Ha pasado mucho tiempo desde la ultiam vez que actualice, y de vdd me hubiera gustado volver antes pero, se me hizo imposible. No tiene sentido explicar el porque de mi ausencia, solo saber que tuve mis razones para hacerlo. Algunas me hicieron feliz y otras todo lo contrario, pero la vida siempre sigue, y yo sigo con ella.

Este cap, no hubiera sido asi, si no hubiera pasado este tiempo, asi q... creo q al final me lo van a agradecer... espero sus opiniones.


Capitulo 14

Solo por ti

Y finalmente, hay un momento en el que todos los caminos nos dirigen hacia un solo lugar. Momentos en los que el destino se manifiesta y no nos deja más alternativas. Momentos en los que debemos armarnos de valor y aceptar nuestro sino con fuerza y determinación.

El tiempo se acabó.

Su mente rápidamente viajó hacía los recuerdos de lo sucedido en la ultima hora.

"Han luchado con valor… - La voz de Voldemort sonó con fuerza en cada uno de los rincones del castillo - Sin embargo han sufrido numerosas bajas… Si siguen ofreciéndome resistencia, morirán todos, uno por uno… Les doy una hora…- Explicó - Y ahora me dirijo a ti directamente: Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en lugar de enfrentarte personalmente conmigo, - Elrostro ya sin vida de Ron lo golpeó con fuerza en sus recuerdos - esperaré una hora en el bosque prohibido, y si pasado ese plazo, no has venido a buscarme, si no te has entregado, entonces se reanudará la batalla. Esta vez, yo entraré en el combate, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cualquier hombre, mujer o niño que haya intentado ocultarte de mí. Tienes una hora."

Una hora. No era demasiado tiempo.

Había presenciado la muerte de Snape a manos del propio Lord Voldemort, con total impunidad. Había tenido la oportunidad de ver los recuerdos que este le dejó segundos antes de su defunción, y de todos ellos, había un pequeño fragmento de uno de ellos que no había podido quitar de su mente desde el momento en que lo vio.

"- Entonces el chico… ¿El chico debe morir?- preguntó Snape con serenidad.

- Y tiene que matarlo el propio Voldemort, Severus. Eso es esencial. – concluyó Albus Dumbledore."

Tantos años buscando la forma de salir airoso de su destino, de acabar con Voldemort antes de que él terminara con su vida, y la respuesta la tenía su profesor. Si tan solo… pero ya de nada servía pensar en eso, su destino lo había alcanzado.

Y ahí se encontraba, caminando sereno paso a paso, a través del bosque prohibido. Ya no había más decisiones que tomar. Le había dejado los recueros de Snape a Hermione, y sería ella la que le explicara a todo el mundo mágico el verdadero papel de este en esta guerra. Le había explicado a Neville, la forma definitiva de acabar con Voldemort, destruyendo a Nagini. Y le había confiado a Draco, la responsabilidad de proteger a Hermione hasta el final de todo.

Ahora era el momento de actuar, y lo único que quedaba por hacer era entregar su vida, a cambio de una causa justa.

Faltaban apenas unos minutos para que el plazo de una hora acabara.

Las figuras de sus padres, de Sirius y de Remus habían desaparecido cuando la piedra de la resurrección cayó de su mano. Pero no le importo, ellos estaban junto a él en ese momento, podía sentirlos así como los había sentido siempre.

Se detuvo unos instantes, necesitaba darse un ultimo respiro antes del final. Necesitaba serenarse y recordar la razón de su sacrificio. Hermione.

Una sonrisa enorme se extendió por su rostro y poco a poco, los recuerdos de la última hora de su vida, flotaron en su mente con una intensidad tal que creyó estar reviviéndolos.

Después de presenciar la muerte de Snape en la casa de los gritos, las cosas habían tomado un cariz diferente. El antiguo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, le había dejado a Harry sus recuerdos mas preciados. Los recuerdos que constituían el último eslabón para acabar con Lord Voldemort.

"Debo morir…" Reflexionó Harry. No había forma de evitar ese final. Era su destino.

Al abandonar el despacho del director, se encontró con Draco y Hermione en la puerta de este, esperándolo.

- No debes escucharlo. – Lo arremetió Hermione. Su rostro lucía pálido, algo desencajado, y extremadamente histérica.

Harry comprendía exactamente a que se refería pero se hizo el desentendido. Luego vio la expresión del rostro de Draco. Lucía preocupado.

- ¿Qué sucede? – Les preguntó a ambos. Si les hacía creer que no sabía nada del ultimátum sería más fácil escapar de ellos.

- Voldemort te ha puesto un ultimátum. – Explicaba Draco. No tenía sentido dar demasiados rodeos, ya que Harry no sabía mentir y de eso, hasta el Slytherin se daba cuenta.

- No debes hacerlo, Harry. – Hermione lo tomó por las solapas de la camisa que llevaba puesta. Sus ojos se le estaban tornando rojos debido al llanto contenido. La desesperación invadiendo cada centímetro de su ser.

Harry miró a Draco significativamente. Él ya sabía cual era su destino, pero aun así necesitaba ayuda para dar ese paso.

- Tienes una hora. – Le explicó Draco – Luego, él vendrá aquí. Todo acabará cumplido el plazo.

La voz de Draco sonaba tan calma, y a la vez, todo su ser denotaba la angustia que se vivía en esos momentos. Solo quería explicar la situación, no obligar a Harry a hacer nada.

- ¿Qué crees que debo hacer? – Le preguntó Harry a Draco. Hermione lo miró aun más desesperada que antes y lo sujetó con más fuerza.

- ¡Estás loco! – Gritó. – No debes hacer nada. Tenemos que seguir luchando… juntos. No permitiré que te vayas.

Durante unos segundos, sus ojos se encontraron y como siempre, no hicieron falta las palabras. Hermione no lo dejaría entregarse, y él, la convencería de que era lo mejor. El hecho estaba en descubrir como lo lograría.

- Creo que debes hablar con ella. – Siguió Draco como si Hermione no los hubiera interrumpido. – Tienes una hora. Me mantendré cerca.

Hermione lo miró atónita. No podía creer que Draco le estuviera pidiendo a Harry que se entregará. En realidad sabía que no podría confiar en él, pero una parte de ella esperaba poder hacerlo. Ahora él lo entregaba en bandeja de plata al enemigo.

- Eso es, ¡Vete! No puedo creer que hagas esto. Por un segundo creí que… creí… - No pudo terminar la frase. No tenía sentido hacerlo.

- Hermione, yo… - Intentó explicarle, pero, ¿Qué le podría decir? Nada serviría.

- Tranquila. – Le dijo Harry, sujetándola por la cintura y evitando que su novia, golpeara a Malfoy. – Estaremos en la Sala Multipropósito. – Le explicó esta vez a Malfoy.

Hermione, una vez mas, se giró hacia Harry. Esta vez su mirada era de incredulidad.

- No lograrás convencerme, lo sabes.

Harry suspiró. Sabía que convencer a Hermione era incluso mas difícil que una misión suicida, pero dado que ya estaba embarcado en esta ultima, no tenía nada que perder.

- Dame la oportunidad… esto pasará de un forma u otra. No quiero tener que hacerlo sin tener tu aprobación.

- Él… podría matarte… - No estaba entre sus capacidades decir: él te matará. Sonaba demasiado determinante.

- Confía en mí.

Quizás Hermione estaba demasiado confusa, o le era demasiado difícil decirle que no a Harry en ese momento, por lo que accedió.

Caminaron tomados de la mano y en silencio. Incluso los ruidos del exterior habían mermado. Un silencio abrumador lo llenaba todo. Estaban en un campo de batalla, la muerte era un ser presente, vigilante… amenazante.

Pasaron tres veces por delante de la puerta de la Sala de Menesteres, hasta que esta se materializó delante de ellos.

Hermione ignoraba que era exactamente lo que Harry había pedido así que se sorprendió un poco al ingresar.

Un pequeño salón los recibió. Era cálido, una pequeña chimenea encendida, enmarcaba el ambiente. Frente a esta se situaba un sillón amplio. Ese era todo el contenido del lugar.

Harry tomó la mano de Hermione y se acercó al calor del fuego.

- Siéntate, por favor. – Le pidió Harry con dulzura.

- No vas a convencerme, Harry. – Se negó Hermione nuevamente, aunque el ver el rostro dolido de Harry, ya la estaba matando por dentro. No sabía durante cuanto tiempo podría seguir diciéndole que no.

- ¿Por favor?

No dijo ni si, ni no. Solo se sentó con la mirada clavada en el fuego. Harry ocupó el lugar a su lado, pero él mantenía los ojos fijos en el rostro de la chica.

Se perdió en el contorno del mismo. Sentada ahí, se veía tan frágil, tan indefensa… sintió unas ganas enormes de tener el poder de sacarla de allí y enviarla a algún lugar seguro. E inmediatamente se sintió frustrado, al comprender que ya no existían lugares seguros en el mundo para ellos.

Suspiró, y separó sus labios para hablar.

- No lo hagas… - Susurró Hermione. Harry pudo divisar una lagrima desparramarse por el rostro de su novia, brillando con los colores del fuego. Su voz sonaba rota, derrotada. Por un momento, las oportunidades de ganar esa discusión se desvanecieron. – No intentes hacerme entender.

Hermione lo miró totalmente destrozada y con la cara cubierta de lágrimas.

Harry sintió como su corazón se desgarraba por el dolor, y su pecho se oprimía. Pero debía hacerlo. Debía decirle adiós. Levantó su mano con delicadeza y limpió el rastro que dejaron las lágrimas en su piel. Lentamente, el toque se convirtió en una caricia.

- No intentaré convencerte de nada… Seria estúpido hacerlo. – Le dedicó una sonrisa, que pese a no alcanzar sus ojos, reflejaba el gran amor que sentía por ella. – Hermione…

Pero la chica lo besó. Fue un beso demasiado brusco para el contexto y la situación. Demasiado anhelante. Un beso desesperado con el único motivo de hacerlo callar. Con el único motivo de hacerlo entender. Ella no quería, ni podía, escuchar las razones de él. Eran demasiado injustas.

Harry respondió el beso, con la sensación de certeza de saber que, de un momento a otro, ya no podría disfrutarlos más. Entonces, poco a poco, fue bajando la intensidad del mismo, dedicándose, única y absolutamente, a grabar en su memoria cada detalle de ella. El sabor de sus besos, el contorno de su figura, el olor de su cuerpo… y por ultimo, el color de sus ojos.

Se separó lentamente de ella, colocando su frente sobre la suya. Abrieron los ojos al mismo tiempo y se miraron.

Era inútil hablar en estos momentos. Harry y Hermione tenían una conexión que iba más allá de las palabras. Ellos eran una persona habitando en dos cuerpos.

- ¿No podrías hacerlo por mi?... – Rogó una vez mas. Un intento vano, pero que anhelaba se cumpliera.

Harry sonrió de lado. Una pequeña lágrima resbaló por la comisura de sus ojos.

- Es precisamente por ti que lo hago… no dejaré que él te quite la posibilidad de ser feliz.

Hermione acercó su rostro y depositó un beso en el exacto lugar en el que aquella lágrima se había estancado. Se negaba a escucharlo, simplemente, porque se sentía incapaz de dejarlo ir.

Dejó un surco de besos en el rostro de Harry, empezando en su frente y finalmente llegando a sus labios una vez mas, en donde estos cobraron fuerzas. Sus brazos también aumentaron la presión, impidiendo que él se alejara de ella.

Harry comprendió que intentar hacer recapacitar a Hermione era un asunto perdido. Ella sabía exactamente lo que él iba a hacer y nunca estaría de acuerdo. Lo único que intentaba hacer era retenerlo.

Una vez más, fue Harry el que terminó el beso.

- Solo seré feliz si te tengo conmigo… - Sollozó Hermione, viendo escapar sus posibilidades de hacerlo entrar en razón – Eso no es compatible con el hecho de que te sacrifiques… Debe haber otra manera…

Harry le sonrió una vez más. Hermione le resultaba adorable cuando dejaba todo de lado y se concentraba únicamente en defender a los que amaba.

- Es la única manera… tú y yo lo sabemos.

Y sin pensarlo, una idea se formó en la cabeza de Hermione.

Quizás no fuera más fuerte que él y no pudiera retenerlo por la fuerza. Quizás no pudiera razonar con él, porque Harry tenía argumentos más sólidos que los de ella.

Pero había algo en lo que ambos resultarían derrotados, algo en lo que ambos habían perdido, pese a sus intentos de impedirlo.

Estaban total y absolutamente enamorados el uno del otro.

Hermione supo exactamente que era lo que debía hacer, incluso antes de que el pensamiento se formara correctamente en su mente.

- No estoy lista para dejarte ir… Aún quedan asuntos pendientes entre tú y yo…

Harry la miró y por un momento no logró entender a que se refería. Pero no hizo falta que pensara en ello, porque Hermione se dio a la tarea de explicárselo a la perfección.

Sujetó el rostro de Harry con fervor y lo besó. Este era un beso completamente diferente a todos los que habían compartido antes. No era en nada parecido a cualquiera de las sensaciones que habían experimentado con anterioridad.

Claramente, este beso, estaba marcado por la pasión.

Harry rápidamente comprendió que era lo que intentaba hacer su novia.

- Herm…

- En el amor y en la guerra todo vale, Harry… Y aquí hay un poco de ambos. – Susurró la chica contra sus labios. – Esta es mi forma de ganar mi propia guerra.

Por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa sincera se extendió en el rostro de Harry. Besó los párpados de Hermione y contestó.

- Por esta vez, no podré impedir que ganes.

- Eso es lo único que quiero…

Volvieron a besarse, esta vez dejándose llevar por la pasión y el deseo.

Hermione entrelazo sus dedos en el cabello de Harry, atrayéndolo hacia si anhelante, mientras Harry deslizaba sus manos a través de la espalda de ella recorriéndola con deseo.

Lentamente y con extremo cuidado, Harry la recostó sobre el sillón, y cortó el contacto de sus bocas. Hermione lo miró expectante y claramente, con un gran signo de interrogación plantado en su rostro.

Harry la miró profundamente antes de decir:

- ¿Estas segura de esto? No quiero que te precipites solo porque yo-

- Shhh… - Lo silenció ella apoyando su dedo sobre los labios de él. – Por favor, cállate Harry… - Besó su frente con infinita ternura y otra vez, las lagrimas acudieron a sus ojos – Nunca estuve mas segura de algo en toda mi vida… esto es lo que quiero…

- Entonces… ¿Por qué lloras? Odio verte llorar. – El rostro de Harry se contorsionaba por el dolor. Ella acarició su mejilla y él se dejó consolar.

- A veces, las lagrimas son de felicidad… no podría ser mas feliz en mi vida, que en este momento… tu me haces feliz.

No hicieron falta más palabras, ni tampoco hubo lugar para ellas. Ambos habían perdido en la batalla del amor y era hora de aceptar su derrota.

Harry besó a su novia profundamente. Sus lenguas estaban en pleno combate y ninguna se daba por vencida. Las manos de Harry recorrían cada espacio de la espalda de la chica con ternura, y ambos sintieron el calor del fuego allí donde sus cuerpos se encontraban. No hizo falta demasiado, para que sus ropas se convirtieran en un estorbo del que se deshicieron rápidamente.

En ese sofá, se recorrieron y conocieron de la única forma que les faltaba, y en el momento justo, sus almas y sus cuerpos se unieron en uno solo.

- Te amo, Hermione… nunca lo olvides…- Confesó contra su oído.

- Y yo a ti.

Si, definitivamente estaba a unos segundos de morir. Pero eso ya no le importaba. El sacrificio que estaba por hacer era un paso necesario en su lucha personal por construir un mundo seguro para ella.

Harry ingresó al claro del bosque en el que se hallaban reunidos todos los Mortifagos y su líder.

- Creí que vendría. – Escuchó susurrar a Voldemort. El plazo acababa de vencer.- Confiaba en que vendría. – La ira se plasmaba en cada centímetro de su rostro deforme y todos los allí presentes reflejaban terror en sus facciones e iban alejándose poco a poco de él. Temían por sus propias vidas – Creo que me equivoqué…

- No, no te equivocabas. – Harry habló en voz alta, con una seguridad que ni él mismo se conocía, al momento en el que avanzaba hacía él.

Sabía que tenía cincuenta pares de ojos escrutándolo en ese momento, cincuenta varitas anhelantes de atacarlo, y sin embargo, no le importó. Solo tenía ojos para verlo a él.

Lord Voldemort susurró:

- Harry Potter… el niño que sobrevivió.

Era consciente del gran murmullo que se había generado a su alrededor, pero era incapaz de escuchar nada. Vio a su mayor enemigo alzar la varita hacia él y supo que el final estaba cerca. No tenía sentido intentar defenderse, este era su destino, y ya lo había aceptado.

Cerró los ojos, y una sola imagen inundó su mente.

- Hermione… - Susurró solo para él – Nunca olvides que te amo…

Y después, silencio.


En lo personal, me encantó. No le cambiaría nada. Imaginen el ambiente, dos personas solas, que se aman, el fuago enmarcando todo... que mas podria faltar?

Espero sus rrs ansiosa, llegaremos a los 100?

Sol Meyer: si me decis q este cap no t encanto, no te voy a creer nada, espero q aun sigas respirando. Besos!

anita675: A luchar siempre! Y mira la lucha de Hermione, kien no kisiera estar en su lugar, ajaj, Besos!

LUMAMI: tan pronto como pude, y si, falta pokito... mmm q ansias, no kiero q termine pero no aguanto para ver el final. Nos leemos, t cuidas.

Primrose Darcy: no te dije q esa parte la puse unica y exclusivamente por vos? Osea, sos la razon x la q este fic existe! Yo te adoro mas, sabias? (la eterna discusion) Tu primita me odia? q puedo hacer para remediar eso? mmm, creo q tengo una idea, besossss

lucecita11: Gracias x todo. Creo q el final en si va a ser diferente al del libro, hay muchas cosas q cambiaron y, al final de todo, lo terminare como yo siempre crei q terminaria todo, aunq JK no pensara igual q yo. Espero tenerte por aca todavia, besoss.

HalliwellMb: primero, me encanta q escribas, asi q cero reproches. Yo tmb creo q, cuando me pongo a reflexionar sobre la vida, la profundidad de lo q escribo me asusta. Triste y hermoso, yo tmb lo creo, simplemente adore todo el cap. Las personas cambian! Draco tmb, nada mas q agregar. Aca esta el otro, espero q no tardes muho en leer. Besossss

: Simplemente no tiene nombre el rr, pero seas kien seas, gracias, espero q no hayas tenido q esperar mucho. disfruta.

Koori Hana: q me decis ahora, eh? Sorprendida? jajaj, me encantan tus rrs, t cuidas, besoss

rossyradcliffewatson: gracias x los rrs y bienvenida al fic! Cualkier duda no dudes en contactarme, estoy a tu disposicion. Besos.

Gracias a tods y nos leemos en la proxima.

Val