Capítulo 14: Ahora que Alice Maresato y Zeke estaban dentro del grupo de Takashi, la siguiente movida que harían ellos sería ir a la Mansión de los Takagi, la Familia de Élite de Japón y una de las más importantes, de la cual Saya era hija de ellos. No iba a ser un viaje seguro, pero debían dirigirse allí y esperar a que los pudieran rescatar.
La Familia Takagi pertenecía al Partido Nacionalista del Japón, uno de los partidos políticos más importantes del país y el cual tenía mucho peso en el Parlamento y en la vida diaria de los civiles.
- Bueno, ya está todo. Dijo Hirano, tras haber cargado las armas hacia el Humvee.
- Perfecto, ya podemos irnos. Ordenó Takashi y se fueron subiendo al vehículo militar.
Aiden se encontraba revisando en su Smartphone uno de los tantos mapas que tenía trazado, pero por la baja señal en el lugar, de vez en cuando, se le borraba o terminaba por la mitad.
- ¿Sube? Le preguntó Saeko.
- Sí, ahí voy. Respondió el Irlandés.
Aiden se subió al Humvee, mientras que partían de aquel domicilio y ponían rumbo hacia la Mansión de la Familia Takagi, ahora con dos nuevos integrantes más en sus filas, Shizuka puso en marcha el vehículo.
- "Después de tanto estar esquivando a la muerte misma, después de cerrar todos esos círculos que aún me faltaban, la muerte misma llega y trata ahora de llevarme. No lo logrará, ya la he vencido. Pero otros tantos que yo conocía, no pudieron: Clara, espero que estés en paz, cariño" Se dijo muy pensativo y en silencio el Justiciero, mientras que veía en su Smartphone una foto de Clara, la chica del DeadSec, asesinada a sangre fría por los hombres del "Club".
- ¿Quién es esa chica, Señor? Se escuchó una voz que sacó a Aiden de sus pensamientos, se giró y vio que la chica que le hablaba, era la niña que Takashi había salvado.
- Era una amiga mía, pequeña. Una muy buena amiga. Le dijo el Justiciero, sintiéndose mal por no haberla escuchado antes, cuando se descubrió que ella había sido la tercer hacker en meterse durante el robo al Merlaut Hotel.
- ¿Ella está bien? Preguntó Alice. Aiden escuchando ese tono inocente de una pequeña niña le traía recuerdos de su sobrina Lena, Alice también había vivido en tiempo real lo que es perder a tus seres queridos, ambos lo sabía.
- No, ella, ella -Se tomó un tiempo para decirlo- Ella ya no está más con nosotros. Le respondió finalmente.
- Lo siento mucho, Señor Justiciero. Se disculpó, dándole el pésame, Alice.
Al escuchar eso, Aiden se quedó sorprendido.
- ¿Sabes quién soy, pequeña? Le preguntó Aiden.
- Sí, mis padres siempre hablaban de usted, el "Justiciero de Chicago", el hombre que salva la vida de gente inocente de los malos. Usted es Pearce Aiden. Dijo la chica.
- Así es, tú me haces recordar a mi sobrina Lena, te pareces a ella. Hubieran sido grandes amigas. Respondió Aiden, sonriendo, pero en sus ojos, unas lágrimas bajaron, al hacerle recordar los momentos en los que su familia estaban juntos, antes de que la tragedia se presentara.
- Señor Pearce, ¿está bien? Le preguntó Takashi.
- Tranquilos, estoy bien. Respondió, volviendo a su postura seria y fría.
Pronto fueron cruzando por las calles de Tokonoso, las calles estaban completamente desiertas, pero por donde avanzaban, se veían cientos de víctimas civiles muertas por los zombies y también a las fuerzas del orden.
- Muchos optaron por el suicidio antes de caer. Señaló Hirano.
Era cierto, muchos militares y agentes, como personal médico, optaban por ese camino, antes que ser uno de "Ellos".
El camino hacia el Puente Obetsu fue largo pero cuando llegaron hasta allí, se encontraron con el camino bloqueado por las barricadas, los autos llegaban desde la entrada al puente hasta el final, allí había quedado lo que fue la noche anterior la último zona segura, ahora, la infección tenía libre para ir por doquier y a su manera.
- ¿Qué hacemos? Preguntó Rei.
- Deberemos ir por las otras zonas, hacia el Oeste. Sugirió Saya.
- ¿Segura? Preguntó Rei.
- Sí, háganme caso, es por allí. Justificó su respuesta la peli rosa, pero Hirano veía en ella de que algo no le gustaba de ir hacia la mansión de su familia.
Pronto fueron llegando hacia las calles secundarias del Oeste de la Ciudad de Tokonoso, donde se toparon con el camino lleno de zombies.
- Carajo, ¡Todos abajo! Ordenó Takashi, mientras que comenzaban a tirotearse contra los muertos vivientes.
Aiden se bajó con su AK-47 y comenzó a disparar contra los zombies, los cuales avanzaban en forma de Ejército infinito, Takashi ayudaba a Rei con su rifle, ya que se había atorado la correa del arma en los pechos de la pelirroja, pero al momento de tratar de salir del lugar, Saeko tuvo un plan.
- ¡AMIGOS, ESCAPEN, YO ME QUEDARÉ AQUÍ! Les dijo ella.
- ¡NO TE DEJAREMOS SOLA! Negó a irse Rei, pero la Capitana les dio un ultimátum, mientras que ellos escapaban, faltaba Aiden, quien seguía disparando contra los infectados, tratando de liberar camino.
La Capitana de Kendo seguía combatiendo a los zombies con su katana de madera, fue en ese momento, en el que un grupo de los mismos quiso atacarla.
- ¡SAEKO! Alertó Aiden a la chica y él disparó contra los zombies, salvándola.
- Gracias, pero no podemos contenerlos, debemos irnos de aquí. Agradeció ella y escaparon de aquel sitio.
Ambos escaparon de aquellas calles y anduvieron por la ciudad, rondando y buscando un sitio, el cual Saeko conocía muy bien.
- ¿Dónde queda ese lugar que usted ha hablado? Preguntó Aiden a la chica.
- Allí está, Señor Pearce. Le señaló Saeko un Templo Shinto, en el cual podía apreciarse una calma bastante relajante.
Aiden se bajó el pañuelo que cubría su rostro y siguió a Saeko hacia el Templo. Pero se detuvieron, cuando Saeko vio a un par de niños, lamentablemente convertidos en zombies, por lo cual, ella y Aiden tuvieron que sacarlos de sufrimiento.
- Siento mucho lo que estás viviendo, ¿tú los conocías? Le preguntó el Justicia.
- Eran los niños de mi Sensei. Respondió la chica, mientras que lo abrazaba con fuerza, se sentía triste, ¿por qué tenían que estar sufriendo un castigo tan atroz como éste? ¿Cuál había sido su pecado? No lo sabía ella al respecto.
Ya dentro del Templo, Saeko y Pearce se quedaron allí, esperando para recuperar fuerzas tras haber estado escapando de los zombies por las calles, ambos estaban agotados. La chica del Club de Kendo se fue a dar una ducha, pero, tal vez por unas emociones ocultas, ella dejó la puerta abierta, siendo observada por Aiden, quien había quedado hipnotizado por la belleza de esa chica.
- "Es hermosa". Pensó el Justiciero, cuando en ese momento, todo quedó en silencio.
En silencio, unas manos rodearon el cuello del Irlandés, quien se dejó llevar, podía sentir esa piel tan suave y final, unos largos cabellos violeta bajaron, haciendo contacto con sus hombros. Era Saeko, la cual estaba vestida con unas panties y un brasier color blanco, mostrando sus pechos.
- Creo que ahora yo lo he atrapado, Señor Pearce. Dijo ella, mientras que acariciaba los cabellos de Aiden, tras haber sacado su gorra y de haber desabrochado su sobretodo.
- Eres bastante traviesa, me haces recordar a un viejo amor que tuve en el pasado. Respondió el Justiciero.
- ¿Crees en el destino? Le preguntó Saeko.
- Sí, creo. ¿Por qué? Quiso saber el Justiciero.
La respuesta de Saeko fue un dulce beso, mientras que Aiden la rodeaba con sus brazos por la cintura, sin soltarla, era desconectarse del Mundo, alejarse de los peligros y de los zombies, por unos pocos minutos, era vivir el Paraíso en la Tierra.
- ¿Qué querías decirme, Justiciero? Le preguntó de nuevo Saeko.
- Jejeje, estás muy hermosa vestida así. Respondió el Irlandés.
Sonrió río al escuchar eso y volvió a besarlo en los labios.
- Te amo, Aiden. Le dijo ella.
- Y yo te amo a ti, Saeko. Le dijo él a ella, mientras que ambos se quedaron besándose un buen rato, para después dormirse un rato, abrazados, mientras que iba llegando el Amanecer.
Por su parte, Takashi y su grupo habían sido rescatados por los miembros del Partido Nacionalista y fueron llevados hacia la Mansión de los Takagi, pero, a miles de kilómetros, sobre el aire, el Air Force One, el avión presidencial de EEUU tenía una grave situación.
- ¡Atrás, atrás! Pidió uno de los agentes del Servicio de Seguridad, quien abatía a la Primera Dama, la cual se había convertido en zombie y se atrincheraban en una de las salas del avión.
- Señor Presidente, no podemos hallar una pista segura y nos estamos quedando sin combustible: Deberá tomar una medida urgente. Le dijo uno de los Generales de la Cúpula.
El Mandatario de los EEUU había tomado una decisión final y era para eliminar la Amenaza Zombie, la cual estaba en casi todo el Mundo.
- Utilicen Armas Nucleares para eliminarlos, tomen el tiempo necesario para evaluar la situación y luego disparen. Ordenó el Presidente, el cual se preparó para morir con su gente, estrellándose en las montañas de Japón. Era mejor morir de esa manera que ser un zombie.
Pronto, el Air Force One colisionó contra las montañas de Hokkaido, en donde se incendió el avión, matando a todos los presentes en el interior.
Nuevo capítulo recién salido del horno, ¿Deseaban un romance entre Aiden y Saeko? Bueno, aquí tienen :D. Y gracias a todos los que me ayudaron por la situación que tuve la semana pasada por el asunto de Ravenqueen.
Le mando mis saludos y respetos a GT4RSR, Shagot, ivontreuberg, Ben56, James anderson y herob2301. Espero que disfruten este capítulo.
Saludos de parte de MontanaHatsune92.
