Capítulo 13
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volví no me maten, pero es que está historia esta participando en varios premios en la App de Wattpad y ahí es donde he pasado, corrigiendo errores y editando xD hasta donde lo permite los concursos. espero que les guste el capitulo.
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—¡Aquí esta!— rugió Darien al ver a la mujer de sus pesadillas, tranquilamente mirando las pocas estrellas en el firmamento algo nublado.
Serena se volteó rápidamente y clavó su mirada en Darien, el apuesto hijo del duque, que el día de hoy la trato como una dama normal, callado entre las comidas, sin juegos de palabras. Ella no sabía que pensar. Y eso la irrito. ¡Hombres, insensibles!
Si aquí estoy, que no me. —Serena rodó los ojos.— Así es lord Chiba.
—Señorita Tsukino, seré el que la acompañe a su casa. Su hermano...
—Mal, tenía que ir al pueblo, sí, me lo dijo su hermano Armando.
Darien se sorprendió por el diminutivo que uso para Malachite—Ah, entonces lo vio acompañar a la señorita Tomoe.— Serena suprimió la cólera que le entro al ver la sonrisa petulante de Lord Darien Chiba.¡Hombre tenía que ser!
—Sí él muy amable se presto a esa tarea. Es todo un caballero.
Darien rechino los dientes. Es acaso que no podía ver más allá de todo eso. Era él y solo él el que la llevaría a su casa ahora, es que no lo podía ver.
—¿Y qué soy yo, mi lady?— Serena quiso decirle que era un hombre muy extraño con la conducta de un niño, porque por ser mujer no era ciega. Él se portaba extraño.
—Usted es el próximo señor de esta casa, tiene que mantener cierto nivel y comportamientos, milord.
—Así, ¿qué la acompaño por mantener en alto el régimen de la conducta de la sociedad? Vaya jamás nadie me dijo que mis actos de caballerosidad eran por eso, una educación para la sociedad. Gracias mi lady.
—Yo, no quise decir...
—Ahora vamos, el carruaje espera.— Darien tomó la mano de la dama, pequeña, fina, delicada. Sus dedos delgados, y más con las raspaduras de sus uñas que le provocío un escalofrío por todo el cuerpo.
—Mi caballo, lord Chiba. Esta aquí no lo puedo dejar como la vez pasada. No traje a Rayo esta vez.
—Gracias a Dios. Entre usted y ese animal me preocupo más por el animal.
—Cómo se atreve. Además no puedo dejar a mi yegua. Necesita cuidados. Además creo que esta... bueno esta...
—Preñada, su yegua esta en ese estado y usted la monta. Que desconsiderada, mi lady.
—Pero que atrevido. Lord Darien como me dice eso, usted tiene que dejar de decir esas cosas.
—Cállese mujer desesperante. Todo el día usted señorita a hablando con el doctor de medicinas y cosas para el dispensario, sigue tratando de envolver a mi hermano Armando sonriendole como si él fuera único, después con mi hermana Diana, más tarde con mi madrastra...
—Pero se esta escuchando, ellos eran parte de la reunión. El doctor Crismon fue muy amable además no soy ciega se ve a distancia que los sentimientos del doctor están para con su hermana pequeña igual que ella para con el medico. Y también hable con lady Tomoe, acerca del dispensario me ayudo a pensar un poco en participar en el.— Darien la llevaba con más fuerza hacia el carruaje y paró abruptamente enfrente de la puerta.
—Suba, aún no termino de hablar con usted. Señora.—. Darien salió a buscar al cochero.
Serena no podía creer. El hombre perdió la cabeza, ellos si apenas se trataban. Bueno era obvio que después de su accidente se llevaban mejor y más cuando le llevo a Rayo.
"«Su caballo, señorita Serena» «Gracias, lord Darien Chiba»
«Se ve muy bien tratado, apuesto que resultó ser un desafío mi hermoso Tordo»—Serena sonrió . «Nada que yo no pudiera manejar»—contesto Chiba"
Luego las sonrisa y el refrigerio crearon un ambiente agradable para ellos dos. Claro que sus discusiones eran parte de ese ambiente, pero se sentía muy bien.— Y ahora ella no podía entenderlo. Y la había llamado señora. Que insolente.
—Porqué no subió, mujer. —Darien regresó y se encontró a la señorarita Tsukino ahí en el mismo lugar. Mujer irritante.
—No abrió la puerta, señor. — Con elegancia Serena espero que la puerta-zuela estuviera abierta.
—Ahora.— como todo caballero tomó el pomo de la puerta y la curvo para que ésta hiciera lo suyo. El vehículo dio el paso a dentro. De un terciopelo color café oscuro, y un pequeño candil soldado en la parte derecha de la ventana el cual estaba encendido.
—Gracias.— la sonrisa que le dedico fue devastadora para Darien. Serena era como una caja de música. Fuerte y áspera por fuera pero y ¿por dentro? tendría una melodía que él encantado descubría.
—Seguirá describiendo todo lo que hice en la reunión de la duquesa, mi lord.
O podría ser una marcha fúnebre— No. Pero me di cuenta de algo, señorita Serena Tsukino.
—De qué, lord Darien Chiba.— soltó.
—Sus suspicaces ojos no lo detectan. Su nervios no le dicen, que es.
—No soy mujer de llenarme la boca diciendo, «poseo un sexto sentido, no mienta»«tengo un nervio en mi que guía mi vida»; eso es ridículo. Hable lord. Tenemos por lo menos viente minutos en este— Serena miró todo el vehículo y luego habló— artefacto.
El cochero agradecía que estuviera la luna llena, aunque las nubes grises y negras llenaban el manto nocturno, para él hacer eso era realmente nada. Pero le preocupaba un poco la señorita que iba ahí dentro con su patrón. Esa era la primera dama de familia adinerada que llevaba ahí. —Pobre muchacha. —susurró.
Pero dentro de ese carruaje se hacia todo lo contrario de lo el viejo chófer podía imaginar.
—¡Qué no! Lord. Además mi padre jamás estaría de acuerdo con algo así.
—Su adorada prima no me deja en paz, así que es un muy buen trato. Y su padre, no creo que lo vea mal.
—Esme es un mujer un poco intensa, pero si habla con ella, bueno entenderá. Es orgullosa como yo. Así que no me prestare para algo así. Ella lo entendería. Y claro que mi padre lo vería mal.
—Salvara mi vida aquí. Y mi hermano se olvidaría de usted señorita Serena.
—¡No! Además que pasará conmigo después de que no haya desenlace.
—No funciono. Así de simple. Diremos que fue mi culpa, no era un hombre de poder controlar mis impulsos.
—¡Y he de apostar que eso no es mentira.!
—¡Soy un hombre!
—¡Es un promiscuo!.— Estalló. No sabía como llegaron a ese tema, de hablar de la tarde que compartieron a la idea de que ese hombre le dijo.
—Creo que a los caballeros no le queda esa palabra, pero la acepto no soy un monje.
—Y todavía lo confiesa. Bárbaro.
—Ya casi llegamos así que; ¿aceptará?. Si lo hace, el anuncio será dado en la carrera de este fin de mes.
—Le contestaré en la boda de su hermana. Porqué he de creer que si me quiere a mi en su plan debe tratar que los demás piensen que soy parte de sus actividades familiares y esa boda es algo que debería estar ahí.
—Su invitación encabeza en la lista de invitados. Por ello no se preocupe. Yo seré su acompañante ese día.
—Aún no acepto, señor Chiba.
—Diga que sí o no; igual seré su acompañante.
El resto del viaje pasó en silencio. Por parte del caballero que se encontraba con las ideas para poder darle nombre a lo que le hizo dar ese paso o más bien por el hecho de cometer tal acto. Por parte de ella, con muchas ganas de estrangular a la persona enfrente; además de pensar en todo lo hablado y la raíz de todo. Que no era nada fuerte.
El carruaje se detuvo, el viejo hombre se bajo y abrió la pequeña puerta y Darien bajo ayudando así a Serena. Ella lo miró— le mandare una carta en estos días con mis dudas, porque aun tengo, lord Darien Chiba.
—Y yo responderé a cada pregunta, no se preocupe.
—Entonces, buenas noches.
—Buenas noches a ti también.
Serena camino a paso rápido a su casa. Darien montó de nuevo al carruaje y le dijo al cochero que se moviera cuando la señorita entrara.
—Listo señor.
—Bien, a casa.
—Si señor.
(…)
...Cuando a la bella Dianah se le descoloco su bata, los ojos de lord Jordan no perdieron el camino de la línea de sus hombros hasta el antebrazo, de su ahora esposa.
—Amada mía, mi esposa, mi amante. Como quieres que te ame, esta noche.
—Oh Jordan. Eres mi esposo, tu sabrás...
—¡Pero que mujer! como que él sabrá, ni que fuera adivino para tal cosa.—Serena cerro el libro que su amiga Ami le regalo hace tres años, antes de que ella se casara. Según recordaba ella le dijo que aprendió un poco de el.
—Oh Ami que habrás aprendido de esta novela. Si, es romántica y aventurera. Pero esa Dianah es un tonta que no sabe decir lo que quiere.
—Con quién hablas muchacha.
—¡Nana! Bueno... mi libro — la nana miró el libro, lo tomó y fijó su mirada en la parte donde se suponía Serena se quedo. —Oh pero que vigoroso el caballero Jordan.
—No nana. No es caballero, ella lo llama así pero es un ladrón.
—Ah como tu Darien.— los ojos de la vieja niñera brillaron y Serena no tenía fuerza para negarse esa vez. Darien Chiba era un hombre peligroso.
—No lo niegas— la anciana levanto las cejas blancas— ¿por qué?
—Darien Chiba, me pidió permiso para ser cortejada por él.
—Oh cariño, se que serás feliz con él, claro que aceptaste. Pero tiene que pedir permiso a tu padre.
—Aún no. Además no es porque me quiera si no para... para quitarse a una mujer.
—¡Pero qué clase de hombre es ese!— nana Mia recorrió la habitación cían de Serena diciendo palabras que su pequeña jamás oyó.—. Es un bárbaro, ese hombre es un canalla. Serena te prohíbo que lo veas. No tiene escrupulosos y valores y si me desobedeces le diré a tu padre.
—Nana, pero de que hablas. Él es el futuro duque y vive gran parte del tiempo aquí. Además perdóname que te diga esto, pero tu no tienes ese poder.— Serena corrió tras su nana para evitar que ella tuviera que hablar con el coronel. —Nana, espera por favor.
—¡Qué! niña ese hombre no te quiere bien. Solo con decir algo así no merece lo que sientes por él y no lo niegues, admítelo.—Nana Mía podía estar vieja pero sabía que el amor no podía estar oculto.
—No lo amo. Pero— Serena miró a todos lados y tomó a su nana y la llevó de nuevo a su cuarto. Cerro la puerta y se sentó con ella en la cama—. Nana él solo me digo que sería hasta que estuviera aquí, después se terminaría y podría alegar de que me fue infiel; cosa que no lo dudaría nadie. Pero tampoco sería lo bastante solido para una ruptura.
—Entonces que le dijiste, niña.
—Que lo pensaría. Su hermano Armando que ya se olvido de mi. Lo cual me alegra. Y tú sabes que mi corazón era para Neflyte; pero ahora ya no estoy segura.
—Y eso, ese joven tampoco es bueno, Sere . El es como Malibaby.— las dos mujeres rompieron a reír si a Malachite le molestaba que le llamaran Mal, era peor que Malibaby.
—Sí los dos, corrección los tres porque Zoycite les sigue muy de cerca. Aunque se que a comprometió el invierno pasado como una joven de las tierras altas, una tal Eudial Mcyuyal.
—Oh y eso quién te lo dijo, niña. Solo espero que no sea la niña Minako. Tu amiga esta como una cabra, más con el barón con que se casara.
—¡Nana! A Mina le molesta eso. Creo que se enamoro del conde Yaten.
—Bueno a lo que nos importa, que le contestaste.
—Que ah... yo lo pensaría. Pero no crees que si lo que estoy empezando a sentir por él es cariño pueda no sé...
—Él no te quiere para esposa, pero si lo puedes atormentar. Si aceptas que sé que mueres por hacerlo has que venga aquí que hable con tu padre, has que haga todo lo que un caballero honrado haría. Y luego ya pensaremos como será que termines con él. Yo te ayudare.
—Oh nana eres la mejor.
—Y como dicen el dicho, más sabe el diablo por viejo que por diablo.— Nana Mia tenía que mantener el orgullo de la joven intacto porque en el amor la mujer es que pierde más y con lo que el joven Chiba proponía sería un juego muy peligroso. Al final quien quita que si haya una boda. Ella haría que el próximo conde se casara con su niña.
—Gracias nana Mía. —Serena abrazó a la mujer que prácticamente la había criado. Era como su madre. Ya que ella y Royer nunca la conocieron.
(…)
La habitación de el gemelo menor en la mansión Shield era tan normal como alentadoramente... vacía.
—Que encantador querido.— Viluy miró por todos lados el cuarto del hijo menor de su esposo. Zafiro la observo y casi sonríe al ver esa expresión de asco en la cara de Viluy. Dejo su copa en el buro a su izquierda.
—Querida madrastra. Que haces aquí. Armando esta en la otra habitación. Y Darien bueno creo esta pronto a llevar a Luz a casa de los Moon.
—Si bueno, Zafiro estoy aquí porque a Armando le toca dar el espectáculo con Zeta y tú jovencito estarás en las corridas con los otros tres restantes.
—Tres, solo son Darien y Armando.
—Nikolas ya será un miembro más de esta familia Zafiro.
—Oh si, el marido que hiciste que Rei pescara en ese insípido baile. Viluy pobre de Rei, se volverá una mujer amargada, bueno más de lo que es. Con ese sujeto.
—Zafiro, no te permito hablar así de tu hermanastra y su prometido. Rei no lo pesco, el señor Nikolas la ayudo a ella y así empezaron a hablar. Y antes que preguntes, no te diré nada en que la ayudo.
—A mi no me engañas Viluy, tu no haces nada si no obtienes algún beneficio. Eso ayudo a papá en el pasado pero ahora, querida, eso no sirve. Bueno a mi no me sirve.
Viluy supo que ese niño se les fue de las manos, desde muy pequeño fue el único que no la aceptaba y su esposo le dijo el porque: era el apegado a su madre. La hija del conde Takishido, Lady Luna.
—Por qué, Zafiro. Sabes que yo amo a todos en esta casa incluso a ti. Eres como un hijo para mi.
—Será como tu dices, querida madrastra. Pero ya no somos niños y ahora que Diana se propone enamorar a ese doctor bueno, le deseo toda la buena fortuna.
—Zafiro, si no cambias, perderás a las personas que están a tu lado.
Zafiro no lo miró y tomó su copa de coñac, salió de su cuarto y camino hasta su biblioteca privada, única compartida con Armando.
(…)
—Mas rápido, más fuerte, que mueva las patas. Hazlo con cuidado pero se firme. A Zeta le gusta jugar un poco, pero más al pequeño Tigre. Ese si es de cuidado.— hablaba Darien y observaba que todos los caballos que participarían en la competencia estuvieran en su mejor forma.
—Si señor— el peón ejecuto los movimientos más rápidos pero con cuidado.
—Que amor para esos animales. Darien.
—Si Armando, más con Beta que es la nueva potrilla y mira ese pelaje es hermoso.
—Si es de un buen color, muy hermoso. Sabes tiene un parecido a...
—Serena, el color de cabello es similar, sí lo sé. —Darien cerro los ojos, y recordó la noche de ayer, como se veía su cabello debajo de la luz de ese pequeño candil.
—Yo te iba a decir que se parece al color de una apuesta del sol.—Armando bajo la vista y sutilmente sonrió. Su hermano estaba mal. Y eso le encantaba ya que de por si le quito el capricho por la dama Moon, no le había quitado los ojos. Serena siempre estaba muy hermosa.
—Bueno, Armando no es del todo mal que tenga en la mente a la hija del coronel. Ya que voy a dejar a Luz más tarde a su casa.
—Ya, lo que tu digas, hermano.
Los dos Chiba siguieron con la inspección de los caballos hasta el mediodía, felices que Zafiro los acompañara al final.
Darien a la tres de la tarde llevó la yegua a la hacienda Tsukino y fue recibido por la pareja más empalagosa, y claro con las miradas de la señora Esmeralda. Y claro el más viejo de los peones, el señor Pitter.
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Merezco un reviewn de ustedes, algún comentario que no sea de odio por tenerlos abandonados ;)
Bueno ahí veré mas tarde :D.
Ya todo tomo forma wiii mis protagonistas por fin estan sintiendo y lo mas importante admitiendo lo que les provoca uno al otro.*w*
