave -Es que mi padre es muy anticuado. Y quiere conocerte y hablar contigo. Lo siento si te incomoda.
-Ya no te preocupes por eso- dijo apretando sus manos -Creo que será bueno que empecemos correctamente.- Emma asintió y volvió a apresar sus labios, ésta vez de modo más suave.
Unos minutos despues de las siete Emma por fin liberó a Regina de su cuarto y se decidió a mostrarle parte del lujoso apartamento. Para el final de la visita dejó la cocina, amplia, casi tanto como la habitación de Emma. En el medio de todo y dirigiendo a un par de cocineros se encontraba la abuela.
-¡Hija!- exclamó al ver a su nieta. -¡Hola Regina!- se sintió halagada de que supiera su nombre. Se acercó amorosamente a ella y le dio un fuerte abrazo para luego apretar juguetonamente sus mejillas. -Eres tan hermosa- Regina sintió su cara prenderse fuego y Emma rio divertida. - Ustedes entretenganse por ahí. Ya está casi todo listo. Luego iré a cambiarme.-
-Debes relajarte un poco- dijo Emma sonriendole con dulzura.
-Nada de eso, hoy es un día muy especial. Todo debe salir perfecto y si no estoy yo para ver que hagan todo como debe ser... - la abuela siguió diciendo cosas mientras se alejaba que ninguna de las dos terminó por comprender.
-¿Por qué es un día especial?- preguntó Regina intrigada mientras caminaban hacia la sala. Emma se sonrojó e intentó desviar la mirada.
-Es que es la primera vez que viene alguien a casa, que presento a alguien a mi familia- Regina se sorprendió y sonrió de ternura al ver la carita avergonzada de Emma. -Así que se puede decir que todo esto es por ti y para ti.
-Muchas gracias-
-No tienes nada que agradecer- dijo sentandose en el sofá haciendole una seña para que a acompañase -Al contrario, de no ser por ti, jamás hubiera tenido valor para hablar con mi padre.- Regina se sentó a su lado, a una distancia prudente. Pero lo suficientemente cerca para poder tomar su mano.
-Sé que tarde o temprano lo hubieras hecho- Se sonrieron con la mirada. Y dispusieron sus últimos minutos a solas para conversar un poco sobre sus respectivas amigas.
Cuando James apareció en el lugar, puntualmente a las ocho, ambas se pusieron de pie para saludarlo. El miró a Regina con detenimiento, observó cada detalle de su atuendo, incluyendo el impecable maquillaje, que el no sabía que había tenido que retocar gracias a los impulsos fogosos de su hija. Su semblante era frío y serio.
-Buenas noches- la saludó tendiéndole la mano. Ella la tomó con firmeza, sin menguar la sonrisa y mirándolo fijamente a los ojos.
-Buenas noches, es un placer conocerle- El hizo un leve gesto asintiendo con la cabeza y soltó su mano para besar a su hija en la mejilla.
Les indicó que se fueran sentando en la mesa en lo que el terminaba de alistarse. Ambas asintieron y cuando por fin se alejó, Regina soltó el aire contenido en sus pulmones. Emma le acarició suavemente la espalda animándola y la guió hacia su sitio. Momentos más tarde, James estaba sentado a la cabeza de la mesa, a su izquierda Granny y a su derecha Emma, con Regina a su lado. Hubo silencio por un buen rato. Que los hizo sentir un tanto incómodos. Finalmente fue el mismo James quien terminó por hablar.
-Entonces– dijo mirándolas -Tu eras quien tenía a Emma debajo del escenario aquella noche. ¿Estoy en lo cierto?- Regina levantó la mirada hacia él.
-Así es- James sonrió levemente.
-Creo que nunca te he agradecido por ello. Sea cual fuere la razón que te motivó, no cualquiera es capaz de hacerlo.- Regina sonrió y miró a Emma que la veía del mismo modo.
-No podía dejarla ahí sola-
-Es un acto admirable. Y dime. ¿A qué te dedicas?-
-Trabajo como mesera para Augusto's- James alzó las cejas – En realidad soy licenciada en ciencias políticas y estoy en mi segundo año del doctorado en jurisprudencia. -Emma la miró con orgullo y sonrió mirando a su padre. Él frunció el ceño desconcertado y luego sonrió.
-Es bastante impresionante, ¿Qué haces trabajando de mesera? Quiero decir, podrías empezar con las residencias ¿No es cierto?
-Estaba en ello, pero tuve un conflicto familiar que me obligó a dejar todo.-
-¿Puedo saber de que se trata?- la interrumpió. Emma, que estaba apunto de comer un bocado bajó el tenedor nuevamente a su plato y miró a Regina con preocupación. Ella le había contado mas o menos como había sido y estaba segura que aquella pregunta la había hecho sentir incómoda. La abuela cortó su carne y miró por encima de los lentes a su nieta y su invitada. Regina sonrió forzosamente y tomó aire antes de explicar:
-Mis padres me rechazaron luego de conocer mis preferencias- era mejor ser directa y sincera, eso era lo que él quería ¿Verdad? -Yo decidí salir de casa y ellos me borraron del mapa. Trabajaba con un amigo de mi madre, un importante abogado que no vale la pena mencionar, cuando me fui, ella le pidió que me desvinculase. Y quedé completamente sola, sin trabajo y en la calle. Pero por suerte con la ayuda de mi mejor amiga entré a trabajar en el catering. Y planeo seguir haciéndolo hasta terminar mis estudios. No me avergüenzo de ello.
-Haces muy bien. Cualquier trabajo honrado debe hacerte sentir orgullosa de ti misma.-
-Así es. No vivo con lujos pero no me falta nada. Y comprenden mi situación en época de exámenes - Regina bajó la mirada hacia su plato y James sonrió. -
-¿Sigues teniendo contacto con tu familia?- sin levantar la mirada respondió:
-No, luego de la noche en que me fui no he vuelto a hablar con ellos-
-¿Hay algo que podamos hacer por ti?- ella levantó la mirada y sonrió sinceramente. Luego movió la cabeza en negativa.
-Ella es la hija de los Mills- dijo Emma llamando la atención de los tres. Regina abrió los ojos grandes y sintió un pequeño puntazo en el pecho. La rubia la miró nerviosa.
-¿Los Mills? ¿Qué Mills? ¿Esos Mills?- preguntó incrédulo el hombre de ojos claros. -¿Pero no se supone que su hija está...- Emma asintió. Él se hizo un poco hacia atrás en su silla y miró a su hija. -Es increíble. ¿Cómo pueden haber llegado hasta ése punto solo por..?
-Ya no pertenezco a esa familia- aclaró Regina en tono suave.
-Uno nunca puede dejar atrás su sangre querida- dijo con voz tranquila la abuela-
-Yo sí, ellos no quieren saber de mi, ni yo de ellos. Es una historia cerrada.- La mujer de cabello plateado le sonrió. James volvió a hablar cambiando drásticamente el tema al notar la incomodidad de la joven.
-¿Y cómo conseguiste robar el corazón de mi princesa? Ella es un hueso duro de roer. Has de haber trabajado mucho.- Regina se rió y miró a Emma cuyo rostro acababa de ponerse completamente rojo. -Imagino que debe haber sido difícil conquistarla y atravesar ese caparazón duro que tiene.
-Papá, por favor- pidió apenada. Regina volvió a reír.
-En realidad no fue así- empezó a decir viendo como los colores de Emma continuaban en aumento.- Fue Emma quien me buscó primero.- James abrió grandes los ojos sorprendido y miró a su hija.
-Vaya, eso no me lo esperaba- Emma se encogió en su sitio e intentó no mirar a ninguno de ellos. James decidió que sería mejor dejar de avergonzarla y decidió enfocarse nuevamente en la invitada. Habló con Regina acerca de algunos asuntos de la política actual, lo que le sirvió para darse cuenta de que era una mujer muy informada, crítica y luego cambiaron hacia trivialidades, con lo que descubrió que además de ser guapa e inteligente tenía muy buen humor. El hombre se sorprendió al enterarse que tocaba el piano. Y se emocionó con la idea de volver a tener música en la casa. El clima en la cena se volvió más cómodo y relajado cuando Regina y Emma se dieron cuenta de que habían superado la ronda de preguntas y respuestas.
Momentos más tarde, se encontraban en el living. Emma estaba contando una anécdota sobre su infancia en el campo cuando James le hizo una seña a Regina para que lo acompañara. Ella dudó unos momentos y luego de dejar la copa sobre la superficie de madera elegante y mirar a la rubia, que asintió levemente con la cabeza, lo siguió por el corredor. A pesar de que todo había salido bien y podría hasta decir mejor de lo que esperaba, no pudo evitar que su corazón se agolpase en su pecho a causa de los nervios de estar a solas con el progenitor de su ¿novia? O lo que sea. El ingresó al estudio sin mirar atrás y Regina lo siguió y se quedó de pie luego de cerrar la puerta.
-Por favor, toma asiento- dijo el señalando uno de los sillones a su lado. Ella no sabía si sonreír o no. Si esperar algo bueno o salir corriendo de allí. ¿Qué pasaría si él había estado fingiendo todo este tiempo y ahora quería exigirle que dejase a su hija?. Frunció el ceño. Eso jamás. Por más que se lo pidiera, la única que podía alejarla de su rubia bonita era la misma Emma. -Tranquila- dijo al notar su postura tensa. - Él se sirvió un poco de whisky, le ofreció con un gesto, que Regina rechazó educadamente y se sentó frente a ella. -Bien- dijo mirándola fijamente -Podría empezar preguntándote que intenciones tienes- Regina intentó contener su nerviosismo -Pero no lo haré- continuó sorprendiéndola -Puedo ver que eres una buena persona, que ha pasado por muchas dificultades a tan corta edad y a pesar de todo has salido adelante. -Hizo una pausa para beber un poco de whisky -Eso es realmente formidable-
-Muchas gracias-
-Lamento mucho que tu familia haya tomado una postura semejante con respecto a ti.- Le sonrió levemente -Quiero que sepas que si Emma te ha invitado a ser parte de nuestra familia, así has de sentirte. Puedes contar con nosotros para lo que necesites.
-Muchas gracias- repitió sin saber decir otra cosa. Estaba completamente anonadada.
-Quiero ofrecerte mi ayuda. Estoy seguro de que tienes grandes aptitudes y conociéndote, has de tener muy buenas calificaciones. De seguro alguno de tus profesores te facilitará una carta de recomendación. -Regina frunció el ceño sin comprender.- Me parece perfecto que quieras salir adelante por tu cuenta, pero creo que alguien como tú está desperdiciándose trabajando en un servicio de comidas. Si me lo permites, te conseguiré un buen puesto en mi negocio para que puedas desempeñarte en tu área y así completar tu residencia.
-No sé que decir- tartamudeó.
-Sólo di que aceptas. Ayudarte a ti sería ayudar a mi hija. Lo hago con todo gusto.
-De verdad no tengo palabras para agradecerlo- dijo llevándose una mano al pecho. - Realmente aprecio mucho su ofrecimiento. -Le dedicó una sonrisa y continuó.- Pero no puedo aceptarlo.- El rostro de James se torno confuso.
-¿Por qué no?-
-Yo no pretendo sacar ninguna ventaja de mi relación con Emma. Y si lo hiciera sería como estar aprovechándome de ella.-
-Es un ofrecimiento mío- dijo sentándose firme en el sillón con el ceño fruncido- Emma no tiene nada que ver en esto.
-Lo sé. Pero yo siento que no es correcto. Se lo agradezco, pero de verdad no puedo.- James sonrió y asintió. Se levantó y se puso de pie a su lado. Apoyó su mano en su hombro.
-Ven, creo que no tenemos nada más que hablar.- Regina se puso de pie y volvió a seguir al hombre hasta el salón. Emma la interrogó con la mirada y ella suspiró en silencio haciendo un gesto de alivio que hizo reír a la rubia. El hombre de la casa se despidió de las tres mujeres anunciando que se retiraría.
-Son pasadas las 11- empezó a decir James mirando a Regina. Ella estuvo a punto de decir que en seguida se iría a casa cuando el continuó -Por favor quédate aquí esta noche. Levantó su dedo índice y apuntó a su hija y a Regina repetidas veces- En el cuarto de huéspedes.
-No será necesario...
-Por favor. No más rechazos esta noche- dijo en tono divertido. -La abuela te mostrará el cuarto. Estoy seguro que tendrán mucho de qué hablar ustedes tres cuando me vaya. - Las tres rieron mirándose unas a otras y el volvió a besar a su hija en la mejilla antes de volver a despedirse. -Hasta mañana- nuevamente se despidieron y al fin desapareció detrás del corredor. La abuela caminó hacia ellas y tocó el hombro de su nieta.
-Iré a ver que el cuarto esté en orden- dijo caminando rápidamente detrás de James. Emma no dejó pasar ni dos segundos que ya estaba aferrada a las manos de Regina.
-¿Así que te quedarás ésta noche?- susurró en un tono tan sugerente que hizo estremecer a la morena. Ella levantó su dedo índice imitando a James y apuntó a la rubia.
-Ya oíste. En la habitación de huéspedes. Nada de andar colándose a la mitad de la noche entre mis sábanas.-
-Me has dado una excelente idea- bromeó antes de besar la punta del dedo que aún estaba señalando a su nariz.
Espero que les haya gustado.
Déjenme sus reviews! fueron la motivación que precisaba para volver con ésta historia.
Y estén pendientes al siguiente capi. Sé que les va a gustar. ¡Hasta la próxima!
