Un par de horas después, se abre la puerta del despacho de Inglaterra de un golpe y entra América, de espaldas, cargando una caja enoooooorme junto con el pobre de Flint, al que yo creo que se le estan doblando las rodillas.

—HELLOOOOOO! Mira lo que te hemos traíiiiidoooo.

Great Britain parpadea dejando de escribir un momento, abriendo los ojos.

—What the hell...?

—¿Dónde la ponemos? ¿Dónde la ponemos? —pregunta América deteniéndose y mirándole (el objeto es evidentemente una tele plana gigante).

—En... ¡Del lugar dónde la has sacado! —exclama mirándola con los ojos muy abiertos mientras el lado de Flint cede un poco.

—¡No la puedo instalar en el coche, Iggy! —le responde frunciendo el ceño—

—¡No me refiero al coche! —explica apretando los ojos—. No la quiero aquí... Llevala a la sala grande de juntas.

—Pero... pero es para ti —responde desconsolado.

—T-Thankyou —balbucea—. Pero no puedo tener esto en el despacho.

—¿Por qué no? Es una tele... puedes tener videoconferencias en ella —sonríe y mira a Flint—. Iggy...

Great Britain se masajea las sienes.

—¡Iggy! ¡Se le va a caer! ¡Ayúdale! —señala a Flint con la cabeza.

Great Britain mira a Flint y por un momento piensa en ir, se detiene.

—Dejala en el suelo, muchacho —le ordena al becario, quien la deja en el suelo tambaleante, mirando a Estados Unidos.

América mira a Inglaterra con una ceja levantada, bajando su lado de la caja también.

—Err... —mira de reojo a Flint—, por qué no vas al coche por el x-box mientras —le sonríe y le da las llaves.

—No tendrías que haber... —empieza Great Britain, Flint obedece y América se pasa la mano por el pelo sonriéndole.

—Yes, yes... I know, pero pensé que podría divertirte.

—Pero es que yo no vengo aquí a divertirme —explima más dulcemente de lo que suena. El americano le mira un poco desconsolado.

— ero no puedes trabajar TODO el tiempo que estás aquí. Japan dice que es necesario hacer pausas.

—Hago pausas —responde—. Voy a por un te, llamo por teléfono...

—Juegas Black Ops conmigo —sonríe triunfal.

—¿A qué? —pregunta.

—Es un juego de guerra... podemos jugar en equipos contrarios y matar a Rusia —se ríe. El inglés parpadea y vuelve a masajearse las sienes suspirando.

—Ok, Diez... No, cinco minutos —concede.

—Yeah! —sonríe.

—Pero ese chico va a volverse a su trabajo —le advierte señalando a la puerta.

—Oh, pero... —le mira—. No lo irás a regañar, ¿verdad?

El británico le mira en silencio unos instantes.

—No, no lo creo, más o menos me hago una idea de quien es culpable de todo esto —sonríe de lado.

—Good... y cuando termines de jugar esos treinta minutos conmigo —le sonríe y se le acerca un poco más—, ¿puede Flint jugar un ratito conmigo? —le mira como cachorro. El británico pone los ojos en blanco y suspira.

—Pero no en mi despacho... ¡Y sin molestar a nadie! Y he dicho cinco minutos!

—Va a tener que ser aquí porque aquí está la tele —le sonríe.

—Y ese es el motivo por el que no la quería aquí —explica más para si mismo.

—Pero tu eres el mejor Iggy que hay y como estoy aquí vas a dejar que se quede —le abraza.

El europeo refunfuña un poco sobre la manipulación y lo de consentirle y se incomoda un poco por el asunto de "el mejor Iggy" y luego Flint golpea la puerta del despacho.

—Adelanteeee! —Grita América soltando a Inglaterra. Flint entra tímidamente, con la caja en la mano.

América va hasta la puerta con una sonrisa.

—Me ayudas a conectar la tele e instalarlo todo y luego él —señala a Inglaterra—, va a jugar conmigo por una hora y quiere que tu no estés.
Mientras ve a hacer como que trabajas, y... cuando acabe de jugar con él, voy por ti y jugamos los dos, ¿va?

—Oh... Of course —asiente flipando un poco de que Inglaterra haya accedido a eso mientras Inglaterra se vuelve a acabar de ordenar un poco lo que ha dejado a medias sin oirles.

Y américa se sorprende de que Inglaterra no proteste porque le está diciendo a Flint que va a jugar con él y se ríe un poco malignamente por lo bajo.

En cuanto terminan de armar el X-Box, de instalarlo todo y de hacer un ruidero de los mil demonios, América le pide a Flint que se vaya.

Flint se va obedientemente pensando que va a contarle esto a su jefa directa y no le a a creer.

—Es un buen chico... sabe un MONTÓN de juegos de video —sonríe—. Me recomendo varios... estoy pensando en becarlo en una de mis universidades para diseño de juegos, ¿tú que dices? —se le acerca.

Inglaterra pone los ojos en blanco pero deja sus cosas en la mesa, mirando escéptico todo lo que acaban de montar en su despacho, que obviamente esta lleno de objetos, es el despacho delque tiene síndrome de Diógenes.

—Hasta donde yo sé, estaba interesado en ciencias sociales... más que en diseño —comenta abstraídamente.

—Oh... venga —le pone un control en la mano—. Con este lanzas misiles, este es para caminar en el espacio, este es para disparar, este es para cargar, este es para cambiar el arma... tienes toda esta lista de armas —le muestra la lista—. Con este te agachas, con este te agachas y caminas, con este birncas, con este te detienes del techo... si picas tres veces este, atacas con arma blanca, que está aquí... aquí está tu lista —le explica de otros tres botones mientras el mayor trata de seguir a Estados Unidos—. Este es para la vision nocturna, este es para... —lo mira—. Pues... bueno, da lo mismo, si no quiere la oportunidad de su vida que no la tome —se encoge de hombros—. La cosa es que los rusos son los malos y hay que matarlos —se ríe—. Somos equipo. ¿Entendiste las instrucciones?

—Como has dicho que se anda?—pregunta mirando el mando como si fuera alguna especie de cuadro de mandos de una nave alienigena.

—Con eeeeeeeeeeeeste —le señala—. Eres un anciano —se sienta en el piso agarrándolo del brazo y obligándolo a sentarse junto a él.

—Y el de dispara... You brat! —protesta sentándose.

—Yes, yes... super brat. Este es el de disparar, pero para disparar bien tienes que apretar este de aquí abajo. Tu sabes, cuando estás en el campo de batalla, para regularizar tu respiración y disparar con puntería. Vamos a hacer un juego de prueba.

—¿Y cuál es la estrategia? —le mira de soslayo.

—Primero que aprendas a caminar sin matarte ni matarme y que aprendas a refugiarte... toma solo unos segundos —asiente poniendo start. Con su muñeco camina un poco y luego se pone a correr alrededor del de Inglaterra.

Great Britain se pone tenso con el mando en la mano, por que no solo detesta perder, si no que además cree que va a quedar como un idiota frente a Estados Unidos si no sabe como jugar a esto.

—Bien... ahora... ¿ves esa cabeza de ese taliban que está ahí? —le señala la pantalla y luego pica varias cosas a la vez y dispara— JAJA! ¿Viste la mancha de sangre? ¡Ahora tu dispara!

Great Britain mira la pantalla y mira el mando... Le da a un botón de forma insegura y le dispara a América.

—Oye!

—Ah! My god! —protesta soltando el mando. América se muere de la risa.

—¡No hagas eso! O yo voy a tener que —le dispara a él en un brazo y sale un montonal de sangre.

—What? —protesta aún sin mirar la pantalla y cuando se da cuenta recupera el mando. América se muere de la risa de nuevo.

—Somos equipo, ¡Se supone que no me disparas a mi!

—¡Ni siquiera sé que muñeco es el mío! —protesta un poco incomodo de tanta risa.

—Yo no soy ruso, Iggy. Tu lo sabes perfecto... nunca saldrías con un ruso —lo mira de reojo—. ¡Pues el de la izquierda, obvio!

—Yo... Sa... Salir? —pregunta muy muy muy bajito como si no hubiera valorado esa idea, olvidando el juego y poniéndose más nervioso, obviamente.

—Pues claro. Como lo haces conmigo, obvio. Mira ven, sígueme. Ahora verás como es que corre esa sangre comunista por los campos.

El británico sacude la cabeza y mira la pantalla... Y empieza a mover el comando como si fuera Wii para que se mueva.

—¡No! No es Kinetck, ni es PSP, ni es nada por el estilo. Tienes que mover con los botones —explica. Great Britain vuelve a mirar el mando sintiéndose estúpido y le da a unos cuantos botones aleatoriamente.

—Aaaaaaaah! Granadaaaaaaa! Iggy! Corre! —América le da a correr a su mando y pone a Inglaterra a correr hacia algun otro lado, aún así ocasionando que tenga daño, pero menos grave. El británico frunce el ceño.

—No me gusta este juego, es una estupidez.

—No es una estupidez... sólo necesitas aprender a usarlo —le da un golpe con el brazo—. Tu eras bueno en la guerra, yo me acuerdo perfectamente bien —le sonríe. El mayor le mira.

—Of course! ¡Pero esto no tiene nada que ver! ¡Mi objetivo es no matarnos y ya lo he hecho dos veces!

Estados Unidos le pasa un brazo por atrás de los hombros.

—¡Pero es un juego! —le da un rápido beso.

Great britain se sonroja un poco y suspira tratando de concentrarse.

—Esto es lo básico... disparar —señala un botón—, apuntar —señala otro boton— y correr —otro botón—. ¡Ahora sígueme!

El europeo le da al botón que le ha dicho que es para correr y se van corriendo unos pasos.

—Ahora viene el ataque... prepara tu arma —pica unas cosas en el control de Inglaterra para cambiarla a una cosa que no sea esa pistolita que traía en la mano—. Cuando salgan los rusos de ahí, disparales, ¿ok? Son unos diez.

El británico frunce el ceño concentrado y asiente. América camina unos pasos al frente y salen todos los soldados, empieza a disparar.

—JAJAJAJA! MUERAAAAAAAAAAN! DISPARAAAA! DISPARAAAAAA!

Great Britain vacila un instante y luego empieza a apretar el botón de disparar frenéticamente.

—YEAHHH! A la izquierda, ten cuidado... —América gira al monito y dispara a uno que va hacia Inglaterra—. ¡Yo te cubro!

Great Britain mira a toda la pantalla con los reflejos muy poco acostumbrados pero consigue disparar a uno o dos.

—¡Pero esto no es justo! Solo les vemos si se mueven, ni siquiera les oímos —protesta.

—Ah... sí, bueno... esas cosas pasan —se encoge de hombro.

—Hum... —bufa—. ¿Y que es lo que hay que conseguir?

—Pero puedes ver el mapa —señala encima—, eso no pasa en la vida real. Además, en la vida real te disparan una vez y te mueres... aquí te puedo disparar varias y no morir y si encontramos un kit de primeros auxilios no te mueres. Ahora mismo hay que llegar ahí —señala en la pantalla la punta del cerro—, y rescatar al General mayor de mi ejército, que fue secuestrado.

Great Britan mira el mapa y mira el lugar adonde hay que ir.

—Hay que subir por el este —concluye. América sonríe y le mira de reojo.

—Mira el plano, es más sencillo y la visibilidad es peor si esas cotas son reales —explica tratándo de moversepara ir para allí, sin darse cuenta de que sonríe concentrado.

—Bien, caminemos para allá, si se puede... aunque... no vayas muy al este porque al bosque no puedes entrar —explica—. No te puedes salir del mapa porque afuera del mapa... no existe —explica—. Y cuidado porque en el suelo hay trampas y minas —agrega.

—¿Cómo que no puedes entrar? —le mira incrédulo.

—Pues no, no puedes entrar porque el diseño está hecho para ir por donde no hay árboles —explica pacientemente—. La idea es ir por aquí y encontrar a las tropas enemigas

El europeo frunce el ceño.

—Eso es una estupidez, ¡si puedes ahorrarte las bajas es mejor! quizás si deberías llevarte a ese muchacho contigo... Mira que no poder irse por el bosque...

—¿Cuál muchacho? —levanta las cejas—. Y Ya sé que se trata de evitar las bajas, pero también se trata de matar rusos... —sonríe.

—El chico que iba contigo... ¿Cómo se llama? Mi becario —responde sacando la lengua mientras les dispara a unos cuantos.

—Ah! Flint! Seh, quizás debería hacer un juego que fuera como la guerra REAL... Claro que la guerra real no es así de divertida, aunque puedas ir por el bosque —razona después de unos momentos—. Tu sabes perfecto. el lodo, el cansancio, matar a la gente...

—Por eso lo divertido es la estrategia —responde—. Aunque ese juego se llama ajedrez.

—Aquí también puedes hacer estrategia... sólo que limitada. Puedes reunir gente, puedes atacar por diversos lados. Se parece, pero no es igual —explica—. Quizás, si la jugaramos bien y supieras moverte, podríamos pasar a la parte realmente divertida —agrega.

—¿Cuál es la parte divertida? —pregunta.

—Pues jugar de verdad, con objetivos reales... como robar planos y hacer estrategias —repite.

—Oh —asiente.

—CUIDADO! BOMBARDEOOOOOOOO! —grita américa de repente, disparando al cielo.

—What? What? —Great Britain se pone a dar vueltas como loco sin saber que hacer dándole a todos los botones tratando de esconderse y cinco minutos más tarde. América deja de reírse y se aburre de ese juego, cambiándolo a uno de carreras.

—¿Pero qué es esto? ¿Cómo es que no hay un Aston Martín? ¿Tú crees que esto es un bloody lamborgini? ¿Acaso te has montando en uno alguna vez? No es así como responde ¿y el Mercedes? ¡Por Dios! ¡Si no se oye bien siquiera! —protesta Great Britain mirando los coches—. ¡Pero que estupidez es esta! ¡No puedo creer que haya un bloody renault! ¿T¡u llamas a esto un juego serio!?

—Errr... Yo... Es culpa de Japan —se defiende el americano.

—¡No! No es culpa de Japan, el Toyota y el Honda están bastante bien logrados.

—¿Entonces de quien es culpa? —levanta las cejas.

—¡Pues qué se yo! ¿Quién decidió poner un bloody Renault antes que un Aston Martín?

—Tiene que estar balanceado y los Renault son más conocidos —responde equivocadamente intentando calmarle.

—¡Tiene que ser una broma! —protesta el mayor.

—¿Cuál broma, Iggy? Come on! No elijas el Renault y ya. Puedes elegir uno mío —sonrisa.

—¡Como van a ser más conocidas esas bloody-tartanas-mas-parecidas-

a-una-bloody-cafetera que el bloody coche del bloody James Bond!
—indignación.

—Pues... Es que... ¿Estás seguro que no está? —revisa otra vez todos.

—Ni siquiera se si querría elegirlo viendo lo que has hecho con los Ferrari... Quiero el Honda.

—¿No vas a elegir un Ford? —le mira tristemente.

—No, no me gusta la suspensión de los Ford, quiero el Honda —barbilla levantada.

—Jo, bueno... Elige lo que quieras —él elige el Ford aun frustradillo.

—No me mires con esa cara que tu pusiste un bloody Renault antes que el Aston Martín —protesta y por error por no estar pretando atención elige el Renault.

Estados Unidos le mira de reojo al ver que ha elegido el Renault.

—Y por eso vas a correr con él... Ya —pica start.

—What? —se vuelve a la pantalla.

—Justo por eso puse el Renault... ¡Para darte gusto! —exclama con risilla malévola.

Great britain parpadea al darse cuenta de que coche es el que lleva.

—¡Oh, bollocks! ¡No! ¡Yo elegí el Honda! ¡Estás haciendo trampas! —protesta.

—Yo? Ni siquiera he tocado tu control, ¡lo elegiste tu! —se defende—. Tú preferiste el Renault al Ford... —agrega mirándole de reojo sin ninguna mala intención.

El británico mpieza a mover el mando frenéticamente mientras le da a los botones tratando de acelerar y de girar como si fuera kinect otra vez.

— What? —se detiene al oír eso.

—Ja! Vas en sentido contrario —se burla.

—Es este bloody coche of the hell! —protesta muy muy enojado.

—Tu lo elegiste... En vez de mi Ford —canturrea.

—¡Yo no lo elegí! ¡Yo elegí el Honda! —protesta mientras se pelea con los mandos.

—Pues para ser un Honda se parece muchísimo a un Renault...

—¡Esta carrera no vale! —exige y América se ríe un poco—. Poooor!?

—¡Por que llevo una bloody carroza en vez de un bloody coche! ¿¡Es que no lo ves?! —sigue protestando.

—¿Carroza? —le mira—. De que hablas, ¡es un coche!

—¡Eso no es un coche! ¡Es una carroza! ¡Míralo! ¡Si ni siquiera se puede derrapar! —protesta derrapando.

—¡Estas derrapando! —replica America—. Y no es feo ni nada. Se ve mejor en gris claro pero no parece una carroza.

—¡Me refiero a conduciéndolo! Es como una carroza así... Venga, no has oído esa shite de la "cggeatif tecnologi" ¿quién en su sano juicio usa el creative primero? ¿A qué le esta dando la importancia? —se queja poniendo acentro francés del slogan de Renault.

America solo se ríe, sin entender un pimiento de lo que dice y unos instantes después pone pausa y presionando dos botones sale al menú de elegir coches.

—Venga, elige el Honda.

—Se podía hacer eso y no me has dejado antes! —protesta buscando el Honda.

—Pues claro que se podía hacer, pero era divertido escucharte pelear con el otro —se ríe mientras se acerca un poco y le da un golpecillo frente con frente, de manera cariñosa.

Great britain refunfuña algo sobre las trampas, que no le expliquen las reglas, sobre los Renault y el hecho de que no este el Aston Martín otra vez mientras el americano hace los ojos en blanco y pica start de nuevo.


Y aun con todo me sigue haciendo gracia los problemas que Inglaterra tiene con la tecnología americana en general. Y eso que esta vez ni siquiera se ha enfrentado a Joan.