Hola, hola chicos.
Disculpen por la extensa tardanza shishishi
Gracias por sus comentarios que me llevan hasta el cielo y el infierno desde un mismo punto JAJAJAJJA
Tratare de actualizar mas rápido la próxima vez, si no es que el excesivo trabajo me lo impide.
Bueno sin más, espero les guste.
Nos leemos abajo!
-¿Contar con quienes…Midori-ya?
¡ME LLEVAN TODOS LOS DEMONIOS DE LA DIVINA COMEDIA!
¡Joder, joder, joder, joder!
Me mira, estoy segura de que sospecha algo. ¿Y ahora que mierda le digo…?
¡Puta! ¿¡Y si escuchó algo más!?
Espera…¿Y ahora que mierda invento?...Se me fueron las ideas. No deja de mirarme, me analiza con la mirada, con esos profundos ojos grises que me ponen nerviosa. Otra vez esa sensación en mi estómago. Quiero vomitar.
Un momento… ¿Y por qué tendría que darle explicaciones? ¿Desde cuándo tengo que explicarle cosas a él? ¿Desde cuándo si quiera me tome la molestia de pensar en cómo excusarme, como si él fuera algo importante?
-Que te importa—Dije, seca. El me fulmino con la mirada como siempre, pero no se movió, se quedó estático.
Ya me dolían las piernas, había estado mucho tiempo agachada en una extraña posición. Pero no me movía, parecía de piedra. Era un fastidio…¿Por qué no podría reaccionar?
-Esa es no es una respuesta, Midori-ya.
Mierda, serán cabrón. ¿Por qué no solo se olvida del puto asunto y me deja en paz?
Observe mi móvil. Robin aún estaba en línea. Le colgué, este no era el momento oportuno para seguir conversando. Pero muy seguramente, comenzaría llamarme como desquiciada durante los próximos minutos.
-¿Desde cuándo tengo que darte explicaciones…?—Pregunte lo obvio. Algo que debí preguntar hace mucho tiempo dadas las circunstancias.
El me miro peor que antes. Esta vez se giró y volvió sobre sus pasos.
No sé el porqué, pero decidí seguirle, algo me decía que abriría la boca aunque no supiera nada. El solo pensarlo me daba escalofríos.
Observe como se sentaba bajo el árbol en el que nos habíamos acomodado hace unos minutos. A pesar de su cabreo me hizo una seña, para que me sentara a su lado.
Se me hizo muy raro, incluso sentí un revolcón peor en mi estómago.
Cubrí mi boca, podría vomitar en cualquier momento.
Después me encamine hacia a él, me senté a su lado y no tuve la valentía de observarlo. Él me puso el libro de anatomía que leíamos hace unos minutos, justo en frente de mi cara. Entendí que lo que quería era que siguiéramos leyendo. Sonreí ante esto inconscientemente.
Seguimos leyendo, juntos. El pareció haber comprendido que el meter sus narices en mis asuntos, solo empeoraría nuestra relación.
Pero era ahí cuando me preguntaba… ¿Desde cuándo parecía tan interesado en mantener la boca cerrada y evitar que me enojara?
No lo sé, estoy segura de que ese no es el Law que conozco. Por algún otro descerebrado lo habrán cambiado. Pero no, joder, ese no puede ser Law.
Tal y como lo había predicho, mi móvil comenzó a sonar incansablemente.
Podría estar casi segura de que Law estaba sospechando algo. Aunque él no decía nada, su mirada y su expresión torcida lo decía todo.
Era obvio que no abriría mi boca, yo no le contaría nada. Pero me ponía nerviosa, ante todo porque él no es ningún imbécil. Poco y tanto que lo conozco, pero puedo asegurar que se las huele todas. Además que su nivel de deducción es aterrador.
En conclusión, solo contarle un pequeño pedazo de mi problema, sería como dar paso a que adivinara lo demás.
Saque el móvil de mi bolsillo con torpeza, levantándome en el acto y alejándome de nuevo.
Pude escuchar a Sanji gritar que la comida ya estaba lista, los gritos de emoción de Luffy, Ussop y Chopper y Nami como siempre, regañándolos. Pero yo ya estaba lejos, muy lejos.
Privacidad ante todo, me dije a mi misma.
Conteste de inmediato, presentía que Robin enfadada no sería algo muy acogedor. La mujer puede ser tranquila y hasta amable, pero enojada, debe pelar los huevos.
-Explícate, Hanako—Sin mentir estuve a punto de cagarme al escuchar aquella exigencia, y más después del tono con el que la dijo.
Suspire, trague saliva y torcí mi gesto, todo al tiempo.
-Te contare. Pero eso no quiere decir que me haya echado para atrás—Eso era como una especie de recordatorio. Bien sabían los que ya me conocían, que cuando se me metía algo en la cabeza, no me lo sacaba ni mi propia madre (Y mi madre me sacaba todo)
-Lo entiendo, Hanako…
Aun lo recordaba. Su tono de voz, embriagado de desesperación y suplica. Ante la petición de una chica indefensa, que había protegido todo este tiempo, no me pude negar…
HANAKO FLASHBACK…
-Te explicare todo…Mmm…Veras—Parecía estárselo pensando. En realidad aquello no me daba buena espina. Normalmente los que se lo piensan antes de hablar, es porque o están craneando una manera de explicarlo, o están intentando inventar algo.
Lo digo por experiencia propia claro, mi labia es excelente y el trabajo sensorial de mis neuronas para inventar cualquier episodio de novela, son excelentes.
-Habla de una vez.
No sé si Vivi entendía que la paciencia no era una de mis virtudes. De todas formas parecía estárselo pensando mucho, y yo no tenía ni mucho tiempo ni mucho control mental. En cualquier momento me subiría a la torre más alta de la ciudad y me lanzaría de allí a causa de la presión.
-Sin que yo lo supiera, mi padre andaba metido en negocios turbios.
Me acomode más sobre el tierno césped, como aquella que espera a que le cuenten una fantástica historia.
Silbé, ante la impresión y sin intenciones.
Vivi me frunció el ceño claramente molesta—No es juego, Hanako-chan.
Suprimí mis impulsos de matarla con mis propias manos. Tsk. Atreverse a decir eso como si en verdad no me lo tomara en serio. Como si en todo este tiempo hubiera podido pasarla de lo más lindo, ignorando la avalancha de ideas no muy agradables que me llegaban. Sera…
-Él le pidió dinero prestado a Doflamingo, ya que todo el que tenia se lo gasto en juegos de azar—Hizo una pausa, al parecer para evitar desvanecerse allí mismo—Teníamos mucho dinero, ahora ya no queda nada. Debió extrañarme que de un momento a otro nos volviéramos millonarios. Éramos humildes, antes…
Siendo sincera, se me hacía difícil entenderle. La chica parecía tan nerviosa, que revolvía sus ideas sin darse cuenta.
-Fallo en uno de los negocios que debía concluir para Joker. Perdió dinero, dinero del jefe…entonces desde ese instante nos persiguen…
Mierda, ¿Qué hago? Sus ojos se aguaron…
-Lo han secuestrado y no sé nada de él Hanako…Y-yo…necesito tu ayuda…
¿Por qué yo? ¿Porque arriesgue mi vida en aquella calle, siendo consciente de que aquella pistola que apuntaba ese loco del abrigo, disparaba una bala que podría darme? ¿Porque no me importo que fuera una desconocida y le salve la vida?...Dos veces…y una tercera ahora…
¿Por qué una tercera?
No lo sé, pero apenas escuche la palabra "ayuda" no pude negarme y asentí, para después decir—¿Qué quieres que haga?
-Necesito que salves a mi padre. Yo no puedo hacerlo ahora…la policía no puede enterarse o lo meterán a la cárcel…y tu…
Tal vez lo que Vivi pedía respecto a la policía era un tanto egoísta. Pero me vi reflejada allí, y no podía permitir que Cobra terminara tras las rejas, eso sería igual que la muerte. Su condena por relacionarse con el criminal más importante del mundo, sumaria más de cinco cadenas perpetuas.
-Veamos… ¿Me estás diciendo que a tu padre le gusto ganar dinero fácil, la cago en un negocio, perdió mucho dinero y por esta razón lo persigue Doflamingo?
Asintió. Derramando unas lágrimas en el proceso.
-Es lo único que tengo. Mi madre murió hace mucho tiempo…todos nuestros subordinados están muertos…para el solo quedo yo.
Y fue desde ahí que se estalló a llorar.
No la consolé, el contacto humano no es que fuera mi fuerte. Así que le di un par de toquecitos en la espalda y le dije—Cuentas conmigo, pero necesito más información…
-No sé donde lo tienen Hanako-chan, pero si sé en que zonas de Sabaody trabaja Joker, tal vez allí…
-Y ahora… ¿Cómo demonios saliste del hospital?—Para nadie era un secreto, que desde hace tiempo me carcomía la duda. Quería saber cómo demonios era posible que Vivi, después de estar en cuidados intensivos, inconsciente, saliera tan rápido.
-Eso te lo contare después…Pues fue gracias a un gran amigo de mi padre…
-¿Qué se supone que le diré a los chicos?—Inquirí, pues no sabía como reaccionarían o enloquecerían mas bien al enterarse de todo esto.
-Preferiría que no se lo dijeras a nadie…
FIN DEL FLASHBACK…
Y se lo había contado, absolutamente todo, a Robin.
Es que en medio del shock no pude pensar correctamente, pero ahora me doy cuenta que la cantidad de materia gris en el cerebro de Vivi ha disminuido de forma alarmante.
¿Por qué? Simple… ¿¡COMO VERGAS ESPERABA QUE YO SOLA FUERA A RESCATAR A SU PADRE!? ¿¡ME VIO CARA DE SUPERCHICA O QUE!? ¡JODER, QUE SOY HUMANA Y TAMBIEN SANGRO!
-Ya veo…y tal parece que no cambiaras de opinión ¿Verdad?
No sé como lo logre, pero Robin ahora me hablaba con su mismo tono sumiso de siempre. Eso en cierto modo mejoraba mi estado de ánimo.
-No lo hare—Respondí tajante, pues ya estaba decidido: Rescataría al papa de Vivi y le patearía el culo a Doflamingo.
-Entonces yo te ayudare.
Ohh, palabras gloriosas, ahora tenía a alguien en mi mano por decirlo así.
Quede de reunirme con Robin esa misma noche. Vivíamos demasiado cerca, pero no sería prudente hablar por esos lares. ¿Han oído acaso que las paredes tienen oídos? Pues esa afirmación es muy común, y demasiado cierta para mi gusto.
8:30 al frente de la plaza común, Shao's.
Ahora que lo pienso más, he decidido que les contare todo a los locos que están sentados sobre el césped. Menos a Law, claro. El no debe saber nada, algo me dice que de alguna manera me jodería el plan.
Vivi podría matarme, pero si me arriesgaba a ir sola, perdería de seguro. En cambio, ¿Qué mejor que un montón de dementes de mi lado?
Por primera vez me convencí de que no estaba cometiendo un error. De que podría confiar en ellos y armaríamos un excelente plan para rescatar al papa de Vivi. Porque estoy segura, que ellos en mi lugar, habrían tomado la iniciativa de ayudarla.
Ahora aquí el problema era… ¿Cómo mierda hablaría con ellos frente al estorbo de Law?
Piensa…piensa…
-¡YA TE DIJE QUE NO TE DIRE NADA!
En una habitación oscura, solo podían oírse los gritos de un hombre. Un hombre que se había convencido a sí mismo, de que era capaz, de entregar su vida antes que la de su amada hija.
Un hombre que consciente de sus errores, se arrepentía, quería devolver el tiempo. Quería estar con ella…
-Ya veo que no eres tan miserable, Cobra.
El hombre que ahora le golpeaba, un hombre corpulento y con una cicatriz enorme que surcaba gran parte de su nariz y cada lado de su cara, aspiraba de un enorme puro y le torturaba psicológicamente para que dijera la verdad.
Pero no, él no la diría.
El no daría el paradero de su hija. Porque si, el sabia donde estaba, pero jamás la dejaría en bandeja de plata a esos bandidos, y menos si de salvar su miserable vida se tratase.
-Lo siento, Vivi…—Susurro, cerrando los ojos y dejando escapar unas gruesas lágrimas, que se mezclaban con su sangre. Apretando sus puños, casi dejando sus nudillos totalmente blancos.
-¿Eres consciente de que matare a tu hija, me lo digas tu o me lo diga otro?—Pregunto con voz gruesa, el hombre que ahora acercaba peligrosamente su puro a la frente del otro.
-Jamás lograras encontrarla—Sentencio Cobra, amarrado fuertemente a una silla metálica, goteando sangre desde cada espacio libre de su cuerpo.
Sonrió arrogante.
Y después un fuerte puño destrozo su mandíbula, ocasionando que tosiera en el acto—A ver si así puedes seguir alardeando, perro del gobierno—El de la cicatriz, ya se encontraba a pocos centímetros de tocar la morena piel del otro, con el calor de su puro…
Hubiera pagado por grabar un video o tomar algunas fotos en dos ocasiones aquel "esplendido" día.
Podría parecer un poco inmadura su actitud, incluso la situación era lo suficientemente seria como para tomarla a juego. Pero es que la cara de los chicos, cuando les conto todo lo sucedido y la loca idea que ahora se le había metido en la cabeza, era todo un poema.
Un grandioso poema.
Había logrado deshacerse de Law, advirtiéndole que estaban repartiendo muestras de pan gratis en el lugar. La verdad pensó al principio que aquello era demasiado estúpido, que Law se reiría de ella y la fastidiaría por el resto de su existencia.
Pero no fue así, lo próximo no se lo esperaba.
Solo basto decir la palabra "pan" para que Law saliera corriendo despavorido, dejando un camino de humo tras sí. Algo simple y típico de un niño de 5 años, pero que no concordaba nada con la actitud de Law.
Esa escena también hubiera ameritado grabarla. Definitivamente una cámara no caería nada mal en esos tiempos.
Todos los chicos que se habían reunido a comer, sobre el verde césped y el hermoso día que estaba haciendo, se cagaron literalmente de la risa al ver semejante actitud de parte del futuro médico.
Eso en si era una enorme muestra, de que Law en serio aborrecía el pan.
Bueno, después de comer tranquilamente irían a buscarlo. Aunque el énfasis en tranquilamente no hubiera funcionado. Ya que en medio de la comida Hanako les había contado todo, sin tapujos y de una forma directa.
A veces detestaban la manera tan inapropiadamente fría en que la chica contaba las cosas.
Mientras Nami, Ussop y Chopper se ponían azules del miedo, más que por el semejante embrollo en el que estaba metida la familia Nefertari, por el plan que Hanako ya tenía preparado.
Luffy al principio se había puesto rojo de la ira e impotencia. Pero después de escuchar lo que Hanako pensaba hacer, había recuperado su ánimo y a leguas se veía que estaba dispuesto a todo.
Tanto Hanako como Luffy tenían ese parecido: No se les arrugaba el mínimo órgano ante nada, y más si se trataba de sus conocidos.
Kumadori andaba más preocupado por lo que sucedería si Hana llegara a enterarse de todo. Pero él tampoco se acojonaba por nada, así que ayudaría. Además y más importante, debía cuidar a Hanako, al fin y al cabo la quería.
Sanji por su parte había actuado neutramente, y confirmo al instante que ayudaría también.
Después de unos minutos de que los tres cobardes salieran del shock, aceptaron con resignación, al final Vivi era su amiga, y esa razón podía contra todo el tembleque del mundo.
-¿Y Torao? ¿Él sabe algo?—Pregunto Luffy, al instante en que se engullía un pedazo de carne.
-No, y espero no le digas—Le advirtió Hanako, pues bien sabia la bocaza que tenía ese niño—O si no le ordenare a Sanji que deje de cocinarte por un mes.
Esta parecía ser la única amenaza factible para que el chico cerrara la boca. Ya que casi se atraganto con un hueso y comenzó a llorar, rogándole a Sanji, arrodillado que no hiciera tal cosa. Que moriría si lo hacía.
-P-pero yo aun no entiendo nada. ¿Cómo es que Vivi pudo salir después de estar en cuidados intensivos?
La voz nerviosa de Ussop no aportaba nada a que Hanako entrara en un estado de tranquilidad absoluta.
-Ella no me lo dijo—Contesto simplemente—Solo vino a buscarme para pedir mi ayuda…incluso me rogo que no les contara nada a ustedes.
-La pregunta es…¿Por qué?—Sanji lanzaba una calada de humo. Hacia un rato escuchando la explicación de Hanako, había comenzado a fumar para calmar de cierto modo su nerviosismo. Ahora su actitud se resumía a una: Desesperación y decepción juntas. Aunque en realidad el rubio no lo expresara bien, pareciendo tranquilo y calculador, Hanako podía notar la preocupación en la que se encontraba sumido.
-Yo no lo sé…quiero entenderlo pero, en realidad no entiendo nada—Admitió Hanako resignada. Ya había parado de comer hace un rato, el apetito se le había esfumado a la par que les contaba los hechos a los demás.
-Vivi-chan…—Nami tras un largo suspiro, miraba el césped detenidamente, como en espera de respuestas que nunca llegarían.
-El punto ahora es que…debemos ayudarla. Ella no sería capaz de mentirnos… ¿O sí?—En la cabeza de Hanako no cabía esa posibilidad. Desconocía toda la personalidad de Vivi, pero algo podía deducir: Si la chica era amiga de Luffy y los otros locos, era especial.
-Esto no me da buena espina, algo esta raro…además de todo algo está muy raro…
-Algo estoy pasando por alto… ¿Pero qué mierda es?—Se preguntaba Hanako mentalmente. Ella tenía pistas frente sí, pero aquellas pistas se le habían esfumado hace rato.
KIDD POV…
Después de dejar a mi novia ayer…ejem, a Hanako ayer con esos bastardos. Me había bastado para comenzar a buscar información sobre lo que me había pedido.
Llame a unos viejos delincuentes, que eran compañeros míos en aquella temporada en la que trabajaba para un moreno desquiciado y que se fumaba casi 20 puros al día, en el viejo mundo.
Trate de olvidar mi pasado, de concentrarme en mis estudios, sin embargo, siempre las sombras de tus errores te perseguirán. Siempre me perseguirá Cocodrile.
Viví muchas experiencias desagradables en aquel mundo. Una de esas fue haberlo conocido, haber trabajado para él y el haber llenado mis manos de sangre tantas veces, que ya parecían incontables.
Me arrepiento, aún tengo pesadillas de aquellas noches en las que mataba sin pudor alguno, solo porque él me lo pedía y el me pagaba. Solo por necesidad.
Aunque para qué quejarme, en aquel mundo oscuro también había conocido a Killer.
Juntos escapamos de aquel lugar, juntos nos volvimos inseparables, nos volvimos hermanos. Juntos con el mismo deseo de conocer algo más que la sangre y vísceras de la gente, juntos con el mismo deseo de estudiar lo que más nos gustaba: La Ingeniería mecánica.
Y juntos, logramos salir, y todavía juntos seguimos cicatrizando aquellas heridas de nuestro pasado. Pero así se quedaran, en puras y llanas cicatrices.
Algo había entendido, desde que tenía 10 años y un cuchillo entre mis manos: Las heridas cicatrizan, pero jamás desaparecen. Siempre te queda algo que te recordara lo que viviste, y te lo hará sentir en carne pura como si volviera a sucederte.
Pero claro, tenía que hacerlo por ella. Por Hanako volvería a rebuscar entre mi pasado y la ayudaría como pudiera. ¿El por qué? Quería negarlo pero no podía. Esto ya no era un simple gusto, esto es algo más…algo que jamás había sentido.
Volviendo al tema…me comunique con Wire y Heat, antiguos compañeros.
Un chico con complexión zombie y otro con complexión de travesti, mis antiguos compadres de matanza.
Al principio se negaron, pero después logre convencerlos y reuní información. Tal vez no fue mucha, pero si suficiente.
Killer también había averiguado algo, por sus propios medios.
A veces esos "propios medios" me causaban más terror que observar a mi vecina por las mañanas. Una carismática mujer y con complejo de juventud retorcida, llamada Kureha. Una médica famosa, a la cual Chopper adoraba.
Incluso me sorprendía mi capacidad para reunir información tan rápido. Pero bueno, de alguna manera, aún seguía atado a ese mundo.
Y de esa misma forma se me permitió ayudar a Hanako.
Yo solo esperaba que Cocodrile no se enterara.
Reencontrarme con el después de tantos años, me aterraba.
Sí, yo, el gran Eustass Kidd, temía a un simple grandulón amante de los puros. Yo temía al demonio que me había manipulado todos estos años. Verlo de nuevo arruinaría mi vida, la que después de tantos errores había logrado construir de nuevo.
Estaba seguro de que Killer pensaba lo mismo. Aunque con esa puta mascara… ¿Quién mierdas podría ver las expresiones que ponía cuando tocaba el tema?
Aunque hablándole a mi yo interno con sinceridad, después de tantos años con él, tantas experiencias y peligros, podía leer sus expresiones aun con esa mascara.
Nunca supe por qué siempre la llevaba puesta.
Hasta el día de hoy, no conozco el rostro de Killer, ni tampoco me he atrevido a preguntar el porqué de ocultarlo.
Me levante del sofá, donde había estado pensando todo aquello, casi toda la mañana hasta el mediodía. Me desperecé y traquee mi cuello para mayor comodidad. Dirigí mis pasos hacia el refrigerador, abrí la puerta metálica y tome una fría cerveza.
Me volví a echar al sofá como un bulto de harina. Saque mi móvil y observe la hora.
-Las 12:30—Dije casi en voz alta.
Busque el número de Hanako, ya iba siendo hora de que le contara todo lo que había averiguado.
En ese mismo instante llego Killer, con dos bolsas en sus manos.
-¿Y esa cara Kidd?—Pregunto con sarna. Entrando directamente a la cocina.
-La única que tengo, Killer—Le respondí tajante. Por el momento ganas de pelear con el rubio no me quedan. Además el mucho cabrón siempre me gana en batallas con argumentos.
-Normalmente tienes una fachada de mierda. Pero hoy pareces haberte levantado con cara de tener un palo atravesándote el culo—Pude notar como se reía ante sus propias palabras.
-El que terminará con un palo atravesándole el recto eres tú, Killer. Si no dejas de tocarme los cojones de una vez…
-¡Oh! Espera, ¡Ya se!—Grito con emoción sumamente reprimida. Terminó de organizar las compras y se acercó a mí. Cruzado de brazos se recostó en la pared.
Arquee una ceja (Ya sé que no tengo, putos) ante su silencio. Un poco más y se me estallaría una vena saliente de mi parpado.
-Hanako te termino—Jure ver una sonrisa toca huevos a través de esa mascara.
Contuve mi ira, me prometí a mí mismo que no pelearía hoy. Así que le di la espalda y me encerré en mi cuarto, casi partiendo la puerta del portazo que le di.
-Cuando se te pasen los cólicos, ven a comer—Dijo al otro lado de la puerta.
Me tire en la cama, mire fijamente al techo y apreté mis dientes. Sin duda el pendejo ese sabia como hacerme cabrear, y de la manera más asquerosa del mundo.
-Puto Killer…—Lo dije más que pensarlo. Comencé a sentir sueño…y me dormí, creo…
HANAKO POV…
Después de mis palabras, me les cague el día a todos.
Ya no estaban tan animados como antes, de hecho ahora se veían deprimidos y decaídos.
Me sentí miserable, pero al tiempo sentí que aquello había sido lo mejor. Mi confianza ahora estaba plantada en ellos. Sentí como ahora no tenía un peso enorme sobre mi espalda. Ese peso disminuyo, pues ahora lo cargábamos juntos.
Me golpee mentalmente por lo cursi y débil que me había vuelto.
El final del día se acercaba, así que nos levantamos y recogimos nuestras pertenencias.
Al tomar un libro que se encontraba sobre el césped, recordé que Law aún no había vuelto.
Suspire, no podía creerme lo ridículo que ese sádico podía llegar a ser.
Salimos del parque y nos situamos en la parada del bus. Todo era silencioso. De pronto vi como una figura familiar se acercaba, ese era Law, quien ya tenía su actitud típica.
¿Cómo lo comprobé?...Pues porque me volvía a observar con esa sonrisa que ya me daba picazón y me causaba tics hasta en los dientes.
Todos lo saludaron, pero fue un simple saludo. El los miro con extrañeza y luego me miro a mí, parándose a mi lado, como preguntándome el porqué de su comportamiento.
Con mi mirada se lo dije todo, en pocas palabras, "Yo que mierda voy a saber"
Llego el autobús y nos subimos, nos sentamos igual que de venida. La diferencia es que ahora no hacían bochorno por nada, era un silencio ensordecedor. Incluso Law y Kumadori no peleaban. Kumadori por lo pensativo y Law…bueno, porque él siempre era más silencioso que una puta tumba.
Después de media hora llegamos. Cada quien por su lado.
Ninguno se despidió. Supuse entonces que no era el momento apropiado para seguir hablando, así que sería mejor esperar a mañana.
Entre con Kumadori, el cual se fue directo a su cuarto. Note que mi madre no estaba, así que también me fui al mío. Me recosté en mi cama…mis parpados pesaban y…
Desperté, observe mi reloj en busca de la hora…8:30 pm, bien, no esta tan tarde…
¡JODER, LA CITA QUE TENIA CON ROBIN!
Me levante con rapidez, salí como alma que lleva al diablo sin tomar nada más, solo un poco de dinero y las llaves.
Y ahora… ¿¡DONDE QUEDABA LA PLAZA SHAO'S!?
Mierda, me vi obligada a preguntarle a alguien.
Agarre a una abuela y le pregunté. Ella pareció asustarse por mi actitud y comenzó a gritar por ayuda. Salí corriendo ya que algunas personas ahora me perseguían.
Tenía tan mala suerte que la vieja llego a pensar que era una ratera o algo así. Mierda. Después de haberlos perdido, como si un ente divino hubiera escuchado mis plegarias, ahí estaba frente a mí, con un letrero enorme: Plaza Shao's***
Para mi suerte, la morena estaba precisamente junto al letrero.
No supe que pensar. O Robin era muy estratégica, o subestimaba mi sentido de la orientación…bueno, yo era algo perdida…¡Pero Zoro lo era más!
-Lo siento—Fue lo primero que atine a decirle apenas la vi. Regule mi respiración y me incorporé, después de todo el tiempo es oro.
-No pasa nada Hanako-chan… ¿Puedo suponer que te quedaste dormida?—Me pregunto, con una tierna sonrisa y un aura que expandía tranquilidad.
-¿Eres bruja?—Repregunte yo, con duda carcomida.
Ella solo asintió y se rio en mi cara. Una carcajada que causo que varios curiosos voltearan a mirar.
-¿Y bien?—Me dijo. Supuse que quería que comenzara a hablar.
Sinceramente, no puedo imaginar la forma en la que Robin logra cambiar su aspecto con rapidez. Antes se reía y bueno…ahora su mirada y expresiones juntas daban más miedo.
Y sin más muletas, comencé a hablarle sobre un plan que ni siquiera yo había confirmado. Es decir, aun no tenía la certeza si era una buena idea, si era conveniente modificarlo, si aquello era posible, si no moriríamos en el intento, si Kidd me suministraría la información necesaria…En fin, ya saben, la indecisión es hereditaria.
LUFFY POV…
Creí que tenía hambre, pero no.
Estaba estresado y eso me asustaba.
A todas estas… ¿Qué era el estrés?...Según he escuchado, aquello te quita el hambre. Y no, yo no quiero eso.
Tengo rabia. No puedo creer lo que Mingo le hace a Vivi. Ella es mi amiga, y no voy a permitir que le haga más daño.
Voy a patearle el trasero.
Si tan solo tuviera una idea de donde está, ya me las habría arreglado. Pero Kanao dice que guardemos la calma. Incluso me gusto su plan, me gusto la forma en que lo dijo y todo lo demás.
Ahora que lo pienso…Hanako está compitiendo contra mi amada carne, y va ganando. Ella está llegando a gustarme más que la propia comida. Supongo que eso puede ser normal, he escuchado cosas sobre el noviazgo, pero nada más.
Ussop se fue a por los víveres. Me insistió para que fuera con él, pero ganas de salir ya no me quedaban.
Ya son las 9:30 y aún no ha vuelto. Deduzco que se ha quedado observando cosas de artillería en el centro comercial. Al fin y al cabo le encantan desde que tengo memoria y éramos niños.
Me aburro y prendo el televisor. Paso de canal en canal pero todo me aburre.
Por fin escojo algo al azar, una película de terror.
Eso no da miedo. Me he vuelto a aburrir y he apagado el televisor. Me dirigí a mi cuarto y tome mi celular. Comencé a observar algunas fotos. Hace mucho no utilizo la cámara…
Las fotos eran viejas, pero podía reconocer varias. En ellas me encontraba varios años antes, junto con mis hermanos.
Los extraño demasiado.
Por accidente entro al registro de llamadas. Observo y logro captar que me han llamado infinidad de veces y no me he dado cuenta.
No reconozco el número.
Por pura curiosidad devuelvo la llamada, espero, espero y…
-¿Quién habla?
Esa voz…es muy conocida.
-¿¡Quien habla!?—Pregunta de nuevo aquella voz. Es un hombre y parece enojado.
-¿¡QUIEN MIERDAS HABLA!?—Le oigo gritar, al parecer el chico ha perdido el control. Pero… ¿Por qué no puedo hablar?
-L-Luffy…—Digo, con casi un hilo de voz.
-¿L-Luffy?—Le oigo preguntar, su voz se relaja y siento cierto pizque de nostalgia en ella—¿Hermano?
¿Hermano?¿Dijo hermano? Entonces ese es…
-¡ACEEEEEEEE!
Estoy seguro que lo deje sordo, pero debí reconocer esa voz…¡Es Ace!
¿Hace cuánto no escuchaba su voz? ¿Cuándo fue la última vez que lo vi? ¿Qué habrá sido de su vida? ¿Cómo termino todo? ¿Volveré a verlo? ¿Por qué me ha llamado?
Tantas preguntas se incrustaban en mi mente, y solo atinaba a llorar con el teléfono apoyado en mi oreja. Lograba oír la voz de mi adorado hermano, tratando de calmarme. Pero había pasado tanto tiempo, que parecía estar sumido en un sueño. Esto no era posible, no parecía real…
-¡Luffy! ¡Deja de llorar de una vez!
-¡Cállate, eres un ingrato!
-Vamos a visitarte, así que espero no estés llorando cuando lleguemos…¡Y contesta el puto teléfono cuando te estoy llamando!
-¡Cállate idiota! ¡No me han llamado en años!
-Te paso a Sabo hermanito…
-¡SABOOOOOOOOOOOOO!—Grite, a él también lo había extrañado demasiado.
Ace es mi hermano mayor, Sabo el intermedio y yo el menor. Por asuntos de la vida nos separamos hace muchos años. Mi abuelo Garp también se fue por su lado y yo me fui a vivir con Ussop. Juntos nos hemos sostenido y hemos vivido casi como hermanos.
Pero si, hermanos de sangre, son hermanos. Y los extrañe. Y los primeros días los odie por haberme olvidado. Luego los fui olvidando yo...
Y hoy, me llamaron… ¿Por qué? Tengo tantas cosas que contarles, que demostrarles y pasar con ellos, que se me hace imposible odiarlos en este momento. Escuche sus voces, y todos los sentimientos del pasado volvieron.
Estoy tan feliz.
-¡LUFFYYY!—Grito él. Alcance a oír el golpe que debió darle Ace por escandaloso. Pero al tiempo pude escuchar los sollozos de los dos.
Ellos me extrañaron también, lo sé. Hemos vivido separados tantos años…
Este de seguro sería un día, que jamás olvidaría.
Mis hermanos han regresado.
En otro lugar…
ZORO POV…
Las calles siempre se mueven de un lugar a otro. Las casas cambian de lugar, los edificios se mueven en zigzag y puedo jurar que varias veces he pasado por este mismo sitio.
Ya debería tener un premio nobel en mis manos.
Sí, he descubierto que cada cosa que se supone es denominada "estática" en el planeta tierra, cambia de lugar alternativamente, y cuando apenas nos damos cuenta, aparece en otra parte.
Nadie me cree. Creen que estoy loco pero no es así. Estas cosas me juegan bromas todos los días.
Yo no me pierdo, cada cosa se mueve, que es muy distinto.
Pensaba ir a practicar un poco al Dojo de Kendo, de mi maestro Mihawk, pero ya he caminado por más de 2 horas y no lo he encontrado. A la mierda, decido ir a comer primero y luego continuar con mi búsqueda.
He divisado una deliciosa bizcochería. Pero he cruzado la calle y esta ha desaparecido ante mis ojos.
Se han vuelto a mover los edificios.
Cansado, me siento en una banca de la calle, me recuesto y decido que mejor dormiré. Antes de cerrar mi parpado izquierdo, logro divisar una nariz larga y cilíndrica, muy conocida para mí. Con varias bolsas en sus manos y caminando con dificultad.
-Ussop—Susurro, por pura inercia.
Traqueo mis huesos y me levanto de la silla. Me dirijo hacia el…¡Pero oh sorpresa! Ha desaparecido.
Observo a todos lados y no lo veo por ninguna parte.
Mierda, empiezo a encabronarme.
Al estar tan aburrido no me quedan más opciones. Tendré que buscarlo…
LAW POV…
Ha sido un día extraño ciertamente. No puedo entender que me sucedió hoy, pero ha sido lo más cursi y ridículo del mundo.
Creo que me he perdido a mí mismo, o por lo menos en presencia de Midori-ya.
Eso de leer juntos… ¿Quién se imaginaria que yo aceptaría tal cosa, o ella de la misma manera?
Siempre imagine que el mínimo contacto acabaría con la existencia de medio planeta. Pero no fue así, es la sensación más cálida que he sentido.
Por un momento mi cuerpo ha podido, intentar, al menos, conciliar el sueño. Aunque solo fueron un par de segundos, eso jamás había pasado.
Ya hacía mucho que no dormía. Incluso el escuchar aquella palabra, se me hacía extraño, se me hacía complicado darle un significado.
Pero ahora, tendría que otorgarle un sentido a otras cosas más que sucedían en mi cerebro.
Los tontos dirán que la atracción la genera el corazón, pero eso es absurdo, el cerebro es el encargado de todas estas sensaciones, de todas aquellas que ahora estoy sintiendo.
Aunque me parezca algo absurdo aceptarlo. Y aunque me de miedo admitirlo, empieza a surgirme algo por Midori-ya. Ese algo se me hace extraño.
Quiero matarla pero al tiempo abrazarla. Fastidiarla pero al tiempo consolarla. Nada normal. Es como un punto medio entre el odio y la consideración, si es que así se le llama.
Creo que la ciencia se ha ido por la borda. Ahora no estoy pensando precisamente a base de la razón. Y eso es lo que más me preocupa.
Me odio a mí mismo. Este no es Trafalgar Law. Nunca he sido así y no espero serlo tampoco.
Debo olvidarme de esto. Ahora.
No es como si quisiera involucrarla en el oscuro mundo donde ahora estoy metido.
Es mejor que se aleje…no quiero que le pase nada.
Algo de piedad por el prójimo me debe quedar. Al menos por la persona que ahora me atrae.
Me recosté de nuevo en mi cama. Ahora mi única misión era esperar esa llamada…
En otro lugar, una chica con un peor sentido de orientación que el de Zoro…
-¿Pero dónde quedaba…?...Déjame ver…déjame ver
-Señorita, tiene usted el mapa al revés.
-¡Cállate! Obviamente me había dado cuenta…solo que observaba algo…—Renegó y le dio la vuelta al mapa, o al menos eso creyó.
-Señorita…sigue al revés…
-¡Que te calles, aún no he terminado de ver!
-¿A dónde fue que me dijo que la llevara?—Pregunto el taxista, por enésima vez.
-Mm era…lo he olvidado.
-Señorita…
-Voy a llamar a alguien y le preguntare, no se preocupe.
-Procure anotar bien la dirección, por favor.
-¿¡Que insinúa!?
-¿Qué pasa con los extranjeros de hoy en día…?—Pensó el pobre señor, su paciencia definitivamente era infinita…
El trabajo de un taxista no es tan reconfortante como todos creen, debes en cuando se hace difícil aguantar a nuevos "especímenes".
-Es cierto, en las zonas más bajas de Sabaody tenemos más probabilidad de encontrarlo. Incluso sé donde queda.
-Espera Kidd…osea … ¿De dónde haz sacado toda esa información?...Solo te falto darme la fecha de su cumpleaños.
-Emm… ¿Esa también la necesitas?
-No seas retrasado, eso no fue lo que te pregunte…pero bueno, gracias.
-No esperaras que te deje sola… ¿Verdad?
-No claro que no, de hecho iba a pedirte ayuda.
Robin observaba mis reacciones al hablar por teléfono. Pero desde hace rato que no mostraba ninguna, solo escuchaba con neutralidad toda la información que Kidd había reunido.
A estas alturas, nada me sorprendía.
-Y bien… ¿Cómo sería la…?—Me atreví a preguntar, pero fue interrumpida por los estridentes gritos de una mujer…
-¡Mi hija, se han llevado a mi hija!—Gritaba desesperada, corría como loca y sus orbitas se salteaban.
De la impresión deje caer mi teléfono al suelo, y Robin corrió hacia donde la mujer enloquecida gritaba.
La seguí, no me tome ni la molestia de recoger mi teléfono.
No sé como, pero Robin había logrado calmarla y ahora un grupo de personas curiosas nos rodeaban y observaban con terror.
-Se-se la ha llevado un hombre, pude ver una de sus manos…es-estaba tatuada…
"Click"
Fue el sonido que sentí rebosar de mi mente.
Mano tatuada…
¿Quién mas sería tan loco para tatuarse las manos?
-¿Law?—Susurre, no sé por qué pero de inmediato lo relacione. Pero acaso… ¿Eso era posible? ¿Law, secuestrando niñas?
-¿Trafalgar Law…?—Me pregunto Robin, me miraba como si estuviera loca.
La mujer me miro con terror, no entendía nada de lo pasaba.
Robin no me dejo responder nada más, solo negó con la cabeza, dándome a entender su opinión: Eso es imposible.
Pero por alguna razón, no lo era para mí…
Manejaba un carro que no le pertenecía, podía sentir el sudor fluir de cada poro limpio de su cuerpo, sus ojos eran opacados por lagrimas que amenazaban con salir, sus oídos trataban de ensordecerse sin éxito ante un llanto no tan lejano, su frecuencia cardiaca llegaba a limites alarmantes y su cerebro se había desconectado.
-¿En qué diablos me he convertido?—Pensó, antes de terminar de perder la razón y actuar solo por inercia.
Como siempre lo hacía.
Una pequeña niña se retorcía en el asiento trasero, la presión que hacían las cuerdas en sus muñecas le lastimaba y le dolía, no podía ver nada a causa de una pañoleta tapando sus ojos, tampoco podía hablar…
En su mente buscaba a su madre, pidiendo ayuda, tenía miedo…
El auto iba a una velocidad inimaginable, surcando las calles con agilidad.
Sobre el asiento del copiloto un papel. Escrito sobre el Sabaody 28, y a su lado…un teléfono celular.
CONTINUARA…
UFF Casi que no lo acabo…
Mucho trabajo! **Se hecha a llorar**
Bueno espero que les haya gustado el cap. Espero que no me madreen tanto por la demora.
Espero sus comentarios, quejas, etc…
Nos vemos en una próxima oportunidad! Chaos
