Notas de autora: Por fin pude publicar! yey! ya se fueron mis visitas asi que mi trabajo como bufó terminó! wii! Dolce es un elfo libre! *W* (claro, por el momento... TOT)
Quiero decir que me disculpo por las cositas subiditas de tono de estos ultimos capi lolz, no las puedo evitar jiji! (pero como creo que ya les había avisado, esto es bajo su propio riesgo xD)
Bueno, quiero mandarles saluditos especiales a mis queridos Sasuhinas Fan, SakuraAli, Jess Granger S, ViviananESosa, KatePB, VeliaVasari y Chiquita05! mil gracias! los adoro! espero que este capi sea de su agrado 3
A leer se ha dicho~
Capítulo 14: ¿Venganza? No sé de qué hablas Potty…
Draco necesitaba una bebida helada y con urgencia. El calor de la calle era demasiado, los kilómetros recorridos ni hablar, pero lo peor de todo era el hambre que sentía y el punzante dolor en sus posaderas. Frunció el ceño queriendo fusilar con mirada al cierto tipo cínico que se pavoneaba como poni encantado a su alrededor, con la sonrisa de oreja a oreja más bobalicona que en su vida vio.
Con mucho cuidado, se sentó en uno de los mullidos sillones de la estancia principal y comenzó a echarse aire con la mano.
-Nada mal, Draco; no creí que aguantaras las tres millas- el rubio entrecerró los ojos y le hizo una seña obscena con la mano. Harry comenzó a reír negando con la cabeza.
-Dragón, que bueno que regresaron- dijo tranquilamente Narcisa entrando a la estancia con su elegante paso, saludando cortésmente a los dos con un beso en su mejilla –mira Lucius, te dije que no tardaban- la dama sonrió enigmáticamente.
El patriarca de los Malfoy los miró, primero a uno y luego al otro para después bufar.
-Espero que se la hayan pasado muy bien. Señor Harry ¿salieron bien mis concejitos?- le guiñó el ojo al azabache quien asintiendo le agradeció.
-¡Mamá!- chilló Draco mas colorado que de costumbre. No podía creer que ella estuviera tan implicada con la manera en que su entrenador personal había abusado de él en todo sentido "y vaya sentido…" pensó desviando la mirada.
-¿Cuáles concejitos, Cissa?- preguntó intrigado el hombre rubio sentándose frente a ellos tratando de descifrar de que iban las cosas.
-Nada querido, un secretito- se quedó pensativa antes de regresar con el chico de lentes –solo espero que no me hayas estropeado mucho a mi dragoncito… ya tiene que volver con sus obligaciones como Malfoy y su trabajo- dijo algo acongojada.
-Descuide, está en una pieza… aunque está un poco adolorido…- Harry hizo una mueca señalando con sus ojos aquello que la mujer perfectamente entendió mientras ocultaba con su mano aquella sonrisa curiosa ante tal revelación.
-¡Cierra el pico Potter!- chilló Draco de una manera que se ganó una severa mirada de su padre.
-Hum… creo que tengo un poco de bálsamo, a Draco nunca le han gustado tomar pócimas…- dio un suspiro –solo tienes que untársela con cuidado y quedará como nuevo- sonrió radiantemente al igual que Harry.
-¿Q-Qué? ¿De qué están hablando?- comenzó a exasperarse el mayor de los Malfoy poniéndose de pie.
Draco ansiaba que el suelo se abriera y se tragara a Potter para que dejara de corromper la mente de su querida madre y más que nada, que dejara de profanar su hermoso cuerpo que tanto le había costado recuperar.
-Bueno eso haré- dijo condescendiente dándole una palmada en el hombro que lo erizó hasta la medula.
Esa fue la gota que derramó el vaso.
Sin ceremonia alguna, ni movimiento elegante, se levantó cual resorte de su lugar y se abalanzó contra el sinvergüenza que estaba colmándole la paciencia.
-¡Deja de conspirar con mi madre, cara rajada!- vociferó empujándolo fuera de la habitación, dejando a un Lucius Malfoy muy confundido.
Harry estaba que no cabía en su cuerpo. Si pudiera podría volar sin escoba y jugar mil partidos de quiddich sin sentirse agotado. Aquella sonrisa no podía abandonar su rostro y sabía que nada lograría que se fuera.
Jamás se había sentido más feliz que en ese instante.
Miró la pálida mano entre sus manos y jugueteó con aquellos suaves dedos. Draco no ponía trabas a nada de lo que hacía con su mano, solo tenía sus ojos grises lejos de él, con un pronunciado mohín en su cara y eso le hizo reír. Su iracundo dragón obstinado seguía molesto con él por lo de su madre y aunque lo entendía, no dejaba de parecerle divertido.
-Ven aquí dragón- dijo recostándose sobre la cama llevándose consigo a un muy testarudo Draco Malfoy. Pudo escuchar con claridad el chillido que escapó de sus labios y como se comenzó a retorcer en su agarre tratando de alejarse.-relájate, estas súper tenso…- el verde y el gris por fin se encontraron y el rubio tembló entre sus brazos.
Draco por su parte, tuvo que recordarse que seguía muy enojado con el depravado aquel que parecía muy divertido y lleno de sí mismo. "Maldito…."
-¿C-C-Cómo quieres que no lo esté? Eres un p-pervertido que siempre busca la manera de abusar de mi- hizo una comisura mientras que Harry rodeaban con ternura aquellos tersos brazos.
-Pero bien que te encanta cuando lo hago...- dijo mordisqueando el lóbulo de su oreja –como cuando hago esto…- esa sensual voz y esas toscas manos acariciando sus posaderas solo conseguía que su determinación temblara.
Draco se estremeció. Sabía que podía derretirse con ese simple roce de sus labios y al parecer el dichoso auror también lo sabía y lo hacía apropósito solo para irritarlo más.
"Bastardo desgraciado…" murmuró para sus adentros frunciendo aún más sus cejas. "Aunque se siente muy bien…" cerró unos instantes sus ojos dejándose llevar por ese calor sin igual y esa esencia tan marca Potter que comenzaba a hacérsele adictiva.
Negó con la cabeza ante tan errado pensamiento y haciendo aspavientos con sus manos lo alejó; estaba bastante irritado con él y no dejaría que lo influyera en lo contrario.
-Que asqueroso eres...-dijo comenzando a acalorarse. No se dejaría manipular y comenzó a apartarse de él: pero Harry tenía otros planes; no dejaría que huyera.
-Ok, ok, prometo que no saltaré sobre ti sin tu consentimiento previo ¿vale? ¿Así está mejor?- Draco arqueó una ceja escéptico. No sabía porque, pero no confiaría así de fácil, con ese pervertido de lo peor era mejor no ceder -lo prometo Draco, por la memoria de mis padres- se cruzó el corazón con su índice.
Se veía tan dulce e inocente poniendo sus ojos de borrego degollado que no pudo reusarse, le daría por el momento el beneficio de la duda. Draco suspiró acomodándose en su incómoda posición sobre el musculoso torso del salvador del mundo mágico y dio un breve asentimiento.
-Está bien… pero si intentas algo gracioso, te crucio… Harry…- el moreno sonrió radiantemente que casi lo deja ciego. ¿En que se había metido?
Estar acurrucado en los brazos de la persona que le gustaba no era algo a lo que estuviera acostumbrado… ni siquiera con Astoria (en su momento), sintió alguna vez la necesidad de hacerlo, pero ¿y ahora?
Ese calor era abrumador, esos brazos tan protectores le hacían sentir seguro, casi podía sentir que no había mejor lugar para esta que ese tan extrañamente natural y agradable… "Tal vez no es tan malo" pensó acalorándose otro grado más. (Claro que esto último tan cursi, no lo admitiría abiertamente por obvias razones).
Un escalofrío lo invadió. Por más que le gustara la idea de dejarse hacer y deshacer por esas manos y labios expertos, no le permitiría avanzar, ni mucho menos repetir lo de hacía solo 12 horas atrás; Merlín que tenía principios (y su trasero seguía doliéndole como el demonio) "estúpido y salvaje Potter"
No era un muchachito quinceañero hormonal que se arrojaba de lleno por una buena follada "y vaya que fue sublime…" pensó en con un tímido jadeo. Jadeo que tan pronto llegó, se transformó en un bufido.
Súbitamente se sintió exasperado y en extremo irritado por las "habilidades del cuatro ojos" y la idea de que Potter era bastante... bastante bueno en aquellos menesteres… "¿porque jodidas tiene que ser tan bueno en todo lo que hace? ¿Porque no pudo ser malísimo en la cama? Pero oh no, eso no aplica en Harry-soy-más-ardiente-que-el-sol-y-cojo-como-los-dioses-Potter." Lo fusiló con la mirada.
Aparte. Nadie nace haciendo lo que él hace y seguro que tenía mucha experiencia por detrás y Merlín como le jodía la simple idea…
-Tu ceño está más fruncido que lo usual- dijo Harry divertido acariciando la pequeña arruguita entre sus cejas y Draco alejó su mano. Estaba molesto con él.
-Deja de juntarte tanto con mi madre- rechistó en voz baja. También estaba colérico por ello, pero, aunque el asunto de que el chico rayito fuera el casquivano de la comunidad lo recalentaba, no le diría nada con respecto a ello.
-Pero me cae bien Narcisa y tenemos mucho de qué hablar- dijo risueño, pues el tópico que ambos les interesaba era en particular cierto chico rubio que estaba a punto de hacer una rabieta.
-Pero nada más le das absurdas ideas con tus cosas homosexuales…- gruñó en voz baja.
-Ok, Ok, procuraré no hablar con ella sin tu aprobación- Draco asintió –aunque eso no creo que le guste mucho a tu mi suegrita…- Draco enrojeció al instante.
-¡¿T-T-Tu qué?!- ni siquiera podía hablar bien. Aquello le llegó en curva y no estaba preparado para ello -¡E-Eres un idiota!- dijo ocultando su rostro en su pecho y Harry solo lo abrazó más fuerte.
Como detestaba aquel tipo de chistesitos que tanto le gustaban a Potter, pero… por más extraño que resultara aquello, no le molestaba en lo más mínimo si no… todo lo contrario. Se sentía bien, tan correcto como todo lo demás… pero no estaba seguro si las cosas se estaban desenvolviendo de la manera adecuada.
"¿Cuál es mi relación con Potter?" se preguntó tratando de calmar su acelerado corazón que golpeteaba en su pecho y que estaba 90% seguro que Harry lo escuchaba fuerte y claro.
No estaba seguro si quería conocer la respuesta o no. Aunque sabía que después de aquella noche, ser solo amigos era una etiqueta que quedaba muy chica para nombrar lo que tenían…
"¿Por qué tuve que enamorarme de un imbécil?" se preguntó rodando los ojos.
-Quiero que conozcas mejor a mis amigos- aquello fue como un punzante alfiler rompiendo de plano su burbuja de cavilaciones existenciales.
-¿A cerebro andante y la comadreja pobretona?- arqueó una ceja -¿Por qué tengo que conocer a tus odiosos amigos? ¿Que ganaría con ello?-
-Creo que sería un lindo detalle mejorar esa relación...-bufó malhumorado. Como si realmente le interesara quedar bien con ese par - o hazlo por mí...- dijo con sus ojitos de borrego a medio morir que al rubio se le hizo un nudo en la garganta.
"Cínico manipulador… ¿Por qué demonios no estuvo en Slytherin?" se dijo haciendo una comisura
-Vamos Draco, solo un rato, no te matará- dijo acariciando sus nudillos con su pulgar –aunque creo que tal vez si te ve ahí, podría matar a Ron- los ojos de Draco brillaron.
Eso lo decidió todo. "Al fin y al cabo, salir en compañía de Harry no me afectará mucho" pensó con júbilo.
*´¨°°¨¨´*2 semanas después*´¨°°¨¨´*
Harry no necesitaba un título o una etiqueta para saber que lo que tenía con Draco era especial. Por fin el rubio de su adoración era suyo en todo sentido y si pudiera estaba seguro que lo gritaría a todo el mundo para que se enterara de que era el hombre más dichoso y feliz por tener a Draco Malfoy como pareja.
"Me pregunto si podré ser más feliz de lo que ya soy" se dijo acomodando la solapa de su abrigo con una mano mientras que con la otra estrechaba sus dedos con los de su ojigris mientras se encaminaban por las tranquilas calles de Hogsmeade.
-¿Entonces nos vemos en las tres escobas?-dijo jugueteando con el abrigo negro de lana de Draco.
-Sí, tengo un asunto que atender- dijo mirando alrededor y la poca gente que transitaba que lo veía con curiosidad.
-¿No quieres que te acompañe? No vaya ser que te roben- preguntó preocupado. Draco hizo un mohín. "Que lindo" pensó sonriendo tontamente.
-No es necesario, soy perfectamente capaz de hacerlo yo solo y debido a que ya estoy mucho mejor que hace 5 meses, no temo al qué dirán. Aparte, se lo pensaran dos veces antes de hacer algo- alzo su nariz con petulancia que Harry enseguida le beso en su naricita respingada. Draco se ofuscó y realizó sus clásicos aspavientos tratando de ocultar su sonrojo.
-Te amo…- dejo ir sus sentimientos tal y como lo sentía. Pero el rubio solo resopló con la nariz y murmuró un "idiota" apretando los labios.
Draco seguía reacio a admitirle en voz alta sus sentimientos (o siquiera repetir que le gustaba); pero bueno, no es que le importara mucho un "te amo" de su parte… aunque claro, si se sinceraba consigo mismo, sentía que sería lindo escucharlo aunque sea por una vez en su vida en los labios de aquel hombre que amaba desde hacía tiempo.
-N-Nos vemos…. Potter- dijo metiendo sus manos en sus bolcillos.
-Buena suerte entonces, mi adorable dragón-
-¡Imbécil!- chilló alejándose a grandes zancadas. El sonrojo de Draco en definitiva hacía de su día, uno mejor.
Había poca gente en él establecimiento y Harry así como estaba de nervioso se sitió dándole la espalda a la puerta y comenzó a entretenerse con sus manos.
No es que le preocupara la reacción de Draco o la de sus mejor amigos por separado, si no que aquel enfrentamiento de fuerzas totalmente opuestas podría resultar en algo o muy interesante o en algo sumamente terrible…
-Harry, hermano, que bueno que estas aquí, creí que seguías molesto por lo de la otra vez… ya sabes…- dijo Ron algo abochornado dándole una palmada en el hombro como saludo. Harry sonrió ampliamente. Bueno, al menos el primer minuto iba bien. Ron estaba tranquilo y esperaba que así siguiera.
-Ya deja de mencionarlo, Ronald- reprendió Hermione detrás de él.
Harry recibió el conocido y afectuoso abrazo (o tacleada) por parte de Hermione mientras la pareja se acomodaba en la mesa. Ambos se quitaron sus respectivos abrigos y gorros de una manera tan ordenada y coordinada que a Harry le hizo gracia pues Ron no era ni de cerca el chico más ordenado como el que veía.
Debido a que afuera hacia un fuerte viento helado que calaba los huesos cada que la puerta era abierta, todos concordaron con pedir una botella de hidromiel y una tarta de melaza caliente para compartir.
-Harry que alegría verte, te ves fabulosamente- dijo Hermione apretándole la mano por encima de la mesa -no sabes cuánto quería hablar contigo, mucho más después de tu súbita desaparición de la fiesta- lo miró fijamente de esa manera en la que le daba a entender que podía ver más allá de sus acciones.
Hermione por más que pasaran los años, no perdía el toque, pero, sus labios estaban sellados a todos los "asuntos" que compartió con Draco durante esa maravillosa hora y usando su mejor cara incauta, se alzó de hombros.
-Cuanto me hubiera gustado ir, Mione dice que fue una fiesta decente… considerando donde se llevó a cabo…- Dijo como siempre el pelirrojo quitado de la pena, sonriendo a Madame Rosmerta quien traía su pedido.
Harry frunció el ceño y miró su reloj. Exactamente 5 minutos y el ambiente se había tensado. "Perfecto…" gruñó para sus adentros.
-De hecho fue una fiesta preciosa, nada fuera de lugar y con un impecable buen gusto. Incluso en el profeta solo se habló maravillas de ella y lo buenos que han sido últimamente los Malfoy con sus donaciones, su filantropía y el cambio de visión que la gente tiene sobre ellos- la castaña le guiñó el ojo a Harry.
-Como sea, suficiente de los Malfoy, Hermi… mi tarde ha estado bien como para hablar con respecto a ellos- dijo negando con la cabeza efusivamente dándole un gran trago a su vaso de Hidromiel -hey Harry, Ginny me dijo que pasó un rato contigo- dijo dándole un codazo amistoso -¿ya se arreglaron entre ustedes?, porque al parecer también quedaron de verse pronto ¿no?- la sonrisa del pelirrojo lo descolocó.
-¿Qué?- Harry en algún momento de la conversación se había perdido -¿de que estas hablando?-
-Como que de que, cumpa. De ti y Ginny. Me parece fenomenal lo de ustedes, en especial después de que ese patán con el que salía la mandó a volar, jamás me cayó bien el tío… demasiado cínico para mi gusto- dijo haciendo una mueca -menos mal que ya dejaste esa insana idea del hurón… sabía que había sido una fase- Hermione comenzó a sobarse la cien y Harry pudo sentir como la vena de su frente se inflamó con su creciente irritación.
-No es una fase, Ron y jamás lo será. Amo a Draco y estamos saliendo- lo miró fijamente y pudo ver como la sonrisa encandilada se desvaneció súbitamente del rostro pecoso.
No es que formalmente estuviera saliendo con Draco, pero solo era algo técnico, lo suyo con Draco sabía que iba más allá de esas palabras, lo podía sentir como la magia que fluye en su interior.
-No jodas Harry que no es gracioso… Ginny…-
-¿Qué no me escuchaste la otra vez que hablamos? Amo a Draco Malfoy y siempre lo he hecho. Quiero a Ginny pero como una hermana, nunca volveré a salir con ella de esa manera en la que te imaginas, lo siento, pero no puedo, por fin tengo a la persona que siempre soñé y si no puedes entenderlo, no puedo hacer nada porque no me harás renunciar a él-
-¡Pero es MALFOY! Ese jodido ególatra, bueno para nada, creído, insolente, malcriado, que nos hizo la vida imposible en Hogwarts, ¿lo recuerdas? Porque yo sí, siempre se burló de mi familia, de tus padres, de Hermione…- Harry puso los ojos en blanco. "y de nuevo el burro al trigo" pensó con hastió sintiendo que en cualquier momento hechizaría a Ron con la esperanza de hacer que entrara en razón y lo escuchara.
-Ron, todos tienen derecho a una segunda oportunidad. Ya ves Snape que no era lo que creíamos…- intentó suavizar la castaña -aparte, en ese entonces éramos solo críos Ron… todos nos equivocamos…-
-Es el malnacido hurón, no es un héroe de guerra como fue Snape, tú, yo y toda la comunidad mágica lo sabemos más que bien- sentenció –Harry, no puedes quererlo… es una tontería; una locura rayando en la blasfemia- hizo una pausa- ¿sabes lo que haría ese maldito si supiera de tus sentimientos? Te destrozaría sin miramientos. Es un desgraciado que…-
-Como jodes con tu molesta voz, comadreja- siseó Draco entrando en escena, deslizando los brazos por los hombros de Harry –hola Granger…- hizo un asentimiento con la cabeza antes de regresar a ver al menor de los Weasley con divertimiento.
Harry se tensó aún más bajo su peso y Draco con cariño recargó su cabeza en su mejilla.
-Hurón… ¿Dónde dejaste tu traje de gordo?- le contestó el pelirrojo con una mirada de advertencia.
-En el mismo lugar donde dejaste tu cerebro Wesley…- el pelirrojo comenzó a boquear.
-¡Eres un…!-
-¡BASTA, RON!- lo reprendió Harry poniéndose de pie –Te lo advierto, es la última vez que le hablas de ese modo a Draco en mi presencia- siseó sin despegar su mirada.
-¿Esa es la clase de alimaña que quieres tener a tu lado Harry?- dijo ignorando al rubio, totalmente ofendido.
-Él sabe lo que quiere y cuando lo quiere, no necesita el consentimiento de nadie para hacer lo que le plazca; y eso incluye andar conmigo… su polla no requiere de la autorización de tus pecas- dijo sonriendo con petulancia -así que puedes quedarte esperando por su solicitud elaborada Weasley- siseó triunfantemente antes de plantarle un profundo beso a Harry quien más que gustoso se lo correspondió. Él rostro de Ron iba del rojo al morado como si estuviera conteniendo la respiración.
-¡Bien!- chilló el pelirrojo tras recuperar el aliento y comenzó a tomar sus cosas violentamente – ¡v-vámonos Hermione!- y a grandes pasos, se alejó para azotar la puerta tras de sí, dejando a varios curiosos cuchicheando.
-Cuanto lo siento Harry, hablaré con el… sabes que es terco hasta el tuétano- sonrió tímidamente antes de regresar a ver al rubio platinado -hasta luego M-Malfoy… por favor, trátalo, bien…- dijo abochornada, siguiendo a su furibundo marido.
-Dios, esa comadreja parece una nena en sus días…- dijo Draco sentándose en el lugar que el pelirrojo dejó vacío dando una bocanada de aire que le sabia refrescante tras la partida de ese odioso Gryffindor que por más que lo pensara, no podría tragar.
-Sí, es demasiado sensible… pero seguro se le pasará dentro de un par de años…- Harry suspiró recargándose en el hombro de Draco -buen tino tuviste para llegar…- murmuró relajándose con su agradable aroma. Le parecía increíble como su cuerpo reaccionaba con la simple presencia de Draco; como podía pasar de esa total irritación cual volcán apunto de erupción, a sentirse tan tranquilo y bien. "Lo que hace estar enamorado..." se dijo dejando escapar una sonrisa al recordar esa forma tan Malfoy en la que actuó, que tanto le fascinaba.
-Ya sabes lo que dicen, los Malfoy tenemos esa agudeza de sentido- dijo alzando la nariz que tantas ganas tenia de besar, como ese par de dulces labios que sonreían.
Harry asintió y se contuvo. Por más emocionado que se sintiera por tener al viejo Draco de antaño, se recordó que no podía propasarse deliberadamente con su dragoncito.
-Me sorprende que no estés enojado…-dijo tomando delicadamente la mano de Draco para entrecruzar sus dedos con los suyos. Pudo sentir claramente su temblor que sabía que era producido solo por su roce; solo por él.
-¿P-Por qué habría de estarlo? ¿Por ese troglodita? Potter, Potter, Potter… cualquiera diría que este tiempo que tiene que nos conocemos, me conocerías mejor…-
-Pues es lo fantástico de que siempre tienes algo nuevo contigo, como ese beso que me diste…- dijo relamiéndose los labios haciendo que el tan conocido sonrojo invadiera nuevamente las pálidas mejillas. Draco carraspeó antes de clavar sus ojos grises en los suyos.
-Oye Harry…- dijo acercando su mano para tomar su muñeca y acariciarla -¿a qué le tiene miedo tu querido amigo comadreja?-
-A las arañas…- contestó distraído mientras miraba los largos dedos de Draco bailoteando por su brazo -¿Por qué?- preguntó curioso.
-Por nada en particular- sonrió dulcemente que Harry tuvo un mal presentimiento.
"Oh maldición…" Harry comprendió que había cometido un error hasta mucho después, pero ya era demasiado tarde para hacer algo al respecto.
Mientras comía una deliciosa manzana verde (obviamente un alimento más que permitido en la súper dieta del auror estrella Potty Potter), Draco revisaba uno de sus tantos pendientes acumulados posterior a su "leve" depresión y debido a que ya se sentía mucho mejor tanto física como mentalmente, decidió que era hora de retomar sus deberes.
El despacho de su padre era el lugar mejor situado aprueba de sonidos provenientes del exterior, que consideró que ahí podría habitar por la siguiente semana para terminar sin las constantes distracciones que representaba el bien amado niño-que-vivió-para-romperle-hasta-el-alma-con-su-gigantesca-varita-magica…
Se sonrojó mientras le daba una nueva mordida a su manzana.
No es que le haya gustado aquel encuentro… bueno, ok un poco… tal vez mucho más de lo que esperaba… pero él no se ofrecería así como así… si Potter quería algo, tendría que caminar sobre carbón incandescente y de rodillas, porque su hermoso culo no era de a gratis…
-Dragón ¿Qué haces aquí?- preguntó Harry abriendo las puertas de par en par. El ojigris rodó los ojos. "perfecto…a quien quería evitar…" rezongó en su mente.
-Largo Potter, que quiero trabajar- dijo sin regresar a verle. Sabía que cuando sus ojos volvieran a encontrarse seria vulnerable ante él.
-Humm… pues te dejaré trabajar en cuanto me digas ¿Qué significa esto?- dijo poniéndole frente al rostro un ejemplar de "el Profeta".
Draco puso los ojos de plato y no pudo contener la risa que lo invadía. Aclaró su garganta para no delatarse.
-N-No sé de qué hablas… Harry…- dijo tomando en sus manos el periódico mirando la imagen móvil de Astoria comenzando a ganar peso en la víspera de su boda hasta terminar rompiendo su elegante vestido blanco; todo documentado en la primera plana. "Ahora quien es el despreciable, Asti" canturreó lleno de júbilo en su interior.
-¿Enserio? Porque por lo que me dijeron mis fuentes, ayer pasaste a Sortilejios Weasley antes de ir a las tres escobas y ahora Astoria Greengrass parece luchador de sumo…- dijo el pelinegro cruzándose de brazos.
"Tzch" pensó que tendría que hablar seriamente con su madre para que le retirara la palabra al Potter de una vez por todas…
-Pues no se… seguramente es el karma- dijo sonriendo tragándose sus risotadas.
-Aja… y yo soy torposoplo…- dijo recargando sus manos en su cadera para atraerlo hacia sí.
Draco seguía fingiendo demencia y sabía que aquello no hacía más que delatar su culpabilidad, pero no podía coincidir que la maldita se lo merecía por lo que le había hecho pasar.
-¿Sabías que me encantas?-
El rubio abrió la boca para rebatirle por el cambio de tema, pero notó que no tenía palabras.
-¿Por qué?- preguntó sin poder creerlo que oía -¿tu sabias que eres raro?-
-Humm… pues un poco… pero creo que eso hace que me gustes más- esa cálida sonrisa consiguió su propósito; lo derritió.
-Pero… ¡hice le hice esto a Astoria y no me arrepiento ni un poco! ¡De hecho, haría algo peor que esto si pudiera!- dijo restregándole el periódico en su nariz. Harry rió. "Y ya confesó"
-Lo se… yo también lo haría- dijo quitado de la pena acariciando su mejilla. Draco lo miró interrogante.
-No te entiendo… ¿Por qué te gusto? No tiene sentido… como dice tu querida comadreja pecosa…-
-¿No te basta con que simplemente te amé por ser tú? Con todas tus montañas de virtudes y defectos, mi corazón y mis sentimientos siempre van a ti… no puedo evitarlos, ni quiero… mucho menos ahora que sé que también me corresponder…-
-¿Siempre estás tan lleno de ti mismo?- murmuró sintiendo la abrumante proximidad de Harry; su calor, su penetrante mirada esmeralda, sus toscas manos y su fibroso cuerpo llenándolo.
No podía contradecirle ni aunque quisiera. Odiaba que tuviera razón, pero más detestaba aceptar que la tuviera.
-Solo cuando te tengo aquí entre mis brazos…-
-Eres tan cursi…- dijo recargando sus brazos en sus hombros contemplándolo con detenimiento sin detener la curiosidad de sus dedos por tocar ese alborotado cabello azabache más suave de lo que dejaba ver que se enredaba en sus nudillos.
-¿Y te molesta?- arqueó una ceja divertido.
-U-Un poco… pero sé que eso te hace ser así de Potter y es inevitable… así que… está bien…supongo…-
-¿Entonces puedo besarte?- dijo recargando su frente contra la suya, sin ganas de perder ni una sola de sus reacciones espontaneas.
El labio inferior le tembló y lo miró con una súbita timidez que sabía que era una de las pocas personas que se la había visto y eso le hacía sentir tan dichoso.
-No tienes derecho a dejarme botado cuando se te quiten las ganas de estar conmigo ¿ehh? Porque esta vez en lugar de engordar y hundirme en la depresión, te haré en el cuerpo una cicatriz que convine con la de tu cara…- murmuró como advertencia.
-Pues te tengo noticias; tendrás que aguantarme por una muy larga temporada, dragón porque ¿abandonarte? No lo creo posible jamás…-
El corazón de Draco se aceleró y creyó que en cualquier momento se detendría por exceso de movimiento. Pero no pasó. Solo pudo atinar a aferrarse del ojiverde y casi suplicar.
-P-Puedes… b-besarme…H-Harry…-
Harry más que listo, se abalanzó contra Draco. Por dos semanas de contención, su pasión por fin se pudo liberar. Los labios de su rubio, tan suaves y jugosos se movían contra los suyos. Sus manos no tenían abasto de la necesidad de sus cuerpos ni la tan ansiada espera.
El torrente de sentimientos fluía sin parar. Labios, dientes y lenguas batallaban por la supremacía, por repartir mayor gozo que la otra, siendo el máximo premio el deleite y ardor en su máximo esplendor siendo vestido por esas ráfagas de agresividad.
-Eres tan sabroso como un pay de manzana…- murmuró mordisqueando su labio inferior recargándolo contra la pared.
-Deja de compararme con comida…. Ya no parezco un pay…- rezongó dejando que la boca de Harry repartiera húmedos cardenales en su cuello.
-Pero sabes como uno…- esa lengua recorriéndolo lo hizo gemir alto.
-N-no Harry… no en el despacho de mi padre…- negó con la cabeza, sintiendo las ásperas manos vagando sin piedad por su pecho descubierto hasta su cintura y regresar sus pasos a sus pezones ya erectos por el frio de la habitación.
-Descuida… Narcisa me dijo que tu padre no vendrá por aquí hasta mañana…- dijo dejando caer libres sus pantalones y comenzando a acariciar las nalgas expuestas.
-Eres un pervertido…- murmuró con las pocas fuerzas que le restaban antes de colgarse por completo de Harry enredando sus piernas alrededor de él.
-Pero así te encanta…- dijo quitándose la camisa como pudo sin soltar a Draco.
Viéndole más que listo, comenzó a friccionar ambas erecciones con su mano. Draco solo era un manojo de temblores y gemidos.
Rebuscó entre sus bolcillos y notó que solo traía consigo el aceite de Pachuli y se maldigo mentalmente.
-Si… vamos… hazlo…mmm…- murmuró Draco contra sus labios y Harry no pudo más. Su intención de ser calmo y llevar la fiesta lenta, se fue directo al caño. No duraría mucho al ver a Draco tan receptivo y arrebolado que embadurnándose con mucho aceite entró en él de una sola estocada.
Ver su carita contraerse de dolor y placer hizo que su corazón se estrujara.
-Shh… tranquilo… respira…-dijo besando las lágrimas que invadían sus ojos.
-E-Está bien… muévete…-
-¿Seguro?- preguntó sumamente consternado. No quería hacerle daño, pero Draco asintió mientras apretaba sus hombros.
Con estocadas más certeras y profundas comenzó a marcar el ritmo, encontrar su próstata no fue difícil, su afán de no querer dañarlo persistía y pudo relajarse enteramente cuando los sollozos se transformaron en gimoteos de placer y en besos ansiosos que rogaba por más.
-Si… así… más rápido…- pedía sin control y Harry solo asentía entrando y saliendo de él con facilidad.
Cabalgaban en el arroyo del éxtasis, llenándose el uno del otro, entregándose por completo en esa sinfonía entremezclada de sudor y gritos, caricias y besos hasta desembocar en el mar del clímax blanco que los encegueció con en dulce néctar de la plenitud de ser uno mismo.
-Te amo… te amo…- dijo Harry besando su hombro desnudo sintiendo la entrecortada respiración de Draco en su oído.
-Yo… un poco…-murmuró en voz baja acariciando su prematura barba haciendo una mueca cuando sintió algo extraño y caliente deslizarse por sus piernas.
-Tacaño…- dijo Harry sonriendo contra sus labios. Sabía que no conseguiría nada mejor, así que con su mejor sonrisa, siguió besándolo como si no hubiera un mañana.
-¡QUE SE SUPONE QUE ESTÁN HACIENDO!- vociferó una voz proveniente de la puerta -¡Cissy! ¡Explica…! ¡¿Por qué…?!- dijo comenzando a quedarse afónico el rubio mayor.
-¡Oh Merlín!- dijo Narcisa cubriendo su boca con su elegante mano –no creí que estuvieran explorando toda la casa…-
-¡¿Tu sabias?! ¡Draco… y…Potter…!-no podía ni continuar con la idea. Aquello para el patriarca de los Malfoy no tenía ni pies ni cabeza -¡…Juntos… Ellos….!- azotó contra el suelo en un estruendoso golpe.
-¡Lucius!- llamó nNarcisa acuclillándose a su lado.
-Hum… parece que ahora si Lucius está más para allá que para acá…-dijo Harry acomodándose el pantalón mientras que Draco lo amenazó con el suyo.
-¡Ya mataste a mi padre!- exclamó horrorizado al pensar que él había contribuyó a ello.
Harry por su parte, se rascó la nuca mirando a Draco de arriba abajo haciendo aspavientos olvidándose por el momento que estaba completamente desnudo -Mm… pus creo que viéndole el lado positivo al asunto, no es tan malo después de todo….-
-¡POTTER!-
*xXx*A 2 kg. del peso ideal (y a 8 Días De enamorarse… completamente)*xXx*
Notas finales: Bueno pequeños, nos leemos el proximo año para el gran finale! les mando un fuerte beso y abrazo!~ Los adoro y les deseo lo mejor 33
