La joven Kamiya despertó sintiendo una extraña aura que la envolvía, como si alguien la estuviera vigilando. Miró a su lado y encontró Kenshin observándola fijamente, sentado en una posición que dejaba totalmente anulada cualquier capacidad imaginativa.
- Buenos días Kirei.- dijo con el rostro iluminado por una inmensa sonrisa.
- Buenos días.- dijo avergonzada halando el edredón hasta cubrirse el pecho desnudo.
- Kaoru… quítate eso de encima.
- Gomen, aún no me acostumbro ∩.∩.- se disculpó apartando la sabana.
- Es la falta de práctica…algo que solucionaremos inmediatamente.- dijo guiñándole un ojo divertido.- Ahora Kirei, vístete que necesito hablarte de algo importante.- pidió un poco más serio.
- ¿Ya no quieres casarte conmigo?- preguntó estrujando la suave tela de la cobija.
- Eso no me habría pasado por la cabeza jamás Kamiya. No tiene nada que ver conmigo lo que voy a decirte… vístete y yo iré a mi habitación…bueno la habitación donde guardo mis cosas… bueno tú entiendes.
- Y entonces distribuimos la primera carga de nuestros productos al sur del país primero para así…- un brusco portazo interrumpió la aburrida charla de Kojiro en el teléfono.
- Kaoru… ¿qué diablos te sucede?- preguntó sellando con la mano izquierda el auricular.- Te llamaré luego Yuiko.- la miró enervado por unos instantes y luego miró a Kenshin más calmado a su diestra.- Durante estas tres semanas muchacho dudé profundamente que fueras el indicado para Kaoru… hasta este momento.
- ¿Estás chiflado padre?- murmuró Kaoru atónita.
- Supongo que te encuentras así de agitada porque ya sabes la verdad.
- Sí, la que has estado ocultándome por más de… Dios santo toda mi vida.
- Te encanta el melodrama hija, soy yo el que va a morir no tú.- aclaró en un tono comprensivo.
- Eres un egoísta.- susurró llorando repentinamente.- ¡Un egoísta estúpido…nunca te perdonaré esto!- gritó saliendo de la habitación furiosa.
- Ella no quiso decir eso Kojiro-sama.- se disculpó Kenshin sintiéndose culpable.- Sumimasen pero… tenía que decirle.
- Kenshin, estoy contento de que lo hayas hecho, lo que no entiendo es qué haces todavía aquí… más te vale correr detrás de esa chica muchacho.
- Hai.- dijo sin poder evitar sonreír… incluso en ese momento Kojiro era muy gracioso.
- Gracias por la verdad.- dijo tristemente Kaoru sentada en el porche al vislumbrara a Kenshin acercándose lentamente.
- Lo siento.
- ¿Hoy se vence nuestro contrato verdad?
- Si.- dijo Kenshin un poco irritado.- ¿Por qué?
- Mañana deberíamos estar volviendo a Tokio.- dijo pensativa Kaoru como si la presencia de Kenshin fuera irreal y se encontrara meditando.- Técnicamente debería pagar tus servicios y que cada uno continuara con su vida.
- ¿Estás diciendo todo eso para molestarme Kaoru?- preguntó con un tono muy cercano a la amargura
- No, sólo reflexiono un poco sobre lo que ha pasado.
- ¿Estás molesta conmigo?
- Sólo un poco supongo… ¿Puedes dejarme sola unos instantes?
- Si soy sincero no te agrada y si no hablo contigo te irritas.- dijo acremente.- ¿Qué es lo que quieres de mí?
- Déjame sola.- dijo respirando profundamente mientras se recostaba en el espaldar de la silla.
- Sí, te dejo sola para que puedas sentirte mal contigo misma… eso es lo que te gusta.
- He discutido con Kaoru… tal vez no hacemos buena pareja.
- Si lo que cuentas sobre su padre es cierto nadie puede culparla, está pasando por momentos muy difíciles.
- ¿Y a ti qué mosca te ha picado?- preguntó Kenshin arqueando una ceja mientras observaba pasmado a Sanosuke.- ¿Desde cuando comprendes tan bien a las mujeres?
- Pues desde siempre, sólo que nunca me habías prestado atención.- dijo encendiendo un cigarrillo y mirando el malecón fijamente.- Es lamentable lo que voy a decirte pero… Si le dices la verdad a una mujer se molestará por ello y si no lo haces, pues igual te detestará… es la ley de la vida amigo.
- Suena complicado…- dijo Kenshin mirándose las manos confundido.- ¿Por qué demonios tienen que ser tan complicadas?
- Tal vez nosotros somos demasiado básicos… de todas formas no trates de entenderlas, limítate a quererlas y hacerles el amor como un demente.
- Ahora sí hablas como siempre ¬¬.- dijo mirándolo de reojo.
Kaoru caminó silenciosamente hasta el estudio de su padre de nuevo. Abrió la puerta evitando que el cerrojo dejara escapar ruido alguno. Detrás del escritorio divisó un rostro demacrado y sollozante. Kojiro sostenía una foto con ambas manos y sus lágrimas caían suavemente sobre el papel.
- Padre… ¿Qué estás viendo?- preguntó Kaoru acercándose y mirándolo con tristeza.
- Eres tan hermosa como tu madre Kaoru.- dijo Kojiro entregándole la foto sin molestarse en limpiarse el rostro- ¿Recuerdas ese día?
- Sí.- sonrió sentándose en el escritorio.- Fuimos a la playa los tres y nos compraste a mi y a mamá un enorme sombrero a cada una… recuerdo que eran azules para…
- Resaltar el color de sus ojos.- completó Kojiro.- Yo amaba tanto a tu madre… y cuando te veo con ese muchacho… es como si nos viera reflejados en ustedes.
- Padre…
- Estoy tan molesto con la vida… quisiera poder conocer a mis nietos y odio tener que obligarte a casarte tan joven para corregir el error que cometí al casarme por segunda vez… siempre creí que te casarías con Saitou aunque fuera muy mayor para ti… pero
- Pero me enamoré de Kenshin.
- Exacto.
- Me quedaré contigo y me encargaré de la empresa papá.
- De ninguna manera hija… terminarás de estudiar y si lo deseas te casarás, ya no te obligaré a nada más… me has demostrado que eres lo suficientemente madura… bueno casi siempre.
- Oye ¬¬.- lo miró indecisa unos instantes hasta que por fin se decidió a preguntar.- padre ¿morirás muy pronto?
- No lo sé Kaoru… la enfermedad que tengo es un mal dormido que puede despertar ahora mismo o quizás dentro de algunos años.
- Papá…te quiero mucho papá.- dijo limpiándose una lágrima naciente y aproximándose hasta abrazarlo estrechamente.
- También te quiero princesa.- dijo abrazándola a su vez como en antaño.
Kenshin la encontró dormitando en el mismo lugar dónde la había dejado. La silla se balanceaba suavemente de un lado al otro siguiendo los armoniosos acordes que dictaba el viento. Un leve toque en el hombro derecho hizo a Kaoru abrir los ojos repentinamente.
- ¿Cómo te sientes?- preguntó sintiéndose un poco abatido-. Lamento ser el heraldo de las malas noticias.
- No sé cómo me siento, es como si… como si me hubieran quitado algo que sólo hasta ahora sé que tenía…- dijo incorporándose en la silla.- Hablé con mi padre cuando te fuiste…
- Espero que arreglen sus desavenencias.
- Creo que lo hicimos… quiere que termine de estudiar arte.- dijo sonriendo melancólicamente.
- Eso es genial.
- ¿Regresarás conmigo a Tokio mañana?
- Sí.
- No he llamado a Misao en días debe estar molesta.
- Kaoru… ¿Hay algo más que quieras decirme?
- Pues de hecho… lo hay.
- Lo sabía… ¿por qué esperaste tanto tiempo para decírmelo?- preguntó con el rostro iluminado.
- ¿Lo sabías? Creía que no sospechabas nada.- dijo Kaoru un poco confundida.
- Baka… claro que sospechaba.- dijo acariciándole la mejilla.
- No te dije nada al principio porque pensé que no te importaría y después no sabía como ibas a reaccionar.
- ¿Que no me importaría?- repitió atónito.- Por Kami-sama por quién me tomas, es una de las cosas más importantes en nuestras vidas. - susurró abrazándola estrechamente. Estoy tan feliz Kirei.
- Vaya.- dijo Kaoru más extrañada aún.- ¿Me extrañarás en esos dos años?
- ¿Dos años?
- Pues no esperarás que regrese de Francia en dos meses.
- ¿Francia?- interpeló separándose con el entrecejo fruncido.
- Kenshin… voy como estudiante de intercambio a Francia en un mes.
- ¿Qué?- masculló rechinando los dientes.
- No te lo dije hace tres semanas porque bueno no éramos precisamente un pareja pero…
- ¿Cómo que a Francia?
- ¿No habías dicho que ya lo sospechabas?
- Pensé que…- dijo sin terminar la frase mirándola suplicante. Se viró sin decir otra palabra y la dejó sentada en medio del jardín más liada que ninguna otra vez en su vida.
- Aoshi no me siento bien.- susurró Misao apoyándose en la pared del acogedor salón.
- ¿Has estado bebiendo de nuevo?- preguntó sin despegar la mirada de una novela detectivesca. Un golpe seco lo hizo mirarla alarmado.
- Maldición.- susurró encaminándose rápidamente a levantar el cuerpo inconciente de la chica del piso.
El pestillo de la habitación se corrió lentamente. Kaoru lo escuchó girar molesta.
- "Si piensa que esta vez lo voy a perdonar está muy equivocado"- pensó cubriéndose hasta la cabeza con las sabanas. Sintió unas manos aferrarse a la tela para tratar de apartarla.- ¡Kenshin déjame en paz lárgate de aquí!- exclamó mirando con furia a la persona en la oscuridad y tratando de enfocar la vista.
- No soy Kenshin princesa Kaoru.- susurró una voz masculina que le heló la sangre.
- Eni…- una fuerte mano selló sus labios
- Vamos a dar una paseito por la playa cariño- susurró maliciosamente.- uno de esos a la luz de la luna que tanto te gustan.
- Vamos, camina- dijo empujándola con furia en la arena.
- ¿Qué vas a hacer, intentar violarme de nuevo?- preguntó mirándolo irascible.
- Tal vez, después de que me divierta un poco. Hablemos de las mentiras que te ha ocultado tu precioso príncipe azul.
- ¡Oh sí estoy ansiosa por saberlas!- dijo sarcásticamente buscando algo sobre la arena con qué defenderse.
- Sabías que tu padre…
- ¿Está a punto de morir?- completó la frase con rapidez.- Sí lo sabía.- dijo sin localizar nada con que poder protegerse… ni una sola roca en la maldita playa o una vara…- ¿Algún otro dato de vital importancia que desees darme?
- ¿Cómo?
- Imagino que Shishio es el que te traspasa la información… dile de mi parte que es un desgraciado hijo de….
- Vaya, vaya las palabritas que salen por esa boquita tuya Kaoru.- dijo tomándola fuertemente por el mentón.- Es bueno saber que estás conciente de tu destino.
- Es obvio que me matarás.- dijo calmadamente.- Al principio creí que irías por Kenshin primero… pero ¿por qué desperdiciar tiempo con el prometido de la heredera si podemos ir por ella de una vez no es cierto?- explicó levantándose con parsimonia y quitándose el polvo del pijama.- Ir por mi padre será pan comido puesto que está moribundo.
- Que inteligente eres.- dijo sacando el arma de su espalda.- ¿Tus últimas palabras?
- Debiste ir por Kenshin primero…- susurró divertida
- Hasta tus últimos pensamientos son extraño- dijo antes de caer desmayado, producto de un fuerte golpe en la parte posterior de la nuca a los pies de la chica.
- Este idiota no pudo hacer más ruido en el pasillo.- dijo una voz calmada apartando la Beretta 9mm con el pie y buscando algo frenéticamente en los bolsillos de Enishi. Obtuvo un móvil de los mismos con una mirada triunfante
- Que bueno que llegaste.- dijo Kaoru guindándose del cuello del pelirrojo y abrazándolo asustada.
- Oye… soy el príncipe azul ¿te acuerdas?- dijo divertido besándola en la frente.- Siempre llego a tiempo.
- Firme aquí y aquí- dijo un larguirucho policía colocando una declaración frente a los ojos de Kenshin.- Por ahora el criminal está en el hospital.
- Está bien.- dijo Kenshin mirando con ternura como Kaoru rechazaba amablemente por cuarta vez el vaso de brandy que otro policía rechoncho le brindaba para tratar de sosegarla un poco.- ¿Podemos irnos ya?
- Sí, le avisaremos sobe cualquier novedad.
- Siempre estas ahí cuando estoy en problemas.- susurró Kaoru mirando a Kenshin un poco avergonzada.
- No, es que siempre te metes en problemas- susurró manejando con calma hasta la casa.
- Mou, lo siento- susurró bajando la mirada con frustración.
- Estaba bromeando Kirei.- sonrió pellizcándole la nariz.- Saldremos en dos horas, cuando llegues deberías descansar un poco.
- Hai.- dijo sonriendo también.- ¿quieres dormir conmigo, es decir, junto a mi?
- Eso me gustaría mucho… ¿Qué tal sobre ti?
- Kenshin… depravado.- susurró pellizcándolo fuertemente en la mejilla.
- Oro +.+
- Lo siento mucho Aoshi.- susurró Misao sentada en una camilla con el rostro lleno de lágrimas mientras observaba con terror como la pierna del aludido se movía frenéticamente para frenar el estrés.
- No seas tonta….- dijo severamente.
- Señorita Makimachi.- susurró un doctor en la puerta de la pequeña sala.
- Es la señorita Shinomori.- aclaró Aoshi sosteniendo su mano con decisión.
- Aoshi.- murmuró Misao ligeramente sorprendida.
- Oh, perdón.- se disculpó el doctor.-Está embarazada, los resultados son positivos.- dijo saliendo rápidamente hacia la otra sala.
- Lo siento mucho.- susurró Misao tomando su abrigo y encaminándose también fuera de la habitación.
- ¿Adónde vas?- dijo Aoshi tomándola por el brazo.
- Lo siento, es mi culpa, tú te cuidabas y yo no.
- Ya lo sé tonta.- susurró estrechándola contra su cuerpo.- Me gustas así, descuidada hasta la médula.
- Gomen.- susurró aferrándose a su espalda.- Siempre lo estoy arruinando todo entre los dos.
- ¿Qué te hace pensar que no quiero a ese bebé?- preguntó pegando su frente a la de ella.
- Siempre estoy molestándote
- Eso es mentira.- susurró buscando sus labios.- Vamos a casa.
- Regresaré a Okinawa.
- Iremos a casa y me acostaré contigo… y no pararemos hasta que dejes de decir estupideces.
- Aoshi…no…
- Rayos, no quería llegar a este punto.- suspiró con fastidio. Se arrodilló ante los ojos húmedos y atónitos de la pelinegra.- Te amo Misao y si te vas a Okinawa… te seguiré y te traeré encadenada a Tokio.
- ¿Me amas?
- Sí, no me has repetirlo que no es fácil ¬¬.
- Aoshi… vamos a ser padres.- dijo sonriendo y limpiándose el rostro.- También te amo.
- Lo sé.- dijo levantándose.- Vamos a casa.
- ¿Cómo le llamaremos?- preguntó Misao cuando iban caminado abrazados por el pasillo.
- No lo sé… si es niña Misao, si es niño Aoshi.
- Que creativo cariño ¬¬.
Juju voy a dejar este capi hasta aquí espero q les haya gustado es más cortito q los demás. Les quiero muchas gracias por sus reviews sigan dejándolos.
Gracias a: --JustMe--, LAU , mari8876, hannita-chanloresan88Mariale-26MaripAthena Kaoru Himuraaint afraid to die, Ayumaik, Mei Fanel, Mai Maxwellgabyhyatt, Lorena, Nadja-chan
Principio del formulario
