*Los personajes pertenecen a S. Meyer. La historia es mía.


No me gustan los guapos

Capítulo 14: ¡Ya era hora!

Habían terminado el domingo bastante tranquilos. Alice y Jasper se habían ido de la cafetería cuando pasaron 40 minutos y ellos seguían platicando. Se despidieron luego de 3 horas de estar tomando café y quedaron de comer, como ya acostumbraban, al día siguiente.

Ambos pudieron dormir y reponerse un poco del cansancio y del estrés que les había generado la salida del sábado. La pesadilla del sábado.

El lunes siguiente, Edward le envió su foto correspondiente, pero tratando de bromear, le mandó una foto de él con un pollito, haciendo muecas de que no era un buen prospecto.

Hola Kristen! Buenos días.

Había pensado que Pollito podría ser una opción para tus citas, pero no me gustó su nombre, ¿a ti? ;)

Te veo por la tarde para comer.

Que tengas un lindo día.

RP

Bella sonrió por cómo se veía en la foto. Si no fuera por la referencia de su exnovia sería bastante tierno.

Jajaja… Eres muy listo, ¿no?

Ahora quieres que te llame Robert Pattinson.

No estoy obsesionada con los vampiros, pero créeme que con él siempre hago una excepción.

Y definitivamente Pollito está fuera de toda posibilidad, es más, creo que está fuera hasta de mi vocabulario :P

Hasta la tarde.

Besos Rob.

KS

Besos. Sí. Esa fue la palabra que detonó un serio problema con el tamaño de los pantalones de Edward. Una vez más. En realidad, parecía que cualquier palabra tenía connotaciones sexuales cuando se trataba de Bella. Un "buenos días", un "tengo trabajo", un "mañana tengo que llamar a París" o un "son las tres y media"… No era lo que decía sino cómo lo decía, su voz, y Edward había tratado de disimular bastante bien que se estaba volviendo loco.

El problema era que ahora había decidido apurarse a conquistarla. No quería que otro "modelito imbécil" o cualquier otro se acercara a ella y aprovechara que había estado demasiado lento.

Comieron juntos el lunes, pero de martes a jueves les fue imposible. Habían tenido sus agendas especialmente ocupadas debido a que se tomarían el viernes de esa semana y el lunes de la siguiente para su fin de semana de "Refresh".

—¡Qué manía de bautizar cada actividad que tenemos Alice! —dijo Rosalie bromeando.

—Es divertido. Además, no sabes cuándo pueda pasar a la historia.

—Sí, claro. El día que vea en un almanaque "Tarde de Elección" o "Fin de Refresh" te daré todo lo que tengo y seré tu esclava por lo que me reste de vida. —Agregó Bella mientras acomodaba la comida china que le acababa de entregar Kate.

Estaban comiendo en la oficina de Bella porque las tres querían irse sin ningún pendiente y trataban de aprovechar cualquier momento del día para avanzar.

Bella les había platicado de manera general a sus amigas lo que había pasado, desde el sábado en el bar, hasta el domingo en la cafetería. Desde luego, sin mayores detalles, muchos de ellos se los guardaba para ella, era parte de lo que exclusivamente iban construyendo ella y Edward.

Debido a que irían Rosalie y Emmett, y Alice y Jasper como parejas. Habían pedido viajar en tres autos. Era un desperdicio de lugar, pero las amigas de Bella ya estaban desesperadas de no ver claro la fecha en que su amiga y Edward pasaran a la siguiente etapa. Así que habían organizado algunas cosas para "incentivarlos" desde el primer momento. Hacer un viaje de dos horas en auto era el inicio.

El viernes a las siete de la mañana Bella ya estaba lista. Lo único por lo que dudaba era por su rosa de Guns n' Roses, aunque prácticamente la llevaba a todos lados, no sabía si llevarla ahora. Para ella realmente era una decisión importante, no quería perderla o que alguien la viera y tuviera que explicar algo. Cuando escuchó el timbre de su casa, finalmente decidió dejarla debajo de su almohada junto con la foto que le había mandado Edward durante su viaje a Montreal.

Bella estaba nerviosa. Este fin de semana, sí o sí, tenía que besar a Edward. Lo deseaba demasiado y ya no podía manejar tantas fantasías sexuales sin un poco de acción real.

Abrió la puerta y ahí estaba él, súper fresco, divertido, guapo y con una camiseta que se pegaba ligeramente a su bien formado cuerpo. Aunque para como estaba Bella de sensible (a punto de explotar) era como si casi estuviera desnudo.

—Hola.

—Hola.

—¿Estás lista?

—Sí.

—¿Dónde están tus cosas?

—Aquí. —señaló cerca de la puerta a donde estaba su maleta y Edward se encaminó para tomarla.

No te pongas a ahorrar palabras ahora Bella. Di algo más, di algo más…

—Rosalie y Emmett llegarán por la tarde porque nació el bebé de una tía de Rosalie y va a pasar a saludarla antes.

—¡Ah, perfecto! —respondió mientras se encaminaban al ascensor—. Jasper ya debe estar en casa de Alice.

—Bueno, ella no es precisamente lo que se dice puntual, así que probablemente lo tenga esperando un poco… Creo que seremos nosotros quienes llegaremos a abrir y acomodar algunas cosas en la casa.

Iban a una propiedad de la que Bella era co-propietaria. Antes hacían la reunión en alguna cabaña rentada, pero cuando Bella se topó con el lugar, se enamoró inmediatamente y buscó comprarla. Los dueños se negaron porque había cierto apego familiar, pero Bella les cayó tan bien y supo negociar, que logró asociarse con los ellos . Era una finca en las afueras de New York, en el valle de Hudson, una propiedad privada con extensas áreas verdes y vistas a la montaña.

—Por mí está muy bien —la miró con su sonrisa de niño bueno y le guiñó un ojo.

Nunca había visto el auto de Edward. Pensé que traería un Audi, un Volvo, un Mercedes o uno de esos coches elegantes típicos de dueños de empresas, pero no… traía un coche híbrido de esos que no se comercializan en cualquier parte y se fabrican en números limitados.

—¡Eres un presumido!

—¿Qué? —preguntó antes de darse cuenta de que se refería al coche— ¡Ahh! No. Estoy en un programa de Impacto Ecológico Mundial y como director de los Resorts me comprometí a usar este auto, no es que sea un snob.

¡Ah, mi bebé!… Eres un lindo. Además de romántico, simpático, inteligente, guapo y extremadamente sexy, cuidas el ambiente. ¿Ves por qué me encantas?

—Pero no dejas de ser un presumido —le dijo golpeando ligeramente su hombro antes de que él le abriera la puerta del copiloto para que subiera.

Edward subió al auto, abrochó el cinturón y miró a Bella para que hiciera lo mismo. Encendió el auto y puso música. Comenzaron a sonar las primeras notas de una canción de Bruno Mars ("Locked Out of Heaven") y Edward… ¡comenzó a cantar!

Dios, este hombre es de lo más tierno.

Edward cantaba terrible, pero con mucho ánimo, mientras avanzaban para tomar la vía rápida, movía la cabeza al ritmo, bueno no al ritmo, pero casi, de la música. Golpeaba con sus manos el volante del auto simulando tocar la batería y ocasionalmente miraba de reojo a Bella sonriendo.

Maldito Edward y su encanto natural.

Bella no pudo evitarlo y comenzó a reír. Él solo la miraba, alzaba sus cejas repetidas veces mientras seguía cantando:

Cause your sex takes me to paradise

Yeah your sex takes me to paradise

And it shows, yeah, yeah, yeah

Cause you make feel like, I've been locked out of heaven

For too long, for too long

Yeah you make feel like, I've been locked out of heaven

For too long, for too long

¡Maldición! ¡Quiero besarlo ya!

Bella quería que detuviera el auto, quería que se acercara y tomara su rostro para plantarle un beso, profundo y húmedo. Quería sentarse a horcajadas sobre él para seguir el beso pero más apretados. Lo imaginó quitándose esa camiseta y quitándole la suya, acariciando su espalda mientras seguían besándose, en la boca, en el cuello, en el pecho…

—Vamos Bella, ¿qué esperas?

Joder! Había dicho algo en voz alta. ¿Cómo sabía? Creo que estoy sudando.

—Seguro te la sabes, canta esta parte conmigo…

Ufff!... Se refería a la canción. Bien.

Y siguió:

Oh oh oh oh, yeah, yeah, yeah

Can't I just stay here

Spend the rest of my days here

—Cantas terrible. —Le dijo Bella con una enorme sonrisa, feliz de verlo tan alegre.

—Sí, no tengo muy buena voz, pero tengo otras habilidades —le dijo con una actitud bastante traviesa.

¡Dios! ¿Él también lo quería? ¿No era la única que estaba rogando por contacto físico? ¿Le digo que detenga el auto?

—Puedes poner la música que quieras, te prometo que no voy a cantar… tanto. —y le entregó el ipod que tenía conectado.

—Así está bien. Pero veamos qué más tienes. Quizá descubra que eres fan del Gangnam Style o del Harlem Shake. —lo retó Bella, pero Edward hizo una cara de asco que la hizo reír.

Las dos horas pasaron más rápido de lo que esperaban y estaban llegando a la propiedad. Afortunadamente para Bella no se detuvieron porque se le habría lanzado de inmediato y seguramente tendrían una multa por faltas a la moral en una vía rápida.

—El lugar es increíble. —comentó Edward mientras estacionaba el auto.

—Sí, me encantó desde el primer día… Y deja que te muestre todo, te vas a enamorar.

No había doble intención, pero ambos se sonrieron al darse cuenta de lo que acababa de decir.

Edward sacó las maletas del auto y entraron a la finca. Un lugar muy amplio y acogedor. Bella comenzó a caminar por todo el lugar con una actitud un poco nostálgica y Edward la siguió.

Cuando Bella se detuvo, Edward quedó detrás de ella, a muy poco centímetros. Estaban viendo el bosque y la montaña. Ella cerró los ojos y respiró profundo, como purificando sus pulmones cuando sintió la cara de Edward sobre su hombro izquierdo y el toque ligero de sus manos sobre sus caderas. No se volteó, solo abrió los ojos y esbozó una sonrisa.

—No tienes idea de las ganas que tengo de besarte. —Le murmuró Edward al oído, casi tocando el lóbulo de su oreja.

—Y, ¿qué esperas? —le preguntó dándose la vuelta para quedar frente a él sin alargar la distancia ni un solo milímetro. Las manos de Edward seguían en sus caderas, pero poco a poco se afianzaban más y ella comenzaba a inclinar su cuerpo hacia él.

—Bella… —sintió su dulce aliento en el rostro.

—¡Cállate Edward! Si no me besas en este instante… —pero en ese momento lo tomó de la camiseta y lo jaló hacia ella para besarlo.

Lo empujó hacia la pared más cercana y no esperó más, sus bocas se encontraron sin suavidad sino con algo de desesperación. Habían estado conteniendo tanto su deseo que se estaban desbordando ante la oportunidad.

Edward abrazó por completo a Bella por su cintura y ella lo tenía afianzado de la camiseta como queriendo evitar que huyera (¡Qué lejos estaba de hacer eso Edward!).

Sus bocas se abrían la una contra la otra, un poco de aire entraba entre algunos jadeos y sus lenguas parecían haber cobrado vida propia. No había un solo milímetro de sus labios que no entrara en contacto con los labios del otro. Edward la jaló más hacia su cuerpo sin liberarla de su abrazo generado una pequeña risa en Bella que esta vez pasó sus manos al cuello de Edward.

El beso se hizo más tranquilo, igual de profundo pero más lento. Edward volteó suavemente a Bella hasta que fue ella la que quedó recargada en la pared. Entonces fue moviendo lentamente su cara para acariciar con su nariz el rostro de Bella y depositar pequeños y húmedos besos en sus mejillas, en su mandíbula, en el lóbulo de su oreja, en su cuello.

Bella no soltaba el cuello de Edward, incluso lo tomó con más fuerza mientras enredaba una de sus manos en su cabello y ella estiraba el suyo para que Edward pudiera llegar a toda su extensión.

—¿Por qué tardaste tanto?…—Bella soltó con un aire sensual mientras se perdía en la deliciosa sensación de Edward besando su cuello, su clavícula y su esternón a pocos centímetros de sus pechos.

Edward levantó la cara y mirándola a los ojos sonrió. —Por idiota. —Juntó sus frentes suavemente, después sus narices y volvió a besarla apoderándose de su labio superior para después pasar a su lengua y a su labio inferior.

A lo lejos se escuchó el ruido de un auto y las voces de Jasper y Alice. Edward se detuvo un instante y le susurró a Bella, sin soltarla—: Ya llegaron.

—No me importa. No voy a dejarte ir. —Sus palabras ahora sí tenían una doble intención que Edward notó de inmediato.

—No pienso ir a ningún lado si no es contigo. —una de sus manos se movió para acunar el rostro de Bella mientras el otro permanecía en sus caderas en una actitud posesiva.

—Podría besarte todo el día. —Dijo ella provocándolo con una mueca y levantando la ceja.

—Podría besarte toda la vida. —Respondió él antes de depositar un beso corto en su boca.

Bella se había quedado congelada. ¡Sí! Quería que Edward la besara toda la vida. No lo podía negar. Y después de probarlo estaba más convencida que nunca.

Edward la tomó de la mano y la jaló suavemente hacia la puerta para que entraran y saludaran a sus amigos. Mientras cruzaban la puerta, él giró un poco para verla detrás de él y se alegró de verla apretando los labios para contener una gran sonrisa.

Besar a Bella había sido algo sublime para Edward. Lo había deseado tanto desde el día que la vio en el parque que era una verdadera realización. Había idealizado ese beso. Lo había planeado también (una típica cena romántica, baile, velas, música). Pero no fue nada de lo esperado. Fue mucho mejor. Todo. El sabor de Bella permanecía en su boca y necesitaba más. Ya no había nada que pensar o esperar. Lo único que faltaba era confirmar que estaban en la misma dirección porque no se habían dicho nada más.

—¡Hey chicos! ¿Ya se instalaron? —preguntó Alice acercándose a saludarlos. Se dio cuenta de que estaban tomados de las manos pero no quería inhibirlos así que no dijo nada al respecto.

—Este… no… Le estaba enseñando a Edward la propiedad.

—Viejo, se ve genial. Deberías hacer algo así para el próximo resort. —Comentó Jasper mientras golpeaba ligeramente el hombro de Edward y caminaba observando el lugar.

—Bueno, es su turno de dar una vuelta. Mientras llevaremos nuestro equipaje a las habitaciones. Los vemos en un momento.

—Ok… Jasper dormirá conmigo, así que Edward puede tomar cualquiera de las que quedan. —Gritó Alice mientras jalaba a Jasper para mostrarle la finca.

Quiero que duerma conmigo pero quizá es muy pronto. Apenas nos acabamos de besar… Pero en verdad quiero tenerlo cerca de mí.

Iban caminando por el pasillo de las habitaciones en el primer piso cuando Bella se detuvo.

—Puedes elegir la habitación que más te guste. La última de la derecha es de Rosalie y Emmett, esta del centro a la izquierda es de Alice… y ahora de Jasper.

—Y, ¿cuál es la tuya? —preguntó sin soltar las maletas que venía jalando.

—La mía está dando la vuelta por este pasillo, es un área un poco más aislada. La elegí el primer día que me asocié con los dueños. —Le explicó un poco nerviosa.

—Bella…

—¿Sí? —dijo mirándolo a los ojos.

—¿Podría dormir contigo? —preguntó juguetón mientras se acercaba a ella lentamente.


Gracias!