Kimikolan

Géneros: Acción/Aventura/Fantasía/Humor

Rated: K

Sinopsis: Una inquieta joven, llamada Kimikolan, a la que no le gusta estar sometida a las tradiciones en la que vive, descubre que a su anciano padre lo mandan a alistarse al ejército porque Heylin han invadido a China. En un acto desinteresado y lleno de valor, Kimikolan se disfraza de hombre y reemplaza a su padre en el ejército. Se entrena con un divertido grupo de guerreros, bajo la guardia del dragoncito Dojo. Pero Kimikolan necesitará algo más que el agudo ingenio de Dojo para derrotar al despiadado jefe de los Heylin, Chase Young. Buscando la fuerza en el interior de su corazón, Kimikolan, se convertirá en un valiente soldado, que llevará a su pueblo a la victoria y devolverá el honor a su familia.

¿Por qué?: Mulan es mí película de Disney favorita de todos los tiempos por culpa de Duelo Xiaolin y por mí actitud feminista así como su protagonista, quien es la princesa de Disney que más me cae por no sentarse a esperar a su príncipe azul y resuelve sus problemas ella sola. Para cualquier autor que ha visto Xiaolin Showdown y Mulan no resiste el desafío de crear esta parodia. Kimiko es muy cercana en personalidad a Mulan no tuvimos que cambiarle mucho. Casi todos los personajes se parecían, solo nos preocupamos de meter el elemento Xiaolin. Y eso que yo me vi la película china en carne y hueso, (¿por qué todas las películas chinas tienen que tener un final triste?). Yo tan solo espero que esta escena sea de su agrado, es una de mis favoritas. Los dejo para su deleite. ¿Comentarios?

Cast:

Kimiko Tohomiko como Fa Mulan

Dojo como Mushu

Raimundo Pedrosa como Li Shang

Omi como Yao

Jermaine Marsden como Ling

Clay Bailey como Chien-Po

Maestro Monje Guan como Chi Fu

Chase Young como Shan Yu


El sol irradiaba sus rayos en el campamento de los jóvenes reclutas chinos. Era un bello día. Todos puestos en fila. Se aparta del resto. En las faldas de una colina vecina al campamento se monta una pequeña tienda. Kimikolan dormía perezosamente bajo su sábana. Dojo, su guardián protector, irrumpe esta escena tan conmovedora y tranquila. Y como no tiene al grillito para usarlo como despertador, tiene que despertarla con su melodiosa voz:

-¡A despertarse bella durmiente, ya salió el sol! –clamó Dojo, Kimikolan se dio la media vuelta de mala gana; Dojo agarra la sábana y la enrolla, haciéndola a un lado, a ver si con el frío la despierta-, te tienes que levantar, recuerda que hoy es tu primer día de entrenamiento –Kimikolan se levanta, Dojo con unos palitos chinos (posiblemente los palillos mágicos) coge una porción de arroz chino y se lo mete a la boca de la chica-. Nada de hablar, tienes que escuchar a tu profesor y sin peleas. Sé buena con los otros chicos, a menos que, por supuesto, ellos quieran golpearte y tú tienes que devolverles el golpe –Kimikolan tragó con dureza, Dojo no desaprovechó el tiempo en meterle el bocado en la boca.

-Pero yo no quiero golpear a nadie –farfulló Kimikolan.

-¡No hables con la boca llena, es de mala educación! –sermoneó-. Ahora quiero ver tu cara de guerra –Kimikolan se quedó mirando a Dojo, aún con las mejillas cargadas de comida-, bah, no asustas ni a mis pantuflas de conejo, ¡vamos asústame, chica! –lo animó. Kimikolan tragó, tomó una bocanada de aire y dejó escapar un rugido enredado en sus dientes. Dojo salió rebotando:

-¡Ja, esa es la buena, de eso estoy hablando!... –Dojo dio un pequeño brinco encima de la rodilla de Kimikolan y rebotó a su pelo, ayudándola con su moño mientras ella se vestía-, ahora sal y haz que me sienta orgulloso –dijo con entusiasmo Dojo. Antes que la chica le pudiera responder. El caballo se puso como loco y empezó a relinchar, colando su cabeza en la tienda.

-¡¿Cómo qué la tropa ya se fue?!

-¡¿Qué ya qué?! –los ojos de la chica salieron rebotando por la cuenca de sus órbitas. Ella se terminó de vestir y salió disparada como flecha hacia el campo de entrenamiento con el resto de los soldados, calzándose sus zapatillas de artes marciales todavía. Dojo se enjuagó las lágrimas:

-Mi pequeñita salió acabar con los malos.

Kimikolan se reencontró con aquel trío maravilla, por decirlo de alguna manera, que fueron los que la molestaron en el día anterior. El calvito y enanito, con un genio de mil demonios, y con ego más grande que su cabeza amarilla; el flaco y alto, con un humor de mal gusto y un pelo bastante feo; y por supuesto, el grandulón y musculoso, con un sombrero ridículo texano en medio de esta historia china.

-Hola Chucky Choo*, ¿tienes hambre?

-Sí, porque voy a hacer una ensalada contigo –gruñó Omi, chocando laos puños. Kimikolan se echó para atrás. Pero para su salvación, el capitán al mando de esta indisciplinada línea de soldados llegó a imponer orden. Al oír que los llamaban "soldados", todos se inflaron de pavor y se alistaron en una perfecta línea recta. El capitán, un tipo bien parecido, de ojos verdes brillantes y cabello chocolate se acercó a sus soldados para explicarles las reglas.

-A partir de cada mañana, despertarse con el viento, mis soldados –tomó su arco y flecha, del fic de Arcade of Fire, y se quitó su camisa. Kimikolan se hizo la loca como si fuera muy natural para ella, pero la verdad es que estaba muy impactada porque era la primera vez que veía a un hombre sin camisa, y eso es un ultraje para la época dónde vive. Bueno, yo... yo me salgo de eso. Se limitó a seguir escuchando las instrucciones.

-Cualquier que no escuche responderá ante mí…

-Oh, estoy asustado.

-¡OMI! –Raimundo apuntó la flecha al pecho de Omi, todos retrocedieron casi en sincronía, dejando al pobrecito al frente. El chico estaba en estado de shock pero antes de darse cuenta la flecha tocó la parte superior de un tronco que mínimo tendría que medir veinte pies-. Gracias por hacerte voluntario, ve y trae la flecha –Omi hizo una reverencia con mucho sarcasmo.

-Iré por la flecha, patata –creo que intentó decir "papanatas". Omi suspiró con calma, justo cuando estaba por subir. Raimundo lo detuvo.

-Espera, bola de queso, te faltó algo importante –Raimundo se aclaró la garganta con la esperanza que el consejero Guan le tomara la palabra de sus acciones. Kimikolan estaba confundida y sorprendida al unísono, de lo poco profesional que era, pero aliviada. Tomó como dos piezas de metal que eran unos pesos, los deslizó por los brazos de Omi a medida que iba explicándoles a sus soldados-. Esto representa la disciplina y esta la fuerza, ustedes necesitan ambas para llegar a la flecha… –los brazos de Omi se desplomaron a la tierra del peso. Jermaine se rió de su propio compañero. Kimikolan se limitó a mirar. Omi encontró una manera de incorporarse. Se quedó mirando el enorme tronco. Tragó saliva y comenzó a escalar, clavando los dientes en la corteza. Mala suerte, no llegó a alcanzar ni un pie. Los otros lo imitaron. Jermaine se estrelló contra la tierra dura. Clay se cayó accidentalmente. El árbol no pudo lidiar con su peso. Kimikolan se cayó por su propio peso. Caminó a la fila, sobándose el traserito. Raimundo se frotó la parte posterior de su cuello, consternado:

-Hay un largo camino que recorrer… –se dijo a sí mismo, mirando hacia abajo. Repartió a cada hombre y a Kimikolan unas barras de madera. Kimiko no atrapó la suya. Sino Omi, la empujó al suelo una vez que la obtuvo en su poder. Y como este corto está basado en una pieza animada, es decir, hay canciones así que prestad atención:

¡Hoy la lucha empieza!

¡Esa es la misión!

Bueno, con las barras zumbó al aire dos cántaros vacíos, creí que iba a hacer malabares, pero me equivoqué, los destruyó con un golpecito. Exclamaciones sonaron por todas partes porque era la primera vez que veían eso y querían imitarlo algún día. Claro, el grupito de Omi solo fanfarroneaba de su habilidad. Raimundo le dejó una oportunidad al resto. Como todo el mundo asumió una posición de combate, Jermaine disimuladamente metió por las ropas de Kimikolan, en la retaguardia, un escarabajo. Kimikolan comenzó a sacudirse como loca ya que sentía que algo se le estaba moviendo por el cuerpo y no podía sacárselo porque iban a descubrir que era una niña, por lo que empezó a saltar salvajemente, porque es mejor que pensaran que estaba chiflada a que era una chica, eso incluía golpear todo su alrededor.

¡Niñas me mandaron! ¡Para tal acción!

Raimundo se dio cuenta, obvio, del desorden allá atrás y fue a ver qué pasaba. Kimikolan accidentalmente trató de golpear su estómago, afortunadamente el capitán lo esquivó con sus reflejos de Bruce Lee, de tanto sacudón el escarabajo salió disparado, Raimundo le quitó el bastón con furia y la levantó del cuello de la camisa:

¡Esa es la chusma peor que he visto aquí ¡Entenderán lo que es virtud!

Hombres fuerte, de acción.

Serán hoy

Dojo se contenía desde lo alto de la colina de no caerle a palo a Raimundo porque sino iba a descubrir a la chica.

Mantener la calma

En la tempestad

La próxima prueba era tiro al arco, debían flechar unas frutas justo en el centro de unas dianas marcadas en el árbol. Todos intentaron acertar, pero fallaron. Kimikolan no tenía ni idea de cómo iba a ser su suerte si nunca había tirado una flecha y lo demás lo hicieron espantoso, Dojo, escondido en su bolso pegó una manzana en la flecha. Demasiada lenta. El capitán estaba a su lado y era imposible no ver a la manzana en la flecha. Qué horror. Ella solo se pudo reír en aquel ambiente de tensión.

Siempre en equilibrio

Y en vencer pensar...

El ejercicio siguiente era coordinación y equilibrio, un cubo de agua encima de la cabeza mientras sostenían una vara para esquivar las piedras, Omi y su pandilla veían esto como una oportunidad para reírse de Kimikolan y disfrutaron apedrearla. No pudo esquivar ni una piedra por más que jalaba de un lado a otro, el cubo terminó empapándola.

Son patéticos

Escuálidos

Nunca entiende qué pasó

Hombres fuertes, de acción

Serán hoy

Una serie de ejercicios que consistía en pescar con la mano desnuda los peces del río, pues que la comida en esa ocasión debían conseguirla en ellos mismos. Nuestra heroína no tuvo tanta suerte en esta oportunidad porque en vez de atrapar un pez, atrapó un pie... El de Omi. El chico burbujeaba sorprendido mientras la miraba. Kimikolan sonrió y "le devolvió con delicadeza su pie". Correr por un campo dinámico mientras lanzaban llamaradas de fuego, en este ángulo tenemos a Omi, Clay y Jermaine corriendo más rápido que el correcaminos, Kimikolan en esa ocasión nos estaba ayudando a crear las flemas, Omi tropieza en medio del recorrido y una le roza el traserito. Omi sale saltando como una comiquita. Jermaine intentar partir con la cabeza un bloque... de cemento, no sé... con unos cuarenta y cinco centímetros de grueso con la cabeza, no lo culpo de perder varios dientes en el intento. En otra parte, el capitán Raimundo lanza directo al tronco... Ojalá para ella fuera a la clínica, a Kimikolan en un combate cuerpo a cuerpo. Fue desastroso. Kimikolan retrocedió y se protegía la cara por temor que la golpeara y justamente el moretón fue en el ojo. Dojo la anima a levantarse y seguir peleando. Clay va saltando por unos troncos en el camino, con mucho miedo, de caerse y finalmente... por no ser tan rápido... los demás tropiezan con él y se caen en el río.

No puedo casi respirar

Solo pido despedirme

En deportes siempre fue una decepción

Del miedo los va a matar

Que no vaya a descubrirme

¡Ojalá supiera yo de natación!

La siguiente prueba era tratar de acertar a un muñeco vestido como el abominable Chase Young en el centro de una diana en el piso, derribándolo con cañones. Apenas Kimikolan prendió el cañón, Jermaine vino y saboteó a la chica, el cohete salió disparado a la tienda de Guan. Por suerte estaba afuera, para su tranquilidad. Qué horror estos primeros meses, ya el capitán estaba perdiendo la paciencia.

¡Vencer!

Debemos ser tan cautelosos como los torrentes

¡Vencer!

¡Y con la fuerza de un gran tifón!

¡Vencer!

¡Violentos como el fuego ardiente!

Cumpliendo muy misteriosos la misión

Cada hombre cargaba una barra de bambú que sostenía a cada extremo una masa muy pesada, empero, como no estamos en física me limito a decir que podría ser el contenido de esas bolsitas. El consejero Guan, el muy tramposo, montado a caballo informó al capitán que Kimikolan estaba muy atrás. Aparentemente "Chucky Choo" era el peor alumno que ha tenido el ejército durante años. La chica se derrumbó, sin más energía para seguir en esta caminata. Dojo trató de levantarla. En ese momento Raimundo se acerca, toma en su lugar la barra, y se marcha. No sin antes de dirigirle una mirada despectiva a la chica. Kimikolan no pudo haberse sentido peor de lo que estaba.

¡Pronto ya los Heylin!

¡Nos van atacar!...

Pero si obedecen...

Se podrán salvar

Kimikolan regresó a su tienda, frustrada, cansada y triste. Pues sabía que había coronado el pastel. Su capitán se acercó, fue tan amable de traerle su caballo y le dijo seriamente:

Tú no sirves en la guerra cruel

A empacar, no hay tal virtud...

Kimikolan estaba a punto de irse, darse por vencida y regresar a casa, pero en ese momento le echa un vistazo al campamento como su último recuerdo. Mira el tronco, nadie todavía a alcanzado la flecha. Y reflexionó: Toda meta requiere de acción y sacrificio para aprender todas las habilidades que nos permiten alcanzarla. Nunca hay que rendirse aún cuando nos figan que somos un fiasco. Kimikolan sacó las pesitas, de quién sabe dónde, y trató de subir por el tronco. Se derrumbó. Luego tuvo una gran idea. Esto era más que un requerimiento físico. Era un requerimiento mental. Kimikolan sabía que no podía esperar hasta que fuera el día siguiente. Y subió el tronco como un cohete... le salieron llamas de la punta de sus dedos que la hicieron despegar... volaba así... ¡fuuuuuuuuuuu! Ah es verdad, no me pueden ver, bueno ascendía a gran velocidad. Le tomó toda la noche, adquirir la técnica. Solo se encaramó en la parte superior, arrancó la flecha y la lanzó hacia los pies de su capitán quien salía bostezando de la tienda. Sus compañeros la vitorearon que por fin alguien venció ese reto tan complicado. Si ella pudo, los demás pueden también:

¡Vencer!

Debemos ser tan cautelosos como los torrentes

¡Vencer!

¡Y con la fuerza de un gran tifón!

¡Vencer!

¡Violentos como el fuego ardiente!

Cumpliendo muy misteriosos la misión

Todos atinaron las manzanas en el blanco, todos caminaban al mismo compás cargando esos kilos de plomo y Kimikolan era la que iba liderando (la más veloz en otras palabras), la chica venció en un combate a su propio maestro al noquearlo en una energética patada, dar volteretas todos muy divertidos por aquellos troncos sembrados en el río (ni idea quién los puso ahí), el grupito que siempre molestaba a Kimikolan... A diferencia de mis compis, tienen sentido del honor y lo admitieron como un gran soldado, por lo que cuando arrojó los polos o eso, Omi lo asió (con una reverencia respetuosa se lo entregó a su compañera), ser más rápidos que esas flechas de fuego, partir con la cabeza esos bloques de cemento (han demostrado que un karateka se queda chiquito delante de ellos), cazar mil quinientos peces con solo meter la mano al río y disparar al muñeco vudú de Chase Young de un tiro.

¡Vencer!

Debemos ser tan cautelosos como los torrentes

¡Vencer!

¡Y con la fuerza de un gran tifón!

¡Vencer!

¡Violentos como el fuego ardiente!

Cumpliendo muy misteriosos la misión

Sí señor, el entrenamiento y el fin de este corto han llegado.


*Como recordarán, Mulan toma el nombre del ex amigo de Mushu, Ping, en este caso tomamos el de Chucky Choo ya que la situación es vagamente similar.

-¡Chucky Choo, como mi amigo!

-Chucky Choo.

-Aunque Chucky Choo me estafó dos Shen Gong Wus -y Kimikolan le cerró la boca al dragón cotorra.