Capitulo 13
-Anko- susurro totalmente sorprendida, ella solo mantuvo la mirada fija sobre las sabanas que cubrían su cuerpo. –Anko- insistió y lo logro ella levanto la mirada para ver el rostro de la sennin.
Mientras la kunoichi de cabellos morados le explicaba la situación a su jefa, en la sala todo era total incertidumbre.
-¿Qué habrá sucedido?- preguntaba impaciente Shizune quien sostenía entre sus brazos a tonton.
-es urgente, así que es malo- dijo sakura sentada con las piernas cruzadas y sus brazos sobre su pecho.
-en parte- añadió yamato inconscientemente.
-¿a qué te refieres?- al darse cuenta de su comentario solo negó con la cabeza.
-nada, solo esperen- dijo cruzando sus brazos aun sin quitarle la mirada al pasillo que dirigía hacia las habitaciones.
-ya veo- dijo Tsunade sosteniendo entre sus manos las pálidas de la chica.
-te informare si hay algo nuevo sobre la búsqueda- dijo aun mirando atentamente a Anko quien mantenía una mirada vacía.
-Tsunade-sama no quiero que nadie más sepa, solo yamato sabe y podría correr riesgos si se enteran todos- explico lenta y tranquilamente la pelimorada.
-está bien- asintió y se levanto, ¿y que mas podía hacer?, era algo entre ellos y ella tenía razón, era riesgoso que estuviera embarazada durante la guerra que se desarrollaba afuera. –Debo volver, tengo que seguir en la base-
-está bien- asintió tímidamente
-te enviare cartas actualizándote todo lo que suceda, debes entender que debes ser precavida y cuidadosa con cada cosa que hagas, debes alimentarte y dormir lo suficiente, no puedes hacer ejercicios ni fuerza, tu cuerpo aun no asimila completamente la falta del sello, ya no es lo mismo- le explico cada síntoma y cada instrucción que debía seguir. dicho esto último salió del cuarto. Y las preguntas no se hicieron esperar.
-¿Qué sucedió, está bien?- le pregunto alarmada la kunoichi que aun tenía entre sus brazos a tonton y que rápidamente se levanto del asiento en el cual se había mantenido hasta la salida de la hokage, imitándola lo hicieron Ino y sakura.
-¿es grave, peligroso?- le pregunto sakura rápidamente.
-tranquilícense, solo está algo enferma, se le quitara en un tiempo- al escuchar esto yamato evito reírse, era obvio se refería al parto que tendría dentro de unos meses, la mismísima hokage mintiendo sobre un estado que sería más notable dentro de un tiempo.-yamato, acompáñame- le dijo indicando hacia la cocina. El rápidamente se levanto y caminaron hacia la dirección que había señalado la princesa.
-¿Qué sucede hokage-sama?- le pregunto algo asustado ante el silencio de la ninja.
-ya sabes cuál es su estado así que no tendré que repetirlo, solamente debes cuidarla, te lo pido en especial, ya que si no encuentran a Kakashi, ella estará sola- hizo una pausa ante la idea de volver a ver sufrir a Anko, cuando ella había regresado tras lo sucedido con Orochimaru ella estaba de paso por la aldea, y vio el momento en que llegaba, escoltada por anbus, durante la semana que se encontró de visita en la aldea, pudo observar de cerca la situación y desolación de la kunoichi, y esto se repetiría ante la devastación de no tener a su amado cerca, de perderlo, ella misma sabía lo que se sentía el no tener a su pareja al lado, y era lo último que quería que sintiera la kunoichi de ojos color chocolate.
-lo hare no se preocupe- dijo sonriéndole intentando calmar a la sennin.
Mientras tanto en la habitación la kunoichi de cabellos morados se encontraba totalmente absorta en sus pensamientos, lenta y tímidamente toco su abdomen que aun permanecía descubierto, ya no sabía qué hacer, el solo tocar su vientre, su propio vientre le producía escalofríos, no despreciaría jamás a ese bebe que llevaba, pero no quería tenerlo si iba a estar sola, vio como su amiga Kurenai sufrió tras la muerte de asuma, pero también pudo ver como había logrado salir adelante, tenía el apoyo de sus amigos incluso ella estuvo apoyando a su amiga, pero aun así le asustaba la idea de criar a un hijo sola, ella a diferencia de Kurenai, no tenía un instinto maternal muy desarrollado, es mas trataba muy mal a los ninjas más pequeños, un ejemplo de ellos fue Naruto, a quien aterrorizaba con sus sádicas y malévolas manías.
Lentamente se cubrió su abdomen con su polera y cubrió su cuerpo con las sabanas, se abrigo a pesar de ser de día su cuerpo no estaba asimilando la temperatura del ambiente por lo cual el frio se calaba en sus huesos.
-Kakashi, prometiste que volverías, que estarías junto a mi- suspiro –no seas un baka y cumple tu promesa, te amo- susurro esto último y tras haber llorado y recibido tantas noticias volvió a quedarse dormida.
Así pasaron las semanas, totalmente deprimida, pero al menos ya no lloraba, yamato se quedaba junto a ella hasta que se dormía, le preparaba las comidas y hacia los quehaceres, si cualquiera diría que era demasiado bueno, pero en esos momentos el solo quería apoyar a Anko, Kakashi se había vuelto su amigo y pensaba cuidar al hijo de su amigo, las cartas llegaban todos los días, apiladas junto a la cama, sin ningún cambio y menos aun noticias sobre su amado, ya habían pasado tres semanas, su vientre se hacía cada vez más grande, aun más evidente su embarazo, cuando los ninjas iban a dejarle las cosas necesarias para su estadía, ella simplemente se escondía, nadie además de yamato y Tsunade sabían de su embarazo y era mejor así.
Pensó que sería otro día mas, otro día sin noticias con la misma rutina que se había hecho junto a yamato pero de pronto el ambiente tranquilo se vio totalmente interrumpido por los ruidos de las serpientes arrastrándose rápidamente hacia la entrada. Y tras estos los incesantes llamados de Shiro hacia yamato, quien salió rápidamente de la casa dejando a una Anko preocupada. Pero de pronto se dio cuenta, alguien había entrado…
-¡Anko!- grito desesperadamente, la kunoichi se acerco a la ventana y puedo apreciar al shinobi…
Continuara
