Hoy hace un buen día… ¿No? En realidad tampoco lo creo, que estoy muriendo de calor -.- A lo que íbamos… lamento la espera pero tuve serios problemas para acabar el capitulo, primero, la musa estaba fuera de contexto, se tomo vacaciones por adelantado, segundo, los exámenes me estaban agobiando, completamente y tercera y ultima, los acentos de mi teclado decidieron hacer huelga y las faltas las ha tenido que corregir mi amiga Ari en su ordenador… un desastre todo junto, pero creo que la espera ha valido la pena, es un capitulo que para mi se ha presentado muy profundo, los sentimientos después de una ruptura y creo que ha quedado mas o menos acertado aunque quien acabara decidiendo sois vosotras xD, sin nada mas que añadir hasta abajo os dejo, por cierto, el titulo del fic, espero que alguien entienda el doble significado xD

Dedicado al Fan Club MinatoxKushina de NU.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto-senpai, que cada semana consigue que estemos al borde de un ataque de histeria con sus capítulo xD (Y que el 14 de Febrero, para mi, deje de ser odiado xD ¡Viva Shippuden!)

Advertencias: Spoilers Capitulo 367 (Quien avisa no es traidor)

Advertencias II: Rating M (Lemon posterior)


Cruzando la línea

Capitulo 14: Declaraciones

La mañana del 2 de Diciembre resultó ser una de las peores de todo el año, había amanecido nevando, como la mañana anterior con la pequeña diferencia que ese día era un día gris, vacío, sin sentido… como lo era su vida en ese momento. Se había pasado toda la noche abrazada a un cojín, intentando calmar el dolor que su corazón le provocaba. A lo largo de su vida había sufrido incontables heridas, tanto físicas como sentimentales pero esa herida era la peor, no solo por que anteriormente su relación con Minato había sido de amistad sino que había evolucionado de manera que había llegado a ser completamente dependiente de él, le necesitaba, necesitaba sus abrazos, sus caricias, sus palabras pero ante todo necesitaba su sonrisa, esa sonrisa que le provocaba una descarga de adrenalina tan grande que sentía que todo se podía esfumar en ese momento… sin embargo ahora ya no podría volver a sentirlo puesto que el retrato que tenia en su mente se difuminaba y se olvidaba con el profundo dolor que le provocaba su corazón, un dolor interno, como de asfixia, un dolor que jamás quiso llegar a comprender.

Se levantó de la cama y a tientas buscó el interruptor de la luz para darle un poco de color a la habitación, la luz parpadeó un poco y se encendió. Kushina parpadeó unas cuantas veces hasta acostumbrarse a la luz, llevaba toda la tarde anterior y la noche metida en la cama, llorando y a oscuras, así que sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad. Caminó hasta llegar a la puerta para irse seguidamente al baño, donde apoyó las manos sobre la pica y se quedó mirando su reflejo, por sus mejillas aún se notaban los surcos que habían dejado las lagrimas que había estado derramando durante toda la noche y casi sin darse cuenta comenzó a llorar de nuevo.


Las cosas no habían sido muy diferentes para Minato, la única diferencia es que él se había pasado toda la noche sentado en la cama abrazado al cojín que solía usar Kushina como almohada, sin embargo, cuando había empezado a amanecer se encerró en el baño y se metió en la bañera. Ya llevaba así casi tres horas cuando el timbre sonó y con una vaga esperanzase se colocó el albornoz y corrió hasta la puerta para encontrarse con la ultima persona que quería encontrarse en ese momento, Jiraiya.

"Shikato me lo contó anoche en el bar, no me lo podía creer hasta que me enseñó los moretones que le habían salido después de vuestra pelea, es incomprensible" susurró entrando y dejando el abrigo en el colgador.

"Ya estoy bastante dolido como para que ahora me vengas tu a sermonear, ya lo hizo ayer Shikato" susurró sin levantar la cabeza del suelo.

"También lo se, por eso no venía con ninguna intención pero si te pones gallito me pensaré el sermonearte" dijo en un tono oscuro que pocas veces usaba con él.

"¡No me estoy poniendo gallito!" gritó.

"¿Por qué lo hiciste?" preguntó tocándole un hombro, el chico estaba helado.

"N-no confiaba en mi…" dijo con un hilo de voz, casi imperceptible.

"¿Estás seguro?" preguntó apretando la mano que tenía en el hombro.

No dijo nada, simplemente se desplomó y lloró todo lo que no había llorado en la noche.

"Vístete, prepararé chocolate caliente, necesitas entrar en calor" dijo yendo hacia la cocina.

"Jiraiya…"

"¿Qué?" preguntó girándose para mirarlo.

"Kushina… aun la quiero… pero… verla me duele mas que nada ahora mismo"

"Te entiendo… pero deberías vestirte, hoy hace un día horroroso" y volvió hacia la cocina.

Minato se levantó y se apoyó en la pared, en ese momento parecía un muñeco débil y vacío que se movía por unos hilos, así que siguiendo tan solo las palabras de su profesor se encerró en su habitación y se vistió. Sin embargo, allí el mundo se le vino encima, los libros en el escritorio, las pequeñas revistas que Kushina leía antes de dormirse, incluso su perfume, que había dejado olvidado en la mesilla pero lo peor de todo fue la foto que se hicieron meses atrás, justo cuando su relación comenzaba a prosperar… todo aquello fue tan bonito… pero tan efímero como el sol de verano, que cuando brillaba lo hacia a gusto, bien, tranquilo pero que cuando no lo hacía todo era vacío, sin sentido, en cambio, haciendo de tripas corazón avanzó hasta el armario y se vistió lentamente, recordando las veces que Kushina se había quedado embobada viendo lo impecable de su armario, ordenado todo delicadamente y a conciencia. Cuando se hubo vestido regresó al comedor y se sentó en la mesa, esperando a que Jiraiya trajese el desayuno.

"Estás muy apagado, hacía tiempo que no te veía así" dijo el hombre sentándose delante suyo.

"¿Cómo quieres que esté?" preguntó dando un sorbo al chocolate, que le supo mas amargo que nunca.

"Eres tu quien ha dejado la relación al fin y al cabo"

"Eso no justifica nada" susurró dando otro sorbo. "Además, la sigo queriendo"

"Entonces ve y arregla las cosas, ¿Verdad que tenias unas entradas para el teatro? Pues dile que quieres hablar con ella y…"

"No, he tomado una decisión, no voy a retractarme, por mucho que eso me duela"

"Escúchame Minato, por que solo te lo diré una vez" dijo clavando sus ojos en los de él. "Kushina no es una mujer fácil, lo reconozco, pero no deberías dejarla escapar solo por que ella sea más débil que tu, nadie tiene la voluntad inquebrantable que tu puedes tener, además, sabes mejor que nadie cuanto ha sufrido ella, deberías comprenderla, comprender por que se distancia de ti, eso es la pareja y a la primera de cambio no deberías hacer borrón y cuenta nueva, por el amor de dios, ya no tienes diez años y no puedes arreglar las cosas con un simple enfado, abre los ojos y haz lo que sientas, no lo que veas" dijo antes de ponerse en pie. "Y sin nada mas que añadir me marcho, Tsunade ha ido a hablar con Kushina así que a estas horas debe de estar predispuesta a escucharte, así que haz el favor de ir a verla y arreglar todo este destrozo que has montado" y con un portazo se fue, dejando a Minato solo.

Lo cierto es que el rubio tuvo serias tentaciones de tirar la taza al suelo pero no lo hizo ya que un nuevo ataque de dolor en el corazón lo sobrecogió de tal manera que no tuvo mas remedio que encerrarse en la habitación y llorar hasta decir basta.


El reloj de la cocina tocó las doce y Kushina decidió levantarse de la cama, había estado hablando con Tsunade y la había calmado, sin embargo, el dolor que sentía en el pecho era tan grande que no pudo estarse de tumbarse en la cama y dormir hasta que eso pasara. No fue hasta que el reloj tocó las cuatro que se levantó de nuevo para dignarse a comer algo, puesto que los gruñidos de su estomago comenzaban a acentuarse.

Se preparó una sencilla comida a base de Ramen que comió con ansia puesto que llevaba muchas horas en ayuno. Mientras comía decidió correr las cortinas del comedor para que entrara algo de luz natural, sin embargo, habría sido mejor no hacerlo, afuera nevaba con fuerza y los cristales estaban empañados por la diferencia de temperatura así que las colocó bien de nuevo y se sentó en el sofá para terminarse el humeante plato. A esas, mientras miraba la televisión, donde en los anuncios del programa que estaba viendo anunciaron el espectáculo al cual Minato quería llevarla. Dejó el tazón vacío sobre la mesa y apagó el televisor mientras se levantaba para ir a buscar las entradas que tenía colgadas en la nevera. Las miró un momento pero las quitó y las dejó sobre la mesilla de la entrada para acordarse de cogerlas cuando saliera.

Se fue directa a la ducha y se dio un baño de agua caliente y espuma pero justo cuando intentaba relajarse se acordó de las noches que había repetido esa acción con Minato, recordaba sus caricias, sus besos y sus susurros y aquél espantoso dolor acudió de nuevo a su pecho, obligándola a encoger las piernas y apoyar la frente en sus rodillas, esperando a que pasara; no tardó mucho así que se levantó y se aclaró para irse a vestir, mirándose en el espejo, desnuda, observó su reflejo y descubrió la cicatriz en su abdomen, que todos aquello meses había ignorado, ahora era tan solo una fina raya blanquecina que no destacaba mucho, todo lo contrario a la otra de más reciente, la de la muñeca, que seguía teniendo tan mal aspecto como el primer día. Recorrió por el espejo su reflejo y se paró en el centro de su pecho, justo donde se encontraba el centro de su dolor, apretó los dedos y cerró los ojos, intentado calmar de nuevo el dolor. Unos segundos mas tarde abrió los ojos y se tapó con una toalla para regresar a la habitación.

Como el resto del día, continuaba haciendo frío así que se puso un jersey que Mikoto le había regalado el invierno anterior. Era de color azul claro con detalles en gris y era justamente igual que el que ella le había regalado a su amiga por Navidad, tal vez se lo regaló para indicarle que siempre serían amigas o algo parecido, igual que la muñequera que Minato le había regalado, esa muñequera roja que había guardado en el cajón en el mismo instante que se la había quitado y había decidido no volver a ponerse jamás. Acabó de conjuntar unos vaqueros con un gorro blanco con visera para salir después de abrigarse y coger las entradas.

Era extraña la sensación que producían los días de nieve, a pesar de estar bajo cero o cercano a esas temperaturas el ambiente parecía mas calido que si no nevara incluso se sentía mejor que en el interior de la casa.

No tardó en llegar al edificio blanquecino donde vivía Minato, alzó la vista y descubrió un cielo gris del cual caían copos de nieve que caían incesantemente al suelo y en el balcón del rubio, quien seguramente estaría maldiciendo los días de nieve puesto que desde pequeño nunca le habían agradado. Se acercó a la entrada y abrió la puerta con las llaves que él mismo le había dado, saludó a la portera con una sonrisa y subió a pie las plantas hasta llegar a la cuarta donde se paró en la puerta cuatro, miró a su alrededor, jamás se había fijado en esos pequeños detalles, Minato vivía en el piso de la mala suerte. Sin embargo, cuando fue a picar al timbre algo la detuvo, por alguna razón no quería verlo por que por mucho que se hubiese estado preparando para ese momento y por la cantidad de cosas que le había dicho Tsunade, no se encontraba preparada aun para afrontar al rubio. Así que, decidida bajo las escaleras y cuando iba a salir del edificio bajo la atónita mirada de la portera una idea le vino a la mente.

"Disculpe…" musitó acercándose a la pequeña ventanilla donde reposaba la mujer. "¿Podría darle esto a Minato-san?" preguntó dejándole las entradas encima del mostrador.

"Si eso es lo que desea… pero… ¿Por qué no sube usted misma Kushina-san?" le preguntó aceptando las entradas que la chica le tendía.

"Parece que Minato-san no se encuentra disponible en estos momentos" contestó con una sonrisa que contenía bastante falsedad.

La portera, en cambió, hizo caso omiso a ese gesto y le respondió con una cordial sonrisa.

"Entonces no dude en que se lo entregare"

Kushina asintió y se dirigió hasta la puerta.

"Que tenga una buena tarde"

"Usted también Kushina-san"

Ya afuera respiró tranquila y se dirigió hacia la tienda de deportes que había dos calles mas abajo para comprarse una muñequera nueva, puesto que las vendas ya empezaban a incomodarla en cierto modo.

Al ser un día de nieve a la calle no salían nada mas que niños para divertirse y padres ajetreados que compraban leña para las chimeneas y pequeños delicatessen para disfrutar sentado en el sofá así que ese día no había demasiada gente en la tienda de deportes y la atendieron enseguida. Se compró una muñequera parecida a la que le había regalado Minato con la diferencia que esa era azul con un pequeño bordado en blanco. Pagó lo dicho y cuando iba a abandonar la tienda se topó casualmente con una persona a la que no tenia ni ganas de ver ni escuchar en ese momento, Orochimaru.

"Que sorpresa verte por aquí Kushina-san, ¿Comprando nuevos complementos?" pregunto mirándola fijamente con aquellas penetrantes orbes doradas que tenia por ojos.

"He venido a comprarme una nueva muñequera" dijo acelerando el paso para salir rápidamente de allí y perderlo de vista.

"Vaya… es por aquel incidente que usas una, ¿No?" pregunto siguiéndola.

La pelirroja se paro en seco y se giró para mirarlo.

"Así es, y si me disculpas…" y con un plof desapareció de su vista.

Con una sonrisa cínica Orochimaru se relamió los labios y también desapareció de la misma manera que ella.


"¡Kakashi-kun!" grito Kira llamando insistentemente a la puerta del peliplateado. "¡Kakashi-kun!"

"¡Di!" gritó el chico abriendo la ventana de su habitación, que daba a la calle.

"¡Tengo algo muy urgente que decirte!"

"Hay una llave debajo de la maceta" dijo antes de cerrar la ventana e ir hacia la puerta, donde Kira lo esperaba con la lengua fuera. "Anda, pasa" dijo dejándole espacio. El chico entró rápidamente y se quito la nieve del gracioso gorrito que llevaba. "¿Y a que viene todo esto?" pregunto mirándolo.

"K-Kushina-san y M-Minato-kun y-ya no están j-juntos, Kakashi-kun" dijo atragantándose con las palabras ya que parecía que venia corriendo los pisos.

"¿Qué?" fue lo único que pudo decir el ninja.

"Que Kushina y…"

"¡No, eso no! ¡Ya me he enterado!" dijo dándole un pequeño coscorrón al joven repartidor de periódicos. "Digo que me sorprende, si ayer mismo el y Kushina-san estaban…" pero se vio obligado a callarse puesto que la imagen de Kushina en el lago acudió rápidamente a su mente, recordaba haberla visto abatida y ella le había contestado que no era nada… si tan solo en ese momento hubiera…

"¿Kakashi-kun?" preguntó el chico extrañado agarrando con fuerza su gorrito.

"¿Cómo te has enterado tu?" pregunto mirándolo fijamente.

"Mi madre es vecina del bar que frecuentan los amigos de tu sensei y se ve que ayer Shikato estuvo discutiendo con sus amigos hasta tarde allí y se enteró y me lo ha dicho este mediodía, por eso he venido tan rápido a decírtelo… para ver si era cierto…" contó atropelladamente el chico. "Pero veo que no sabias nada al respecto"

"No, no tenia ni idea…" dijo cogiendo un abrigo del perchero. "Voy a ir a ver a Kushina-san…" dijo mas para si mismo que para el repartidor.

"¡Espérate! ¡Yo voy contigo!" exclamó colocándose el gorro de nuevo.

"No, quiero ir yo solo, tu si quieres espera en tu casa y ya te vendré a visitar luego" y cogió las llaves y esperó en el otro lado de la puerta a que saliera. "¡Venga Kira!"

El repartidor no dijo nada, solo pego un brinco y corrió escaleras abajo.

"¡Pero avísame en cuanto sepas algo!" y desapareció de la vista del mas mayor.

Kakashi suspiró y cerro la puerta de su casa para irse a visitar a Kushina, quien desde la misión que habían compartido juntos con su profesor se había convertido en una de las personas mas queridas para el.


No fue hasta la media tarde que Minato se dignó a bajar para ir a comprar al supermercado pero antes de salir del edificio fue interceptado por su amable portera.

"¡Minato-san!" lo llamó desde su pequeña ventanilla.

"Dígame" dijo acercándose mientras se recolocaba mejor su bufanda.

"Esta misma tarde ha estado aquí Kushina-san y le ha dejado un recado, este par de entradas para el teatro de la ciudad de al lado, ¡Y yo que había oído que estaban agotadas!" exclamó con emoción al poder contemplar esos dos trozos de papel chispeante.

"Gracias por el recado" dijo Minato antes de arrebatarle las entradas y salir a la calle, dejando a la portera sorprendida ante su extraña reacción.

Todas las ganas de ir al supermercado a coger algo de comer habían desaparecido, ahora solo tenia en mente una sola cosa, devolver las entradas que el había regalado.

Camino deprisa, con ganas de llegar al piso de Kushina ya que estaba comenzando a refrescar y el cielo amenazaba con más nieve y no tenia nada de ganas de notar los copos fríos sobre su piel así que no tardó en llegar. Pero lo mas difícil no fue eso, fue tener la voluntad necesaria para subir y picar al timbre y se arrepintió de estar ahí en el mismo momento en que la puerta se abrió y dejo ver a la chica cubierta únicamente con un jersey que le venia grande y que había visto mejores tiempos.

"¿Qué haces aquí?" le preguntó, haciendo espetar su voz como si de un latigazo se tratara.

"¿Puedo pasar? Me estoy congelando" dijo antes que ella apartara el brazo y lo dejara pasar. "Gracias" musitó una vez en el interior del piso.

"¿A que has venido, Minato?" preguntó mirándolo fijamente.

"He venido a devolverte las entradas que le has dejado a mi portera, son tuyas, no hacia falta que me las devolvieras" dijo sacándose las entradas del abrigo mientras las dejaba encima de la mesa del recibidor.

"Te costó conseguirlas, ¿O no? Son tuyas" susurró yendo hasta el comedor, intentando zanjar ahí la conversación.

"Crees… ¿Crees realmente que me las voy a quedar, Kushina?" preguntó siguiéndola, sin quitarse aun el abrigo.

La chica se paró en seco antes de llegar al sofá, que parecía ser su destino.

"Entiendo que me has regalado las entradas y que devolvértelas es un feo pero intenta comprenderme, no puedo ir a ese teatro y disfrutar de ellas sabiendo lo que te costó conseguirlas, simplemente no puedo" dijo buscando sus ojos.

Pero esta vez fue el quien aparto la mirada.

"Te entiendo y te comprendo, pero quiero que sepas que no pienso aceptarlas, son tuyas, no mías, haz lo que quieras con ellas" y se marchó por donde había venido.

"¡Espera!" dijo al verlo ya en el recibidor.

"Dime"

"¿Cómo estas?"

Minato se volvió a girar hacia la puerta y encaro al pomo.

"El cuatro será el aniversario…" dijo solamente antes de salir y cerrar la puerta con un portazo.

Sabía perfectamente que no tenía que sentirse mal por ello, él la había dejado y teóricamente, tendría que odiarlo con todo su corazón pero lo único que podía sentir era compasión y dolor por el rubio, por alguna extraña razón lo odiaba pero lo amaba a la vez y lo peor es que no supo a quien acudir en esos momentos, Minato era su único amigo, su único confidente, fue con él y con su abuelo con quien mantuvo largas y tendidas charlas sobre la destrucción de su aldea, lo que era ser refugiado y todas aquellas cosas que la abrumaron al llegar, tenia a Mikoto, cierto, pero siempre se sentía un poco distante a ella, ella siempre le sonreía y la animaba pero nunca llegaba a darle una solución clara y eso no era lo que necesitaba en esos momentos.

¿La pregunta? ¿Por qué la había formulado? Ni ella lo sabía, sabía que solo quería saber como le estaba yendo al rubio pero él le contesto con otra cosa completamente diferente, el aniversario de su abuelo, y eso a ella le vino como un recuerdo del que también quería olvidarse. Suspiró pesadamente y se dejó caer en el sofá, aquel primer contacto con Minato no había sido esperanzador ni nada parecido, si no mas bien todo lo contrario, había estado todo el rato en un estado de tensión acumulativa y pudo jurar que él se sentía igual, y lo único que tenia ganas de hacer en ese momento era disculparse, aunque racionalmente sabía que no tendría por que ser ella. Justo cuando se levantó del sofá donde se había sentado el timbre sonó insistentemente. Preguntándose internamente quien podría ser, fue hasta la entrada para abrir la puerta y su sorpresa fue encontrarse al agudo alumno de su exnovio, Kakashi.

"K-Kushina-san…" musitó al verla sorprendida detrás de la puerta.

"Kakashi… una alegría verte pero… ¿Qué estas haciendo aquí?" le preguntó apartándose un poco para dejarlo entrar.

"H-he venido a verte… Kira me ha contado que su madre escuchó anoche la conversación de Shikato y los demás y… quería saber como estabas" dijo fijando su vista en el suelo.

"Vaya… que rápido viajan las noticias en esta aldea…" susurró irónica mas para si que para el chico. "De todas maneras, gracias por venir Kakashi, ¿Por qué no pasas y tomamos un chocolate caliente los dos?" preguntó dedicándole una tierna sonrisa, a la que Kakashi respondió sonrojándose levemente.

"Un placer" y se quitó la chaqueta para colgarla en un colgador justo detrás de la chica.

"¿Me ayudas?"

"Claro" susurró siguiéndola hasta la cocina.

"Disculpa el desorden, no esperaba a nadie" dijo disculpándose por el pequeño desorden que había en la cocina.

Kakashi negó con la cabeza.

"Esta bien"

"Y dime, ¿Has hablado ya con Minato?" le preguntó acercándose a un estante para coger una cacerola.

Se quedó en silencio, sin contestar, lo normal era que lo hubiese visitado a el antes pero lo cierto es que la única persona en la que había pensado en ese momento había sido en la pelirroja, tal vez por que inconscientemente, sabía que su profesor estaba bien.

"No, aun no" contestó bajo la atenta mirada de la chica.

"Deberías ir a verlo, se alegrara de ver que sus alumnos lo ayudan mas allá de las misiones" y le dedicó una sonrisa melancólica. "¿Por qué no coges tu mismo el chocolate de ese armario?" dijo señalándole un armario justo al lado de la nevera, al lado de Kakashi.

"Kushina-san… ¿Puedo preguntarte por que lo habéis dejado tu y Minato-sensei?" preguntó acercándole el chocolate para que ella lo pusiera en la cacerola junto a la leche que había sacado de la nevera.

"Confianza, problemas de confianza… ninguno de los dos… no… yo no confiaba lo suficiente en el y eso en una relación hace mucho daño, recuérdalo para cuando tengas una novia"

"¿Minato-sensei te ha dejado por que no confiabas en el? Nunca lo hubiera pensado" confesó cogiendo dos tazas limpias del fregadero.

Kushina sonrió mientras intentaba que el chocolate no se pegara en las paredes de la cacerola.

"Nunca llegamos a conocer en su totalidad a la gente que nos rodea, es eso lo que estas pensando, ¿Verdad?" preguntó girándose para mirarlo, encarándolo.

"Y-yo… es verdad, creo que te entiendo un poco a ti y a Minato-sensei, yo también me sentí herido al ver que mi padre no confiaba en mi"

"Si eres capaz de entender eso eres capaz de entender a Minato" y acarició suavemente su cabeza antes de voltearse para continuar vigilando el chocolate.

Se quedó pensativo unos instantes, no sabía por que pero cada palabra que ella le decía le hacia plantearse su propia vida, ¿Sentiría también eso su profesor, sus palabras escapándose graciosamente de sus labios que le hacían cuestionarse internamente? No lo sabía, pero lo que si supo en ese momento fue el por qué su profesor y el mismo se habían enamorado de la misma chica, no era su físico sino su corazón el que los había cautivado.

"¿Se puede querer a alguien hasta la locura?" preguntó mirándola fijamente.

"¿A que viene esa pregunta?" lo cierto es que la había sorprendido enormemente.

"Quería encontrar la respuesta a esa pregunta, simplemente"

"Lo cierto es que… cuando quieres mucho a alguien, cuando lo amas mas allá de la línea establecida lo único que sabes hacer es daño, a ti mismo y a esa persona, hasta rozar la locura y traspasarla" susurró inclinándose un poco para fijar su mirada en la de Kakashi.

"Entonces es eso que le ha pasado a Minato-sensei, te ama tanto que solo sabe hacerte daño" y acarició dulcemente su mejilla.

"No lo creo Kakashi, creo que soy yo la que ha cruzado la línea establecida, le quiero tanto que no le digo nada para no hacerlo sufrir cuando realmente es eso lo que mas dolor le provoca" dijo incorporándose de nuevo. "¿Sabes? Creo que tienes el don de la palabra, sabes hacer reflexionar a la gente, serás alguien grande en el futuro" y apagó el fuego. "El chocolate esta listo, ¿Me acercas las tazas?"

El chico asintió y dejó sobre el mueble las dos tazas para que ella las rellanara.

"¿El mantel y las cucharas?" preguntó al ver que la mesa donde iban a merendar estaba adornada únicamente con un jarrón.

"El mantel debajo del cajón de las cucharas y el cajón al lado del fregadero" dijo acabando de rellenar las tazas.

Dicho y hecho, Kakashi cogió las cosas y puso la mesa mientras ella servia las tazas.

"¿Quieres magdalenas o algo de repostería?" preguntó cuando el se hubo sentado.

"El chocolate esta bien, gracias" contestó fijando la vista en la turbia superficie del chocolate.

"Dime una cosa Kakashi, ¿Has estado alguna vez enamorado de alguien?" preguntó dando un pequeño sorbo.

"En realidad… no lo se… me gusta estar con esa persona y me gustaría que no sufriera pero por otro lado siento que no esta bien, ella ya quiere a otro y es la única persona que puede hacerla realmente feliz" confesó dando él también un pequeño sorbo.

"Creí que te gustaba Rin pero visto lo visto… es otra persona la que ocupa tu corazón" y volvió a dar otro sorbo.

Kakashi alzó la vista y se la quedó mirando unos instantes, ella mantenía la vista baja, centrada en un punto en determinado mientras sorbía lentamente el chocolate., se hubiera quedado mas rato así sino fuese porque ella alzó la vista y lo encaró.

"Rin es importante para mi, pero solo como una amiga" dijo atropelladamente, antes que ella pudiera decirle algo.

Sonrió delicadamente, lo cierto es que no esperaba que él le contestara tan sinceramente.

"Eso mismo dije yo hace unos años sobre Minato"

Eso lo hizo alzar de nuevo la vista y fijarla en ella.

"P-pero yo estoy seguro que… yo no quiero nada con Rin, ni ahora ni dentro de unos años" dijo mirándola con un poco de temor por lo que ella podría estar pensando sobre él, ella lo quería junto a Rin no junto a ella…

"No he querido decir eso, es tan solo que muchas veces decimos cosas que acabamos cambiando" y dio otro sorbo acabándose el contenido.

"Si hay una cosa de la que puedo estar seguro es esa, se que no querré a otra chica igual que la que quiero ahora"

"El primer amor siempre cala hondo" susurró levantándose mientras tocaba la cabeza del chico. "Si me disculpas voy a buscar agua, el chocolate me ha dejado la gola seca"

Se quedó unos instantes pensativo y se acarició levemente la cabeza, ¿Cuándo había comenzado a sentir todo eso? ¿Cuándo había comenzado su corazón a latir tan rápidamente cuando ella estaba cerca? ¿Cuándo todo eso se había convertido en una locura? No lo sabía y tampoco quería saberlo, tan solo quería conservar los pocos momentos compartidos con ella, por eso dio un largo sorbo al chocolate y se dirigió a la cocina, donde ella estaba apoyada en un estante agarrándose fuertemente la muñeca.

"¿Estas bien?" preguntó acercándose, temeroso.

"S-si… ha sido solo un pequeño escozor" susurró girándose.

"Es… es por esa herida, ¿Cierto?"

"Si, digamos que no acaba de cicatrizar" contestó dejando la jarra del agua en su sitio. "Dime una cosa Kakashi, ¿Te gusta el teatro? Tengo unas entradas que, sinceramente, no se que hacer con ellas y estaba pensando que tal vez a ti te interesarían"

La pregunta le sorprendió un poco pero asintió efusivamente.

"Me gusta"

"Genial, ¿Por qué no le dices a esa chica que te gusta tanto que te acompañe? Podría ser una gran oportunidad…" y le guiño picadamente el ojo.

"N-no… no puedo pedírselo sin mas… ¿P-por que no puedo acompañarte yo a ti en vez de que me acompañe alguien a mi?"

Kushina sonrió y se acercó a él para acariciarle de nuevo la cabeza.

"Al hablar contigo he entendido algo y creo que no estaré aquí para cuando se celebre la función, así que ya sabes, aprovéchate e invítala, se alegrara que un chico como tu la invite, ya veras"

"¿Qué quieres decir con que no estarás aquí? ¿Planeas marcharte?" preguntó asustado intentando buscar una respuesta en sus ojos.

"Tan solo temporalmente, creo que… no puedo construir mi futuro sin haber construido antes mi pasado, es técnicamente imposible, igual que empezar a construir una casa por el tejado y eso me lo has enseñado tu Kakashi, te estoy muy agradecida" y se inclinó un poco para depositar un beso en su mejilla.

"¿Cuándo te he enseñado yo eso, Kushina-san?" preguntó.

"Antes, con tus preguntas sobre amor"

"Y-ya veo…" susurró antes de salir hacia el recibidor. "Creo que me marchare a casa, ya he ayudado lo suficiente" y cogió su abrigo dispuesto a marcharte.

"Te dejas las entradas" y se las señalo, las cuales reposaban sobre la mesita cercana, justo donde Minato las había dejado.

Asintió débilmente y las cogió, la obra se llamaba "Loveless", ideal incluso en el nombre…

"Te veré… antes de marcharte, ¿Cierto?" preguntó mirándola fijamente.

Ella asintió y le sonrió abiertamente, acto que le congeló la respiración.

"Me encargare de despedirme especialmente de ti, y no te preocupes, pienso avisarte en cuanto sepa que es lo que voy a hacer"

Eso lo tranquilizo así que con una leve sonrisa abrió la puerta dispuesto a irse.

"Entonces hasta pronto, y gracias por las entradas"

"Bye…" dijo despidiéndose a la francesa.

Una vez sola en el piso caminó hasta la cocina y cogió el botiquín de la estantería donde guardaba los medicamentos, dispuesta a curarse de nuevo. Era extraño que lo hiciese dos veces en un día pero supuso que eso no tenia nada de malo, al fin y al cabo, que las heridas supurasen no era nada fuera de lo normal. Dos minutos mas tarde, sin saber si era por el analgésico o el yodo que la estaba matando de dolor se tumbo en la cama y se quedó profundamente dormida.


La mañana la saludo brillantemente, la noche anterior no había bajado las cortinas por su repentino sueño y las consecuencias las pagaba ahora, de todos modos, era una suerte que en invierno amaneciera mas tarde, sin embargo, fue toda una suerte ya que eso le permitió asearse tranquilamente para ser puntual a la hora de visitar al Hokage, que no pudo mas que sorprenderse ante su petición.

"¿Estas segura de esto, Kushina?" preguntó atónito cuando la chica hablo. "Sabes perfectamente lo dura que puede llegar a ser esta misión"

"Estoy decidida, y lo necesito" dijo convencida mientras el hombre bajaba la vista al pergamino que hasta hace no mucho leía.

"Si quieres puedo darte un equipo de genins para que trabajen contigo…"

"Sabe tan bien como yo que esa faena me viene demasiado grande"

"¡Los chicos te adoran Kushina! ¡Mira a Kakashi-kun o Kira-kun! Imagínate, si ellos ya están contentos y solo te pueden apoyar de esa manera tan pobre unos chicos en tu vida serian completamente feli--" pero nunca lo dejo continuar.

"Quiere seguir manteniéndome vigilada, ¿No es cierto, Hokage-sama?"

Sarutobi alzó la vista, sabía perfectamente que la chica, desde hacia años, se había dado cuenta de lo que significaba para la aldea.

"Kushina… piénsalo detenidamente, si vas allí puedes descubrir cosas que de pequeña me dijiste que te ocultara… tu misma me lo pediste… debo hacer cualquier cosa para que no averigües na--."

"Ahora las cosas son diferentes, me doy cuenta que no puedo ser nadie sin averiguar antes todo eso que le pedí que me ocultara"

"¿Qué opina Minato-kun al respecto? Estoy seguro que el opina lo mismo que yo…"

"Minato-san no tiene nada que objetar en cuanto a mis asuntos personales, él no tiene ese derecho"

"Kushina, escuche los chismes en la aldea, incluso os he visto juntos, no intentes ocultar mas tu relación con él, a fin de cuentas ya todo el mundo esta enterado"

"Por esa misma razón es por la que él no tiene nada que objetar en mi trabajo"

"Es una verdadera lástima que hayas acabado de esta forma, conozco a Minato-kun desde que nació y puedo decirte con total sinceridad que la única vez que lo he visto enamorado ha sido de ti"

"No va a hacerme cambiar de opinión con todas estas cosas, Hokage-sama"

"Ya veo que no…" hizo una pequeña pausa en la que Kushina tambaleo el suelo con el pie. "Déjame darte un consejo, vuelve aquí con vida y averigües lo que averigües, se fiel a los principios que aprendiste en la aldea" y le tendió un formulario.

"No voy a traicionar a Konoha si a eso se refiere, aunque la aldea hubiese atacado a la mía seguiría de este mismo lado, el mismo día en que me gradué decidí servir al país del Fuego con mi propia vida, no voy a fallar ahora"

"Yo tan solo te pido que… vuelvas, por ti misma, por tus amigos, por la gente que conoces y por Minato… si te llegara a perder…"

"Quiero que me diga una cosa, Hokage-sama" dijo después de haber rellenado la primera parte de la hoja, donde se detallaba el proceso de la misión y los requisitos, aparte de unas casillas de aceptación. "¿Quién será el próximo Kage?"

Sarutobi esbozo una sonrisa.

"Eso es asunto mío pero… supongo que no esta de mas decírtelo… ¿Quién crees tu?"

"Mi amigo rubio estará muy contento" y le entrego el papel.

"Ciertamente pero… cuando vuelvas aun seguiré en el mandato" dijo tendiéndole una hoja. "Recuerda que vas de apoyo y que la misión empieza mañana, pero… ¿Eso ya te esta bien?"

"No podía ser un día mejor" y se despidió de él con una sonrisa.

"¿Se lo dirás a Minato-kun o quieres que lo haga yo?"

Se giro y se quedo mirando al Hokage, que se había levantado de la silla y la miraba fijamente.

"Aun tengo valor para decírselo yo misma" y abandonó la habitación.

"Por favor… vuelve con vida…"


"¡Kakashi! Me alegro de verte y de encontrarte, he estado en tu casa pero tu vecina me ha dicho que habías salido temprano a entrenar, temía no encontrarte" dijo Kushina acercándose al chico, que hasta hace unos minutos había estado lanzando kunais contra unos postas bastante lejanos.

"¿Cómo me has encontrado?" preguntó extrañado, ya que ese era su lugar secreto de entrenamiento.

"Cuando era pequeña me perdí en estos bosques y fui a parar aquí, lo convertí en mi lugar secreto, a medida que iban pasando los años Minato se apunto sin que nadie lo hubiera invitado y acabó revelándote esta localización a ti, supongo que es cuestión de tradición…" dijo mientras una sonrisilla escapaba de sus labios.

"¿El te lo dijo?"

"Me dijo que había sucedido nuestro lugar y no me extrañó porque hacia ya años que ninguno de los dos entrenábamos aquí, supongo que no quiso que cayera en el olvido" dijo sentándose sobre un tronco puesto estratégicamente a modo de banco.

"¿Y has venido hasta aquí con esperanza de encontrarme?" preguntó cogiendo unos kunais del suelo para guardárselos en el bolsillo.

"En realidad no, he venido aquí a recordar y te he encontrado por casualidad y me alegro de haberlo hecho" dijo sonriendo abiertamente. "Pero eso no es todo, ¿Has desayunado?"

"No…"

"Genial, por que he comprado desayuno para dos" y de una bolsa que llevaba sacó unas bandejas con un poco de todo. "Mi intención era llevártela a casa y desayunar allí pero ha habido cambio de planes, espero que no te importe que sean compradas…"

"En absoluto…" dijo sentándose a su lado mientras ella le pasaba su bandeja. "Pero… ¿A que viene todo esto, Kushina-san?"

"Mañana me marcho a una misión de campo durante dos años, te dije que me despediría de ti y lo estoy haciendo" contestó comenzando a comer silenciosamente.

Kakashi se levanto de un bote.

"¡Es demasiado repentino! ¡Imaginé que seria dentro de un par de semanas, como mucho tres pero no en menos de 24 horas!"

"La vida es así de cruel con nosotros"

"P-pero… sensei… el… ¿Qué dirá de todo esto?" balbuceó intentando encontrar un pretexto para que la chica se quedara unos dias mas.

"Él fue quien comenzó toda esta locura, además, es algo que debo hacer por mi misma"

"Kushina-san…"

"Debo y quiero hacerlo Kakashi, te lo dije ayer, necesito saber unas cosas antes de arreglar todo esto" y le acarició suavemente la cabeza.

"¿Y a donde iras?" preguntó mirando fijamente su almuerzo, que ahora se le atascaba en la garganta.

"Al que fue mi antiguo hogar"

Levanto la vista y se la quedó mirando.

"¿A la aldea del Remolino?"

"Así es, según Hokage-sama puede que aun queden pruebas de por qué se produjo aquella masacre, y créeme, quiero averiguarlo si tengo la oportunidad"

"Entonces… si que es imposible pedirte que te quedes…"

"Es una misión de información, no me va a pasar nada, ¡Deja ese tono dramático!" exclamó con una sonrisa.

"Te deseo lo mejor, Kushina-san… en serio" y por una vez en todo lo que llevaban de conversación Kakashi sonrió.

"Gracias…" y ella también sonrió.


El cuatro de diciembre Konoha amaneció tétrica y desierta, en las calles no se veía un alma y los negocios parecían estar contagiados de la pereza que atacaba a los habitantes, apenas había dos establecimientos abiertos, la panadería y el supermercado, justo para las necesidades básicas, de cierto modo, eso le agrado a Kushina quien había salido temprano de su casa para marcharse, sin embargo, antes de ir al punto de encuentro con sus compañeros se desvió hasta el cementerio, donde supuso que lo encontraría.

"Parece que tu corazón y el cielo son uno" susurró acercándose al rubio, que estaba de pie frente a una lapida.

"Si eso fuese cierto ahora mismo estaría nevando" dijo volteándose para mirarla.

"Creo que coincidimos en algo" y se acercó lentamente para quedarse a su lado, bajó la atenta mirada de el.

"¿Te marchas de misión?" preguntó al ver la mochila que ella cargaba.

"Así es, voy a estar lejos de aquí durante dos años" contestó juntando las manos para rezar.

"¡¿Qué?!" exclamo mirándola tan fijamente que la pelirroja pensó que podría haber visto a través de ella, aunque en realidad siempre era eso lo que sentía.

"He aceptado la misión que Hokage-sama me pidió que rechazase… pero no le encontré razón para hacerlo así que decidí que era mejor arriesgarme y llevarla a cabo"

"P-pero… ¿Por qué?... Tu misma dijiste hace años que te mantuviera al margen de todo eso y ahora haces lo contrario…"

"Antes era antes y ahora es ahora" dijo quitando los ojos de la lapida para mirarlo. "He venido para avisarte y despedirme de tu abuelo, no a que me sermonees así que… no me lo pongas mas difícil" y sacó un ramo de flores de la mochila.

"¿Eglantinas?"

"Una vez dijiste que eran las favoritas de tu abuelo porque seguían su lema de vida, y fíjate, creo que no podría haber sido mas preciso" dijo después de depositarlas a los pies de la lapida.

"El amor y el sufrimiento siempre irán juntos" repitió como un autómata que se aprende las definiciones de memoria. "Creo que tenia razón…"

Kushina se levanto y lo encaro.

"Espero que tus heridas y las mías hayan sanado dentro de dos años"

"Igualmente te voy a extrañar" dijo deshaciendo un poco su ramos para entregarle una flor. "Espero que sepas que significa" dijo dándole un gladiolo.

"¿Tristeza por ausencias?" preguntó aceptando la flor.

"Así es" dijo depositando el ramo junto al de la chica.

"Minato… prometo que cuando vuelva seré sincera contigo" susurró escondiendo la cara en la flor.

"¿Por qué no lo eres ahora?"

"No se puede cambiar de la noche a la mañana" contestó guardándose la flor en la mochila.

"Esta bien…" dijo el de repente acogiéndole una mano. "…porque eres realmente tu" y la abrazó fuertemente.

"No entiendo que quieres decir" dijo mientras los primeros copos de nieve comenzaban a caer.

"Recuérdame que te de la explicación cuando vuelvas" y se separó lentamente de su abrazo.

"Esta bien…" susurró recolocándose la mochila en el hombro. "Te avisaré cuando vuelva y, me alegro que incumplas las normas, aunque sea de esta manera" y señaló al cielo con una sonrisa. "Nos vemos" dijo desapareciendo con un suave plof.

Minato se quedó mirando un momento el lugar donde había estado la chica y también miro al cielo, tal y como una vez había dicho Obito, las normas no lo eran todo.


…………………….

En serio, ha sido la canción que escuchaba que era tremendamente azucarada, (en realidad no tanto) si a alguien le interesa es Beautiful things de Andain, que no me pertenece ni lo hará nunca xD

Como ya he dicho arriba lamento el retraso pero los exámenes, la musa despistada y un teclado sin acentos han sido la causa de todo esto, si os cuento una anécdota la mayoría del fic (la parte final) desde que Kushina habla con Kakashi por primera vez hasta ahora esta escrito en horario nocturno, entre las once y las doce y media de diferentes dias asi que… en realidad carece de importancia pero me gusta contarlo todo xD

En cuanto a Kakashi… jamás le hemos conocido novia/ligue alguno y eso que el hombre ya esta en la treintena… aunque aquí aun esta en la docena xD, en serio, creo que ha congeniado muy bien con Kushina y me pareció bonito enamorarlo de ella.

El significado de las flores, para mi, es muy profundo, como habéis podido comprobar y en otro de mis fics son los olores, manías…

Como ya llega siendo costumbre quiero dedicar este fic en especial a mi amiga Ari que ha tenido el lujo de corregirme los acentos que mi ordenador no puede (en realidad estoy escribiendo esto y aun tiene que hacerlo xD), a Zory, que no sabes cuanto me alegro que ya estés fuera y que sepas que este capitulo va por ti, por haber aguantado todo este tiempo como una campeona n-n, a SMRU, no sabes cuanto me alegro que no me amenazaras de muerte xD en realidad debo darte yo a ti las gracias, me has animado mucho nn, a dragonwar, me alegra tanto saber que te esforzaras mas en los reviews!! En serio, aunque igualmente se que siempre estas ahí, sea corto o largo, a dahia, tu reacción ha sido contraria a la de otras pero mi intención era que llegara profundo y por lo que has dicho lo ha hecho, y tienes razón, Kushina no debió desconfiar de el pero no esta en la naturaleza humana el ser completamente sincero…, a anita-asakura, me alegro que te haya gustado, me hace realmente feliz nn en lo demás te digo igual que a dahia, me gusta que haya sido profundo T.T…, a Blade-, para la reconciliación aun queda un poquito en cuanto al clan Hyuuga, aun no se que voy a hacer, quedan otros asuntos por tocar que van delante, a Dollisapi Do Tao, ¡Por fin te deje review! Creía que siempre lo hacia y siempre era que no xD, creo que calzamos el mismo pie en eso xD, mas que el hombre que cualquier mujer de Konoha desearía es el hombre que cualquier mujer desearía xD, a lunaleen, te aclaro la duda, si, la historia llegara al nacimiento de Naruto, aquí no se deja nada sin tocar!, me alegro que te guste la historia y sigue leyendo nn, y a Susy, me alegro que encontraras tierno lo de Kakashi nn, yo también lo hago, en cuanto a otras cosas te felicito el haber ganado la beca nn

En serio, gracias a todas y seguid leyendo, que yo seguiré con esto, una vez mas, gracias por leer nn

Un besazo y nos vemos!!

Proxima actualizacion: Ahora si, espero que dentro de un mes ¿o no? xD