Stage 14: El pez muere por su boca

Genbu P.O.V.

Debía haber hecho esto hace mucho tiempo, fui un tonto al dejar que las cosas llegaran tan lejos. Pero ahora debía utilizar esos privilegios que todo político poderoso en el mundo tenía a su favor, aunque nunca fui adepto a la idea de utilizar mi poder para intimidar o silenciar a alguien más. Quería ser mejor que eso, pero a veces había que ensuciarse las manos por un bien mayor.

Como mis hijos.

-Sayoko-san, ¿Están ya los tres dormidos?- cuestioné.

La mujer asintió levemente cruzando ambas manos sobre su delantal. Miré el reloj en la pared pensando en que sería natural que mis hijos durmieran, eran las dos de la mañana. Ella venía a despedirse por motivos de su día libre, aunque parecía reticente a irse. Después de todo lo que había acontecido.

-Puede mover su día de descanso si así lo desea, Sayoko. Pero vaya a dormir, mañana quizás será peor-

La mujer se vio sorprendida de que adivinara sus pensamientos, pero si había alguien en este templo que dedicaba su vida al bienestar de esos tres, además de mí, era Sayoko y con un gran alivio lo permitía. Yo era solo un hombre tratando de guiar a tres jóvenes por un buen camino, incluso si Lelouch y Suzaku fuesen más que capaces. Seguía siendo el adulto responsable.

-Pero dígame, ¿Los príncipes de Britannia se han marchado ya?-

Había escuchado que el Príncipe Schneizel había tenido un par de problemas estableciendo contacto con la madre patria para informar de su situación. Debido a eso, tendría que pasar al menos un par de días aquí en Japón. Entonces me vi obligado a ofrecer el templo como lugar de hospedaje, cruzando los dedos tras mi espalda para que no aceptaran.

Debo admitir que solo funcionó por la insistencia de Clovis por alejarse de este lugar. El Príncipe Schneizel consiguió de inmediato habitaciones en un hotel bastante lujoso del centro y yo solo les facilité el transporte.

Entonces quedaba un pequeño asunto por resolver.

-Bien, Sawasaki-

Estábamos solos.

Tenía horas aquí encerrado en el dojo, causando más su furia. Quizás era hora de darle el uso correcto a este lugar.

Tomé un bokken de la pared y me acerqué con la punta arrastrándose por todo el piso. Sawasaki retrocedió, aunque no era una espada de verdad.

-Genbu…deja de bromear- insistió cuando ya no tenía hacia donde hacerse. Tocó con sus manos la pared buscando algo que lo ayudara pero no había nada. -¡Basta!-

¿En serio? ¿Debía tenerle piedad después de todo?

Hace tanto tiempo que no sostenía esto entre mis manos.

Su peso balanceándose y conectando era pura dicha.

Muy mal para Sawasaki.

Su cuerpo voló más de un par de metros, se había logrado proteger con ambos brazos pero el dolor lo tumbó.

GENBU, ESTO ES DEMASIADO!- gimió -¡POR UN ESTUPIDO BRITANNIAN!-

No lo dejaría hablar.

Levanté el bokken sobre mi cabeza y lo bajé con la fuerza de ambas manos. Rodó apenas protegiéndose de ese golpe, pero yo solía ser más rápido que Todou en el contraataque. Cuando después de rodar su rostro quedaba boca arriba, no pudo predecirlo.

SMACK.

Un sonido sordo y que para su infortunio no le quitó la consciencia. El bokken conectó en medio de sus ojos pero no lo hice con la intención de matarlo, solo una gran marca y un dolor que duraría semanas.

Se retorció ante esto sin poder hablar, y en el movimiento noté que quizás había roto su nariz.

Bien.

-¿Volverás a meterte con mis hijos?- siseé.

No podía contestar. Pero tomaba sus negaciones como un avance.

-Mas vale que lo recuerdes por la mañana-

Levanté el bokken y conecté de nuevo. Todo se le apagó.


Hola hehehe si llegaron hasta aquí es que disfrutaron del capítulo y de la venganza de Genbu, pero me apena decirles mis inocentes palomitas que no, XD Esto no es una parte real del fic XD pero lo disfruté! JAJA :D Feliz día de los inocentes, ¿Cómo creen que maltrataría a Sawasaki de esa forma? Aún n.n

Ya ya, perdónenme y sigan con el verdadero capítulo, aunque no se qué será peor, si la broma o el real

anySuzuki


-¿Qué fueron esos disparos, Primer Ministro Kururugi?-

-¡Cierren el perímetro!-

-¡Protejan a los príncipes de Britannia!-

-Hijo… hijo ¿Me escuchas?-

-¡Onii-sama!-

-Primer Ministro Kururugi ¿Puedo ayudar?-

Stage 14: El pez muere por su boca

Genbu P.O.V.

Nunca debí de posponer algo tan importante, pero tampoco había tenido el tiempo de arreglarlo. Ahora confirmaba todos mis malos presentimientos y mi palabra se reforzaba: "Nunca había que posponer los asuntos de mi familia" porque me arriesgaba a esto. Al principio pensé que solo era extra precaución de mis hijos el que quizás se hubieran movido a otra habitación sin informarme, para estar lo más lejos posible de Clovis y los demás.

Después dejé de pensar en las coincidencias.

Este templo había caído en un nuevo y espeluznante silencio que me erizaba la piel.

Entonces decidí preguntar y no me topé con nadie. ¿Las cuatro espadas? Se supone debían estar en guardia. ¿Gottwald? Seguramente estaba escondiéndose con mis hijos. ¿Sayoko? Esto era más que una gran coincidencia.

Salí y caminé hasta la entrada del templo buscando alguna señal de vida, pero solo logré que los rayos del sol me cegaran un poco, levantando mi brazo para escudarme.

Fue cuando mi vista se adaptó a la luz, que vi algo bastante extraño en las escaleras.

Una persona, sentada en los escalones.

Mi respiración se detuvo por un para de segundos. No era cualquier persona.

¿Nunnally?

-¡Onii-sama!-

Aquí morían mis sospechas y se convertían en realidad. Me tiré a correr escaleras abajo lo más rápido que podía, pero además de Nunnally no distinguía bien lo demás, aunque el solo hecho de haber llamado a su hermano me daba la razón de que estaba con ella.

¿Pero por qué…?

¿Querían huir?

Escuché un disparo que partió mis pensamientos entre razonable e imposible.

Lelouch y Nunnally nunca harían esto. Para empezar. Comencé a saltar de dos en dos los escalones con mi pié casi resbalando en todos, pero el pensamiento razonable se hacía abría camino entre todo el caos.

Habían sido sacados del templo.

Otro disparo.

Y no le tomaba a un genio saber por obra de quién.

Cuando al fin estaba lo bastante cerca, mi corazón latía fuertemente dentro de mi pecho por la adrenalina. Pero alcancé a Nunnally sentada en los escalones, mirando con desesperción un punto todavía más abajo.

Ahí fue cuando los vi. Lelouch tratando de subir las escaleras a toda costa.

Sawasaki apuntando a la espalda de mi hijo con una precisión que me detuvo. Estaba muy lejos para hacer algo…

-¡Onii-sama!-

-¡Lelouch!- reaccioné.

Él nos miró a ambos por una fracción de segundo que parecía haber detenido la escena. Quizás habíamos cometido el mayor error al distraerlo. Quizás habíamos sentenciado lo peor que podía pasar, cuando su pié resbaló en el escalón que trataba de alcanzar, estrellando su cuerpo fuertemente contra la piedra.

Sawasaki me vio, juro que me vio. Aún así siguió apuntando a mi inmóvil hijo con una sonrisa complacida.

Apreté los puños en impotencia.

De nuevo en menos de una semana…

Gottwald saltó de entre los árboles por detrás de Sawasaki y con el peso de su cuerpo lo tacleó sin compasión alguna. El arma volando lejos de sus manos al instante.

-¡Maldito Britannian!- gritó tratando de levantarse a continuar lo que había empezado. Pero el Britannian se puso de pié más rápido y con la suela de su bota aplastó la cara de Sawasaki contra el suelo. Inmovilizándolo al instante.

Respiré profundamente.

-Yo me encargo, Nunnally- tomé su mano solo por un segundo antes de echarme a correr el resto de las escaleras. Ella asintió fugazmente, desesperada por ver a su hermano, pero de eso me encargaría yo.

Lelouch levantó la cabeza al escuchar la queja de Sawasaki y se vio bastante complacido por eso, pero poco después se había la había vuelto a recargar en el escalón.

No estaba para soportar esto aún.

Terminé de brincar el último tramo, maldiciendo la longitud de esto, Gottwald me cruzó a la mitad del camino subiendo con la misma rapidez que con la que yo bajaba, pero no le presté importancia. Tal y como temí, Lelouch no estaba del todo consciente.

-Hijo…- me arrodillé en el escalón, pasando una mano por su rostro –Hijo, ¿Me escuchas?-

Tenía los ojos semi-abiertos pero estaba seguro de que no estaba del todo consciente. Metí una mano por debajo de su cuello y traté de levantarlo, solo que me topé con una humedad bastante inesperada. Retiré mi mano como reflejó, pero al admirar el carmesí en ella, mi cuerpo comenzó a temblar en furia.

Oh demonios.

Senté a Lelouch como pude y recargué el peso de su cuerpo en mí para examinarlo mejor, pero pudo notar su inconsciente molestia ante el movimiento. Aunque no pude hacer nada más, personas comenzaron a gritar a mí alrededor.

-¡Cierren el perímetro!-

¿Qué?

-¡Protejan a los Príncipes de Britannia!-

Oh cierto ¡Cierto!

-Ow…- moví a Lelouch bruscamente en lo que me quité el saco y provoqué un poco de su regreso a la realidad.

-Lo siento, lo siento- musité mientras sacaba mi otro brazo, aunque dudaba que me escuchara. Entonces al volver a mirarlo, descubrí el origen de la sangre.

Otro golpe en la cabeza, esto no terminaría para nada bien. Pero volví a recargarlo en mí y utilicé el saco para presionar la herida en su cabeza.

-Auch- se quejó de nuevo.

-Shh…-

Había demasiada gente alrededor, y escuché pasos aproximándose rápidamente por mi espalda. Gire para ver quién era y mi piel definitivamente se volvió a erizar ante el reconocimiento.

El segundo Príncipe Schneizel. De todas las personas.

Entonces arrugué el entrecejo bastante confundido y me moví un poco para buscar con la vista a Nunnally. Sorprendido noté que no se encontraba en las escaleras, pero de la misma forma sabía que ella no podía ir a ningún lado por su cuenta. Comencé a asustarme de nuevo cuando por fortuna recordé a Gottwald.

Increíble, el hombre sí que era dedicado.

Eso todavía me dejaba con un problema entre mis brazos.

Cuando el príncipe rubio me alcanzó en los escalones, no evité preguntarme al princpio por qué.

Entonces revisé de nuevo que el rostro de Lelouch siguiera cubierto, pero eso nunca detendría su boca. Sería uno de esos momentos en los que no debía hablar aunque fuera de vida o muerte.

-Primer Ministro Kururugi ¿Puedo ayudarlo?-

Schneizel se plantó frente a mí con una preocupada expresión a lo cual me negué muy rápido.

-Todo bajo control, al parecer solo fue un pequeño susto- comenté, entonces me puse de pié de la manera más estable posible. Pero Lelouch comenzó a moverse bastante incómodo por la manera en que lo levanté. Así que apreté la tela contra la herida en su cabeza y aseguré que el saco no se moviera más.

Scnhneizel me miró no muy convencido, pero asintió ante mis palabras dando un par de pasos hacia atrás. Entonces se giró a los hombres que seguro venían como sus escoltas y con una señal, todos se retiraron. Aunque estaba seguro de que todos habían visto lo que había sucedido.

Pesé mis opciones y saltó una tercera campana de alarma en mi cabeza.

¿Dónde estaba Suzaku?

Bajé las escaleras con Lelouch firme en mis brazos y dejé al Primer Ministro de Britannia hacer lo que quisiera. No me giré una sola vez, pero mi vista se encontraba clavada en Sawasaki.

Le propiné un puntapié a su inmóvil forma en el suelo, todos a mi alrededor miraban con curiosidad.

-¡Argh!- volvió a la realidad con el golpe y sonreí por mera satisfacción de un deseo reprimido, al mismo tiempo que recordaba que ese seguía siendo un punto sensible del hombre, Suzaku lo había pateado ahí mismo bastantes veces. Se encontraba en recuperación.

Eso no me impidió proceder con mis preguntas.

-¿Dónde está Suzaku?-

Sawasaki seguía revolcándose en el suelo incapaz de contestarme, pero entonces Lelouch intervino en un susurro apenas entendible.

-Sawasaki…les hizo creer que fuimos sacados del templo y se fueron siguiendo un auto- reprimió muy mal un quejido al final.

¿Fueron?

Quizás eso explicaba la ausencia de todos.

Pero no tardarían mucho en darse cuenta de que era fals-

Un auto paró en seco a pocos metros de nosotros y eso levantó la guardia de los hombres del Príncipe Schneizel, quien de inmediato bajó las escaleras hasta posicionarse a mi lado completamente confundido. Aunque yo sabía quiénes bajarían del auto. Las puertas fueron azotadas para darle salida a mi hijo por el lado del copiloto, y Todou siendo el conductor. Las cuatro espadas les pisaron los talones a ambos con sus armas listas, apuntando en ninguna dirección en especial.

Suzaku fue el primero en llegar ignorando a los demás, pero en el momento que abrió la boca, la cerró de inmediato al notar la presencia del príncipe Schneizel a mi lado, aunque también debío haber tenido mucho que ver la manera en que abrí los ojos advirtiéndole esto. Se mordió el labio inferior mirándome, luego a Lelouch, por último a Schneizel y de nuevo empezando el ciclo.

Todou entendió la situación poniendo ambas manos en los hombros de Suzaku y haciéndolo a un lado.

Dio un leve asentimiento como reconocimiento al príncipe de Britannia, pero la plática se centró en nosotros.

-Sugiero una exhaustiva revisión con el doctor- habló Todou. Lelouch a sabiendas de que no podía decir ni pío, solo gruñó en completo desacuerdo.

-Iba a decir lo mismo- asentí, entonces mi viejo amigo se acercó para recibir al paciente. Para empezar, era obvio que dicha revisión no se llevaría a cabo aquí por cuestiones de seguridad. Y casi por el mismo motivo, yo no me podía mover de este templo mientras los príncipes de Britannia y Sawsaki siguieran aquí, pero eso no significaba que no podía mover a mis hijos fuera de sus garras.

Suzaku poco a poco comenzó a entender la idea, pero su entrecejo se juntó en preocupación por un tercer miembro faltante. Después de que Todou había tomado firmemente a Lelouch, con mi saco en su cabeza, me giré para revisar nuevamente si había rastros de Nunnally, por fortuna ninguno. Pero entonces iría a buscar a Gottwald para que reuniera a estos tres.

-Solo llévalos, Todou. Confío en tu juicio- fue mi despedida.

El hombre asintió y alejó prontamente a Lelouch de la vista de todos, subiéndolo al auto en el que hacía unos segundos había llegado. Suzaku tardó un par de segundos en seguirlo, su vista clavada en el príncipe de Britannia, pero fue llamado por Todou y de inmediato lo siguió.

Las cuatro espadas se quedaron aquí en el templo una vez que el auto se alejó, pero les tenía un pequeño trabajo pendiente.

Sawasaki seguía retorciéndose en el suelo.

Con solo un ligero asentimiento, juro que ví celebración en sus rostros y un brillo de por fin aparecer en sus ojos. Los cuatro, los cuatro buscaron tomar a Sawasaki de alguna parte del cuerpo para ponerlo bajo custodia, desapareciéndolo de mi vista en tan solo un instante.

Ahora podía admirar el silencio a mi alrededor y un poco de verdadera calma se asentaba en mi estómago al saber que tenía al menos a uno de mis hijos adoptivos lejos y pronto le seguiría Nunnallly, pero además de eso ya nada intervendría en esta reunión. Ese estrés dejaba mis hombros bajar de su anormal posición al menos unos centímetros, dejando espacio en mi cabeza para pensar en lo siguiente que haría.

-Los adolescentes suelen meterse en bastantes problemas ¿Cierto?- Schneizel comentó a mis espaldas. –Mi hermana menor Euphemia nos da dolores de cabeza a todos en la familia-

Evité reir sarcásticamente ante el comentario, así que me ví fingiendo una sonrisa de comprensión.

¿Entonces todo esto es de familia, Lelouch?


Suzaku P.O.V.

Mi cara se caía de vergüenza en un nuevo nivel, nada comparado con caer en las mentiras de Lelouch. Esto era un nivel en el que solo un idiota caería y para mi desgracia, no había sido mi mejor día. Aunque quizás no era el único cuyo rostro se había puesto rojo en furia y estupidez al mismo tiempo, creo que nunca había visto a Todou-san maldecir de esa manera.

De hecho, nunca lo había escuchado maldecir.

Caímos en la trampa de Sawasaki, no había más deshonor que caer en la trampa de un idiota. Y Todou-san lo asesinaría después de esto.

-No era cierto lo de la revisión médica, ¿Verdad?- cuestionó Lelouch espantado una vez dentro del auto. Traté de jalarlo por los hombros para que se sentara bien pero se aferró al espacio entre los asientos delanteros. -¿Verdad?-

Todou-sensei gruñó.

-¿Qué es eso que chorrea de tu cabeza?- cuestionó mirando el retrovisor, Lelouch se llevó la mano a su frente y la bajó completamente empapada en sangre.

-Estoy bien, no es nada serio- señaló limpiándose la mano en el pantalón. Entonces era mi turno de intervenir.

-¿Cómo te hiciste eso?- solo diez minutos con Sawasaki.

-Saludé a las escaleras, hace mucho no nos veíamos y creí que sería un buen momento para un encuentro cercano- contestó con sarcasmo e ignorándome por completo. Entonces volvió con las preguntas hacia el conductor mientras yo procesaba lo que había dicho.

Entonces, ¿Se había…?

-¿Dónde está Nunnally? No quiero que se quede sola en el templo-

-¡¿Rodaste por las escaleras?!- escandalicé y Todou-san frenó en seco, haciendo que ambos nos estrelláramos con los asientos de adelante. Lelouch emitió un gemido lastimero por la acción.

-Fue culpa de Sawasaki- se defendió tratando de enfocar de nuevo su alrededor. Pero fue un muy brusco movimiento y se vio golpeado por una ola de vértigo patrocinada por el Opio. Lo tomé por los hombros para sostenerlo, Todou-san se vio pensando en todas sus opciones con lo que acontecía.

-Ya sé a dónde los llevaré- habló para sí mismo bastante seguro.

Después de eso, el resto del camino Lelouch se la pasó en completo silencio. Yo se lo atribuía a que si abría la boca seguro vomitaría, pero también había encotrado cómodo el asiento trasero para utillizarlo como cama. Todou-san condujo lo más suavemente posible al notarlo, y noté que llamó un par de veces desde su celular, pero no le presté atención.

Miraba a Lelouch y su enviable concentración en el techo del auto, aunque seguro ni siquiera lo estaba mirando pero sí pensaba en otras cosas.

Pronto la velocidad del auto comenzó a disminuir y fue cuando por primera vez noté en qué zona estábamos. O mejor dicho, en frente de qué mansión estábamos aparcando.

-¡Lelouch!-

Y me encogí ante su voz, de la misma manera que Lelouch maldijo muy audiblemente.

-Modales, muchacho- le advirtió Todou apagando el motor del auto.

-Si querían matarme solo me hubieran dejado con Schneizel- musitó Lelouch suspirando en derrota.

Milly rodeó el auto con un rostro lleno de preocupación y pronto se encontró abriendo ella misma la puerta de pasajeros. La recibí con una sonrisa nerviosa y Lelouch fingió estar muerto.

Pero antes de que alguien más pudiera decir algo, su abuelo la apartó del camino con un leve apretón de hombros y nos miró a ambos con simpatía. Reuben Ashford, se podría decir que el Britannian más poderoso en Japón. El viejo hombre me tendió una mano para ayudarme a salir y la acepté de inmediato. Entonces Todou-san pudo sacar a Lelouch del interior del auto con solo una amenaza bastante convincente, cargándolo en el estilo menos preferido de Lelouch.

-Ustedes me debían una visita pero debo decir que no me refería a una de este tipo- nos regañó el viejo Ashford guiándonos ya dentro de su mansión.

Milly se había colgado de mi brazo haciendo decenas de preguntas respecto a lo que había pasado.

-Créanos que nosotros tampoco teníamos planeado esto, Ashford-san - confesó Lelouch ante mi silencio obligado. El viejo hombre agitó una mano rápidamente discipando esos pensamientos y ordenando a sus sirvientes entrar en acción.

Pronto llegamos a lo que Milly gustaba de llamar: Princes Room, sabiendo qué tanto lo odiaba Lelouch.

Pero en el pasado habíamos pasado también bastante tiempo alternando entre días en el templo y otros aquí con Milly, que este lugar ya lo conocíamos de memoria. Ella había sido de las pocas personas de nuestra edad con la cual podíamos convivir y que además sabía todo de Lelouch y Nunnally sin ninguna mentira de por medio.

También estaban las vacaciones con Kaguya, pero aunque me gustaría decir que Milly era más madura, solo era que tenía mayor edad. Por lo cual era más fácil convivir con ella y hacerla partícipe de nuestros planes.

Solo si no dsfrutase de herir el ego de Lelouch, la guerra entre Britannians se desataba sin piedad.

En este momento parecía estar tomando todo con madurez, pero se lo atribuía a su preocupación. Cuando se nos informara que todo estaba bien, el juego comenzaría de nuevo.

O quizás no.

Dejé que Todou-san entrara a la habitación de los príncipes junto con el viejo Ashford y tomé a Milly del antebrazo deteniendo su paso en seco. Me mró confundida por unos momentos, pero era importante informarle de la completa situación actual para evitar malos entendidos.

Desde Clovis hasta Schneizel.


Todou P.O.V.

Al menos estaban todos juntos. Incluso después de todos los altibajos del día, los tres estaban juntos. Debía añadir como comentario personal que me sorprendía la presencia de este hombre, Jeremiah Gottwald, en la protección de dos príncipes Imperiales supuestamente muertos. Una vez más había probado que su único motivo de vida parecía ser su infinita lealtad a los hermanos Vi Britanniia, porque si después del primer movimiento que hizo al renunciar a la protección del príncipe Clovis, quería redimirse, bien podría haber delatado a ambos hermanos con el Segundo Príncipe Schneizel.

Pruebas así solo lograban darme tranquilidad y espacio para actuar en lo que yo consideraba era lo siguiente. Porque sabía que Genbu seguro querría estar con estos tres jóvenes y no con aquellos tres príncipes. Pero al menos ahora sabía que pasara lo que pasara, si había una persona que podría defender a los Vi Britannia tan bien como él, era Reuben Ashford y esa había sido mi idea de seguridad desde un inicio.

Acompañados por Sayoko y Gottwald al menos no estarían solos y por parte de la mujer, nos mantedría informados de cualquier cosa.

Solo me aseguré de que Lelouch no tuviera nada de gravedad, aunque los nuevos golpes no le gustarían en lo absoluto a Genbu. Pero era algo todavía de menor cuidado respecto al opio.

Así que tuve que conseguir que el doctor Gensai, el favorito de Lelouch, viniera hasta acá para revisarlo y ajustar el tratamiento del opio de ser necesario. Pero no debía sorprendernos que analgésicos para los nuevos golpes todavía no pudieran ser administrados y el nuevo golpe en la cabeza fuese un nuevo factor de retraso en la dosis de medicamento.

"No hasta saber cómo reacciona ante esta contusión"- recitó. Casi como la vez anterior según sé. Al menos eso me dio a entender por la manera en la que Suzaku estrelló la palma de la mano contra su cabeza.

Pero omitiría darle esta preocupación a Genbu porque no era nada para alarmarse, solo debíamos estar atentos. Y no era algo que cupiera en la mente del ministro en este preciso momento.

Seguro tenía mejores cosas que hacer.

Al llegar al templo las cuatro espadas reportaron las novedades. Los Príncipes de Britannia se habían retirado, junto con Clovis, para pasar la noche en el hotel más lujoso que se pudiera conseguir aquí en Tokyo. Al parecer, no les apetecía viajar de noche y tampoco era una opción causarle tantas molestias al príncipe rubio que seguía recuperándose de su herida.

Eso nos daba dos o tres días más de tensión palpable. Supongo que Genbu debía arreglar todavía los asuntos entre Britannia y Japón.

Me tallé la cara destensando cada músculo que se atravesó entre mis dedos, sería una semana larga.

Cuando llegué a la cima de las escaleras y entré al templo, debo admitir que todo se veía muy oscuro y frío. Las luces aunque encendidas no tenían sentido y había un reinante silencio en los pasillos. Pareció raro que Sayoko tampoco saliera en mi camino hasta que recordé que estaba con aquellos tres jóvenes.

Pero era hora de la cena y la mesa estaba vacía.

Entonces podía contrastar lo que era la vida de este lugar con y sin los hijos de Genbu. Porque esto parecía el templo antes del intento de invasión de Britannia.

Sin personas utilizando el comedor, sin sirvientes que atendieran las órdenes de alguien. Sin un extraño sentido de tranquilidad al que ya me había acostumbrado sabiendo que esos tres se encontrarían aquí. O al menos Nunnally. Solo con la presencia de uno, las cosas en este lugar cambiaban en lo que ahora me demostraba era para bien.

Genbu no cenaría en una mesa absurdamente larga para él solo.

Me dirigí a su oficina.

Pero me detuve justo antes de tocar.

-¿Qué crees que has hecho en los últimos días, Sawasaki?-

Al fin estaba sacando todo su estrés acumulado ¿Debía intervenir?

-¡¿Velar por la seguridad de mi país, Genbu?! ¿Lo que se supone tú deberías hacer?-

Hubo un movimiento brusco de sillas en el suelo.

-¡¿Metiéndote con mis hijos?!- escuché un golpe a mano abierta. -¿Qué parte de no te acerques a ellos no has entendido?-

-La parte en la que solo Suzaku es hijo y por eso lo respeto, ¡Incluso si él no a mi! ¡Los otros dos no son…!-

Otra bofetada.

-Tienen mi apellido, estan bajo mi cuidado y ha sido MI decisión- siseó Genbu lentamente.

-¿Sigues aferrado en lo mismo, Genbu? ¿Cuándo vas a dejar de cegarte y darte cuenta de que Lelouch Vi Britannia solo te está utilizando?-

Un golpe más.

-Aunque trates de hacerte creer que no es la verdad ¿Por qué un príncipe de Britannia? ¿Eh? ¡Un Britannian cualquiera no causaría tantos problemas! ¡¿Pero un heredero al trono de Britannia?! ¿O acaso ya tienes planes para él…?-

Sawasaki no aprendería a callar su boca.

-Esto no se trata de paises, ¡Se trata de una familia! ¡Se trata de algo más pequeño! Y no me importa lo que decidas seguir creyendo pero esta vez llegaste demasiado lejos-

-¿Y qué vas a hacer? ¿Quitarme de mi puesto ganado legítimamente? ¿Echarme por defender a tu hijo Britannian? ¡¿Te das cuenta de lo estúpido que suena?!-

-Claro que no Sawasaki, sé que de hacer eso, tú irías en busca de los Príncipes de Britannia para contarles lo que sabes, aunque eso es considerado como traición y te podría ejecutar al instante. Prefiero dejarte en tu cargo, porque así si algo sale de estos muros puedo humillarte públicamente frente a todo el mundo, y después ejecutarte-

-¡Tú no harías tal cosa!-

-¿Eso es un reto?- otro golpe -¿Qué tienes que decir a tu defensa después de poner la vida de mi hijo en tal peligro? ¡Dime que no debo asesinarte aquí y ahora por eso!-

Me detuve del marco de la puerta para no entrar.

-¿No mediste el efecto de tus acciones, cierto? ¿Creiste que dejaría pasar todo como antes? Solo porque sé que Lelouch y Suzaku te han hecho pagar cada una de las cosas con las que has tratado de arruinar a Lelouch, pero esto ya me concierne-

-Los gastos médicos de Lelouch de los últimos tres días y en las próximas semanas corren a cargo de tu sueldo. Los estudios médicos que les haré a Lelouch y Nunnally la siguiente semana igualmente. Debo decir que me veo muy generoso también cargando la cuenta médica del Príncipe Clovis debido a tu interés en su escape-

Eso no lo sabía.

-Y ruega porque el opio no haya causado un daño a largo plazo en Lelouch o de ti no quedará ni tu acta de defunción-

-El maldito Britannian sobrevivió, ¿Qué se supone que pueda pasar? ¡Estás exagerando!

Hubo otro forcejeo y sillas de madera estrellándose contra el suelo.

-¡No jueges al idiota conmigo! ¡Sabías lo peligroso que era esa droga e intentaste que esa fuera tu última jugada sin fallar! ¡Si hubo un efecto secundario en mi hijo…!-

Abrí sin darle la oportunidad de hacer algo más. Genbu se congeló en su posición y me miró por largos segundos, recuperando su compostura y soltando el cuello de la camisa de Sawasaki. El hombre tenía el rostro rojo entre los golpes de Gebu y las palabras que no podía expresar, pero casi tan rápido como fue liberado, se levantó y cojeando lo más rápido que pudo, se retiró sin decir palabra alguna.

El sonido de la puerta cerrándose solo fue un incómodo momento que nos decía que alguien debía hablar o hacer algo. Pero a pesar de todo lo que escuché y me imaginaba que había pasado, no había punto en reprenderle a Genbu nada. No era nada que Sawasaki no mereciera, pero la paciencia de Genbu era muy basta y no solía dejarse llevar por estas emociones tan fácil.

¿Qué decirle?

¿Cómo proceder?

-¿Cómo estan mis hijos?- preguntó. Descongelando el tiempo a nuestro alrededor, se arregló la camisa y se pasó ambas manos por el rostro, esperando mi respuesta.

Increíblemente, yo era el incómodo.

-Están todos juntos y bien, en la casa de Reuben Ashford-

Genbu asintió agradecido por mis acciones y volvió a sentarse tras su escritorio ¿Me estaba evitando?

-¿Conseguiste que revisaran a Lelouch de nuevo?- cuestionó, su rostro escondido detrás de la pequeña lámpara sobre el escritorio. Di un par de pasos buscando un mejor ángulo pero me era imposible distinguir su rostro.

-Si, todo en orden- mentí. Pero era una mentira piadosa. Primero debíamos resolver esto.

-Perfecto, mañana temprano iré a verlos-

Estaba siendo más testarudo que de costumbre. Eso era decir demasiado. Pero de la misma forma me estaba ocultando algo, yo insistía en descubrirlo.

-Genbu, mírame- primera advertencia.

Él insistía que solíamos pelear como lo hacían Lelouch y Suzaku, yo tomaría el lugar de Suzaku esta vez. Que a pesar de sus inteligentes intentos de desviar la atención, yo ya sabía que algo andaba mal e insistiría por la fuerza de ser necesario.

Continuó escribiendo algo en su agenda.

-Genbu…- segundo intento.

Su testarudez no duró mucho. Estrelló la pluma contra la madera y levantó el rostro, la mitad iluminándose por completo por la luz de la lámpara. La mitad que me mostró un gran golpe justo junto a su ojo izquierdo, poniéndose rojo e hinchado.

Suspiré sin poder evitarlo.

-¿Cómo es que Sawasaki logró tocarte?- argumenté bastante ofendido. Se supone que ambos éramos buenos peleadores y lo sabíamos por encuentros pasados. Amistosos.

Genbu rió amargamente y volvió a escribir en su agenda, pero contestó:

-¿Sawasaki, tocarme?- pero no duró mucho su intento de concentración –Cuando limpié la mesa del comedor con él me incliné y me topé con la silla-

Eso contestaba mucho.

Pero, no parecía del todo satisfecho con lo que había hecho. Solo le había servido para aplacar sus sentimientos del momento.

-¿Y cual es el siguiente paso, Primer Ministro?-

Seguíamos estancados en varios problemas además de Sawasaki. Genbu me miró reprimiedo un suspiro.

-¿Resolver lo que tenemos entre manos?- sugirió –Creo que no puede ser peor-

Esa frase estaba maldita, lo juro.


Genbu P.O.V.

Dormí de más, creo que esto se estaba convirtiendo en un efecto secundario de la edad y al mismo tiempo no lo quería creer. Me faltaba mucho por hacer para estarme convirtiendo en un anciano decrépito. Pero eran las once y media de la mañana, nadie se había molestado en llamar a mi puerta, o celular, o lo que sea.

Ni siquiera Todou, ¿Dónde demonios se había metido Todou?

Salí en pijama de nuevo a recorrer todo el templo, se encontraba vacío. Pero había nota bastante informativa fuera de la puerta del baño.

"He pospuesto mis obligaciones desde hace ya dos días y no nos podemos permitir eso cuando las cosas están así. Me he llevado a las espadas excepto por Senba, viajaremos a Hokkaido esta mañana…"

¿Dónde estaba Senba?

"Creo que te puedes hacer cargo de tus hijos una semana sin mi ayuda ¿Cierto? Bueno, ni siquiera son mis hijos. Como decía, estaremos en contacto.

P.D. Suzaku y Sayoko dijeron algo sobre que ya no había comida en el templo y se iban a llevar a Senba con ellos"

¿Suzaku?

Pasé a segunda preocupación el hecho de que una nota con esta información estuviera pegada en la puerta del baño, corriendo por el resto del templo en busca de mi hijo.

¿No me había dicho Todou anoche que estaban con el viejo Ashford?

¿O había pasado algo?

Abri la puerta de su habitación sin preguntar y no había nadie. Esperaba que la nota tuviera razón, pero entonces regresé a mi habitación en busca de mi celular para confirmarlo. Entre nervioso y dormido logré marcar un número, esperé los primeros dos tonos de marcado y la verdad se abrió paso en mis oídos.

El celular timbró cerca de donde yo estaba.

Despegué el mio de mi oreja y caminé guiándome por el insistente chillido, al menos hasta que el aparato fue lanzado lejos por los aires y yo apenas lo atrapé mientras entraba a la sala. Era eso o emparejar mi otro ojo.

-Maldito Suzaku por qué no lo dejó en vibrador…- renegó.

-¡Lelouch!- llamé, entre sorprendido y confundido.

Rodeé el sofá de la sala que parecía estarse convirtiendo en su punto favorito para dormir. Pero me recibió una somnolienta figura que parecía tener más problemas que yo para despertarse. Me miró un par de segundos tratando de descifrar si era un sueño o no, pero al darse cuenta de que era real solo volvió a acomodarse y cerró los ojos.

-Suzaku fue con Sayoko…- bostezó –A traer comida-

Esa no era mi duda principal.

-¿No se suponía que ustedes estaban con los Ashford?- cuestioné mientras me hacía espacio en el sofá para sentarme, Lelouch renegó enterrando su cabeza por debajo de la cobija.

-Milly intentó violarme- contestó.

Rodé los ojos ante su exageración.

-Lelouch…-

-Literal, quiso violar mi derecho a la paz y el silencio, no me dejaba dormir- cada vez se escuchaba más dormido –Así que a las tres de la mañana Gottwald nos trajo…-

Y se durmió.

Le quité la cobija de la cabeza y la puse donde debía. Entonces me giré a ver el resto de la sala pero seguro Nunnally estaba en su habitación y de Suzaku no esperaba menos que solo unas horas de sueño para andar con toda su energía el resto del día.

Dejé a Lelouch en la sala y caminé el resto del templo buscando a alguien, quien sea. Entonces recordé el día, en el cual todos los trabajadores del templo descansarían a la par. Idea de los hijos que me cargo para pasar un día libres y autónomos, aunque solo fueran 5 personas y Sayoko quienes atendieran este lugar.

Pero eso me llevaba directo a la cocina para hacerme algo de café.

Estaba encendiendo la estufa para hercir el agua, cuando alguien llamó a la puerta un par de veces. No serían Suzaku y Sayoko.

-Yo voy- habló Lelouch desde la sala.

¿Quién…?

Tarde recordé que quizás y el príncipe Schneizel regresaría a continuar nuestra plática pendiente y me extrañaba que Lelouch no pensara de esa manera. Salí corriedo de la cocina, pero escuché el sonido característico de la puerta siendo abierta y un incómodo silencio instalarse.

-¿La puedo ayudar?-

O no tanto.

Rodeba la esquina cuando escuché la voz de Lelouch y supuse entonces que no era nadie que él conociera. Pero al ser yo quien admirara a la persona en la puerta, quizás esto causaría más problemas que Schneizel.

Hacía años que no sabía nada de ella. ¿Qué hacía aquí?

-Mei…- saludé/dije/susurré/gruñí.

Lelouch giró extrañado por el tono de mis palabras y miró entre ambos sin comprender la situación. Quizás se había movido demasiado rápido hasta este punto, noté su vacilación unos momentos y luego retrocedió hasta que su espalda conectó con la pared por apoyo.

Terminé de recorrer la distancia que me separaba de él y lo tomé por los hombros.

Todavía era causa del opio.

-Nunca te interesaste por tu verdadero hijo, Genbu. Ahora veo con mis propios ojos que decidiste criar a un Britannian y tratarlo como nunca hiciste con nuestro Suzaku-

Los ojos de Lelouch se ensancharon y sentí su cuerpo tensarse por completo ante el reconocimiento. Se incorporó rápidamente y retiró mis manos de sus hombros de manera firme. Hizo una leve reverencia en dirección a mi ex-esposa.

-Con permiso-musitó.

Se giró para volver por donde había llegado.

Estiré mi mano para tomarlo del antebrazo pero eso solo lo detuvo un par de segundos. Al principio haló para que lo soltara, pero después solo bastó una mirada para saber lo que él pensaba.

"Nací siendo Lelouch Vi Britannia"

Mi mano se soltaba de su antebrazo.

-No-

Me aferré.

Mis errores no los pagaban mis hijos.


KYAA! Este fue el verdadero capítulo *w* ¿Gutó? ¿Gutó? Sí, siempre encuentro la manera de empeorar las cosas antes de que mejoren y no se cómo se mejorará esto.

¿Qué hace Mei Sumeragi aquí?

Me gustaría saber lo que piensan, dejen review mis inocentes palomitas.

anySuzuki