LA PASIÓN DE PIERNA NEGRA SANJI

(SEVEN DAYS OF GLORY)

PARTE XIV - SOY QUIEN PUEDE HACERTE FELIZ

Mugiwara-ya—la voz de Law era más fría de lo habitual –tienen que irse de aquí, no me corresponde decirlo, pero te aseguro que si no se van, habréis arruinado una búsqueda muy importante para Syra—la serenidad de las palabras de Law contrastaba con la inmensidad de las consecuencias que traía consigo la presencia del Sunny

–¡Matte!—gritó Syra.

–Es inusual ver a dos aliados de los Yonkos reunidos en un sitió tan peligroso—le espetó Nico Robin.

–Buscamos algo— Trafalgar Law se quitó el sombrero –el corazón del océano.

–Es impresionante que llegaran a esta aguas, pero deben irse—amenazó Syra a Luffy.

–Shishishi—Luffy se ajustó el sombrero –daaaaah, hago lo que quiero— y les sacó la lengua.

Law se acercó a Syra y le susurró—Mugiwara es un cabezota, no hay nada que podamos hacer para convencerlo de irse, de momento será conveniente alejarnos de este sitió, ya pensaremos que hacer después.

Sanji no perdió detalle del acercamiento y sus ojos se encendieron en llamas.


El mar comenzó a vibrar y una criatura mitológica salió desde las profundidades, era una ballena con alas, cola y dientes de dragón, que media tanto como una montaña.

El monstruo impactó contra la carabela azulada provocando un boquete por donde empezó a filtrarse el agua. Luffy estiró el brazo para golpear a la ballena dragón, pero fue mas rápido el animal que le dio un golpe con la cola, estrellando a Luffy contra el mástil del Sunny.

–¡Peliad enserio!, ¡esto es el Nuevo Mundo!—rugió Zoro.

Law cortó las alas de la bestia con su "ROOM", Sanji dio una palada envuelta en llamas evitando que el gigantesco pez aplastara los tres barcos, Syra ametrallo a la criatura y Zoro cortó en dos a la ballena dragón.

El agua seguía filtrándose en la cubierta inferior de la Carabela Azulada. Franky acudió inmediatamente para ayudar a Dellacualli y Rivers a clavar tablas de emergencia –tenemos que repararlo—sugirió el cybord.

Ussop, Yoko y Chopper se abrazaban –este sitio es muy peligroso.

Blondie y Olive amarraron la Carabela Azulada al Sunny para que éste empujara, y el submarino se colocó debajo para que no se hundiera.

Había un problema, ¿donde navegaría la tripulación de Syra hasta que su barco fuera reparado?, el submarino era muy pequeño para dos tripulaciones, Luffy propuso que Syra y su tripulación subieran al Sunny hasta en tanto se reparara la carabela. No tenían opción. Solo quedaba aguantar hasta la próxima isla para que pudieran arreglar los daños del barco azul. Aun así, una parte de Syra hubiera preferido que la tierra se la tragase antes que estar en el mismo barco que Violet.


-¿Seguro que es buena idea Luffy-san?—brook no podía ocultar la impresión que le generaba ver a tantos piratas de Barbanegra en el Sunny.

Yoko, Chopper, Momonosukey Ussop, pasaron volando sobre Boss.

-Shishishishi, oi Brook, son nuestros amigos—dijo Luffy antes de estirar los brazos para montarse encima del escarabajo gigante.

-Te has vuelto más fuerte desde nuestro encuentro en Villa Syrup, te sentó bien abandonar a los piratas de Kuro—Zoro inspeccionaba con la vista las cuchillas de Sham Nyaban.

Ussop se rió al ver desde las alturas a ambos peliverdes, su nakama tenía las pintas de un samurai y el hombre con bigotes de gato daba la impresión de ser un soldado francés.

Franky hablaba con Syra y Rivers sobre los daños del barco azul, cuando Sanji intentó acercarse. Pero Law le impidió el paso.

-Kuro Ashi-ya, tenemos que hablar—la expresión de Law era casi tan fría como su voz.

Sanji dio una calada a su cigarrillo –vamos a otro sitio—sugirió pues intuía de lo que se trataba.

Fueron a la barra de la cocina y Sanji sirvió dos Whiskys.

-Mira, no soy un crió, tampoco me da miedo decir lo que siento así que lo diré directamente, vine a hablar sobre Syra—el cirujano dio un trago su bebida.

Sanji apagó su cigarro en un cenicero –¿vas a decirme que estas enamorado de ella?

-No—contestó impasiblemente Law –ella es, bueno no tengo que decírtelo, se que lo entiendes, me gusta mucho y podría llegar a enamorarme de ella, pero aun no.

–¿Por qué me dices todo esto?—el rubio giró su banquillo para quedar de frente a Law.

–La conozco mejor que tú, sé más sobre su vida de lo que se atreve a contarte—la mirada del cirujano era feroz –puedo darle el amor y protección que tu no puedes, hice por ella más de lo que puedes imaginas… soy el último que se opondría a su felicidad… pero… ella te quiere a ti –guardó silencio por un instante –si tú me dices que la amas y que la harás feliz, esta todo bien, yo me hago a un lado—su tono cambió al de una amenaza –no obstante, si la vuelvo a ver sufrir por tu culpa, no te lo perdonare.

La mirada de Sanji era intimidante –¿su felicidad?, no tengo idea de que hayas hecho por ella, ni siquiera voy a preguntarte porque sigue navegando al lado de Barbanegra, ¿felicidad dices?, ¿no eres capaz de ver la consternación en sus ojos?… no voy a dejar al amor de mi vida en tus peligrosas manos—Sanji encendió otro cigarrillo –gracias por la sinceridad, yo también quiero que Syra sea feliz.


Desde el primer momento en que Syra sintió el césped bajo sus pies en la cubierta del Sunny fue invadida por una gran alegría. Poco a poco su vida se llenaba de recuerdos felices, y la imagen de sus días en el barco legendario era uno de esos recuerdos felices. La joven suspiró profundamente y sonrió abiertamente al descubrir que todo seguía en su sitio, algunas cosas habían cambiado como por ejemplo la presencia del niño samurai, pero Syra tenia la certeza de que sin importar lo que pasara, los Mugiwaras siempre serian los Mugiwaras.

Nami permaneció dubitativa en acercarse, pero Robin no lo dudó por un momento y se acercó para abrazar a Syra. Tiempo atrás descubrieron que era aliada de Barbanegra y a pesar de ello la recibieron con los brazos abiertos. En otra ocasión la vieron rechazar a un suplicante Sanji, y aun así, la volvían a recibir del mismo modo. ¿Qué clase de piratas eran en realidad los Mugiwaras?

Nico Robin no creía tener derecho a revelar el secreto plan de Syra, pues estaba convencida de que la chica castaña era quien debía abrir su corazón y compartir su pesar con sus nakamas, en especial con Sanji. Pero, ello no significaba que se abstendría de poner su granito de arena. Así que mas tarde, cuando todos estaban distraídos con el jaleo que armaban tres tripulaciones reunidas, Robin fue a la habitación de los hombres y busco una camisa de Sanji, luego, sigilosamente utilizo sus "fleur", para que una hilera de brazos llevaran la camisa hasta el lobby del barco, sitio donde las paredes eran de cristal rodeado de agua y peces. Hecho esto, regresó a la cubierta del barco e intentó conversar de un tema cualquiera con Syra, aun así, la joven de cabello café se mostraba algo cohibida cuando hablaba. Seguramente se sentía culpable o avergonzada, pero de haber prestado atención se habría percatado de que nadie en el barco, excepto Violet, la juzgaba.

–Pistolera-san—sonrió Robin –¿Por qué no vas al lobby para ver la almeja que Chopper y Ussop pescaron, les hará muy felices si comentas algo al respecto durante la cena—la arqueóloga sonreía maliciosamente.

–Souka, Ussop-kun tendrá una historia impresionante—el brillo en el rostro de Syra era evidente –Rivers, Franky, vuelvo en un momento—dijo al cybord y al pistolero de gorro blanco.


¿Cómo fue volver a cruzar esa puerta y caminar una vez mas por los pasillos del Sunny?, una experiencia sanadora, Syra no pudo evitar recordar la primera vez que Sanji estrechó su mano y deambularon ensimismados en sus sentimientos por todo el barco. Algunos recuerdos eran tristes, vergonzosos, la mayoría alegres, pero los atesoraba todos.

Syra entró al lobby. Aquella habitación era muy especial para ella. Tanto como un templo, o un lugar sagrado donde se había consumado el ritual del amor. La imagen de Sanji tomando su virginidad a la luz de la luna la hizo estremecerse.

Se hincó sobre el sofá y arqueó los dedos simulando unos vinoculares para mirar a través del cristal, al fondo de la pecera se divisaba una gran almeja que contenía en su interior una hermosa perla de mar. La joven sonrió y se sentó, cruzó las piernas, cerró los ojos y se abrazó a si misma. Cuantos recuerdos dichosos se hacían presentes al mismo tiempo. Descansó la mano sobre el sofá y sintió una textura familiar, era una camisa se Sanji. Abrió los ojos de par en par y se mordió el labio. –"no puedo"—pensó –"pero si no aprovechó esta oportunidad"—se dijo a si misma con voz tímida, como si intentase justificar una travesura.

Cogió la camisa y la apretujó contra su rostro dando un hondo suspiró –ah—aquel aroma masculino que la volvía loca penetró sus fosas nasales y sació su alma. Abrazó la camisa del cocinero y se recostó sobre el sillón, para estrujar la prenda entre sus brazos.

Se sonrojó completamente y tras llenar la camisa de besos, volvió en si.

-¿Qué haces?—se escuchó una voz. Syra se sobresaltó y soltó la prenda inmediatamente. La voz provenía de aquella mujer de labios gruesos y cabello rizado, de caderas y busto pronunciado, según recordaba, el nombre de la mujer que irrumpió en la habitación era Violet.

–Nada, nada—respondió Syra muy apenada –solo estaba…viendo los peses—y dio una risita nerviosa.

-Ya—dijo Violet con cinismo –tu debes ser Syra, había escuchado hablar mucho de ti, soy Violet, la novia de Sanji—y extendió el brazo para saludar.

El rostro de Syra se tornó pálido, parecía como si hubiese visto un fantasma, sus labios entreabiertos temblaban sin decir palabra. Era como si hubieran vaciado un balde de hielo sobre su cuerpo desnudo.

–¿Su no-novia?—tartamudeó Syra.

Violet dio unos pasos al frente y cogió la camisa –hay, cuanto lo siento, ash, ese Sanji, siempre le estoy diciendo que no hagamos el amor en el lobby, mira siempre deja olvidado una camisa o un zapato –Violet se echó la camisa al hombro –discúlpame, me da mucha pena, no le digas a nadie, Luffy siempre nos regaña por dejar ropa tirada en el lobby.

–Souka—Syra se puso de pie con la mirada oculta bajo la sombra de su cabello.

–Espera, ¿no ibas a ver los peses?—preguntó Violet como consternada.

–No me siento muy bien, a sido un placer Violet-chan, si me disculpas…—Syra abandonó la habitación con los ojos hinchados a punto de llorar.


O_O