Cuanto tiempo ¿Eh? Bueno finalmente está aquí el capítulo 14. Hoy no tengo mucho que decir así que vamos directos a ello.


XIV – Estocadas

La alerta sonaba por todos los pasillos de la base de Long Arch mientras la comandante caminaba hacia la sala de mando. La puerta se abrió con un ligero zumbido y Hayate ingresó para sentarse en su silla sobre las terminales del resto de operadores. Griffith ya estaba en su lugar junto a la silla y la saludó militarmente al verla acercarse. Hayate se las arregló para devolverle el saludo aunque su mente estaba por completo en otra cosa.

—Reporte ¿Cuál es la situación?

—Hemos detectado una fuerte señal mágica en las siguientes coordenadas, comandante—respondió Griffith mientras la imagen de la pantalla principal cambiaba para presentar un mapa de la zona—la brevedad de la misma nos ha impedido identificar la naturaleza de la señal o su origen pero no cabe duda de que se ha originado en esta zona. Se encuentra alejada de la ciudad pero hay unas instalaciones presentes.

Hayate entrelazo los dedos frente a su rostro mirando la pantalla. Aquellas coordenadas estaban sobre los laboratorios de la Corporación Vandin.

— ¿Ha habido alguna comunicación de parte de las instalaciones?—preguntó con calma.

—Ninguno, cualquier intento por contactar con la compañía ha fracasado también—dijo Griffith haciendo una breve pausa antes de continuar—comandante este es el mismo lugar al cual enviamos a la Enforcer Harlaown y a la capitana Signum.

—Estoy consciente de ello puesto que yo misma di la orden ¿Se han reportado?

Ambos sabían que, de haberlo hecho, Griffith lo hubiera mencionado de inmediato pero Hayate quería oírlo.

—Negativo, no hemos podido contactar con ellas tampoco. Pareciera haber una especie de bloqueo en la zona, cualquier intento de comunicación ha fallado.

Las manos de Hayate se crisparon un momento. Aquello no implicaba nada en particular, se dijo a si misma ¿Un accidente industrial? ¿Un atentado? Y de ser cualquiera de los dos ¿Cómo estarían Fate y Signum? Lo único que quería saber era que estaban bien, solo eso. Una parte de ella quería agarrar a Griffith y a los operadores y exigirles que le dijeran que ellas estaban bien, pero aquello sería solo una chiquillada. Signum y Fate eran de las mejores, solo quedaba confiar en ellas y averiguar que estaba pasando.

—Sigan intentando comunicarse con nuestras agentes y preparen un equipo para enviar al lugar solo por si acaso—ordenó Hayate con rapidez.

—Pero comandante, aun no sabemos que es lo que ocurre allí…

—Si es un accidente, necesitaran ayuda con los heridos y si son los Hückebein entonces tenemos que arrestarlos—interrumpió Hayate impasible.

La puerta volvió a abrirse y entraron Nanoha, Vita y Ginga. Hayate se giró parar mirarlas y de inmediato captó la preocupación en sus rostros si bien ninguna dijo nada y se limitaron a saludar mientras Griffith las ponía al corriente de lo que había sucedido. Hayate dirigió otra mirada al monitor pero antes de que pudiera abrir la boca otra señal se activo en la zona, apareciendo en la pantalla como un brillante punto de luz.

—Detectada otra reacción mágica—anunció Lucino Lowran, la oficial de comunicaciones sin apartar los ojos de su terminal—estamos identificando el origen… sí, no hay duda la señal mágica es la misma que la de la Enforcer Harlaown.

Hayate reprimió un suspiro de alivio y sintió como si le quitaran un peso de encima. Por el rabillo del ojo vio que la expresión de Nanoha era mucho más relajada. La pantalla siguió mostrando otras señales, activándose intermitentemente.

— ¿Podemos identificar las otras señales?—pregunto Hayate rápidamente.

—Sí comandante. Hay 5 fuentes distintas, una es la de la Enforcer y la otra es la de la capitana Signum pero hay 3 con un patrón claramente no mágico, son Eclipse Drivers—respondió Lucino.

—Hückebein—masculló Vita poniendo en voz alta los pensamientos de todos.

— ¿Cuáles son sus ordenes comandante?—Nanoha dio un paso al frente.

Hayate miró a su amiga solo un momento antes de responder.

—Enviaremos ayuda desde luego—respondió antes de girarse en su silla—oficial Lucino, comuníquese con las fuerzas locales y asegúrese de que mantengan distancia y nos sirvan de apoyo. Capitana Takamachi, teniente Vita, ustedes llevaran los refuerzos incluyendo a Swordfish 1 y las unidades Raptor, prepárense para salir inmediatamente. Ginga te quiero aquí por si los Hückebein planean otra cosa, igual prepárate para salir por si acaso.

— ¡Si, comandante!—dijeron Vita y Nanoha al mismo tiempo, saludaron y salieron de la sala de control.

—Comandante ¿Está segura?—Ginga se había quedado un momento.

— ¿Sobre enviar a Subaru?—Hayate se giró hacia ella—Completamente, en cualquier caso me parece mucho más sensato que el retenerla aquí.

Ginga asintió y se retiró. Hayate entonces regresó su atención a la pantalla. Fate y Signum estaban en combate. La investigación de Fate había demostrado ser impecablemente correcta. Ahora que Lily estaba inconsciente esta podría ser su última pista para recuperar a Thoma y la Cruz de Plata. Esta vez tenían que tener éxito. Hayate miró la pantalla, que seguía marcando las señales de explosiones de energía y apretó los puños. Fate y Signum eran de las mejores, tenía que confiar en que aguantarían hasta que llegara la ayuda.


—Eres el único a quien le puedo confiar esto, DeVille—había dicho Karen con una de sus sonrisas—nosotros nos ocuparemos del otro asunto. Veyron y Aru son demasiado volátiles y Cypha tiene tendencias similares. Quizás Fortis fuera capaz pero tú lo conoces, no le gusta ensuciarse las manos. Puedo seguir pero creo que ya ves mi punto. Puedo contar contigo ¿Verdad?

DeVille Hückebein había dicho que sí ¿Qué más podía decir? Desde que tenía memoria nunca había podido oponerse a Karen. Ella era la mayor, la que sabía cómo hacer las cosas y él era el musculo que se ponía a trabajar. Tan sencillo como eso. No era una cuestión de confianza, como ella había dicho, era solo que ambos sabían que DeVille solo haría lo que se le había pedido y nada más. Los otros eran mucho más propensos a distraerse, eran niños ruidosos. Más de una vez Karen se había frustrado con ellos precisamente por eso. Así que esto tendría que hacerlo él.

Viajar hasta el lugar que Karen le había indicado era sencillo. Al ser este un mundo no-administrado por la TSAB y sus magos esconderse era mucho más sencillo, aunque invariablemente llamaba la atención por su estatura. Lo mejor era dejar el transporte a cierta distancia e ir directamente a su objetivo. No es que tuviera miedo de que algo saliera mal pero simplemente le apetecía estirar las piernas. Por eso caminaba por las aceras, siguiendo siempre la misma ruta. A su alrededor la masa humana simplemente se limitaba a continuar con su rutina, igual que él. Cada quien por su lado.

Doblar en la siguiente esquina, cruzar la calle, seguir la cuesta hacia abajo, siempre hacia el mismo lugar. En cierta forma así era como DeVille hacia todo. Solo necesitaba algún propósito claro y se dirigía hacia él para cumplirlo. No tenía ambición de nada, no quería nada. Mientras él pudiera seguir como hasta ahora ¿Qué importancia tenía? Karen, desde luego, era la que maquinaba todo y ella no estaría de acuerdo. Pero ella era diferente, sus planes y sus ideas no eran las de DeVille, aun así pensaba ayudarla porque eso era lo que se había propuesto. Él solo debía continuar haciendo lo que se le decía. Aquello era suficiente.

Finalmente tenía su objetivo a la vista. Siguió a la misma velocidad, sin ninguna prisa. Una ráfaga de viento agitó un poco su ropa y envió algo de polvo a su abrigo. Sacudió la prenda sin mucho interés con los ojos fijos en su destino. Ya estaba allí, nada más importaba. Karen había sido muy específica aquella vez. Siempre hacían cosas como esta, pero en aquella ocasión Karen quería un sujeto en específico ¿Por qué? DeVille no se había molestado en preguntar, pero podía suponerlo desde el momento en que escuchó el nombre. Shiro Takamachi. Ese era el blanco. Debía de ser traído vivo y DeVille estaba a solo unos pocos metros de donde él se encontraba.

Cuando llegó a la puerta del café pudo mirar adentro y vio a una mujer en la caja. Las semejanzas entre aquella persona y la maga que el viera en Ruwella eran demasiado obvias, estaba en el lugar correcto. Fue entonces cuando tuvo un problema. DeVille notó movimiento en su visión periférica y supo que había cometido un error. Debía haber usado sus sensores para escanear el área y no solo entrar sin más. Aquello debía ser sencillo, sin problemas, no había esperado encontrarse precisamente con una situación como aquella.

Giró levemente su cabeza mientras una joven de pelo negro le decía algo que no escuchó. En la esquina del local su mirada se topo con unos fríos ojos grises y de inmediato detectó el movimiento. Punisher tomó la primera acción. Se levantó de su silla como un resorte al mismo tiempo que arrojaba una tasa hacia DeVille quien se cubrió con la mano por puro reflejo. La taza se hizo añicos contra él y sintió como un líquido caliente chocaba contra su piel. Allí fue cuando él pudo reaccionar. Castle había sacado un arma de su gabardina y le apuntó apretando el gatillo justo cuando DeVille se desvanecía en el aire.

El disparo destrozó la entrada en una cascada de cristales rotos que solo fue ahogado por el estallido del arma y el grito de terror de la mujer detrás del mostrador. DeVille reapareció detrás de Punisher quien pareció sentirlo porque intentó darse vuelta para enfrentarlo. DeVille masculló mientras agitaba un brazo y golpeaba a Frank Castle en las costillas, arrojándolo sobre las mesas. El golpe debería haberle roto los huesos pero DeVille había sentido como Punisher alcanzaba a poner una barrera entre ambos.

Una puerta se abrió por detrás del mostrador y DeVille giró la cabeza para mirar salir a su objetivo, Shiro Takamachi, de la misma mirando con ojos como platos hacia él. DeVille dio un paso y se preparó para agarrar lo que había venido a buscar. Punisher se levantó de un salto y con un resplandor negro y rojo atacó. El impacto de la magia fue tremendo, sacudiendo a DeVille hacia atrás en una explosión que le cegó y dejó medio sordo mientras rompía la pared detrás suyo y rodaba hacia otra más, quebrándola también, y ayándose a si mismo en el exterior.

— ¡¿Qué fue eso?

— ¿Están las dos bien?

— ¡Eres uno de ellos! ¡Eres del mismo lugar que los otros! ¡¿Qué haces aquí?

Las voces de la familia fueron acalladas por otra, mucho más firme y dura.

—Ahora no, salgan de aquí ¡Corran!

Más voces llegaban del exterior. DeVille pudo oírlo todo mientras intentaba poner en orden su cabeza y materializaba su Divisor en la mano. Dio un salto y se encontró de regreso en el local justo cuando los Takamachi finalmente obedecían y salían hacia el exterior mientras Punisher levantaba su dispositivo en forma de espada y se arrojaba contra él. DeVille desvió el ataque y se giró para patear a Punisher hacia el exterior, arrojándolo fuera y haciéndolo golpearse contra un vehículo estacionado, doblando el metal y rompiendo los cristales.

— ¡Por Dios!

— ¡Alguien llamé a la policía!

Un grupo de gente se había detenido para presencial lo que estaba pasando. Punisher intentaba levantarse pero DeVille llegó a su altura en solo un instante, levantando el Divisor sobre su cabeza y dejándolo caer con toda su fuerza.


Fate condujo el vehículo hacia la entrada con un extraño presentimiento. Sus ojos fueron directo hacia la pequeña caseta junto a la entrada pero estaba vacía. El sistema, no obstante, era automático y la barra que les impedía el paso se alzó para dejar entrar el vehículo al estacionamiento. Ella y Signum intercambiaron una mirada. La guerrera se encogió de hombros pero se llevó la mano al bolsillo, Fate asintió y estacionó el vehículo en un espacio libre. Ambas se bajaron del carro y miraron hacia la mole que eran las oficinas centrales, justo frente a ellas dominando por completo el estacionamiento. Era un edificio grande, casi sin ventanas, con el logo de la corporación justo en la entrada.

—No parece que haya mucha gente hoy—comentó Fate mirando a su alrededor. Había unos cuantos vehículos pero también demasiados espacios libres.

—No me gusta, hay demasiado silencio—dijo Signum cerrando su puerta y parándose a escuchar.

Fate también se detuvo para oír y en efecto no captó nada.

—A lo mejor tienen una prueba o algo así…—dijo aunque sin ninguna convicción.

—Puede ser, vamos a ver que encontramos.

Signum comenzó a caminar hacia la entrada y Fate la siguió mirando a su alrededor. Tuvo que coincidir con Signum, había algo allí que no le gustaba. Miró hacia el edificio nuevamente pero no detectó nada fuera de lo ordinario. Ambas continuaron su camino pero la sensación de que algo estaba mal no se le quitaba de encima. Era como un cosquilleo en la piel aunque no podía identificarlo claramente. Le resultaba extrañamente familiar.

—Signum ¿Sientes eso?

— ¿Qué cosa?—la guerrera Belka se giró para mirarla.

—No lo sé, es como algo en el aire.

—Hay una atmosfera extraña, es cierto, pero no "siento" nada realmente.

—Yo sí, es bastante insistente.

Signum enarcó una ceja. Fate sabía que sonaba un poco rara. Si hubiera algo sus dispositivos las hubiera alertado o ellas lo hubieran visto. Aquello era de lo más extraño.

—Laevatein no detecta nada, pero sus sensores no son tan sensibles—dijo Signum mirando a su alrededor en el desierto estacionamiento—Aquí no hay nada más que nosotras.

—Sí, quizás solo sea mi imaginación—razonó Fate—vamos.

Signum se encogió de hombros y se dio media vuelta. Fate alzó la vista y miró más allá de la guerrera justo cuando una ráfaga de energía surgía de la nada frente al edificio en dirección hacia ellas. Signum apenas tuvo tiempo de notarlo por su visión periférica antes de que el rayo llegara hasta ellas.

Sonic Move!

Las palabras de Bardiche se perdieron mientras Fate agarraba a Signum y ambas salían del rango de la ráfaga de energía que destruyó el lugar donde habían estado tan solo medio segundo antes. Fate pudo sentir el calor de la explosión y como la energía casi las atrapaba antes de que su hechizo cobrara velocidad y las sacara a ambas del lugar. Las dos terminaron a varias decenas de metros de la explosión donde una nube de humo cubría el lugar. La explosión había reventado las ventanas de muchos de los vehículos, activado las alarmas y prendido fuego a varios otros por lo que el estacionamiento se llenó de humo y olor a caucho quemado. Fate soltó a Signum ni bien volvieron a sentir el suelo bajo sus pies.

— ¿Te encuentras bien?—preguntó.

—Perfectamente, buenos reflejos Testarossa—respondió Signum tosiendo un poco al inhalar el humo.

—Ese ataque estaba cargado eléctricamente de alguna forma, aunque bloqueaban los sensores pude percibirlo a tiempo.

Ambas sacaron sus dispositivos y activaron sus Barrier Jackets con un destello mágico. El peso familiar de Bardiche en sus manos hizo que Fate se sintiera más segura. Ambas miraron de regreso al edificio. El enmascaramiento se había caído y ahora podía apreciar los daños y el autentico estado de las instalaciones. Había numeroso huecos por toda la estructura y salía humo de varias partes de la misma, el olor a caucho quemado se sumó al de la carne humana ardiendo. Fate incrementó su agarre sobre el mango de Bardiche cuando unas figuras surgieron del humo.

—No es justo ellas se movieron en el último momento—se quejó una joven pelirroja que sostenía dos extrañas armas negras mientras descendía al nivel del suelo. Fate reconoció a la chica que había atacado la prisión en Ruwella—solo quédense quietas para que pueda dispararles.

—Hückebein… así que ustedes trabajan con la Corporación Vandin después de todo—dijo Fate levantando a Bardiche. A su lado Signum también se puso en guardia.

—Bueno, bueno, parece ser que alguien hizo su tarea. No te sientas tan mal Aru, siempre hay otras oportunidades—otra persona surgió de entre el humo, pero está venia caminando. Veyron Hückebein sonrió a las dos magas con aire arrogante—Estas magas del Buro hicieron una buena investigación. Aunque, como de costumbre, llegan demasiado tarde. Hemos decidido presentar nuestra carta de renuncia a la Corporación Vandin como pueden apreciar.

— ¿Por qué? ¿Qué es lo que están planeando?—inquirió Signum.

—En este mismo momento nuestra misión es muy simple—intervino Aru. Su Divisor brilló al asumir otra forma distinta, ahora tenía un par de ametralladoras de grueso calibre en una mano y una serie de misiles en la otra—solo tenemos que matar cualquier cosa que veamos. Karen dijo que habíamos terminado de escondernos así que mientras ella termina su parte, nosotros hacemos la nuestra.

Antes de que Fate pudiera preguntar a que se refería otra explosión, está vez en el edificio, sacudió el estacionamiento. Fate intentó abrir un canal de comunicación de inmediato.

—Long Arch, está es Fate Testarossa, necesitamos refuerzos—la única respuesta que obtuvo fue mucha estática— ¿Long Arch, me reciben?

—No te esfuerces, servidora pública, ahora somos solo ustedes y nosotros—interrumpió Veyron Hückebein con una sonrisa lobuna—lo que no son buenas noticias para ustedes.

Fue Aru la que atacó. La joven levantó su ametralladora y abrió fuego contra Signum y Fate. Ambas saltaron a un lado para evitar las balas y Veyron decidió intervenir también. El Hückebein se arrojó contra Signum quien lo bloqueó con la espada. Fate intentó ayudar pero antes de que pudiera dar un paso Arnage disparó hacia ella nuevamente. Fate se elevó en el aire de otro salto, un círculo mágico apareció a sus pies al tiempo que varias esferas de energía la rodeaban.

¡Plasma Lancer!

Los proyectiles mágicos salieron disparados hacia abajo pero Arnage alzó su arma y disparó contra ellos, cancelando el ataque en una explosión bastante ruidosa que envió una columna de humo directo en su cara segándola por unos valiosos segundos. Fate volvió a levantar a Bardiche mientras su magia se concentraba a su alrededor en forma de un nuevo ataque. El cilindro de Bardiche cargo dos cartuchos y su magia se activó justo cuando el humo se dispersó.

Thuder Blade!—el círculo central de Bardiche resplandeció un momento

Alrededor de Fate surgieron varias decenas de "espadas" hechas de energía que resplandecían doradas como el rayo. Las hojas descendieron como una lluvia sobre Arnage y otras atacaron a Veyron sorprendiéndolo por la espalda. Las espadas no impactaron contra ellos sino a su alrededor, inmovilizándolos.

¡Break!

Todas las espadas estallaron en una poderosa explosión que envolvió una buena parte del área en una esfera de mana y electricidad, haciendo desaparecer a ambos Hückebein en medio del ataque. Fate se elevó para evitar la explosión y Signum se le unió en el aire. La guerrera de la espada se veía ilesa pero su Barrier Jacket humeaba un poco.

—La próxima vez avísame antes de hacer algo así, Testarossa.

—Lo siento, estaba improvisando. Con esto deberían darse cuenta de que estamos aquí—respondió Fate mirando hacia abajo—Eso no los detendrá.

—No—reconoció Signum—pero hay otras opciones.

El humo se disipó para mostrar que en efecto ambos Hückebeins parecían ilesos. Fate suspiró, había esperado un mejor resultado. Arnage levantó sus armas hacia ellas y volvió a abrir fuego. Fate y Signum se alejaron en el aire. Signum descendió hacia Veyron quien levantó su propia arma para recibirla y ambos se encontraron en una explosión de fuego y mana. Fate disparó unos cuantos proyectiles mágicos hacia Arnage quien saltó en el aire para perseguirla sin dejar de dispararle. Fate sobrevoló las instalaciones y se dirigió hacia los terrenos detrás de estas, donde había unas cuantas pistas de pruebas sin nada en ellas lo que le permitía maniobrar con facilidad, esquivando los ataques de su oponente.

— ¡Quédate quieta!—le espetó Aru disparándole varios misiles y sin dejar de usar su ametralladora.

Fate casi tuvo deseos de sonreír. Se elevó en el aire mientras los disparos de Aru sumaban a su alrededor. Creó un par de escudos pero los misiles los destruyeron con facilidad por lo que maniobró en el aire moviéndose como un destello dorado y evitando las explosiones a su alrededor. Por el rabillo del ojo captó a Signum y Veyron aun pelando de regreso en el estacionamiento. La guerrera Belka y el Hückebein chocaban el uno contra el otro en una desenfrenada cadena de ataques que sacudían todo lo que tenían cerca.

"Signum creo que necesitamos acabar con esto rápido. Hay otros Hückebein en el interior" dijo Fate telepáticamente mientras seguía esquivando a Aru.

"De acuerdo ¿Alguna idea" respondió la guerrera.

"De hecho sí"

Signum sonrió cuando Fate terminó de explicarle su idea. Aquello podía funcionar. Su oponente volvió al ataque. Signum bloqueó el filo del Divisor con Laevatein pero Veyron sacó la mano izquierda de su chaqueta con un extraño guantelete y liberó una cascada de llamas sobre la guerrera. Signum conjuró una defensa y el fuego paso inofensivo a su alrededor mientras ella aprovechaba y pateaba a su oponente en el pecho, saltaba hacia atrás y levantaba su espada por sobre su cabeza mientras un triangulo mágico aparecía a sus pies.

¡Hiryū Issen!

El filo de su espada se dispersó en una cadena de cuchillas envueltas en llamas y mana. La cadena serpenteo en dirección a Veyron quien saltó hacia un lado. El ataque destrozó el pavimento y varios autos más en el estacionamiento. El Hückebein apuntó con su Divisor pero Signum giró la cadena de espadas y esta se movió desde el suelo, estallándose contra el costado expuesto de Veyron, envolviéndolo como una serpiente, clavándose en su cuerpo. Signum volvió a tirarla con toda su fuerza arrojando a Veyron Hückebein hacia el techo del edificio aun atrapado en la cadena de espadas y saltando para quedar sobre él mientras la cadena lo soltaba, dejándolo caer duramente contra el techo. Por sobre las cabezas de ambos resonó un trueno y un as triple de energía mágica cayó sobre Veyron.

¡Trident Smaher!

Fate había detenido su carrera en el aire y disparado hacia Veyron desde arriba, quedando abierta al ataque de Aru que intentó aprovechar el momento para dispararle pero Signum atacó justo en ese instante.

Sturmwinde!

Así como la voz de su dispositivo se activaba Signum abanicó la espada mientras una honda de fuego salía de la misma en dirección a Arnage, envolviéndola en llamas y mandándola al suelo en una bola de fuego. Fate se movió para colocarse junto a Signum cada una mirando hacia su propio oponente.

—No nos está yendo mal ¿Te encuentras bien?—preguntó Fate sin dejar de mirar hacia Veyron.

—Mejor que nunca—replicó Signum. La verdad era que le había vuelto a doler la espalda, pero no pensaba abrir la boca.

Fate no tuvo tiempo de decir algo más cuando, desde otro lado de la edificación una nueva honda de plasma fue disparada hacia ellas. Signum saltó al frente y colocó un escudo triangular para bloquear el ataque. El rayo se estrelló contra el escudo y la guerrera apretó los dientes al sentir la fuerza del golpe concentrándose para que no se rompiera la defensa. No obstante de repente el aire se lleno de hojas, como las de un libro que descendieron sobre Signum. Fate colocó varios escudos mágicos pero sus defensas no eran tan fuertes y estos cedieron luego de unos golpes junto con el escudo de Signum. Ambas pudieron evitar la explosión saltando en el aire, pero en torno a ambas se cerraron varios anillos de captura, inmovilizándolas.

Fate comenzó a forcejear contra sus ataduras, utilizando su mana para romper el hechizo que la aprisionaba pero con pocos resultados. Junto a ella Signum también forcejeaba para soltarse. Fate miró hacia el edificio justo cuando la líder de la familia Hückebein salía de las ruinas con un extraño tomo blanco en las manos. A ella rápidamente se le unieron Veyron, Arnage y Cypha. Los cuatro se elevaron en el aire hasta quedar a la misma altura en la que Fate y Signum forcejeaban para liberarse.

—Dieron buena pelea, pero es hora de terminar el juego—dijo Karen con una dulce sonrisa, clavando sus fríos ojos negros en ellas.

Sin dejar de intentar liberarse Fate encaró la mirada de Karen mientras los Hückebein levantaban sus armas y dispararan contra ellas. Lo último que Fate alcanzó a ver antes de que todo explotara fueron los fríos ojos muertos de Karen Hückebein.


DeVille alzó el hacha por sobre su cabeza al mismo tiempo que Punisher activó su hechizo. Unas cadenas negras aparecieron debajo del Eclipse Driver enredándose en torno a su cuello como serpientes. La distracción hizo que DeVille desviara el golpe, partiendo el auto desde el techo al suelo pero fallando a Castle por varios centímetros, mientras sus manos se dirigían hacia su cuello en un acto reflejo. Punisher levantó su mano y colocó la palma en el pecho de DeVille usando su magia para enviar una honda de poder hacia él que lo arrojó de regreso al café en una fuerte explosión.

Are you alright my Lord?—preguntó Soulbreaker

—Todavía respiro—masculló Castle poniéndose de pie. De no haber sido por su barrera y la Barrier Jacket se hubiera fracturado la columna.

—Es cierto, de verdad es uno de ellos—la voz hizo que Punisher girara la cabeza— ¿Es parte de la TSAB? ¿Acaso es compañero de mi hija?

Frank estaba dividido entre si debía maldecir o admirar a Shiro Takamachi. Luego de su primer ataque contra DeVille había tenido pocos problemas en sacarlo a él y a su familia del local antes de que el Hückebein se pusiera a hacer remodelaciones. Lo que no se explicaba era el porqué aquel hombre había decidido regresar. Se veía agitado aunque coherente y no en pánico.

—No hay tiempo, le dije que saliera de aquí—replicó Frank sin quitarle los ojos de encima al café.

—No hasta que explique lo que…—empezó Shiro pero no pudo terminar la frase.

— ¡Castle!—el grito fue seguido de una columna de energía que surgió de los escombros, arrojando peligroso proyectiles en todas direcciones.

Punisher agarró a Shiro Takamachi y saltó con él hacia atrás aterrizando en el techo de una casa y colocando un escudo delante de ellos para evitar que los escombros los aplastaran. Las rocas chocaron contra la barrera mágica sin apenas sacudirla. De entre las ruinas del café DeVille se elevó en el aire con su forma de Reacción, con la larga melena azul y la piel dura y negra como la obsidiana. El Hückebein miró hacia ellos como si mirara a un par de insectos. Punisher apretó el agarre que mantenía sobre Soulbreaker sin quitar el escudo.

—Esa persona es miembro de una organización criminal y está aquí por motivos que están relacionados con su hija—dijo Frank a su involuntario compañero con calma—ahora, si eso lo satisface busque al resto de su familia, encuentre un lugar seguro y déjeme hacer lo que vine a hacer.

DeVille despareció en el aire justo frente a sus ojos. Con un presentimiento Punisher se giró a su izquierda, deshaciendo el escudo. DeVille reapareció al lado de Shiro e intentó agarrarlo pero el hombre se movió con sorprendentes reflejos fuera de su alcance y hacia atrás dejando el espacio libre para que Punisher se pusiera entre ambos. El Divisor y Soulbreaker chocharon con un fuerte sonido metálico.

—Largo ¡Ya!—gritó Castle.

—Tenga cuidado—replicó Shiro Takamachi obedeciendo al fin y saltando fuera del techo.

Punisher sintió como el empuje de DeVille se incrementaba, haciendo que lenta pero inexorablemente se deslizara hacia atrás por sobre el techo de la casa, sus botas rompiendo algunas de las tejas de la estructura sin que pudiera frenarlo. Castle intentó empujar con toda su fuerza hacia adelante pero era como tratar de parar una avalancha con las manos. De repente DeVille desapareció haciendo que Punisher se encontrara sin resistencia y perdiera el equilibrio. El Eclipse Driver reapareció casi de inmediato a su lado para atacar su flanco expuesto pero Frank utilizó su propio impulso saltando hacia adelante evitando el filo del hacha y dando una vuelta en el aire para caer sobre sus pies en la acera.

Antes de que pudiera darse la vuelta de nuevo DeVille apareció junto a él haciendo un barrido con su Divisor. Punisher se agachó haciendo que el hacha pasara silbando sobre su cabeza y rompiera la verja de una casa. El Hückebein corrigió su movimiento y volvió a atacar obligando a Castle a dar un salto hacia atrás. DeVille embistió pero Punisher se deslizó por un costado, aprovechando que la calle era demasiado estrecha para que DeVille pudiera abanicar bien su arma y golpeo al infectado con el filo de Soulbreaker aunque sin mucho efecto que pudiera apreciarse. DeVille se revolvió agitando su Divisor y causando más daños a las paredes intentando golpear a Punisher mientras éste retrocedía fuera de su alcance y le arrojaba varias balas mágicas que se deshicieron sin siquiera tocarlo.

—Venir aquí fue un error Castle—masculló DeVille luego de fallar su último golpe—has interferido demasiado en nuestros planes.

— ¿Por qué estás aquí?—replicó Punisher— ¿Qué están planeando?

—Si estás aquí es porque debes sospechar algo ¿No?—DeVille esperó un momento pero Frank no respondió—Como quieras, si puedes vencerme quizás averigües algo más.

—Me parece justo.

Los dos volvieron a embestirse como un par de trenes de carga. La fuerza de su impacto quebró varias ventanas mientras que el sonido de sus golpes se oía por todas partes. Aun así Punisher alcazaba a oír los gritos, los pedidos de ayuda, los llantos y el sonido de sirenas acercándose. "Demasiados civiles… demasiados inocentes" pensó disparando otra serie de proyectiles mágicos contra DeVille. El Eclipse Driver siguió atacando sin que aquello le afectara en lo más mínimo. Frank saltó a un costado de DeVille para intentar apuñalarle en el cuello pero el Hückebein lo vio venir y giró su arma con rapidez y fuerza, golpeando a Punisher en el costado.

Castle pudo analizar que había sido afortunado y desafortunado mientras sentía el golpe del Divisor sacarlo de su posición y hasta de sus sentidos. Por un lado DeVille había sido tan precipitado que lo había golpeado con la parte plana de la hoja del hacha, por el otro había sido igual que si lo hubiera embestido un camión. El golpe lo arrojó al otro extremo de la calle, rompiendo sin ningún problema la fachada de una casa, brindándole una breve visión del interior con un par de personas claramente aterrorizadas, y haciéndolo salir por el otro lado, rodando por el suelo y dándose unas 5 vueltas antes de chocar con una pared de concreto que logró frenarlo.

En un principio no sintió dolor, solo estaba desorientado. La cabeza le daba vueltas y los sonidos le llegaban confusos y distantes. Entonces llegó el dolor en cada fibra de su cuerpo. Por fortuna el traje había absorbido el daño y evitado que sufriera heridas serias, pero había consumido una buena parte de su mana el bloquear aquellos impactos. Punisher intentó ponerse de pie, pero sólo alcanzó a ponerse a cuatro patas mientras boqueaba por aire. Sus sentidos fueron regresando a su lugar y se dio cuenta de que las sirenas ahora sonaban más cerca. Una patrulla giró en la esquina y se detuvo a varios metros de él mientras dos oficiales salían de la misma y le apuntaban con sus revólveres.

— ¡Policía quédese donde está!

Punisher no le puso mente e ignorando el dolor alcanzó a ponerse de pie. No importaba en qué mundo fuera, algunas cosas eran iguales en todas partes.

— ¡No se mueva!—uno de los oficiales dio un paso al frente.

He is coming this way, my Lord—anunció Soulbreaker.

DeVille apareció en el aire por encima de los policías y apuntó hacia abajo con su Divisor. Castle intentó dar un paso al frente pero no fue lo bastante rápido. El Hückebein disparó un proyectil de energía hacia la patrulla mientras los oficiales no atinaron si quiera a darse la vuelta antes de que les impactara y desparecieran en una bola de fuego. Frank levantó una mano y creó un escudo para bloquear la explosión. DeVille reapareció a su espalda pero antes de que pudiera actuar se escucharon varios disparos detrás de ambos.

Punisher maldijo al ver a otros 4 oficiales de policía correr hacia ellos disparando sus armas contra DeVille. Las balas impactaban contra el enorme cuerpo del infectado y para el daño que hacían bien hubieran podido ser bolitas de papel. El Hückebein levantó su arma para disparar nuevamente pero Punisher se arrojó hacia él deslizándose por el suelo y haciéndole perder el equilibrio. Los policías no obstante intentaron abrir fuego nuevamente pero Castle conjuró 4 proyectiles mágicos que los derribaron dejándoles inconscientes mientras él se revolvía para enfrentarse a DeVille.

Está vez pudo esquivar el Divisor y saltar fuera de rango por sobre la cerca de otra casa. DeVille se apresuró a seguirlo y Punisher volvió a saltar, usando su magia para alejarse más, buscando una manera de sacarlo de las calles. Pero por donde mirara a su alrededor todo eran casas o viviendas, incluso ahora apreciaba algunas personas que se detenían para verlos o incluso grabarlos. Maldiciendo su estupidez Punisher saltó para evitar de nuevo a DeVille corriendo sin dirección aparente y nunca en una línea recta para evitar que él lo bloqueara y arrojándola varios proyectiles mágicos cuando el Eclipse Driver comenzaba a dispararle.

"No puedo lastimarlo, si me atrapa se acabó" pensó Punisher "necesito encontrarla". Su último impulso no fue tan bueno y está vez DeVille pudo bloquearle apareciendo delante de él y abanicando su arma. Castle levantó su espada y bloqueo el ataque con un fuerte ruido metálico pero no pudo evitar caer de regreso al nivel de la calle. DeVille saltó frente a él y se dio cuenta de que Punisher los había llevado de regreso al café.

—Quieres alejarme de los otros humanos, muy noble.

DeVille no recibió respuesta pero no quería una. Disparó contra Punisher sin dudarlo pero éste se hizo a un lado, rodando por el suelo. DeVille aprovechó su oportunidad y se teletransportó junto a Castle dejando caer el filo contra la cabeza de éste mientras Punisher se levantaba de pronto con la escopeta que hubiera perdido al principio. Los sonidos se confundieron, impidiendo identificar nada, pero luego del golpe la sangre se derramó en todas direcciones y el arma cayó al suelo con un ruido sordo.


Tres grandes escudos blanco y azul aparecieron en el camino de los ataques y estos explotaron en contacto con la barrera inundando el cielo con una explosión de energía. Nanoha descendió en el aire hasta llegar a la misma altura que Fate y Signum quienes finalmente lograron romper sus ligaduras. Nanoha sintió que el corazón se le llenaba de alivio al ver de nuevo a Fate y ambas se permitieron una sonrisa y una mirada cómplice antes de regresar su atención a los Hückebein.

—Pero si es la As de Ases ¿Quieres la revancha?—la voz de Karen estaba cargada de veneno si bien su expresión era la misma mueca arrogante de siempre—Uno más de ustedes no cambiara nada.

—Les hemos dado innumerables oportunidades de terminar esto de manera pacífica y rendirse—intervino Nanoha mirando a Karen—Pero creo que ya han probado que no desean escuchar, en ese caso nos veremos obligados a derribarlos y ponerlos en custodia.

— ¡Me gustaría verte intentarlo blanquita!—saltó Arnage apuntando sus armas hacia ella y abriendo fuego con sus misiles.

Nanoha suspiró. Los escudos de la recientemente reparada Fortaleza se movieron para cubrirla, no obstante el humo de la explosión los cegó a todos, envolviendo a los Hückebein, a Nanoha y su grupo en una nube negra. La Instructora sintió como Fate y Signum activaban su magia para salir de la nube de humo pero ella se quedó atrás y desplegó los escudos a su alrededor. De inmediato detectó la presencia de los Hückebein. Dos de ellos había descendido y se dirigían hacia Fate y Signum desde abajo en tanto los otros dos habían ido hacia arriba emboscándolas. Levantó el Strike Cannon y disparo hacia adelante mientras las otras unidades de la Fortaleza abrían fuego al mismo tiempo.

Desde que las unidades se rompieran ambas habían recibido mejoras y Nanoha ahora se sentía tan cómoda con ellas como con Raising Heart quien le ayudó con los cálculos de su magia. 4 grandes rayos de energía salieron de la cortina de humo, dispersándola, justo cuando los Hückebein pensaban cerrar su trampa en Fate y Signum. Arnage y Veyron no pudieron bloquear los golpes y fueron derribados con fuertes explosiones pero Cypha y Karen que estaban arriba se cubrieron en una de las barreras de esta última. Nanoha de inmediato se concentró en ella elevándose hacia Karen a toda velocidad mientras llamaba a sus otras unidades. Cypha se vio obligada a saltar fuera del camino cuando tanto Fate como Signum la alcanzaron.

Debajo de ellas Arnage y Veyron emergieron de los cráteres que habían creado solo para verse de pronto rodeados por 6 de las unidades Raptor además de Vita y Subaru. Los dos Hückebein intercambiaron una mirada antes de intentar interponer una pelea contra sus oponentes abriendo fuego y despegando para alejarse. Vita blandió su martillo y atacó a Arnage seguida de 3 de los Raptores en tanto Subaru saltó sobre uno de sus caminos y se lanzó contra Veyron con los otros 3. Pronto tanto en cielo como en tierra las explosiones de ambos bandos sacudieron todo el lugar.

Nanoha levantó el Strike Cannon justo cuando Karen la atacó con una katana. El golpe sacudió el marco del cañón pero Nanoha apenas lo sintió. Resistió el empuje de su oponente mientras dos de sus escudos la rodeaban y atacaban por la espalda. Karen presintió el peligro y levantó su libro blanco, conjurando una barrera que bloqueó el ataque pero Nanoha empujó el Strike Cannon con la ayuda de su otro brazo y la obligó a romper el contacto dejándose espacio para apuntar y disparar.

¡Excellence Cannon Variable Raid!

Karen creó una serie de proyectiles de energía propios y los disparos de ambas se cancelaron en una explosión. Nanoha descendió de inmediato para poder seguir manteniendo distancias usando las unidades de la Fortaleza en automático para protegerse la espalda mientras volaba y disparaba nuevamente. Karen devolvió el fuego y ella misma descendió sobre Nanoha sobrepasando sus disparos y escudos y llegando en corto nuevamente, estrellando el filo de su katana contra el cañón una vez más. El golpe quebró la hoja de la espada y arañó la superficie del cañón. La Instructora apenas pudo conseguir un respiro antes de que Karen regenerara una nueva katana y volviera a atacarla.

—No te mueves mal—le dijo Karen con una sonrisa de medio lado.

Nanoha no respondió y bloqueó el ataque intentando retroceder para alejarse. Las dos volaron por el cielo estrellándose con fuertes impactos mientras la Instructora intentaba conseguir suficiente espacio para volver a usar el cañón. "Con el armamento AEC no puedo usar balas mágicas" pensó Nanoha al volver a chocar con Karen "Me hace mucho más lenta y reduce mi capacidad de fuego en corto" La Instructora volvió a bloquear a Karen y el ciclo se reanudó nuevamente.

Por su parte Fate y Signum habían hecho un mejor trabajo con Cypha, quien se vio rápidamente abrumada por las dos y obligada a descender hasta colocarse en la azotea del edificio, intentando mantenerse a la altura de sus atacantes. Las hojas negras del Divisor bloquearon el filo de energía de Bardiche, pero Laevatein se deslizó por el otro flanco envuelto en llamas y golpeó el costado de Cypha arrojándola a un lado en una explosión de fuego. Fate esquivó las llamas, pero su mirada se distrajo al ver que Nanoha tenía problemas por encima de su cabeza. Sin dudarlo se elevó para ir en su ayuda justo cuando Cypha salía de entre los escombros y disparaba hacia Signum, obligándola a defenderse con una barrera.

— ¡Tu pelea es conmigo servidora pública!—la Hückebein levantó su espada y disparó un rayo der energía hacia Fate.

Schlangeform.

Fate se movió a un costado y esquivó el ataque en tanto que la cadena de espadas de Signum se enrolló en torno a su pierna y tiró de ella hacía abajo mientras Signum saltaba sobre ella y volvía a restallar el látigo de espadas, pero está vez envolviéndola en su mana mientras un triangulo mágico brillaba a sus pies.

¡Hiryū Issen!—el látigo de espadas se vio envuelto en llamas purpura y explotó al contacto con Cypha quien apenas pudo ver la que se le venía encima—Ayuda a Takamachi, Testarossa, me las arreglare con ella.

—Gracias Signum, ten cuidado—replicó Fate mientras dirigía su atención a las estelas que era Karen y Nanoha sobre ella.

Con un destello dorado Fate subió hasta ellas tan rápida como pudo. Siempre se había enorgullecido de su velocidad pero mientras subía dejó que Bardiche realizara varios cálculos de preparación. No había tiempo de acordar un plan con Nanoha pero ella y Fate se conocían de tanto que no hacía falta. La Enforcer confiaba plenamente en ella. Era una verdad que nunca podría negar, incluso si había dudado solo por un segundo debido a Frank Castle, Fate supo que, en aquel momento, aquello había sido solo un pequeño momento de vacilación, allí y ahora ella confiaba plenamente en Nanoha con su vida y sabía que no se vería defraudada.

Nanoha apenas tuvo tiempo de parpadear cuando el destello dorado que era Fate se estrelló contra Karen, evitando que volvieran a chocar en el aire. Entonces percibió la magia de Fate y, sin necesidad de palabras, entendió lo que la rubia se proponía. Una sonrisa atravesó su rostro mientras ella se ponía fuera del camino y dejaba que Fate se enfrentara a Karen. Nanoha levantó su Strike Cannon nuevamente y apuntó hacia adelante.

Fate y Karen intercambiaron una rápida sucesión de golpes, los cuales ocasionaron que la rubia recibiera dos ligeros cortes en su Barrier Jacket, obligándola a apretar los dientes. Las dos espadas de Bardiche se vieron reforzadas por un ligero impulso que las hizo brillar, cegando a Karen justo cuando esta atacaba con su espada una vez más. Fate activó su hechizo de captura que Bardiche había estado preparando. Con un resplandor dorado varios aros se formaron alrededor de Karen quien segada no atinó a enterarse de lo que estaba pasando. Fate se alejó en el aire ni bien Karen se recuperó y activó su poder para romper las ataduras. El hechizo de la Enforcer se hizo trisas justo cuando el disparo de Nanoha estuvo listo y se dirigía hacia la Hückebein quien recibió el impacto directamente.

Luego de la explosión Karen descendió como un peso muerto hasta el suelo, pero alcanzó a recuperar su vuelo y aterrizar de forma más o menos elegante. A su alrededor el resto de los Hückebein se congregaron con rapidez, todos al nivel del suelo y la Sección Especial Seis los rodeó por completo. Nanoha y Fate descendieron también para formar parte del círculo en torno a los Eclipse Drivers.

—Están acabados, tiren las armas y podremos llevarlos a una instalación para ser tratados—dijo Signum rompiendo el silencio—criminales o no están infectados con una rara y poderosa enfermedad, ya nos aseguraremos que reciban el tratamiento adecuando.

—Vete al infierno—espetó Veyron, poniendo en voz alta lo que parecía ser el sentimiento de los otros.

Nanoha entrecerró los ojos. Los Hückebein se veían cansados, pero las heridas en ellos habían vuelto a cerrar y aunque conservaban algunas manchas de sangre no cabía duda de que volverían a estar de regreso a las andadas. No obstante estaban superados y rodeados pero había algo en la expresión de Karen que hizo a Nanoha mirar por un momento alrededor.

—No tiene sentido continuar con esto—intervino Fate—les hemos derrotado. Si insisten los derribaremos y llevaremos por la fuerza. Si se rinden pacíficamente…

— ¿Qué? ¿Nos tendrán misericordia en el juicio?—interrumpió Karen—Por favor, si creen que nos importa jugar con sus reglas están mal de la cabeza.

—Está vez estamos mejor equipados—dijo Nanoha dando un paso al frente—si no quieren escuchar por las buenas, lo haremos por las malas. Ya nos hemos enfrentado a todos ustedes y les vencimos.

—El problema de enfrentarse a nosotros, As de Ases, es que tienes que meterte con toda la familia—replicó Karen con una extraña sonrisa— ¡Stella, ahora!

Por puro reflejo Nanoha levantó la mirada sin dejar de vigilar a los Hückebein por el rabillo del ojo. Sus compañeras le imitaron. Al principio se vio como si el cielo sobre sus cabezas formara hondas como las de un estanque al caer una piedra y entonces el dispositivo de camuflaje se desactivó y la nave detrás de este apareció en toda su envergadura. Era una gran nave interdimensional, negra como el azabache, que se interpuso entre ellos y el sol, elevándose sobre el área como un amenazante y desproporcionado pájaro de presa. Nanoha, no obstante, captó la visión de algo más pequeño que descendía de la nave.

— ¿Pero qué…?—empezó Vita que también había visto la sombra.

Nanoha sintió un repentino cosquilleo en la piel cuando vio como la pequeña figura desplegaba una especie de gigantescas alas blancas. Le tomó medio segundo el darse cuenta de que aquellas eran hojas, las hojas de un libro. Como en una secuencia en cámara lenta las hojas se desplegaron ampliamente y una gran concentración de energía apareció en ellas justo cuando una autentica lluvia de disparos mágicos salió de las páginas en dirección al pequeño grupo en el suelo.

— ¡Cúbranse!—gritó Signum.

Varias barreras mágicas se levantaron y los escudos de la Fortaleza se elevaron pero la cantidad de disparos fue tan densa que estos sacudieron todas las defensas conjuradas demasiado a prisa y no reforzadas lo suficiente. Nanoha apretó los dientes al sentir como la Fortaleza la drenaba de energía para bloquear los numerosos ataques. Su defensa fue la única que no cedió, pero apenas alcanzó a cubrirla a ella y Fate en tanto que los escudos de los demás fallaron y las explosiones se dieron a su alrededor y sobre ellos, envolviéndolos en una densa nube de humo y polvo, tapando con un manto oscuro.

Finalmente la lluvia de proyectiles se detuvo y Nanoha dejó caer el escudo de la fortaleza al suelo, respirando agitadamente. Comenzó a toser casi de inmediato al aspirar el humo y el polvo pero trató de contenerse mientras intentaba recuperar el aliento. A su alrededor escuchó los sonidos de sus compañeros al moverse y sintió la mano de Fate en su espalda.

— ¿Estás bien Nanoha?—preguntó Fate tosiendo un poco a su vez.

—Eso… eso creo… —respondió Nanoha intentando controlar su respiración— ¿Cómo están los demás?

—Unidades Raptor sin daños que reportar.

—He estado mejor—gruñó Vita.

—Sin problemas y Signum-san parece estar bien—intervino Subaru. La guerrera de la espada solo hizo un pequeño ruido afirmativo.

—Detectado un nuevo Eclipse Driver—una de las unidades Raptor pareció activarse—moviéndose para interceptar.

— ¡No espe…!—Nanoha no pudo terminar la frase.

Una ráfaga de viento barrió el humo y el polvo, sacudiéndolos a todos. Nanoha se cubrió los ojos y cuando los abrió no pudo dar crédito a lo que veía. A su alrededor Fate, Vita y Subaru también debieron quedarse como de piedra. La escena le resultaba a Nanoha tan familiar que por un segundo se sintió de nuevo en Ruwella. Frente a ellas, envuelto en su traje de batalla negro y con la Biblia de la Cruz de Plata estaba Thoma. No obstante Nanoha detectó de inmediato que algo no estaba bien, pero era diferente de la primera vez. Cuando lo viera en Ruwella Thoma tenía los ojos de un siniestro rojo sangre pero la mirada perdida y confundida. Se veía como un niño perdido y solo. No era eso lo que pasaba ahora.

Delante de todos ellos Thoma se veía calmado y en control. Sus ojos brillaban rojos, pero las marcas de alas en su cuerpo eran azules, no rojas. El aura que despedía era una de muerte y poder, pero más crudo frío y racional. Sus ojos recorrieron a todos los presentes y se clavaron en Nanoha sin ninguna reminiscencia a los ojos perdidos que le habían mirando sin ver en Ruwella o a la mirada tranquila y sincera de Thoma. Aquella mirada fría y penetrante le recordó más a Frank Castle que a ninguna otra persona. Thoma se erguía delante de ellas con el Divisor en su mano, entre los Hückebein y los magos sin ningún atisbo de duda en sus gestos.

— ¿Thoma?—la voz de Subaru quebró el silencio. Nanoha giró la cabeza para ver a su estudiante levantarse del suelo y mirar hacia Thoma con una mescla de esperanza y temor— ¿Eres tú?

—Objetivo primario localizado, proceder.

Las frías voces metálicas de los Raptores llamaron la atención de todos. Antes de que Nanoha o las demás pudieran decir algo los 6 saltaron hacia Thoma con los Strike Cannons. Thoma apenas se dignó a prestarles atención cuando un misterioso círculo mágico apareció a sus pies y la hoja de su Divisor brilló con fuerza.

— ¡Arriba todos!—exclamo Nanoha presintiendo algo malo y elevándose en el aire.

Las demás la siguieron, Signum tomando a Subaru por el brazo justo cuando Thoma levando el Divisor y lo agito en dirección hacia los Raptores. La hoja de este pareció crecer y llenarse de energía, hasta que el filo se extendió varios metros en una zumbante cuchilla resplandeciente que corto a los 6 Raptores por la mitad antes de que pudieran siquiera tocar a Thoma. Nanoha abrió los ojos desmesuradamente mientras veía caer a los Raptores como piezas de domino. Ella y las demás aterrizaron varios metros por delante de Thoma aun sin acabar de creérselo.

—Muy buen trabajo, Thoma-kun, llegaste justo a tiempo—Karen apareció junto a Thoma al igual que los otros Hückebein.

—Espere hasta que Stella me lo dijo ¿Están bien?—la voz de Thoma era hueca y sin emociones, pero miró hacia Karen como si de verdad hubiera estado preocupado por ella.

— ¡Thoma!—Subaru finalmente había recuperado el uso del habla y se debatía en los brazos de Signum para ir con él— ¡Soy yo, Subaru, Su-chan! ¿No me reconoces?

—Desde luego—replicó Thoma con la misma voz gélida—Eres una maga del Buro, una enemiga de la familia.

— ¡No! ¡Tú y yo somos familia! Mi padre te ofreció adoptarte, Ginga y las demás te consideran su hermano menor ¿No lo recuerdas?—el tono de Subaru era casi suplicante.

—La única familia que tengo son los Hückebein—respondió Thoma implacable y sin poner ningún énfasis en sus palabras—no sé de qué me hablas.

Subaru pareció congelarse por esto y dejo de intentar zafarse de Signum. Nanoha sintió que una rabia le llenaba el cuerpo y apretó los puños para contenerse. Su mirada se apartó de Thoma y se clavó en Karen, quien sonreía mientras apoyaba una mano en el hombro del joven.

— ¿Qué fue lo que le hicieron?—preguntó Nanoha con calma.

—No entiendo a que te refieres servidora publica—respondió Karen con una fingida sonrisa inocente—no hemos hecho nada.

— ¡Respóndeme!—la súbita explosión de Nanoha hizo que Karen parpadeara desconcertada por un momento. Nanoha reprimió su furia y respiró hondo antes de continuar— ¿Qué hicieron a Thoma-kun?

—Solo aclaramos sus ideas respecto a quienes son sus verdaderos amigos y aliados—dijo Karen con tono dulce acariciando la mejilla de Thoma quien no se inmutó por el contacto—a diferencia de los mentirosos magos y humanos del Buro, nosotros si cumplimos nuestras promesas. El es uno de los nuestros ¿No es así Thoma-kun?

—Sí, los Hückebein son mi familia. Y el Buro son nuestros enemigos—respondió Thoma.

—… Eres un monstro—Nanoha miró a Karen con unos ojos tan fríos y fieros que la Hückebein tuvo que apartar la mirada y casi dio un paso hacia atrás— ¿Cómo te atreves a jugar con la mente de alguien así? A manipular sus emociones de esa manera…

—Di lo que quiera, servidora publica—Karen pareció recuperar el aplomo y sus hermanos se unieron a ella—pero ahora nosotros tenemos la ventaja.

Nanoha ni siquiera respondió. A su lado Fate y las demás también se alistaron y no se dijo más. No obstante antes de que nadie diera un paso Thoma pareció sufrir una repentina jaqueca que le hizo detenerse.

—DeVille…—murmuró el joven.


El Divisor rebotó en el suelo antes de desactivarse y regresar a un tamaño más pequeño. La gigantesca figura de DeVille también se desplomó en el suelo, su transformación revirtiéndose y un enorme agujero en el centro del pecho del tamaño de un melón. La sangre comenzó a regarse, bañando todo de rojo y manchando el suelo lleno de escombros. Punisher bajó la Pancor con un suspiro cansado y se puso de pie lentamente. Cada músculo de su cuerpo protestó pero no sintió nada roto mientras se erguía sobre DeVille quien luchaba por recuperar el aliento en el suelo, sin que sus poderes curativos parecieran están funcionando.

—Esas… Esas no son balas… normales…—el Hückebein se las apañó para hablar mientras su boca se llenaba de sangre. Tosió y escupió a un lado sin quitarse los ojos de encima a Punisher— ¿Qué… hiciste?

—Balas perforadoras de expansión. Rellenas con carbonadio… es un metal raro y radioactivo, debería neutralizar tus habilidades curativas al menos por un tiempo—respondió Castle irguiéndose sobre DeVille—Me fue muy difícil conseguirlo y gaste todo el cargador contigo. Si te dejo te morirás desangrado en minutos, pero prefiero apostar sobre seguro.

—Eres un bastardo…—DeVille no apartó los ojos de Punisher—Karen no te perdonara esto… ella te encontrará y te matará… estas acabado, Castle…

—Que se una a la fila, no sería la primera y no será la última—replicó Punisher.

—Esto es diferente… no tienes ni idea de lo que hemos preparado… el legado que construimos con el Eclipse…

— ¿Qué quieres decir?

—Lo entenderás pronto… ellos se darán cuenta y tú puedes darte por muerto…—DeVille sonrió débilmente—pero tú ya estás muerto ¿No es así, Castle? No tienes nada… yo al menos tengo a mi familia… tú ni siquiera pudiste salvar a la tuya.

—No. Pero te reunirás con los tuyos muy pronto—Frank Castle sacó un par de rondas más y recargo su arma. A lo lejos se escuchó el sonido de más sirenas que se acercaban.

—Eso crees… Karen ya lo tiene todo listo… esto solo era venganza…—dijo DeVille mientras Punisher apuntaba con la Pancor directo a su cabeza—No puedes pararlos… no solo.

—Otros me han dicho lo mismo y aquí estoy, ustedes no son diferentes.

—Ese es tu error. No somos la basura que sueles eliminar. Y en cuanto antes te des cuenta, mejor para ti.

Punisher y DeVille se miraron nuevamente. Los ojos negros del Eclipse Driver estaban fijos en las pupilas grises de Castle quien no apartó la mirada mientras su dedo tiraba del gatillo y hacía desaparecer la cabeza del Hückebein en una explosión de sangre. El cuerpo de DeVille quedó completamente flojo en el suelo y Punisher apartó la escopeta. Las sirenas sonaban cada vez más cerca, tenía que irse antes de que lo encontraran allí. Miró nuevamente el cadáver de DeVille y miró el Divisor a un costado. Había una última cosa que debía hacer.


No hubo nada que pudieran hacer. De repente Thoma se había girado hacia Karen y ambos parecieron entenderse sin decir nada porque lo siguiente que pasaba era que los Hückebein se retiraban. Así de simple. Los 5 emprendieron el vuelo y se dirigieron a su nave delante de los magos como si ellos no estuvieran presentes. Nanoha y las demás intentaron perseguirlos pero no pudieron llegar lejos antes de que Thoma volviera a disparar contra ellas una lluvia de proyectiles mágicos, obligándoles a detenerse en el aire y cubrirse.

— ¡No, esperen!—gritó Subaru inútilmente.

Sin responder los Eclipse Drivers ingresaron en la nave que despegó con rapidez y se perdió en la distancia, pero incluso así Nanoha pudo detectar cuando la nave activó el portal interdimensional y se introdujo en el mismo. En menos de un minuto ellos se habían ido y escapado justo delante de sus narices. Nanoha apretó los puños justo cuando Subaru finalmente cedió y lanzó un grito desgarrador de puro dolor. Fate se apresuró a sujetarla y la llevó hacia el suelo mientras Vita y Signum se apresuraron a buscar sobrevivientes en los escombros de las instalaciones y llamaban por refuerzos y servicios médicos.

Nanoha se quedó en el aire y abrió una pantalla de comunicación directamente con la base en Long Arch. El rostro de Hayate apareció en cuestión de segundos. La Instructora se guardó toda la rabia e impotencia que sentía y presentó su informe.

—Lo lamento comandante, los criminales han escapado—dijo Nanoha—Hemos podido confirmar que han tomado control de Thoma y la Cruz de Plata. Lamentablemente hemos perdido a las unidades Raptor.

—Detectamos la señal de la nave Hückebein y hemos podido rastrearla—replicó Hayate rápidamente y con aire grave—necesitamos que regresen de inmediato a la nave Wolfram, aparentemente los criminales se dirigen hacia el Mundo No-Administrado #97. Nanoha, los Hückebein se dirigen a la Tierra.


Y con esto estamos un paso más cerca del final solo unos pocos más. Gracias a todos los que han estado leyendo desde el principio y a los que me dejan reviews, son los que hacen que esto valga la pena.