MAGIA GITANA.
¿Cómo me metí en esto?
Disclaimer: Card Captors Sakura pertenece a Clamp.
Sólo una aclaración, Eriol se quedó en Tomoeda a "investigar" y le cedió su lugar a Zeshin OK?
Comencemos.
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Capítulo 14: The jump
SAKURA
Waw, Hong Kong.
No es que no hubiera visto una antes, pero simplemente me asombraba la manera en que podían vivir en semejante ambiente. Calles repletas de autos de todos modelos y colores, gente yendo y viendo, el terrible escándalo en todas partes, enormes edificios se levantaban imponentes y hacían sentirse como una hormiga.
¿Cómo podían vivir así sin volverse locos?
Creo que jamás me acostumbraría aquello.
Estaba atardeciendo cuando llegamos a una parte de la ciudad, tantas luces por todos lados que parecía de día, muchas personas caminaban por las calles vestidos unos de forma elegante y los más jóvenes de modo extravagante.
Me sentía como una pequeña iba interesada en el paisaje, pronto y por suerte el taxi avanzó hasta una zona residencial, el ruido disminuyó y casi fue nulo. Eran enormes terrenos que resguardaban casas enormes, unas más antiguas otras más modernas.
- Llegaremos en unos momentos - dijo Shaoran sonriendo.
Zeshin que iba a un lado mío observaba todo con interés pero era menos evidente que yo, se le veía tranquilo pero atento a todo lo que ocurría.
- ¿Crees que nos hayan seguido?
- Lo dudo - frunció el ceño y observo por el retrovisor, efectivamente no se veía ningún auto sospechoso, de hecho no había ninguno.
- Llegamos - anunció y suspiré era momento de comenzar.
Bajamos y lo que pude ver fue una gran reja, pronto se abrió y dejo ver un gran jardín, más adelante una hermosa y gran casa en tonos claros.
- ¿Es tu casa?
- Así es - contestó mientras ayudaba a bajar las maletas.
Caminamos hasta estar al frente de la puerta principal.
- ¿Vive solo? – pequeño detalle que quizá debí preguntar antes ¿estaba casado?
- No - ups, eso no sería bueno, saco unas llaves y abrió.
¿amante? ¿amiga con derechos? o peor ¿novio?
Esperaba ver a una despampanante mujer vestida de rojo, con rostro de ira y una sartén en la mano esperándolo.
- Vivo con mi prima.
- ¿Prima? - uff, menos mal, entramos y todo estaba iluminado.
Era una casa grande, predominaba el color blanco y los muebles algunos muy modernos y otros más clásicos, pero en general parecía más a una casa occidental.
- ¿Habrá algún problema por nuestra presencia? - entramos a la sala, mientras él buscaba algo con la mirada, o debería decir alguien.
- No, ya le avise, debe estar en algún lugar. Descansen, en un momento regreso - y salió.
Me senté en el sillón algo cansada por el largo viaje, Zeshin permanecía callado y observaba a todos lados con curiosidad.
- Es bonito - le dije y él asintió - Zeshin, en verdad no creo que sea necesario que...
- Buenas noches - gritó una chillona voz femenina vimos acercándose a una chica más bajita que nosotros de preciosos ojos marrones y largo cabello negro - soy Meiling Li - nos saludo con una reverencia y ambos la imitamos.
- Mei - llegaba Shaoran tras ella.
- Soy Sakura Kinomoto.
- Mi nombre es Zeshin Hue - nos presentamos ante una sonriente chica.
Shaoran no parecía muy contento.
- Mei te dije que...
- Pero que mal educado eres primito, no me dijiste que el joven Hue era un chico muy guapo - dijo cerrándole el ojo a Zeshin.
Vaya chica, ya le estaba coqueteando a Zeshin. A él y a mí sólo nos salió una enorme gota.
- Lo siento, mi prima es un poco... - trataba de disculparse Shaoran.
- Tímida - completó ella - por favor siéntanse como en su casa. Shaoran me contó todo y no duden en que se la pasarán muy bien.
Abrí los ojos como platos y vi a Shaoran que tenía cara de querer tapar la boca de su prima.
- Gracias - Zeshin le siguió la corriente y le sonrió, provocando un sonrojo en la chica.
- Les mostraré sus habitaciones ¿vamos? - de inmediato Zeshin la siguió.
- ¿Qué le dijiste? - susurré a Shaoran.
- Le dije que son amigos de Japón y que los traje para conocer Hong Kong y que tú quieres trabajar en la compañía – explicó susurrando mientras me ayudaba con mis cosas.
- ¿QUÉ? - grité y Zeshin y la chica que ya subían las escaleras se detuvieron.
- ¿Pasa algo?
- No nada, Shaoran me ayudas por favor – fingí que no golpear al señor Li acaso no debíamos hacer los planes juntos para que no nos pillaran.
Aprovechando que continuaron con su camino reclamé - ¿por qué le dijiste eso?
- Si no lo hacía no me creería, además para conocer a todos los que me rodean debes entrar a la compañía.
- Tal vez.
Subimos las escaleras y la chica le mostraba su habitación a Zeshin, sin duda la chica había quedado maravillada con Zeshin, era de esperarse.
- Esta será tu habitación - Shaoran me llevó al otro lado del pasillo.
- ¿Por qué hasta acá? - por lo que podía verse habían muchas habitaciones y quedaba muy lejos de la recamara de Zeshin.
- Es para que quedes cerca de mi habitación.
- ¿Para qué?
- Podría necesitarte – estaba muy cansada para seguir discutiendo, después de lo del avión sólo quería dormir un par de días.
- Esta bien - entré al lugar y no estaba mal, buen espacio, una gran cama al parecer muy cómoda, decorada en colores claros, un pequeño closet, un espejo de cuerpo completo y un escritorio acomplejaba los muebles del lugar.
- ¿Te gusta? - preguntó y yo me senté en la suave cama.
- Nada mal.
- La habitación tiene su propio baño, así que nada faltará. Ahora vamos a cenar.
- ¿cenar? no gracias lo único que deseo es dormir un poco.
- Pero...
- Ah, no señor sólo quiero dormir.
- Bien, si necesitas algo sólo avísame. Mañana nos vamos a las 6 de la mañana a la empresa.
- Tan pronto.
- Sí, al parecer va a haber una junta y yo pienso llegar antes para hablar con mi padre.
- Piensas decirle algo de lo que pasó.
- No, él no sebe saber nada - frunció el ceño - arreglaremos esto sólo nosotros.
- Esta bien.
- Te presentaré con todos y como puedas trata de identificar al causante de todo esto.
- Sí. Y ¿en qué se supone que quiero trabajar? Digo para que no me pillen en la mentira.
- En el puesto de asistente del vicepresidente de la compañía.
- ¿En serio? ¿Quién es?
- ¿Cómo que quién es? Soy yo por supuesto.
- Oh, eso lo explica todo. Sólo espero que no crean que quieres darme trabajo porque me acosté contigo.
- ¿Qué tiene de malo que lo piensen?
- Haré de cuenta que no escuche eso, desde que apareciste mi reputación esta en los suelos.
- Tal vez piensen que estas embarazada y que debo enmendar mi error – abrí la boca y una sarta de cosas se formaron en mi mente, pero al ver su cara de querer fastidiarme pensé que sería mejor no darle el gusto.
- Cierra la boca ¿quieres?
- No te preocupes, defenderé tu honor mi bella damisela.
- Que gracioso. Ahora si no te importa quiero darme una ducha y dormir hasta mañana – bostecé.
- Entonces buenas noches.
- Buenas noches - él salió.
El momento temido había llegado y ahora había mucho que hacer.
Lo primero que saque de mis maletas fue el libro con las cartas - ayúdenme por favor - les susurre mientras esperaba que todo saliera bien.
SHAORAN
Salí de la ahora habitación de Sakura y noté que Meiling aún fastidiaba a Zeshin hablándole de sólo el cielo sabía qué. El chico la observaba y asentía de ves en cuando, mi prima podía ser odiosa cuando se trataba de chicos que le gustaban y el pobre Hue le había gustado.
Con una sonrisa bajé a la sala quería hacer unas cuantas llamadas, mientras escuchaba el monologo de Mei bajaba las escaleras y las dudas se arremolinaban en mi mente. ¿Qué había pasado con eso tipos? Apareciendo y desapareciendo de pronto.
Bajé y al primero que le hablé fue a Eriol, para mi sorpresa había un mensaje que decía que su móvil estaba apagado, le deje un breve mensaje. ¿Qué diablos estaba haciendo? Le encargue que vigilarla si pasaba algo extraño.
- Shaoran - escuché el grito antes de sentir que me asfixiaban.
- Mei suéltame - pude decir y gracias al cielo me dejo.
- Me alegra que hayas regresado, esto estaba muy aburrido sin ti.
- Sí claro.
- ¿Lo dudas?
- Sí, sobre todo porque el florero chino que tanto me gustaba desapareció de su pedestal, lo que significa que hiciste una fiesta tan grande que alguien terminó por romperlo y tú trataste de reemplazarlo por una baratija.
- Je je fue un accidente Shaoran, lo reemplazare lo prometo - levantó su mano y prometió mientras internamente me alegraba que las piezas de la dinastía Ming permanecieran en la mansión de mis padres.
Parte de la razón por la que no vivimos en esa mansión, es mi prima. Le gustan mucho las fiestas desenfrenadas y la mansión es un templo a la tranquilidad, por lo que me rogó mil veces que me mudará con ella lejos de ese lugar. Por algún extraño motivo yo acepté después de un tiempo y terminamos comprando esta pequeña casa para que ella pueda hacer sus desastres y yo cuidarla de que no se sobrepase.
Ella se dedicaba a trabajar en una compañía propiedad de su padre, no tan grande como la nuestra pero si muy importante, no era raro que su padre y él mío se ayudaran en casos importantes.
Habían sido largos días, por ahora sólo quería dormir y mañana, mañana comenzaría la cacería de asesinos y ese idiota que se atrevió a molestarme lo pagaría con creces. Nadie molesta a un Li y vive para contarlo, esto era la guerra. Sólo que yo contaba con una ventaja, mi propia gitana. El problema es que mi tiempo para acercarme Sakura estaba limitado al tiempo en que encontráramos al sujeto.
ERIOL
Me puedo decir afortunado, tengo una buena vida, una profesión que adoro, buenos amigos como Shaoran Li, él no lo aceptará pero sé que me quiere, también tengo a mis padres. Mi padre EL GRAN Médico, mi madre una mujer discreta que gusta de organizar eventos de caridad.
Estoy feliz con mi vida actual, pero si hay algo que falta en mi vida casi perfecta, alguien con quien compartirla, pero nadie ha entrado más allá del pórtico de mi corazón, por decirlo de alguna manera pues no amamos con el corazón, pero suena más romántico ¿no?
Como sea, las mujeres me toman a juego y yo a ellas, es decir que jamás he pensado en hacer una vida con alguien, pero a medida que pasan los años sólo veo a mis amigos contraer nupcias como si fuera la cosa más grandiosa de sus vidas, luego llegan los hijos y se les ve felices.
No quiero decir que aún este a tiempo de ello, claro que sí pero en realidad no creo en el amor perfecto, no creo que haya nadie para mí solamente, un alma gemela que tocará mi corazón y con quien desearé pasar el resto de mi existencia. No, eso sólo pasa en películas, cuentos y novelas, la realidad es mucho más compleja que se besaron, se enamoraron y vivieron felices para siempre.
Claro es una bella ilusión pero muy alejada de la realidad, para comprobarlo sólo es necesario ver las estadísticas de divorcio, siempre he pensado que el amor es sólo un proceso químico en nuestro cuerpo que nos hace sentir cosas extrañas por un tiempo y luego puuff desaparece. El ser humano es por biología un ser polígamo, que la sociedad lo obligue a quedarse con sólo una persona es contra natura.
¿Por qué estoy pensando esto?
Tal vez por la figura durmiente que esta a escasos centímetros de mí, sin duda ella.
Porque es la primera persona que me ha hecho sentir algo diferente a lo que suelo sentir cuando estoy con una mujer, es una desconocida así que no puedo decir que me estoy enamorando, ni ninguna otra tontería, pero me resulta un misterio.
Y amo los misterios.
Ya iba a llegar a 36 horas durmiendo y en realidad me preocupaba, tan débil estaba. Pero su pulso, su color y respiración estaban normales, tal vez sólo era cuestión de tiempo.
Sí ya sé, Shaoran me va a matar cuando sepa que no estoy investigando, pero no todos los días llega una hermosa chica a tu vida pidiendo ayuda, una hermosa chica que me ha hecho sentir... ni siquiera puedo describirlo.
Tal vez es su aroma, es una suave caricia al olfato, delicado, elegante y misterioso. Su expresión es serena, tranquila como un ángel cuyo origen es la pureza, sin mancha de pecado en su hermosa alma.
Ahora entendía las palabras de la dulce gitana, aquella noche que la vimos la primera vez y que todo comenzó.
- ...una hechicera vendrá de la oscuridad, lo atrapará en ella. Confusión, dolor, pasado, todo y nada, será su decisión ayudarla, pero si decide hacerlo quedará atrapado para siempre... - había dicho con voz serena pero con su mirada verde clavada en mis ojos, como si estuviera en un trance, luego parpadeó y continuó con la lectura de las cartas, leyendo en ellas algo de mi vida. Sólo ahora puedo saber a que se referían.
Esta hechicera me ha atrapado ya, ahora en mi mano esta el ayudarla o no, pero...
Un movimiento de su mano me saca de mis pensamientos, poco a poco veo como comienza a dar señales de despertar. Abre sus ojos sobresaltada y se sienta rápidamente, mira a su alrededor y sólo estoy yo.
- Tranquila - le susurró y ella parece tranquilizarse - debe recostarse - me levanto y la obligo volver a acostarse.
- ¿Qué paso? - su rostro se relaja un poco y pregunta apenas con un hilo de voz.
- Se desmayó - de inmediato mira su hombro y encuentra los vendajes e incluso la intravenosa.
- Es para el dolor, sin ese medicamento no habría podido dormir tanto.
Ella observa como el tubo va de su brazo a una bolsa de plástico que esta colgada no muy lejos de ella.
- ¿Cuanto dormí?
- Yo diría que día y medio.
- Y todo este tiempo ¿ha estado usted aquí? - pregunta con el ceño fruncido.
- No - veo que se relaja - he salido a comprar medicamentos - contesto sonriendo.
- Lamento provocarle esto - dice con un tono que no parece de disculpa.
- Descuide, estoy acostumbrado, soy doctor ¿recuerda? mi deber es proteger la vida - y qué vida más hermosa que la suya, pensé pero sólo le sonreí.
Vi como se tranquilizaba - ¿quiere comer algo?
- No gracias.
- Debería, debe recuperar fuerza.
Rodó los ojos como niña pequeña a quien le piden que coma verduras, es una expresión adorable, por decirlo de alguna manera, ya que de ella no había visto ningún atisbo de otro sentimiento que no fuera indiferencia y... por supuesto placer. Era la que tenía grabada en la mente y realmente deseaba que repitiera sólo para mí.
Nos quedamos en silencio, no sabía de qué hablarle, de hecho sí, pero no parecían oportunas ahora.
- ¿Puedo saber que sucedió? - tal vez era el mejor momento.
Ella me miró como si estuviera espiándola en la ducha, no era mala idea, pero - es cierto no me incumbe - por lo menos no debería.
Otros momentos de silencio y ella perdió su mirada en algún lugar de la habitación.
- ¿Necesita ayuda? - fue una afirmación disfrazada de pregunta, pero ella siguió con la mirada perdida en algún lugar.
- No - contestó finalmente - ya no.
- Puedo ayudarle - me miró finalmente y levantó levemente una ceja y con una sonrisa muy forzada respondió.
- Nadie puede ayudarme.
- Sé que puedo.
- ¿Cómo? - buena pregunta, lástima que no tenía la respuesta no le podía decir que una gitana me lo dijo.
- Eh... - primera vez que no tenía idea de que decir, un segundo... se me ocurrirá algo.
- Lo ve, es obvio.
Ok me ganó - ¿comemos? me muero de hambre - antes de que diga nada salgo y minutos después entre con un charola en mi mano, no tengo idea de que le gusta pero de acuerdo a su estado puedo decir que le faltan vitaminas y sangre.
Le acerco algo de comida blanda, para ser específicos un poco de avena. Lo observa con recelo y finalmente toma un tazón, contento porque no me despreció me siento a su lado y comemos en silencio.
Terminamos y no hay mucho que decir solo...
- Debe descansar, mañana estará mucho mejor. ¿Quiere que le avise a alguien?
Su mirada recorre la habitación ansiosa ¿qué le pasa?
- Mis cosas.
- Aquí están, se las acercó pues estaban cerca de la cama, de inmediato saca un móvil y marca.
- Soy Daidouji... - se quedo en silencio unos minutos y sus ojos perdieron brillo - entiendo, gracias - apago en celular.
- Esta muerto - dijo con voz ausente.
- ¿Esta usted bien?
- Yo - pareció regresar de su trance y me regaló una media sonrisa - sí estoy mejor - antes de que pudiera evitarlo se levantó.
- ¿Qué hace? No debe...
- Le agradezco - decía mientras se quitaba de encima la intravenosa, sin hacer ningún tipo de mueca - su ayuda pero debo irme - dijo recogiendo sus cosas.
- Pero aún no esta en condiciones.
- Estaré bien - me esquivó y se metió al baño.
- Señorita Tomoyo no creo que deba hacer esto, tal vez yo pueda ayudarla - intentaba convencerla desde fuera del baño pero ella no contestaba.
Salió de nuevo con el abrigo y me miró de manera fría mientras me interponía en su camino.
- No puedo permitirle que se valla.
- Lo hará - aseguró.
- Soy más fuerte que usted, si quiero no la dejo ir.
- Si puedo irme.
- Esta débil no puede ¿cómo lo hará? me drogará de nuevo - ok, no quería dejarla ir por ningún motivo, la había ayudado y merecía un poco de crédito, pero en realidad me molestaba que me utilizara así.
- ¿Piensa que lo drogué? - sonrió levemente - piense lo que quiera, yo me voy - dijo esquivando mi cuerpo.
Me adelanté a su movimiento y la atraje hacía mí pero - no, usted... - es todo lo que pude decir, me tapo la boca con sus labios, en un beso ansiado y ansioso de su parte, tarde sólo un poco en responder y todo mi cuerpo se concentró en esas extrañas pero placenteras sensaciones que me provocaba.
Era una experta y no había duda, en solo un contacto de labios era capaz de transmitir un deseo profundo y exigente.
Tan repentinamente como se me acercó se alejó, me dio un golpe en la garganta y por poco caigo desmayado, fue un golpe preciso y fuerte. No era tan débil como parecía, mientras intentaba volver a mi respiración normal ella escapó, apenas tome un poco de aire y salí tras ella, pero lo que me encontré fue el elevador cerrándose.
¡No!
SAKURA
Yue, Zeshin, Shaoran...
Eh... MACARENA
- ¿Qué? ¿quién? ¿cómo?
Baila tu cuerpo energía macarena... - rayos, esa música si la reconocía. Me levanté como pude, que de hecho fue cayendo de la cama y en el pequeño buró estaba sonando la canción de la macarena que le había puesto al móvil para avisarme que me llamaban. (N. de A. ¿recuerdan la canción? lo siento no me resistí la tentación)
Mientras intentaba contestar recordé que fue la condición que Touya puso para no matar al señor Li, un celular para que yo me comunicara con ellos o ellos conmigo en caso de emergencia no pensé que llamarían tan temprano.
Eh... MACARENA - por fin contesté - ¿Hola?
- Monstruo, ¿qué haces que no contestas? ¿estas bien? ¿Cómo estas? ¿Dónde estas? ¿Qué te ha hecho ese mocoso? no me mientas jovencita...
Genial para mi desgracia mi hermano era un madrugador nato y amaba despertarme temprano - Touya estoy bien y el señor Li no me ha hecho nada estoy en Hong Kong... - escuché ruidos raros del otro lado de la línea una pequeña discusión y la voz cambió era más amable.
- Hola cariño.
- Abuela, tranquilos estoy bien.
- ¿Segura?
- Sí salúdame a mis padres y por todos los espíritus no permitas que Touya me hablé cada cinco minutos.
- No te preocupes querida yo me encargo de eso, pero debes prometer que no soltaras el aparato y que nos llamaras.
- Lo prometo.
- Bien, cuídate Sakura.
- Lo haré, los quiero adiós - colgué y se sentí muy extraña.
Vi la habitación y todo en ella me era desconocido, pero viendo la hora no tuve tiempo para seguir admirando nada, tenía que cambiarme para irme con Shaoran.
Elegí una ropa cómoda y cercana a la moda en la ciudad claro que más conservadora, pero creo que estaba bien. Antes de bajar llamé a la puerta de Zeshin y él me abrió y parecía que no acababa de despertar, no me pareció extraño ya que como nuestra vida es tan agitada estamos acostumbrados a levantarnos muy temprano. Ejem, bien de acuerdo, no mentiré, ELLOS se levantan muy temprano, me gusta ser la excepción en la regla. Le dije que se preparara y que lo esperaría abajo.
Bajé en silencio y me encontré que el resto de las luces estaban apagadas, a excepción de una puerta de donde salía luz.
- Buenos días - saludé
- Buenos días - contestó él, me quede impactada por lo que vi. El señor Li estaba sirviéndose jugo de naranja y vestía de forma muy elegante. Con traje azul oscuro y una camisa blanca, la camisa con los botones superiores sin abotonar, se veía juvenil y elegante, con su acostumbrado cabello revuelto.
Waw se ve muy, MUY bien, y no lo aceptaría frente a él.
- ¿Quiere jugo?
- Claro - me senté en la mesa de la cocina.
Sentí un exquisito aroma.
- ¿Estas cocinando?
- Sí, sé hacer hot cakes - dijo orgulloso - ¿quieres?
- Por supuesto, sólo espero no enfermarme.
- Claro que no - contestaba mientras usaba con gran maestría el sartén.
- ¿Y tu amigo?
- Su nombre es Zeshin y bajará en un momento.
- Eso espero, no quiero llegar tarde - decía mientras sacaba un pequeño plato y los colocaba - ¿miel?
- Claro - luego me los acercó.
- Se ven deliciosos - tal vez era el hambre pero realmente se veían bien.
- Están deliciosos - afirmó él y se sirvió los suyos.
Con saliva brotando de mi boca los probé y realmente me supieron a gloria.
SHAORAN
La cara de satisfacción era muy evidente, sin duda la chica tenía hambre y buen gusto en cuanto a comida, en cuanto a hombres… eso dependía de que tanto le gustara yo. Oh no ya soné como mi pervertido médico.
Ajena a todo lo que cruzaba por mi cabeza Sakura comenzó a comer como si fuera su última comida.
- Sabías que dicen que se llega al corazón por el estomago.
- ¿Cñómo? - intentó preguntar mientras comía, se veía muy graciosa.
- Buenos días - una voz ronca me hizo apartar la mirada de Sakura.
Cierto, ese chico.
- Buenos días, ¿gusta hot cakes? - había hecho extra por si él aceptaba y así lo hizo.
Le acerqué el desayuno y lo agradeció sin mucha emoción y comenzó a comer.
- Están deliciosos ¿verdad Zeshin? - preguntó ella con una sonrisa al tipo y él asintió.
- Es bueno saber cocinar - dije yo recordando cierto momento del pasado - la sopa instantánea no se puede comer siempre - sonreí a Sakura y ella enrojeció un poco, mientras yo y el tipo apenas comenzábamos a comer Sakura ya tenía el plato vació.
Lo dos iban vestidos de forma humilde, nada extravagante como me lo hubiera esperando. Él con un pantalón de vestir y una camisa blanca, ella con un sencillo conjunto en tonos beige.
Nota para mí: pedir a Meiling que los lleve de compras, Sakura parece una niña y el tipo… pues no me importa mucho, pero tiene que combinar con ella.
Subimos a mi auto.
¡Que bien se siente estar de nuevo en casa!
Casi en completo silencio nos trasladamos hacia la compañía de mi padre. Sólo le explicamos a grandes rasgos nuestro plan al tipo, sin entrar en muchos detalles.
- ¿Estas seguro Shaoran?
- Claro, será sólo por un corto tiempo.
- Bien - aceptó no muy gustosa mi proposición de hacerle un cambio de imagen.
No es que no me gustara como estaba, sólo que si iba a conocer a la lacra con la que hacia tratos sucios no debía ser ella, es decir debía disfrazarse, si la veían en otro lugar podrían hacerle algo.
Llegamos al lugar y di un largo suspiro esperando que todo saliera bien.
Podía ver en Sakura un poco de nerviosismo, jugueteaba con sus manos mientras entrábamos.
Subimos por el elevador hasta el último piso y ella iba muy pegadita al tipo.
- Sakura.
- ¿Sí?
- Tranquila - le sonreí y ella sólo dio un largo suspiro.
La puerta del ascensor se abrió y ya me esperaba todas las miradas sobre mí. Era urgente mandar a darles un curso a las secretarias sobre lo que era la "discreción".
- Buenos días - saludé como solía hacerlo al llegar.
- Buenos días - fue el coro de voces chillonas de las secretarias. Rodé los ojos, éstas no cambiaban.
Caminamos rumbo a mi oficina, y como siempre ese trayecto de unos 60 pasos se me hacia enorme, pero esta vez no fui yo es centro de atención sino las dos personas que iban tras de mí.
SAKURA
Ya entendí, ya entendí, alguien allá arriba me odia y hace lo posible por avergonzarme hasta las últimas consecuencias. La mirada de todas esas mujeres estaban sobre mi y sobre Zeshin, esta bien tengo que agradecer que sólo tengo la mitad de atención pero no me gusta. Me gusta que me vean cuando hago un acto con mis mascotas o cuando actúo en una obra, no cuando camino.
El lugar es enorme, muy grande y de apariencia realmente elegante, me hace sentir pequeña. Shaoran camina adelante de nosotros con el porte de un rey. Rayos odio sentirme intimidada pero era porque recordé que ya había estado ahí, y me temía que la secretaria de la otra vez me reconociera pero afortunadamente no lo hizo, creo que estaba muy ocupada asesinándome con la mirada.
- Sakura, por aquí por favor - me llama el señor Li y me extiende la mano a unos pasos de una enorme puerta de madera que dice con letras enormes Vicepresidente Li.
Le doy la mano mientras él abre la puerta muy galante ¿qué le pasa?
Pero no le doy importancia porque escucho extraños sonidos tras de mí, volteo sólo un poco y veo quijadas caídas, ojos como platos, e incluso veo como una chica estruja un papel en sus manos y lo que más me llamó la atención fue que todos los pares de cejas estaban muy juntas.
¿Yo qué hice? antes de nada más entro a la oficina seguida de Zeshin.
- Siéntense por favor - ofrece él con una sonrisa.
Zeshin obedece y yo aprovecho para susurrarle al Señor Li - ¿qué le pasa?
Sólo me guiña un ojo - es para que la respeten.
- ¿Y por qué no habrían de hacerlo?
Antes de que me contestara alguien llamó a la puerta y pronto se asomó una cabeza por ella.
- Buenos días - saludo un joven de apariencia alegre.
- Yaichiro te presento a la señorita Sakura Kinomoto y al señor Hue.
SHAORAN
- Un placer - le sonríe coquetamente a Sakura.
Y ella sólo se sonroja levemente, tenía que hablar con mi secretario.
- Ellos van a estar un tiempo con nosotros.
- ¿Entiendo?
- La señorita Kinomoto será mi asistente personal y al señor Hue te agradecería que lo colocaras en una buena posición.
- Claro que sí - de preferencia lo más lejos posible. Obviamente ya había hablado con Yaichiro de ellos.
- Señor Hue ¿me acompaña? - pidió amablemente.
El tipo me observo con expresión neutra y luego a Sakura.
- Adelante, estaré bien - dijo ella y él asintió.
- Si me necesitas sólo llámame.
- Claro.
Ambos salieron y nos quedamos solos.
Ella observa todo con curiosidad infantil - tu oficina es muy bonita.
- Gracias.
Me siento frente a ella mientras me observa interesada, esperando a que diga algo.
Finalmente ella se decide a hablar - creo que no les caí muy bien a las chicas - dice con un mohín gracioso apuntando hacia afuera.
- Como te dije es para que te respeten.
- Y yo pregunté ¿por que no habrían de hacerlo?
- Bueno, al llamarte por tu nombre es obvio que tengo confianza en ti, no suelo llamar por su nombre a muchas personas.
- Vaya que soy afortunada - dijo irónica.
- Sí que lo eres.
- Supongo que traes muchas chicas a tu oficina.
- Sólo empresarias, ya sabes talentosas, hermosas, ricas y esas cosas - digo con una sonrisa.
Ella sólo rueda los ojos.
- Y cuál se supone que será mi trabajo.
- Estar conmigo por supuesto.
- Sólo estar contigo.
- Sip, serás como mi sombra a donde vaya tú irás. No sabemos cuando encontraremos al idiota que me quiere matar y en cuanto lo vea quiero que me lo digas.
- Entiendo.
- ¿Estas segura que puedes hacerlo?
- Claro que sí, puedo sentir la energía de las personas.
- ¿Cómo?
- No sé como explicarlo, pero es parecido a como tu puedes sentir frío o calor, sólo que yo puedo sentir cuando una energía es diferente a otra. Cada persona vive cosas diferentes, tiene sus propios pensamientos y emociones, todo eso va formando su energía.
- ¿En serio?
- Claro.
- ¿Y eso se puede aprender?
- Sí, con disciplina y ganas de hacerlo claro que se puede, todos tenemos el potencial sólo que en unos esta un poco más desarrollado que en otros.
- Espero que me pueda enseñar.
- Tal vez, si se porta bien.
- Sí claro - veo mi reloj - oh no.
- ¿Qué pasa?
- Tenemos que ver a mi padre y se nos hace tarde - con tanta charla casi lo olvide - vamos - me levanté y la jalé para que se apresurara.
- Tiene una reunión importante y quiero hablar con él antes - la saqué de la oficina y con paso rápido llegue a su oficina.
- Pero yo... - balbuceaba.
- Buenos días - antes de que pudiera decir algo estábamos dentro.
- Buenos días - dijo mi padre y se levantó al ver a mi acompañante.
- Buenos días - susurró Sakura.
- Sakura él es mi padre, Hien Li.
SAKURA
No terminan las sorpresas para mí, después de ser casi arrastrada a la oficina del padre de mi protegido, me encuentro con un señor de edad, pero bien conservado. Mirada fuerte y orgullosa pero también amable. Al hacer la presentación me dio la mano y con gusto la estreché.
Pude sentir su energía, era tan cálida y fuerte como la de su hijo. Pero la de Shaoran tenía algo más algo más… especial.
- Es un placer señorita Kinomoto. Ansiaba conocer a la chica que le dio un buen humor a Shaoran - me saca de mis pensamientos con semejante afirmación.
- Eh... digo ¿qué? - miro a Shaoran que sólo niega con la cabeza.
- Padre, ya te dije que es una amiga.
- Ahora ya les llaman así - comenta sonriendo y la verdad es que me sorprende, a pesar de su apariencia muy seria dice cosas como esas.
- Padre - le reprocha Shaoran.
Me pongo roja, pero de coraje. ¿Qué clase de locura les habrá dicho de mí?
Lo dicho, con Shaoran Li a mi lado mi reputación estaba bajo tierra. Tal vez por eso me veían con tanto odio las secretarias.
- Mi hijo me dijo que en poco tiempo te ganaste su confianza y ahora te quiere muy cerca de él - sonreí estúpidamente y asentí ¿qué se supone que dijera?
- Bienvenida a la familia - dijo extendiendo los brazos como si me fuera a abrazar.
- ¡Papá! - esta vez la voz de Shaoran se escuchaba más alterada.
- ¿Qué? La empresa es una gran familia – afirmó como si fuera lo más obvio del mundo.
- Gracias - alcancé a susurrar y finalmente me dio un breve abrazo.
- Es un buen chico - me susurró su padre al oído para después alejarse sonriendo.
Volví mi mirada a Shaoran y estaba rojo, muy rojo. Era la primera vez que lo veía así y se veía realmente gracioso, pero no sonreí porque estaba tratando de entender lo que sucedía.
- Espero que tu estancia en Hong Kong sea agradable y cualquier cosa que necesitas sólo dilo por favor - decía el señor Li con una sonrisa de oreja a oreja.
- Gracias.
- Hijo, por favor llévala a lugares bonitos. Aún tienes días de descanso y puedes aprovecharlos - le guiñó el ojo y el pobre Shaoran casi sacaba humo por las orejas, se veía muy incomodo.
- Señor Li - se escuchó por el altavoz del teléfono - los señores ya llegaron a la sala de juntas lo esperan.
- Gracias Lucy - contestó el padre de Shaoran.
- No es necesario que entres a la reunión.
Shaoran finalmente volvió a su color original y se puso serio - no lo haré, sólo saludaré a todos al salir, si no te molesta.
- Claro que no, si quieres puedes llevar a esta linda señorita para que la vayan conociendo ya que trabajaran juntos.
- En eso mismo pensaba.
- Bien, me retiro. Un placer - me dice - siéntese como en casa, ahora con su permiso me retiro.
El señor sale por otra puerta.
Y yo me quedo sin habla, jamás hubiera imaginado que su padre fuera tan...
- impredecible - dice el señor Li de pronto.
- ¿cómo?
- Pensaba que mi padre en ocasiones es impredecible. Disculpa si te incomodó, es sólo que mi padre esta obsesionado con la idea de casarme pronto. Y como nunca le presento a chicas, creo que se ha ilusionado de más contigo - me mira y me sonríe de manera... ¿coqueta?
No, creo que no dormí bien, ya veo sonrisas coquetas en los labios del señor Li.
- Tal vez sea lo mejor.
- ¿Qué?
-Hacernos pasar por novios, así no verían tan extraño que estemos tanto tiempo juntos, es un plan perfecto.
- ¿Eh...? no lo creo.
- ¿Qué tiene de malo? ¿tanto te molesta la idea de que nos vean como novios?
- Yo... no, digo si. Yo jamás sería novia de alguien como tú.
Levanta una ceja algo molesto.
- ¿Por qué no? - se me acerca y yo doy un paso atrás casi inconcientemente.
- Shaoran, eres un chico rico y yo una gitana, no puede haber nada entre nosotros.
- ¿Por qué no? - se acerca más y de nuevo doy unos pasos atrás.
- Porque somos de mundos diferentes - dije como si fuera lo más obvio del mundo.
- Es una pésima excusa, sólo dime que no te gusto - se acerca más y no tengo a donde huir estoy de espaldas contra la pared.
- Claro que no - digo decidida sosteniéndole la mirada.
- Ni siquiera un poco - dice esta vez con voz suave y jugando con uno de mis mechones.
- Ni... un... poco - me cuesta hablar ¿qué me pasa?
Me sonríe como si me hubiera pillado y se acerca a mí más y más.
Lo único que sé, es que mi corazón comienza a acelerarse, junto como lo hace cuando Yue me va a besar, pero no, eso no puede ser.
Repentinamente se aleja y me sonríe - vamos, esperaremos a que salgan y entonces te los presentaré y podrás sentir su energía y si es alguno de ellos pondremos manos a la obra - dice como si lo que acababa de pasar, simplemente no sucedió.
- Sí - este hombre siempre me sorprende. Pero no paso nada, así que Sakura tranquilízate.
Lo sigo de camino a su oficina y de nuevo siento como las malas vibras llegan hasta mí, creo que varias secretarias me quieren ver bajo tierra.
¿Cómo me metí en esto?
Ah, cierto.
Se me ocurrió ser buena samaritana y salvarle la vida a este chico. Incluso las cosas que quiero hacer bien me salen mal.
En fin, llegamos de nuevo a la oficina y esta vez me ubico frente a la enorme ventana. El paisaje es muy diferente al que acostumbro ver, los árboles reemplazados por edificios, las plantas por aceras y autos y las hormigas por personas. Era una verdadera jungla de concreto.
- ¿Te gusta la vista?
- No tanto, he visto paisajes más hermosos adoro la naturaleza.
- ¿Te gusta mucho tu vida? - se colocó a mi lado.
- Por supuesto que sí, no la dejaría por nada.
- Ni ¿por nadie? - creí escuchar, lo dijo muy bajito así que no estoy segura.
- ¿Disculpa?
- Olvídalo, ahora ¿que te gustaría hacer? mañana nos daremos un día libre.
- Pero...
- No te preocupes no se atreverán a hacernos nada aquí.
- ¿Estas seguro?
- Claro, confía en mí.
- En realidad no tengo opción.
- Eso es totalmente cierto.
No tenía opción, si quería sobrevivir en esa jungla de asfalto tenía que confiar en él y por una extraña razón sabía que se estaba vengando de lo que pasó en el bosque, sólo que corríamos más peligro que ser picados por una hormiga.
- Ya sé que haremos – dijo de pronto con una cara de estar planeando algo.
- ¿Qué?
- Te debo una cena y es el momento ideal para pagar mi deuda.
- No es necesario…
- Soy un hombre y cumplo con mi palabra. ¿Qué dices? - me sonríe y no puedo negarme.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
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Cerca un enorme caldero hirviente del que surgen columnas de humo de todos colores, una chica se mueve alrededor haciendo movimientos raros murmurando confusos conjuros, mientras hecha al caldero un extraño espécimen de color oscuro. Habla y habla clamando venganza y de sus labios surge algo así:
- pagarás todo lo que me haz hecho sufrir Yoalitzin ja, ja ja - ríe a carcajadas mientras goza con el sufrimiento de una pobre seudo autora.
Esta es mi versión de los hechos, en verdad lamento la tardanza, pero como si de un hechizo de venganza se tratase, he pasado por una larga lista de obstáculos para actualizar pronto. Y yo ya estoy sospechando de cierta gitana a la que he hecho sufrir sólo un poco, de Daidouji no sospecho mucho porque esta muy ocupada por ahora aunque esta en mi lista de sospechosas. Pero si de son ustedes chicas sólo les puedo asegurar que – cruzo los dedos por la espalda – ha pasado lo peor todo valdrá la pena, lo aseguro.
Lo siento debía culpar a alguien para sentirme menos mal por tardar tanto, pero es cierto he tenido MUCHOS inconvenientes.
Pero siempre me hace feliz recibir sus comentarios, MIL gracias por su apoyo.
- Johanna-Ikari
- Beatriz Ventura
- DragonHead – déjame tu correo plis.
- gabyhyatt
- Celina Sosa
- Valentina
- KibumiWong
- belen
- Rosh bernal
- Ixtab-chan
- darthmocy
- Tamara
- sana chan
Tengo que irme nos leemos pronto.
Saludos.
Yoalitzin
