KnB no es mío.

Nota 1: Una parte de Seirin hace su aparición especial :D

Nota 2: Me disculpo por los juegos de palabras de Izuki... otra vez.

Nota 3: Me disculpo si mi narración se vuelve confusa de repente.


Tetsuya caminaba a paso tranquilo hacia la estación de bomberos. Desde esa mañana había decidido que, ya que Taiga salía temprano, podía ir a recogerlo, era su día de "cita", después de todo.

Hoy no había sido "tan" bueno, primero había terminado vomitando el almuerzo (a veces esas cosas simplemente pasaban), después uno de sus pequeños estudiantes no dejó de llorar por gran parte de la mañana, algo de que se sentía triste de que la pobre cerdita no supiera silbar (Tetsuya no quería pensar demasiado en eso), después Momoi-san no dejó de hablar de esa tienda de ropa para bebés cerca de su casa (Tetsuya amaba a su bebé y adoraba a su amiga, pero se estaba cansando de que la mujer ahora solo quisiera hablar de ropa y accesorios de bebé), y por si no fuera poco su espalda dolía y ahora ni siquiera ayudaba que estuviera sentado, además su bebé decidió que justo hoy se colocaría en una forma extraña que solo hacía que terminara encajándole a Tetsuya sus pequeños coditos o rodillas… ni siquiera estaba seguro de que parte del cuerpo de su bebé era, pero era muy incómodo.

Suspiró, pensando que no recordaba que la estación estuviera tan lejos.

-¡Tetsuya!- Y ahí estaba la voz de Taiga, exclamando su nombre a lo lejos. Después de todo no faltaba realmente tanto para llegar. Sonrió tratando de caminar más rápido (aunque se arrepintió después de 3 pasos).

-Taiga- Susurró muy suavemente para terminar por acercarse al hombre y permitirse ser besado. El toque de los labios de su esposo contra los suyos seguía mandando señales confusas, electrizantes y placenteras al resto de su cuerpo (y podía asegurar que eso nunca cambiaría), por otra parte también seguía logrando hacerlo sentir amado y protegido.

-No tenías que venir hasta acá, tonto-

-Pero quería venir por Taiga- Su esposo se sonrojó un poco, haciendo curiosos ruidos con su garganta como si tuviera algo en ella que necesitaba eliminar.

-¡Ah, es Kagami-san!-

-Hola, Koganei-san- El chico sonrió gatunamente con tranquilidad para luego ir y pararse junto a Taiga y comenzar a picarle las costillas con el codo (o al menos lo intentó, ¡desgraciada diferencia de altura!).

-Kagami, parece que eres realmente amado- Observó la cara de su esposo ponerse roja para desviar su atención al castaño.

-Por supuesto- Exclamó Tetsuya con tranquilidad. Koganei suspiró dedicándole una sonrisa de rendición.

-Oh, Kagami-san eres tan extraño- Y él sabía perfectamente que el hombre no lo estaba diciendo como una ofensa, así que terminó por sonreír suavemente.

-Sí- Ese fue el momento que Riko-san, Hyuuga-san e Izuki-san eligieron para aparecer desde el interior del lugar.

Riko-san de inmediato corrió hacia él tomándolo de las manos y estaba casi seguro de realmente ver como las pupilas de la mujer adquirían forma de estrella.

-Kagami-san, ¿Cómo has estado?, Bakagami ya nos dijo que el bebé es niño- Le dio un rápido vistazo a su esposo, apreciando como se sonrojaba tratando de disimular su pena rascando la parte posterior de su cabeza descuidadamente. Sonrió.

-Sí-

-¿Ya le tienen un cuarto al bebé?, ¿ya empezaron a decorarlo?, ¿ya compraron una cuna?- Cuestionó rápidamente con un entusiasmo un poco más tranquilo.

-Solo hemos estado viendo…- Quiso aportar Taiga, pero se atoró a medio camino.

-…En diferentes tiendas, diferentes precios y estilos- Agregó él finalmente.

-Yo podría ayudarlos si quieren- Aportó la mujer emocionándose intensamente de nuevo. Detrás de ella fue capaz de observar a Hyuuga-san, Izuki-san y Koganei-san negar rápidamente con sus cabezas y Hyuuga-san estaba moviendo los labios en un claro "No la dejes". La mujer volteo a verlos al instante, como si supiera que estaban conspirando en su contra.

El trio fingió estar viendo el techo, rascarse la cabeza y espantar una mosca… todo al mismo tiempo. Hyuuga se limpió la garganta.

-¿Ha-han visto a Teppei?-

-¿N-no había ido el teniente a la tienda?- Trató de ayudar Taiga.

-Una lucha entre teniente y dependiente- Terminó soltando Izuki-san con una mano en el mentón pensativo. Para entonces la mujer ya se había olvidado del tema previo.

-Oh, sí, también Kagami nos dijo que ya eligieron el nombre- Agregó nuevamente la mujer. Él asintió soltando un pequeño ruido de afirmación.

-Katsuya es un nombre encantador, ¿lo sacaron de uno de los libros que les prestó Hyuuga?-

-Sí- Y recordó que debía agradecer por el hecho. -Gracias por prestarnos los libros Hyuuga-san- El hombre negó.

-Me alegro de que les fueran útiles-

-¿Y querían tener niño o niña?- Cuestionó Kiyoshi-san.

-Si querían un niño entonces debieron tener muy buen tino- Aportó Izuki-san.

-I-Izuki-senpai…- Taiga parecía congelado ante el juego de palabras de Izuki-san, pero aquello fue olvidado ante el regaño de Hyuuga-san.

-Al menos finge que tienes modales y saluda antes de hacer preguntas, idiota- El hombre les dedicó una sonrisa infantil mientras cargaba una bolsa de plástico blanca.

-¡Hola Kagami-san!- El teniente era un hombre muy entusiasta.

-Hola Kiyoshi-san- Regresó el saludó con una ligera y respetuosa inclinación de cabeza.

-Tú bebé y el de Kagami ha crecido desde la última vez que nos vimos- Y a él no le quedó de otra que asentir. Luego el hombre pareció entrar en pánico.

-Ah, lo siento Kagami-san, no quise decir que… luces muy bien, te ves muy bien-

-Gracias- Contestó con voz tranquila, tratando de ocultar su confusión.

-¿No estás molesto?- Cuestionó el hombre sorprendido.

-¿Molesto por qué?-

-Es que siempre que le decía a Junpei que nuestro bebé había crecido se enojaba y me gritaba que no lo llamara gordo- Explicó tranquilamente rascándose la nuca.

(Tetsuya era perfectamente consciente de que su vientre sobresalía, la ropa que no podía usar se lo recordaba, también lo notaba al bajar la mirada y tratar de ver sus pies, no se podía evitar cuando un bebé se estaba formando en su interior y cuyo peso al final debía estar por los 3 Kg. Claro, tenía que admitir que al principio fue un tanto incomodo, más que nada porque la mirada de los desconocidos siempre se desviaba a su vientre y… ¿Quién no teme que su pareja deje de encontrarlo atractivo? pero tenía un esposo que le demostraba prácticamente todos los días que seguía encontrándolo muy atrayente, también el pene de Taiga se lo gritaba desarrollando erecciones en los momentos más curiosos del día, así que no tenía ningún problema con su ganancia de peso)

Hyuuga-san no tardó mucho en pararse a su lado iracundo.

-¿¡Por qué siempre cuentas las historias más vergonzosas!?-

-Es que Junpei cuando veo a Kagami-san solo puedo recordar cuando tú estabas en su estado y recuerdo que te veías adorable- Y después el hombre dibujó una cara seria y pensativa, para terminar sonriendo otra vez. –Pero por supuesto ahora también eres adorable- Y Hyuuga-san se sonrojó, desviando la mirada ligeramente. (Kiyoshi sintió "la mirada" en él esa que prometía sexo de reconciliación).

-Kagami-san, ¿puedo sentir a tu bebé?-

-Sí-

¡Ah!, esa respuesta la había dado en automático. La castaña soltó un grito jubiloso y procedió a colocar una mano en el vientre contrario. Y, como a su bebé le gustaba complacer a los demás (al parecer), estaba seguro de que Riko-san había logrado percibir el movimiento de inmediato.

-¡Se movió, eso quiere decir que le agrado!-

Tetsuya concluyó que Riko-san se llevaría bien con Momoi-san.

-Bebé me gustaría que cuando nazcas me llames tía Riko- Y con Kise-kun.

-Entonces Kagami-san, ¿viniste a recoger a Kagami?- Preguntó Kiyoshi-san.

-Sí, gracias por cuidar de él- E hizo una pequeña reverencia. –Prometo que yo cuidaré bien de él-

-De alguna forma esto se siente como si el novio Kagami-san hubiera venido a recoger a su novia Kagami de su casa para tener una cita-

-Pero eso es exactamente lo que estoy haciendo, vine a recoger a mi novia, Taiga, para que vayamos a tener una cita- Hubo un momento de silencio muerto en el que todos trataban de procesar lo recién escuchado, pero después las estridentes carcajadas dejaron aquel silencio en el olvido. Kiyoshi rio dándole suaves palmaditas al peliazul en el hombro.

-Realmente me agradas Kagami-san-

Tetsuya suspiró observando el plato frente a él. Lo había estado comiendo lentamente porque si bien se sentía perfectamente capaz de terminarlo (y vaya que quería terminarlo, sabía delicioso), no quería ofender a su estómago y a los ancestros de su estómago y terminar abrazado al inodoro del baño del restaurante en el que se encontraban.

-¿Está todo bien?- Preguntó Taiga con esa mirada que siempre le veía últimamente. Si su esposo seguía preocupándose cada minuto del día, terminaría envejeciendo joven.

-Sí-

-Tetsuya- Advirtió su esposo, como si creyera que estaba mintiendo (que en realidad podía ser que sí), además de que frunció un poco el ceño. –No has dejado de moverte en la silla…- Y el ceño fruncido desapareció cambiando su expresión por una de duda. -¿Es incómoda?- Cuestionó comenzando a removerse en su propia silla como si hasta ese momento no se hubiera interesado en procesar las sensaciones que su trasero contra la silla mandaba a su cerebro.

Quería decirle a Taiga que en realidad estaba muy cansado y solo quería ir a casa, pero estaba seguro de que el hombre estaba igual o más cansado y no se estaba quejando como Tetsuya tanto quería hacerlo.

-Hey- Lo llamó con voz cariñosa tomando la mano que Tetsuya había dejado descansar sobre la mesa, dándole ligeros apretoncitos. -¿Quieres que nos vayamos a casa?- Tonto Taiga que le leía la mente.

-Pero… es "Día de cita"- Taiga bufó, no con molestia, si no como si hubiera pensado que lo que Tetsuya decía era gracioso, el peliazul lo entendió al instante al ver a su esposo con una gran sonrisa.

-¿Sabes cuál sería una excelente cita?- Y aunque no tenía idea a qué se refería el hombre que amaba, decidió seguirle el juego pasando su mano libre por su vientre, deseando que eso pudiera hacer que su bebé se colocara en una posición menos incómoda.

-¿Cuál?- Preguntó sin poner mucho esfuerzo en su voz.

-Hacer una reservación en el sillón de la sala, con nuestras elegantes piyamas puestas, ya sabes, esas que compramos para ocasiones especiales, pedirle al chef microondas que preparé sus mejores palomitas y ver una película- Rio suavemente sintiéndose contagiado por la alegría que Taiga mostraba (sin saber que la alegría de su esposo solo se había incrementado al verlo sonreír).

-Eso suena como una cita perfecta-

-Lo sé- Taiga se puso de pie colocándose a su lado, dando una suave caricia a su mejilla y dedicando un beso a su frente. –Iré a pagar para que podamos irnos- Y con esa explicación se alejó de Tetsuya en dirección a la caja.

Una parte de Tetsuya estaba tremendamente feliz, danzando entre algodones de azúcar y mamuts rosas pachoncitos (aquella parte que quería acurrucarse al cuerpo de su Taiga mientras fingía ver la película que su esposo escogiera para terminar quedándose dormido), pero otra parte de él se preguntó si no se había vuelto una… molestia.

Suspiró decidiendo que iría junto al pelirrojo, pero cuando trató de ponerse de pie… no lo logró.

La mano grande de su pareja apareció frente a él, acompañada de un Taiga sonriente (no, no era una risa burlesca, era una de esas sonrisas que gritaban "te amo", en silencio).

Tomó la mano ofrecida y se colocó sobre sus pies, soltando un suspiró que casi se convirtió en gruñido. ¡Maldito dolor de espalda!

Taiga pasó la mano, que no estaba sosteniendo a la suya, por su cintura hasta posicionarla en su espalda baja, colocando un poco de presión que se sentía como sentir el aire acondicionado en tu sudorosa cara en verano.

Tonto Taiga, de verdad que era "la esposa perfecta".

-Tetsuya-

-¿Mhm?-

-¿Estás seguro de que todo está bien?- Y aunque iba a decir que sí, se preparó para decir que sí, mandó la orden de un gigantesco y rotundo sí, movió sus labios para formar la palabra…

-Estás…- Terminó exclamando.

-¿Eh?-

-¿Estoy siendo una molestia?- Taiga tardó en procesar aquello.

-¿¡Eh!?- Y eso atrajo la atención de todo el restaurante. -¿Por qué demonios estás preguntando eso?- Y eso otro hizo que Taiga causara la aparición de miradas reprobatorias, comenzando a ponerse nervioso. –N-no… yo…- El hombre parecía querer justificarse ante esos extraños, pero fue interrumpido por la risa suave de Tetsuya.

-Bastardo…- Terminó susurrando.

-Vámonos ya Taiga- Le dijo comenzando a jalarlo aun de la mano unida a la suya.

-Hey, Tetsuya…-

-¿Tú alimentaste a Número dos?, no puedo recordar si yo lo alimenté-

-Hey…-

-Si nos apresuramos, podríamos…-

-Dije, Hey- Y Taiga lo tomó de los hombros deteniéndolo en medio de una banqueta de camino a su casa.

-¿Qué hay con esa pregunta de antes?-

-¿Pregunta?-

-Sí, la que hiciste allá adentro-

-Mhm…-

-¡Tetsuya!- Y Taiga suspiró un tanto irritado. – ¿Por qué crees que estás siendo una molestia?- Taiga lo miró honestamente curioso, ansioso de escuchar una respuesta.

Y su capacidad de mantener silencio ante lo que realmente le estaba preocupando, desapareció.

–Siempre estoy quejándome de que estoy cansado y cuando no, es porque estoy dormido, incluso en nuestro "día de cita"- Taiga le dedicó una mirada que gritaba "Estás siendo un tonto".

-Yo también estoy cansado y duermo más días de día de lo que lo hago de noche y algunas noches no estoy contigo y el otro día tuve que ir al trabajo en mi día libre, cuando se suponía saldría contigo y tú… nunca te has molestado o quejado llamándome molestia-

-Claro que no- Porque Taiga jamás podría ser una molestia.

-Entonces, ¿por qué crees que yo te consideraría una molestia?- El que Taiga actuara como si, de los dos, él fuera el que traía el sentido común a su relación hacia todo muy confuso para Tetsuya, lo hacía sentir como en un sueño bizarro, en cualquier momento un pato pasaría por la calle y lo saludaría, un número dos gigante comenzaría a destruir la ciudad al puro estilo de Godzilla.

Su esposo terminó abrazándolo.

-Dices las cosas más extrañas-

-No, no lo hago- Dijo con voz amortiguada al estar tan pegado al cuerpo del otro.

-Tetsuya tú…- El hombre lo separó un poco de su cuerpo. –Amo a nuestro hijo, de acuerdo, lo hago, pero si lo piensas bien es como un pequeño… vampiro- En realidad… tenía sentido. –Se está robando todos los nutrientes de tu sangre, se roba hasta tu oxígeno y… tienes derecho a estar cansado y si un día solo quieres gritar "Me duelen mis malditos pies" o "Mi jodida espalda me está matando" puedes hacerlo, yo gritaré contigo… después te daré un masaje, si quieres te compró uno de esos aparatos de hidromasaje para los pies…- Taiga llevó su mano a la mejilla de Tetsuya (aunque esta era tan grande que terminaba abarcando parte del cuello del más bajito) –Voy a estar feliz de escucharte quejarte y verte dormir aunque hayas despertado apenas hace 2 minutos- No, no quería llorar aquí, estúpido Taiga que sacaba sus frases de las películas de acción americanas que veía. -¿De acuerdo?- El asintió con la cabeza.

Por desgracia el momento fue interrumpido cuando su bebé decidió que ese era el momento perfecto para encajar con más fuerza sus huesitos contra el pobre y desprotegido interior de su papi.

Tetsuya solo pudo soltar un quejido, colocando una mano contra la parte que su hijo estaba atacando con más voluntad.

-¿Qué?, ¿¡Qué sucede!? ¿¡Tetsuya!?- Taiga estaba a un pie de hormiga de un ataque de pánico.

-Estoy bien, es solo que ahora el bebéha decidido que encajarme sus rodillas o codos es su nuevo juego favorito- Y Taiga logró relajarse (suertudo él) para luego comenzar a pasar una mano tranquilamente por el vientre de su pareja.

-Hey enano no molestes a papi- Y extrañamente sintió un alivio casi instantáneo, pues al parecer su pequeño había cambiado su posición.

-De haber sabido que se acomodaría mejor si te dejaba tocarme, te habría permitido hacerlo desde que te vi en la estación de bomberos-

-¿Me lo habrías permitido?, pero si me casé contigo para tocarte cuando quisiera- Y la mano que antes había estado destinada a acariciar a su bebé (cosa que la mano cumplía con júbilo desbordante) se enredó por su cintura proporcionando una curiosamente… erótica caricia.

Sintió como se sonrojaba.

-Deberíamos irnos ya- No estaba seguro si eso último lo había dicho él o Taiga.

Y no importaba.

-Te ves sexy con tu uniforme-

Oh, sí, ese sí había sido Tetsuya.


¡Gracias por leer! :D