Los personajes de Glee que aparecen en este fic no me pertenecen sólo los he tomado para crear una nueva historia.
Mi última semana en casa antes de partir hacia NYADA pasó rápido pero muy agradable; todos los días salía con Kurt y Blaine al centro comercial, al cine, a caminar, al parque, a Breadstix, a cualquier lugar que me alejara de la soledad de mi habitación ya que sólo me hacía pensar en dos personas que habían hecho que mi mundo cambiara por completo pero sobre todo en esa rubia de mirada penetrante y voz profunda. Supongo que estar en Lima me recordaba todo lo que habíamos pasado juntas y me la traía a la mente, y de la nada Jen aparecía en mis recuerdos, simplemente cerraba los ojos para alejarlas a ambas. Quinn ya estaba lejos y era justo para ambas hacer nuestras vidas.
El último día estaba con el dúo dinámico caminando por el parque, ellos platicaban animadamente y disfrutaban de cada minuto ya que al terminar ese día y al inicio de mañana Kurt y yo emprenderíamos el viaje hacia nuestra amada Nueva York y así empezar a cumplir nuestros sueños. Me alegraba tanto no tener que ir sola a ese lugar tan enorme, me iba con mi mejor amigo ¿qué mejor compañía podía pedir?
"¿Qué pasa Rachel? Has estado muy callada" dijo Blaine haciendo que me distrajera de mis pensamientos.
"Nada, es sólo que pienso en varias cosas antes de irme, ya sabes, repasando mi lista de lo que llevo para que no se me olvide nada de lo esencial" sonreí para sellar mi mentira.
"No te preocupes Rachel si te hace falta algo yo te lo puedo enviar por paquetería o un fin de semana que vaya a ver a Kurt te lo llevo" Blaine era tan tierno y atento.
"¿No es el mejor novio del mundo?" Kurt lo abrazó fuerte.
"Lo sé" dije rodando los ojos "Lo has dicho un millón de veces en esta semana". Los tres soltamos una carcajada sonora.
"Ven acá Rachel" ambos me abrazaron y las risas siguieron.
La noche se acercaba cada vez más así que decidimos regresar a casa, los chicos me dejaron en mi casa pero antes Kurt se acercó a mi dejando a Blaine un poco de lado.
"¿Cómo vas con el asunto de….ya sabes?" preguntó de manera delicada.
"Mejorando… creo" dije insegura.
"Bueno, no importa cariño, mañana estaremos en otro lugar, nuevo lugar nuevo comienzo ¿no?" me sonrió.
"Sí, eso parece" un aire de nostalgia lleno mis pulmones.
"Fortaleza mi querida amiga, pronto se acabarán los recuerdos malos" me abrazó antes de irse.
"Gracias Kurt, nos vemos mañana a las 5 am, recuérdalo" me sequé una lágrima que salió de la comisura de mi ojo.
"No lo olvido" me guiñó un ojo.
"Nos vemos mañana Rachel" se acercó Blaine para darme un abrazo.
"Adiós chicos, se van con cuidado" me despedí de ambos y me sonrieron, bajaron por la calle tomados de la mano.
Entré a casa con aire pesado por suerte mis padres habían salido a comprar unas cosas para mi viaje así que subí a mi cuarto para revisar por última vez mi maleta y asegurarme de que todo estuviera en su lugar ya que no quería olvidar nada. Sentí mi celular vibrar en mi pantalón y un escalofrío me recorrió la espalda, lo tomé y vi la pantalla esperando ver un nombre excepto ese. Jen.
Lo siento, ¿podemos hablar?
Mi primera reacción fue aventar el celular muy lejos pensando que podía salir de él en cualquier momento, pero no lo hice, estaba tan molesta con ella que no sabía que decirle sin ponerme a gritar o recordar a esa chica en el escritorio viéndome y ella besándole el cuello.
Yo no tengo nada que decirte, así que no tengo idea de qué hablaríamos.
Le contesté por fin, realmente me había contenido de haberle dicho de qué se iba a morir o sólo llenar el mensaje de groserías. Dejé el celular en mi escritorio mientras revisaba mi maleta detenidamente, sin embargo, sin quererlo volteaba a ver el celular de vez en cuando y en cuanto me daba cuenta me regañaba mentalmente y seguía en lo que realmente importaba. Volvió a vibrar.
Fui una imbécil y lo sé pero sólo porque empecé a sentir algo por ti y no supe qué hacer con ello.
Ese mensaje en vez de ayudarle a Jen, empeoró las cosas.
¡¿Qué tienes 5 años?! ¡¿O sólo eres un animal que actúa conforme a sus instintos y deseos?! La peor excusa que pudiste haber pensado Jen y bastante cliché si me permites decirlo.
Azoté el celular en mi escritorio y bajé a prepararme un té para relajarme un poco ya que la cabeza me empezó a doler gracias a ella, no podía creer que me había topado con una niña de 5 años que no podía hablar sobre sus sentimientos y prefería arruinar algo auténtico yéndose a acostar con la primera que veía. Pero por un momento eso me sonó bastante familiar, yo lo había hecho con ella…En mi mente me intenté excusar diciendo que yo ya había dado por terminada mi relación o lo que fuera con Quinn y me estaba dando una oportunidad con Jen, pero aún así, me había acostado con ella por despecho al haber visto a Quinn ese día. Me había comportado como una idiota.
Quise buscar a Quinn, no podía dejar de pensar en ella y eso me comenzaba a frustrar ¿sería que algún día podría vivir sin tener que pensar en ella? ¿O esto sólo era un juego del destino para decirme que debía estar con ella por más difícil que fuera? No podía hacerlo, debía dejarla libre y yo concentrarme en mi futuro de una vez por todas. Llegué de nuevo a mi cuarto, había otro mensaje de Jen pero no quise verlo; mi maleta ya estaba arreglada y revisada por tercera vez, nada se me olvidaba así que me acosté en cama y me puse mi ipod para relajarme un poco, mi querida Barbra siempre sabía cómo tranquilizarme, así que recurrí a ella como una vieja amiga. No supe en qué momento caí dormida.
5 am. Ya todos listos para salir hacia Columbus. Los Hudson-Hummel en su camioneta y los Berry en nuestro coche, nos saludamos cada quién con su café en la mano ya que era un poco temprano y debíamos partir pronto. Blaine y Kurt se pasaron al coche conmigo para hacerme compañía, queríamos pasar las últimas horas con Blaine haciendo bromas y platicando para que se distrajera del hecho que ya nos íbamos y ya no sería tan fácil vernos. El trayecto fue corto ya que no había tráfico pero nos la pasamos oyendo música con mis padres, cantando, riendo y contando anécdotas del Glee Club como si lleváramos años sin vernos.
Cuando al fin llegamos a Columbus las cosas se pusieron bastante tensas, era hora de despedirse, a pesar que yo me iba a despedir de mis padres sentí un gran vacío en mi estomago al ver como Blaine y Kurt no se dejaban de abrazar y decir cuánto se amaban, yo deseaba eso y me sentí un poco celosa. Blaine se separó de Kurt y vino a abrazarme, fue largo y como si el corazón de él estuviera expresado en ese último abrazo antes de no vernos una temporada; mis padres también me abrazaron pero al mismo tiempo y no se apartaron un buen rato hasta que les dije que ya no podía respirar, ambos tenían los ojos llenos de lágrimas pero sabían que este paso era necesario. Las despedidas terminaron; Kurt y yo nos tomamos de las manos e hicimos un último ademán con nuestras manos para decir adiós a nuestros seres queridos, caminamos el pasillo que pareció el más largo de toda mi vida y al final el avión que nos llevaría a Nueva York, al fin estaríamos en casa de las artes juntos.
Las calles eran enormes, los edificios muy altos, las personas caminaban muy rápido y el tráfico era muy pesado, sin embargo, Kurt y yo lo habíamos logrado, estábamos en Nueva York y nada nos detendría de ahora en adelante sólo era cuestión de llegar a NYADA registrarnos y empezar nuestras clases.
"No puedo creer que al fin hayamos llegado Kurt ¡estamos aquí!" tome su brazo y lo apreté un poco de la emoción.
"Sí, al fin en casa mi querida Rachel" suspiró de alivio.
"Aquí están las direcciones para llegar a la escuela. No sé porque tengo la sensación que Nueva York es más grande desde la vez que vinimos para las Nacionales" fruncí el ceño.
"Tranquila Rachel, a ver, dame esas direcciones" tomó el papelito que estaba en mis manos. "Bueno debemos ir por la 5ta hasta Madison y ahí es la escuela, vamos"
Después de 20 minutos caminando por las calles y con maletas no fue la idea más brillante que se nos había ocurrido ya que al parecer todas las personas que viven aquí tienen prisa y sólo empujaban nuestras maletas y a nosotros sin disculparse, a fin de cuentas logramos llegar a la entrada de la escuela exhaustos. Entramos y buscamos las oficinas para que nos registraran rápido. Varios alumnos iban y venían riendo, platicando sobre sus veranos; yo los vi pasar tan alegres y unidos que sentí miedo por un momento ya que seríamos los nuevos y encajar en una escuela siempre era complicado mucho más en un ambiente tan competitivo.
"Rachel Berry y Kurt Hummel, pasen" oímos la voz de la secretaria. "La directora los está esperando" nos indicó en qué puerta se encontraba la oficina. Entramos, era un cuarto muy elegante y grande, un escritorio enorme de caoba frente a nosotros, libros por todos lados, fotos de generaciones pasadas en una pared y en la otra los títulos de la directora.
"Hola chicos, por favor, siéntense" la directora nos señaló las sillas frente al escritorio, pero antes nos extendió la mano para saludarnos. "Mi nombre es Joan Kensington, les quería dar la bienvenida a NYADA personalmente, ambos tienen grandes recomendaciones de nuestra maestra de canto Carmen Tibedaux, me comentó sobre sus audiciones y bueno, estoy muy interesada en que grandes talentos jóvenes se agreguen a nuestra escuela" dijo con una sonrisa.
"Muchas gracias srita. Kensington, de verdad que el honor es nuestro" Kurt intervino, yo asentí y sonreí secundando lo que mi amigo había dicho.
"Bueno, quiero que se sientan cómodos y si tienen algún problema –el que sea- me lo comenten y así lo podamos arreglar ¿entendido?" nos miró a ambos.
"Por supuesto" asentí.
"Perfecto chicos, pues vayan a disfrutar su escuela, afuera mi secretaria les dará todo lo que necesitan para este curso y el número de sus habitaciones" nos señaló la puerta.
"Muchas gracias por todo srita. Kensington" dijimos al mismo tiempo.
"A ustedes chicos, diviértanse" nos sonrió.
Salimos de la oficina más emocionados aún por ese recibimiento pero más porque Madame Tibedaux había hablado de nosotros y de nuestras audiciones. A la salida la secretaria de la directora tenía dos paquetes con libros, mapa de la escuela, horarios y llaves del cuarto que por suerte me dejaron quedarme con Kurt en el mismo. Ya estábamos listos para empezar nuestro año escolar juntos.
Subimos las escaleras ya que nuestra habitación estaba en el tercer piso, realmente estábamos cansados por el viaje y caminar entre las calles de Nueva York, lo único que queríamos era acostarnos un rato antes de tener que desempacar todo y prepararnos para mañana empezar las clases. Definitivamente sería una semana muy pesada. En cuanto entramos al cuarto vimos las camas y corrimos a ellas, Kurt me dejó escoger la mía porque ya me conocía y porque es todo un caballero.
"No puedo creer que al fin estemos aquí Kurt" dije tirada en mi cama.
"Pues créelo, al fin llegamos y serán los 4 años más felices de nuestras vidas" también se aventó a su cama.
"Vamos, debemos desempacar para ya poder descansar al fin" me levanté y abrí mi maleta. Kurt me puso cara de puchero.
"Está bien, ya voy" se quejó y abrió su maleta.
Una hora más tarde habíamos terminado de arreglar todo y estábamos realmente hambrientos así que salimos a buscar la clásica pizza de Nueva York, estaba realmente deliciosa, platicamos un buen rato hasta que se nos hizo de noche y tuvimos que regresar a los dormitorios. Casi no pude dormir esa noche estaba muy emocionada por empezar mis clases.
Amaneció. Fuimos al baño que era mixto por alguna extraña razón y ambos estábamos tan emocionados que cantamos mientras nos duchamos. Salimos hacia el comedor que tenía la escuela y estaba lleno, hasta el fondo la mesa de maestros encabezada por la directora Kensington, a su lado Carmen Tibedaux y los demás maestros que empecé a reconocer, pero ya no me dio tiempo ya que Kurt al fin había encontrado un lugar y nos sentamos.
"Buenos días, alumnos y maestros, quiero darles la bienvenida a un nuevo curso en NYADA, espero para todos sea un excelente año y les deseo toda la suerte del mundo. Pasando a otro asunto, este año tenemos una nueva adquisición en la platilla de maestros así que por favor les pido que reciban con mucho respeto a nuestra nueva maestra que impartirá una materia optativa de fotografía: Jennifer Collins" terminó la directora.
En cuanto oí ese nombre empecé a sudar frío y levanté la vista de mi plato para voltear hacia la mesa de maestros, ahí estaba saludando a todo mundo con esa sonrisa seductora que la distinguía. Al parecer mi pesadilla no había terminado aún.
N/A: Hola! Estoy de regreso chicas! Perdón que haya tomado tanto el escribir este capítulo pero tuve algunos problemitas, me quedé sin módem y me salió otra clase de inglés jejeje pero estoy de vuelta, espero les haya gustado el capítulo :)...
Quiero darles las gracias por todos sus comentarios, realmente me hacen querer seguir escribiendo y compartiendo con uds esta historia!
Besos, disfruten!
