Hola chicas!
muchas gracias por los reviews!
este ya es el antepenúltimo capitulo... así que preparensé para el final... muajaja...
Lean!
El secuestro
By
Monik
Hermione sentía la rabia correr por todo su cuerpo, quería golpearla, hacerla pedazos en ese mismo instante. Sin embargo, lo quería hacer para no seguir escuchando sus palabras, porque en el fondo, tenía dudas sobre su relación con Draco.
no puedo evitarlo...ella tiene razón, Draco no puede cambiar de la noche a la mañana...y si no me ama? y si se cansa de mí? pensó no, no es verdad! Draco ha dado su vida por ti estúpida no te dejes convencer!
La castaña parecía tener una pelea interna de la cual no podía salir. Jaqueline lo notaba, y lo disfrutaba. Había c u m p l i d o ya su cometido; inyectar el veneno de la duda en Hermione, ahora lo que tenía que hacer era manejar la situación de tal manera, que pudiera fastidiarlos a ambos. Los odiaba, cómo había sido Draco capaz de cambiarla por aquella insignificante sangre sucia? podía soportarlo su fuera Pansy, pero ella! era un insulto, y ambos lo iban a pagar caro. Si creían que se habían deshecho de ella, estaban equivocados.
La puerta se abrió sacando a Hermione de su lucha interior. Draco pareció soprendido al mirar a Jaqueline en la sala, frente a la castaña.
- qué haces aquí?- dijo Draco cerrando la puerta. - creí decirte que no quería volver a verte.
Jaqueline sonrió.
- No creí que lo dijeras enserio.. y tu sabes a lo que me refiero...
Hermione fijó sus ojos marrones en los grises del chico. Sin embargo él no la miraba, parecía mantener una batalla de miradas con Jaqueline, ambos se transmitían pensamientos por medio de sus ojos..cosas que Hermione no podía entender.
Jaqueline se mantenía satisfecha, controlando a la perfección el momento. Mientras Draco levantó una ceja retador y se dirigió a Hermione.
- vete a tu cuarto y no salgas.- dijo.
A la mente de Hermione volvieron las palabras como púas de Jaqueline
"sabes lo que hará cuando me vea aqui? te dirá que vayas y te encierres en tu habitación..y que nos dejes solos"
Los ojos de Hermione parecieron llenarse de un sentimiento agudo,
el de los celos.
Hermione cerró la puerta con todas sus fuerzas. ¿Cómo había sido capaz de hacerle algo así? Draco la había mando a su habitación y se había quedado a solas con Jaqueline. ¿Por qué lo había hecho¿Qué era lo que tenían que hablar solos que ella no pudiera escuchar? No, las dudas nuevamente en su cabeza.
Hermione, no pienses cosas q tal vez no son ciertas! se dijo a sí misma. pero …y si son ciertas?
Definitivamente las cosas estaban empezando a tener su color real. El reciente amor y todos los sucesos en los cuales Draco y ella se habían visto envueltos no les había dejado ver la otra cara de la moneda.
Ahora los miedos empezaban a inundar la mente de la castaña. ¿Y si él no estaba realmente enamorado de ella¿y si ella lo dejaba todo por él eso significaría dejar de ver a sus amigos¿Cómo podría vivir una vida escondiéndose de la justicia¿ Jamás volvería a ver a sus seres queridos?
Dudas y más dudas. No, ella no temía en ningún momento dejarlo todo por Draco, no, aquello era algo de lo cual era muy capaz. De lo que sí tenía pavor era de que después de que ella lo hiciera, el rubio descubriera que no la amaba realmente, y entonces todos sus sacrificios se irían a un tacho. Tal vez Jaqueline tenía razón, tal vez Draco era otra clase de ser; una de esas personas que no cambian.
Hermione dejó caer lágrimas mientras caía en la cama.
- No más!
- ahora sí podemos hablar bien.- dijo Draco. – qué quieres?
Jaqueline sonrió mientras caminaba examinando la sala en la que tantas veces había estado. Por alguna razón, aquel lugar le parecía frío y distante; como si ya no le perteneciera para nada. Y era así, pues tan solo con inhalar el aroma que los rodeaba notaba que era el de la sangre sucia, seductoramente mezclado con el olor masculino y fuerte del rubio. Sí, aquella mezcla era embriagadora. No era de su agrado.
- Hablar? Yo no vine a hablar.- dijo Jaqueline, tomando el control de la conversación.
Draco rió.
- No estoy para tus juegos Jaqueline, ve al grano. Por alguna razón específica regresaste o no?
Jaqueline dejó de caminar y fijó sus ojos grises en los de Draco.
- Esta bien. Vine para muchas cosas, la primera, para comprobar que enrealidad sigues con la sangre sucia.- rió falsamente. – No puedo creer que en verdad hayas cambiado tanto. Has dejado la oscuridad para tomar el camino de Granger, en donde la luz predomina. ¿Crees que podrás seguirlo¿Tú? Precisamente tú, que nunca has sido tocado por la luz…¿no entiendes que te quemará? Tú y yo pertenecemos a otro mundo, no a este al que pretendes encajar. Deberías saberlo.
- Lo sé, y tomaré el riesgo.- dijo él.
Jaqueline rió.
- Claro, claro. Pero tu riesgo¿será el de ella también?
Draco arqueó una ceja.
- A qué te refieres?
Jaqueline sonrió maliciosamente. Perfecto. Había llevado el rumbo de la conversación justo a donde quería.
- Sabes muy bien a lo que me refiero. En el remoto caso de que puedas vivir junto a ella, será huyendo de la justicia, pues tu estás condenado automáticamente al beso del dementor si es que te atrapan. ¿Crees poder hacer feliz a la sangre sucia así¿No te gusta el saber que la arrastras hacia tu oscuridad apagando su luz por completo?
Draco sacó su varita y la apuntó con ella. Jaqueline pareció no inmutarse de ello.
- No vuelvas a llamarla así en mi presencia.- dijo amenazante.
- Como quieras.- dijo obligándolo a bajar la varita. – Ya me iba de cualquier forma.
Y así pues, caminó hacia la puerta. Ya había lanzado todo el veneno que tenía que escupir.
Bruscamente se voletó antes de salir.
- Se me olvidaba, lo otro que tenía que decirte y motivo principal de mi visita, es que tengo una noticia para que se la transmitas a Granger, pues no hay nadie mejor que tú para que la informes de ello: Ginny Weasly, su amiga, esta en coma en el Hospital mágico. Dile que fue por causa de un pequeño regalo de nosotros, los m o r t í f a g o s. Apuesto a que le encantará la idea de saber que mientras ella está aquí, acostándose contigo, sus amigos caen uno a uno.
Con esto dio media vuelta y salió.
Hermione se cepillaba el cabello mojado frente al espejo. El baño la había despejado un poco, aunque sabía que tenía que conversar seriamente con Draco. Las cosas no eran fáciles, nada era fácil.
Respiró hondo y profundo, sintiendo como el aire penetraba sus pulmones. Miró al espejo y vio como por el reflejo de este Draco entraba a la habitación. Por el semblante se su rostro notaba que algo sucedía.
Hermione se volteó quedando frente a frente a él. Quiso hablar, pero las palabras no quería salir de su boca. Ambos solo se miraban, queriendo decirse tantas cosas por medio de sus ojos, sin embargo nadie interrumpió el silencio durante varios segundos.
- Ya se fue Jaqueline?- dijo Hermione dejando el cepillo sobre la cómoda.
- Si.- dijo Draco. – estás molesta por algo?- dijo notando perfectamente en el rostro de Hermione la sombra de algún sentimiento en contradicción.
- Por muchas cosas.- dijo la castaña. – Pero no es tanto como estar molesta. Es más, como sentir un dolor en el pecho. – hubo un silencio. - ¿Draco por qué te quedaste solo con ella¿ Por qué hiciste eso?
Draco pareció sorprenderse ante aquel comentario.
- Creí que era obvio. Para que no te sintieras incómoda ante su presencia.
Hermione rió tristemente.
- Sí, por supuesto. ¿Y no se te pasó por la cabeza que me pude sentir peor cuando me pediste que me fuera para quedarte solo con ella?
- No puedo creer que estés celosa de Jaqueline.- dijo Draco pasándose una mano por su rubia cabellera algo harto.
- No estoy celosa de ella.- contestó. – Son las dudas que ya no las soporto más!
- Dudas?.- dijo Draco. – De qué tienes que dudar?
- De todo! No lo comprendes? No estoy segura de nada! Estoy aquí, contigo, sin mis amigos, lejos de todo. Viviremos huyendo no es así? Tal vez no pueda hacer nada para que Voldemort no mate a Harry o a los demás. Y la duda principal es sobre ti, porque no creo que en realidad me ames.
Draco sintió como cada una de aquellas palabras se clavaban como puñales sobre su pecho.
Nunca pensó, en toda su vida, que Hermione pudiera llegar a herirlo así con tan solo unas cuantas oraciones.
- Que no estás segura de mi amor por ti? Hermione! – Draco pareció perder la tranquilidad en esos breves segundos. – Por ti he sacrificado todo! Mi libertad y hasta mi vida! Y aún así estoy dispuesto a dar más y tu dudas de lo que siento? Cómo puedes hacerlo cuando se nota cada vez que te miro! Cuando te hablo! Yo mismo siento como todo lo que siento se desborda al estar junto a ti y tú no lo notas?
Hermione lloraba, pero eso a Draco ya no le importaba. Ella había llegado demasiado lejos con aquello, que llorara..se lo merecía.
- Entiende que tengo miedo! Tengo mucho miedo de que termines hartándote de mí y quieras sacarme de tu vida! Y que cuando lo hagas yo ya no tenga nada! Porque habré dejado todo por ti! Mis amigos! Mi vida! Todo!- decía mientras lloraba. Jaqueline había logrado hacerla dudar. El veneno de esa serpiente corría por el cerebro de la castaña.
- Maldita sea Hermione!- dijo Draco mientras pegaba fuertemente contra la pared.- Jamás me hartaría de ti! Pero entiendo que lo único que quieres es buscar pretextos para irte! Ándate entonces yo no te estoy obligando a que te sacrifiques por mí! Vuelve! Vuelve al mundo perfecto en el cual vivías antes de que yo te secuestrara! Vuelve Hermione! Vuelve con tus amigos y hazlo ya! Porque la guerra empezó y Voldemort ya está listo para eliminarlos! Vete! Y ve con tu amiga la pelirroja porque en estos mismos momentos mientras tu pierdes tu tiempo con alguien que no te quiere, ella esta en el hospital!
Harry estaba sentado junto a todos los Weasly. Todos permanecían callados, no había mucho que decir realmente. Los diagnósticos habían sido dados, y en sus mentes tan solo podía haber confusión y temor. Llevaban tres días en el Hospital. Los doctores les habían aconsejado irse a casa, ya que bien el estado de Ginny podría durar meses, y hasta años. Pero aquello ya no era así, los médicos habían dado ya su veredicto final; la pelirroja no iba a resistir ni años, ni meses, ni semanas; tal vez le quedaban algunos días.
-No creo soportarlo más.- dijo Molly mientras se dejaba caer sobre el hombro de su marido rompiendo en llanto. – no lo soportaré, no lo soportaré..
Harry sintió un profundo dolor al verla así. La señora Weasly se había convertido como en una madre para él. Las heridas que parecía cicatrizadas empezaban a abrirse nuevamente.
En el mismo lugar donde habían clavado la espada la muerte de sus padres y la de Sirius, ahora parecía abrirse más para hacer un espacio para la pelirroja. Harry sentía que estaba dividido en pedazos, así no iba a conseguir vivir.
Un grito de euforia muy en desacorde con los sentimientos antes espetados inundó el corredor. Los Weasly y Harry observaron como Luna corría rápidamente hacia ellos con lágrimas en sus puros ojos celestes mientras agitaba las manos en el aire.
- Ha despertado! Ginny ha despertado!
- Papi por qué el cielo es negro en la noche? Y por qué no se ven las nubes? Ah papi? Y a dónde se van las estrellas en el día? Papi! Papí! Respóndeme!- dijo una niña de cabellos rojos y rizados trepándose encima de su padre, quien dormía en la cama plácidamente.
- Mmm mi vida, te respondo todo lo que quieras mañana. Ya es tarde cielo, ve a la cama o no te podré llevar mañana a Hogsmade. Ve a dormir pequeñita…duerme, pequeñita, duerme.
La niña se bajó de la cama y corrió hacia su habitación. Sus piecitos blancos pisaron la alfombra rosada mientras tomaba su oso de peluche y lo abrazaba fuertemente contra sí, como si quisiera fusionarse con él. Caminó hacia la ventana y se asomó por ella. Observó con curiosidad infantil a los guardias que estaban en cada esquina desde comienzos de año.
No lo comprendía, pero le parecían bastante graciosos, especialmente en la noche, cuando sus cascos rodaban por su frente hasta taparle los ojos y así ocultar que dormían parados.
Sus pequeños ojitos negros se fijaron en los postes que estaban llenos de pancartas. Algunas volaban con el viento por las frías calles. Sí, esas eran las de la foto. Aquella linda mujer que había visto también en fotos durante todo el año. Se chupó el dedo con esa pureza e inocencia que la alejaba de todos los males terrenales, pues ella no podía percibirlos. Su burbuja de bondad no permitía la intromisión de nada que no fueran sus historias fantásticas y sus constantes preguntas sobre el extraño mundo que no comprendía; estaba muy lejos de algún entendimiento infantil.
Entonces, mientras miles de hadas y preguntas nuevas cruzaban por su mente, una explosión a solo unas cuadras voló por completo más de veinte casas que permanecían en la manzana.
La fuerza del estruendo y de las llamas elevándose en el aire provocaron que la niña cayera al suelo, apretando con toda su fuerza el pequeño osito de peluche. Levantó su cabeza mientras que sus ojitos negros miraban por la ventana al cielo, y observaban así, como una gran calabera se dibujaba en la oscuridad de la noche.
- Qué!- dijo espantada la profesora McGonagal ante lo dicho por el profesor Dumbledore.
Snape parecía tan asombrado que permanecía estático. Los cuadros que forraban las paredes de la oficina del director comentaban entre sí.
El profesor Dumbledore tomó sus gafas de media luna y las limpió con un pequeño pañuelo. Su rostro reflejaba angustia, aquello era preocupante, ya que normalmente tenía que pasar algo escepcionalmente grave para que perdiera aquella serenidad característica en su rostro. Volvió a colocarse las gafas y respiró hondo.
- Pues así es. La guerra a comenzado, si es que ya no estalló cuando secuestraron a la señorita Granger y libraron a los m o r t íf a g o s de la prisión de Azkaban.- Dumbledore hizo una pausa. - Según los reportes han destruído más de 900 hogares a la redonda con exposiones mágicas.
- 900 hogares!- dijo la profesora McGonagal. - más de mil personas inocentes!
- El sector..- dijo Snape bruscamente. - Era habitado por brujos con descendencia muggle?
- Sangres sucia, como dírian ellos déspotamente.- dijo Dumbledore. - Exactamente, así es. El ataque ha sido en el mundo mágico, en un sector con magos y brujas descendientes de muggles.
- Hay sobrevivientes?- preguntó la profesora McGonagal.
- Sí, algunos..la mayoría niños.
- No puede estar sucediendo Albus!- dijo McGoganal al borde del llanto. - No puedo creer que esté sucediendo! La Era oscura ha vuelto! nunca pensé que volveríamos a estos terribles hechos! La señorta Granger sigue secuestrada y no puedo evitar sentirme tan mal! quien sabe si aún sigue con vida. Y pensar que aún puedor recordarla correr por los pasillos!
- Los sobrevivientes.- interrumpió Snape. - qué dicen sobre lo sucedido?
- Que lo último que vieron fue una calabera elevándose en el cielo, creo que eso es suficiente.- dijo Dumbledore. - Iré a la Orden de Merlín, tendremos que solucionar el problema de Harry Potter.
- Potter?- dijo Snape.
- Es obvio que con todo esto todos corremos peligro, pero es cierto también , que si alguien debe temer más que nadie por su vida, ese es Harry. Lamentablemente durante los siete años que ha estado en Hogwarts me han servido para conocer, que no es de los que se esconderá si Voldemort trata de retarlo, y aunque admiro su valentía, y seguramente, las ganas de vengar a su tio y a su amiga, temo que en esa batalla o duelo, el ganador no sea quien esperamos.
- recuerde, profesor, que hablamos del niño que vivió, no es cualquiera. Personalmente, estoy empezando a creer que es invencible..- dijo Snape no sin cierto sarcasmo en su tono.
- Han pasado tres años desde que Potter y sus amigos dejaron el colegio. Ahora,...ahora profesor Snape; Hermione Granger está secuestrada y Ginny weasly en un hospital devatiéndose entre la vida y la muerte. Creo que las cosas han cambiado bastante.
Dumbledore salió de la oficina. La profesora McGonagal seguía espantada mirando por la ventana.
- La Era oscura ha vuelto..
Hermione parecía en shock. Podía sentir cómo cada una de las partes de su cuerpo se electrizaban por un frío escalofrío que la recorría. Sus ojos marrones se habían llenado de lágrimas mientras que sus puños estaban cerrados con tal fuerza, que parecía querer clavarse las uñas en las palmas de sus manos. Su boca estaba semi abierta demostrando su desconcierto. Draco permanecía ahí, parado, esperando la peor reacción de la castaña. Ya no le importaba nada, ella dudaba; entonces que se fuera de su vida de una buena vez.
- ...qué.?- salió de la boca de la chica aún sin poder decir más. Las lágrimas corrían por sus mejillas.
- Los m o r t í f a g o s le tendieron una trampa a Ginny. Está en el hospital, mejor será que vayas con ella. Después de todo no dejas nada importante.
Hermione pareció enloquecer mientras se lanzaba contra él pegándole en el pecho con toda intensión de herirlo. Draco la sotuvo por las muñecas impidiéndole que lo lastimara.
- te odio! te odio! cómo pudiste?
- No fui yo! a mí ni siquiera me informaron del ataque!
- mentira! tú eres la mano derecha de Voldemort! lo sabes todo! y no hiciste nada! y lo sabías y no me lo dijiste antes!- Hermione gritaba mientras lloraba sin contenerse. No podía ser, su amiga, una de sus mejores amigas estaba muriéndose y ella no estaba a su lado.
- No soy más la mano derecha de Voldemort y lo sabes!- gritó Draco. - No lo soy más porque lo traicioné estando contigo! crees que él no sospecha ya de mí! ya no confía en mí ni tampoco lo hacen ninguno de los mortífagos!
Hermione dejó de intentar golpearlo. Tenía razón. Lloraba desconsoladamente.
- Deja de llorar, nadie te impide ir a verla. Ándate de una buena vez que la puerta está abierta. Llévate el sobretodo de Zabini y no tendrás problemas para salir..
- perdóname, yo no quería hecharte la culpa..- dijo Hermione mientras seguía llorando.
- No te tengo que perdonar nada. - dijo fríamente el rubio, sus palabras fueron tan gélidas que lograron congelar el corazón de Hermione. - Es normal que dudes no es así? de cualquier forma ya sé que esperar de ti Granger: nada más que desprecio. No has olvidado lo que fui antes de conocerte...aún me desprecias. Lo entiendo. Pero prefiero morir en manos de Voldemort antes que mantener a mi lado a alguien que me detesta, así que lárgate. No te quiero volver a ver. De ahora en adelante, no me va a importar lo que te pase.
Harry entró a la habitación de la pelirroja corriendo y empujando la puerta. Se detuvo con lágrimas en frente de la cama de Ginny. Ella tenía sus ojos semi abiertos. Su respiración era
forzosa y parecía tener mucho dolor. El doctor inyectaba un líquido transparente en su brazo derecho mientras que las enfermeras revisaban las máquinas.
- despertó...Ginny despertó.- dijo Ron que parecía no caber de la felicidad.
Los Weasly lloraban sintiendo aún la duda; era verdad, había despertado, pero al mirarla así, sufriendo por cada respiro que daba y con su piel tan pálida, daba a notar que su salud no era buena.
El doctor se acercó y Harry fue el primero en interceptarlo. No más, no más muertes a sus seres queridos. Un razo de luz se había encendido en su pecho, la resignación hacia la muerte de la pelirroja se había desvanecido, iba a luchar; Ginny estaba luchando.
- Pues es definitivamente un milagro. No entiendo lo que pasó. Sus defensas estaban por el suelo y el veneno estaba matando cada una de sus células corporales. Médicamente, la señorita estaba muerta. No tenía por qué haber despertado, y sin embargo lo hizo. Ginny está peleando por su vida.- dijo el doctor. - y lo está haciendo con todas sus fuerzas posibles.
Parece ser muy fuerte, no quiere dejar que a muerte la acabe. El veneno ha disminuído impresionantemente de su cuerpo, cosa extraña, ya que ni con medicamentos podíamos extraerlo.
- gracias al cielo!- exclamó Molly.
- Pero no todo es tan bueno como parece. Lamento decirles que aunque es cierto que ha mejorado, ella va a tener que seguir luchando fuertemente y no sé si va a poder soportarlo. Al despertar la poción mágica que alivaba su dolor no sirve más, pues puede volver a sumirla en el sueño y eso es lo que no queremos. Tendremos que suar anestesia muggle corriente, y eso me temo mucho no calmará los dolores.
- estos dolores...son muy fuertes?- dijo Luna.
- Me temo que demasiado. Es precisamente esto lo que me preocupa, cada vez que respira es como si un cuchillo atravesara su pecho y lo rasgara cientos de veces. Es un dolor profundo y agudo, puede proporcionarle espasmos, ataques cardiacos..y en uno de ellos puedo volver a caer en coma..o a morir.
Draco se encontraba mirando por la ventana de la sala. Sentía cómo un dolor profundo crecía desde el fondo de su pecho y no lo dejaba respirar. Sus ojos se llenaron de lágrimas de rabia.
La odiaba, sí, la detestaba con toda su alma..y sin embargo, la necesitaba. No podía respirar, no podía vivir sin sentirla cerca. Era como una droga extremadamente poderosa, que lo estaba destruyendo poco a poco. Muchas veces había deseado no haberla secuestrado, pero nunca con tanta intensidad como en aquel momento. Deseaba no haberla secuestrado; así nada de aquello estaría sucediendo y él no estaría sufriendo tanto. El amor que sentía por ella, era tan potente y destructivo a la vez, que producía demasiada presión.
Draco golpeó la pared con fuerza. Cerró los ojos tratando de pensar en que al abrirlos, la niebla de odio, amor y pasión se hubiera disipado ya. Sintió cómo una mano se posaba en su espalda tiernamente. Se volteó bruscamente y vio a Hermione frente a él. Su rostro estaba limpio de lágrimas, más sus ojos estaba aún inchados y con lágrimas que luchaban por salir.
Draco sintió ganas de empujarla y sacarla del departamento a la fuerza. Lo que menos quería hacer en ese momento era verla, porque al hacerlo lo único que hacía era incrementar el dolor que ella le producía. Se volvía más agudo, más profundo; y venía acompalado de la ansiadad y del placer, el placer de verla, de tocarla, de tenerla cerca..y de saber que no debía.
- no me trates así...- suplicó la castaña. - es acaso que ya no te importo? por qué me lastimas?
Draco hasta se sintió ofendido por aquella acotación.
- No soy yo el que te lastima Hermione! somos los dos! los dos que somos como el agua y el aceite. No fuimos hechos para estar juntos, nada de esto debió pasar en primer lugar. Es imposible, lo nuestro es imposible! tu siempre vas a dudar de mí y yo siempre voy a sentir que lo haces! no podemos, nos lastimamos cada vez que estamos juntos y es eso lo único que podemos darnos, dolor y aún más..no lo soporto más!
Hermione derramaba lágrimas.
-Lo que yo no soportaría es vivir sin ti..¿que tú no lo sientes así? deseas tanto que me vaya? es acaso que solo me consideras como un error en tu vida? es eso lo que soy?- la castaña miró tristamente a Draco. - Te dije una vez que era capaz de dejarlo todo por ti, y sigo manteniéndolo en pie..pero si me odias tanto, si ya no quieres que esté contigo..pues entonces me iré.
Hermione dio media vuelta y corrió hacia el pasillo sintiendo que todo en su vida se hacía pedazos. Entonces sintió cómo una mano la agarraba por el brazo y la pegaba contra la pared.
Draco se pegó a ella, aplastándola en ésta. Sus alientos casi se consumían unos a otros, sus narizes estaban juntas mientras que sus labios se rozaban seductoramente. Los dos podían sentir en palpitar de sus corazones, cada uno contra el pecho del otro, mientras que sus cuerpos parecían querer trasnformarse en uno solo.
- No puedo vivir contigo..pero tampoco sin ti.- dijo el rubio mientras sus labios rozaban con los de la castaña. -no sé qué hacer..no sé...solo sé que te necesito más de lo que quisiera...más de lo que jamás llegué a necesitar antes..
- entonces por qué? por qué me alejas?- dijo Hermione.
- porque no quiero arrastrarte a mí oscuridad! no quiero hacerlo! qué nos espera Hermione? qué sino huir por el resto de nuestras vidas temiendo a la muerte. No puedo hacerte eso..tu..tú puedes ser feliz.
- no puedo serlo sin ti!- dijo Hermione mientras lágrimas rodaban por sus mejillas. - te cuesta tanto entenderlo? si me separas de ti...prefiero morir.
Aquellas palabras tuvieron un efecto decisivo en Draco. El rubio la apretó más contra él mientras que la miraba fijamente, tratando de profundizar en su mirada.
- Nunca, nunca vuelvas a decir eso.- dijo el rubio.
- es la verdad...si me dejas soy capaz de morir.
- no te dejaré, tú lo harás cuando te des cuenta que a mi lado solo podrías ser infeliz.
- no!- gritó Hermione. - qué es la felicidad? no existe! son solo momentos! no seré feliz sin ti ni tampoco lo seré completamente contigo..pero he decidido que prefiero la segunda opción..porque al menos así puedo tenerte cerca..
Draco quiso decirle algo más, pero Hermione había cortado la seductora distancia que separaba sus bocas del beso. Draco correspondió inmediatamente profundizando en él.
Jamás, en todo el tiempo que habían estado juntos, ´se habían besado con tantos sentimientos mezclados. Lo hacían con cierta desesperación, tratando de saciar ese agujero que había dejado el pensamiento solo de que podrían llegar a separarse.
Dumbledore miraba por la ventana del pasillo de un centro de refugio para magos desamparados. Sus gafas de media luna tenían en reflejo del lago que se podía apreciar por el cristal. La voz de la profesora McGonagal lo sacaron de sus pensamientos.
- Albus, puedes ya pasar.- dijo ella.
Dumbledore caminó tranquilamente y entró cerrando la puerta tras de él. Se vió frente una habitación grande, llena de camas con niños en ellas, conversando con las enfermeras y ayudantes. Dumbledore camino directamente hacia la cama de la única niña que no hablaba con nadie. Se sentó al borde de ésta, sus ojos miraban al cabello rojo rizado y la piel pecosa de su rostro. La niña tenía sus ojos negros clavados en la cama, mientras que abrazaba con fuerza un oso viejo de peluche.
- hay algo que quieras decirme?- dijo Dumbledore.
La niña levantó la mirada inocente y la fijó en él.
- me gustan.- dijo señalando las gafas de media luna.
Dumbledore sonrió.
- a mí también. Es bueno saber que son de tu agrado.
Hubo un silencio.
- Quien es esa niña ?- dijo ella.
- qué niña?- preguntó Dumbledore.
- Esa niña. La que vi después de ver la calabera.
Dumbledore se acercó más.
- Dónde viste a esa niña?- preguntó.
- En mi cabeza.- dijo ella. - ella estaba en mi cabeza.
Dumbledore permaneció en silencio, como pensando.
- Ella...ella daba miedo. Tenía cabellos plateados..y ojos rojos sangre. La vi..y cuando desperté estaba lejos del fuego..lejos de mi casa.
- Ella, te dijo algo?- prgeuntó Dumbledore.
- No...a mí no. A su oso le dijo algo que no entendí.
Dumbledore se interesó.
- qué le dijo a su oso Valentina?
La niña bajó la mirada.
- Ella le dijo...le dijo que ya faltaba poco..que ahora solo faltaba ...dijo un nombre que no recuerdo.
- Hermione Granger?- dijo Dumbledore.
- sí! eso dijo! ...dijo que solo faltaba Hermione..eso dijo. Y después me dijo que solo quería que la comprendiéramos..- Valentina se soltó de su peluche. - dónde está mi papi?
Dumbledore se sintió miserable al saber la respuesta, y no tener el corazón como para decirlo. Se levantó y caminó entre las camas llenas de niños, salió.
La profesora McGonagal corrió hacia él en busca de alguna información. Dumbledore se acomodó las gafas. Su expresión era seria.
- Como lo pensé Minerva, Galatea tiene poder mental sobre los niños. Los manejó en el momento del ataque para que salieran de sus casas y se salvaran.
- eso es bueno no?- dijo Minerva.
- No lo sé. Quisiera poder decir que es bueno, y que las intenciones de Galatea eran las de salvar a los niños...pero mucho me temo, que no creo que Galatea, haga cosas que no sean a su conveniencia.
- por qué lo dices Albus?- dijo McGonagal.
- porque fue creada..no tiene sentimientos ni conciencia.
La profesora se mantuvo en silencio, como guardándose la angustia que tenía por los tiempos en los que vivían. El colegio Hogwarts había tenido que cerrar y enviar a los niños a sus casas por órdenes del Ministerio de Magia. El mundo mágico estaba en alerta permanente.
Dumbledore se sumió en sus pensamientos. Nunca había investigado sobre el proyecto de Galatea..sobre su creación. Era hora de investigar sobre ello.
Pienso, que esto se trata de un secreto que la Órden de Merlín ha tenido reservado durante mucho tiempo...,me pregunto, si mi concepto de a formación de Galatea es cierta, o es tan solo lo que nos han hecho creer
- Solo queda esperar, que Ginny mejore..- dijo Ron
- Lo hará.- dijo Luna. - Ella es fuerte, si ya logró despertar y eliminar gran parte del veneno, lo demás podrá conseguirlo.
Los dos estaban sentados en unas sillas que se encontraban en el pasillo del hospital. Los weasly habían ido a la madriguera a traer comida y a descansar un poco. Sin embargo ellos habían decidido permanecer allí.
- Sin embargo..me gustaría que cuando despertara..Hermione estuviera aquí.- dijo Ron. Sus ojos se llenaron de lágrimas. - Justo cuando íbamos a buscarla, pasó lo de Ginny. Es como si, algo superior impidiera que la encontráramos. Luna, han pasado 11 meses. Ni siquiera tenemos la certeza de que aún siga con vida.
- Sigue con vida.- dijo Harry. - Aún Voldemort no tiene control sobre Galatea..eso significa que no ha podido averiguar lo que quiere de Hermione. Ella es muy lista, sobrevivirá, lo sé.
Los tres amigos permanecieron in silencio. Teniendo fe, de que pronto, toda aquella pesadilla que los había aturdido durante años, llegaría a su fin.
Dumbledore estaba como ido, como si pensara en algo lejano y distante con respecto al mundo. Sus ojos celestes estaban perdidos mientras que con su mano jugaba con sus lentes de media luna. El silencio era imperturbable, ni siquiera los cuadros se atrevían a interrumpirlo.
Los tiempos se volvían cada vez más negros. El mundo mágico estaba en alerta permanente. Se habían contruído refugios secretos para magos con descendencia muggle. La orden de merlín estaba tratando de hacer todo lo posible para que la masacre de hace unos días no se v olviera a repetir. Sin embargo¿quién detendría lo inevitable?
- Profesor Dumbledore..!- dijo Percy entrando. Parecía cansado. Su ropa estaba sucia y manchada de cenizas y su cabello rojo desordenado por su frente, sin embargo, a pesar de su respiración entre cortada y el sudor que caía de su rostro, una sonrisa se forjó y supo inmediatamente que lo hab ía conseguido. - tengo...tengo las pruebas de todos los negocios turbios del Ministerio de Magia!
Dumbledore se levantó de su silla. Un brillo se había encendido en sus ancianos ojos mientras caminaba hacia el joven Weasly.
- ¿Los has conseguido al fin?
- Sí, fue una tarea dura. Pasé por las cámaras secretas de los túneles donde tienen guardados los archivos con toda la información confidencial. Tenían Dragones amaistrados dentro de ellas. Muy inteligentes.
- Sin embargo tú lo fuiste mucho más. Lo has conseguido, tus padres estarán muy orgullosos de ti.- dijo Dumbledore dándole una mirada paternal.
Los ojos de Percy se llenaron de lágrimas contenidas. Por fin, después de tanos años separado de su familia, por fin iba a estar junto a ellos, nuevamente, como antes.
Dumbledore lo abrazó, como un padre lo hubiera hecho. Percy dejó correr algunas lágrimas silenciosas.
- Lo que has hecho, es digno de admiración. Has tenido valor, y has llegado lejos...
- Pero, si hay algo en lo que yo pueda ayudar..
- No.- dijo Dumbledore. - ya has hecho demasiado durante todos estos años. Es hora, de que
Percy Weasly se preocupe por él. Estamos en un momento en el cual ya no sabemos si moriremos mientras dormimos; pasa tiempo con tu familia, junto a tu hermana...recupera el tiempo perdido. Hazlo, porque ya no se sabe con exactitud cuando llegará el fin.
- Hermione abrió los ojos. La oscuridad de la noche no deba ver más que la silueta de Draco a su lado, abrazándola. Sus ojos grises estaban tapados por sus párpados, su respiración constante y rítmica daba más que por entendido que dormía tranquilamente. La castaña le dio un suave beso en la mejilla mientras se levantaba lentamente de la cama, tratando de que el rubio no despertara. Recogió su cabello en un moño y salió del cuarto.
que fresca está la noche pensó mientras caminaba por el pasillo. Sus labios se humedecieron al pensar en agua. Definitivamente estaba sedienta.
Llegó a la sala y entonces, sintió un golpe interno, como desde la corteza de su cerebro. La chica se sostuvo la cabeza, todo lo veía doble. Entonces, una voz en su cabeza..
"llegó la hora, de que me escuches"
Hermione volvió a sentir un golpe desde el interior de su cabeza y cayó al suelo con fuerza.
- ya abre los ojos.- dijo una voz infantil
Hermione los abrió. Estaba en la habitación metálica. Galatea se encontraba sentaba en la cama, como siempre, mientras abrazaba a su oso con ímpetu.
Hermione sintió cómo cada parte de su cuerpo temblaba y como su corazón latía mil veces más rápido. No podía evitar sentir el miedo en su máxima expresión cada vez que estaba frente a la niña. Aquellos ojos rojos, penetrantes, esa piel pálida..muerta.
- Te..te escucho.-
Galatea poseía, esa expresión seria, imperturbable en su rostro. Su cabello plateado contrarestaba el color de su piel, y la hacía aún más imaginaria. Hermione permanecía quieta, en espera de alguna respuesta de la niña. Entonces Galatea bajó de su cama.
El movimiento brusco de ella, hizo que Hermione retrocediera espantada y se golpeara contra la fría pared.
- Me escucharás, pero no así.
Hermione tragó saliva.
- No así? cómo entonces?- dijo.
Galatea se acercó más.
- Tienes que buscarme, hablaremos, personalmente.
Hermione sentía cómo todo su cuerpo temblaba y cómo empezab a a sudar frío. No podía evitar sentir miedo, simplemente no podía, no después de los encuentros violentos que siempre ha tenido con ella. Además, el hecho de no saber bien qué era, la aterraba. Siempre le había temido a lo desconocido.
- Quieres que te busque?
- Sí. Te devolveré. Tú irás a la Orden de Merlín, que es donde estoy, y me buscarás. Te diré, lo que tengo que decirte cuando me hayas encontrado.
- que pasa si no te busco?
Galatea se acercó más.
- Si no me buscas, morirás.
Hermione sintió un espasmo en su cuerpo ante las palabras de Galatea.
- La muerte te espera si no me escuchas. Ya estoy harta de que nadie me escuche...eres la única que puede..y tendrás que escucharme.
La niña se había aproximado ya lo suficiente a Hermione. Su pálida mano de estiró y logró tocar el estómago de la castaña.
- ahora búscame!
Hermione sintió como si una descarga eléctrica se ´hubiera apoderado de ella. El dolor recubrió su cuerpo y la hizo chocar contra la pared. Abrió los ojos, se encontraba en la sala.
"Duerme, pequeñita, duerme..
En mi habitación,
duerme una suicida..
duerme, pequeñita..
duerme"
- ahhhhhhhhh!- Hermione sintió un ardor demasiado fuerte en en interior de sus ojos. Gritaba con todas sus fuerzas mientras con sus manos protegía sus globos oculares de una amenaza inexistente. Cayó al suelo, sin poder abrir los ojos aún. Una vez que el dolor desistió un poco, intentó abrirlos..
- ten cuidado..- escuchó la voz clara de Ella. - te puedes asustar..
Hermione lloraba, poco a poco fue abriendo sus ojos, y entonces...
- qué me pasa!- gritó sollozando. - todo lo veo negro! por qué! dónde estoy! qué me pasó!
- cállate! estás aquí, conmigo. Si te tranquilizas tal vez pueda explicarte lo sucedido.
Hermione seguía llorando, estaba demasiado asustada. Tocaba con sus manos el frío suelo de su mente, sin ver absolutamente nada más que una profunda oscuridad.
- Tu sentido de la vista ha muerto, estamos yendo lento. Ya no queda mucho tiempo..tenemos que apresurarnos.
Hermione seguía llorando.
- m a l d i t a s e a no me digas que te acobardaste nuevamente! no necesitas tus ojos aquí! solo tu mente y tus recuerdos!
- no me acobardé!- gritó Hermione. - Por qué no me regresas y dejas de hablar me tienes harta!
Ella sonrió.
- Mucho mejor.
Colagusano temblaba llevando las riendas de unos caballos enormes negros, con llamas de ese mismo color sobre sus pezuñas. La figura oscura del ser que iba en la parte trasera no ayudaba en nada a su temor. Sus movimientos de rata daban una imagen de lo que exactamente era: nada más, y nada menos, que una rata asquerosa de alcantarilla.
- Para,.- dijo la voz del Señor Oscuro.
Colagusano haló las riendas con cierta torpeza y casi, cae del caballo. Un silencio totalmente indigno del bosque negro invadió el momento. Los ojos de Colagusano observaban cada lugar recóndito donde sus pequeñas pupilas podían inspeccionar. Unas sombras salieron de entre los árboles.
Un leve gemido de temor salió de la boca de la rata del Señor Oscuro. Los mortíos los rodearon. Nadie podría advertir las expresión de Voldemort en aquel momento, pues su sobretodo negro y su bastón con forma de serpiente ocultaban cualquier rastro de gestos humanos. Sin embargo, algo le decía a los presentes, que en aquel instante se encontraba con una sonrisa maléfica esbozada en su rostro. Nunca sabremos si era cierto, o no.
- Es hora.. - dijo Voldemort. - Quiero, que los Mascurs y ustedes invadan la Orden de Merlín. Maten a los que sean necesarios. No dejen que nadie penetre sus interiores...a excepción..de la sangre sucia Granger.
- qué?- dijo Pansy. - quiere, que la dejemos pasar?
- exactamente.- dijo Voldemort. - dejen que entre..que hable con Galatea..y espérenla afuera, porque una vez que ya tenga la información, la atraparán y la traerán a mí. Esta historia está apunto de terminar..
- Qué hacemos si Malfoy aparece?- dijo Zabini.
- Mátenlo.
En una habitación de hospital, dos cuerpos descansaban en camas de metal distintas. Estaban completamente desnudos, a excepción por la sábana blanca que cubría sus partes íntimas.
Ambos estaban conectados a máquinas, que de alguna forma aún los mantenía con vida.
Entonces sucedió.
Una máquina se apagó. La señal constante había cedido, y cada uno de los aparatos que se encontraban cerca de un rubio dejaron de funcionar repentinamente.
Un movimiento de manos..
Unos ojos grises se abrieron repentinamente mientras se sentaba bruscamente en la camilla.
Sintió el dolor agudo de cada una de las partes de su cuerpo. Arrancó con cierta violencia los cables que se encontraban en su pecho. Miró al frente. Sí, había despertado, lo había logrado.
La clave, la había con seguido. Su respiración era agitada. Estaba vivo.
Su cabeza se volteó instintivamente hacia la cama de alado. El cuerpo de Hermione reposaba espantosamente quieto, como una estatua.
- Hermione!.- dijo mientras se levantaba de la cama y corría hacia ella.
A carició la frente de la chica y dio un dulce beso en sus labios. Extrañaba demasiado aquel sabor. Deseaba ver los ojos marrones que lograban enloquecerlo por completo, y sin embargo, éstos estaban cerrados.
Una idea nefasta cruzó por su mente.
y si no encuentra la clave a tiempo? y si..y si muere? pensó aterrado.
- No! m a l d i t a s e a tienes que despertar!.- gritó.
La puerta de la habitación se abrió dejando ver las siluetas de dos médicos. Ambos tenían la boca abierta, como si no pudieran creer lo que estaban viendo ante sus ojos. Draco pudo observar cómo uno dejó caer los papeles que tenía en los brazos.
- Por Merlín! ha despertado!
-Qué!- gritó Hermione encontrándose nuevamente en la blanca habitación, claro que ya no era tan blanca ante sus ojos.. - Draco despertó ya!
- Sí..- dijo Ella. La voz seguía guiándola por la oscuridad. - Ya despertó y tú, mírate! no puede ser que seas tan lenta!
- No puedo mirarme!estoy ciega no lo recuerdas! Qué va a pasar con Draco! si ya despertó entonces deben haberlo llevado a Azkaban para hacerle un juicio, seguramente lo condenarán a muerte! Nadie sabe la verdad! todos piensan que él sigue siendo aliado de Voldemort!
- Por eso mismo debes apresurarte! haber si esto por fin te sirve de insentivo. Si no te apresuras no podrás evitar que condenen a Draco. Así que muévete!
Hermione abrió los ojos, estaba afuera del edificio y muchos dementores se abrían paso; cargaba la capa de Zabini. Sí, había salido sin decirle absolutamente nada a Draco, tenía que encontrar a Galatea. La pregunta era¿Cómo atravesar el bosque negro sin ser atacada por criaturas oscuras?
La respuesta llegó volando.
El Unicornio Alado que no hace mucho la había ayudado dentro del bosque había reaparecido, parecía que todo aquel tiempo había estado rondando el área.
Claro! una vez que una de éstas criaturas elige a su dueño, no lo deja...creo que me eligió y por eso no se fue. Sin embargo, se mantenía a cierta distancia por los Dementores, esperando mi salida.. pensó bien, será de una excelente utilidad
El animal batió sus alas con elegancia e imponencia mientras se inlinaba rindiendo una reverencia hacia la castaña. Hermione se montó en él y se elevó en el aire. Gracias a merlín, el que Zabini la hubiera raptado había servido para hacer que ella supiera el camino perfecto para llegar a Hogsmade.
bien dicen, que todo sucede por algo
Harry tomaba la mano de Ginny, dándole fuerzas. Tenía que superar lo que estaba sucediendo, tenía que hacerlo. Miró por la puerta abierta de la habitación. Percy hablaba con los Weasly explicándoles lo que lo había llevado a alejarse durante todos aquellos años. Podía ver desde aquella distancia cómo la señora Weasly rompía en llanto y abrazaba a su hijo.
Arthurd también soltó lágrimas mientras le daba unas palmadas en la espalda cariñosamente a Percy. Harry sonrió, por fin las cosas en la familia de los pelirrojos parecían retomar su curso normal.
- Ojalá así fuera con todo lo demás..- dijo Harry.
Ginny empezó a toser. Harry fijó sus ojos verdes en la pelirroja mientras ella abría sus ojos lentamente. Una sonrisa se dibujó en su sereno rostro al verlo, junto a ella.
- Harry...- dijo débilmente.
- shhhh.- dijo él - no hagas esfuerzos...
- Ya casi no me duele..- dijo Ginny sin hacer caso lo que su novio le había dicho. - Estoy luchando..quiero salir rápido..para poder salvar a Hermione.
- Hermione..- dijo Harry con sus ojos llenos de lágrimas. - sé que donde quiera que esté ella también lucha, y pronto estará junto a nosotros.
Ginny tragó saliva mientras hacía esfuerzo para sentarse. Harry le dijo que no lo hiciera, pero ella negó. Ya la conocía lo suficiente como para saber que si ya se le había metido en la cabeza sentarse, nadie se lo impidiría.
- Me traerías agua por favor?- dijo Ginny dulcemente. - tengo seca la boca..
- Claro.- dijo Harry, y justo cuando iba a salir Percy apreció en a puerta. El corazón de Ginny se congeló al ver cómo su hermano mayor sonreía, por primera vez en mucho tiempo.
Ginny sentía que no podía tragar saliva, que su corazón parecía haber subido e instalado en su garganta, quería roer su cuerpo en instantes. Harry la miró.
Cierto,.ella no sabe la verdad sobre Percy pensó.
- Mejor los dejo para que hablen tranquilos.- dijo Harry saliendo y cerrando la puerta tras él.
Suspiró y dio media vuelta, entonces vio a Ron y Luna hablando con lo que parecía ser un inspector. Tenía basolutamente todo el vestuario que uno usaría en aquellos casos, por lo que no era nada difícil deducirlo. Además, Harry creía haberlo visto antes por el ministerio de magia.
Se acercó con cierta incertidumbre.
- Qué pasa?- dijo Harry.
Ron miró a Harry con una mezcla de sentimientos encontrados mientras Luna estallaba en llanto.
- Es Hermione...ya saben dónde la tienen.
Pansy esperaba arrimada en un árbol. Hojas secas caían de aquellos grandes robles. Solo tenía que asegurarse bie de que ningún Mascur de la región se había quedado fuera de la revolución, y de ahí directo a la Orden de Merlín, como Voldemort lo había ordenado.
El crujir de las ramas le advirtió que Spencer ya había regresado. Se volteó para fijar sus ojos en los verdes del chico.
- Listo, no queda ningún Mascur fuera.- dijo Spencer.
- Y qué pasó con los que no querían?- dijo Pansy.
- Los eliminé.- dijo Spencer. - vamos a la Orden, allí ya deben estar todos, esperando a que Granger llegue.
Pansy soltó las riendas de su enorme caballo negro y fijó sus ojos en los de Jack.
- Ella morirá no es así?
- Es lo más probable...caerá fácilmente en la trampa. Será demasiado tarde.- dijo él.
- Me asombra de Granger...siempre fue astuta.
Spencer se montó a su caballo.
- Nadie es más astuto que Voldemort, ya lo sabes bien. Draco cometió el error de dejar que sus sentimientos interfirieran en su camino..ahora solo le espera la muerte.
Pansy se montó en su caballo y miró tristemente hacia abajo. Jack lo notó.
- Mejor vámonos.- dijo él.
- Jack?- dijo ella.
- Sí?
- Creo que quiero ser yo quien atrape a Granger cuando termine de hablar con Galatea...quiero ser yo quien la lleve hacia Voldemort.
Harry llegaba como todos los días al hospital. Había dejado a Ginny dormida ésta vez, ya le estaba haciendo demasiado daño el ver a Hermione postrada en una cama y no poder hacer nada al respecto.
Caminaba por los pasillos, como todas las mañanas, esperando que al llegar un doctor lo detuviera diciéndole: "ha despertado!", cosa, que nunca sucedía.
Y sí, Voldemort había muerto. ¿Pero de qué servía la paz mundial si Hermione estaba a punto de morir? Muchas veces se culpaba por no haber hecho lo suficiente. Tal vez, solo tal vez, si hubiera buscado con más ímpetud antes...si, no la hubiera dejado sola el día en la discoteca...
Dislumbró a Ron y a Luna corriendo hacia él. Como siempre ellos llegaban más temprano a visitarla. Sus expresiones le dieron a entender de inmediato que algo estaba sucediendo. Sintió que su corazón se congelaba de pensar que le podrían decir: "ha muerto..", o tal vez..si la suerte estaba de su parte: "ha despertado!".
Ron se detuvo frente a Harry y tomó aire. Luna lo miró a los ojos.
- Harry...Malfoy ha despertado, se lo llevaron a Azkaban para realizar el juicio...debemos ir a declarar en su contra.- dijo Luna.
- Tenemos que hacer que le den la máxima pena a ese bastardo!- dijo Ron.
Hary se quedó en silencio, aturdido completamente durante unos segundos. Miró a sus amigos.
- Por fin, va a pagar lo que le hizo a Hermione...
Draco fue arrojado en la silla de metal frío mientrs unas esposas extremadamente adheridas en sus muñecas impedían que la sangre circulara normalmente. Dos hombres altos y fornidos totalmente fuera de lo normal lo tenían sujetado por los hombros mientras que un inspector policial estaba sentado enfrente del rubio con una grabadora mágica y una pluma que estaba flotando sobre un papel.
Draco empezaba a sentirse mal, era verdad, los Dementores ya no pertenecían a la prisión desde lo ocurrido con Voldemort, pero parecía que aquellos hombres fuera d elo normal los reemplazabn muy bien. Sí, aquello tenía que pasar: sería juzgado, pero ya nada le importaba...sin Hermione, nada le importaba realmente.
- Así que dígame señor Malfoy...qué se siente despertar y darse cuenta que la justicia está a punto de hacerle pagar lo que hizo con esa pobre muchacha?- dijo el inspector ácidamente.
Draco no respondió. Su mente estaba en otro lado, con Hermione. Qué importaba ya si lo condenaban? ya no valía la pena vivir si ella no despertaba jamás. Y de qué serviría decirle la verdad al tipo aquel? de qué? si no le creería absolutamente nada. Todos ellos, todos, tenían ya una imagen de él. Todo el mundo mágico conocía al Draco Malfoy sin sentimientos que había secuestrado a la pobre Hermione Granger y torturado durante un año entero. Era a ese Draco a quien conocían, y a ese al que condenarían.
- Y dígame, aparte de violar cincuenta decretos que ya de por sí le darían 100000000'0000000 años de prisión en éste lugar, cuáles otros delitos ha cometido que nos quiera contar señor..Malfoy? Abusó sexualmente de la susodicha? la golpeó?
Draco levantó la mirada y fijó sus ojos fríos como hielo en el inspector.
- Para qué pregunta si ya todos saben lo que hice...la secuestré. Eso ya no es suficiente como para tener condena de muerte?
Hermione descendió con el Unicornio Alado al término del bosque negro. La castaña sentía que su cuerpo no le daba más; volar en un animal como aquel no era precisamente un viaje de primera clase. Miró hacia el frente, solo tenía que caminar un poco más y llegaría a Hogsmade.
Se puso la capucha para ocultar su rostro y con una caricia se despidió de la bestia, quien agitó sus alas y elevó sus pezuñas en el aire al verla alejarse.
Draco abrió los ojos sintiendo que sus párpados pesaban más que nunca. Claro que estaba cansado, después de haber buscado a Hermione durante dos días y haber estado a punto de morir, simplemente sentía que ya no podía más. Miró el reloj de su muñeca que marcaba las doce de la mañana. Se sorprendió de que hubiera dormido hasta tan tarde y sin embargo siguiera con sueño.
Se pasó las manos por el rostro y volteó a su derecha esperando encontrarse con el cuerpo de Hermione, sin embargo, la ausencia de éste le dio un mal presentimiento. Se levantó rápidamente de la cama y revisó el baño, no estaba. Caminó por el corredor y pasó por la sala, con sus ojos grises inquisidores, la cocina fue parte de su búsqueda desesperada...tampoco.
Pasó una mano por su rubia cabellera algo confundido, y entonces, vio un papel sobre la mesa al lado del tintero. Se acercó no sin un cierto temor. La tomó.
"Draco:
Recibí otro llamado de Galatea, me pidió que la buscara de inmediato. No tuve tiempo de despertarte, y además estoy segura que aquello no le hubiera gustado. Me fui sola estaré bien, es necesario que la escuche, todo esto tiene que acabar de una vez por todas. Te quiere,
Hermione"
Draco arrugó el papel sintiendo cómo su respiración se agitaba y su corazón latía más aprisa. Cómo había podido irse sola? cómo sabiendo que los mortífagos estaban al acecho? Aquello podría ser más que peligroso para ella. El rubio tenía un mal presentimiento.
Lanzó el papel al suelo.
- M a l d i t a sea!
-Señores, siéntense por favor.- dijo el inspector.
Harry, Ron y Luna tomaron asiento. Nunca habían pisado los adentros de la prisión de azkaban, aquello era nuevo para los tres amigos. Se encontraban en una oficina declaratoria, en una zona alejada del área donde se hallaban los prisioneros, sin emabargo, desde ahí se podía persivir un aire completamente lúgubre, que lograba espantarlos.
- Vinieron a declarar, eso es evidente.- dijo el inspector.
- Obviamente.- dijo Ron. - Si podemos ayudar a que se hunda aún más de lo que está, lo haremos.
- Entiendo su posición, pero lo primero, y lo más importante, es que sus sentimientos no se mezclen con esta declaración. Comprendo su odio contra el acusado, sé quien es Malfoy, pero, deben saber que una declaración se sustenta en la verdad y en la más pura. No me gustaría que inventasen cosas que no fueran ciertas solo para castigar al secuestrador de su amiga.
- No es necesario.- dijo Harry. - Él solo hizo lo suficiente como para hundirse a sí mismo.
- Lo entiendo, entonces, comienzen a relatarme todo lo que saben y que lo acusa.- dijo el inspector.
- No es necesario que hablemos.- dijo Luna. Abrió su bolso y sacó de él una pequeña caja negra. Sí, aquella que había llegado a ellos con el video de Malfoy, diciendo que tenía secuestrada a Hermione..y que pensaba lastimarlos a ellos también. - Con ésto es suficiente.
El inspector tomó la caja en sus manos.
- Cuando lo vea, entenderá que él no solo es el culpable del estado de Hermione y de su secuestro durante tanto tiempo, sino también, del ataque se se dio hacia Ginny, y por el cual ella casi muere..- dijo Harry.
El inspector abrió sus ojos como platos.
- La acusación que hacen es muy fuerte, el señor Malfoy tiene muchas penas encima, pero..el ataque hacia la señorita Weasly?
- No es ninguna invensión, él lo confiesa en ese video. Dice que iría eliminándonos uno por uno. Quién más podría haberlo hecho sino él, con ayuda de los mortíos?- dijo Luna.
- Además,- dijo Ron. - Él era la mano derecha de Voldemort. A quién más le encargaría aquel trabajo?
El inspector guardó el video.
- Lo veremos con algunos testigos más. Si lo que dicen es cierto, esto ya es suficiente como para condenarlo a la pena máxima.
Todos guardaron un silencio.
- La de muerte..
Una pelirroja se adentraba por los pasillos lúgubres de la prisión. Caminaba decididamente mientras algunso prisioneros le gritaban cosas sucias que no venían al caso. Ninguna de aquellas palabras le llegaba, tenía en mente muchas otras cosas aún de mayor importancia.
"Señorita sus amigos salieron, es que el señor Malfoy despertó y fueron a declarar a Azkaban"
Un guardia la detuvo justo antes de la puerta gruesa y de metal que decía justo arriba:
"Detenidos aún no enjuiciados" y "Peligrosos"
- Señorita necesita una orden escrita para poder ingresar.- dijo el guardia.
- Aquí está la orden, solo déjeme pasar.- dijo Ginny entregándole un papel firmado.
El guardia abrió sus ojos impactado y luego los fijó en los brillantes y firmes de la pelirroja.
- Señorita, segura que quiere...ver al detenido? es muy peligroso yo diría que mejor..
- Usted haga lo que tiene que hacer y déjeme pasar.- dijo Ginny. - No tengo tiempo.
Draco estaba en el suelo, sentado aoyado en la fría pared de una cárcel. La única luz que entraba era la de una ventana dimituna con barrotes que había en la pared del frente. Todo estaba oscuro, y él, precisamente inmerso en esa oscuridad, parecía lejano a todo lo terrenal.
Sus ojos grises, poseían una tristeza infinita, una soledad hiriente. Cualquiera que fuera lo suficientemente observador y fijara sus ojos en los de él, podría sentir un agujero enorme en su pecho, por el vacío profundo que ellos proyectaban.
Había estado así, inmóvil, con la mirada en el suelo durante mucho tiempo. Apretó sus puños como primer movimiento en las últimas dos horas, mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas cristalinas. Solo había una cosa en su mente, algo que no lo abandonaba nunca: Hermione. La necesitaba, necesitana tenerla junto a él. Sin embargo, él sabía que aquello ya era imposible. Hermione quizas jamás despertaría, quizas, moriría pronto; y él, él sería condenado y no haría nada para impedirlo, porque ya nada tenía sentido si no estaba con ella.
Una fría lágrima corrió su rostro.
Aún la recordaba, fresca, vivaz, inteligente...ella..en su máximo estado de perfección. Aquel recuerdo no se ajustaba para nada con la imagen que había tenido en el hospital; ella, en la camilla fría, su piel pálida y sus labios resecos por la deshidratación, conectada por máquinas que la mantenían con vida. Esa no era la Hermione que él recordaba..no era.
Aún podía escuchar su voz..
"Estaremos bien, siempre...mientras estemos juntos. Te amo Draco.."
La puerta se abrió con un sonido sordo y pesado. Draco seguía inmóvil, como si no le importase ya quien fuera. Los sonidos de tacones hicieron que levantara la cabeza y su mirada se chocara con la de la pelirroja, quien lo observaba con desprecio y odio.
Draco se levantó, en su rostro no había expresión alguna ante la mirada rabiosa de la chica. Sabía que no podía esperar nada más de nadie que desprecio.
Ginny apretó los dientes mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Sí, estaba frente al secuestrador de su mejor amiga, frente aquel mosntruo que había sido capaz de lastimar tanto a un ser que no tenía la culpa de nada. Aquel que la había hecho sufrir sin razón alguna más que su odio hacia todo lo que tuviera vida. Sí, estaba frente a él.
Draco mantenía la mirada, ya no sentía nada. El silencio se había trasnformado en una característica del lugar. Entonces, ante la falta de palabras que expresaran sus sentimientos, Ginny levantó la mano y bofeteó con fuerza al rubio. Draco retrocedió golpeándose contra la pared.
-Eres una basura...
Hola de nuevo chicas!
Hoy no me voy a extendermucho... estoy que muero de sueño y quiero ir a dormir... y mas encima esta lesera de pagina no me dejaba subir el capitulo 14... que por si no se han dado cuenta no tiene titulo... jaja... ojala me ayuden a conseguirle uno...
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Sakura.Granger
