N/A: ¡Hola!

Pensaba actualizar el lunes, pero el domingo me enfermé de la garganta y casi muero. Hoy ya estoy bien (o, mejor dicho: no tan mal).

En fin. Review-Talk abajo.

Advertencias de éste chap: alguna insinuación de intento de suicidio, y lenguaje vulgar -aunque no de forma exagerada. Y, eh...sé que a algunas personas le tienen algo de tirria a Kikyô. Y si eres una de ellas, yo um...lamento éste capítulo.

(Pero no todo es como parece)

-(No me odien. Todo mejorará)

(...aunque no pronto).

DISCLAIMER: Inuyasha no es de mi autoría.


SOMBRAS

..

.

.

Capítulo: Catorce

Kagome despertó en medio de un potente malestar.

Con los ojos cansados y reticentes a abrirse, realizó un esfuerzo en discernir cuál era o a qué se parecía la sensación, pero no lo descubrió hasta notar un sabor amargo subiéndole por la garganta: nauseas. Su estómago se contrajo y ella se preocupó ¿qué podría vomitar una persona que no comía?

De pronto abrió en par los ojos, no por la curiosidad sino porque dos objetos filosos rasgaron las paredes de su garganta, estimulando su nervio vagal y empujándola a vomitar con cada arcada.

"Tomaste demasiadas" distinguió un tinte severo en la voz de quien, ella supuso, era Inuyasha.

Cuando acabó de vomitar el líquido blanco y amargo, pudo ascender la vista para cerciorarse de que, efectivamente, era el medio demonio quien se le dirigía. Con la visión borrosa, ella apartó los ojos de él y se apoyó sobre el WC -que apenas descubrió cerca de su cara- y limpió su boca con la mano antes de hablar.

"No sé qué de qué hablas"

Inuyasha siseó "No sé en qué momento de la madrugada lo hiciste..., pero éste frasco" el que le arrojaba ahora a los pies, sospechó ella. Sus pastillas para dormir "estaba en tus manos ésta mañana"

Nerviosa, Kagome puso su mente sobre las posibles explicaciones que podía darle para no hacer de la situación un lío más grande. Aunque ella tenía claro cuáles habían sido sus intenciones, aún si no recordaba haberlo hecho de forma consciente. Y eran escabrosas, a decir menos.

"Fue…fue porque me sentía mal" farfulló temerosa "Yo te dije hace tiempo que las pastillas mejoraban la salud de la gente"

Oh, por suerte, había sido el ignorante de Inuyasha, y no su madre, quien presenciaba semejante situación.

Pero él la levantó sin cuidado del suelo, aún furioso "También me contaste sobre las sobredosis, ¿recuerdas eso? Cuando te dije que me dieras más para calmar el dolor, y tú me dijiste que podía ser peligroso"

Con desprecio, él aprisionó su huesuda muñeca entre los dedos y la arrastró hasta su cuarto, en donde ella fue arrojada al colchón para contemplar al híbrido ir de un lado a otro como animal enjaulado dentro de su pequeña pieza. Kagome entendió que, quizás, habría sido menos peor que fuese su mamá la enterada del percance.

"¿Qué hay de tu madre, tu familia?" él le preguntó con el aliento agitado, sin mirarla "¿Y la gente que puede morir por tu falta de cooperación en mi época? ¿Te importa así de poco?"

"Sí, así de poco" claro que sí. Kagome cubrió sus ojos con sus palmas y aspiró, cansada de pensar en los demás, de correr de aquí a allá intentando salvar vidas que irremediablemente al final iban a extinguirse, ansiando hacerse querer y ser reconocida por gente que la veía apenas como una cosa que podía detectar perlas mágicas. "Hace tiempo que me cansé de las causas perdidas" concluyó.

"¡Estás llena de mierda!"

"Tú eres un idiota" susurró ella con sueño y se recostó sobre su cama caliente, refugiándose en ella "Te puedo explicar tendidamente por horas y tú seguirás sin tener ni idea, ¿sabes?...La muerte, antes o después y pase lo que pase, es el final inevitable" y dicho eso, el adormecimiento le mandó a posicionarse para volver a dormir. Pero, entonces, el relajamiento de sus músculos le permitió notar una sensación inexplicable sobre su piel. Una extraña comenzón...

Kagome se movió hasta quedar sentada en la cama y frunció el ceño, alejando la tela de su pecho y mirando dentro de la camisa, al instante sintiéndose palidecer.

"Ayer...¿a qué hora llegué?"

El rostro iracundo de Inuyasha pasó a ensombrecerse de repente.

"Tarde"

Kagome imaginó que su expresión tuvo que desfigurarse, pues el hanyô se hincó a su nivel y se le dirigió con algo parecido a la preocupación. Y si Inuyasha se comportaba así...entonces la cosa pintaba muy mal.

"Kagome, tranquila…"

¿Cómo es que las personas pedían cosas ridículas en momentos desesperantes?

Imposible. No podía estar tranquila.

Kagome sacudió la cabeza antes de apartarlo con las manos y correr con la garganta basta de nudos y el cuerpo estremecido. Con prisa enloquecida, se hubo de encerrar en el cuarto de baño y apresurarse a elevar su camisa para revisarse en el espejo y hallar allí, sobre la piel de su garganta y de sus pechos, suaves pero visibles moretones.

Y es que, propensa a amoratarse debido a su falta de hierro desde hace años, a veces en su piel quedaban rastros hasta de simples toques, o piquetes de insectos, o golpes, o fuertes roces contra los objetos, o caídas, pero lo de ahora...sin duda eran marcas de la boca de alguien.

Disgustada, Kagome no quiso revisar más pruebas. Reintegró la camisa a su cuerpo y regresó serenamente a su pieza, ignorando sin intención a un turbado Inuyasha.

"¿Estás bien?"

"No"

"Kagome…"

"Déjalo, ya sé que me lo merezco. Me bañaré y haré mi maleta para irnos al Sengoku" ella comenzó a actuar sobre eso, sacando una mochila vacía del ropero y empezando a llenarla de ropa y demás objetos.

Inuyasha prefirió observar el suelo, sin emitir sonido.

¿Cómo iba a decirle...?

No había modo, ella lo odiaría. Y él no quería que lo odiara...más.

Mierda, ¿por qué se permitió ser tan estúpido?

"Ya regreso, serán unos minutos" ella dijo.

Él la observó cerrar su maleta, y con ropa en mano salir de la habitación para ir donde la tina. Por fortuna, ella terminó en un lapso corto y volvió vestida con ropa de su hermano, lista para irse.

..

.

.

El camino fue asquerosamente incómodo.

Al llegar al pasado, Inuyasha de alguna forma supo que la situación empezaría a tomar peor forma. Un aroma conocido se instalaba en el viento. Mientras ofrecía de forma distraída su mano derecha para ayudar a Kagome a subir, estuvo atento a lo que los rodeaba…porque el instinto le hizo sospechar que el ambiente se agravaría en cuestión de minutos.

"Suéltame" al ver a Kagome seria, esperando la liberación de su mano, él se alejó apenado.

"Camina"

Kagome se movía lento atrás de él, rendida y sofocada después de lo de hace minutos. Y notar que Inuyasha parecía poco conmovido por su estado la derrumbaba de modo progresivo, pero imperceptible. Al ir con cabeza gacha, ella se dio cuenta de que él había parado su andar sólo hasta que su frente golpéo contra su masculina espalda.

¿Qué pasaba?

"Kikyô…" él murmuró.

¿Kikyô?

La poca energía de Kagome se disipó. Cuando ese nombre salía de esa boca, el peso de ser la reencarnación se le venía encima.

Planeó desentenderse y continuar por el camino, pero apenas Inuyasha dejó de taparle el panorama, ella quedó disponible para ver lo que delante de ellos se erguía.

La ojos furiosos de Kikyô sobre ella la hicieron trastabillar.

"¿Esto tiene…" Sango, quien hasta el momento fue inadvertida al lado de la no-muerta, lucía como si también tuviese dificultades para manejar su sorpresa "¿Esto tiene algo que ver contigo, Inuyasha? Ella…apareció en la cabaña"

"Pero…el trato-"

"Oh, bueno, decidí cumplir con mi parte por anticipado" Izuko interrumpió, haciéndose visible de entre los árboles. Se rió por lo bajo de la anonadada expresión de Inuyasha -hasta que el asombró también lo alcanzó al aspirar el aire "Woo, esto es mejor de lo que imaginé. Me sorprendes, Inuyasha. ¿Sabes? no pensé que te follarías tan apresuradamente a la mujer que dices odiar"

"¡Cierra la puta boca!" ordenó el otro, aunque casi sin voz.

"Vaya, pero si la pobre Kagome pone esa cara horrorizada ¿cómo es que jodieron? Acaso-"

"¡CÁLLATE!"

Si bien Inuyasha corrió hacia Izuko dispuesto a asestar sus garras sobre él, un sollozo femenino lo dejó a medio camino. Desesperado y con la garganta de pronto cerrada, él miró a la mujer a quien había fallado de nueva cuenta: Kikyô.

"Inuyasha, ¿tú…" Kikyô gimió, con el cuerpo temblándole de ira. Parecía un deja-vú; una repetición del día en que se dio su primera resurrección, la misma furia, la misma escena. Sólo las palabras eran distintas, y peores "lo hiciste? Ella nos mató, ¡me mató! y tú-"

"¡Fue un error!"

Un error. "¿Entonces sí..." Kagome, presa de un mareo insufrible, casi cayó de rodillas "fuiste...tú?, eres…e-eres un…"

"¡No!" Inuyasha se oía exasperado. Tendría que estarlo, pensó Kagome; porque su amadísima Kikyô estaba enterándose bien de su...error "¡Me detuve, yo-!"

"¿Por-por qué me...?..., tú ¿a-al menos sabes…? " le fue imposible terminar. Con temor a desfallecer enfrente de sus enemigos, se agachó lentamente y sostuvo su cabeza entre sus frías manos. Poco a poco su sentido auditivo disminuía, los sonidos eran mínimos aunque perceptibles todavía…

"Ouu, Kagome" Izuko la nombró, dijo otras cosas inentendibles que se relacionaban con Kikyô y con pagar cuentas. No supo bien.

El familiar ruido de la cuerda de un arco en tensión la alarmó. Ella intentó recuperarse, con escaso éxito.

"Dejaste morir a personas inocentes por celos" pudo escuchar a Kikyô. O quizás creyó hacerlo "No hay modo de que seas una sacerdotisa, niña, ni siquiera creo que seas mi reencarnación, o la de alguien que valga la pena"

"¡Kikyô, NO!"

"Tranquilo, Inuyasha, expiaré sus pecados matándola y enviándola al infierno"

Aquella cuerda se estiró más. Kagome quedó quieta, esperando oír más reacción en Inuyasha. Una que siguió sin aparecer. Claro, ¿qué coño esperaba?, se reclamó la ingenuidad. Así tenía que ser. Así había sido siempre. Él podía permitirle a Kikyô cualquier maldita cosa. Sí, incluso matar a una mujer con la que hace apenas unas horas había tenido sexo -y ni siquiera consensual .

Kagome sintió la sangre subírsele al rostro, sus dedos helados tensionársele. Fue una rabia tan similar al odio, que ella pensó que su alma partiría del mundo en un estado totalmente corrompido que, por definitiva, la destinaría al peor de los infiernos.

Luego percibió la resonancia de una flecha deslizarse por el aire. Ella se mantuvo fija en el suelo, cubriendo su mohín dolido con las manos y su cabello húmedo.

Rezó una oración corta, implorando ir a donde su padre.

Sango gritó su nombre.

Y Kagome, en lugar de sentir el esperado impacto de aquella flecha decisiva, fue lanzada por los aires hasta golpear el suelo.


N/A: ¿Alguien tiene idea de qué puede estar pasando? ¿De dónde salió Kikyô? ¿Vamos otra vez en retroceso?

Como sea. El próximo resolverá un par de cosas y complicará otras.

Ya fuera del tema, he querido pedirles desde hace mucho por recomendaciones de libros/fanfics y música (yo éstos días he estado escuchando a Lana y a Portishead, y...me pregunto si necesito cosas más prendidillas para escuchar (? ). Y hace no mucho leí un fic de Harry Potter aquí en fanfiction que me gustó bastante, ¿por qué? Porque era puro y torturoso angst (Eden, creo que se llama. No recuerdo el autor). Si ustedes tienen fics de angst o horror favoritos o que consideran buenos, avísenme!

Oh, sobre los reviews: les agradezco muchísimo a todas sus comentarios. Veo que me felicitaron varias por lo de la Uni, y oww, en serio gracias. Espero que a ustedes también les vaya muy bien en todos sus proyectos.

Guest: ¡Ni lo digas! Gracias a ti por hacerme saber que aún estas aquí, es un gran apoyo que siempre aprecio un montón. caliu: Yo también sentiría pena por él pero...nah, se esfuerza demasiado en ser lo más desagradable que puede y no ve más allá de sí mismo. Y ¡si! Esto apenas va a poco más de la mitad, lol. Hay cosas más fuertes por venir. Gracias por los saludos, el review y todo! ScarletSide: Kagome está llena de un misterio que nunca tuvo en el canon, lo sé jaja. Sobre IY, see, debería aceptarlo...pero si no lo hizo cuando todo era más fácil, ahora es aun menos probable. Y ooh, no me des las gracias por actualizar, yo te agradezco a ti que aún me leas. Saludillos y que estés super bien! Jazmín L: Encuentro que la actitud de IY es algo típica entre los de su género cuando se sienten rechazados. Hacen una gimnasia mental increíble para justificar su resentimiento, lol. ¡Te agradezco un montón que leas comentes aún! :) Hikari Taisho: Yo soy quien debe agradecer que ustedes aún presten atención. ¡En serio muchas gracias! Sobre lo del prometido...hay algo curioso en ese punto de la historia, pero haría spoiler si lo digo ahora jaja. Lady-Shine: Me ha pasado, lol. Veo el primer siete o seis y pienso "Um, ya voy a empezar a bajar. Pues ya no me esfuerzo" -lo odio. ¿Leer este fic siempre? y ¿Qué te encanta? Aish, ¡haces que te ame! Tú siempre diciendo cosas tan ~loveables~, de gran apoyo moral...-y pervertidas, lol, ¡mujer, como está eso de que quieres que Inuyasha te haga ESO a ti! (Pero no te culpo. No te culpo ni un poco). rogue85: ¡GRACIAS! y que gusto que sigas por aquí, yo aún espero por el longfic de '¿Cómo le digo?' -porque amo ese oneshot. KaterineC: entiendo eso de -guardar algo para que a continuación la pc muera- muy bien. Me ha pasado infinidad de veces, xD. Muchas gracias por volver, lo aprecio no sabes cuánto. Lo de "todo es tan difícil, me gusta" me hizo reír, lol, ¡es genial! Y ¿eres de Colombia? ¡asdfgh, me encanta ése país! Nunca he estado ahí, pero ~algún día. Gracias por todo, de nuevo! Saludos!

¡Saludos a toda/os y que estén muy bien! ¡Hasta el próximo!