CAPITULO 49 CITA CON MISTER POTATO
Me sentía como una auténtica mierda y no sólo por el simple hecho de no haber podido dormir en toda la noche. Shaoran se quedó a dormir conmigo, se abrazó a mi desde atrás y se acurrucó contra mi espalda, dejándome sentir el ritmo candencioso de su respiración. No había dormido porque me había dedicado toda la noche a contar sus respiraciones. No había otra cosa en la que yo me pudiera concentrar. Era Shaoran...y nuestra despedida. Me quedé dormida a altas horas de la madrugada, por eso no oí a Shaoran cuando se marchó por la mañana. A mi lado, sobre la almohada en la que él había estado recostado, me dejó una nota.
Sé que anoche te costó dormir, por eso no te he despertado. No tengo palabras para agradecerte todo lo que has hecho por mi, Sakura...eres lo mejor que me ha pasado.
E.
Joder, con esta nota cualquiera diría que no nos íbamos a volver a ver...Lo de anoche había sido una despedida de nuestro trato y un adiós definitivo en cuanto a mis espectativas para intentar algo con Shaoran...pero era obvio que íbamos a seguir viéndonos. Aunque me costara un dolor de alma cada vez que le viera con Estefany al lado.
Estuve hasta tarde enredada en las sábanas, oliendo el aroma que Shaoran había dejado en ellas. Ese aroma no le iba a olvida en la vida, así como otras tantas cosas que me encantaban de él. ¿Cómo iba a poder seguir sin volver a sentir esos deliciosos y tiernos labios sobre mi boca? Dios, me estaba deprimiendo de manera alarmante. Al menos me quedaba el consuelo de la tarde de chicas. No me vendría mal una tarde entera corriendo de un lado para otro en el centro comercial; al menos Meiling y sus locuras no le permitirían a mi mente pensar en mucho más...
El claxón del coche rojo de Tomoyo sonó a las cinco de la tarde en punto, lo que quería decir que íbamos a tener por delante una sesión de compras de al menos cinco horas. Bien. Así llegaría super cansada a casa. Las chicas ya estaban es todo su apogeo, es decir, bailando en el pequeño habitáculo del coche mientras la radio sonaba a todo volumen. Tuve que gritar para hacerme oir entre las letras de una canción de Bruno Mars.
- ¿No podeis bajar un poco la música? Por favor, el bebe de Meiling se va a asustar y no va a querer salir de ahí dentro – dije mientras me sentaba en el coche. Tomoyo bajó levemente la radio, alzó sus gafas de sol y se las puso como si fuera una diadema. Me miró con detenimiento.
- Tienes unas ojeras de la hostia – rodé los ojos.
- Me encantan los ánimos que me das, amiga – remarqué esa palabra – No he dormido bien.
- Oh, pues Shaoran tenía la misma cara que tu – miré a Meiling; me estaba mirando con una cara de duende maligno que no podía con ella – Le he visto llegar esta mañana muy temprano, aunque él ni se ha dado cuenta...así que tuvisteis una clase de las vuestras, ¿eh?
- Eh...sí...- murmuré.
- Uy...creo que Sakura nos tiene que contar algunas cositas – dijo Tomoyo sonriendo.
Sí, ya...me iban a someter a un terder grado...o a un cuarto grado. Tomoyo aparcó y rápidamente nos pusimos manos a la obra con nuestras compras. La primera parada la hicimos en una tienda de ropa para niños, como no. Ver la cara de Meiling mientras cogía entre sus manos esa ropa tan diminuta no tenía precio. Estaba radiante y feliz. Caminé por los pasillos de esa tienda examinando cada prenda de ropa hasta que vi un conjunto blanco tejido a mano. Pasé la mano por él; era tan suave...Lo cogí y fui hasta la caja para pagarlo. Meiling me miró con una sonrisa.
- ¿Es para mi? - dijo con ilusión. No pude evitar reirme.
- No, es para tu bebe...no creo que a ti te valga la talla cero.
- Bueno...quizás si estiramos un poco el conjunto...no te creas que la iba a quedar tan pequeño – bromeó Tomoyo haciendo que Meiling la mirara mal.
- Muchas gracias, Sakura – me dijo mi pequeña amiga – Creo que es la primera prenda que tengo que no es de color rosa...Vas a ser una tía estupenda...
Sonreí tristemente. Sí, el hijo de Meiling iba a ser mi sobrino porque ella era como una hermana para mi...pero no eran esas las circunstancias. Si...si Shaoran y yo tuviéramos algo juntos...sí, así si sería mi sobrino con todas las letras. Mierda, ¿por qué todo me recordaba una y otra vez a Shaoran?
Salimos de esa preciosidad de tienda cargadas con unas cuantas bolsas para dirigirnos a buscar nuestros disfraces. Al menos tenía que echar una lanza a favor de Rika, el tema del baile de carnavales me encantaba. Esos vestidos del Renacimiento, con esos corpiños y esas faldas y vestidos...sí, simplemente me encantaba. Lástima que no fuera a disfrutar del baile como yo lo deseaba...
Miré a Meiling. La pobre estaba dudando entre un vestido azul noche y uno verde...y los miraba con pena porque ambos eran super ajustados. Tomoyo vino con uno rojo entre sus manos.
- ¿Qué pasa? - le preguntó Tomoyo.
- Me encantan los dos...pero mira que estrechos son...Llevan un corpiño super apretado y mi estómago no es tan liso como antes, ¿sabes? No quiero llevar algo muy ajustado que pueda dañar al bebe...- sonreí al ver la cara de mi amiga.
- No te pongas el corpiño – dijo Tomoyo – Vas a lucir el vestido igual de bien...tus tetas están en todo su esplendor, nena – sí, sí...Tomoyo y sus frases. Al menos le arrancó a Meiling una enorme sonrisa.
Dejé a las chicas y su charla sobre los pechos de las embarazadas y fui a rebuscar por la tienda. Demasiados disfraces y complementos. Todo era tan bonito que no sabía por qué decantarme...hasta que vi un vestido de terciopelo negro. Tenía un corte precioso y, como todos esos vestidos, era ajustadísimo y escotadísimo. Fui al probador. Oh, joder...estaba mal que yo lo dijera pero ese vestido me sentaba de puta madre...La cortina se abrió de repente, iba a soltar una maldición cuando comprobé que eran las chicas las que me estaban mirando.
- Guau...yo que tu no me lo penaba dos veces, nena...Llévatelo – me animó Meiling.
- Sí...la verdad es que me gusta – dije mirándome desde varios ángulos.
- Los chicos van a babear por ti, Sakura – dijo Tomoyo – Creo que Shaoran va a necesitar un babero de su sobrino – no lo pude evitar...agaché la cabeza – Oh...no vas a ir con Shaoran, ¿no?
- Me estoy perdiendo, chicas...Vamos a tomarnos algo y me contais...ugh, y así aprovecho para ir al baño. No se que demonios le pasa a mi vejiga...
Cada una pagó su respectivo vestido. Ya sólo nos quedaba comprarnos unos zapatos a juego, pero como había dicho Meiling, haríamos una parada para descansar. Tomoyo me observó en silencio mientras Meiling hacía su primera visita de la tarde al baño.
- A ver – dijo la enana cuando volvió - ¿Cómo es eso de que no vas a ir con mi hermano al baile? ¿Acaso es que te lo había pedido? Pensé que iba a intentar ir con Estefany...
- Y eso es lo que va a pasar – las chicas abrieron sus bocas hasta el infinito y más allá.
- ¿Cómo? - murmuró Tomoyo.
- Pues eso...le va a pedir a Estefany ser su pareja del baile...- suspiré – Puede que lo esté haciendo en estos momentos – o puede que le esté comiendo la boca, dijo la puta de mi conciencia.
- Espera, espera...¿cómo que ahora?
- Shaoran...ha quedado con Estefany esta tarde. No ha ido con los chicos al partido – Meiling silbó.
- Joder con mi hermano...pensé que lo de las clases se iba a alargar un poco más – Tomoyo me miró con pena. Ella sabía lo que sentía por ese capullo.
- ¿Y con quién demonios vas a ir al baile? - preguntó Meiling mientras bebía de su refresco.
- Con Yue...
- Oh, por Dios – murmuró Tomoyo.
- ¿Qué? Pensé que te caía bien Yue...
- Y me cae bien, joder...Vas a jugar con fuego, Sakura...a ese chico le gustas de verdad – fruncí el ceño.
- Te has propuesto animarme, ¿eh? - dije con sarcasmo – Él sabe perfectamente lo que me pasa...no estoy engañando a nadie...
- Esperaré con ansias la descripción de la cita de Shaoran con Estefany – murmuró Meiling mientras se comía el bocadillo que había pedido.
Se moría de ganas por saber...que bien, porque yo esperaba no oir nada sobre aquella maldita cita que se estaba produciendo en estos momentos...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
La despedida había sido horrible. Bueno, horrible no. El encuentro sexual que tuvimos Sakura y yo en su habitación estuvo cargado de erotismo, emoción y sentimiento. Al menos por mi parte. Me dolía en el alma saber que ya no iba a volver a estar con Sakura de esa misma manera. No iba a volver a sentir sus manos deliciosas sobre mi piel, ni esos susurros tan tiernos y calientes que me dedicaba cada vez que hacíamos el amor. Porque para mi ya no era sexo. Quizás nunca se trató de sexo. Mierda. Cuando llegó la hora de marcharme de su casa, de su cama y de su vida no tuve el valor suficiente para despertarla. Hubiera corrido un serio riesgo de explotar delante de ella y de confesarla que no quería quedar con Estefany, que ya no quería estar con esa chica...pero no me atreví. Así que sin más la escribí una nota y se la dejé sobre su almohada.
Al llegar a casa me metí en mi habitación intentando que no me viera nadie. No era porque me avergonzara de la situación, simplemente es que no me apetecía hablar con nadie. ¿Cómo iba a afrontar el futuro sin Sakura a mi lado? Y lo más inminemte y preocupante a corto plazo...¿cómo coño iba a afrontar mi cita con Estefany? La idea de coger un avión a otro continente se me hacía cada vez más atractiva...
Parece que el tiempo es un hijo de puta. Cuando estás haciendo algo de lo que estás disfrutando y quieres que el tiempo pase despacio...pasa super rápido. Y cuando no quieres para nada que llegue una determinada hora, como era mi caso...pasa como una exhalación. Los chicos se habían marchado con su nueva adquisición, Yue, a ver un partido de fútbol o de beisbol...o vete tu a saber, y las chicas se habían marchado a comprarse sus vestidos para el baile. Eso me daba margen para hundierme en la mierda en soledad. No quería espectadores, gracias. Me arreglé sin muchas ganas de salir de casa; me puse unos vaqueros desgastados y un jersey de lana que me había comprado mi hermana. Me pasé la mano por el pelo y cogí las llaves de mi volvo sin parar a mirarme en el espejo.
Llevé el coche hasta el punto donde me había pedido Estefany que la recogiera, en frente de la biblioteca. Vale, si quería parecer una chica lista y estudiosa...bueno, eso no tenía remedio...Cuando paré en la puerta la pude ver a lo lejos. Oh...Dios...llevaba unos pantalones tan ajustados que se le hacía difícil caminar, Jeeesuuuus, como le dieran ganas de ir al baño de manera urgente podría tener un serio problema. La camiseta – aka trozo de tela – llevaba un escote con el que casi le podía ver las uñas de los pies. Cuando vio mi coche sonrió y caminó de manera áun más exagerada.
Una ráfaga de perfume excesivo y ultra fuerte inundó mis fosas nasales cuando Estefany se metió en mi coche. Ugh, necesitaría ventilar esto una vez acabara con la mierda de la cita. ¿Acaso no se mareaba ella misma con el olor de su colonia? Quizás tuviera las pituitarias atrofiadas...
- Hola, Eddie – se acercó a mi y me besó en la mejilla rozando deliberadamente sus pechos contra mi brazo – Estás muy guapo – dijo batiendo sus pestañas en exceso.
- Eh...gracias. Tu también estás – la miré de arriba abajo – bien.
Esa respuesta pareció ser de su agrado ya que me dedicó una sonrisa típica de anuncio y se acomodó en el asiento.
- Si quieres vamos a Friday's...está cerca de aquí. Es un sitio tranquilo en el que podemos estar muy...a gusto – y volvió a mover las pestañas de manera excesiva. Como siguiera así le iba a dar un tirón en un ojo...
Seguí las indicaciones de Estefany para llegar al sitio ese ya que yo no tenía ni idea de cómo llegar. Como bien había dicho Estefany, Friday's era un pub tranquilo, con la música a un volumen normalito que te permitía tener una conversación sin quedare afónico en el intento. Aún era pronto, así que no había mucha gente. Taya eligió una mesa con un sillón bajo algo apartados. Ay, Dios...El camarero no tardó nada en servirnos nuestras copas. Entonces Estefany se acercó un poco más a mi y me sonrió.
- No sabes las ganas que tenía de verte a solas – intenté sonreir – Es que...bueno, siempre vais como en grupo. Nunca vas solo, lo que se me hace algo imposible acercarme a ti.
- Estoy muy unido a mis hermanos y a mis amigos.
- Es comprensible...hasta hace poco sólo les tenía a ellos – fruncí el ceño – No me malinterpretes...Lo que quería decir es que desde tu cambio la gente está mucho más dispuesta a hablar contigo – sí, como tú...que antes no me hacía ni puto caso y ahora te tengo como un perro faldero...conté hasta cinco para no decir esas palabras que tenía atascadas en la boca.
- No me parece bien que la gente se guíe por las apariencias. Soy el mismo, pero con otra ropa – Estefany se rió tontamente.
- Por supuesto, por supuesto...¿Por qué no hablamos de un tema menos...conflictivo? - chica lista.
- Está bien...¿cómo vas con tu carrera? Estás estudiando fisioterapia, ¿no? - Estefany sorbió de su refresco con la pajita sin mucha finura.
- Sí...quería haber estudiado medicina general, como tu...pero no me llegaba la nota ni de lejos. Mi madre cree que me aceptaron en la universidad por pena – se me escapó una risilla – Y la carrera...la llevo fatal. Tengo siete asignaturas...¿o eran nueve? - la miré sorprendido – Ay, no se...el caso es que no hago más que recibir suspensos. Joder, no me imaginaba que el cuerpo humano pudiera tener tantos huesos, tendones y músculos. ¿Sabes lo que me costó aprender cuales eran los biceps y cuales los cuadriceps? - parpadeé intentando averiguar si me lo decía en serio o em broma...pues no, no se reía. Joder, pobre Estefany, pero esperaba que no llegara nunca a sacarse la carrera...pobre del paciente que ella cogiera...
- Asi que...te está costando sacar los estudios, ¿no? - asintió poniendo morritos
- Y encima el hecho de ser animadora no ayuda mucho, ¿sabes? Ser animadora conlleva una preparación enorme – dejé el vaso sobre la mesa.
- ¿Sí?
- Oh, sí...tenemos que cuidarnos mucho. Nuestra imagen es esencial...y también tenemos que cuidar nuestro cuerpo. ¿Quieres tocarme para comprobar lo dura que estoy? - dijo de manera coqueta. Ugh.
- Eh...no, ya veo que estás muy...bien...
Estefany jugueteó con la pajita de su vaso...y batió de nuevo las pestañas. La miré fijamente cuando le noté algo extraño. Uy...¿era mi vista o se le estaba despegando una pestaña postiza? Pues no, no era mi vista.
- Eh...Estefany...tienes algo en el ojo que no...que no va bien – frunció el ceño, parpadeó...y se tocó la pestaña.
- Uy, creo que necesito ir al baño un momentito...ahora vuelvo – me lanzó un beso al aire y se fue al baño.
Al fin pude respirar aire no viciado con Eau de Estefany. Joder. Por un momento, cuando la vi con la pestaña medio quitada me vino a la mente Mister Potato. ¿En serio se reconocía por las noches cuando empezaba a quitarse pintura y accesorios? Estefany me estaba decepcionando en las distancias cortas, tanto físicamente como en forma de ser. Por favor, estaba seguro de que Estefany no se desmaquillaba por las noches, directamente tenía que coger la taladradora para poder quitarse tanta mierda de la cara. El maquillaje excesivo, las pestañas postizas, y esos pechos antinaturales y plastificados...Hostia puta, ni ella misma se tenía que reconocer cuando empezara a quirarse todo lo que llevaba encima. De una cosa estaba seguro, yo no quería una chica así conmigo. No quería a una chica superficial y frívola. Yo quería a una chica sencilla, inteligente y amiga de sus amigos. A una chica que no armara un drama por romperse una uña. A una chica que no la importara nada enfrentarse con quien fuera por los suyos...Mierda, mierda...estaba describiendo a Sakura. Sí, vale...había encontrado a mi chica ideal y esta no era precisamente la que estaba ahora en el baño. Mi chica ideal estaría en estos momentos con sus amigas, comprándose un precioso vestido para el baile. Para ese baile al que iba a acudir con otro tío. Esa misma chica que estaba pillada por otro. Sí, sí...hundete en la mierda, Shaoran.
Estefany volvió demasiado pronto para mi gusto y con su pestaña colocada debidamente en su sitio. ¿Acaso llevaba un bote de pegamento extra fuerte en el bolso? Suspiré antes de que se sentara a mi lado y la nube tóxica de su perfume saturara mis pulmones.
- Ya estoy de vuelta – dijo sonriendo – Yo...verás...te quería pedir algo – respira, campeón...no tienes que hacer nada que implique contacto físico. Puedes alegar que eres un chico chapado a la antigua y...- ¿Quieres venir conmigo al baile?
Reconozco que respiré tranquilo. Me acordé de la conversación que tuve con Sakura. Le había dicho que iba a ir con Estefany al baile, que se lo iba a pedir. Pues bien, ya se me había adelantado ella. Shaoran, tío...¿en realidad te apetece ir con esta chica al baile? La respuesta era demasiado sencilla. No, no me apetecía una mierda ir a ese baile con Estefany. Pero, ¿que podía hacer? Suspiré y miré a Estefany.
- Claro, claro que iré contigo al baile.
- Oh, eso es genial. Me he comprado un vestido de infarto, Eddie. Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar y...
Vale, en ese punto de la conversación decidí desconectarme un rato. Ya estaba hecho. Noooo pasa nada, Shaoran. Ve con Estefany al baile...¿y si ella intentaba un acercamiento un poco más...personal? Dios mío, empezamos todo el lío de las clases justamente para que yo me acostara con Estefany; después de la despedida que tuve con Sakura el simple hecho de pensar en estar con otra chica que no fuera ella hacía que se me revolviera el estómago.
Hubo un momento en el que Estefany se calló. Por fin, Jesús...lo que podía hablar esta mujer...Aunque no se si fue mejor el hecho de que se callara; me miró de manera seductora – o al menos lo intentó – se relamió los labios en exceso y se acercó a mi. Más bien a mis labios...¿y ahora qué demonios tengo que hacer? Me quedé muy quieto, esperando por todos los medios que al notar mi tensión, Estefany desistiera...pero no. Con un movimiento rápido y casi brusco Estefany estampó sus labios contra los míos. Me besó. Estefany me estaba besando...arg. Estefany sacó la lengua e intentó llevar el beso a otro nivel, pero mi boca estaba más sellada que las compuertas de un submarino. Como Estefany no se apartaba de mi decidí hacerlo yo, ya que me estaba dando un poco de asquito. Abrió los ojos y me miró con el ceño fruncido.
- Estaba intentando besarte – murmuró.
- Me he dado cuenta – me limpié disimuladamente los labios. ¿Qué llevaba esa mujer en la boca? ¿Brillo de labios o pegamento en barra? Sentía toda mi boca pegajosa por su lápiz de labios.
- ¿Por qué te has apartado? - miré a mi alrededor intentando buscar una respuesta que no la hiriera demasiado. ¿Qué la podía decir? ¿Estefany, tus besos no me ponen ni un poquito? - Oh, ya se lo que te pasa...- sonrió de manera pícara – Lo que te pasa es que eres tímido...- alcé una ceja – no te avergüences, Shaoran...se la manera de quitarte esa vergüenza...te lo demostraré la noche del baile – me susurró.
Joder...
