El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Música de fondo:
"Wild love" de James Bay
Capítulo 13
-Falsas amenazas-
El ruido de la regadera es lo que me despierta, me muevo entre las cobijas instintivamente estirando mi brazo en la cama para buscar a mi esposa. Pero claro, el espacio donde debería estar su cuerpo se a quedado vacío por que ella es quien está en la regadera.
Me muevo entonces al lado contrario para buscar mi teléfono y ver que hora es, son las 7 de la mañana. Es demasiado temprano. No teníamos que levantarnos sino hasta las 9 para bajar a desayunar al restaurante del hotel y luego llevaría a Akane a conocer un poco más de la ciudad, comer en un lugar local y después volver a las 4 al hotel para arreglarnos para esta noche.
Así que no entiendo que hace despierta tan temprano. ¿Habrá pasado una mala noche? ¿Se habrá sentido incómoda?
Salgo con esfuerzo de la cama y camino hasta el baño.
-¿Amor?- le llamo desde la puerta sin abrirla.
-¿Te he despertado? Lo siento mucho- dice Akane al otro lado.
El ruido del agua se detiene.
-No tardo, salgo en un minuto.
-Bien- respondo sin saber que más decir.
Regreso a la cama y me coloco unos pantalones de ejercicio. Estoy buscando una camiseta cuando escucho la puerta del baño abrirse, así que me doy la vuelta y veo a Akane frente a mí con solo una toalla cubriendo su cuerpo.
-Me desperté por el calor- explica cuando camina hasta mi lado, frente el armario –así que ví que no era tampoco tan de madrugada y decidí tomar un baño para refrescarme.
Asiento, es verdad que la temperatura aumento en el transcurso de la noche y el pronóstico del tiempo explica que hoy será un día caluroso.
-Deberías volver a dormir- me dice mientras saca una muda limpia de ropa.
-No creo poder dormir- sonrío mientras la miro sin detenimientos.
Akane baja la vista para verse -¡oh!- dice solo eso la muy coqueta tras una sonrisa que retira de inmediato –no es culpa mía que estes pensando con la entre pierna en lugar de usar el cerebro.
-¿Acabas de llamar a tu adorado esposo un pervertido del sexo?
Se mueve de mi lado con una risita cómplice –así es señor, es como le he llamado.
La jalo de la muñeca para abrazarla y ella suelta un grito de sorpresa, se sonroja mientras sube los brazos hasta dejar sus manos instaladas en mi nuca. Yo me entretengo en su espalda que acaricio de arriba abajo.
-Bajo otras circunstancias te quitaría esta toalla y besaría cada centímetro de tu piel- le digo cuando bajo mis labios hasta sus mejillas para besarlas.
-Sí, pero ya ves las cosas, tienes una esposa defectuosa por ahora- sonríe dolorosamente por un breve instante.
Tomo con cuidado su barbilla para alzar su rostro y verla directo a los ojos.
-No estás defectuosa, eres perfecta para mí.
-¿Con todo y que no podamos tener relaciones?- pregunta arrugando su nariz.
-Pero puedo besar tus labios- acerco sus labios a los míos –y con eso me basta.
-Por ahora- agrega ella.
Niego con la cabeza –entiende amor- digo mientras suspiro sin dejar de verla a los ojos –eres demasiado importante como para dejar que mi entrepierna dicte lo que es correcto.
Akane ríe bajando la mirada -¿hasta cuando Ranma? ¿hasta cuando podrás soportar que no pueda…?
-Lo que sea necesario, te voy a esperar todo el tiempo que sea necesario- tomo su rostro entre mis manos y la beso, tratando de hacerla entender todo el amor que siento por ella, todo lo que representa su existencia para mí.
Cuando nos separamos recargo mi frente en la de ella, con los ojos cerrados –todo el tiempo del mundo y si es indispensable robaré tiempo de más, pero no nos abandones amor.
La escucho suspirar –lo sé.
-Te amo.
-Te amo- responde.
Nos quedamos en silencio unos momentos, escucho fascinado su respiración, el latido de su corazón, el instante mágico de paz entre ambos.
-Ahora me está dando frío- susurra Akane y yo sonrío.
-Lo siento- le digo mientras suelto su agarre –dame 5 minutos y estaré listo.
-No hace falta- se apresura a responder y yo me giro a verla sin poder evitar fruncir el entrecejo –ayer me dijo Rouge que si necesitaba algo podía llamarle a cualquier hora y…
-¿La has llamado?- pregunto totalmente sorprendido.
-Me contó de una cafetería vegana muy cerca de aquí, he quedado de verla en el lobby del hotel y después iremos hasta ahí.
No puedo negar que tengo sentimientos encontrados –bien- le digo con toda la serenidad de la que soy capaz –solo déjame avisar a los guardaespaldas.
-Ya lo he hecho- responde mientras sigue vistiéndose –antes de entrar a bañarme he hablado con Yakusho para pedirle me asignaran un par de agentes esta mañana.
-¡Ah!- estoy sorprendido.
Akane se ríe –no pongas esa cara- dice mientras regresa al baño por una nueva toalla que usa para secar su cabello –sabía que no estarías feliz de que saliera tan temprano sin ti pero es algo que quiero hacer, necesito…
-¿Un tiempo libre de tu esposo?
Ella sonríe mostrando los dientes –solo será un café y después volveré a tiempo para que desayunemos.
-Claro- contesto tras un largo suspiro.
-Si no te hubieras despertado ni cuenta te hubieras dado.
-¡Ah! ¿Guardándole secretos a tu marido?
Akane no me responde, solo pone los ojos en blanco mientras niega con la cabeza y regresa al baño para dejar las toallas que ha ocupado, luego se pone un poco de bálsamo en los labios y una sudadera para cubrirse.
-No eres el único que puede guardar secretos en este matrimonio- me dice cuando se acerca a mí para besar mis labios castamente.
Lo sabe, sabe que algo no va bien, pienso.
-Prometiste contarme todo sobre Kodachi y su secuestro cuando llegáramos al hotel y eso no ha ocurrido Ranma- dice seriamente.
-Lo había olvidado- respondo con franqueza, entre todas mis urgencias del día anterior no recordaba lo que le había prometido.
-Además nos acompañan 8 agentes- dice mientras se enreda en el cuello una pashmina -¿porqué tantos agentes para solo nosotros dos? Siento que algo no me estas contando y no quiero tener que rogarte por que me lo digas, así no funciona un matrimonio- suspira –pero debo tener confianza en ti y tu en mí ¿no es verdad?
Asiento con la cabeza.
-No tardaré, volveré para el desayuno.
-Ok- es lo único que soy capaz de responder tras la lectura de cargos que me ha realizado –te amo.
-Te amo- responde y camina hasta el pasillo –no tardaré- grita antes de salir por la puerta de la habitación.
Al menos he sido honesto con ella ahora, no le he prometido contarle todo porque aún tengo totalmente desarmado este rompecabezas que tan amablemente nos ha entregado Shinnosuke antes de salir de Japón.
-¡Demonios!- grito por la frustración de toda esta plática con Akane.
Me dejo caer en la cama, colocando un brazo sobre mis ojos. La tensión de esta incertidumbre comienza a fastidiarme, no sé porque las amazonas ocultaron que mi padre fue un líder de los dragones rojos por lo que en mi mente salta la duda de que lo que nos ha dicho Shinnosuke sea verdad. De tan solo pensar que mi padre mató a los suyos se me revuelve el estómago.
Tampoco he resuelto nada con Xian Pu, su persecución incesante por meterse en mi cama casi me cuesta la vida pero sobre todo la de mi esposa.
Y luego está la muerte de Kaori ¿quién demonios es realmente responsable de su accidente?
No creo ser capaz de dormir ya, no con todo esto a cuesta. Decido que es mejor salir a correr a Central Park, aprovechar el cambio de mi rutina habitual de ejercicio. Aunque después del ataque de Xian Pu no he hecho mucho ejercicio realmente.
Bajo la vista y veo que aún tengo una que otra marca en el pecho de las agujas de Xian Pu.
Me deshago de esos pensamientos y me pongo en pie, busco una camiseta y una sudadera. Luego tomo mi teléfono.
-Buenos días Yakusho- hablo al momento que el otro lado de la línea es atendido –necesito que me acompañe un agente esta mañana, saldré a correr por Central Park.
Mientras mi aliento se mezcla con el aire que va rompiendo mi cuerpo al correr pienso en la mañana del día que murió Kaori. Esa mañana yo me levanté temprano porque no podía dormir, tenía muchos pendientes de trabajo. La forma en como hoy se despidió Akane se sintió como aquel día, cuando yo estaba inquieto.
Se me erizan los vellos de los brazos al pensar en aquel día, en el accidente. Pero no fue un accidente, alguien trataba de matar a mi suegro y a mi esposa y con suerte a mí también. Al menos eso decía el informe que me entregó Kodachi cuando investigó los antecedentes de Shinnosuke, un hombre que tenía empresas independientes a Nerima Corp.
Y es que los negocios de mi suegro no solo era la comida, también había un negocio de bienes raíces ahí. Por lo general solía comprar terrenos amplios y construir no solo el restaurante en cuestión sino algún otro bien inmueble que pudiera rentar a la par.
Esta explicación tenía sentido para mí de cierto modo ya que Shinnosuke pretendía incursionar en un terreno que mi suegro dominaba y en el cual Ryugen aún estaba muy verde.
Esa era mi luz verde para entender porque alguien como él trataría de deshacerse de mi suegro y su familia entera. La ambición vuelve ciego hasta al más honorable de los hombres.
Sigo corriendo, meditando, respirando el aire frío de la ciudad. Me pregunto si Akane realmente se sentirá mejor ahora que me ha confesado no esta aún en condiciones para estar conmigo de forma íntima.
Si bien lo que le dije no es mentira, pienso esperarla lo que sea necesario, me preocupa que nunca volvamos a estar juntos de esa forma en como mi cuerpo la necesitaba anoche.
Suspiro. Luego miro mi reloj de pulsera y veo que aún me queda tiempo para volver caminando al hotel.
Anoche creí que pasaríamos una velada romántica, pero fue un momento agridulce por las lágrimas que derramó mi esposa.
Nadie podrá quitarme la idea de que debo moler a golpes a Ryugen y tal vez la única forma en que pueda hacerlo sea la exhibición. Sin embargo no estoy en óptimas condiciones, aún me duele el pecho cuando hago un esfuerzo, justo como ahora.
Me llevo una mano hasta el pectoral para tratar de aliviar el dolor, tengo en la habitación del hotel unos analgésicos que Ranko me recetó.
Camino por uno de los puentes que adornan el lago cuando siento que alguien me sigue y no se trata del guardaespaldas que me acompaña.
Detengo mi paso, tratando de escuchar mi entorno. Escucho pisadas y cuando me volteo una corredora neoyorquina pasa a mi lado.
Respiro aliviado, tal vez me estoy volviendo paranoico.
Continúo con mi andar cuando mi teléfono vibra.
-¿Diga?- respondo.
-Buenos días Saotome ¿te he despertado?- pregunta Saffron al otro lado de la línea.
-Buenas noches Tori, nada de eso ¿te preparas para irte a la cama?
Escucho su risa al otro lado –algo así, tengo una cita para cenar con Mai, justo voy camino a recogerla.
-¿De verdad? No creí que fueras del tipo romántico.
-No lo soy, pero le debo una cena a tu asistente. Me a ayudado mucho en la oficina.
-Ya veo- sonrío –espero no estés tratando también de robarme mi asistente.
-Ese golpe fue mortal, pero me lo merezco. Aunque para ser justos tu esposa jamás tuvo la intensión de dejarte.
-Por deber.
-O porque te quería.
Nos quedamos en silencio un instante.
-Jamás te pedí una disculpa real por haberme ocultado con tu esposa, pero la amaba demasiado para dejarla ir.
-Eso ya pertenece al pasado Tori, dejémoslo ahí. De cualquier forma ¿cuál es el motivo de tu llamada?- no pretendo hablar de la infidelidad de Kaori.
-Quería avisarte que Tatewaki confirmó su asistencia al evento de la automotriz.
-Demasiado tarde.
-¿Qué?
-Me lo he encontrado o más bien me ha seguido ayer por la ciudad.
-¿En serio?
-Supongo que era para agradecerme por lo de su hermana.
-Que extraño.
-¿Me llamabas para avisarme que Tatewaki estaría aquí en Nueva York? ¿Por qué Tori?
Detengo en absoluto mi andar, camino hasta la orilla del lago y me siento en el pasto.
-Creo que tiene algo que ver con lo de Kodachi.
-Leí el informe y no vi nada que pudiera incriminarle.
-Exacto, tiene una coartada que enfatiza mucho y es muy curioso que haya ocultado que unos dos meses antes volvió a demandar a su hermana.
-¿Y ahora porqué?- me llevo un par de dedos a la cara para frotar mis ojos.
-Por la firma, porque más.
-Creí que habían quedado ya en buenos términos tras la demanda de años atrás.
-Pues sí, pero han tenido nuevos clientes y más casos se han decantado por la asesoría de Kodachi que por el trabajo de Tatewaki.
-¿Dices que es por celos entonces?
-Conocemos a los hermanos Kuno ¿no son acaso los celos siempre su motivo para demandarse? ¿saber ante la ley quien es mejor hijo? ¿mejor abogado? ¿mejor en todo?
Medito lo que me cuenta Saffron –veré que puedo obtener de Tatewaki esta noche durante la fiesta.
-Solo ten cuidado ¿sí? no puede sospechar que pensamos es la mente maestra tras el secuestro de su hermana.
-Seré sutil. Aunque me cuesta trabajo creerlo una mente maestra.
-Sutil no es lo tuyo- ríe Saffron –respecto a Tatewaki, no deberías subestimarlo lo conozco de más años y sé de lo que puede llegar a ser capaz por obtener lo que quiere.
-Agradezco tu confianza.
-Como siempre. Diviértete esta noche entonces.
-Por cierto, he buscado a Plum.
-¿Hablaste con la señorita Yamadera? ¿Por qué?
-Es la cuidadora de los archivos de las amazonas, solo ella puede decirme realmente si mi padre es quien Shinnosuke cuenta que es.
-¿Creíste en las mentiras de Ryugen?
-No puedo tomarme a la ligera lo que diga, así sea una mentira. Debo comprobarlo.
-Le estas tomando mucha importancia al ex prometido de tu esposa. Eso deberías dejármelo a mí.
-Sí, en eso tienes razón. Al final del día ahora que me he casado es más tu derecho que el mío. Aprovecharé esta noche para hablar con Cologne al respecto de mis nuevas responsabilidades como esposo de Akane.
-¿También estará esta noche en la fiesta Cologne?
-¿Quién crees que es la invitada de honor?
Cuando vuelvo al hotel me recibe en la entrada el agente Yakusho, lo que hace que mi corazón se agite de preocupación.
-¿Sucede algo?- pregunto con una falsa calma.
-La señora Saotome me ha pedido esperarle y avisarle cuando usted llegara al hotel- me explica.
-¿Tú mismo las has acompañado?
-Sí señor- dice mientras marca un número en su teléfono –señora el señor ha llegado ya al hotel.
Lo miro de lado y él sonríe cuando termina de hablar con mi esposa –la señora estaba preocupada de no encontrarlo en el hotel- me explica.
-Claro- respondo –olvidé avisarle que saldría a correr mientras ella no estaba. Será mejor que suba enseguida o tendré más problemas.
Yakusho solo ríe –señor necesitaba hablar con usted, alguien nos estuvo siguiendo con la señora y la señorita Tori.
-¿Algo de que preocuparse?- pregunto alzando una ceja mientras entramos al hotel.
-No estamos seguros.
Lo miro con cara seria -¿cuándo sabremos si es algo preocupante?
-El equipo está terminando de rastrear el lugar.
-En cuanto tenga más información avíseme de inmediato ¿entendido?
-Sí señor.
-¿Para esta noche todo listo?- me detengo justo frente al ascensor.
Yakusho se para más recto antes de responder –el equipo está listo.
-Muchas gracias.
Decido entonces subir las escaleras, no tengo paciencia para esperar al elevador. Así que cuando llego al piso donde está nuestra suite ya me he quedado sin aliento, pero eso no importa.
-¡Amor!- le llamo en el instante que abro la puerta –tratando de acompasar mi respiración.
-Pudiste haberme avisado que saldrías a correr ¿no crees?- grita Akane desde la habitación.
Aunque no la escucho tan molesta como creí que estaría.
-Lo lamento mucho, creí que volvería antes que tú. Pero me entretuvo Saffron con su llamada para saber como estábamos.
-¡Ah!- responde solamente.
-¿Estas molesta?- me aventuro a preguntar mientras camino por el pasillo a paso lento -¿debí haber traído flores?
-Estaba preocupada- responde Akane saliendo de la habitación completamente desnuda.
-¡A-ka-ne!- estoy sorprendido, agradablemente sorprendido. Quiero desviar mi vista pero el espectáculo que me ofrece con su cuerpo de Diosa me impide tener compostura y cordura.
Akane camina hasta donde estoy y abre mi sudadera para liberarme de ella –trata de hacerme el amor ¿sí?- me instruye con urgencia en su tono de voz.
-¿Qué pasa?- pregunto preocupado por esta reacción.
-Solo inténtalo- dice en un susurro antes de aprisionar mis labios con los suyos y envolver mis hombros con sus manos.
Respondo a su beso pero este comportamiento es muy repentino, sobre todo después de lo que me ha contado anoche.
-No, espera- la detengo mientras le separo de mí, tomo mi sudadera del suelo y cubro su desnudez con ella –háblame amor ¿qué pasa? ¿por qué este repentino recibimiento? Y no es que me queje pero deberás entender que no entiendo nada.
-Tenías razón- dice mirándome a los ojos, con un ligero brillo en los suyos que anuncia que en cualquier momento puede soltarse a llorar –estamos en peligro.
-¿Pasó algo cuando saliste con Rouge?- pregunto pensando en lo que también me ha dicho Yakusho.
-Nada grave realmente. Pero es que cuando fuimos al tocador en la cafetería antes de que nos fuéramos creo haber visto a Xian Pu.
-¿Qué?- pregunto frunciendo el ceño.
-O al menos eso creo.
-¿Qué fue lo que viste?
-Fue justo cuando salía del tocador, escuche la voz de Rouge preguntándome si quería viniera su estilista a maquillarme. Yo salí antes que ella del servicio y justo en ese momento una mujer iba saliendo del baño de damas, solo vi su perfil, una mujer muy parecida a Xian Pu.
-¿Y cómo estás segura de que era ella?
-Porque en el lavamanos había un adorno para el cabello como los que ella ocupa.
-¡Mierda! Debió ser ella la que me seguía hoy por la mañana en el parque.
-¿También la viste?- pregunta angustiada Akane, aferrando sus manos a mis brazos.
-No precisamente, pero sentí que alguien me seguía por uno de los puentes.
-Entonces Shinnosuke tenía razón- su voz se ha vuelto apremiante –viene tras nosotros.
-¿Y es por eso que querías que hiciéramos el amor?- no puedo evitar preguntarlo.
Akane asiente mientras baja la mirada –si es ella, no quiero seguir esperando para estar contigo.
-¡Ay amor!- digo tiernamente mientras tomo su cabeza y su cintura y la abrazo contra mi pecho –te prometí que cuidaría de ambos, no quiero que te sientas intranquila. Si en verdad Xian Pu está aquí estaremos preparados, traemos seguridad de sobra.
Quiero calmarla, pero francamente más que nada quiero saber porque Yakusho no detectó a Xian Pu en la cafetería donde estaba mi esposa.
De pronto mi teléfono vibra –voy a contestar ¿sí?- le digo a Akane mientras me separo de ella para sacar de mi bolsillo el celular y responder -¿diga?
-Xian Pú está en Nueva York- es Saffron al otro lado de la línea.
-Sabes- respiro divertido por la situación –creo que tus dotes como espía y dragón ya no son lo que solían ser amigo mío- pongo entonces el altavoz para que Akane pueda escuchar la conversación.
-¿Los atacó?
-No precisamente, pero ha seguido a Akane- miro a mi esposa, quien se muerde los dedos de las manos –y creo que también me ha seguido a mí.
-Lo sé, me acaba de llamar Rouge para decírmelo. Dice que mientras estaban en el baño pudo sentir su presencia, lo cuál no la hace…
Interrumpo a Saffron –peligrosa- al menos hay un rayo de esperanza, ya no está siendo cuidadosa o más bien sigue herida por lo sucedido el día que nos atacó en mi oficina.
-Así es, he llamado a Yakusho y dice que detectaron algo sospechoso pero al investigar no encontraron nada tangible para poder decir que se trata de ella. Por eso no quería ponerte aún sobre alerta de que fuera Xian Pu.
-Entonces no está sola.
-Posiblemente.
-Estaré al tanto.
-Deben cuidarse mucho, enviaré a más guardaespaldas. Además estará en la fiesta mi hermana.
-Gracias.
-Llámame cualquier situación.
-Así será.
Cuelga y yo miro a Akane, quien se ha sentado ya en la cama cubriendo su cuerpo con la colcha también.
-¿Era entonces ella?- pregunta con voz queda, abrazando sus piernas mientras las sube hasta su pecho.
Asiento –pero tendremos más seguridad.
-Eso no me consuela Ranma, esta claro que pudo burlar a tus agentes si fue capaz de entrar al baño de damas.
-No iba a hacerles nada, estaba Rouge.
-¿Eso debería tranquilizarme?
-Si- respondo de inmediato –te he dicho que Rouge tiene el entrenamiento necesario.
-Yo no- dice poniendo su rostro de lado sobre sus rodillas, con tristeza.
-Y aún así fuiste capaz de destrozarle la nariz ¿no?- le digo alegremente para hacerla sentir bien con sus habilidades.
Ella ríe, surte efecto lo que le digo –quería matarte, tenía que hacer algo.
-Y por ti estoy vivo, aquí contigo.
-Pero estuviste dos semanas en el hospital.
-Pero estoy aquí- re afirmo lo que importa –a tu lado nada puede ocurrirme siempre que me ames como yo a ti.
-Eres un cursi- sonríe mientras acaricia con una mano mi mejilla.
-Te amo- respondo acercando mi rostro al suyo para besarla.
Nos dedicamos a devorar nuestros labios con paciencia y ternura absoluta, demostrándonos el amor que sentimos el uno por el otro. Y eso me encanta.
-Haremos el amor cuando sea el momento correcto y por las razones correctas, no por la urgencia de pensar que estamos siendo amenazados y el tiempo se nos acaba ¿entiendes amor?
-Yo solo quería estar contigo- dice mientras se acurruca sobre mi pecho, yo rodeo con ambos brazos su cuerpo para acercarla más.
-Y no tienes idea de lo mucho que deseo también estar contigo, pero no es el motivo correcto para que te sientas presionada ¿sí?
-Lo sé- responde suspirando –pero tenía que intentarlo.
Acaricio su espalda de arriba abajo con una mano.
-¿Bajamos a desayunar?
-Mejor vamos a pedir servicio a la habitación ¿sí?
-¿Segura?
-Sí, no tengo ganas aún de despegarme de tus brazos.
-Usted es la capitana de este barco señora mía, haremos lo que usted ordene- beso su sien mientras me levanto con todo el dolor de mi cuerpo, amoldado ya a estar con Akane, para pedir algo de comer.
Estamos acostados en la cama, con las batas de baño puestas mientras terminamos de desayunar viendo la televisión, algo tan mundano y ajeno a nuestro mundo que me siento extraño. Como si estuviera robando a alguien esta escena de la vida normal.
-¿Me regalas más mermelada?- me dice Akane estirándose sobre mi charola para tomar la mermelada de cereza.
-Lo mío es tuyo preciosa- le guiño un ojo mientras la dejo tomar el tarro.
-Lo siento mucho- dice alzando los hombros –me ha gustado más que la que he pedido.
-Sólo a ti se te ocurre pedir de chabacano, cuando la de cereza es más rica.
-Tampoco había probado la de chabacano- ríe mostrándome la lengua –por eso lo hice, porque quería saber si me gustaba o no.
-Amo tu espíritu aventurero.
-Jajaja eres un idiota- dice riendo encantada.
-¡Soy un idiota!- digo sobándome la nuca –olvidé llamar al servicio del hotel ayer para que prepararan mi traje para esta noche.
-Es cierto- dice muy tranquila comiendo su pan con mermelada, lamiéndose con cuidado la punta de los dedos –eres un idiota que olvida todo- se detiene de lo que hace y me mira fijamente -pero para tu suerte tienes una maravillosa esposa que te dijo que llamaría al servicio para que tuvieran tu traje listo y de hecho ya está colgado en el armario- señala con la mirada donde se encuentra el traje tras las puertas cerradas de madera.
-¿Qué será de mí cuando te pongas a atender a nuestros hijos y dejes de cuidarme?- tomo su mano y la beso.
-Jajaja es lo que me pregunto desde que nos casamos.
-Bueno, señora mía- me enderezo en la cama y tomo la charola para quitarla de mis piernas –no me vas a negar que te lleve a conocer la ciudad ¿verdad?- tomo la charola de sus piernas y la retiro también, luego me acerco de rodillas sobre la cama hasta quedar frente a ella –tenemos tiempo y quiero que salgamos a pasear.
Akane ríe de buena gana cuando me termino de un bocado la tostada con mermelada que tiene o tenía en las manos.
-¡Mi pan!- grita mientras me acerco a ella, con la boca llena y masticando con esfuerzo el enorme bocado –¡no te atrevas a besarme con esa boca!
Por supuesto no lo hago, me bajo de ella cuando pone sus manos sobre mi pecho.
Me paso el bocado –vamos, hay que vestirse para conocer Nueva York- le ofrezco mi mano y ella la toma.
En menos de 20 minutos ya estamos en la recepción, un par de agentes nos siguen y deduzco que hay otros dos por ahí a nuestro alrededor de incógnito.
-¿Será seguro salir?- me pregunta Akane mientras caminamos por la calle tomados de la mano.
-Por supuesto amor- alzo un hombro como si fuera normal estar amenazado de muerte y rodeado de miles de agentes para sobrevivir.
Seguimos andando por la calle y pasamos hasta Central Park, caminamos por el lugar. Akane se toma muchas fotos y me toma otras tantas a mí, luego pido el auto para que nos lleve hasta Broadway.
Estamos en la famosa calle una media hora, quisiera que tuviéramos más tiempo para entrar a alguna de las obras. Aunque no soy fan es una experiencia que no se puede perder nadie.
Más tarde el auto nos lleva hasta la orilla de la ciudad, tomamos un ferry para cruzar el agua y conocer así la famosa Estatua de la Libertad, símbolo del país.
Akane esta encantada con esta tarde de paseo y quisiera que siguiéramos así, pero la hora de volver al hotel para arreglarnos se acerca.
-¿Comemos algo local?- pregunto señalando los puestos que están alineados cerca del muelle mientras vamos aún en el ferry.
-Me agrada la idea- acepta feliz, recargando su cabeza en mi pecho sin dejar de ver el paisaje marítimo.
-¿Te lo has pasado bien?- pregunto colocando mi mentón sobre su hombro.
-Sí- suspira –ojala tuviéramos más días así.
-Entiendo perfecto amor, prometo que pronto todo acabará y así serán nuestros días.
-Solo nuestros- dice encandilada por el vaivén del navío.
-Y de nuestros hijos.
Akane ríe.
-Por que tendremos una familia numerosa ¿no?- afirmo más que preguntar.
-Seguro- dice ella –como tu no eres quien los tendrá que cargar por 9 meses, suena idílico tener muchos hijos.
-No, pero cumpliré cada capricho y antojo que tengas, voy a masajear tus pies y hablaré con nuestros hijos para que no te den lata mientras se forman en tu vientre- acaricio su cadera cuando digo esto –te prometo ser el más apapachador esposo- beso su mejilla.
-Espero ver que eso se cumpla al pie de la letra- de repente su buen humor se esfuma y la siento tensa sobre mi cuerpo.
-¿Qué sucede Akane?- pregunto inclinando mi rostro hacia el de ella.
-Es solo que estoy preocupada ¿cómo vamos a tener familia si nuestra propia existencia se ve amenazada? A ti casi te mata una loca amazona y a mí…- se detiene de lo que dice y su mirada se pierde en el horizonte –no sé como podré dejar de ver en mi mente la cara de Shinnosuke cuando él…
-Akane- la abrazo con fuerza para interrumpir su línea de pensamientos –esas cosas llevan tiempo.
-Pero estoy harta de esperar, quiero dormir contigo pero mi cuerpo no obedece.
Me río con sus pucheros –tendremos que esperar, eso es todo.
Suspira y cierra los ojos –se siente irreal, lo que fue capaz de hacer esa noche.
-Lamento que hayas pasado por eso.
-Yo también- responde girándose ahora para quedar frente a mí –porque es un dolor que no solo ha dejado marcas en mi piel, sino que me rompió el corazón.
Supongo que Akane aún tenía esperanzas de que Shinnosuke no fuera el monstruo mentiroso que había construido ya en su mente con las verdades que le estaba yo presentando. Después de todo, estuvieron muchos años juntos y se amaban.
-Pero sigo sin entender que ganaría vendiendo terrenos inestables, eso no me cuadra Ranma.
-Sí- suspiro –yo tampoco lo entendía pero mi suegro no era un santo tampoco, sabía que tenía sus enemigos por ahí y de entrada creí que Ryugen era uno de ellos.
-Nada justifica el asesinato- dice Akane abrazándose a mí.
Una verdad que me cuela los huesos como agua fría, porque yo pensaba matarla ¿no es verdad?
La suite es tan amplia que cada quien tiene su propio baño y habitación. Miro el reloj de pulsera mientras me lo pongo y compruebo que tenemos 20 minutos tal vez para irnos ya.
Un toque en la puerta de mi habitación hace que me mueva por fin. Camino hasta ella para abrirla y me topo con uno de los chicos del equipo que ha enviado Rouge para arreglar a mi esposa para esta noche.
-La señora Saotome me ha enviado para pedirle que la espere en la recepción.
Alzo una ceja –dígale a la señora Saotome que no puedo hacer eso.
-Me ha entregado esta nota para usted- dice el chico y se aleja por el pasillo.
Cuando abro la nota reconozco la letra de Akane, pidiéndome dejarla darme una sorpresa y que más me vale comprarle flores para compensar lo de esta mañana.
Sonrío como el imbécil más feliz del mundo, llamo entonces a Yakusho para que mantengan bien vigilada a mi mujer mientras la espero en la recepción de acuerdo a sus instrucciones.
Tomo mi saco y me acerco hasta la puerta de su habitación en la suite.
-¿Qué necesitas Ranma?- pregunta Akane al otro lado de la puerta, escucho risas de las demás personas que están con ella.
-Solo quería decirte que tendré tu ramo de flores listo.
-Gracias- responde –te amo.
-Te amo- le digo –te veré abajo.
-Estaré ahí en 10 minutos.
Asiento y me alejo de la puerta –bien.
Salgo de la habitación con un par de agentes tras de mí, en la puerta se han quedado otros dos además de Yakusho.
-¿Alguna novedad?- pregunto.
-No era la sospechosa- se acerca a mí –era una chica idéntica –me muestra una pantalla portátil con el video de la chica que dice.
No hay forma de negar que el parecido es asombroso.
-Sigan al pendiente- le digo antes de entrar al elevador que ya ha llegado al piso.
-Sí señor.
Cuando llego a recepción me pongo a robar de los arreglos que hay suficientes flores de diferentes colores para armar el ramo que he prometido.
Estoy nervioso con mis flores en mano, caminando de un lado a otro. Pero los nervios no son por quien sea que nos esté siguiendo sino por ver a mi adorada.
La música de la recepción cambia, suena "Wild Love" de James Bay. Mi corazón late con fuerza cuando las puertas del elevador se abren y el equipo que estaba con Akane sale, me miran sonriendo y me desean buena suerte y que pase una buena velada.
-Son hermosas- dice una chica cuando mira mi ramo de flores –su esposa tiene suerte.
-Yo soy el que tiene suerte- le digo y ella ríe caminando con el resto de los chicos.
El elevador vuelve a sonar, lo miro expectante. Nervioso. Tratando de controlar mi respiración agitada.
Al abrirse las puertas salen dos agentes y justo tras ellos va mi esposa, alzando por fin la mirada sonriendo. Radiante y mágica como ella.
Lleva el pelo recogido y unos aretes de diamantes que enfatizan su belleza. Su vestido es un escándalo pecaminoso, ajustado a sus curvas, sin mangas y de cuello halter en color negro.
-Justo es la reacción que esperaba- me dice cuando se acerca a mí, mudo como idiota estirando mi mano con el ramo de flores –me encanta- sonríe cuando las toma.
-Te ves preciosa- le digo ofreciéndole mi brazo.
-Usted se ve muy bien también señor esposo.
-No es necesario que me alientes, no puedo competir con lo espectacular que estas.
-¿En serio te gusta el vestido?- pregunta.
Vamos rodeados por agentes, caminando a través de la recepción.
-Me parece que Rouge se ha excedido, seré la envidia de todos los hombres esta noche.
Akane ríe –eso me gusta, siempre soy yo la envidia de las mujeres.
Salimos por fin del hotel, el auto ya está frente a nosotros cuando le doy el paso a mi esposa para que pueda entrar a este.
-Gracias- me dice con voz dulce.
Estoy perdido, definitivamente no sé si seré capaz de no sobre pasarme esta noche. Akane me está haciendo perder la cordura con su aspecto en este instante. ¡Que el cielo me ayude!
Subo al auto tras ella. Nos espera una velada interesante.
Un viernes más y un capítulo más, espero lo hayan disfrutado y sigan sacando sus conclusiones. La trama se empieza a complicar más ¿realmente Xian Pú esta en Nueva York? ¿ustedes que piensan?
Abrazos a todos y como siempre mil, mil, mil, mil gracias por seguir aquí conmigo y esta historia.
Nos vemos el viernes 17 de Mayo!
