CAPITULO 5

Chance. Un sinónimo de oportunidad, pero ¿Qué hay detrás de algo tan simple como esta palabra? ¿Cuál es su significado? Muchas veces decimos, "perdimos el tren" dando a entender que perdimos una oportunidad ¿Y por qué?

Por miedo.

Algo tan simple y primario, algo tan inherente al ser humano. El miedo a lo desconocido, el temer perder lo que tenemos, por más que sea poco. Sin saber que… quizás, si nos subiéramos a ese tren, si nos arriesgáramos, las cosas mejorarían. ¿Por qué el ser humano es tan pesimista? ¿Por qué pensar en lo que perderíamos? ¿Por qué no pensar en lo que ganaríamos?

En la vida las oportunidades son únicas e invaluables. Pero son difíciles de verlas, mejor dicho, es difícil despojarse de todo y arrojarse sin más… esperando no caer, no sufrir.

Tal vez es necesario perderlo todo, para poder apreciarlas… y cuando esta oportunidad se presente, lanzarte de lleno a ella, sin ningún reparo.

Existen tantas noches como días, y cada una dura lo mismo que el día que viene después. Hasta la vida más feliz no se puede medir sin unos momentos de oscuridad, y la palabra "feliz" perdería todo sentido si no estuviese equilibrado por la tristeza.

Quizás… todos los golpes vividos tuvieron su razón de ser, porque cuando la vida nos da segundas oportunidades no hay nada más que plantearse, no hay nada más que discutir. Sólo nos queda aferrarnos a ella con todas nuestras fuerzas.

Ya que las oportunidades como la vida… son únicas.

Cuando tengas tu chance ¿Qué vas a hacer?

Recapitulemos, ¿ok? Bitácora del capitán… no, capitán se me hace como muy poca cosa para mí. Generala, see… ese es mi lugar en el mundo, lo siento Kirk, yo no ando con pequeñeces. ¿Cómo decía? Ah sí, el espacio… la frontera por descubrir, bueh precisamente el espacio no, pero… ¿Saben cuánto mide la casa de Jedaite? Sin duda, hay que descubrirla. Todos los días encuentro un espacio nuevo, y estoy reconsiderando la opción de pedirle a Jedaite que me haga un mapa. Si, definitivamente eso es lo que tengo que hacer.

Como ni bien sabrán, es Navidad… seee, ¡¡pero por favor absténganse de cantarme villancicos!! ¿Qué hay un cartel en la casa de Jedaite que dice "Neverland, para los niños coristas de todo Nueva Orleans"? O... ya sé, ¡¡es un complot!! ¡¡Setsuna, saca la bazoca 50 puntos por cada niño que extermines!!

Bueno basta, ¿quieren saber de verdad por qué estoy diciendo tantas estupideces? La razón es muy sencilla, la familia de Jedaite. ¿Qué come para el desayuno? ¿Una ración extra-extra-extra de azúcar? Y no me vengan a criticar por ser "chica edulcorante" porque sinceramente, estoy muy contenta con todos mis químicos. Quién sabe, a lo mejor después de un tiempo me transformo en algo así como Hulk.

¿Se imaginan? Seria re Guay… ¿No saben lo que es guay? Bueno, sinceramente yo tampoco. Es una nueva definición de la hermana de Jedaite. Artemisa, (señor juez, pido un paréntesis por favor. ¿Qué se fumaba la madre de Jedaite a la hora de ponerles nombre a sus hijos? Jedaite, Zafiro, acá el señor Freaud diría: me parece que la señora tiene una pequeña obsesión con las piedras preciosas. Y con Artemisa ¿algún viaje cósmico a la polis? No más preguntas) Como decía, guay es algo así como cool, creo… me hace sentir vieja, y ¿saben algo? No me gusta en lo más mínimo.

Esa pequeña perra pelirroja, dice que soy muy vieja ¡yo! ¡¿Vieja?! Tengo 30 años (ya sé que tengo 31, pero he decidido que a partir de ahora a) no digo más la fecha y/o año de cumpleaños b) no relevo mi edad, por nada en el mundo) Y dice que las demás novias de su hermano, eran (y acá empieza con la lista): más hermosas, más jóvenes, más, más, más…

Y todo esto me lleva a preguntar ¿Por qué acepté pasar las fiestas con Jedaite? Todo tiene un por qué. Que obviamente paso a narrar

Ahí estaba yo tranquila en la comodidad de la casa de Jedaite, sentada en un enorme y cómodo diván leyendo a mis bebes. Fantaseando con mi rubio y poderoso kikiri (apodo que sólo puedo usar yo, así que ¡¡babosas abstenerse!!) Y si voy a estar leyendo a mis Darks, estoy en poca ropa. Por los calores… e iba en 28 grados en aumento, y escuchó que alguien abre la puerta.

-Cuando digo, y repito. Quiero estar tranquila, significa eso. Jedaite, mejor que empieces a usar los cotonetes…

-Perdón.

Al menos, que a parte de ser esta mansión un imán para todo, y ¡¡les juro que no miento!! Desde pare de sufrir, traducción evangelistas, un señor que me vio con cara de necesitar un limpia todo. Perdón, ¿me ven con cara de ama de casa? ¡¡A mí!! En fin como decía, la persona, o mejor dicho adonis que entró…

Whoaw… capaz que entre en un delirio, pero ¡Qué delirio! Un morocho, de ojos azules, musculoso, con un traje negro –suspiros-. Lástima, que no me gusten los morochos… lástima.

-¿Si?

-¿Zafiro dónde está tu hermano?

Oh… ¿Con qué él es el famoso Zafiro? ¡Pero la pucha! (¿Ves Jedaite como mejoro mi lenguaje?) Se sacaron la lotería con lo que respecta a la genética. ¿De dónde los sacan? ¿De Barbie world? O sea, tenemos a mi Jedaite (¡¡Sí!! Dije bien, mi Jedaite. Y con lo que respecta al tema, que todavía no intimamos -babosas entrometidas- hay que tomarlo con pinzas, no hago más comentarios) mi Jedaite es Ken, Zafiro sería… ¡¡ya sé!! ¡¡Max steel!! ¿No es Matel también? Buehh, alguna de esa mierda, made in China.

-Oh… ¿Vos sos?

¡Yo me sé este cuento! Es onda Alicia en el país de las Maravillas ¿no? porque sino, como me pueden explicar que si esa señora es quién creo que es. Ergo, la madre de Jedaite. Es imposible, que yo: Setsuna Meiou, la reciba siendo mi atuendo una remera de su hijo, con alguna frase que según Jedaite; repito según Jedaite son graciosas. Así que a la conclusión que llegué, es que:

a) Mis delirios son cada vez más vividos. Y mi imaginación y/o sueños son re Guay.

b) O… ¡estoy en la matrix! ¿Quieren ver como hago la gran Neo e intento -resalten esta parte por el amor de Dios- no quebrar mi espalda?

-¡Mamá! ¿Qué hacés acá? -esa voz, si la conozco. ¿Qué es esto? ¿Reunión de consorcio?

-Esa no son formas de recibir a tu madre.

-Lo siento mamachulis.

Momento. ¡¡Whatssssssss?? ¿Mamachulis? ¿Escuché bien? Si, escuché bien. Sólo hace falta ver, como besa y abraza a su madre. Houston, tenemos un problema. Muy grave, diagnóstico: mamitis aguda.

-Y… se puede saber ¿Quién es tu hermosa invitada?

-Setsuna Meiou, mi… novia. Futura esposa y madre de mis hijos.

Segundo grito histérico en menos de… ¿tres minutos? Jedaite, sí que rompe records. ¿En qué momento me convertí en todo eso? ¿Madre, esposa… novia? ¿Ustedes ven un anillo en mi dedo? Nop. Además, está bien que viva en su casa, que nos demos uno que otro beso. Pero ¿En qué momento empecé a ser su novia? ¿Eh? Si alguien es tan amable de explicármelo, les juro que voy a estar muy agradecida.

¿Qué es ese ruido? Oui, soy yo que me estoy desmayando.

Así que no sólo mostré mis piernas, y parte del encaje de mi ropa interior a la familia de mí ahora prometido. Porque inmediatamente, al ver cómo me desmayaba, y gracias a lo que le había dicho mi adorado prometido, llegaron a la conclusión de que estoy embarazada. Cosa que es solamente probable, si Jedaite fuera el espíritu santo. Pero si hay algo que Jedaite no es, es ser alguien remotamente parecido a un santo.

Bien ahora se preguntaran (yo me vengo haciendo la misma pregunta) ¿Por qué no pasó nada con Jedaite? Si hace más de un mes que vivo en su casa. Si bien el primer mes, me la pasé llorando, recuperando, y pensando. No sólo pensé en Diamante, sino en mis padres y en mi vida en general.

Cada vez que estaba con Jedaite ese vacío en mi corazón se iba llenando, él no sólo fue un hombro en quien llorar. Fue quien, poco a poco, me ayudó a salir del agujero de autocompasión en el que me recluí por tantos años. Sin pedirme nada a cambio, haciendo que me acostumbrara a su presencia, a sus besos, y en consecuencia los estuviera esperando impacientemente. Al principio su contacto fue más bien fraternal, pero a medida que me iba recuperando los besos se hicieron más y más pasionales.

Y cuando se confesó… cuando me dijó todas esas palabras, por primera vez me sentí querida. Amada. Pero tenía tanto miedo, había salido demasiado herida con Diamante. Había sufrido lo suficiente, como para no querer volver a enamorarme jamás. Y de pronto Jedaite irrumpió en mi vida, como un tornado llevando todo por delante.

Sin importar nada, y con una gran velocidad y magnitud, descontrolando aún más mi vida y mis maltrechos sentimientos. Sabía que el momento iba a llegar, Jedaite había esperado lo suficiente. Pero también sabía que una vez que nos uniéramos, que afirmáramos ese pacto con la carne, piel con piel, no habría vuelta atrás.

Le iba a pertenecer, en todos los sentidos. Y tenía en claro que si las cosas no funcionasen, no podría sobrevivir. No habría otra oportunidad, no lo podría superar.

Y si me llegara a enamorar de Jedaite (¡¡porque no lo estoy!! Es sólo encariñamiento, ¡¡si!! ¡¡Eso!!) No iba a ser nada comparado con Diamante, el golpe iba a ser mucho más doloroso. Porque fue Jedaite el único que me dio algo sin pedir nada a cambio, fue la única persona que me conoció tan vulnerable.

Aunque Diamante me haya pintado un hermoso cuadro, donde lo único importante era él. Se encargó de destruirme, se encargó de que dudara de mi propio juicio, de que me replanteara muchas cosas. Principalmente, la confianza en mí misma. ¿Merecía ser feliz después de todo lo que hice? En este juego no sólo salí herida yo, dañamos a muchos en el camino.

Pero cada vez que pensaba en lo mismo la voz de Jedaite llegaba a mis oídos, y sus palabras calaban más y más hondo en mi corazón. Todo tiene un por qué, una causa.

Pero por mucho que te esfuerces en proteger tu corazón, a veces tenés que arriesgarte y pensar que, quizá, no salgas malparada. ¿Te has arriesgado alguna vez en la vida? La verdad es que la vida es así, no hay garantías, sólo esperanza y fe ciega en que las cosas saldrán bien. Pero cuando vives así es cuando estás realmente vivo.

Ahora la única pregunta por responder era ¿Soy capaz de arriesgarme?

Bien ya desvanecido el humo del pasado y todos mis aires filosóficos, volvamos al presente ¿ok? Y ustedes dicen: ¡si mi Generala! Con el saludito incluido porque es re guay. Y yo (por más que la perra-vaca de Artemisa diga lo contrario) soy guay. ¿Acaso no volví de la muerte? ¡Houdini, sos un poroto al lado mío! Y antes de que me lo pregunten ¡¡No, no ví la luz!!

Como decía, ahora soy la prometida de Jedaite. ¿Qué loco no? Hace unos días iba derechito hacia el túnel blanco, con San Pedro esperando y de pronto ¡bham! Estas comprometida, y de fondo se escucha la música y todo empieza a dar vueltas, como en la dimensión desconocida. ¡¡Ojalá!! Pero lastimosamente no tengo tanta suerte.

Y actualmente en mi dedo anular tengo un hermoso y caro rubí de forma corazón rodeado de oro blanco (se percataron el detalle de que no me dio ningún diamante ¿no?) Pero no todo son buenas noticias, y producto de esa noticia mi persona se vio obligada a asistir a la fiesta de navidad. Que… ¡¡es el infierno!! ¡¡Lucy rescátame!!

Lo juro y perjuro, agarraría todas las luces de navidad (¡¿Qué está pensando esta gente?! ¿No sabe de la existencia de greenpeace? No solamente van y se abrazan a las ballenas, sino también promueven el ahorro de energía, de agua, de blah, blah) y se las metería por –censurado- a Jedaite.

¡¡Esta insoportable!! ¡¡Me levantó a las 7 de la mañana!! El 22 para que lo ayude a preparar diferentes postres, estoy…¡hiperventilando!! ¿En qué mundo cabe que sea tan jodidamente perfecto? (dejemos de lado que primero me levantó, y segundo que no tuvo mejor idea que hacerlo a la mañana. Cuando: a) mi boca aumenta el doble del tamaño -es un hecho que no tiene explicación, un misterio de la vida como el triangulo de las Bermudas- y b) mi humor no es para nada… ¿bueno? ¿Agradable?) Y ahora mi misión en el mundo es… (Aparte de sobrevivir a las fiestas con la familia de Jedaite) descubrir, que carajo hace mal Jedaite.

¿Nada difícil de descubrir, no?

-Y cuando tenía 5 meses ya se daba vuelta solito y se paraba en su cunita, y se sentaba solito… -y con estas palabras empezó mi camino hacia el suicidio, de vuelta. Creo, no, mejor dicho promuevo que abran a Jedaite en dos y se fijen si no es un Robot.

A los 5 años por poco más ya tenía un máster en economía. Bueno no es para tanto, pero muy lejos de la realidad no estoy. Estudios, chico diez, ¿nerds? Eso quisiera (Parece que el papel sólo lo reservaron para mí). Nop, el chico no podía limitarse a ser un simple nerds, nooo… tenía que ser quarterback en el equipo de fútbol americano.

Tenía que ganarse la beca, y ahorrarles el calvario (como si fuera a afectar la economía de los Kattalakis) de pagar la cuota de Harvard, tenía que graduarse con honores. Y tenía que ser tan jodidamente moralista, y decir que se quería valer por sí mismo y demostrarles que todo lo que tiene no es producto de su apellido.

Hasta acá perfecto, lástima que no trasladó su moralidad al plano sentimental. Pero fue Artemisa quien me contó de todas las conquistas, las cuales fueron muchas, y tengamos en cuenta que fueron las que les presentó a la familia… no me quiero imaginar, cuantas más hubo.

Toda la mansión de los Kattalakis estaba adornada con objetos navideños, se olía los aromas de navidad, se hablaba de navidad, se sentía el espíritu navideño… y a mi sinceramente me agobiaba. No es que sea una amarga, es que… hace años que no pasaba las fiestas con alguien. Hace años que durante estas fechas tan especiales, en las cuales todos se reúnen y comparten tantas cosas, entre ellas la más importante… el amor. Yo las pasaba sola, anhelando algo que sabia estaba tan cerca, pero a la vez tan lejos.

Ver el amor que se tenía la familia de Jedaite, producía en mi un dolor inmenso. Porque sabía que yo también tenía una familia, que yo podría gozar de lo mismo. Pero por una decisión estúpida me prive de eso. Quería huir de todo, pero no podía. Quería llamar a mi padre, pero no encontraba el valor suficiente.

-¿Vos también te cansaste de soportar a mi familia?

Me di vuelta para ver quién me hablaba, era Zafiro. Su personalidad era parecida a la mía, ambos éramos taciturnos y más bien introvertidos. Recelosos, frente a todos. Con él cruce pocas palabras, y por lo general sólo formábamos sociedad para poder molestar a Jedaite, deporte preferido por ambos.

Él era hijo nada más de Stella, ella se casó con el padre de Jedaite cuando Zafiro apenas tenía un año creo, pero a Spyros no le importó darle su nombre a Zafiro. Los padres de Jedaite, ambos, al casarse tenían hijos uno cada uno. Y a pesar que no tenían lazos de sangre puros, son una familia con todas las letras.

-Mejor dicho de mi prometido, si volvía a escuchar de vuelta cual es la mejor manera para hacer un merengue italiano, lo mataba.

-Jaja, todavía no es tarde, después de todo el abogado te sale gratis.

-Naaa… que voy a hacer, es mi cariñito después de todo.

-El amor es ciego…

-Ni que lo digas, aunque a veces me pregunto cómo puede ser tan perfecto. ¿Estás seguro que no es un psicótico?

-Nop, aunque cuando me habla de cocina, un escalofrío me recorre la espalda, y me lo pregunto varias veces.

-Jajaja, o… ¡¡cuando empieza su discurso sobre los buenos modales!!

-Sí, pero… vos lo que no viste, es cuando se puso la remera de liberen a Martha (NA:Martha Stewart), ¡y salió a la calle!

-¡¡NOOOO!! Jajaja -estallé en carcajadas-. ¡¡No… me lo puedo creer!! Zafiro, ¡¡quiero y exijo fotos!!

-Claro, sólo las tengo que buscar. Pero a pesar de todo, no es tan perfecto. Es solamente su forma de ser, dar todo. No hacer nada a medias, cuando Jedaite quiere, entrega su corazón Setsuna, y confío en vos para que seas una buena cuñada. Se nota a leguas que no sos como todas las demás, para él vos sos especial.

-Lo sé y me da miedo, no poder corresponderle a veces de la misma manera -el frío viento de diciembre despeinaba mi cabello, el aroma de las flores entraba por mi nariz. Inundándola de aquella fragancia, las palabras de Zafiro eran ciertas. Era la forma de ser de Jedaite, dar todo. Entregar todo su cuerpo y alma a cualquier causa, no por nada es tan buen abogado. Él aplica la misma filosofía a todos los aspectos de su vida.

Y tenía miedo… de no poder corresponderle de la misma manera. Porque no sabía si iba a poder a volver a entregar mi corazón, volver a sentirme tan vulnerable.

-Bahh, no te preocupes siempre y cuando me tenés a mí –dijo guiñándome el ojo.

-Es una lástima…-suspiré-. Lo nuestro nunca va a poder ser, voy a casarme con tu hermano y tengo a su hijo –dije con cara seria.

Ambos nos miramos a los ojos y estallamos en risas.

(¸.•´ (¸.•´ (¸.• .•Setsuna•.•.¸) ¸.•¨)¸.•¨)

¡¡Oh… adivinen, nos acompaña un duende de papa Noel!! No me gusta para nada, ni un poquito. Esa que se llama Amy, se refriega por mi Jedaite ¡¡Mío!! ¿No le alcanza con Zafiro? ¡¡La muy calenturienta, quiere a los dos!! ¡Se nota a leguas lo zorra!, es más tiene la Z en la espalda, sólo miren bien!

Aunque con lo que mide, van a necesitar un microscopio. No sólo me mira como si fuera Bin Laden, me ignora y tira uno que otro comentario como diciendo somos muchos, ¿no? Además, se vino a una fiesta navideña, familiar, ¡¡con tacos aguja!! (Seguí participando mini-me (NA: el enano de Austin Power), así y todo distas mucho de cumplir tu sueño de ser alta. Y olvídate de pedírselo a Santa, aunque sea santo… no hace milagros)

Hastiada de soportar el mismo espacio que ella, me fui a la cocina. Genial, esto se ponía cada vez mejor y por favor, nótese el sarcasmo. En el medio de la isla había una bandeja con galletitas horneadas, fui en busca de un poco de leche y me dispuse a comer tranquila mientras todos saludaban y hablaban con ¿Cómo se llamaban los enanos de Willy Wonka? Ahh… ¡¡sí!! ¡Oompaloompa!!

-Veo que estas comiendo las galletitas que yo hice.

Mejor dicho, estaba comiendo porque ahora que entere de que las hizo ella… absolutamente no figura entre mis planes morir de intoxicación. No respondí, sólo la miré y le mantuve la mirada.

-Sos diferente a Jennifer, ¿sabías que fue la última novia de Jedaite?

-Gracias por la información, pero ya me contaron la vida de Jedaite desde que usa pañales.

-¿Qué querés de Jedaite? ¿Qué hacés acá?

-Oh querida -dije con notorio sarcasmo-. Acá la única que está de más sos vos, no veo el anillo de Zaf en tu dedo.

Setsuna 1 – Amy 0

- Ooh querida, yo no necesito joyería ni título para acostarme con Zaf, como comprenderás...

-Si te hace feliz conformarte con eso… no te preocupes, si querés yo te presto el mío.

Setsuna 2- Amy 0

- No querida, no te tomes tanta molestias por mí, de seguro hiciste que lo soldaran en tu dedo.

-Oh, no hace falta eso, es bonito lo confieso, pero no necesito del anillo para saber que Jed ME AMA. O h perdón, no quise herir tus sentimientos, estoy segura que Zaf... te... ¿estima?

- Si querida, Jed te ama ttaaannnnttooo como amó a Jennifer, sabés a ella le dio un diamante de 2 quilates. S i eso es amoorrrr...

Setsuna 3- Amy 2

-¿Tenés algún problema que se te patinan las letras? O ¿Ya empezaste con el alcohol? ¿Sabés?… estoy pensando que entre tanta luces de navidad, tu cabeza dejo de funcionar. No voy a dudar de Jed, en último caso yo creo que si estas celosa, lo mejor es que le pidas a Zaf que mejore el rendimiento . Ayyy con Jed, no me puedo quejar… de nada -suspiré.

- Bueno al menos mi cabeza dejó de funcionar, no puedo decir lo mismo de la tuya, ya que nunca la has estrenado...tal vez tengas el recibo guardado y puedes reclamar un cambio ¿no? , querida ¿yo celosa? y ¿de ti? ¡Ja! ¿Segura que no eres alérgica al café? O ¿ A la azúcar? dime si te sientes mal y puedo llamar al veterinario.

-¡¡Sabés dónde queda la cabeza!! ¡¡Me sorprendes Amy!! ¡¡Pensé que la única parte de tu anatomía que te importaba eran tus pies!!

-¡ Ohh mira quién lo dice! quien tiene en su armario una sucursal de PRADA ¡¡ Seeee Jed me lo cuenta todo!! ¡¡ Chúpate esa!! ¿Sabés cuál es su sabor de helado preferido?

-¡ Ja! lo que me faltaba, me lo dice alguien que tiene un orgasmo con solo ver la palabra SALE . Claro que se cual es su helado preferido , pero mi respuesta no es apta para este horario.

-¡ ja, ja, ja! ¡¡por dios!! ¡Al menos yo sé lo que es un orgasmo! y no tengo que fingir ser una perra… ¡ups! tú eres ¡¡una perra!!

- Al menos ando en cuatro patas, vos te arrastrás. Víbora... -tosí.

-¡¡ Por eso eres abogada!! ¡¡Eso te facilita demasiado el trabajo!! ¡¡Claro está lo de lamer suelas!!

-Y yo me pregunto ¿- No sé quién es la que está en tan alto rango? me pregunto ¿por qué será? Y de la manera que gastás el dinero, te lo reconozco, es admirable, debe de ser agotador comprar y trabajar al mismo tiempo. Teniendo en cuenta que invertís tu tiempo en algo tannn productivo…

- Ohh lo es querida, ¡no tienes idea! bueno claro esta yo que puedo ir de compras a diario y en NY y tú aquí en nueva Orleans ¡¡No tienes idea!! Debes de pasar el día en la caja de Pandora.

- Oh Amy, tanta polución definitivamente esta haciendo estragos en lo que queda de tu cerebro. No necesito comprar en NY puedo ir a cualquier lugar mejor que ese, eso lo dejo para la plebe . Upss perdón, sin ofender a la clase trabajadora

- No te disculpes QUERIDA, al menos yo sé que el dinero que tengo en la cuentas es MÍO y ¡lo gané! no como otras personas que sólo dijeron "gracias papi, gracias mami" claro está, tú debes conocer a mucha gente así ¿no?

- Claro que si, y no me arrepiento querida, cuando uno nace en la crème de la crème, no se pregunta de dónde viene, el dinero sólo se usa, ahh pero seguro que no lo sabés... ahorrar, ¡¡puaj!! Me deberías decir que se siente, estoy tan poco familiarizada con el término.

- Estoy segura que no conoces otros términos, trepadora -tos- arribista -tos- zorra -tos- barbie de los 80' –tos.

-A my necesitas algo para la garganta o ¿es que el aire puro de Nueva Orleans te afectó? D ebe ser triste vivir, en un lugar lleno de smog. Espero que no te pierdas en la mansión de Jed, seguro que no estás acostumbrada a un espacio tannnnnn grande.

- Basta de ridiculeces Setsuna es tiempo de hablar seriamente, no me gustas, no te gusto, eso está claro, tanto Zaf como Jed son MI FAMILIA, así que dime ¿Cómo demonios engatusaste a Jed? conozco a las de tu calaña y no vengas con que fue amor a primera vista, Jed es demasiado bueno y confiado en algunos aspectos. Si es por dinero creo que tienes ¿no?

- No sé Amy, reconozco que no me gustas, sos demasiado enana me provocas dolor de cuello y cabeza con sólo escuchar tu voz. Felicidades entraste al pequeño gran grupo de la gente que odio. Yo estaba lo más bien, y vino Jed me molestó... No, dinero no. Yo sé que seguramente no estás relacionada con el concepto, pero tengo dinero para tirar al techo, si no te dice algo mi apellido, lo lamento. Pero cuando tus familiares estaban escarbando tierra los míos ya estaban en Nueva Orleans nadando en dinero.

- Mira Setsuna, me importa un rábano tus antepasados, mi paciencia es muy frágil, si tienes o no dinero ¡al carajo! , no estoy aquí platicando contigo por gusto.

- Claro porque a mí me gusta tu voz... ya te dije, las razones por las cuales estamos juntos, son nuestras.

-¿¡ Sabés a cuantas mujeres como tú he visto desfilar del brazo de Jed!? ¡Miles desde que tiene 15 años! si esto es una broma para ti, entonces estoy en lo cierto ¡¡estás jugando solamente con él!!

-¿ Y vos qué carajo sabés de mí? ¿O de lo que me pasa? No sabés nada, nada de mí . De todo lo que sufrí, y Jed es el único que confió en mí, el único que me vio en mi peor momento, y no dudó en ayudarme.

- No sé nada, ¡ni quiero saberlo! ¡Sólo me importa tu existencia porque estas con Jed!

- Si no fuera por él no estaría acá, él me salvo. Cuando veas el mundo real pequeña perra frívola y te des cuenta que no soy una nena de papá vení y háblame de vuelta.

-¡ Mira que bonita historia de amor! ¿Has pensado en vender los derechos para la película?

- No podés prejuzgar a alguien así como así . No sabés nada de mí...

- Si puedo y ¡lo voy a hacer! ¡Lo estoy haciendo! ¡Mírame! sólo te lo voy a advertir Setsuna, si le rompes el corazón a Jed, si lo veo triste porque la abogada de alcurnia se largó con otro y ¡canceló la boda! juro que volveré tu vida peor que el infierno, y vas a desear estar en el, si tú te crees importante ya nos veremos las caras.

-¡¡ Pequeña estúpida!! ¡¡Yo no sé siquiera qué es lo que quiero!! ¿¡Te pensás que es divertido estar acá, viendo el calor de su familia!? ¡¡Cuando mi padre ni me habla, cuando mi vida es una mierda, no sé qué es lo quiero. No sé nada, y vos venís y me jodés, querés la verdad, ¡¡bien la vas a tener!! Pero no quiero oír nada más de tu boca. Cuando dije que me salvo no mentí . Ves esto, Amy son cortes; me corté las venas. Y no era porque estaba aburrida, sino porque después de 13 años con el mismo hombre, con la persona que fue mi primero en todo , me basureó de la peor manera. Estúpida de mí acepté ser la segunda, acepté no verlo por meses, conformarme sólo con su cuerpo, le entregué mi corazón, y ¿a él le preocupó? Nooooo, él se encargó de romperlo, de matarme en vida ; jamás pude estar con otro hombre , hasta que vino Jedaite. No sé como lo hizo, pero lo que si sé es que estaba riendo más. Las cosas eran diferentes, y cuando me desperté y fue lo primero que vi él se encargó de darme todo el cariño que nadie me dio por tanto tiempo . Algo tan simple y altruista . Ni siquiera nos acostamos, pero a él no le importa, ¿sabés? él sólo me abraza mientras lloro, él sólo me susurra palabras de amor y sólo en sus brazos me siento querida . Me importa una mierda, quien carajo te creas, pero yo no voy a desaprovechar una oportunidad en la vida para ser feliz . Ya no más, no sabés nada de lo que es el dolor, no te das ni una idea lo que significa. En tu mundo, perra frívola, lo único que hay son zapatos.

-¿C rees qué porque no me he intentado suicidar soy frívola? Ja, no necesito lastimarme para saber. ¿Sabes que hay en mi mundo? ¿Sabes cómo es?

- Déjame adivinar, ¡¡compras, compras, compras! ¡ No sabés lo que es morir en vida! sentir tanto dolor que lo único que querés es que se termine! ¡ No sabes nada!

-¡¡ Si lo sé!! ¡¡Yo nací muerta en vida!! Si para ti que fuiste la amante de un hombre por 13 años se te derrumbó tu palacio por separarte de él, ¡¡eres una estúpida Setsuna!! ¡¡ Te duele ver la familia de Jed?! ¡Tú tienes a tu familia! ¡¡Tienes una madre!! ¡¡Un padre que según tú no te habla pero te reconoce!! ¡¡ Sabes estúpida!! ¡¡Tú qué dices que no sé nada!! ¡¡Mi madre me dejó cuando tenía 1 año!! ¡¡1 año! ¡Nunca me reconoció como su hija! Se volvió a casar, siguió adelante, ¡se olvidó de mí! ¿ Y sabes qué? que sea feliz, yo no la necesito, pero no por eso ¡me voy a matar! Si crees que eres muy valiente por hacerlo estas equivocada, todo se resuelve, todo. Y si me crees frívola no me importa.

- Creo que… yo, no sé por qué te conté todo. Sólo Jed lo sabe... y...

- Yo sé porque Setsu, porque somos humanos y necesitamos aceptar que nos equivocamos.

- Creo que me equivoqué con vos, no digo que no hayas sufrido, pero vos al menos pudiste formar tu carácter . Yo era la nena de papá , la mimada y caprichosa y de repente todo se vino a la mierda. Busqué la solución más fácil, creo que por eso hice lo que hice. Amy, vos sabés lo que es luchar en la vida … yo siempre tuve todo fácil.

- Yo también fui nena de papá... Setsu, pero me aferré a lo que más amaba y seguí adelante con la frente en alto, ambas nos equivocamos al juzgarnos.

Nos quedamos mirando, estaba segura que Amy no era una persona que le contara a cualquiera sus secretos, y yo tampoco. Jamás había sido tan impulsiva. Estaba sorprendida de mi reacción, estaba sorprendida de la persona que se encontraba frente mío. No, no era para nada alguien frívolo.

Quizás sólo se ponía esa mascara para ocultar a la verdadera Amy, alguien vulnerable y con miedos. Alguien que sólo necesita que la amen… alguien extremadamente parecida a mí, si bien las circunstancias son diferentes. Ambas necesitábamos alguien que nos curara, alguien que nos entregara… amor.

Alguien que sepa ver más allá de lo que mostramos al mundo, que sepa cómo somos en realidad. Cuáles son nuestros fantasmas, nuestros miedos. Aquellas razones por las cuales en las noches, cuando estamos solas, cuando no hace falta erigir aquel muro invisible frente al mundo. Cuando nos damos cuenta lo solas y vulnerables que somos y… lloramos…

-Setsuna…

Me di vuelta para ver quién me llamaba, pero en honor a la verdad… ya sabía quién era. Con sólo escuchar su voz, mi cuerpo se estremecía. En mi estómago se sentían las tan famosas mariposas, y tuve miedo… de enamorarme de Jedaite.

¿Pero como no hacerlo? Si tan sólo pudieran ver la manera en que me mira, las sonrisas que me dedica. Y que siempre están dirigidas a mí. Y no dejemos de lado lo apuesto que es. Ahora estaba con unas Ray Ban como las que usaba Tom Cruise en Top Gun, es más creo que escucho a Berlín de fondo tocando Take my Breath away, y les puedo asegurar que Jedaite me lo quitó.

Si hay algo que me parecen sesi, son esas gafas, ¡¡si!! Me gusta lo militar, ¿y? ¿Por qué se piensan que soy Generala? ¡¡Viva la patria Carajo!! Bueno, como decía, estaba con las babeantes gafas, con un polo gris cla­ro y pantalones sport. Le colgaba del hombro una campera depor­tiva con pinta de cara, aguantada por el pulgar.

Los hombres como él deberían estar obligados por ley a llevar encima un desfibrilador cardíaco. La sim­ple proximidad de tanto macho desatado casi me levantaba ampollas. Hasta su olor era sexy, como el de las sábanas caras, el buen jabón y el almizcle de las feromonas.

Y, y, y ¡¡me desespero!! no me lo pone nada fácil, se pasea por la vida todo sesi, y yo ¡sufro! Porque tenemos por dos lados a la Setsuna que se quiere abalanzar sobre él cual muerta de hambre y la que reprime sus sentimientos por miedo a sufrir. Son las feromonas, ¡¡lo sé!! Era biología pura: las feromonas femeninas estaban en el ambiente y eran capaces de atraer a un hombre desde la distancia. Las Feromonas masculinas se solían intercambiar mediante el tacto. Y con la imagen que tenía en frente de mis ojos, tenía ganas de desnudarlo acá mismo, con testigos incluidos.

En términos estéticos, claro.

-Cerrá la boca, Gataki, te entrarán moscas.

-¡¡Ja!! ¡Eso quisieras! Era a… ¡¡Tu hermano que estaba mirando!! Si, definitivamente, ¡¡miauhh!! Zaf, estás 100 por ciento comestible, decime estas libres de grasa ¿no? Es que se me va a las caderas sino, y digamos que no soy muy fanática del gym.

-Jedaite, creo que tenés un pequeño problema entre manos, «La rueda aún sigue girando, pero su hámster está muerto.» así que cuando el cura diga, acepta a esta mujer para amarla y respetarla hasta que la muerte los separe, hace un contrato de por vida con algún laboratorio así te hacen descuento con el Rivotril (NA: droga para personas con problemas mentales)

-¡¡Amy!! Ya habíamos pasado esa etapa de los insultos, ¿te acordás? Ahora estamos en la etapa que compartimos tooodo, te enseño como maquillarte, leemos seventeen y cosmopolitan, ¡¡así que no te pongas celosa!!

-Chicas, basta ¡¡hay suficiente Zafiro para todas!!

Amy y yo nos miramos a los ojos y gritamos al unísono.

-¡¡En tus sueños, baboso!! -y nos fuimos como unas ladies. Había encontrado a una par, y presentía que a una muy buena amiga.

(¸.•´ (¸.•´ (¸.• .•Setsuna•.•.¸) ¸.•¨)¸.•¨)

-¡Piedra, papel o tijera!

-¡¡Gané!!

-¡¡No se vale!! nah-ah, me niego categóricamente a ser la persona que le diga a Jedaite que rayamos su auto, cuando la culpable sos vos.

-Setsu, Setsu… -dijo Amy meneando la cabeza- número uno, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, si hubieras comprado el regalo para Jed a tiempo, no tendríamos que haber ido a hacer las compras en la víspera de Navidad. ¿No aprendiste la lección con aquella película de Arnold Shwarzeneger en Jingley all the way?

-¿Qué lección? ¿No cabrear a Rodolfo el reno? ¿Lo ridículo que se ve una persona adulta con un pulóver alusivo a la navidad?

-¡¡NO!! La lección, es que no hay que hacer las compras navideña a último momento, porque sino la gente se transforma, y se transmuta en seres diabólicos devoradores de descuentos, y son capaces de homicidio por una oferta.

-Un momento ¿no se supone que es época de amor? Además, ¿es mi mera impresión o te acabaste de describir?

-No me culpes, soy producto de una sociedad capitalista, ahora… ¡¡Anda!! -dijo señalando con su dedo.

-¡Me niego! ¡¡Ya pasé por la etapa suicida, ahora valoro mi vida!! Además fuiste vos quien me obligó a robar el coche de Jedaite.

-¡Todo por un buen fin! Teníamos que llegar en 10 minutos, antes de que empiece a cerrar, aparte no robamos, fue una concesión de Jedaite!

-Para que haya sido una concesión Jedaite tendría que haber dado su consentimiento.

-¡Bueno!! Me importa un carajo, mové tu culo a donde está tu novio, y hacé algo, yo no tengo la culpa que nos hayan chocado, además es imperceptible.

-¡¡Entonces no le contemos!!

-¿Sos cobarde Setsuna? ¿Qué preferís ser un tigre dientes de sable o un ratón?

-¡¡Un ratón!! ¡¡Definitivamente un ratón!!

-¡Me rindo! Vamos las dos, pero encárgate de hacer el papel de perra sexy, y lograr al menos reducir la condena.

-Está bien, pero no prometo nada.

-Vos encárgate de hacerle ojitos, o lo que sea ¿nos entendemos?

-¡Si mi capitán! -dije haciendo el saludo correspondiente.

La voz de Jedaite se escuchaba en la cocina, y había alguien más… Zafiro. Se podía notar claramente que estaba afligido por algo…

-¿Cómo está el papá de Amy?

-Bien, está mejorando, pero… no era de eso que te quería hablar ¿Sabías que Amy va a dejar NY? Va a venir a vivir acá…

-¿Y? ¿Qué tiene de malo?

-¿Cómo que tiene de malo?

-Claro, sabés que el trabajo no es ningún problema. Nuestro padre te lo va a dar sin ninguna molestia, y no me pongas esa cara. Por más que no nos una la sangre somos una familia, tal vez mamá te creyó cuando me copiaste, y dijiste que querías valerte por vos mismo, pero la única razón por la cual te fuiste a NY, fue por Amy. Admítelo.

-Jamás.

-Siempre igual, mostrándote tan duro y distante, cuando por dentro sos puro corazón.

-Ja, ja mira como me río, claro… chorreo azúcar y todo.

-Bueno, tal vez no fue la mejor definición para un hombre, pero no me niegues el hecho de que por más que te muestres insensible, sos todo lo contario. Sentís demasiado.

-Pero… yo no significo nada para ella, lo único que soy es su amigo, al que le va con todos sus problemas

-¿Un amigo? Ja, ja, demasiadas confianzas para ser solamente amigos.

-Ese es el punto, no comparte nada más conmigo que sexo.

-¿Alguna vez le dijiste tus sentimientos?

-Por más que la quiero alejar… no puedo, es una mierda sentirse así.

-Lo sé… el amor es así.

-¿Quién dijo que estoy enamorado?

-Zafiro, no me vengas con eso a mí. Lo sé porque me siento igual, cuando vi a Setsuna, en el piso de su departamento… creí que se me iba la vida, con cada latido de ella, con cada respiración… que se hacían cada vez más débil, me sentía igual que ella. Y me di cuenta, que no era solamente atracción, que era algo más profundo. Algo que ni siquiera sé como pasó, pero pasó. Y que si la perdía, una parte de mi se iba ir con ella, saqué fuerzas de donde pude y la lleve al hospital, pero fue la cosa más difícil que me pasó, verla tan débil, tan vulnerable, verla a… punto de morir.

Me quede helada… no sabría decir si fue por las palabras de Jedaite, o por el hecho de que le haya contado a alguien mi secreto. No quería que la gente me mirara con lástima, no quería que nadie lo supiera, pero aunque las marcas ahora son casi imperceptibles están ahí.

Recordándome su existencia todo el tiempo, recordándome mi pasado, mis acciones. Tal vez un día… no las esconda, pero por ahora es algo que no quiero tocar, es algo que no quiero ver, es algo que quiero olvidar.

Es algo de lo que quiero huir…

-Jedaite…

-Setsuna… no te vayas…-dijo una voz cercana a mí.

Las voces de todos se perdieron en mi mente, el peso del paquete que sostenía en mi mano también. No sabía a dónde iba, lo único que sabía era que quería huir de todo, de todos.

-

Continúa volviendo a mi
Recuerdo este dolor
Se extiende a través de mis ojos
Todo es oscuro

-

Corrí, huí… como la cobarde que soy, pero cuando una mano me sujetó, y me obligó a mirar a ese rostro que me salvó, me di cuenta de que había llegado la hora de finalmente hacer frente al problema que con tanto esfuerzo había estado tratando de no recordar.

-¡¡Soltáme!! ¿¡Cómo pudiste contárselo!! -por más que me dije a mi misma, que no iba a llorar, no lo pude evitar. Y mientras descargaba mi furia contra él, mientras mis puños impactaban impotentemente en ese pecho que por tantas noches me abrazó, él no se inmutó. Él sólo hizo lo de siempre, me abrazó… con aquellos cálidos brazos, con aquel dulce aroma, y me dejó llorar en su pecho como siempre.


-

Todos están riendo, ellos ríen
Esto me empuja muy, muy lejos
No puedo entender
Todo es azul

-

-No le tengo miedo a la muerte. No temo a una herida física. Pero tengo miedo del dolor que sólo vos me podés hacer…

- ¿Yo? –dije entre sollozos, aún en su pecho. Sintiendo como su corazón latía cada vez más rápido, sintiendo su cálido aliento en mi oído. Como me susurraba las palabras, como me protegía de todo, dentro de sus brazos.

-Vos. Sólo vos podés romper mi corazón. Por favor Setsuna… no me hagas esto, no me alejes. No puedo esperar más, me prometí ser paciente, pero no puedo más Setsuna. Me prometí que te iba a dar tiempo, pero mi cuerpo no lo entiende. Fue el peor tormento tenerte todo este tiempo alrededor mío y no conseguir nada más que castos besos Setsuna, quiero tenerte toda, no quiero sólo ser tu hombro para llorar. Quiero ser el hombre a quien ames, el dueño de tu corazón. Por favor Setsuna, no me hagas esto… no huyas de mi… -me atreví a verlo a los ojos, quemaban con un fuego que no solo era pasión, era algo más, era… amor.

Era único, inexplicable y doloroso… quería entregarme, pero a la vez una parte de mi se negaba a hacerlo. Estaba tan asustada.

-Jedaite… no, te mereces alguien mejor ¡¡Me estas idealizando!! Por eso te enamoraste de mi, ¿Qué clase de persona es tan débil que se intenta suicidar? Soy de lo peor Jedaite… no te merezco. Perdóname…

-

¿Podrías abrazarme ahora?

Abrazarme ahora

Mi corazón congelado

Estoy mirando fijamente desde la distancia y
Siento que todo pasa a través de mi.
No puedo estar sola ahora.

-

-No te perdono, Setsuna mírame. ¿Pensás que soy tan estúpido que no sé qué es lo que siento? Te conozco Setsuna, conozco como sos. La caprichosa, malhablada, la sarcástica y consentida. Amo cada cosa tuya, que dejes todo tirado, que seas despistada, que a veces cuando te hablo no me prestes atención. Verte sentada leyendo un libro, verte con tus pijamas de ositos cariñosos en la heladera tomando la leche del cartón, que llores por películas como El Rey León, cada cosa, y detalle que te hacen ser lo que sos. Los amo. Te amo Setsuna, por favor… dame una oportunidad… dátela a vos misma.

El amor te hace vulnerable y cuesta mucho admitir que quieres a alguien, esa frase la había escuchado en algún momento de mi vida. Mirando en aquellos profundos ojos turquesa me vi reflejada en ellos, vi mis miedos, mis dudas, también vi el calor de él, vi el amor que me trasmitían, pero también vi sufrimiento. Sufrimiento al ser rechazado…

-Es la primera vez… que alguien dice que me ama… -murmuré.

-

¿Podrías abrazarme ahora?

Abrazarme ahora

Mi corazón congelado

Estoy perdida en un profundo sueño de invierno
No parece que pueda encontrar sola la forma de salir.
¿Puedes despertarme?

-

-Setsuna… -repitió mi nombre con su vibrante voz, ronca y cargada de lujuria. Reclamó mis labios con amor, saboreando cada curva, acariciándome con la suave textura de sus labios.

Dibujando con su lengua el contorno de mis labios, para después adentrarla en mi boca y probar mi sabor. El suyo era… embriagante, intoxicante, dulce. Sus besos ya no eran suaves ni tiernos, eran exigentes, salvajes, contenían toda la lujuria acumulada por meses.

Me sentí adorada y amada. Sí, eso era amor. No simplemente deseo. Y me quedé alucinada. ¿Qué persona se tomaba tantas molestias sólo para acostarse con alguien? Él me había acobijado durante más de un mes, y nunca se sobrepasó, esperó por mí. Me ayudó, me curó…

-Yo no soy el caballero de brillante armadura, soy un hombre Setsuna…

-No sé si estoy preparada.

-Cariño, si todos esperáramos a estar preparados para hacer algo, nos pasaríamos la vida esperando.

-¿Y qué sabés sobre lo que sientes? ¿Qué sabemos ninguno de nosotros sobre lo que sentimos? El amor... el amor es sólo una palabra. Una palabra ridícula y estúpida que llenamos de toda clase de significados, pero al final sólo es eso, una palabra.

-No Setsuna… no es sólo una palabra. Si fuera sólo una palabra, ¿por qué cada vez que te veo mi corazón empieza a latir más rápido, por qué cada cosa me recuerda a vos, por qué sólo puedo pensar en vos?

-

Yo sé que cuando lo dejo entrar
Esconde al amor de este momento.
Entonces protégelo de cerca
Vigila los movimientos que hace.

-


-Estoy tan confundida, Jedaite ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me siento tan en el aire?

-Porque estás empezando una vida nueva y nadie dijo nunca que fuese fácil. No podemos deshacer las cosas -dijo él con tono y rostro serio. Agarrando mis muñecos subió mi buzo, y besó las cicatrices de mis muñecas-. Podemos dejarlos atrás y seguir adelante, pero no podemos deshacerlos. Se quedan como parte de nosotros, nos cambian por dentro, pero como pasan otras cosas, cambiaremos aún más.Todos resultamos heridos alguna vez. No podés ser tan frágil para permitir que un hombre destruya tu confianza. No sabés cuánto deseo seducirte -me dijo, con voz baja e intensa-. Podría hacerte sentir cosas que jamás has imaginado... Podría hacerte olvidar todo, salvo el pla­cer que sentirías en mis brazos. Pero no me voy a aprovechar de vos, ya que si lo hiciera no sería mejor que Diamante. Vas a tener que venir a mí. Setsuna, cuando al fin abandones las ilusiones y decidas lo que quieres.

-

Pero aquello me atrapa, pero aquello me atrapa
Desearía poder entender como yo
Puedo hacerlo desaparecer, hacerlo desaparecer.

¿Alguien me escucha ahora allá afuera?

-

¿Cómo podía no quererlo? ¿Cómo? Mirando la manera que besaba mis cicatrices, viendo el calor, el amor en sus ojos, en sus palabras, pero no quería que creyera que lo quería sólo porque me ayudó en mi peor momento.

-Te quiero Jedaite, pero todavía no entierro a Diamante… y cuando te diga Te amo, es porque de verdad lo voy a sentir. Porque no va a ver nadie más que vos. Pero si te lo digo ahora te estaría engañando. No estaría entregándome por completo a vos.

-

¿Podrías abrazarme ahora?

Abrazarme ahora

Mi corazón congelado

-

-Entonces, no importa cuánto lleve… voy a esperar para tener tu corazón, pero mientras tanto ¿me vas a permitir seducirte?

-No tengo que permitirte nada, lo hiciste desde el hola.

-Jaja, ¿No era me conquistaste desde el hola?

-Presupone muchas cosas Señor Kattalakis ¿Quién dijo que ha ganado?

-Tus ojos cariño, tus ojos.

-

Besa mis labios y tal vez puedas llevarme a tu mundo por hoy.
No puedo estar sola ahora.
¿Podrías abrazarme ahora?

Abrazarme ahora

Mi corazón congelado

Por favor haz que todo se vaya
¿Volveré a sentirme alguna vez?
Espero que si...

-

Y en la tarde de invierno en aquel jardín rodeado de un gélido paisaje, no sentí frío. Sólo sentí el calor de aquellos brazos alrededor mío, que me trasmitían fuerza, calor y si, amor. Nos besamos, y sellamos aquel tácito pacto. Una persona muy sabia dijó una vez que nosotros no elegimos el amor. El amor nos elige a nosotros. Yo no había elegido a Jedaite, el sólo irrumpió en mi vida, me salvó de mi propia autodestrucción.

El simplemente me salvó y con la herramienta más poderosa, su arma… fue el amor.

(¸.•´ (¸.•´ (¸.• .•Setsuna•.•.¸) ¸.•¨)¸.•¨)

-¡¡Hola papito!!

Habían pasado cuatro días después de navidad. Y Jedaite no sólo me había regalado una hermosa pulsera a juego con mi anillo, sino también me había brindado la posibilidad de arreglarme con mis padres. No puedo decir, que la relación esta igual que antes, pero… al menos lo estamos intentando.

Siempre fui apegada a mi padre, y fue una de las cosas que más me dolió. Haberlo decepcionado. En un principio estuve resentida, pero Jedaite insistió y me obligó a hablar con ellos. No sin antes decirme, que para perdonar hay que saber olvidar. Si seguía con la misma actitud, lo único que me provocaría era más dolor. Tenía que dejar ir todo ese sufrimiento… Estuvimos hablando los tres, padre, madre e hija en la biblioteca de la casa de los padres de Jedaite.

Los minutos pasaron, y se volvieron horas. Pero lo más importante, no es el contenido de aquella charla. Lo importante, es que los perdoné, y ellos me perdonaron. Al fin de cuentas, los amaba, y ellos a mí. Ellos siempre quisieron lo mejor para mí.

Ahora estaba hablando con él, había quedado encantado con Jedaite y su familia. Y me estaba exigiendo que tenía que pasar el primero de enero, con ellos. En este momento, al hablar con él, al bromear con él me siento… feliz. Si, después de tantos años de sufrimiento, por fin la vida me sonríe.

-Hija, ¿Cuándo vas a venir con Jedaite?

-¡¡Papá!! ¿Me parece a mí, o te enamoraste de él?

-Hija, cualquiera que me lleve a mi bebé, es el enemigo. Pero hay que conocerlo primero, le voy otorgar el beneficio de la duda, al menos. Hay que concederle algo de suma importancia, hace un excelente tiramisú, y vos lo sabés, me pueden los dulces.

-Está bien pá, te dejo que tengo que hacer la mudanza.

-Ok, besos… ¿Setsuna?

-¿Qué?

-Te quiero.

-Yo también papi -dije con lágrimas en los ojos, era la primera vez después que nos arreglamos que me lo dijó. Y sin más corté la comunicación.

Una vez que llegué al que era mi departamento, y que estaba cargados de recuerdos buenos y malos. No voy a decir que Diamante, me hizo vivir sólo malos momentos. Era una persona, y como tal cometió sus errores, no puedo odiarlo. Todas las experiencias nos hacen ser, quienes somos. Pero ahora, podía enfrentarme a mi pasado, sin sentir aquella opresión en el pecho.

Ahora podía ver el lugar donde había intentado suicidarme, sin ni siquiera estallar en lágrimas. Viendo mis cicatrices, pequeñas, pero visibles. Sólo puedo reprocharme el haber sido débil, y buscar una salida tan rápida. Pero el pasado, era eso. La suma de experiencias, que nos forjan. Que constituyen nuestro presente. Tal vez, hubiera dejado a Diamante, tal vez… me hubiera unido a Jedaite, pero todo este tiempo vivido, me sirvió para ver que no era alguien exento a amar. Que sólo tenía que abrirme, abrir mi corazón…

Rápidamente empecé a ordenar las cosas, dejé la puerta abierta. Jedaite tenía que llegar con cajas para guardar las cosas. Estaba juntando mis libros, cuando escuché el ruido de pasos acercarse, me extrañó que haya llegado tan rápido.

-Jedaite, me podrías alcanzar la pila de libros que dejé en la esquina. Entre mis novelas y los libros de jurisprudencia creo, que estoy compitiendo con una Liberia -cuando sentí el tacto de una mano en mi espalda, inconscientemente supe quien era. No hacía falta que me diera vuelta, trece años no se olvidan de la noche a la mañana.

Me quedé quieta, estupefacta, observando el paquete que estaba armando. No quería darme vuelta, no quería enfrentarme con él. Si realmente pudiera, me gustaría borrarlo. Hacer de cuenta que nunca existió, pero tal vez Jedaite tenía razón… las experiencias, por más que sean buenas o malas, nos forjan, hacen ser lo que somos.

Y Jedaite, no se merecía vivir con sólo una parte de mí… no, cuando él me entregó todo. Él se merecía todo de mí, y lo tendría, enfrentándome de una buena vez con mi pasado. Enfrentándome con él.

-Setsuna… -su voz era la misma, pero algo había cambiado. No producía la misma sensación en mí. Esa voz que antes me transformaba, ahora me dejaba helada. Me di vuelta y lo vi, tan elegante, altivo y hermoso como siempre. Pero esta vez su imagen no me impactó como siempre lo hacía, no… ahora no, sólo veía aquella figura que yo había idealizado, que había puesto en un pedestal.

Ahora… veía al verdadero Diamante, aquel con sus defectos, con su egoísmo. Aquel ser frío, que no le importó romper mi corazón, aquel ser al que sencillamente jamás le importé.

-¿Qué hacés acá?

-La puerta estaba abierta. ¿Dónde estuviste todo este tiempo?

-¿Importa?

-Claro que si, además ¿Por qué te estás mudando?

-Me voy a vivir a la casa de Jedaite -Y si, lo confieso, lo hice de odiosa. Pero no me pude detener, y le mostré el anillo que me había dado Jedaite.

-¿Qué? -gritó, enfurecido. Se acerco a mí, y me levantó abruptamente. Nuestras miradas se encontraron, en las de él bailaba el fuego de la furia. Por más, que su cuerpo y fuerza son mayores a las mías, no me importó. Ya no era la Setsuna débil y dócil. Había cambiado, Jedaite me había cambiado.

-No hacía falta que grites, es sencillo. Me voy a vivir con Jedaite. Punto final. Por favor soltáme, todavía me quedan muchas cosas por equipar –en ningún momento me rebajé, siempre le sostuve mi mirada. Mi orgullo, no iba a ser pisoteado. Nunca más.

-No podés.

-¿Ah sí? Pero por favor, ¿me podés decir quién carajo te crees que sos?

-¡¡Sos mía!!

-Si mal no recuerdo, la última vez que nos vimos me llamaste puta, así que no creo que te importe lo que haga. Además, vos fuiste él que me echó de tu vida. Pero sabés que Diamante, gracias. De no ser por lo que mi hiciste, estoy segura que no le hubiera permitido a Jedaite entrar en mi vida. Me abriste los ojos, me dejaste verte realmente.

-¿Cómo me podés decir esto? Vos sos mía, siempre lo fuiste Setsuna. Vos me amas. ¿Estás haciendo esto por lo que te dije en el entierro de Bella?

Mientras hablaba yo miraba al piso y negaba, no podía creer lo cínico que era. No podía creer, como pude amarlo tanto. Por eso cuando volví a hablar, lo hice mirándolo fijamente.

-No Diamante, no lo hago por eso. Y te equivocas en algo, yo no te amo, más -ni bien salieron las palabras, me sentí ligera, libre. Como si hubiese estado mucho tiempo con un intenso dolor, y de repente… este cesó.

-Setsuna, vos me amas. Vos sos mía, y no importa cómo, esta situación no va a cambiar nunca. ¿Me estas castigando por lo del entierro de Bella? Lo siento, durante toda esta semana estuve llamándote, lo siento mucho…

Se acerco a mí, e intento rodearme con sus brazos. Me alejé como si de peste se tratara, esos brazos no eran los de Jedaite. Esos brazos ya no significaban nada para mí.

-Lo lamento, no son más que dos palabras. Y no significan absolutamente nada si no las sientes de veras. Vos lo que lamentás, es no poder tenerme, como tu perrito faldero. Como un fiel perro, que por más que le pegues siempre va a estar ahí. Pero ya no más, Diamante. Me cansé, esperé por años cualquier muestra de cariño por tu parte, ¿y sabés que fue lo mejor que obtuve? Que por más que yo te entregara mi corazón, vos me insultabas y lo tirabas y apuñalabas, una y otra vez.

-Setsuna, vos sabías en que te metías.

-Si lo sé, pero eso no ameritaba que me hayas tratado con tanta dureza, con tanta frialdad.

-¡¡No podía abandonarla!! Estaba enferma, Setsuna. ¿Querías hijos? ¡¿Como te los podía dar!? ¡¡Cuando ella, estaba sufriendo!!

-¡No cambies de tema! Bella no tiene nada que ver en esto, ¡yo no fui quien la engañó! ¡Y ella no fue la única que sufrió! Yo dejé ¡¡todo!! Por vos, y vos jamás me diste nada, Diamante. ¡¡Nunca!! Ándate, ya no tiene sentido sacar los trapos al sol, ya es tarde para todos –por más, que no sentía lo mismo hacia él. Dolía. Mi corazón dolía, no sé la razón… tal vez, el despedirse de algo hace que nos sintiéramos así, tal vez el saber que perdí tantos años, tal vez… el ver su rostro, y temer caer en sus crueles mentiras. Me di vuelta, las lágrimas quemaban mis ojos, pero me repuse. No me iba a mostrar débil frente a él, no le iba a permitir ganar. Esta vez no.

-Setsuna… -se acercó a mí, y me rodeó con sus brazos.

Me apoyó en su pecho. Quería alejarlo… pero no encontré las fuerzas necesarias, pero me di cuenta de algo en los segundos que nuestros cuerpos estaban pegados. Diamante me abrazaba, como si fuera un niño, negándose a regalar su juguete.

Jedaite me abrazaba, con ternura, amor… no con la posesividad de Diamante. Jedaite, quería que le pertenezca, pero estaba segura que no le importaría hacerse a un lado si eso implicara mi felicidad. Me di vuelta, aún en los brazos de Diamante. Y lo enfrenté, ya no había retorno, era el fin.

-Por favor, Setsuna… no te vayas. Yo… te amo.

Y si hacía falta algo más, para cortar cualquier sentimiento hacia él. Sus palabras, lo habían hecho.

-¡¡Por favor!! ¡¡Esto es el colmo!! ¿Qué es lo próximo? ¿Me vas a pedir que me case con vos?

-¡Si eso hace que te quedés a mi lado, claro que sí!

Quería abofetearlo, pero me contuve, conté hasta 10 y me obligué a calmarme.

- No me querés, no lo suficiente para desear mi felicidad. Y eso no es amor, es la posesión egoísta de otro ser humano. Si realmente me amaras, no me lo dirías de esta forma, si realmente me amaras, no hubieras esperado casi dos meses para buscarme.

-Todo lo que hice fue por nosotros, jamás quise dañarte.

-¡Sos el colmo! ¿El camino al infierno acaso no está pavimentado de buenas intenciones? ¿Sabés lo que pienso? Que lo único que querés de mí, es la devoción que te profesaba. ¿Sabés lo que pienso? Que sos tan poco hombre, que lo único que te hace feliz, es doblegar a la persona que supuestamente decís que amas. Pero yo no soy un juguete, Diamante. No soy ninguna cosa, soy una persona de sangre y hueso, y para que te enteres vengo cargada de sentimientos y sufro. ¿Sino por qué todo cambió entre nosotros, cuando empecé a contrariarte? Y como egoísta que sos, no aceptás que te deje, no aceptás que alguien que no seas vos controle la situación. Pero ¿sabés qué? No te odio Diamante, no te odio porque gracias a lo que viví con vos pude reconocer lo que verdaderamente es el amor. Pude sentirlo, gozarlo y ser feliz… completamente. Y por Dios, que no voy a permitirte que me arruines mi felicidad, te llevaste 13 años de mi vida. Pero esos trece años me cambiaron, me hicieron ser lo que soy. Me hicieron salir de aquel caparazón, ya no soy débil, ya sé lo que es el mundo real. Y por el bien de nosotros, terminemos esto. Basta de sufrir… recordemos los buenos momentos, las risas… y por favor Diamante, déjame ser feliz.

-No Setsuna, la única manera que vos seas feliz, es a mi lado -y antes que pudiera replicar, ya se había acercado para besarme a la fuerza.

Y por fin comprendí, que si quedaba algún sentimiento hacia él, había quedado enterrado. Que en realidad, hace cuanto ¿que no lo amaba? Desde que conocí a Jedaite, el hecho que me haya engañado y dicho que lo amaba, era una mentira. Jedaite se había introducido en mí de a poco. Y ahora era él quien estaba en mi corazón, Diamante… no me producía nada. Intenté en vano salir de su agarre. Hasta que el beso cesó, pero no por voluntad propia. Jedaite había llegado. Estaba furioso, su rostro era clara prueba de ello.

Se abalanzó sobre Diamante, y empezó a golpearlo con sus puños.

-Jedaite, ¡¡Basta!! ¡¡No lo golpees!! -me arrojé a Jedaite, y agarrándolo por la espalda, le pedí, que cesara. Dejó de golpearlo, y me miró a los ojos. En sus ojos bailaba el fuego de la ira, de la furia y… del dolor.

-Viste… siempre vuelve a mí –dijo un triunfante Diamante, desde el piso. Su rostro, estaba magullado por los golpes, estaba medio recostado en el piso. Me tendió la mano y me dijó -Setsuna… vení acá.

-Si esto es lo que querés, creo que estoy de más -y sin decir más, Jedaite encaró hacia la puerta. Se estaba yendo…

-¡¡NOOOOO!!

-Setsuna… tenés que elegir, ¡¡No podés tenernos a los dos!! Ya no puedo esperar más Setsuna, ¡¡decídete!! -Jedaite no se dio vuelta, dijó las palabras de espalda, estaba sufriendo…

-Setsuna déjalo, vos no lo amas a él. Vos me amas, a mí.

Me di vuelta y encaré a él ser que se hallaba en el piso de mi departamento y le dije, algo que ansiaba desde el fondo de mi corazón.

-Diamante… ándate a la mierda –se sintió tan bien decir esas palabras, cerrar aquella etapa de mi vida. Terminarla. Ahora lo único que quería era mirar hacia adelante. Y hacia adelante se encontraba Jedaite, él es mi futuro.

-Jedaite… -susurré en su espalda.

Se dio vuelta, y… pude ver lágrimas en sus ojos. Subí mis manos y las sequé. Alcé mi boca, y bebí aquellas lágrimas, aquel acto… me hizo subir a las nubes. Esas lágrimas eran por mí. Y mi corazón se llenó de gozo, se llenó de…amor.

Y reviví, todos los momentos compartidos. No sabría decir cuando me enamoré de él con exactitud. Pero era un hecho. Quizá me había enamorado de él un poco en ca­da una de esas ocasiones hasta que ese amor me invadió por completo. Y mirándolo a los ojos, sabía que él era la única persona a la cual le quería pertenecer. Cuerpo y alma… el único dueño de mi corazón.

Ya no había ninguna traba para entregarme a él. No había miedos, no había dudas. Sólo estaba la certeza de que era el momento. Esta verdad, él la habrá visto en mis ojos, porque su mirada automáticamente cambió. Y selló el pacto de la mejor manera posible, con un hambriento beso. Borrando todo el espacio a nuestro alrededor. Cuando terminó el beso, alzó la mirada y miró un punto más allá de mí.

-La próxima vez que te vea -le advirtió con una serenidad escalofriante-, sean cuales sean las circunstancias, te mataré. No habrá ley, ni arma, ni el mismo Dios, que pueda impedirlo. Así que si valoras tu vida, no vuelvas a cruzarte en mi camino. Y mucho menos te metas con lo que es mío. Vamos…

-Pero el departamento.

-Cerrá cuando te vayas abuelito.

-Pero…

-Setsuna, estoy que exploto. No soy un monje, ¡¡más de un mes!! Y por Dios, acelera el paso, porque te hago el amor, acá mismo, sin importar los espectadores.

Así que en ¿cuánto? Diez minutos ya habíamos llegado a su casa, y como prometió… ni bien salí del auto, me arrinconó contra el capote del auto, el cual era mi BMW, y me empezó a besar, con ferocidad.

Con las ansias de todos estos meses de espera de pasión acumulada. Pero no sólo besaba cegado con la pasión, besaba con amor. ¿Por qué quien podía besar de esta manera, si no te ama? Con sus suaves labios y lengua, acariciaba mi rostro. Cada parte de ella y mi cuello fue besada por él. Entregándose por entero. Y con cada caricia, que me daba… mi amor por él crecía más y más. Tratándome como si de una joya se tratara… con tanta delicadeza, con tanta ternura. Con tanto amor.

-Consíguete un vestido y algunas flores porque, cariño, vas a obtener un nuevo nombre -me susurró en mi oreja, mientras la atormentaba con su boca. Su aliento, calentaba todo mi ser. Invadiéndome de escalofríos, de placer, enardeciendo mi ser. Anhelando tenerlo en mi interior, y suplir la dolencia que me quemaba, el vacío de mi cuerpo.

-¿Qué significa eso? -dije entre jadeos, sus manos jamás se habían quedado quietas, ya me habían despojado de mi campera y habían desabrochado mi camisa, sus dedos pellizcaban mis pezones, enviando descargas eléctricas directas a mi centro, que palpitaba dolorosamente.

-Significa que en este momento vamos a hacer a un nuevo integrante de la familia Kattalakis, por ende cuando podamos caminar, vamos a casarnos.

-¿Tan seguro estas de tus habilidades?

-Oh si querida, pero primero, debo decirte que no voy a aguantar mucho. Me hiciste sufrir, así que este va por mí, pero no te preocupes… te voy a resarcir de la mejor manera Gataki.

Y antes de que pudiera replicar, había subido mi pollera y bajado mi ropa interior y la bragueta de sus pantalones, su miembro saltó, poderoso, duro de necesidad. Viendo el hambre en sus ojos, mi cuerpo tembló.

Mi útero pulsaba de necesidad, bajó sus labios a los míos, su lengua bailaba con la mía, famélica, feroz, podía beber su dulzura, el sabor de su boca, su aliento fundiéndose al mío. Creando algo único e irrepetible. Sus dientes mordisqueando mis hinchados labios.

Él me besaba, me daba el aliento que yo no era capaz de tomar. Y cuando sus dedos se adentraron a mi sexo, sentí como todas las sensaciones se precipitaba a mi centro. Gimiendo, aún en su boca, sus dedos invasores, eran apretados por mi interior. Me encontraba enlazada a él, como si fuera una pitón. Brazos, piernas, alrededor de su cuerpo, mis caderas lo incitaban, lo llamaban para que calmara aquel exquisito dolor, ese vacío que sólo él podía llenar.

Cuando retiró sus dedos, gemí en protesta, pero rápidamente. Reemplazó la caricia de sus dedos, por su miembro, la suave textura de él acariciaba mi entrada. No hacían falta más juegos previos, estaba preparada, sedienta de él, hambrienta de él.

Entró llenándome. Ambos jadeamos en el momento de la unión, la dura carne inmersa en la suavidad, en la profunda, insoportable fusión de nuestros cuerpos. En algo simplemente… perfecto. Este era mi lugar, el lugar a donde pertenecía. Los brazos de Jedaite.

No podía moverme. Estaba empalada, colmada, estirada; fija contra el capote. Los dedos de mis pies apenas tocaban el suelo, se arqueaban debido al placer. No quería moverme. Quería encontrarme siempre así, sostenía en el lugar por la implacable presión de su pene contra la abertura de mi útero.

Y cuando volvió a empujar, con más fuerza, con tanta ferocidad, mi cuerpo estalló en mil pedazos. Todas las terminaciones nerviosas, sensibles, a cualquier contacto. Sumergida en un niebla de inconsciencia. Él seguía bombeando, entrando y saliendo. Pero no tardó mucho, lo sentí tensarse, por fuera y por dentro. Y luego explotó. Llenándome con su semilla.

Nos quedamos así, saciados, colmados, por algunos minutos. Tal vez fueron horas, pero no me importó, no podría imaginar mejor lugar donde estar. Arriba de mi auto, aferrando el cuerpo de Jedaite, siendo el garaje el único testigo de nuestra entrega.

-Vamos, que tengo que amarte como te mereces. Además hay que borrar a ese jubilado, de todos tus recuerdos.

-Sos terrible, pero primero te tengo que dar algo.

-¿Te vas a poner un baby doll rojo?

-¿Para? Si en dos segundos me lo vas a sacar.

-Interesante punto, pero discutible -dijó imitando a homero.

-Bobo -dije sacándole la lengua.

-Y esta va a ser la madre de mis hijos…

Cuando volví a su encuentro, estaba acostado en su cama. Con los ojos cerrados, con su dorado, musculoso, y ahhh suspirable pecho (aunque no exista la palabra… créanme, se merece la invención) Estaba vestido sólo con jeans, sus pies descalzos, colgando de la cama. Su pelo revuelto, sus brazos flexionados, y sus manos detrás de su nuca. Y verlo así tan hermoso, tan perfecto, tan… mío.

-

Podría quedarme despierto sólo para oírte respirar
Verte sonreír mientras duermes
Cuando estás muy lejos soñando

-

Me subí a horcajadas de él, y empecé a besarlo. Labios, parpados, sus pómulos, su oreja, mi aliento y labios lo acariciaban. Y cuando abrió sus preciosos ojos… supe que llegue al cielo.

-¿Y el baby doll?

-Me puse una bata, no jodas. Además primero quiero darte este regalo. Me porté muy mal en navidad, y no te di lo que merecías. Toma -Le entregué una caja de terciopelo.

-¿Un collar con un candado?

-Sip, como Sid y Nancy de Sex Pistols. Yo voy a tener la llave de ese candado. Y vos la mía, mira. –Le mostré el collar a juego con el suyo- Eso sí, espero que no terminemos como ellos.

-Entonces, voy a intentar no matarte.

-Jedaite… Antes que nada, quiero darte las Gracias. Por todo, por salvarme, por quererme, por amarme. Por darme todo, sin pedirme nada a cambio.

-Setsuna no hace falta…

-Shh- lo callé con mi dedo en su boca, él lo besó inmediatamente -Déjame ponerte el collar, y mientras escucha. Nunca me sentí así, tan en el aire, tan… no sé ni cómo describirlo. Pero quiero que sepas, que Te amo, Jedaite. Y no es síndrome de Estocolmo, ni nada por el estilo. No te amo, porque me hayas salvado la vida. Te amo porque me curaste este corazón roto, te amo… por desvivirte para lograr que sonría, por soportar mis neurosis, mis cambios de humor. Por ver conmigo Armagedon, y darme kleanex cuando se muere Bruce Willy. Si lo pienso ahora… no te dije estas palabras antes, porque estaba aterrada, tenés tanto poder sobre mi Jedaite. Jamás me sentí así, anhelando a cada instante escuchar tu voz, sentir tus brazos, hacerte enojar, reír. Lo que siento con vos, es diez veces más fuerte que con Diamante, estaba tan sorprendida porque alguien pudiese quererme y no desear ningún tipo de poder sobre mí. Tan sorprendida de que pudieses quererme y no quisieses cambiarme. Y yo… yo no pensé que pudiera volver a amar. ¡Pero estaba equivocada! Y me sorprendí queriéndote decirlas a lo largo de estos cuatro días, pero las palabras no salían. Se morían en mi boca, pero cuando… enfrentaste a Diamante, cuando pensaste que me iba a quedar con él, cuando te hiciste a un lado. No pude concebir siquiera la idea, de no verte nunca más, de no escuchar tu voz. Me di cuenta que me amas tanto, que no te importa tu propia felicidad… y de ahora en adelante mi amor, te vas a cansar de oír estas palabras. Te amo Jedaite, gracias por rescatarme, por curarme, por amarme.

-

Puedo gastar mi vida en esta dulce rendición
Puedo quedarme perdido en este momento por siempre
Cada momento que paso contigo es un tesoro para mi

-

Las palabras fueron cargadas, de amor, de gratitud, de mis lágrimas que descendían por mis mejillas, pero no eran lágrimas de tristeza… no, eran lágrimas de felicidad. ¿Quién dice que los hombres no lloran? Para mí no es una muestra de debilidad, es una prueba de amor. El hombre que es lo suficientemente valiente como para llorar es más fuerte que el que finge que no siente nada. Viendo las lágrimas en Jedaite… mi corazón se hinchó, aumento de amor hacia él. Porque no le importó mostrar su lado vulnerable, no le importó parecer alguien débil. Sólo le importó mostrarme, cuánto me ama.

-

No quiero cerrar mis ojos
No quiero quedarme dormido
Porque me perdería de ti, baby
Y no quiero perderme de nada

Porque hasta cuando sueño contigo
El más dulce sueño jamás lo lograría
Todavía te extrañaría
Y no quiero perderme de nada

-

Caímos los dos unidos en aquella cama gigante, ya nos habíamos entregado nuestros corazones, ahora sólo quedaba sellar aquel pacto con nuestros cuerpos. Unirnos, ser uno solo. Unidos por el amor. Nuestros besos eran tiernos, suaves… después pasaban a ser feroces, luego volvían a ser tiernos. Porque no había urgencias, teníamos toda la vida para amarnos. No sabría decir cómo, pero a los pocos segundos ya me había sacado la bata.

-Esa es mi chica, siempre lista.

-Te lo dije, chica boy-scout.

-Setsuna… no sabes ni prender una hornalla.

-Cállate y bésame.

-Como ordene mi general…

Pero no me hizo caso, pero que importaba… no volvió a besar mis labios, sino mi cuello, el valle de mis senos… ahh, y a atormentar mis pezones. Mordiendo, lamiendo… y luego respirando sobre ellos, endureciéndolos aún más. Mis manos vagaban libremente por su espalda, acariciando sus músculos, sintiendo como se contraían cada vez que me tocaba. Bajando con mis manos a su espalda baja, acariciando por encima del molesto jean, sus prietas nalgas…

-¡Sácate el Jean! ¡¡Ya!!

-¿Ansiosa?

-Hace meses que quiero comprobar en nombre de la comunidad científica algo, así que ¡¡no interrumpas el progreso de la humanidad!!

-¿Qué tenés que comprobar?

-¡Ahora!

-¿Contenta? -me dijo cuando cumplía mi orden. Había salido de la cama, y el jean se hallaba enrollado en uno de sus pies. Frente mío se alzaba, un imponente espécimen, un Dios caído del panteón griego. Perfecto por donde se lo mirase… 100 por ciento babeante para mi persona. Fui gateando a su encuentro como la gataki que era. Su miembro se erigía, duro, poderoso, suculento. Estaba famélica, se me hacia agua la boca de sólo pensar en su sabor, de sentirlo en mi boca. De apretar con mis dedos aquella fantástica muestra de lo que es un buen culo.

-¿Gataki quiere un poco de leche?

-Ohh. Jedaite… y yo que pensabas que no eras malhablado.

-El fin justifica los medios, gataki.

Cuando lo pude tener en mi boca, ahh… gemí en gozo provocando que Jedaite se tensara. Su carne era saboreada por mi lengua, una y otra y otra vez, quería devolverle todo lo que hizo por mí, todo lo que hace por mí. Su vena latía en mi boca, estaba palpitante, duro y podía saborear su sabor. Salado, intoxicante… Mi boca, mi lengua acariciaba toda su extensión, mis manos me ayudaban a brindarle aún mas placer. Las manos de él se tensaban en mi cabello, revolviendo, agarrándolo con fuerza, con dolor… pero un dolor único, exquisito.

-¡¡Nirvana!! Esto es el Nirvana -susurré, cuando mi lengua daba lametazos a la punta de su pene, saboreando su sabor de la misma fuente.

-¡Setsuna! -gruñó- para… yo te voy a enseñar lo que es el nirvana, y no me culpes después si no podés formular un pensamiento coherente.

Me separó de mi tarea, sólo para encargarse de mí de la misma manera. Con su boca, con su lengua, con sus manos, por todo mi cuerpo. Como si fuera un pulpo, sin dejar de lado ninguna parte de mi anatomía. Provocándome, inclusive en lugares que no sabía de su existencia. Me encontró puntos G por todo mi cuerpo. Haciéndome estallar en clímax tan poderosos, que no sentía nada, sólo el calor, el latir de mi centro. Y cuando me había brindado los mejores clímax de mi vida. Entró hasta al fondo, uniéndose, fundiéndose en mí.

-Papá está ansioso, en conocer a Stefano.

-¿Quién te dijo que ya me dejaste embarazada? -hablar, costaba, pero… si había algo que disfrutaba, era esta intimidad. Bromear, inclusive en un momento, donde nuestros cuerpos estaban al límite.

-Un padre, sabe.

-¿Super espermatozoide? ¿El terror de las mujeres que no quieren tener hijos?

-Sep, no hay criptonita para mí.

-Oh, querido, claro que la hay. Una palabra. Vasectomía.

-¡Setsuna! Eso no se le dice a un hombre jamás, y menos en un momento como este ¿Querés que me agarre una apoplejía? ¡¡Mis soldaditos sufren!!

-Entonces, que hagan un buen trabajo.

-Ohh, eso tenlo por seguro.

Y si la anterior vez fue demasiada rápida, esta fue todo lo contrario. Era una prueba, a ver quien aguantaba más. Nuestros cuerpos sudados, unidos por no sólo la carne, también por nuestra transpiración, formando un único aroma.

Un aroma, puramente nuestro.

Estábamos unidos, cuerpo, y alma, nuestros corazones latiendo al mismo latir. Sincronizados en una misma frecuencia. El espacio físico, se borró de nuestro alrededor, no sentía nada más que Jedaite. Su cuerpo, rodeándome, amándome. Su voz susurrándome cuanto me amaba, las cosas que me haría. Como me veía él a través de sus ojos. Me besaba los labios mis muñecas, mis cicatrices.

Jedaite… me besaba el alma.

Y cuando los dos sucumbimos al clímax, cuando quedamos inertes, él aún arriba mío. Adentro mío. Había tenido razón, había llegado al nirvana, pero no por algo tan simple como el placer físico. Sino porque esto es sólo una parte, para demostrarnos nuestro amor.

-Te amo -susurré en su oreja.

-Yo también Gataki… Te amo desde siempre.

Aún unidos, cambiamos de roles, él abajo, yo arriba. Mi cabeza descansaba en su pecho sintiendo los latidos de su corazón.

-

Acostado al lado tuyo sintiendo tu corazón latir
Y me pregunto qué estás soñando
Me pregunto si soy yo a quien estás viendo
Luego besó tus ojos
Y le agradezco a Dios que estemos juntos
Y sólo quiero quedarme contigo en este momento
Por siempre y siempre

-

En nuestros cuellos estaban los mismos collares, con el mismo candado. Simbolizando nuestra unión. Yo era de él, él es mío. Nuestros corazones están unidos, para siempre. Ambos tenemos la llave de nuestros corazones… Ambos, nos tenemos.

-

No quiero perderme de una sonrisa
No quiero perderme de un beso
Sólo quiero estar contigo
Aquí mismo, contigo, tan sólo así
Yo sólo quiero tenerte cerca
Sentir tu corazón muy cerca al mío
Y sólo quedarme aquí, en este momento
Por todo el resto del tiempo

-

Mi cuerpo estaba agotado, no quería dormirme. Quería sentir el calor de él para siempre. Sus brazos alrededor mío. Su corazón latiendo en mi pecho, su aroma en mi cuerpo. Pero no importaba lo que disponía el mañana, siempre y cuando estuviera Jedaite a mi lado. Siempre y cuando su amor, sus brazos estén alrededor mío… jamás, perdería.

Siempre ganaría, porque no importaba qué, al final del día mientras él este. Jamás me sentiría una perdedora. Todo lo contrario, era una ganadora. Porque a pesar de todo… lo había ganado a él.

Ya no estaba perdida… había encontrado el mejor premio. Alguien a quien amar. Alguien que me ama.

-

No quiero cerrar mis ojos
No quiero quedarme dormido, si
Y no quiero perderme de nada

-

Fin


Reportándose su Generala (con su harem y cajas de kleenex)

Siendo consolada por todos mis bebes. Si bien lo terminé hace bastante, el dolorcito sigue. Me gusto muy mucho, como bien dirían por mis paramos, jaja, a lo que iba; es que adoré escribir a mi Setsu. ¿Se nota no? Y este chap cada vez que lo leo… no sé, como que me emociona, ¡¡es tan duro ver crecer a los hijos!!

Yo sigo llorando…. Espero que les guste, que les haya llegado todo lo que les quise transmitir, a través de este personaje (No tiene planeta, ¡pero me tiene a mi!) Y lo más importante, que les haya servido para pasar el rato.

Ahora sep…

Besos, Tamagochiteros

PD: Declaimer, de ahora en adelante Gaby no se hace responsable por los errores ortográficos. Un de nada, a mi estrenada editora, quien prefiere estar en la clandestinidad.-(Se presume que es la posible asesina de J.F. Kennedy, y autora intelectual de la caída de las torres gemelas)-

PD2: Siempre me olvido esto… Canciones: Winter Sleep. Olivia lufkin (See, otra vez Nana) I don't want to Miss a Thing. (No quiero Perderme de Nada)Aerosmith (Para las argentinas… ¡La propaganda de Arnet, jajaj me mata Toby!)

Para no quitar la emoción del final de Setsu lo hago corto, las vemos en quince días (unos más otros menos) para el final de Ami!! No se lo pierdan!! Besos!!

Replys de Haruka!!

Nubia: No Kaoli y Mal no tuvieron nada que ver, así que respira tranquila. Con Camile todos nos la agarramos, fue genial el gran canalizador de agresividad de este fic. Bueno, menos Gaby que ella se la agarraba con nosotras, así que no necesitaba a Camile. Lo de setsu y Haru se hizo en vivo, aunque después tuve que editar a Setsu, a veces dice puras incoherencias jajaja Soy mala!! Seee, Michi y Haruka se dieron al amor así muy libres y sin mucha vuelta, se atraían y se amaron. Nada más y nada menos. Sigo sosteniendo que fuiste la primera en darte cuenta, y eso es lo único que voy a hablar al respecto hasta dentro de un mes. Besos!!

Kumiko Kou: Haruka vuelve a ser la persona divertida que era, ya tenía que divertirse un poco la pobre. Además las peleas de Setsu no hicieron más que empezar, ellas son así. No creo que nada las detenga!! Ya viste cómo terminó setsu, sólo faltan dos más! Cariños!

Shanebilasi: Ya falta poco para saber como termina, a no desesperar!! Aunque yo también muero del ansia!! Besos!!

Setsu: Perra te contesta Haru, lo único que te voy a decir es JODETE, si no querés que te pasen esas cosas, avíspate!!

Maritza: No le va a costar mucho arreglarse con Setsu a Jed, si a esa le gusta más el … que respirar jajaja. Soy mala! Cariños!!

Darienlover: Lo de Setsu y Haru es tensión sexual, la morocha está atrraida por la rubia. No te preocupes jajaja, es que es tan fácil pegarle a Setsu salta por nada. Ya verás como se soluciona el problema con Mal, falta poco, paciencia!! Besos!!

ISA1181: Que bueno que te gustó el capítulo, seee Michiru tiene una debilidad por Haru, pero la verdad es que todas la tienen jejeje. Qué pasará con Mal… es un secreto! Besos Isa ya no falta tanto para que todo termine!!

Jenny!! No me contaste el episodio!! Mala amiga!! Esas cosas se comparte jejeje. Ya viene la inauguración de Roma, con eso se cierra todo, así que no falta tanto, sólo unos 10 meses!! Ya veremos que pasa no voy a confirmar ni negar nada. Soy Suiza!! Ves, la boludeces se pegan!! Muacks!!

Lumar: Me hiciste sufrir!! Casi muero con Haru muerta, y después!! Aaa que bronca! Jajajaja Pero bueno, ya te perdoné, espero que actualices pronto! Todas esperamos que vuelva Mal, es demasiado sexy para que se lo quede una sola mujer jajaja Besos y abrazos, ya falta poco para el final!!

NeoReina! See, todo es una vinculación completa, una cadena de 6 grados acá hay como mil, pero bueno, la idea se entiende. Ya no falta nada para terminar, espero que te guste!! Besitos!!

Elizabeth: …..

Pame!! Y mirá que te perseguí para que me subieras la review, sos mala con mi corazoncito, después de contagiarme digitalmente el embarazo no te quedó más que jugar con mi alma de escritora frustrada!! Mal es universal, nos pertenece a todas!! Te mando besotes, nos hablamos después!!