Al llegar al destino, Edward entendió que era lo que estaba pasando por la mente del rubio ¿Cómo no lo habían pensado? Era obvio que Emmett podía estar en ese lugar antes que en cualquier otra parte.

— ¿Dónde estamos? — pregunto Bella mirando a su alrededor.

—En la casa de mi hermano y Gisella — dijo Edward mirando la fachada.

— ¿Alguien tiene llaves? — pregunto Jasper mirando a sus acompañantes.

—Si no avisas dónde venimos... — dijo Edward encogiéndose de hombros — Pero Gisella siempre tenía una llave escondida entre la tierra de las plantas... — dijo mirando la planta que su cuñada más cuidaba mientras estuvo viva. Rebusco hasta que la encontró

— ¿Nadie había cogido esas llaves de ahí? — pregunto Bella confusa.

—Nadie ha venido a esta casa desde que paso lo que paso... — dijo Jasper con un suspiro.

Edward se acerco a la puerta y la abrió sin hacer mucho ruido.

Al entrar todo estaba a oscuras, hacía mucho frio y la casa olía a cerrado. Jasper camino para la cocina a ver si Emmett se encontraba en ese lugar pero nada, no había nada, solo una pila de platos sucios que ya se encontraban en el lugar la fatídica noche. Edward se dirigió al salón y de nuevo nada... todo se encontraba tal y como su hermano y cuñada lo habían dejado.

Bella miraba por todos lados algo desorientada ya que ella nunca había estado en ese lugar, cuando vio que ni Edward ni Jasper habían encontrado a Emmett decidió subir escaleras arriba y ambos chicos la siguieron se encamino a una de las dos habitaciones que habían en el lugar y hay estaba.

Emmett estaba tirado en el suelo, envuelto por un momento de fotos de Gisella y unas cuantas botellas de whisky. El grandote no levanto la cabeza en ningún momento, pero podían saber que estaba despierto por como sollozaba, por como su cuerpo se movía con el llanto.

Bella no aguantó la desesperación de no saber cómo estaba su amigo y se acercó corriendo. Se arrodilló a su lado y lo llamó para captar su atención.

En cuanto Emmett escuchó su voz despertó de su ensoñación y la quedó mirando atentamente. En su mirada ya se había perdido el brillo, esa picardía que siempre estaba ahí, aunque en estos años un poco oculta. Bella se sintió mal por eso.

La chica tomó el torso de su amigo y con cuidado lo atrajo hasta su cuerpo. Su amigo necesitaba un abrazo, necesitaba sentir que estaba para apoyarlo y eso es lo que haría.

Edward y Jasper no sabían qué hacer, se quedaron de pie mirando la escena sin saber cómo reaccionar.

—Tranquilo Emmett — susurro Bella sin deshacer el abrazo.

—Duele... duele mucho — dijo de manera casi inaudible.

—Lo sé amigo... lo sé _— murmuro Bella. Jasper se acercó lentamente a ambos y se arrodillo frente a ellos.

—Emmett, vamos para casa — dijo mirando a su hermano, pero este no levanto la cabeza.

—Sí, es mejor que vayamos... — dijo Edward acercándose.

—Emmett, escúchame — dijo Bella haciendo que su amigo levantara la mirada para verla — Sabes que siempre vas a contar conmigo y que cuando los sentimientos duelen, voy a estar junto a ti para calmar el dolor — le dijo dando un beso en su mejilla — Vamos para la mansión, tu padre está preocupado — le susurro al oído.

—Te ayudamos — dijo Jasper acercándose para ayudar a su hermano a incorporarse.

Cuando consiguieron ponerlo en pie Emmett perdió el equilibrio, se sentía muy débil y sin fuerzas. Edward se acerco rápidamente para tratar de ayudar.

— ¿Cuanto llevas aquí? — pregunto Edward con semblante serio al ver que su hermano no era capaz ni de mantenerse en pie por si solo — ¿Has comido? — pregunto preocupado. El mediano de lo Cullen no obtuvo respuesta por lo que el mismo la dedujo.

Con mucho esfuerzo llegaron hasta el coche y allí dejaron a Emmett sentado en la parte de atrás acompañado por Edward que lo fuera revisando.

Estaba deshidratado, borracho y apenas tenía fuerzas para moverse por la falta de alimento, pero iba a estar bien. O al menos eso era lo que esperaban los hermanos.

Cuando llegaron a la casa agradecieron que el automóvil de Rosalie no estuviera. Eso quería decir que había salido con la pequeña Alma y así no se arriesgarían a que viera a Emmett en el estado deplorable en el que venía.

Con cuidado sacaron a Emmett desde el auto y se dirigieron hacia la entrada. Carlisle y Esme los recibieron al instante y los dos se preocuparon al ver el estado en el que venía el joven, aún más Carlisle por ser el padre de este.

A medida que se adentraban en la casa les iban relatando lo sucedido. Carlisle no hacía más que sentirse peor por no haber apoyado a su hijo en estos días cuando más lo necesitó y no haberlo buscado antes.

Entre Edward y Jasper lo llevaron a uno de los cuartos de la mansión mientras que Carlisle iba a buscar algunos implementos que tenía en la casa como vías y una bolsa de suero. Era una suerte que hace unos días Jasper hubiese estado con una gastritis y que hubiese necesitado de estos implementos porque así no tenían que llevar a Emmett al hospital.

Una vez lo tuvieron recostado en una cama y Carlisle trajo todo, su hermano le colocó la vía en el brazo y acomodó la bolsa en un gancho de ropa para dejarlo más elevado. Lo acomodaron mejor y lo dejaron descansando pues había caído rendido en cuanto sintió la cómoda cama bajo su cuerpo.

Todos bajaron a la sala cuando el chico estuvo completamente dormido. Carlisle y Esme necesitaban que les explicaran mejor que era lo que había pasado con Emmett .

—Cariño siéntate — dijo Esme acomodando el lugar para que Carlisle se sentara para escuchar la explicación que necesitaba — ¿Qué paso? — pregunto Esme mirando a los chicos y a si hija.

—Como hemos dicho estaba en su casa... rodeado de fotos de Gisella, llorando y bebiendo... — dijo Jasper.

—No puedo creer que no nos esforzáramos por buscarlos... quien sabe cuánto tiempo lleva allí para que este en esas condiciones — dijo Carlisle lamentándose por su falta de atención.

—Él necesitaba ir allí — dijo Bella por primera vez.

—Pero no solo, nos necesitaba... — dijo Jasper.

—No... Necesitaba ir solo, afrontar todo lo que esa casa le conllevaba... — dijo con un suspiro.

— ¿Y ahora qué haremos? — pregunto Jasper confuso.

—Creo que Carmen podría venir hablar con él... o tal vez tu Esme — dijo Carlisle mirando a su mujer.

—Yo creo que no es un problema psicológica... — dijo Bella por primera vez en ese tema — Soy su amiga, llevo tres años viviendo con el prácticamente y no creo que lo que necesite sea terapia y menos con su tía o mi madre — dijo Bella con un suspiro.

— ¿Y qué recomiendas?, ¿Que dejemos a Emmett así? — pregunto Edward molesto.

—No, yo no he dicho eso — hablo Bella con un suspiro.

—Esme eres psicóloga, ¿tú que recomiendas? — pregunto Carlisle mirando a su mujer.

—Yo creo que Emmett tiene que hablar con un profesional, da igual si tu tía, yo o otro, pero necesita hablar... — dijo encogiéndose de hombros.

—Mamá sabes que fue lo peor que hiciste cuando los abuelos murieron... — dijo Bella mirado a su madre dejando en silencio a los hombros presentes — Llevarme a un psicólogo, odiaba tener que contarle mis cosas a alguien que analizaba constantemente lo que le decía... — dijo Bella y sin más se levanto fue hasta la habitación se encontraba su amigo.

Emmett continuaba dormir por el calmante que le habían administrado, así que Bella únicamente se sentó a su lado y se quedo con él.

Estuvo ojeando revistas, un libro, la puerta de la casa sonó en varias ocasiones por lo que dedujo que habían llamado a gente de la familia.

Tras unas horas sentada en el lugar Emmett comenzó a moverse incomodo y Bella centro toda su atención en él.

—Emmett... — lo llamo para que se centrara en ella.

—Me duele mucho la cabeza... — susurro este levantando la mano que no tenía vía.

—Eso se llama resaca amigo — le contesto con una sonrisa.

— ¿Qué ha pasado?, ¿Dónde estoy? — pregunto abriendo los ojos confuso.

—Estás en casa de tu padre — le dijo Bella tranquilamente evitando que moviera el brazo donde estaba la vía colocada — ¿Te acuerdas de algo de lo que paso...? — le interrogo Bella tratando de no tener que contarle ella.

—Solo recuerdo que estaba en mi casa... — dijo mirando a Bella y está asintió con pena.

— ¿Cuánto tiempo llevabas allí? — pregunto.

—Desde que te fuiste... — contesto Emmett dejando que una lagrima callera por su mejilla.

En ese momento la conversación se cortó porque por la puerta entraron Edward acompañado por Eleazar y Carmen ya que no era bueno para Carlisle subir y bajar muchas veces las escaleras.

—Qué bueno que estás despierto — dijo Eleazar acercándose actuando como medico dejando a Edward más atrás junto a Carmen. Primero comprobó el pulso, tensión, oxigeno en sangre... — ¿Cómo te sientes? — le pregunto de manera profesional.

—Ya le dije a Bella, me duele mucho la cabeza — contesto con un suspiro.

—Es normal con todo lo que habías bebido — hablo Edward y Carmen le dio un codazo de manera reprobatoria.

—Emmett, con tu padre hemos pensado que tal vez necesitas terapia... — dijo Carmen acercándose a su sobrino.

—Pues dile a mi padre que no me hace falta, que estoy bien — le responde serio.

—Eso no es lo que parecía cuando te hemos encontrado — argumento Edward mirando a su hermano. Bella se mantuvo en silencio observando con atención.

—Tienes razón, no estoy bien, pero te aseguro que no necesito a nadie que me de terapia de nada — declaro Emmett.

—Claro que necesitas terapia, ¡odias a tu hija! — grito Edward molesto.

— ¡Yo no tengo ninguna hija! — grito Emmett molesto incorporándose en la cama haciendo que la vía se estirara.

—Ahora no es momento de discutir — dijo Eleazar serio.

—Claro que no es momento, pero nunca lo va a ser porque a él se le da muy fácil salir huyendo cuando las cosas se tuercen — dijo Edward saliendo de la habitación a la vez que metía un portazo.

Nadie dijo nada por unos minutos tras la salida de Edward. Poco después Carmen y Eleazar salieron asegurándole a Emmett que si necesitaba alguna cosa los llamaran.

***
El tiempo pasaba con relativa calma y todo parecía demasiado tranquilo en la alocada vida de la familia Cullen.

La pequeña Alma era un pequeño torbellino que no paraba a sus solo cinco años de edad. Por las mañanas de los días de semana costaba un mundo poder despertarla, pero los fines de semana no había nada que la mantuviera en cama más allá de las ocho de la mañana y eso cansaba a todos los demás que se debían levantar temprano día a día para ir a trabajar o a estudiar.

Siendo sábado no sería una excepción este hecho y si a eso le sumabas que estaba de cumpleaños, el pequeño torbellino hacía más escándalo que de costumbre.

La pequeña se sentó de un solo impulso en la cama y una gran sonrisa apareció en su rostro. Con las manitos se quitó el cabello que caía sobre sus ojos y se bajó de la cama de un salto, casi cayendo en el acto.

Abrió la puerta y salió corriendo descalza por el pasillo de la casa Cullen. Estaba emocionada y eso no se podía dudar.

Llegó hasta una enorme puerta de madera oscura que la llevaba hasta su tercer lugar favorito en esa casa después de su cuarto y el estudio de su abuelito Carlisle, el cuarto de sus abuelitos consentidores.

Abrió la puerta con cuidado y se asomó por ella para darse cuenta que los dos aún estaban dormidos en la cama. Las cortinas estaban semi-cerradas y dejaban entrar un poco de luz en la habitación dándole de lleno a su abuelito en la cara. Ella solo se rió de eso pues no había nada que despertara a su abuelo cuando dormía, ni siquiera el rayo de sol.

Volvió a reírse un poco más fuerte y, tomando impulso, salió corriendo hacia la cama de sus abuelitos para lanzarse encima.

Tanto Carlisle como Esme pegaron un bote en la cama cuando la pequeña se tiró sobre ellos, pero pronto vieron quien era y no pudieron evitar reírse con ella a la vez que el rubio le hacía cosquillas y ella le rogaba que se detuviera.

Edward se despertó en el cuarto contiguo a donde todo estaba ocurriendo y solo pudo sonreír al escuchar la risa de su pequeña a solo unos metros.

Se puso las zapatillas y camino lentamente hasta la habitación de su padre. Cuando estuvo allí se asomo y su sonrisa se hizo todavía mayor.

— ¡Papi! — grito la pequeña al verlo en la puerta y salió corriendo para abrazarlo — Es mi cumpleaños — grito a la vez que Edward la cogía.

— ¿No me digas? — Dijo Edward sorprendido — ¿Y qué haces todavía en pijama? Tienes que vestirte para cuando lleguen los invitados — le dijo riendo — Ves y despierta a Rosalie — le dijo Edward dejándola en el suelo, la pequeña salió corriendo — Princesa — la llamo Edward y Alma se giro para verlo — Feliz cumpleaños, espero que lo pasemos bien hoy — dijo con una sonrisa. La pequeña sonrió igual de grande que el joven y se acerco corriendo a él de nuevo.

Luego salió corriendo a despertar a Rosalie, mientras Edward, Carlisle y Esme se fueron a duchar pues había mucho que preparar ya que la pequeña deseaba un cumpleaños con temática y esta no era otra que la de Frozen, su película favorita.

Cuando todos estuvieron listos se juntaron en la cocina y esperaron a que llegaran Alice y Jasper para ayudar a preparar todo.

—Buenos días — dijo Rosalie bajando con la pequeña en sus brazos que venía peinada con el peinado que utilizaría en la fiesta, el mismo que el de Anna de la película, pero con otra ropa con tal de que la suya no se manchara.

—Hola hija — dijo Esme con una sonrisa al verlas llegar.

—Pero que guapa esta mi niña — dijo Edward al ver a la pequeña.

—Papi todavía no tengo mi vestido — dijo con una sonrisa.

—Pero estás preciosa de todas maneras — dijo con una sonrisa cogiéndola en sus brazos. Rosalie sonrió junto a Edward y se acerco para prepararse un café mientras él continuaba con la niña.

Desayunaron todos en tranquilidad.

Más tarde llegaron Alice y Jasper que se pusieron en marcha organizándolo todo al gusto de la pequeña de la casa y no mucho más tarde apareció Bella. Carlisle al verla lo primero que hizo fue preguntar por su hijo pero Bella se dijo que seguramente no vendría al aniversario, ya que era el primer aniversario que pasaba en Forks desde que Gisella había fallecido y estaba segura de que estaría en el cementerio.

La casa pronto quedó completamente decorada con cintas, globos, cortinas, cobertores para las sillas y manteles en tonos celestes, blancos, morados y rosa pálidos.

Todos los demás implementos como vasos, platos, trompetas y hasta las bolsas de dulces tenían el rostro de los personajes de la película.

Rosalie ya se había colocado su traje de Elsa y Alma el de Anna y las chicas les habían ayudado con el cabello, quedando idénticas a los personajes principales de la película.

—Se ven hermosas, hija— las halagó Esme cuando las vio bajando las escaleras— Las dos princesas se ven maravillosas.

Esme se agachó y cogió a la pequeña en sus brazos para besarle la mejilla y ella solo pudo sonreír y devolverle el gesto.

— Y tu amado esposo ¿Cómo se ve? — inquirió una voz masculina a sus espaldas y todos se voltearon a ver quién era.

Carlisle estaba vestido como Kristoff y la verdad es que se veía bastante bien.

— Hermoso, precioso, perfecto— le dijo Esme acercándose a besarlo en los labios y haciendo que la pequeña se quejara por lo "asqueroso" del beso.

— Aunque no sé por qué tenía que ser yo si Jasper tiene mejor cuerpo que su viejo padre— sonrió Carlisle

— No es mi culpa que me haya lesionado el pie, padre— se excusó mostrándole la bota ortopédica que llevaba en su pie derecho y elevando una de sus muletas.

Hace solo una semana Jasper se había resbalado en la casa de su padre cuando les ayudaba a las chicas a bajar algunos de los adornos y comestibles que iban a usar en el cumpleaños. Había roto un par de botellas de gaseosa y había regado por todo el patio frontal un sinfín de platos y vasos, pero lo que más había causado conmoción en todos había sido la inflamación y el hematoma en el tobillo del rubio. Por ese motivo es que no había podido ayudarles siendo uno de los personajes en la fiesta.

— ¿Y Edward? ¿Dónde está?— preguntó Alice abrazando a su amado para darle más estabilidad

— Aquí estoy— anunció apareciendo en el lugar mientras se arreglaba la chaqueta de su disfraz de Hans— Además, papá, no te quejes que si no eras Kristoff eras Olaf.

Todos se rieron, aunque no sabían si era por el hecho de haberse imaginado a Carlisle como el regordete personaje o porque Edward se sabía los nombres de los personajes de la película. Y es que, después de verla una infinidad de veces, ya todos se sabían los nombres, canciones y hasta parlamentos de la película.

Poco a poco los invitados fueron llegando a la casa Cullen y la casa se fue llenando de gritos de niños, risas y música infantil por todos lados.

La cosa estaba muy animada y todos paseaban contentos viendo lo bien que se lo pasaban los niños.

Bella estaba sentada junto a Jasper y Alice en unas sillas en el jardín viendo a su sobrina jugar.

— ¿Cómo estaba hoy mi hermano? — pregunto Jasper de repente llamando la atención de las dos chicas.

—Lo deje en la casa que alquilamos, pero su pongo que tenía intención de ir al cementerio — dijo Bella con un suspiro.

—Nonno, nonna — grito Alma saliendo corriendo de los hinchables en los que se encontraba con unos amigos.

Los tres jóvenes miraron hacía la dirección a la que Alma salió corriendo. Edward y Rosalie que acompañaban a los padres de Gisella junto a Carlisle y Esme sonrieron al ver como la pequeña se emocionaba al verlos, pues pese a todo ellos siempre habían mantenido contacto con los Cullen para saber cómo estaba su pequeña nieta.

Jasper se levanto con ayuda de su novia para acercarse a saludar y ambos señores saludaron encantados a los dos jóvenes y poco después llegó Bella que los saludo con cortesía.

Cuando la pequeña acabo de saludar salió corriendo de nuevo para seguir jugando con sus compañeros del colegio.

—Veo que lo está pasando bien — dijo Lilian mirando con una sonrisa a su nieta.

—Está disfrutando mucho de la fiesta — dijo Rosalie mirando encantada a la pequeña.

—Ya está bien, con todo lo que hemos pasado los últimos días ya está bien — dijo Esme con un suspiro.

— ¿Qué ha sucedido? — pregunto Augusto curioso por los sucesos.

—A mi padre le dio un infarto hace unas semanas y nos hemos tenido que adaptar todos bastante para poder estar por él — dijo Jasper mirando a su padre.

— ¿Pero está mejor Carlisle? — preguntaron ambos integrantes del matrimonio preocupados.

—Además ha vuelto Emmett — dijo Edward con malicia. Lilian y Augusto se giraron para ver al joven Edward.

—Edward dijimos que por el momento no íbamos a decir nada — dijo Alice confusa.

—No que ha vuelto, está entrando por la puerta — dijo señalándola.

HOLA!

Aquí vengo acompañada por un nuevo capitulo, que espero que os guste y os sorprenda. ¿Cómo seguís viendo la actitud de Edward? ¿Y Emmett?