Tres horas después, el Den den Mushi de Ace empezó a sonar como si no hubiese un mañana. Tanto, que uno de sus hombres no dudo en cogerlo y correr a toda prisa por el barco en su búsqueda. Hasta que dio con él en la cubierta, planificando con los demás comandantes la estrategia a seguir una vez que se vieran enfrentados con Teach y los suyos, además de Weeble, de nuevo.
-¡Comandante!-Le gritó alterado. Ace alzó la vista con seriedad hacia su subordinado.
-¿Qué ocurre?-Al verle la cara llena de prisas, se alarmó por completo.
-Para usted.-Le tendió el pequeño caracol que seguía sonando sin parar.
"-¿Diga?
-Ace...-La voz de su hermano lo sorprendió. Sonaba terriblemente preocupado y su subconsciente se esperó lo peor.
-Sabo, ¿qué ocurre?
-Se trata de los chicos.-El rubio aún seguía mirando al frente a la vez que observaba el barco de su hijo medio hundido. El pecoso abrió los ojos de par en par.-No he llegado a tiempo.
-¿Qué quieres decir...?-Al ver a Ace palidecer, Rika no dudo en acercarse a la conversación seguida de Ren. Observó al padre de Gray expectante y llena de inquietud.
-Que tengo a Kyle y a los demás en la enfermería del barco gravemente heridos. Y que no he...encontrado a Roger.-Suspiró derrotado sentándose sobre las escaleras de madera del Gilgamesh.
-No puedes estar hablando enserio...
-No es ninguna broma.-Se masajeo el puente de la nariz rodeado de culpabilidad. Nunca debió abandonar su cargo para estar con ella, tenía que haber ido él personalmente a proteger a su ahijado desde el principio. Se maldecía una y otra vez. "Si algo malo le ocurría…".-Esta mañana en el periódico leímos que Teach y esa vieja habían hecho un pacto para acabar con el reinado de Luffy. Pero no sabíamos nada más. De todas formas, algo nos lo venía diciendo desde que Kurohige atacó la base.-Se llevó una mano a la frente.
-¿Has hablado con Lu?-El rubio negó.
-Tenemos que vernos Ace. Uniremos nuestras fuerzas para buscar a Gray e impediremos esa guerra. Hablaré con Dragon y con Luffy. Es hora de acabar definitivamente con ese indeseable.-Sentenció serio y frío.-Tenemos que dejar la compasión a un lado, se trata de nuestra familia. De Luffy y los chicos, se trata de Neru.-Sabo arrugó la nariz.
Durante un par de minutos, el pecoso dejó de hablar y se dedicó a mirar a su alrededor. Intentaba recomponer en su cabeza toda la información posible sobre lo que Sabo acababa de contarle a la vez que caras preocupadas lo miraban expectante.
-¿Neru sabe algo?
-Se ha quedado en la base con Iva-san. No sabe nada.
-De acuerdo.-Ace sintió como le ahogaba el nudo del remordimiento en su garganta. Finalmente ella había tenido razón. Jamás debió dejar que su hijo cruzara el mar en busca de aquel sueño suicida. Sin embargo, era la decisión que había tomado y tal y como él en su momento, no podía juzgarlo por dedicarse a la piratería. Pero había acabado en su posición y…
-¿Ace...?-Sabo lo sacó de sus pensamientos.
-Van hacia Impel Down.-El viento le removió el flequillo al moreno que había fruncido el ceño con enfado. Al escuchar aquello, Rika se llevó las manos a los labios.-Nos reuniremos antes de llegar al punto donde tengan pensado ejecutarlo.-Sabía que terminaría resultado así el plan de marina y el de ese indeseable, pero nunca pensó que sería capaz de pronunciar esas palabras sobre su propio hijo.-No le digas nada a Nerumi, ¿de acuerdo? Intentaremos solucionar esto antes de que vaya a mayores.-Sabo asintió.
-Se terminará enterando Ace aunque sea por los periódicos.-No pudo evitar acordarse del embarazo.-Y no creo que sea bueno para el bebé.
-Dile a Iva que la tenga vigilada de cerca, por si acaso. Nos reuniremos en Enies Lobby, asaltaremos esa maldita isla si es necesario.-El revolucionario asintió. No consultaría ese plan con Dragon. Sabía que tendría que actuar por su cuenta. Mientras que Marco se había acercado hacia su comandante serio e impasible.
-Desde allí hay una conexión con la prisión. Podemos infiltrarnos antes de que lo trasladen.
-¿Cuándo ha sido la pelea?
-Ha juzgar por el ambiente…hace muy poco.-Ace asintió. Eso les daba muchísimo más margen del que pensaban.
-Nos veremos allí e iremos hablando.
-Avisaré a Luffy aunque tarde algo más en llegar.-Ace asintió. Y tras una breve despedida, ambos hermanos colgaron sus respectivos caracoles."
En cuanto el pecoso lo hizo, notó el tenso silencio que había generado la conversación con Sabo. Los comandantes, el capitán y parte de la tripulación esperaban con ganas sus noticias. Pero Rika, habló antes de que alguien más pudiera reaccionar.
-¡Tengo que ir a Impel Down!-Rápidamente se giró hacia estribor.
-¡Señorita! ¡Espere!-Ren la siguió. La desesperación en su tono de voz hizo reaccionar al pecoso que aún seguía inmerso en sus pensamientos y antes de que ella pudiera hacer una locura, la sujetó con fuerza del brazo.
-Rika, espera.-La seriedad con la que había hablado alarmó aún más a los presente.
-Pero Ace-san…-La joven rubia se giró con las mejillas inundadas en lágrimas y el rostro lleno de angustia.
-Hablaremos de esto y decidiremos qué hacer. No le harán daño si lo que quieren es una ejecución pública.-Rika abrió los ojos de par en par. Un fuerte vuelco se apoderó de su alma. La palabra "ejecución" estaba por encima de lo que podía resistir. Sintió como las piernas perdían su fuerza y empezaba a llorar como nunca antes lo había hecho. Rápidamente, Ren se acercó a ella para intentar calmarla. Ace la soltó.-Cuídala.-Sin embargo, sintió el nudo de su garganta apretarse con fuerza, la mezcla de emociones lo estaban dejando hecho polvo.
-Reunión urgente.-Informó Marco a los superiores. Y dos minutos más tarde, todos los más altos cargos se mantenían sentados alrededor de una enorme mesa analizando la situación.
-Voy a ir.-Sentenció Ace de pie y con el ceño fruncido.-No quiero que nadie salga herido así que no tenéis porque acompañarme. Mis hermanos me respaldaran.
-Somos tu familia Ace.-Marco se cruzó de brazos con seriedad. Sabía que no era el momento para regañarle por el comentario que acababa de hacer.-Iremos y te ayudaremos quieras o no.
-No voy a dar pie a otra guerra.
-Si es necesario la habrá.-Jozu habló severo y Vista asintió. El pecoso los observó atónito.
-Es mi hijo, no es vuestra responsabilidad.-Protestó. No podía poner en juego la vida de sus compañeros sin más.
-No seas idiota. Sabemos que es tu hijo y con más razón.-Jozu arrugó la nariz y Marco sonrió. Sabía que Ace no podría contra todos.
-Si nos unimos los piratas y los revolucionarios, esto será coser y cantar.-Asintió su amigo y superior. Por un instante, Ace esbozó una media sonrisa, empezaba a darse por vencido.
De repente, la puerta empezó a sonar insistentemente para, al cabo de tres segundos abrirse sin esperar respuesta.
-Disculpen que los interrumpa.-Una Rika más calmada se internó de lleno en aquella habitación repleta de peligrosos hombres. No era la primera vez que irrumpía en reuniones como esa.
Todos la observaron expectantes.
-Rika, tienes que descansar.-Le aconsejó Ace con una sonrisa tranquilizadora.-Todo va bien.
-No va bien y lo sabe.-Clavó sus ojos en los del pirata con seriedad. Estaba dispuesta a intervenir pasara lo que pasara. Al fin y al cabo, se trataba de Gray.-Quiero ayudar.
Al momento, Jozu y Vista soltaron sendas carcajadas. Marco sonrió y Ace la miró sorprendido.
-¿Qué pretendes hacer contra alguien como Kurohige chiquilla?-Vista se acarició el bigote cuando dejó a un lado la risotada.
-No he dicho que vaya a luchar de esa manera.-Lo enfrentó seria y enfadada.
-Rika...-El pecoso la regañó un tanto. No era ni el momento ni el lugar para hacerse la heroína.
-Callaos.-Pero entonces Marco habló en medio de la discusión. Sonrió de medio lado. Le daba buena espina aquella bonita rubia de ojos miel.-Dinos que tienes para nosotros.
-Puedo abrir esas puertas.-Lo miró fijamente a los ojos. El capitán amplió su sonrisa.
-¿Harías eso por unos piratas, marine?
-No.-Ella se cruzó de brazos clavando su vista en él.-Por Roger.
-Rika, es peligroso.-Ace intervino.-No voy a exponerte a eso. Gray no me lo perdonaría jamás si algo te pasara.-La rubia giró el rostro hacia él. Estaba seria, fría y serena. Con una confianza poco propia para alguien de su edad. Tenía grandes responsabilidades bajo su espalda y se notaba.
-Y yo no me perdonaría nunca que le ocurriese algo mientras me quedo aquí de brazos cruzados.-Ace abrió los ojos de par en par. Las esmeraldas de Neru con esa misma forma de mirarlo, pasaron por su mente un instante. Luego se volvió hacia Marco. Este asintió confiado.
-Muy bien. Ve hacia Enies Lobby. Abre esas puertas.-Le sonrió por fin, el pecoso de sombrero anaranjado…
…
Cuando entró en la habitación con el arma a su espalda, no pudo evitar suspirar. Allí estaba él. Su hijo. Su pequeño lleno de heridas terribles y magulladuras espantosas. Se mantenía sentado sobre la cama con los codos apoyados en sus rodillas y los dedos entrelazados. No levantó la cabeza hacia el hombre que le había dado la vida. Simplemente no era capaz.
-Has despertado.-Sabo se pronunció con una leve sonrisa en sus labios.-Menos mal.
-No digas eso. No tendría que estar aquí.-El tono serio y seco de su hijo lo sorprendió.
-Ni se te ocurra martirizarte.-Su padre frunció el ceño y él sonrió irónico. Eso era algo que nadie podía evitar.
-Te he decepcionado. Soy un completo desastre.-De repente dos rastros de lágrimas recorrieron sus mejillas. No dejaba de mirar al suelo. Su flequillo rubio y las vendas escondían todo aquel dolor.-No he podido protegerlos…-Apretó los puños con fuerza lleno de rabia.-No me merezco nada de esto. Ni siquiera tu maldita compasión. Me rindo. No voy volver a este infierno. No puedo con ello. Volverá a ocurrir. Le harán daño y yo no podré hacer nada, no soy lo suficientemente fuerte.-Sabo afianzó su seriedad. Kyle se llevó las manos a la cabeza.
-Te equivocas. Todos siguen vivos gracias a ti y el barco ha sufrido menos daños de lo que esperaba en un principio cuando llegué. Kyle, la captura de Gray era algo que no podías evitar. Todo ha sido parte de un plan que escapaba a tu control.-Sonrió y se acercó a él, agachándose justo enfrente.-Aun estás aprendiendo, hijo. Es imposible que de la noche a la mañana te conviertas en el pirata más fuerte de todos.-Le removió el pelo.-Y no vuelvas a decir que me has decepcionado porque no tienes las agallas suficientes para hacerlo.-Lo señaló ampliando su sonrisa.-Sé que cuando pierdes a alguien a quién quieres después de haberlo protegido con todas tus fuerzas, te derrumbas. Pero es el momento de levantarse y enseñarle al mundo que no lo has hecho por fuerza o por voluntad.-El rubio alzó la mirada hacia su padre.-Has caído porque os superaban en número con creces. Eran todas sus malditas flotas, ¿qué esperabas?
El rubio menor se mordió el labio.
-Nos uniremos y juntos recuperaremos a Gray. Nadie va a permitir que le ocurra nada. Es el hijo de Portgas D. Ace. Tiene demasiados aliados aunque ni siquiera lo sepa. No te aferres al dolor, lucha por tus sueños.-Le sonrió.-Y piensa que no será tu primera derrota. Pregúntale al tío Luffy si es tan fácil como crees llegar a dónde llegó él. Date tiempo.-Se incorporó. El rubio se apartó las lágrimas de los ojos.-Y ahora levántate y guíanos hacia Impel Down. No pienso hacer yo todo el trabajo sucio para que te dediques a la parte divertida.-Rió. Sin embargo, el menor no pudo seguir su buen humor a pesar de todo.
-Hay algo más…-Era hora de la confesión.
-¿Qué?
-He perdido a Rouge.-Habló alto y claro. Muchísimo más firme de lo que se esperaba él mismo. Al oírlo, Sabo abrió los ojos de par en par.
-¿Qué ha pasado?-Kyle se encogió de hombros mientras negaba.
-Le he fallado papá…
…..
Al día siguiente de que todos se pusieran en marcha hacia su destino, Rin entró por la puerta de la consulta del enorme hospital de Enies Lobby con el rostro lleno de inquietud y prisas.
-Sensei, acabo de actualizar los historiales de…-Rouge se giró con varios papeles en mano y una bonita sonrisa que borró en el instante en el que el moreno, la miró.- ¿Qué pasa?-Esa seriedad era la más impropia de todas en él.
-Siéntate Rouge.-No la había llamado con su característico mote. Eso la alarmó. Bajó un instante la mirada hacia lo que llevaba entre los dedos.
El periódico de la mañana.
Volvió a mirarlo a los ojos. Estaba segura de que acababa de salir del laboratorio por las gafas trasparentes que llevaba en la frente y le revolvían el pelo. Entonces, ¿qué estaba ocurriendo? Poco a poco se sentó en la silla detrás del escritorio. Y nada más hacerlo, Rin le colocó la portada del periódico delante.
Al momento, la observó.
Sus ojos se abrieron de par en par. Un vuelco se apoderó de su alma. El corazón empezó a latirle con presteza. Sentía la respiración agitada y los labios temblorosos. Las lágrimas empezaron a aflorar en sus ojos verdes.
-No…-Susurró con un hilo de voz. Rin le agarró la mano a la vez que los finos hilos de agua salada empezaban a descender sin control.-Esto tiene que ser una maldita broma.-Se soltó del agarre y pasó las páginas del periódico angustiada buscando la noticia con urgencia.-Ejecución pública…en tres días…-El nombre de su hermano se postulaba en grande justo en el encabezado del importante artículo.
Se llevó las manos al rostro cubriendo el dolor de su corazón. Fue ese momento en el que Rin se levantó del asiento y se acercó a ella. La agarró de la muñeca obligándola a levantarse. E inmediatamente, la abrazó con fuerza. Ella pronunció su llanto.
-No puede ser verdad…No es cierto…dime que no lo es…-Lloró. Rin se mordió el labio. Ojalá pudiera decirle algo diferente. Pero las palabras simplemente no salían de sus labios.-Tengo que ir.-De repente, se separó de él con brusquedad en dirección a la puerta de salida.
-Rouge, ¡oi!-Pero antes de que girara el pomo la agarró del brazo con fuerza.- ¿Te has vuelto loca? ¡No irás a ninguna parte!-La regañó con el ceño fruncido como si fuese una niña pequeña. Ella lo enfrentó.
-¡Suéltame! Tengo que ir, tengo que sacarlo de esa cárcel.-Imploró.-Esta ciudad conecta con ese sitio Rin…-La desesperación de su mirada lo hizo dudar un segundo, pero enseguida se recompuso.
-No puedes hacerlo. Saben quién eres, ¿qué pasaría si te capturaran a ti también?
-¡Me da igual!-Gritó.
-¡Pero a mí no!-La zarandeó un tanto agarrándola con fuerza de los antebrazos. El moreno sabía, que tenía que entrar en razón.-Tiene que haber otra manera…
Ella lo miró a los ojos y se mordió el labio con fuerza. Sus piernas flaquearon y enseguida se vio sentada sobre el suelo acompañada de él.
-No quiero perderlo…Es mi hermano…
-No lo harás.-Rin le agarró las mejillas con ambas manos, apartando un tanto las lágrimas.-Inventaremos una manera de que eso no pase…
…..
El sol picaba en la isla de Cocoyashi aquella mañana de invierno. Ni siquiera parecía realmente esa estación del año. Aun así, era un día perfecto para pasarlo en el campo recogiendo sus tan preciadas naranjas. Herencia de una madre a sus hijas del alma.
Sonrió quitándose el sudor de la frente mientras se entretenía podando y seleccionando. Los pequeños de la casa estaban pasándoselo en grande con su hermana mayor y Nojiko vigilaba de cerca la recolección.
De pronto, en medio de tal bendita tranquilidad, el moreno al que había entregado su vida, la agarró con presteza de la muñeca para que se levantara y la siguiera. Aquel arrebato impulsivo había sido de todo menos extraño. Y sonrió con entusiasmo cuando la llevó lejos de todos con alguna interesante cuestión.
Sin embargo…
-Tengo que marcharme.-Se giró rápidamente hacia ella, serio. Algo estaba pasando.
-¿Qué? ¿Cómo que tienes que irte?-Nami arqueó sus cejas con desconcierto. Fue ese, el momento en el que Luffy le entregó el periódico de la mañana.
-He hablado con Ace y Sabo. Vamos a reunirnos en Enies Lobby. Voy a avisar a Zoro y Sanji para que se reúnan conmigo a medio camino. Posiblemente también a los demás y…-A medida que hablaba veía como la peli naranja cambiaba radicalmente la tonalidad de la piel de su rostro. Y como sus ojos empezaban a humedecerse. No dudo si quiera en cubrirse los labios con una de sus manos.-Nami…-La agarró de los antebrazos para captar su atención. Ella levantó su rostro lleno de angustia hacia él.
-Oh Dios mío…-Volvió de nuevo al periódico y se mordió el labio con fuerza.
-No te preocupes por nada, lo liberaremos.-Le acarició la mejilla con una sonrisa confiada. Pero ella se acercó a él y se aferró a su camisa abierta, apoyando la frente contra su pecho. Luffy se dejó hacer.
-Es lo mismo que aquella vez…-Por su mente pasó la guerra contra los piratas de Shirohige.-No puede ser verdad…-Susurró.
-No dejaré que llegué a ese punto.-La separó un tanto y le sonrió.-Le patearé el trasero a todos y lo traeré de vuelta en un santiamén.-Nami se mordió el labio con fuerza mientras asentía. Sabía que la despreocupación de Luffy solo era una forma de tranquilizarla.
-Iré contigo.
-No, te quedarás aquí con los niños.-Esa madurez tan impropia en Luffy la ponía en alerta aún más.
-No me digas qué tengo que hacer.-Lo regañó mientras unas finas lágrimas recorrían sus pómulos.
-Me da igual.-Volvió a sonreír de oreja a oreja.-Te quedarás y es una orden de tu capitán…
…
El sonido de los toques sobre la madera, la sacaron de sus pensamientos. Con un suave "pasa", la puerta de la habitación donde descansaba se abrió de par en par. Por ella, Ivankov, se adentró un instante en su habitación. Llevaba el periódico entre los dedos.
Tenía una misión llana y simple por parte del segundo al mando de la armada revolucionaria, no podía desvelarle a Nerumi ni la más mínima notica del exterior. Sin embargo…
-Neru-chan, ¿podemos hablar?
-Tengo todo el tiempo del mundo.-La joven se incorporó de la cama y le sonrió a pesar de lo pálida que estaba y de las enormes ojeras que habitaban sus párpados.
-¿Te encuentras bien?-El revolucionario se alarmó al verla tan débil. Sabía que había ocurrido algún secreto oculto entre ella y Sabo, pero aun así, no podía estar así solo porque había partido el día anterior.
-No lo tengo muy claro.-Contestó con un hilo de voz sin perder la sonrisa. De repente, empezó a toser.
-Llamaré inmediatamente al doctor.-Iva salió de la habitación a toda velocidad llevándose consigo el papel gris con la notica de última hora. No era el momento para decirle algo tan crucial como aquello.
Diez minutos más tarde, el médico ingresó en la estancia seguido de Ivankov e Inazuma.
-Oi, Nerumi… ¿cómo te encuentras?-La palidez hacía mella en su piel con más rapidez que antes. No obstante, sonrió.
-Me siento muy cansada.-El doctor la revisó durante unos instantes, e incluso, hizo salir a los presentes para asegurarse de que la pequeña estuviese bien y todo en su sitio. Auscultó el vientre de la joven en busca de unos latidos sanos. Y se encontró con algo que le sorprendió de sobre manera. ¿Cómo no se había percatado de algo así en anteriores revisiones?
Sonrió, y con los ojos abiertos de par en par, observó a la muchacha que esperaba algún tipo de noticia. Sin embargo, el hombre no habló. Simplemente le abrió ambos ojos para examinar algo más.
-Tenemos que inyectarte vitamina B12. Tienes una anemia tremenda.-Contestó más tranquilo de lo que esperaba.
-Pero Mary…-Neru se agarró el vientre con algo de preocupación.- ¿Está bien?
-¿Mary?-Ella asintió con una sonrisa.-Esta estupendamente,-el doctor le correspondió, eso alivió a la de ojos verdes de sobre manera,-¿y cómo llamarás al otro?
Esa pregunta la dejó sin palabras. Abrió los ojos de par en par sorprendida. Su corazón empezó a latir con fuerza.
-¿Cómo dice?
-Está embarazada de dos pequeños, ¿no lo sabía? Acabo de escuchar un segundo latido…
