Holaaa volviiii antes que Dalia me mate... o peor... que me deje sin cap!

Ron Weasley: esta chica tiene que ordenar sus prioridades...

XD okok, si madie entendió la referencia Harry Potter. Antes que nada quiero agradecer a My chemical Romance por su inspiración. El título del cap es por su canción y bueno ya se daran cuabta de lo que trata "GGracias por el veneno". Estuve como un mes con este cap por la putiversidad... asi qie sorry por la tardanza. Ahora la review.

Kira: Cantaste el feliz cumpleaños porque emmm... yo lo cante también (?) Ironicamente Kaname no es el personaje que más odio. Es mas la autora en los ultimos capítulos del manga de VK se encargo de que me diese tanta lastima su destino... Y si... Masaki tiene altos problemas con física digo... siguen siendo alumnas normales después de todo asi que el estudio es importante. Ichisaki WAJAJAJJAJAJAJAJAJ WAJAJAJJAJAJA voy a evitar spoilers aca y seguire contestando tu review. Ya saben que Itachi es mi personaje favorito de Naruto de acá al Infinito ida y vuelta. (yy ya sabemos lo que hago con mis personajes favoritos ^^ ups). Jajajja kira va a pensar dos veces antes de meterse en una biblioteca ltra vez. SIN CONTAR que va a tener cuidado en su Dara esta poseida para que no haya Yuri...Kaito siempre es directo con Yuro asi que... esos comentarios estaban garaTizados estos comentarios

aish kira kira kira... YO DANDO RESPUESTAS SIN GENERAR PREGUNTAS? estas pidiendo mucho... XD love U.

MagicalAgent XD el dia que paremos de pedirnos caps es porque alguna a) la termino b) se quedo sin internet. Jajajjajajaja lo mismo que Kira yo muchos detalles? Voy dejando pequeñas pistas de a poquito. Por lo menos desde la primera y segunda temporada. XDDDDDDDD jajajajjajajajjaja si te traji mas dudas mejor para mi wajajajaja y nop... no era vampira... has vivido engañada por lo menos todos estos capítulos


Mizuki sintió las vibraciones de la tierra. Eran demasiados, y ella no podría escapar sin lastimar alguno. Lágrimas se empujaron una tras otra mientras se escondía en el interior de un árbol hueco.

- Eloi, Eloi, ¿lema sabactani?- murmuró conteniendo su llanto.

Habían ido por sus padres, sus amigos, sus hermanos. Todos los que alguna vez ella había amado. Por ser la menor, cada uno se había sacrificado por ella. Desde que la habían expulsado de su hogar nunca había sentido la soledad hasta ese momento. Podía oír aullar los sabuesos como si ella fuese un ciervo al cual cazar. Volvió a repetir esas palabras tan dolorosas esta vez no en arameo.

- Señor mío, ¿por qué me has abandonado?

Sintió una rama quebrarse del otro lado del claro. Ella no se atrevió a mirar por el agujero donde se había metido. Sintió los gemidos de los perros cerca, pero no tuvo idea de cuanto. Sintió el frío de una inminente muerte contra su piel, el frío y desesperanza de sus lágrimas al recordar cuantos otros caídos habían muerto a manos de esos crueles humanos.

Cuando suspiró al pensar que se habrían ido, el ladrido de un sabueso la congeló en su lugar. Estaba del otro lado que la separaba del centro del árbol.

- Parece que Rómulo encontró algo.- dijo un anciano.

Un rostro de asomó por al agujero y automáticamente una sonrisa se dibujó con malicia.

- ¡ La tenemos ! - aulló y todos lo corearon.

Los hachazos hicieron temblar el viejo árbol de arriba a abajo y Mizuki gimió del llanto. Iba a morir, iban a matarla. Un brazo la agarró del cuello y ella trató de defenderse sin éxito. Estaba muerta... o por lo menos lo estaría en cuestión de segundos.

xxxxx

El cuarto comenzó a estremecerse por el grito agónico de Mizuki al despertar. Cada vidrio, cada mueble temblaba ante el recuerdo de la pobre niña que sufría.

- ¿Terremoto? - se escuchó en la habitación de las problemáticas la inconfundible voz de Sandara.

- No.- pudo oír el gemido de Kira, el de un ser de la noche al ahogarse por su presión espiritual.

Todos los seres de esa mansión oscura que pertenecían a una facción diabólica sentían esa presión. El dolor de sentir todos sus pecados acumularse y arrastrarlos al infierno. Incluso los más "humanos" sentirían la carga de todo lo que habrían hecho.

- ¡Tsubaki!

Vio caer a su compañera de cuarto de su propia cama en epilepsia, líquido blanco espumoso salía de su boca. Masaki era la única capaz de moerse con libertad al parecer y acomodó a Tsubaki para que no se ahogase con su propia lengua. Al levantar la vista, los dispares ojos de Masaki se encontraron con los aterrados azules de Mizuki. La mirada de Masaki se puso en blanco, como si fuese a perder el conocimiento, pero ocurrió justo todo lo contrario. Los cabellos de distintas tonalidades de la chica se alzaron flotando como si estuviesen debajo del agua.

- No tengas miedo.- susurró Masaki con una voz profunda y poco que ver con el tono agudo de su amiga- Ya no estás allí, no estás en peligro.

- Sabes que no es cierto.- se ahogó en llanto Mizuki.- Sabes lo quienes están detrás de mí.

Masaki, o lo que estaba dentro de su cuerpo, inclinó la cabeza hacia un costado como si no comprendiese.

- Estás a salvo aquí.- repitió Masaki.- Nada va a pasarte... No bajo la mirada de ellos.

- ¿Ellos?

Chispas saltaron de los dedos de la pelinaranja chamuscando su piel y pequeñas estrellas salieron, como luciérnagas a cada rincón de la habitación. Una línea unió a todas formando una estrella de ocho puntas, la que estaba en su dirección más alargada al resto. Giraba cada rayo en distintas direcciones y una frase se dibujó con esa luz.

" La luz que se consumió al caer a tierra,

La verdad que guía en el camino,

La muerte que aguarda y vigila el futuro,

La nobleza que protege al débil,

La experiencia de miles de vidas,

Aquel que une enemigos en la oscuridad,

y la Luna que ilumina a los aliados en tiempos difíciles.

Juntas se derrota a quien reina en las sombras."

- ¡¿Eso qué diablos significa?! ¿Quién eres?

Mizuki no tuvo respuesta. Todo exploto, sin realmente hacer daño. Cuando volvió a abrir los ojos, todo estaba exactamente igual. Salvo por Tsubaki y Masaki que estaban en el piso. Yuro entró a su cuarto más pálida de lo usual.

- ¿Qué fue eso?

- Yo...- Mizuki tragó con fuerza y negó para si misma.- No tengo ni idea.

La mañana siguiente no fue menos extraña. No cuando al levantarse las siete se encontraron con dos pura sangre en el living. Ayame se frotó los ojos con cansancio y les dio una mirada en advertencia nada más. Yuro ni siquiera se gastó. Directamente fue a dormirse sobre el sofá contrario Y Kira la imitó sacandole un par de almohadones y tirándose al piso.

- Veo que no tienen mucha energía a la mañana. - rió Yuki simpática mente Hasta que notó a Masaki en la cocina...

Parecía el conejio de las propagandas de pilas Duracell mientras hacia el desayuno para todas. Entonces Mizuki salió del cuarto junto con Tsubaki. A Kira no le pasó desapercibido la mirada del puto rey hacia Tsu-chan y su hermoso camisón de noche rojo. Se le podrían haber salido los ojos al pura sangre de no contar con la presencia de su prometida.

- Kaname - san... Yuuki - san...

Los dos se inclinaron respetuosamente ante Mizuki cuando los saludó. Los tres se fueron al cuarto no caótico para tener un poco más de privacidad. Kaname le entregó unos papeles con un gran título sobre su tutoria y a quien se la delegaba. El nombre del patriarca Kuran estaba escrito en finas y curvas letras. Ella no sabia si realmente estaba dispuesta a firmarlo. ¿Qué le quedaba despues de todo? No tenía alternativa.

- Mizuki, sé lo que eres y lo que has Pasado.

- Haruka te lo contó.

Kaname negó y por alguna extraña razón esa fue la indicación para que Yuki se fuera del cuarto.

- Hace mucho tiempo que no me encontraba con los de tu tipo, Mizuki, y he visto muchas veces a los humanos cazarlos durante la historia.

- ¿Visto? ¿Cuántos años tienes realmente?

- Te sorprendería. - sonrió Kaname.- No me creas un mentiroso. Haruka y Juuri me criaron como si fuera suyo, aunque no soy su hijo.

- ¿ Quién eres? - siseo Mizuki con recelo.

- Mi nombre sigue siendo el mismo, Mizuki Kusari. Solo que los míos... me llaman el ancestro de los Kuran.

Mizuki ahogó un grito de sorpresa. Leyendas sabía sobre el ancestro de todos los Kuran que descansaba en la cripta, jamás pensó que fueran a despertarlo de su eterno sueño... Uno de los más poderosos purasangre de toda la historia y estaba parado en frente suyo como un joven adulto con problemas normales (unos más que otros).

- ¿ Qué es lo que quieres de mi?

- Por ahora, Kusari, honrar la memoria de aquellos que me protegieron, protegiendote de cualquier mal.


Nightmare II: Thank you for the venom


- Yagari- sensei, ¿me llamaba?

Ayame sintió un escalofrío al entrar al despacho del psicopedagogo- ex cazador y pronto se dio cuenta cual era la razón de su reacción. En un rincón de la sala, había cinco vampiros "vviejos". Lo sabia por su apariencia de unos 50 años aparentes cuando tenían más de 400 años. Cinco de ellos que apostaba la vida que conformaban el consejo vampíco, entre ellos el nunca agradable Asato Ichijou.

- ¿ A qué le debo mi presencia entre... tan " honorables" personas? - entornó los ojos la albina.

Yagari sonrió de costado y apuntó al uniforme que llevaba Ayame, y toda la población femenina de Asylum. La pollera de tablas negras, medias negras altas enganchadas a ligas que las sostenían en su sitio, camisa con moño rojo y un saco negro con las iniciales del instituto grabadas en el bolsillo derecho en dorado.

- Como ven, su preocupación por la admisión de la Srta. Nii en la academia es innecesaria. Está perfectamente integrada.

- Al igual que el millar de otros asesinos de nuestra raza.- siseó una mujer a la derecha del abuelo de Takuma.- ¿ Cómo pueden poner a nuestro amados sangrepura al alcance de ellos?

Yagari enarcó una ceja al igual que Ayame al escucharlos. "Amados sangre pura". Como si toda esa raza superior de vampiros fueran santos con tarjetas directas al cielo. Habían cometido tantas masacres como los mismo de Uroboros.

- El consejo pide...- se detuvo Ichijou a observar a Ayame.- No, exige que la heredera de los Nii deje de estar bajo la protección de Asylum y sea exiliada al exterior.

- ¿Dónde puedo hacer de presa para uds, banda de buitres? - se cruzó dE Brazos al ver la sedienta búsqueda de sus enemigos jurados.

Yagari se recostó en su silla observando por la ventana. Estaba cambiando las estaciones de los últimos días del verano en Japón al otoño. Y tal como el paso del tiempo, las cosas iban cambiando en Asylum. Los grupos de presión iban aumentando sus intentos de destruir ladrillo por ladrillo la asociación, los terroristas atacaban. Algunos podían detenerse con la ayuda del grupo Akatsuki, terroristas reformados (o casi) que utilizaban sus habilidades a cambio de proteger la unica organización que podía garantizarles inmunidad. Pero a veces Yagari se preguntaba si todo el esfuerzo valdría la pena para detener su disolución total.

- Lamento tener que declinar su demanda, consejal.- imitó a Ayame el viejo cazador.- La srta. Nii está Realizando numerosos servicios a Asylum y como ud sabe... Mientras esta institución se mantenga, son nuestras reglas. Y si mal no recuerdo...

Yagari sacó un libro pesado y de gran tamaño sobre su escritorio. A Ayame le recordó uno de esos capítulos de las caricaturas que veían Masaki, Sandara y Tsubaki en el living... "Los padrinos mágicos" si mal no recordaba. Con su gran libro pesado con todas las reglas.

- Artículo 4: se le ofrecerá protección absoluta a cualquier individuo ya sea alumno, o que preste sus servicios a la institución. .. Y solo será removida si incumple alguno de los siguientes requisitos enumerados en el artículo 5.- citó Yagari tratando de no sonreír malévola mente. - Y a menos que tengan pruebas palpables, no pueden entablar un juicio contra Ayame Nii inculpandola sobre algún asesinato o intento de homicidio hacia otro habitante de Asylum mientras ella Concurrió a clases, ¿ O si?

Los cinco consejales se miraron entre sí frustrados y Ayame quizo refregarles el libro de reglas en la cara (no supo de donde habia salido eso... Seguramente lo tonto de sus compañeras de piso se le estaba pegando) o abrazar a Yagari-sensei.

- Las noticias corren rápido, Sr. Toga.- hizo su último intento Ichijou.- Tarde o temprano cada padre de algún vampiro que viva bajo este techo se enterará de la presencia de una Uroboros en Asylum...

- No puedo esperar que lo hagan.- lo cortó Yagari.- Como ya he repetido hasta el hartazgo, esos "padres" no escucharán queja alguna sobre la Srta Nii por su excelente comportamiento. Si mal no tengo entendido las relaciones entre ella y vampiros se han suavizado por la tutoria que mantiene un individuo en particular sobre ella.

La mandíbula de Asato se tensó al escucharlo. Oh, si, el viejo sabía quien era su tutor y Ayame enganchó su sonrisa. ¿ Qué pasó viejito? ¿ Te quedaste sin cartas de juego?

- Él seguramente podrá ser intemediario entre esos "paadres" y la Srta Nii, ¿nno, Asato?

- Por supuesto.- asintió a regañadientes el hombre.- ¿ Puedo hablar con la alumna en privado?

Yagari y Ayame intercambiaron miradas. El consejo vampirico no se rendía fácilmente cuando se trataba de perseguir a sus enemigos (el ejemplo más obvio era la familia Hakyoku). Ayame se encogió de hombros. El viejo no era tan estúpido como para atacarla en el recinto. No tardaron mucho en dejarlos en la oficina de Yagari, pero Ayame sabía que el profesor no estaría lejos... No es que necesitase su ayuda tampoco para matar el vejestorio. Y Asato tampoco dio muchas vueltas.

- Aléjate de Takuma.

- ¿Disculpa?

- Mi nieto es extrañamente amable con todo lo que tenga vida en el planeta.- Asato lo dijo repudiando ese aspecto, lo cual Ayame encontraba encantador de sobremanera.- Y tú eres un caso que seguramente mi nieto no podrá resistir por lo muy dañada que estás.

¿Dañada? ¿Ella? Bueno, si, el mundo le había dado sus golpes pero no era como una mercancía que debía ser rebajada o puesta fuera del mercado. Le irritaba que ese vampiro se llenase la boca con tantas palabras juzgándole, solo para que ella pudiese ser atacada por vampiros cuando pusiese un solo pie fuera de Asylum.

- Tu nieto puede hacer lo que se le da la gana, yo no lo estoy obligando a que me ayude.

- No voy a repetirlo, Ayame. Tus manos están manchadas de la sangre de todos aquellos a los que Uroboros pudo alcanzar y yo quiero proteger a mi heredero.

- Lo dice como si yo fuese a hacer algo malo.

Asato sonrió con malicia y se acomodó el saco.

- ¿Cómo tengo la certeza que viniste a Asylum porque no tenías más lugar a donde ir? ¿Cómo sé yo que no has entrado por otros motivos?

Ayame se tensó. ¿Sabía de los archivos que escondía en su cuarto? No podía saberlo. Estaban bien guardados... Aún así construyó una perfecta máscara en su descompuesto rostro.

- No sé de lo que está hablando.- abrió la puerta de un tirón.- Pero doy por terminada esta conversación sin sentido.

Ichijou se rascó la barba con pereza y la observó detenidamente.

- Tarde o temprano, Ayame... Vas a salir de este lugar y sabes que los vampiros tenemos mucha paciencia y tiempo.


Akatsuki tomó la mano de Rukia delante suyo y Kira no pudo evitar sonrojarse. Podía ver gente teniendo sexo desaforadamente y no sentiría nada. Ver a su hermanito menor ser tan gentil y devoto con alguien le ponía las orejas de color rojo, ¿quién la entendía? Bueno, tampoco es que estuvieran en una estúpida película romántica... Y tampoco creía que hubiese alguna de esas ubicada en un cementerio antiguo a 6 km del colegio al que iban todos juntos. Kira apretó más las flores contra su pecho. Todo tipo de flores con distintos colores y sin orden alguno coronaban el ramillete. Desde esa presión nocturna que la había sacado de sus sueños recordándole todo el mal que había causado, sentía la necesidad de ir al cementerio. Así que su prima y su hermano la habían acompañado.

Llegó a la estatua central de cuatro ángeles con espadas mirando cada punto cardinal y se quedó allí extrañada. Podía ver el parecido de esos ángeles con los que había en Asylum, y también sentía el tenue dolor de estómago que de vez en cuando la atacaba en Asylum. ¿Qué significaba aquello?

- ¿Kiki?- la llamó Ruka con suavidad.- ¿Pasa algo?

Kira negó. Tantas cosas raras ya la estaban volviendo paranoica. Al pasar por la estatua del ángel yendo al Sur, notó un grabado en su espada de piedra.

"et dormient somnum sempiternum, et non expergiscentur"

Akatsuki se paró a su lado al ver el mismo grabado que ellos nunca habían visto a pesar de no ser la primera vez de ir a ese lugar.

- Duerman el sueño eterno y no despierten, es un pasaje de la biblia.- le dijo Akatsuki.- De Jeremías 51. 57, en los juicios contra Babilonia.

- ¿Por qué está escrito en un cementerio?- se abrazó a si misma Kira.

- Supongo que al que construyó este lugar le gustaban los mensajes tétricos del catolicismo.

Eso sacó una sonrisa a Kira. Los vampiros siempre habían tenido una pelea (antes que se metieran en el clero) con la Iglesia católica, con todas las religiones en general. Y siempre había una que otra burla entre ellos respecto a lo que decían las "sagradas escrituras" de los humanos. Con mejor humor se encaminó al lugar en donde principio quería estar. Entre tantos mausoleos antiguos llegó al que tenía las inconfundibles letras grabadas del apellido "KAIN" entre medio del mausoleo de los Souen y los Aidou.

- ¿Quieres que entremos contigo?- se ofreció Ruka con seriedad.

- Es mejor que vayamos de a uno.- suspiró Akatsuki.- El edificio ya no es tan estable como antes.

Kira entró al pequeño y turbio mausoleo que descendía hacia las catacumbas. Cada vez más y más bajó los peldaños hasta la última tumba en el lugar. El cofre que contenía a su hermano mayor, a su gemelo. Se sentó en el suelo mirando la extraña caja de madera con pintura dorada. Se había preguntado una y otra vez por qué su hermano había insistido en poseer a Dara. ¿Acaso su tristeza y odio hacia Sarah habían perturbado su reposo? Y él le había advertido... Había regresado del descanso eterno solo para evitar que ella fuese en contra de la mujer que lo asesinó. Porque se negaba a creer que su gemelo se hubiese suicidado.

- Yuhi.- murmuró desde el suelo.- Sé que me dijiste que no me opusiera a Sarah, sé que te preocupas por mi bienestar...

El lugar parecía vacío incluso con ella hablando, pero deseaba desde lo más profundo que si su hermano seguía allí que la escuchase.

- Pero yo nunca fui una buena niña y tampoco obediente. No te enojes conmigo, pero no voy a dejar que se salga con la suya. Aún si muero en el intento, habrá valido la pena hacer polvo a esa puta sádica... Porque nadie se mete con mi familia y sale impune de ello.

Kira se levantó y dejó las flores sobre el ataúd con cuidado. Limpió el polvo sobre la madera y sonrió.

- Tal vez nos veremos pronto, hermano mío. Solo eso vine a decirte.

Salió al exterior y la luz la cegó momentáneamente. Estaba demasiado soleado para su gusto. Akatsuki entró al mausoleo dejándola con Ruka, pero a los pocos segundos se había aburrido.

- Los espero en el auto.- le informó caminando de regreso a la entrada.

- No tardaré mucho.

Siguió el camino hasta la plaza de los ángeles para verlos más de cerca. Había algo en ellos que no la reconfortaba en absoluto. Justo cuando dio la vuelta a la esquina para ir hacia ellos, chocó contra algo sólido y cayó sobre él al suelo.

- Deberías fijarte por donde vas.- siseó al ver una camisa debajo de ella.

- Lo mismo digo, desastre de colmillos.

Reconoció casi al instante la voz masculina que le habló y alzó la cabeza para asegurarse que fuese él. Pelo oscuro, ojos azules casi negros... Definitivamente, Gray Fullbuster.

- Calzoncillos helados... ¿Qué haces aquí?

- Creo que los dos sabemos bien que lo que menos congelado que tengo son el interior de mis calzoncillos, Kain.

Kira se mordió el labio. Por más que hubiese estado delirando en ese momento con su difunto hermano, podía recordar bien el orgasmo al que la había llevado. Su mente seguía medio confundida en el tema pero si iba por el método lógico, si... Gray sabía lo que hacía cuando se sacaba la ropa completamente.

- No has respondido mi pregunta...- desvió el tema de su noche no tan memorable.

- Tengo familia aquí, desastre vampírico, ¿por qué más vendría?

- Ni idea. No tengo la cabeza congelada por el hielo que uso como magia.

- No sé a cual cabeza te refieres en específico, pero si tanto te preocupa mi bienestar físico podrías calentarme un poco... Dado a que sigues sin salir de encima mío.

Kira se apartó rápidamente de él de un salto. No es que no estuviese tentada, había escuchado pasos acercándose desde los pasillos entre los mausoleos. Un segundo después aparecieron su hermano y Ruka hablando entre susurros.

- Fullbuster.- se sorprendió de verlo recostado en el piso.- ¿Qué haces allí?

- Me gusta tener otra perspectiva del lugar.- respondió con sarcasmo.

- ¿Vienes a visitar a tus padres? - preguntó Akatsuki con algo de lástima.

Gray se tensó rápidamente como un gato erizado. Sus ojos se volvieron fríos y lejanos como si hubiesen dicho un maleficio imperdonable.

- ¿Cómo lo sabes?

- Todo el mundo sabe lo que pasó en la aldea en las montañas a unos km de aquí...- se explicó el menor de los Kain.

Gray miró a Kira con una ceja alzada y ella lo miró a él. Bueno... No todos sabían lo que había pasado y ahora ella tenía curiosidad por saberlo. Pero antes de que pudiera sacarle la verdad, Akatsuki la tomó de la capucha de su campera y la arrastró hacia la salida.

- ¡Suelta! ¡Suelta! - bufaba Kira con enojo.

- ¡Nos vemos en Asylum, Fullbuster! - lo saludó Ruka siguiéndolos.

Kira vio al mago desaparecer entre las pequeñas construcciones, parecía solo e inalcanzable. Como si algo trágico lo hubiese alcanzado hace tiempo y él nunca se había recompuesto... Tal como ella.


Realmente no me importa lo que digan,

Atrapados en apariencias estan,

No voy a dejar lo que soy atrás,

Solo porque no te guste lo que ves.

Mis errores y aciertos son lo que soy,

Y no me quitarás mi futuro por lo que cometí.


Asato había dejado la oficina de Tobi tras hablar con el "benefactor" de Asylum. Su amenaza había sido clara, pero él no podía dejar que su propio patrocinador, quien le daba tanto poder viese sus planes afectados por esas nuevas armas que habían adquirido los dirigentes de Asylum. Se veía cada vez más desesperado por sacarlas de la protección del lugar y masacrarlos a todos aquellos que podían entorpecer su plan. Tenía sus nombres y habilidades, debilidades. Pero no podía tocarlos.

Dobló en el pasillo para salir de la casa principal de la academia y se detuvo al ver a alguien recostado contra la ventana. Asato sonrió enseñando sus colmillos, las noticias si que corrían rápido en este recinto. Y suponía que a esa persona no le habían agradado las cosas que había oído.

- Yuroichi Hakyoku, nos vemos de nuevo.

- Y por lo que veo sus intenciones no cambiaron en absoluto.- la chica contestó mordaz.- Pero si su objetivo, Asato Ichijou.

Asato vio levemente el brillo metálico de un puñal en el muslo de la joven. Esa... zorra pensaba que podía derrotarlo. Siempre había detestado a los Hakyoku por sus discursos de la lealtad y nobleza, de proteger al débil contra los seres de la noche cuando no eran mejores que nadie. Cuando ellos mismos eran ignorantes de lo que recorría por sus venas. Y nunca se había alegrado más al saber las consecuencias que les traía ser mordidos por un vampiro pura sangre. Había sido magnífico ver al pequeño retoño de los Hakyoku perder toda su humanidad lentamente hasta la locura. Pero ya no era divertido... La chica en frente suyo sabía lo que le ocurriría si era mordida por un pura sangre y convertida en vampiro. Ella no se dejaría caer en la demencia y la sed de sangre.

- No sé a que te refieres, Hakyoku-san. Solo busco la seguridad de mi nieto en una escuela a miles de km de su hogar, en la que no puedo estar completamente seguro de que será protegido. - siguió su camino por el pasillo hasta alcanzarla.- Algo que todos los que tienen jóvenes o niños con potencial bajo su cuidado deberían hacer, ¿no?

- Realmente quieres que te mate.- dijo la chica con un brillo peligroso en los ojos plata que tenía.

- Te olvidas donde estás, querida. Ya no estás en esa ridícula parodia que hiciste de "Danza con lobos".- se rió de ella.- Aquí no rigen tus salvajes reglas, y si me matas... Sabes lo que te harán. ¿O debo recordarte tu reciente juicio?

El filo de la navaja en la mano de Yuro giró por un segundo como si estuviese meditando hacerlo realmente a costa de todo lo que sabía que pasaría si se atrevía a matarlo.

- Nunca vas a conseguirlo.- le susurró ella.- Voy a encargarme que no le pongas un dedo a Ayame encima.

- Srta. Hakyoku, ud debería saber mejor que nadie que tarde o temprano todo lo que digo se hace... ¿Acaso su difunto hermano no es suficiente prueba de eso? El presidente realmente fue demasiado fácil de comprar por sus datos...

Todo sucedió en un segundo, Asato terminó contra la pared alzado desde la camisa por la fuerza sorprendente de esa joven y la navaja al cuello.

- Adelante, Hakyoku. Hazlo. La venganza solo hará más fácil mi cometido, mátame, y otros diez vendrán por los que queden.

Asato tragó con fuerza de miedo por la primera vez cuando la chica lo miró directamente a los ojos. Las pupilas se habían vuelto pequeñas como un punto negro perdido en un mar de plata, ya no eran humanos... Eran de algo más salvaje e indomable. Pero esa muestra sobrenatural se cortó en cuanto el cuchillo se hizo polvo en sus manos.

- Srta. Hakyoku.- se oyó una voz más joven intervenir desde las sombras.- Por favor, ponga a mi abuelo en el suelo.

Takuma salió caminando de forma tranquila hacia ellos con rostro lúgubre. Yuro no se amedrentó con la presencia de la mano derecha de Kaname. No se movió ni un cm.

- Takuma, esta mujerzuela iba a atacarme.- empezó Asato aún sostenido contra la pared.

- No. No mientas, por favor, abuelo.- lo cortó Takuma.- Esto solo lo hace más doloroso para mí. Ahora Yuroichi-san, no volveré a pedírtelo...

Algo en como se lo dijo, la obligó a retroceder. El viejo Asato se acomodó la arrugada ropa mirando con desdén a la joven humana. Takuma se mantuvo quieto hasta que hubo terminado.

- Ahora, Takuma, iremos con el director a hablar sobre este caso. Alguien tan peligroso...

- No me malinterpretes, abuelo.- volvió a interrumpirlo sin escucharlo el joven vampiro.- Vine a encontrarme contigo en cuánto oí la razón por la que el consejo vino a Asylum...

- Entonces lo sabes.- se sulfuró Yuro sin dejar de mirar al anciano consejal.- Y escuchaste toda lo que dijo y me detuviste de todos modos.

Takuma miró el polvo que había quedado tras que él hubiese desintegrado el arma con sus habilidades de noble vampiro. Había tenido que hacerlo o Hakyoku verdaderamente hubiese asesinado a su abuelo.

- Si no lo hubiese hecho, estarías acusada de homicidio otra vez y no puedo permitirme ese lujo.- sonrió Takuma.- Después de todo eres la tutora de Ayame, y voy a dejar esto en claro, abuelo... Trata de atacar a Ayame, pon tu mirada de nuevo en ella como tu objetivo... Y no deberás preocuparte si alguna de ellas te mata, yo mismo me encargaré de volverte polvo.

Asato y Yuroichi quedaron pasmados de la amenaza que salió del "dulce y siempre pacífico" Takuma. ¿Qué diablos? Y sin dejar de sonreír mientras atentaba contra la vida de su propio abuelo.

- Ahora, abuelo, creo que te espera el auto afuera para que te vayas.

Asato pasó al lado de su nieto como si el diablo lo persiguiese y Takuma se rió entre dientes. Yuro lo analizó como a un bicho raro.

- ¿Debo preocuparme por ese brote psicótico?

- ¿No harías lo mismo si supieras como es tu abuelo y amenazara a tu ...

- ¿Novia predestinada, Takuma? Porque ibas a decir eso, ¿no?

Los dos guardianes de la híbrida se midieron entre sí. Cada uno sabía bastante del otro, lo suficiente como para saber que el otro iba en serio.

- ¿Serías capaz de matar por Ayame?

- ¿Serías capaz de matar a tu abuelo por tu Novia predestinada?

Takuma se rascó la nuca... Él jamás había creído que su alma le pertenecería a una mujer desconocida que podría estar en cualquier lado del universo. Y allí estaba. Desde el primer momento, había sentido su alma llamando a Ayame como si ella fuese el Sol atrayendolo.

Los vampiros tenían Novias, los demonios tenían Amantes, los espectros poseían Almas gemelas... Cada ser de la noche tenía su compañero. Había supuesto que era una leyenda, y ahora que la había encontrado. Nada ni nadie iba a lastimarla.

- Supongo que esto es una alianza, Hakyoku-san.

- Si la tenemos...


- Oy, te estábamos esperando.- se quejó Sasori.- Y detesto esperar.

- Lo siento, lo siento.- se disculpó Sandara con sus manos en plegaria.- Estaba preguntándole algunas dudas de biología al profesor Zetsu.

Deidara se bajó de la baranda de la escalera y cayó en frente suyo con total naturalidad. El rubio tenía su tipica colita y su flequillo tapándole el ojo izquierdo. Ya sabía de su evidente rivalidad con Itachi y mientras no la jodiese a ella, todo estaba bien entre los dos.

- Si fuéramos Itachi, seguramente hasta te habrías bañado antes de venir y aún así llegado a tiempo.- sonrió el rubio con los brazos cruzados.

Sandara puso los ojos en blanco y le hizo fuck you.

- Si yo fuera Mizuki, estarías babeando todo el pasillo, rubito.- le respondió Dara sin dejarse intimidar.

La cara del rubio pasó a un rojo tomate y Sasori hizo un intento de sonrisa. Al joven bajito le daba gracia que Sandara no tuviese reparos en replicarle a Deidara con una joda peor. Porque el rubio era muy poco disimulado con sus emociones. Los tres se dirigieron haciendole bromas a Deidara. El rubio le pagaba a su "Danna" mientras discutía con Dara sobre Itachi y molestandola con el tema. Era agradable estar con ellos, aunque fueran unos ex terroristas en re formación. Una duda surgió en su mente.

- ¿ Todos los Akatsuki fueron criminales?

- Excepto tú. .. Salvo que quieras confesarnos algo.

Sasori y Deidara comenzaron a las carcajadas al ver la cara épica que había puesto la chica. Cuando pararon de llorar de la risa y Dara de querer extrangularlos, siguieron su camino por los pasillos de Asylum.

- ¿ Por qué preguntabas, enana?

- Bueno, quería saber qué es lo que hizo Itachi...

- No creo que seamos los indicados para.. ¿Dara?

Ella ya no lo escuchó. Un hombre salió de la oficina de Tobi. Una hombre de traje hecho a medida. La camisa almidonada de color celeste resaltaba el ojo con heterocromía del mismo color y el color negro del smoking resaltaba el marrón oscuro del otro.

Al pasar por su lado, Sandara sintió el frío provenir de él. El frío absoluto y la eterna oscuridad. Por un momento sus ojos se encontraron y pudo ver miles de almas sufriendo en esas cuencas sin sentimientos. Absolutamente vacías de todo los que los hacían humanos. Un enorme dragón negro los consumía en llamas oscuras devorandolos luego uno a uno. Y una palabra se repetía constantemente a gritos: el orgullo del ángel.

Dara se desestabilizó cuando el hombre pasó a su lado y Deidara la atajó. Antes de que pudiese seguir al hombre este había desaparecido.

- Vampiro- siseó Sasori sacando sus agujas de un compartimento.

- Y nuestro benefactor. - salió Tobi de su oficina.- Asi que les sugiero que si quieren permanecer con amor aquí, no lo ataquen.

- Si ese es el benefactor... ¿ Por qué su aura está marcada por muerte con cada paso que dda? - gruñó Sandara con una terrible jaqueca.- ¿ Por qué Apesta a cadáveres y vi a Acnologia?

Tobi se encogió de hombros restando le importancia al asunto pero Dara y los dos artistas no iban a dejarlo ir tan facilmente. Menos si tenia que ver con el grupo terrorista.

- ¿ Por qué nos llamaste?- finalmente trató de conciliar Deidara.

- Porque tengo una idea de quien puede ayudarnos con la información que encontraron de cierta mujer que ataca a nuestros estudiantes...

- ¿ Quien? ¿ Dónde debemos ir? - se apresuró Dara feliz de tener una pista de como detener a Acnologia.

- Afotunadamente, Sugiyama- san, vive en este mismo colegio.


Tengo mis heridas bien abiertas,

Tocalas, sientelas.

No hay nada de lo que esté avergonzado.

No hay secretos entre nosotros,

Abre tu corazón y muéstrate.

Déjame ver todo lo podrido que está tu corazón.


Masaki salió de su última clase caminando jovial Y fue directo al baño. ¿ La razón? Quería ver que su pelo se comportase para su primera cita. Bueno "comportarse" no era algo a lo que su maraña de pelo estuviese acostumbrada. Siempre había disfrutado teñirse su pelo de distintos colores estridentes aunque su cabello ya fuese de por si naranja chillón. Ahora se preguntaba si estaba lo suficientemente atractiva para Ichiru con tanto desastre.

Se dirigió lentamente a la entrada donde debería encontrarse con Ichiru y no le sorprendió nada verlo rodeado de cinco chicas que tenían claras intenciones de seducirlo. Quiso irse, huir. No soportaría que alguien como Ichiru la llamase rarita, o que terminase dejándola por otra chica mejor. Pero el destino no la dejó.

- Masaki, llegaste.- sonrió el gemelo menor y los cinco chicas la vieron con ganas de matarla.- Si me disculpan, tengo una cita.

- ¡¿ Qué?!

Ichiru tomó su mano y la obligó a correr con él hacia el área de equitación. El día era perfecto. Soleado y con esponjosas nubes en el cielo. El viento soplaba una brisa cálida como si se despidiese del verano. Llegaría el otoño en una semana.

- Te ves muy linda, Masaki.- le susurró Ichiru trayendo la de vuelta a la realidad.

- ¿En serio? - fue lo primero que salio de su boca por la sorpresa.

Ichiru rió al verla sonrojarse y la encaminó hacia un costado de la hierba donde había una canasta. un picnic hecho por el mismo chico que la había invitado a salir. Masaki tenía la necesidad de tapar su rostro rojo y ponerse a bailar. Los bento estaban deliciosos (jamás pensó que Ichiru fuese un gran cocinero). Y las conversaciones que tuvieron terminaron en los dos descostillandose de risa en el suelo. Masaki se sentía bien con él. Por una vez se sentía normal.

- Masaki-chan es realmente divertida.- toció un poco Ichiru al sentirse débil de golpe.

- ¿ Estás bien?

Ichiru asintió aunque el sudor perlaba su piel de alabastro. Masaki se preocupó.

- Tal vez deberíamos volver y que descanses.

- ¡No! No quiero arruinar nuestra cita. Yo... realmente quería que todo fuese perfecto hoy.

Masaki volvió a ponerse del color de su pelo (uno de los colores...).

- ¿ Por qué?

- Eres tan cálida y enérgica. Es simplemente agradable estar a tu lado y siempre sacas lo mejor de la gente. Me gusta como eres, Masaki. Me gusta el hecho que no me veas como si fuera a morirme mañana por mi enfermedad.

- Te gusta que seamos normales aunque despues tengas que ir a cazar monstruos o yo meterme en problemas.- se hizo un ovillo en un rincón de la manta.

Ichiru asintió viendo la expresión de Masaki. Algo había escuchado sobre el extraño don de Masaki y su habilidad. Era ese extraño don que la había llevado a encontrar la forma de sacar a Yuro del juicio... y también Kaito le había contado sobre la puerta del sótano del edificio principal que no se abría y que sin embargo, Masaki había logrado entrar.

- No crel que sea malo tu don.- sonrió Ichiru.- Solo revela la verdad de las cosas y ayudas al resto.

- Lo haces sonar como algo noble, Ichiru, pero yo no soy como tú. No soy valiente. Cada vez que pasa tengo miedo. Hay veces que incluso no me acuerdo lo que sucede.

- Yo no soy noble ni valiente, Masaki.-suspiró Ichiru con una cara sombría. - ¿ Sabes lo que pasó con mi hermano por mi culpa.

Masaki negó. .. Sabía que Ichiru iba a contárselo cuando miró el cielo con tristeza.

- Siempre tuve lástima de los vampiros que cazabamos Y por la maldición de los gemelos Kiryuu ni siquiera debería estar vivo... Mi vida siempre fue la del "pobre Ichiru" y mi hermano me defendía de eso. Cuando nos encontramos con Shizuka... Yo fui el responsable de la muerye de mis padres porque creí que era justicia lo que estaba haciendo para Shizuka. Y mi hermano terminó convertido. Lo peor fue que nunca me arrepentí de haberme ido con ella y pasaron los años. Sabía que mi hermano se estaba criando con Yuki y Cross. Lo vigilabamos todo el tiempo. Vi como ellos dos se volvían uno solo, una extensión de un mismo sentimiento... Y entonces abrió Asylum. Yuki y Zero entraron siendo pareja o algo así porque Yuki estaba enamorada de Kuran quien resultó ser su antepasado o algo así. .. Shizuka me utilizó para tener la protección de Asylum. debo ser algún tipo de monstruo para haber dejado morir a mis padres, convertir a mi hermano en lo que más odia... y no sentir culpa.

Masaki pudo ver el dolor, la repulsión que le generaba sus propias palabras. Ichiru seguía pensando que por esa maldición no debía haber nacido. No sentía culpa pero si rechazo a si mismo.

- ¿ No lo crees tú también, Masaki? -la voz de Ochiru bajo unos tonos.- Mi propio hermano sufre ahora, por no poder contener la sed que no puede apagar incluso con la sangre de dos Kuran... Le quedan poco días hasta que empiece a perder la cordura y termine por matar a alguien hasta desangrarlo. Y yo sigo pensando en que está bien lo que hice. Soy un psicópata incapaz de sentir culpa alguna.

Ichiru empezó a tocer con fuerza en cuanto terminó. Sabía que su complexión era delicada... pero la estaba empezando a asustar.

- ¿ Ichiru?

La sangre salió de sus labios y Masaki corrió hacia el edificio principal como quien lo persigue un diablo. En la entrada se cruzó con Kaito. Tratando de recuperarse apuntando al lugar donde habían comido pero Kaito no entendía.

- Ichiru, tos.- logró decir sin resuello.

- Oh, mierda.- dijo Kaito antes de dejarla allí tirada.

Masaki vio a Ichiru ser traído A la enfermería y ella se quedo a su lado hasta que Zero vino. Según shizuka solo estaba agotado de tanto esfuerzo y debia descansar. Al verlo a Zero no pudo evitar sentir lástima. Si todo lo que había contado Ichiru era cierto... Ella debía decírselo a Yuroichi. Ella tenía que saber lo que le había pasado al enigmático y malhumorado cazador que tanto queria.

Llegó al departamento algo cansada y todas salieron a recibirla. Tenia ganas de llorar. La única vez que salía con un chico que le gustaba y este se enfermaba solo para hacerle el día perfecto. Notó a Yu en el rincón y se acercó a ella.

- Creo que hay un par de cosas que deberías hacer.


Tsubaki estaba nerviosa. Tras saber todo lo que había ocurrido entre Kaname, Yuuki y Zero, sentía una enorme compasión por los tres. No era que no estuviese enojada con el rey vampiro por su falta de honestidad con ella y sus ssentimientos. Quería golpearlo y a la vez darle una mano para que saliese de ese profundo y turbio agujero en el que se había metido. Asi que ahí estaba ella, caminando por la linde del bosque de un lado al otro sin saber que pensar realmente de Kaname Kuran. Empezaba a preguntarse si no había sido mala idea ingresar a este colegio. Por mucho que sus sueños, su corazón se lo pidiese ese lugar era muy peligroso para ella, para cualquiera en realidad. No entendía por qué ese lugar era tan especial para lo que fuese que le pasaba a su cabeza. Tampoco entendía esos sueños y visiones que se volvían más frecuentes en ese lugar.

Era todo tan confuso en esos recuerdos. Eran dos hombres diferentes para ella, y había venido para saber quien era esa persona que despertaba tales sentimientos en ella para ingresar directamente a un lugar en la que podría salir muerta por un terrorista o por los propios compañeros. Ella nunca se había considerado cobarde... Pero este lugar la sobrepasaba.

- Puedo ver el humo salir de tu cabeza.-escuchó a su espalda dándole casi un infarto.

Lo pudo ver sentado entre las raíces de un viejo abeto. Akasuna no Sasori. Uno de los dos muchachos que le quitaban el sueño. No porque le gustase... Digo, no era feo tampoco. De hecho, era atractivo. Pero sus recuerdos se mezclaban, había sueños en los que no sabia a quien se dirigía. La estaba volviendo loca.

- Realmente invitas al peligro, Benihime-san.

- ¡ N-nN-no es cierto!

- Entonces, ¿ Qué haces caminando de noche contra el bosque sola?

- Necesitaba pensar.

Sasori se acercó a ella con las manos en los bolsillos de su campera negra.

- ¿Sobre qué?

Tsubaki no supo que contestar. "NNada en especial. .. Estaba pensando en como apareces en mis sueños una y otra vez al igual que otro chico. Y siento cosas muy fuertes por los dos allí y aquí no sé que pensar de uds." Esa definitivamente no podía ser una respuesta. Sasori notó su licha interna, obviamente.

- No tienes que decírmelo si te molesta.

- No, lo siento. - se excusó ella tratando de arreglarlo.- Es que si me pongo a pensar no valía la pena arriesgarme en el bosque para una tontada como esa.

Eso sacó una fugaz sonrisa en el colorado pero desapareció en cuanto escuchó pisadas en el bosque.

- Vamos a la casa, allí estarás segura.

Tsubaki se estremeció por el frío mientras caminaban de regreso. Por supiesto eso tampoco pasó desapercibido para el chico-elite-antiterrorista.

- Toma.- le dijo entregándole la campera en mano.

- Pero Sasori-danna...

- No te preocupes. Yo no siento el frío.

- ¿ Es una habilidad suya? -preguntó despues de un rato Al pensar en todos los integrantes de Akatsuki.

- Algo así.

Los dos llegaron pronto a la casa donde residían los seres de la noche y Tsubaki se quitó la campera para devolvérsela.

- Realmente deberías seguir mis consejos y no meterte en líos sobrenaturales.

- De todos modos podría estar en peligro aquí solo por el hecho de ser humana. ¿ Por qué te interesa tanto mi seguridad?

- Ah, Tsubaki, tengo tantas ganas de darte en este momento y no son precisamente consejos.

La cara de Tsubaki se volvió roja en el preciso intante que un tercero bajó por las escaleras e interrumpió lo que fuese que Danna iba a agregar.

- Kaname.- murmuró el bajito como si fuese una gran maldición. - ¿Qué es lo que haces aquí?

- Lo mismo podría preguntarte. ¿ No teníamos un acuerdo, Escorpión de la arena roja?

Las miradas que se lanzaban eso dos carecía totalmente de algún tipo de respeto o camaderia. Tsubaki podía sentir el ambiente volviéndose tenso.

- Lo teníamos hasta que decidiste romperlo.- siseó Sasori.

- Yo no incumplí nuestro pacto. Por lo que recuerdo mi parte era no despertar los recuerdos ocultos de la mujer que amé y dejarla vivir una vida plena.

Tsubaki se descolocó. ¿De qué estaban hablando? Por alguna razón presentía que esta discusión era por ella aunque no lo entendiese. Sasori cerró los puños con fuerza a su lado y se adelantó unos pasos hacia Kaname.

- ¿Tengo que decirte lo que pasó la última vez que decidiste interponerte entre nosotros?

Los ojos de Kaname se encendieron en un rojo espectral. Lo que fuese que hubiese sucedido entre esos dos... No pintaba nada bueno. Al parecer Tsubaki desconocía mucho más por sus sueños... Entonces se dio cuenta. Kaname había dicho que no despertaría los recuerdos de alguien. ¿Era ella? ¿Eran esas visiones que siempre veía? ¿Por qué no la dejaría saber lo que pasaba detrás de todo eso?

- No vuelvas a tocarla.- lo amenazó Sasori con ojos fríos.

- Veo celos debajo de esa superficie inmortal y vacía que llevas, Sasori. ¿Tienes miedo de que ella me elija esta vez?

Sasori abrió los ojos con asombro. Al parecer el vampiro había dado en el blanco. Pero esa expresión se volvió sombría y furiosas de un momento a otro. Todo sucedió tan rápido para Tsubaki. El pelirrojo sacó una daga y trató de apuñalar a Kaname que lo esquivó con una velocidad impresionante. Ya lejos de él, se mordió el pulgar y un hilo de sangre salió cobrando vida y atacando como un látigo a Sasori. Miles de agujas salieron del brazo de Sasori desviando el látigo antes de que este sacara una espada de su espalda (lo cual a Tsubaki le parecía incríble por la cantidad de armas que aparecían repentinamente del chico).

Sasori apuntó a Kaname con la espada y múltiples murciélagos aparecieron de la nada rodeando al purasangre. Tsubaki estaba paralizada del miedo. Eso era una batalla entre dos seres de la noche en su máximo esplendor y ella estaba metida en el medio. Retrocedió unos pasos y tropezó quedando tendida en el suelo con pavor. Los murciélagos iban de lleno a Sasori con sus fauces abiertas. Distintas armas que salían una y otra vez del cuerpo del pelirrojo trataban de alcanzar el corazón del purasangre incansablemente. Los dos iban a matarse.

El fuego se alzó entre los dos como una explosión enviándolos a partes distintas del lugar. Tsubaki pudo reconocer a Kira y a Dara bajando las escaleras a las corridas. Kira juntó sus manos en forma de puños chocandolos y el fuego tomó forma de dos serpientes enroscándose enfrentando a los dos jóvenes.

- Tsubaki-san, ¿estás bien?- la ayudó Sandara a levantarse.

- ¿Cómo supieron lo que pasaba?

- Simplemente lo sentí.- respondió Dara mirando a los dos.- Ellos realmente tenían la intención de matarse el uno al otro.

Tsubaki se estremeció. No sabía la razón de su pelea, pero si tenía que ver con ella... La culpa la embargó al pensar que uno podría haber muerto por esa estúpida pelea. Por eso odiaba la violencia. Todo podía arreglarse conversando como dos seres normales. Sasori arregló sus ropas arañadas por todos los murciélagos que habían conseguido tocarlo y con un siseo se dio media vuelta y se fue por el bosque. Tsubaki lo vio irse con algo de dolor. Le hubiese gustado preguntarle tantas cosas.

- ¡¿ Estás demente?! - Kira le gritó a su disque respetado líder. - Me haces una escena porque no tengo control o porque me peleo con todos, ¡ y te las arreglas para meterte con un Akatsuki letal! A veces me sorprende tu idiotez e hipocresía, Kuran.

La mirada de Kuran pasó por alto a Kira fijándose en Tsubaki. Como si no la viese realmente, o viese lo que estaba en su interior.

- Te pido disculpas, Benihime-san.

- ¿ Por tratar de matar a Sasori- san?

La cara de Kaname fue una mezcla de emociones. Odio, dolor, ira.

- No, por ponerte en peligro.- dijo antes de dar media vuelta e irse por el camino Tal como Sasori.

- ¿ Qué demonios fue eso? - preguntó Kira consumiendo el fuego que había iniciado.

TTsubaki negó. No tenía ni idea de lo que ocultaban esos dos, pero iba a averiguarlo tarde o temprano.


¿ Cómo no entenderte si veo tus penas?

Veo todo lo que la sociedad te hizo,

Todo el vacío infinito que dejó.

Veo lo que lleva tu alma tatuada

y el peligro detrás de ello,

Así como tus ansias de ocultarlo de mi vista.


Yuro se quedó parada en frente de la puerta sin saber qué hacer, o qué decir si iban al caso. Después de todo lo que le había contadko Masaki sobre lo que había pasado Zero. Sentía que se lo debía. Sin embargo, en la puerta se había quedado congelada. ¿Era ella cobarde? Al parecer, si. No podía enfrentarlo y por lo que sabía Zero estaba muriendo de sed lentamente. En ese momento, Kaito abrió la puerta con lo que parecía una bandeja de bento y parpadeó varias veces al verla allí.

- ¿Hace cuánto exactamente estás aquí parada?

- No mucho...

Kaito le dedicó unas de sus miradas afiladas como si supiera que estaba mintiendo como la mejor. Ichiru salió detrás de Kaito colgándose de él con una sonrisa afable. Ichiru siempre había sido el más cálido al recibrla.

- Yuu-chan, ¿buscas a Zero?

La cara de Yuroichi se volvió roja de repente. ¿Tan obvia era? Desvió la mirada a la parte de adentro como si esperase que otra cabellera color blanco-grisáceo. Pero no, no pasó. Kaito suspiró y le dio el bento en las manos.

- Dáselo. Está viviendo en el sótano desde hace algunos días.

- ¿No es ese el salón de juegos y recreación de todo el edificio abierto a todo estudiante que viva aquí?

Ichiru rio suavemente.

- ¿Realmente piensas que alguien va a querer ir allí con Zero metido 24 hs allí?

Tenía su punto. Podía contar con las manos a las personas que lo harían. Sin más Kaito le cerró la puerta en la cara y Yuro la pateó solo para indicarle que era un maldito maleducado. ¿Por qué ella tenía que hacer la de paloma mensajera? No es que no fuese a ir al sótano a verlo sin una excusa... ¿O si? Había sido inútil bajar rápidamente si se quedaba mirando la puerta del sótano en el último escalón como si estuviera cubierto de escorpiones. Suspiró una segunda vez temiendo la reacción de Zero. Desde que había vuelto a Asylum lo único que hacían era discutir, pelear y lastimarse. Una cicatriz en su brazo era evidencia suficiente de cómo él le había disparado "para salvarla" de un chupasangre.

- ¿Vas a quedarte mucho tiempo parada allí o vas a entrar?- escuchó la voz amortiguada de Zero del otro lado de la puerta.

Un segundo después su amigo de la infancia abrió la puerta con cara de pocos amigos. Yuro tragó con fuerza, no dolida por su expresión (se la había imaginado desde que había puesto un pie en el piso de Kaito e Ichiru); sino por su falta de ropa y su aspecto mojado. Zero recién había tomado una ducha y sin pudor le había abierto la puerta con solo una toalla envolviendo su cintura.

- Si vas a quedarte meditando vaya uno a saber qué, pasa y siéntate, o vete a tu cuarto y no me molestes.- dijo el siempre mordaz Zero.- Tu olor llega hasta las duchas y...

- ¿Y qué? - pudo encontrar su voz de repente.- ¿Te desagrada?

Zero no contestó y se metió al sótano. Yuro decidió seguirlo. Ya estaba allí, ya la había tratado como un ser que debería desaparecer. Peor que eso no podía ser. Cerró la puerta detrás de sí y se sentó en el amplio futon. El lugar era bastante iluminado para su gran asombro y bien acomodado como su propio departamento con las chicas. Lo único que faltaba era una cama, pero viendo las almohadas en el futon que estaba suponía que dormía en él. Al volver, Zero ya usaba un pantalón de tiro bajo que le dejaba ver un poco sus boxers negro.

- ¿Qué es lo que quieres? - inquirió cortando su concentración en su cuerpo.

- Kaito me dio tu comida.

- No, ¿qué es lo que realmente quieres? Kaito podría haber bajado el mismo, salvo que fueses arriba a buscarme y él te dio la excusa perfecta para venir a molestarme.

Ella se mordió el labio inferior y jugó con sus dedos que se encontraban en su regazo. Zero sintió un tirón en su entrepierna. Esa mujer era altamente irritante, orgullosa, y la sed lo estaba poniendo a él en una posición que lo enfurecía. Y aún así su expresión de un animal arrinconado, su nerviosismo al estar en frente a él y su leve sonrojo (que podía notar aún en la distancia) le parecían adorables. Más que adorables... Eran una invitación.

- Sé lo que pasó entre tú y los Kuran.- soltó de repente ella.- Y sé lo que te está pasando con... tus instintos.

- Fue Ichiru, ¿cierto?- se masajeó las sienes el mayor de los Kiryuu dejando la remera de lado.- Maldita sea...

Se apoyó en la pared contraria a donde estaba Yuro tomando distancia entre ellos. Yuroichi necesitaba saberlo, así que dejó el cómodo futon y se acercó a él con cautela como si se tratase de uno de sus lobos.

- ¿Por qué ya no te es suficiente la sangre de la princesa Kuran?

- No es tu problema.- siseó él abriendo los párpados y fulminándola con esos ojos púrpura al verla arrodillarse frente suyo.

- Lo será de todos cuando caigas a ser un nivel E en medio de la escuela.

- Jódete, Hakyoku. No es tu...

Zero se detuvo en medio de la frase. al verla pincharse su dedo índice con una aguja. Su boca se secó de inmediato y la garganta le ardió al ver la simple gota rojiza concentrarse en su punta. Todo la esencia de la sangre de la chica que tenía en frente llenaba la habitación cerrada en la que estaba atrapado.

- Tus ojos están rojos, Zero.

- No hagas esto.

- ¿Hacer qué? - sonrió ella con fingida inocencia.

Ese brillo maligno en sus ojos grises solo hizo que una sensación cálida se alojara en el estómago de Zero y volviera a tirar de su entrepierna.

- Vete.- le ordenó con voz rasposa.

Zero clavó sus uñas en el parket causando astillas y Yuro le acercó su dedo al labio inferior. Él se estaba volviendo loco, cada segundo era una tortura y él no quería morderla. Sería admitir una derrota delante de ella. Sus ojso se clavaron en el hueco entre su cuello y su clavícula. Siguieron bajando por la ceñida musculosa de Yuroichi. Maldita fuese, lo había planeado desde un principio.

- Eres realmente...- trató de buscar una palabra suficientemente fuerte para insultarla pero no podía hallar nada que no fuese sangre y descontrol en su cerebro.

- Si no vas a cuidarte, alguien va a tener que hacerlo.

- ¿Tú? - quizo reírse por la ironía del momento.

Ella no había estado desde el momento en que lo habían mordido, no como Yuuki (ahora sabía que probablemente la presencia de la princesa Kuran era la razón de por qué no la había visto). Sin embargo allí estaba Yuroichi Hakyoku, ofreciéndole valientemente su sangre. Dios, como la detestaba. Esa preocupación, esa imposición de su voluntad si ella lo consideraba correcto. Una corta carcajada salió de su garganta.

- Realmente te detesto.

Él con la velocidad propia de un vampiro agarró sus muñecas y la recostó en el piso debajo suyo. Ella pareció descolocada sin saber como había llegado a esa posición, herida por lo que él le había dicho.

- Vienes y haces que todo lo que creía sentir se vaya por el caño.- le siseó separando sus piernas con una rodilla.- Desequilibrando el control sobre mi sed que he guardado por tantos años, haciendo que la sangre de Yuuki me parezca tragar ácido.

Podía ver los ojos de la chica que mantenía debajo de él empezar a cristalizarse, como si contuviese el dolor y el llanto que pujaba por salir con sus palabras. Zero sintió el vacío en su pecho, agobiante y profundo.

- Pero lo que más odio de tí, es que sigo queriéndote.

Antes que Yuroichi pudiese reaccionar a sus palabras, la boca de Zero se apoderó de la suya con hambre. Sus lenguas, sus dientes jugaban uno con otro, hinchando su boca por la dureza de sus besos. La boca de Zero bajó hacia su cuello y ella se tensó. Zero no mordió, sino que se dedicó a jugar con su cuello sacando suspiros entrecortados y gemidos contenidos de ella. Ayudado por ella le sacó la fina remera y su corpiño sin problema. Zero exhaló sobre uno de los pezones rosados y erguidos cuando una de las manos de Yuro se internó en sus pantalones y acarició su eje. No tuvo paciencia con el pantalón y el resto de la ropa interior de Yuro, la partió en dos como si fuese un papel dejándola completamente desnuda delante suyo.

Un gruñido de placer al tocarla entre sus muslos salió. Su humedad, ya estaba tan preparada para él. Se quitó él la poca ropa que se había puesto y siguió saboreando su piel mientras se acariciaban mutuamente. Sus colmillos se afilaron en contra de su piel exigiéndole morderla, saciarse hasta el punto máximo. Ella rodeó su cintura con sus piernas y él la penetró de un golpe. El ritmo solo iba aumentando, golpeaba su cadera contra sus piernas y su entrada con fuerza. Había ansiado eso por demasiado tiempo como para contenerse.

Las uñas de Yuro se clavaban en su espalda para aferrarse a él pero el dolor solo le causaba más placer. La mordió, no una vez, ni dos. La mordió en cada lugar que se le ocurrió mientras la empalaba una y otra vez con fiereza. No sabía por qué lo hacía, pero a penas bebía de ella. Simplemente la mordía, se dejaba probar el espeso y celestial líquido que la mantenía viva y mordía en otro lugar para hacer lo mismo. Sus pechos, su cuello, su oreja. Incluso se había apartado de ella para morder el interior de sus muslos y luego lamer su hinchado clítoris. Ella solo se había mojado más y más con cada mordida.

Muy en el fondo sabía por qué lo hacía, y por qué con tanta fuerza. Yuro era humana. No sanaría tan rápido. Y esas cicatrices serían el recuerdo para cualquier bastardo que viniese detrás de él... Que ella era suya. Que Yuroichi siempre sería suya.

Aumentó la profundidad de las penetraciones colocando su pierna encima de su hombro y sus ojos se encontraron con los de ella. La respiración de ambos, agitada y erótica se fundió en un nuevo beso, mientras gemidos ahogados por el mismo evitaban que todo el que pasase por el borde de la escalera escuchase a Yuroichi alzancar el orgasmo. Zero la sintió, sus paredes ordeñandolo, sus gemidos y sus uñas clavarse más profundo. No pudo contenerlo más y acabó. Su mente quedó en blanco un minuto mientras los espasmos lo hacían acabar. Se apoyó sobre sus codos a los costados de la cabeza de Yuroichi y reposó su cabeza en el cuello de Yuro. Los senos de ella se apretaban contra su pecho por su respiración agitada y él no pudo evitar lamer el rastro de sangre que salía de su mordida.

Podía verla caer en la inconsciencia por la pérdida de sangre, pero él sabía que se recuperaría. La alzó entre sus brazos recostándola en el futon con cuidado y la abrazó por detrás protegiéndola con su cuerpo. Se tapó a si mismo y a ella que lo miró débil como estaba.

- Descansa.- le ordenó.

Y ella hizo algo (como siempre) que lo descolocó. Sonrió y su sonrisa desbocó el corazón de Zero como si estuviese en una carrera.


No se lo que pretendes conmigo,

Te alejas de mí y vuelves,

Retrocedes a buscarme cuando ya sano

mi estúpido y añorante corazón que te deseaba.

Me asesinas lentamente y me dejas como un recuerdo lejano,

Silencioso y letal, el más dulce veneno.

Pero no te puedo dejar ir, no vor a soltarte.

Así que lo único que puedo hacer es darte gracias por tu veneno.