Disclaimer: Si yo fuera JKR no escribiría fanfics y los publicaría en internot ¿no?
Hola a todos, gracias por todos los reviews como siempre. Me alegra saber que pude cumplir con sus espectativas en cuanto al reencuentro de los Potter. Perdón por no poder responderlos, siempre tengo la misma excusa pero es la pura verdad, yo recién llego de la facu y me pongo a subirlo. Y como los únicos días que tengo libres en la semana son el miercoles y el domingo, esos días los uso para escribir, estudiar, visitar a la gente, en fin creo que vivir mi vida dos días a la semana jaja! Ya ni siquiera puedo leer fics :( - aunque a veces me hago un tiempito-.
Bueno los dejo leer el siguiente capitulo que son sobre momentos al día siguiente de la batalla. Besos hasta la proxima semana.
CAPITULO 14: El día después
- ¿No van a decirnos quienes son y de que se trata? – preguntó Ron ya algo ofuscado por el misterio con que la mitad de su familia se estaba manejando. Hermione, George, Charley y Percy movieron la cabeza en apoyo al reclamo del varón menor de los Weasley.
- No creo que este sea el lugar adecuado – dijo su padre mirando a su esposa – cualquiera podría escuchar.
Ron iba a comenzar nuevamente con las preguntas, pero su madre lo interrumpió.
- Miren, se los diremos, pero como dijo su padre, aquí cualquiera podría escuchar. Ellos y Harry son los que tienen que decidir cuando van a decir la verdad.
- Estoy de acuerdo con mamá y con papá – Bill también habló – se que todo suena extraño, pero cuando lo sepan van a entender nuestra postura.
- Pero Ginny sabe... – Ron no se iba a dar por vencido.
- Ella se enteró porque ellos vivieron con nosotros.
- Eso no es excusa – interrumpió George – también Fred y yo...
Ante la mención de su hermano gemelo, el pelirrojo no pudo continuar con el argumento. Durante algunos minutos había estado absorbido de la realidad por el misterio de la dos personas que conocía como Michael y Dana. Pero la simple mención de su nombre lo había devuelto a la cruel verdad de que ahora en adelante estaría solo. Sus ojos, que en ningún momento habían dejado de ser rojos, volvieron a llenarse de lágrimas. Percy y Ron, que estaban a cada lado del muchacho lo abrazaron, mientras él apoyó la cabeza sobre el hombro de su hermano menor. Su madre sollozó de nuevo abrazándose a su esposo. El resto se miró apesadumbrado y sombrío preguntándose cuanto tiempo pasaría antes de que pudieran nombrar al que se había ido sin llorar y recordarlo con alegría, como la persona que era.
Varios minutos después, Ginny volvió al Gran Comedor para reunirse con su familia. Tomó su asiento nuevamente junto a su madre, mientras esta la miraba inquisitiva. La muchacha le sonrió levantando los hombros. Molly la miró detenidamente, al tiempo que la chica apoyaba nuevamente su cabeza en su hombro. La miró por varios segundos. Su hija aún tenía los rastros del cansancio y la pérdida, pero aún así notó que su mirada había cambiado, y supo que eso se debía a cierto pelinegro que se encontraba en la torre de donde había vuelto. Depositó un beso en su frente y ella le devolvió una sonrisa tranquila.
Durante algunas horas siguieron en la misma posición, mientras veían como muchas de las personas que se encontraban en el Gran Salón comenzaban a moverse en diferentes lugares. La profesora McGonagall parecía ser la principal organizadora de lo que fuera que estuviera sucediendo porque iba y venía entre las mesas y la gente, hablando con ellos. Ella se acercó hasta los Weasley.
- Estamos organizando donde se hospedarán todas las personas, obviamente no todos cabemos aquí.
- ¿Pog qué ojganizag donde dogmig? – preguntó una muy
- La Orden y los profesores estuvimos discutiendo sobre los posibles peligros que todos los que luchamos en la batalla podemos llegar a correr. Si bien es cierto que hemos derrotado a la mayoría de los seguidores del innombrable, varios han escapado. Kingsley teme que puedan tomar algún tipo de revancha, así que creyó conveniente que todos nos quedemos aquí o Hogsmeade. Ahora mismo está convocando a todos los aurors y personas que quieran ayudar con la protección de ambos lugares.
- ¿Cuánto tiempo crees que tendremos que quedarnos? – preguntó Arthur.
- No sabemos exactamente, algunos días. Hasta que creamos que es seguro volver a las casas.
- Además – intervino Bill – supongo que habrá que verificar si todas las casas están en condiciones habitables.
Minerva McGonagall lo miró asintiendo.
- ¿Nosotros donde nos quedaremos? – preguntó Hermione.
- Aquí, en la torre Gryffindor.
Molly Weasley no había hablado hasta el momento. Desde que la profesora de transformaciones había llegado hasta ellos hablando sobre la organización en el castillo, había estado pensando en un evento mucho más doloroso.
- Minerva – la llamó en casi un susurró.
La profesora se volvió hasta ella. Sus ojos se encontraron en una mirada cargada de sentimientos. Molly sabía que la mujer no era de expresar su sentir, pero le agradeció enormemente la mirada de apoyo que le dio.
- Quería saber si... – respiró hondo para decirlo en voz alta – si ya están organizando sobre los funerales...
Su voz se quebró entre lágrimas. Todos los Weasley la miraron interesados, en especial George.
- Si, estuvimos pensando que lo haremos esta noche, aquí. Creemos que lo adecuado sería que su último descanso fuera en este lugar, junto al sepulcro de Albus – le tomó la mano a la mujer que estaba sentada delante de ella – Claro que si ustedes prefieren en otro lugar...
- No... No... – dijo Molly con lágrimas – este lugar es el mejor...
- Si, mi hijo murió defendiendo este castillo – la voz del señor Weasley era sumamente acongojada – yo también estoy de acuerdo en que aquí es el mejor lugar, pero es una decisión de todos.
Miró a todos sus hijos esperando una respuesta. Pero ninguno asintió, solo esperaron que George respondiera, sentían que era derecho de él decidir.
- Si... – fue todo intento de hablar que se pudo permitir antes de comenzar a llorar.
- Bueno, entonces así será – dijo Minerva McGonagall – ahora yo seguiré informando a los demás. Si quieren pueden ir a la torre a descansar. Muchos ya lo han hecho.
Cada uno de ellos fue levantándose lentamente para dirigirse a la torre Gryffindor. Ron tomó de la mano a Hermione encabezando la marcha. Su madre que caminaba unos metros detrás de él, abrazada a su esposo, le señaló a este las manos entrecruzadas, quien le devolvió una sonrisa en concordancia a sus pensamientos.
Cuando llegaron a la torre, descubrieron un pequeño grupo exaltado en la entrada. Ron, que fue el primero en llegar hasta ellos, descubrió que se trataban de sus compañeros de cuartos más algunos otros Gryffindors, en el medio de todo estaba Harry con la varita levantada. Pudo escuchar como Neville le hablaba a su mejor amigo.
- Harry... ¡Pueden ser impostores que te estén engañando!
- ¡No! Son ellos, en serio. Se que parece una locura... yo tampoco lo creí al principio, pero realmente son ellos...
- ¿Qué sucede? – preguntó Ron acercándose.
Seamus que estaba más cerca le rogó por ayuda.
- ¡Ron! Quizás tu puedas hacerlo razonar.
- ¡No hay nada que tenga que razonar! – gritó Harry frustrado.
- Vamos Harry déjanos entrar – gritó Parvati al mismo tiempo.
- No, no los voy a dejar entrar después de que todos ustedes los amenazaron con sus varitas – Harry ya estaba realmente desesperado porque le creyeran.
- Pero solo estábamos protegiéndote – habló Neville nuevamente.
- No tienen nada de que protegerme.
Hermione se unió al grupo y se acercó a Dean para obtener respuestas.
- ¿A quienes supuestamente protegiendo?
- A sus padres – dijo Dean haciendo comillas con los dedos.
- ¡¿Qué?! – preguntó Ron a su lado. Hermione se había quedado sin palabras y con los ojos bien abiertos.
Molly miró a su esposo para que ayudara al pelinegro. El hombre comprendió inmediatamente el pedido de su mujer y caminó en medio del grupo, haciendo lugar hasta llegar a Harry.
- Escuchen – pidió silencio – escúchenme por favor.
Todos hicieron silencio. Mientras que la parte de su familia que aún no sabía sobre la noticia lo miraba impaciente, sabiendo que esta era la explicación que les faltaba.
- Harry no les está mintiendo y ellos no están engañando a Harry...
- ¡¡Pero.... Cómo!!
- Por favor les pido silencio. Si son James y Lily Potter, los padres de Harry.
Ante esto, los que todavía no habían sobre la revelación se sorprendieron, mientras que el grupo lo miraba con incredulidad.
- Es muy complicado de explicar. Solo voy a decirles que durante todo estos años el Profesor Dumbledore los había mantenido protegidos y ocultos de todo el mundo. Nosotros recién lo supimos hace aproximadamente un año...
- Pero ¿cómo nadie nunca los había visto? – preguntó Dean asombrado y aún algo incrédulo.
- Porque ellos estuvieron en coma hasta hace un año – fue Harry el que explicó.
- Es verdad – dijo Ginny acercándose hasta Harry. El muchacho le sonrió y la abrazó. Se quedaron abrazados mientras todos seguían discutiendo el tema.
Hermione y Ron se acercaron al ojiverde aún con cara de asombro.
- ¿Realmente son ellos? – preguntó el pelirrojo con una sonrisa, Harry le respondió un si con otra - ¡guauuuuuu!
- ¡Harry! – fue todo lo que dijo, o más bien gritó Hermione mientras lo abrazaba.
- Este es lo mejor que te pudo pasar amigo – le dijo Ron palmeándolo
- Si, lo se, es una de las mejores cosas – dijo sonriéndole a Ginny que aún estaba abrazándolo.
- Yo quiero verlos – dijo George acercándose a él – no puedo creer que he estado conviviendo los últimos meses con un merodeador... aunque ahora se explican muchas cosas... me hubiera gustado que Fred también se hubiera enterado...
Ron le puso la mano sobre el hombro. Mientras Harry agachaba la cabeza sintiéndose culpable.
Poco a poco fueron entrando a la torre, mientras los compañeros de Harry les iban pidiendo disculpa al matrimonio que se había quedado dentro. Subieron rumbo a sus respectivos dormitorios, quedando solamente en la sala común los Weasley, Hermione y Neville. Molly se acercó a Lily con rapidez.
- Así que ya recuperaron sus aspectos, me alegro – Lily le sonrió a la mujer y le dio un somero abrazo.
Ron repentinamente se sintió incómodo. Recordó la tarde que había llegado a casa de Bill luego de haber abandonado a sus amigos. Ellos estaban allí y ahora que sabía quienes eran se sintió mal de pensar como lo tratarían en adelante.
Harry se acercó a sus padres y les sonrió.
- Mamá, papá – esas palabras se sentían muy bien en sus labios. Pero se escuchaban mejor en los oídos de los dos adultos – déjenme presentarles correctamente a mis amigos. Ella es Hermione.
La chica le sonrió algo incómoda la situación. Lily se acercó a ella y la abrazó, sorprendiendo a la muchacha.
- Gracias por cuidar a mi hijo – le susurró al oído – Seguramente fue difícil este año con esos dos. Lo sé porque yo cuidaba de tres.
Hermione sonrió algo sonrojada, pero divertida.
- Si, no se que harían los hombres sin nosotras.
Luego se acercó a ella James y le tomó de la mano con determinación pero con delicadeza.
- Él es Ron – dijo Harry continuando con las presentaciones.
James le tomó la mano mientras con la otra lo palmeaba en la espalda. Lily le acarició el cabello peinándoselo un poco. Ron suspiró aliviado por la actitud de los padres de su mejor amigo.
- Y él es Neville.
Lily le sonrió mientras se acercaba al muchacho.
- Mucho gusto, Neville.
El muchacho les sonrió de vuelta, mientras los dos Potter le tomaban la mano.
- Bueno, yo creo que me voy a dormir – dijo el muchacho.
- Neville – lo llamó Molly - ¿tu abuela?
- Se hospeda en Hogsmeade. Yo quería ir con ella, pero la profesora McGonagall dijo que era más seguro que yo me quedara aquí...
- Además así no se te acercan tantos periodistas – le dijo Harry sonriendo.
Neville lo miró sin comprender.
- Es verdad Nev – dijo Ginny – después de cómo te enfrentaste a Voldemort y le cortaste la cabeza a su serpiente todos van a querer entrevistarte.
- No es para tanto.
- Si es para tanto – intervino James emocionado – la forma en que sacaste la espada del sombrero fue guau.
Neville rió un poco avergonzado.
- Si, James tiene razón Neville, la espada se presenta a los verdaderos Gryffindor – aclaró Arthur Weasley sonriendo.
El chico les agradeció y luego se despidió para retirarse a su dormitorio. El resto se quedó en la sala común, acomodándose en los sillones.
- Luego les voy a presentar a Luna – les dijo Harry, pensando en donde estaría la rubia en estos momentos.
- Lástima que no podemos prender el fuego – dijo Charley mirando el agujero en la pared donde antes había estado la chimenea.
- Tengo hambre – dijo James de repente, mientras un ruido provenía de sus entrañas.
Todos rieron un poco aflojando tensiones.
- Es verdad, ustedes no comieron nada – dijo Molly, mientras James y Lily asentían.
Luego se acercó hasta Harry.
- ¿Tú comiste algo? No creo que abajo te hayan dejado.
- Si, no se preocupe, Kreacher me trajo un sándwich ni bien llegué a mi dormitorio.
Harry la miró por primera vez a los ojos desde que entró en la torre, en realidad desde que había terminado la batalla. El remordimiento y la culpabilidad por las muertes, ahora en especial la de Fred, volvieron a su cabeza al observar aquellos ojos rojos e hinchados cansados de llorar. Pudo notar que muchas lágrimas secas surcaban su rostro, haciendo caminos entre la cara llena de polvo y suciedad producto de la pelea. Sintió una repentina necesidad de pedir perdón y principalmente de ser perdonado, así que intentó expresarlo.
- Señora Weasley... yo... es mi culpa... – pero no pudo continuar porque un abrazo lo interrumpió.
- No, Harry, el único culpable es el innombrable – le dijo mientras nuevas lágrimas corrían por sus mejillas.
- Pero... si yo me hubiera entregado antes...
- Quizás las cosas no hubieran resultado – lo interrumpió nuevamente – hay un momento y lugar para cada cosa.
Los demás miraban la escena algo conmovidos. Lily se abrazó a su marido, estaba preocupada de que su hijo se echara la culpa de algo que no había sido responsable nunca. James la apretó con fuerza sintiendo lo mismo.
- Harry – habló nuevamente Molly aún manteniéndolo en el abrazo – de lo único que eres responsable es de que todo haya acabado.
El pelinegro no pudo contestarle. Quería realmente sentir que era así, pero no podía creerlo, aún en su cabeza rondaban la muerte de Fred, Lupin, Tonks y otras tantas vidas que se habían perdido.
- Piensa que ahora eres libre para poder ser feliz. Ya no tienes la carga de tener que acabar con él. Ya no lo tienes a él detrás de ti. Y encima, como si fuera poco, ahora tienes a tus padres.
Harry miró de reojo a sus progenitores que lo miraban con preocupación, trató de sonreírles para tranquilizarlos, en especial a su madre que ya tenía los ojos nublados de agua. Luego volvió a mirar a la mujer que lo tenía entre sus brazos, quiso decirles muchas cosas. Quiso agradecerle porque, al igual que a él, les había abierto la puertas de su casa y de su familia. También agradecerle por todos los años que necesitó una madre y ella estuvo a su lado. Pero ninguna de esas ideas parecían poder formarse en palabras. Abría la boca y la cerraba tratando de que algún sonido saliera, pero el silencio seguía en medio. Molly pareció entender porque solo le sonrió cálidamente.
- Ahora tienes una mamá y un papá como siempre quisiste, disfrútalo y no te cargues con culpas que no te pertenecen.
Volvió a mirar a sus padres que ahora lo miraban sonrientes y conmovidos por todo lo que la mujer había dicho. Se acercó a ellos poniéndose en medio de los dos, mientras estos le hacían lugar y lo abrazaban.
De repente se escuchó un grito que provenía de la entrada de la torre. Todos saltaron rápidamente, poniéndose en guardia y sacando sus varitas. Se volvió a escuchar otro grito igual al anterior. Al ver de quien eran esas expresiones de sorpresa bajaron sus armas. En el hueco del retrato se encontraba una muy aturdida y conmocionada Minerva McGonagall mirando sorprendida en dirección a donde habían estado sentados los Potter.
- ¿Có... cómo... es...?
La profesora miraba atónita la escena. No entendiendo como era posible que dos antiguos alumnos suyos que llevaban diecisiete años muertos estuvieran sentados conversando con los demás. Y más sorprendente aún era el echo de que las personas que estaban con ellos no parecían conmocionados por su presencia y hablaban con ellos como si fuera lo más natural del mundo.
Bill y Charley se levantaron inmediatamente para sostener a la profesora que parecía a punto de desvanecerse. La trasladaron con delicadeza hasta los sillones, una vez allí la ventilaban usando como abanico lo primero que encontraron a su alcance. Ron, James, Harry y Ginny reían disimuladamente, mientras el resto intentaba no acompañarlos en la risa manteniendo el rostro lo más serio posible, aunque algunas sonrisas se escapaban de sus labios.
Luego de algunos minutos la mujer comenzó a reaccionar lentamente. Lo primero que recordó fue que casi se había desmayado ante la presencia de dos personas que llevaban años fuera del mundo. Pensó que la vista la había engañado, producto del estrés, el cansancio y la congoja que sentía por los recientes acontecimientos. Pero cuando volvió a abrir los ojos las dos presencias, que ella creía fruto de su imaginación, aún estaban allí. Una la miraba preocupada, mientras el otro le devolvía una sonrisa algo arrogante. Dos gestos que reconocía perfectamente.
- ¿James? ¿Lily?
Su voz fue un susurro cuando los nombró. Apenas podía entender como era posible que esas dos personas estuvieran delante de ella y que encima le estuvieran contestando que si eran ellas.
- ¡Minnie! Cuanto tiempo sin verte.
Todos rieron por la ocurrencia del hombre.
- ¡James! – excepto su esposa que lo instaba a guardar compostura.
McGonagall los miraba aún más aturdida que antes. Buscó los ojos de las demás personas, como preguntando si ellos también los veían, si no era una alucinación producto de su imaginación.
- ¿Creen que todos reaccionaran así cuando sepan que estamos vivos? – preguntó James divertido.
Lily rodó sus ojos con exasperación.
- Por favor, James, guarda silencio.
Harry sonrió viéndolos interactuar en una escena tan simple y tan cotidiana. Pensó en todas las que vendrían de ahora en adelante, de todo lo que siempre había querido disfrutar y ser parte, ya ahora podía.
- Tú no festejes las ocurrencias de tu padre – le dijo Lily mal interpretando la sonrisa de su hijo.
- No, mamá, yo no festejo nada – sonrió a ella y la mujer comprendió que la alegría de su hijo era la causante de esa sonrisa. Lo abrazó de nuevo, por infinita vez.
Arthur se sentó junto a McGonagall para poder hablar con ella y explicarle la situación.
- Minerva – le dijo suavemente – ellos realmente son James y Lily Potter.
El señor Weasley comenzó a explicarle con detalle toda la historia, ayudado por las personas a su alrededor. Minerva McGonagall guardó silencio absoluto durante toda la explicación, escuchando también lo que los otros acotaban. Miraba cada tanto y furtivamente a los protagonistas de la historia y volvía sus ojos ante el relator. Su rostro no demostraba emoción alguna, aunque si se observaban detenidamente sus ojos se podía ver algo de asombro e incredulidad, pero sobre todo alguna chispa de alegría. Cuando Arthur terminó de contar todas las cosas que sabía, guardó silencio, al igual que todos, a la espera de la reacción de la mujer escocesa.
El silencio se rompió varios minutos después, cuando la mujer habló directamente a al matrimonio Potter.
- Así que Potter y Evans – dijo mirándolos con una diminuta sonrisa.
Lily asintió sonriendo, pero James negó rotundamente provocando confusión en la gente.
- Minnie, Minnie, tantos años y aún no asimilas que somos Potter y Potter.
Lily volvió a rodar sus ojos, por décima vez desde que la mujer entró en la sala común. Los demás rieron por el comentario y hasta McGonagall esbozó una sonrisa.
- Es que fue un gran shock cuando comenzaron a ser novios en séptimo año, tanto tiempo odiándose mutuamente...
- Yo no la odiaba – dijo James mirando severamente a su esposa.
- Yo tampoco te odiaba, solo que fuiste insoportable durante mucho tiempo hasta que maduraste – le dijo sonriéndole de costado, mientras James fruncía un poco el seño.
- Ah, así que alguna vez maduró – dijo McGonagall con un tono poco común en ella, casi como una burla, casi – yo creía que eso no era posible.
Harry se sorprendió por el trato entre su profesora y entre su padre. Jamás había visto a la mujer tratar así a cualquier estudiante, o mejor dicho persona. Por la forma en que interactuaban parecían muy cercanos.
- Bueno, hablando en serio – dijo la mujer – no saben cuanto me alegro de que estén aquí con nosotros.
Los dos le devolvieron una mirada alegre a la mujer, que luego se acercó a su hijo.
- Harry, yo había venido a ver si te habías despertado porque Kingsley quiere hablar contigo – el muchacho frunció el seño – pero le voy a decir que aún estas dormido y que no hay forma de despertarte. Que tendrá que esperar para hablar contigo.
- Gracias, profesora – el ojiverde se sintió aliviado de no tener que alejarse de toda su familia.
- Bueno, yo me iré a seguir con las tareas, así después descansó un poco. Además voy a pasar por la oficina del director y voy a hablar con el retrato de Albus. Primero lo de Snape y luego de ustedes, quizás nos tiene alguna sorpresa más guardada.
La mujer parecía ir refunfuñando mientras salía de la habitación, dejando a varias personas envueltas en risas.
Poco a poco los Weasley se fueron despidiendo y subiendo a las diferentes habitaciones. Los últimos en irse fueron Ginny, Hermione y Ron. Dejando a los tres Potter nuevamente solos. Ninguno de ellos parecía querer ir a dormir porque tendrían que separarse por algunas horas. Harry se inclinó sobre el respaldo del sillón dejando escapar un sonoro bostezo.
- Deberías ir a descansar – le dijo su madre tiernamente.
- No, no tengo sueño – obviamente era una mentira, y no muy creíble dado el estado en que se encontraba.
- Te estás muriendo de sueño – le dijo su padre acomodándose más cerca de él.
- Necesitas dormir, hijo, estás muy agotado – su madre también adoptó la misma posición.
- Podemos dormir acá – casi rogó.
James miró a su esposa preguntándole si era buena idea quedarse los tres ahí. Lily no estaba segura, por un lado quería quedarse allí junto a su hijo y velar por su sueño. Por el otro sabía que el muchacho necesitaba un sueño reparador y un sillón no era el mejor lugar. No contestó porque no sabía que decidir.
- Miren – volvió a insistir Harry – solo por hoy, tengo muchas noches en adelante para descansar adecuadamente.
- Si, Lily, además serán solo pocas horas porque a la noche está el servicio – le dijo a su esposa. Harry sonrió porque su padre lo apoyaba.
Lily miró a los dos hombres de su vida, tan parecidos, y sonrió al tenerlos junto a ella.
-Si, creo que no habrá problemas.
- Mientras nadie nos despierte apuntándonos con varitas – aclaró James sobándose un costado de su cuerpo.
Harry rió recordando como sus compañeros y amigos los habían despertado alborotados y creyendo que lo engañaban para después atacarlo; y como, en medio del tumulto que se había formado, Neville le había hincado la varita en una costilla a su padre.
- Creo que eso no podemos asegurarlo – dijo Lily riéndose de la cara de su marido – vamos a tener que enfrentar muchos tipos de reacciones de ahora en adelante.
- Si, hasta van a tener que lidiar con los periodistas – Lily lo miró preocupada y James con una sonrisa encantado de tener atención – Lo bueno es que ahora no voy a ser el único que sobrevivió a una maldición asesina, por lo que todos van a querer hacer notas con ustedes.
- Es verdad, pero tú has vencido a Voldemort en duelo – le recordó su padre riéndose de la expresión de fastidio del muchacho – por lo que querrán entrevistarte primero.
Harry se fue quedando dormido escuchando las burlas de su padre y las defensas de su madre, sabiendo de que a partir de ese momento su vida iba ser completamente diferente a como siempre había sido. Escuchar las voces de su padre parecía producir una suerte de calmante en su cuerpo somnoliento.
James continuó hablando y explicando como, a su entender, ahora su hijo tendría que sobrellevar más fama y notoriedad que nunca. De repente su esposa puso uno de sus dedos en su labios para que se llamara a silencio, mientras con la mirada le señalaba a su hijo que ya dormía profundamente entre ellos. James tomó la mano que su mujer había puesto en su boca y la aferró contra su pecho con unas de su manos, mientras que con la otra volvía a taparlos con las mantas que había conjurado horas atrás. Aún tenían algún tiempo para dormir antes de enfrentarse con el dolor de los funerales.
La noticia de que los padres de Harry Potter estaban vivos se fue desparramando por todo Hogwarts en cuestión de horas. Aún ellos no habían despertado del sueño que disfrutaban junto a su hijo, cuando las personas entraban sigilosamente en la torre Gryffindor para ver con sus propios ojos que la impactante novedad era cierta. La profesora McGonagall tuvo que poner un guardia en la entrada, que solo dejara entrar a los miembros de esa casa, para poder dispersar un poco el tumulto que se había formado. Aún así muchos se detenían cerca de la entrada a la torre, con el deseo de poder verlos salir, o por lo menos de detener algún Gryffindor que les confirmara la noticia. Lo más gracioso de todo era que los tres Potter dormían plácidamente sin enterarse del alboroto que estaban armando en todo el colegio.
Ron bajó una hora antes de que comenzaran los funerales. Fue él quien los despertó. Cuando Harry abrió los ojos, se encontró con el rostro de su mejor amigo, que estaba contorsionado en una mueca extraña, aunque él sabía perfectamente a que se debía.
- En una hora... – el pelirrojo no pudo continuar porque un gran nudo en su garganta se formo.
Harry se levantó y puso su mano sobre el hombro del muchacho. El joven exhaló un largo suspiro que parecía haber contenido por varios minutos.
- Mamá no quiere bajar – dijo apenas audible – George parece ausente, como desconectado.
Lily se levantó inmediatamente al escucharlo hablar.
- Yo voy a subir a verla, a hablar con ella – le dijo maternalmente al muchacho para que no se preocupara tanto – en cuanto a lo de George es perfectamente normal que se encuentre de esa manera. Le va llevar un tiempo asimilar la realidad. Va a pasar por diferentes estados de ánimo.
La pelirroja lo acarició en la cabeza con ternura y luego subió por las escaleras. James le ofreció lugar a su lado para que se sentara y el chico obedeció casi automáticamente. Harry se sentó al otro lado suyo ofreciéndole apoyo silencioso.
El resto de la familia fue bajando poco a poco, excepto Molly y Lily, que seguramente se habían quedado arriba hablando. James se levantó inmediatamente, cediéndole el lugar a Hermione para que se sentara al lado de Ron, gesto que ambos muchachos agradecieron enormemente. Ella le tomó una de sus manos entre las suyas y el chico apoyó su cabeza sobre su hombro. Ginny se sentó en el apoyabrazo del sillón al lado de Harry, quien la envolvió con unos de sus brazos por la cintura y la atrajo más cerca de él, ella pasó sus brazos alrededor de su cuello y escondió su cabeza en el hueco que se formaba entre el hombro y el cuello del muchacho.
Varios minutos después bajaron las dos mujeres que faltaban. Lily parecía estar tomando a Molly por los hombros como tratando que la mujer no se desvaneciera. Una vez que todos estaban reunidos emprendieron el camino rumbo a los jardines. A medida que avanzaban por los corredores del colegio se iban uniendo con muchas otras personas que caminaban para el mismo lugar. Algunos miraban sorprendidos como Harry caminaba entre los personas que no podían ser otros que sus padres, como todo el colegio ya sabía, mientras otros lo saludaban o le gritaban palabras de agradecimiento. Cuando salieron al jardín comprendieron que había muchas más personas que las que habían estado la noche anterior en la batalla. Había una cantidad desorbitante de reporteros que eran contenidos detrás de unas vallas vigiladas por varios aurors que había conseguido reunir Kingsley Shacklebolt en su condición de ministro interino. Harry respiró aliviado al ver esto, no era el momento adecuado para enfrentarse a una horda de periodistas inescrupulosos. Vio que solo un par de reporteros habían conseguido permiso para ingresar, que parecían hablar con algunas personas de forma civilizada. Estos se acercaron al grupo inmediatamente para conseguir algunas palabras.
- Harry... Harry... veo que es verdad sobre tus padres – el muchacho asintió sonriendo como toda respuesta. No sabía como la noticia había llegado hasta ellos.
- ¿Sabes que harás de tu vida? – preguntó un segundo periodista.
- No – dijo simplemente.
- Por favor señores, creo que quedamos en un acuerdo – dijo una voz profunda acercándose a ellos – creo que quedó claro que no molestarían al señor Potter.
El flamante ministro de magia se unió a ellos. Los reporteros se perdieron de vista rápidamente ante la presencia del imponente moreno.
Él los acomodó en la parte delantera de toda la fila de sillas, mirando rápidamente comprendieron que todos los que habían batallado la noche anterior se encontraban en los asientos de privilegio y los demás que asistían a dar sus apoyos y condolencias se sentaban en la periferia.
El servicio comenzó con Kingsley hablando sobre lo sucedido durante los últimos años, mencionando todos los problemas que habían surgido desde la primera vez que Voldemort atacó. Habló de todo lo que se había perdido en el camino y de todo lo que habían hecho las personas que habían dado su vida por el mundo que hoy comenzarían a reconstruir. La emotividad llegaba por momentos a cada una de las personas; y cuando todos los ataúdes fueron apareciendo alrededor del sepulcro blanco la gente comenzó a llorar desconsoladamente. Luego de palabras en mención a cada una de las personas que habían caído en defensa del colegio, comenzaron a mencionar las vidas que se habían perdido en tiempos anteriores. La mención de ciertas personas provocaban más dolor en Harry, cuando escuchó el nombre de Colín observó a los que suponía los padres del muchacho llorando abrazados a su hermano menor. Luego con la mención de Tonks recién reparó en Andrómeda Tonks y divisó un pequeño bulto entre sus brazos, la mujer pareció notar la mirada del joven porque le devolvió una sonrisa triste y húmeda por las lágrimas que caían en su rostro. Ella apenas alzó al bebito que tenía en brazos para que él pudiera verlo y Harry le agradeció el gesto con un movimiento de cabeza.
Cuando Kingsley nombró Remus su dolor se hizo aún más profundo y pudo notar como su padre agachaba la vista y su madre lloraba a lágrima viva, se aferró a un más fuerte a la mano de su padre. Ginny a su lado comenzó a llorar sin ningún reparo cuando llegó el turno de Fred, la abrazó con fuerza atrayéndola a él y ella se aferró a su abrazo como nunca antes. Ambos compartiendo el dolor de perder un hermano. Pudo ver a Ron unos asientos cerca de él abrazado a Hermione y agradeció que en este momento ellos hubieran avanzados más en su relación, porque ese era el apoyo que el pelirrojo necesitaba.
Luego de que todos se convirtieran en sepulcros, se descubrió un muro cubierto de placas conmemorativas. Harry sintió una mezcla de dolor, culpabilidad y agradecimiento cuando escuchó el nombre de Sirius entre los nombrados en las placas. James le sonrió triste y le palmeó la espalda.
La ceremonia terminó poco después y todos comenzaron a dispersarse. Los Potter más Ginny se acercaron hasta Andrómeda con la intención de darle sus condolencias y conocer al pequeño Lupin. La mujer les sonrió gentilmente y le entregó el bebé al muchacho, quien no sabía como sostenerlo. El niño levantó un brazo para tomarle la nariz y esbozó un intento de sonrisa, mientras hacía ruido con su boca. Todos sonrieron mirándolo.
- Es muy lindo tu ahijado – le dijo Ginny a su novio.
Harry solo lo miraba detenidamente.
- Ginny – la llamó Andrómeda.
La jovencita se acercó hasta ella.
- Sabes, Dora te quería mucho – dijo con una voz acongojada – y ella me dijo en varias ocasiones que te consideraba una gran amiga. Yo se que ella quería que fueras la madrina de Teddy.
Harry le sonrió contento por la noticia y le pasó al niño. Ginny lo tomó con un poco más de soltura que él y comenzó a hablarle. Teddy reía contento por estar en brazos de la muchacha, ajeno a todo lo que había pasado y a que sus padres acababan de ser enterrados allí.
Andrómeda volvió a tomar a su nieto y se despidió de todos para irse a su casa. Los cuatro retomaron el camino rumbo hacia los interiores del colegio. James y Lily se alejaron un poco para darles algo de privacidad a los jóvenes.
- Al fin todo terminó – le dijo a su esposa.
Ella asintió con una tenue sonrisa en su rostro acongojado.
Harry y Ginny caminaron de la mano en silencio y mirándose a cada momento. Luego de un momento el muchacho le soltó la mano y la rodeó con los brazos deteniendo su caminar. Ella lo miró sorprendida, pero sonriendo, correspondiendo el abrazo. Se quedaron unos momentos mirándose así, en silencio. Luego Harry acercó su rostro y rozó sus labios con los de ella, para después profundizar el beso. El beso que ansiaba darle desde hacía varias horas. Ella le correspondió con la misma pasión. De ahora en más su vida sería diferente, y estaba contento de que ella estuviera ahí.
Se que fue un capitulo raro, pero quería cubrir a los personajes más importantes de la historia y quienes creo que se merecían saber la verdad. Aunque me olvidé de incluir a muchos, como a Hagrid. Eso lo dejo para el siguiente capitulo, que ya va a ser más light, más romantico (voy a poner un poco de cada pareja HG, JL, RH). También tengo planeado, quizás, un susto a los Dursley ¿qué les parece? Bueno también pueden dejar ideas de lo que quieren para el final, porque si el proximo es el último capitulo. Y además pueden votar por si habrá o no un epilogó jajaja
Besos y saludos, que lo hayan aprovechado.
Yani
