Epilogo
Bella y Edward se casaron en casa de Edward una semana después. Bella llevaba un vestido azul pálido y Edward dejó a todas las mujeres de la sala sin aliento con su esmoquin.
Estaban de pie en el segundo escalón de las escaleras empezando por abajo, mirando a los invitados para que, según Bella, todos pudieran ver lo felices que eran.
Emmett llevó al juez. Un hombre mayor y rechoncho que a Bella le recordaba a Mickey Rooney.
—Estamos aquí reunidos —dijo solemnemente—, para unir a este nombre y a esta mujer en sagrado matrimonio. Se comprometen el uno al otro con su amor mutuo y con el bebé que personificará lo mejor de cada uno. Hoy se crea una nueva familia y el mundo es mejor por ello.
—Ahora somos una familia de verdad —susurró Bella.
—Sí —contestó Edward—. Y siempre lo seremos.
La expectación que Bella llevaba notando toda la mañana en su panza se convirtió en algo mucho más excitante, y se sintió feliz de que Edward estuviera dándole la mano cuando sintió el primer dolor. Le temblaron las rodillas y él la agarró con rapidez.
—¿Estás bien? —susurró Edward.
Bella asintió y luego miró al juez. Cuando llegó el momento de los votos, ella le agarró las manos a Edward con fuerza. Él la miró a los ojos en busca de algún signo de indecisión y, sin embargo, la vio mirando hacia abajo, hacia la pequeña cascada de agua en miniatura que caía por los escalones.
—Su señoría —le dijo Edward al juez—. ¿Cree que podríamos darnos prisa? Creo que vamos a tener un bebé.
Por la excitación, Bella dijo «sí, quiero» dos veces. Tras ser declarados marido y mujer, Edward le dio la mano al juez, a Sam, a Emmett y a Dan y observó cómo Bella se dirigía hacia la puerta abrazando a sus amigos.
—Pasadlo bien —dijo ella mientras salía—. Os llamaremos más tarde. Guárdame un trozo de tarta y una botella de champán.
Se metió en la limusina y el señor Uley los llevó al hospital, donde nació Renesmee Carlie.
Edward se sentó junto a la cama y llamó a los invitados de la boda para darles las noticias.
—Parece que nos estamos perdiendo una gran fiesta —le dijo a Bella con una sonrisa.
—No importa. Yo me lo estoy pasando muy bien aquí.
Bella se llevó a Nessie al pecho por primera vez y ella mordió su pezón como una profesional.
Edward le dio un beso a Bella y luego otro a su hija.
—Parece que esto de la paternidad vaya a ser duro a veces.
—Lo sé —dijo Bella—, pero merece la pena trabajar para conseguir lo que se desea.
—Incluso así estamos destinados a cometer algún error que otro. Quizá incluso algunos difíciles de perdonar.
Bella asintió. Sabía que estaba hablando de sus padres.
—Me siento muy feliz hoy —dijo ella—. Creo que ahora podría perdonar casi todo. Quizá sea el momento de que empecemos de nuevo.
—Si nos mantenemos unidos, podremos conseguirlo todo. Me gustaría tener más hijos contigo, Bella. Una casa llena, si estás dispuesta.
Ella lo pensó por un momento y luego sonrió.
—¿Llamo al doctor Bentley?
Edward se rió y volvió a besarla, acariciándole el pecho con los dedos.
—La tecnología es algo maravilloso, cariño. Pero, la próxima vez, me gustaría hacerlo a la manera tradicional.ç
N.A: Ahora si ya no hay mas, este es el final de esta linda historia, que espero les haya gustado. Nos vemos pronto con un nuevo proyecto.
