Las historias no heroicas del Sengoku

Serie de mini historias sin conexión, que relatan pequeñas vivencias de nuestros personajes durante su viaje.

Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son propiedad de su creadora Rumiko Takahashi,a quien valga decir, admiro profundamente.

Aclaraciones:

-Inuyasha… -dialogo

-Inuyasha… -pensamientos

Cualquier cosa

Habían caminado por horas, y el cansancio estaba haciendo mella en los "débiles" humanos. El hanyou se dejó caer fastidiado, apoyando su espalda en un tronco hueco, mientras fulminaba a sus compañeros. ¿Por qué necesitaban esas innecesarias paradas? ¡Solo les hacían perder tiempo!

Luego de que el enojo se disipó un poco, decidió dejar de refunfuñar, al fin de cuentas debía admitir que tenía hambre. Llevaban un rato descansando, comiendo de esas deliciosas golosinas que la joven miko traía de su época. Nadie notó que ella en particular, estaba en silencio y sin querer probar nada.

- Tengo hambre…-susurró luego de varios minutos sin emitir sonido

Todos intercambiaron miradas confusas. Había mucho a elegir, ¿por qué no simplemente comía?

-¿Y qué quiere comer, Kagome-sama?...

Kagome se encogió de hombros – Cualquier cosa…

Esperaron a que se levantase y saciase aquella hambre de la cual se quejaba, pero se mantuvo quieta mirando la nada como había hecho desde que se habían detenido. Inuyasha gruñó; esa niñita era una floja. Sin timidez y con todo descaro, comenzó a rebuscar en la gran mochila amarilla algo para que la joven pudiese comer. Le entregó una barra de lo que ella llamaba chocolate. La joven miko miró la golosina y negó, logrando que el joven parpadease confuso. Ella jamás se había negado en consumir esa cosa, que a él lo enfermaba. Regresó a la mochila y buscó otra cosa, galletas. Tuvo el mismo resultado.

Shippo se sumó a su búsqueda y le entregó un tazón de ramen- no sin antes esquivar al hanyou que reclamaba aquel alimento como únicamente de su propiedad; al igual que Inuyasha, tuvo el mismo resultado. Miroku le entregó unas papas fritas, lo mismo. Sango le dio unos dulces ácidos, pero resulto en lo mismo. Y así iban ofreciendo cada cosa que encontraban comestible hasta que las golosinas del futuro habían sido oficialmente rechazadas por la joven.

Un tic se hizo presente en la poblada ceja del medio demonio. Esa niña era exasperante.

-¡Joder, Kagome si tienes hambre elije algo!

-¡Pero no tengo hambre de eso!

-¿Entonces qué demonios es lo que quieres comer…?!

La chica guardó silencio unos segundos. Se encogió de hombros y volvió a sentarse en su lugar-… No sé, cualquier cosa…

El grupo la observó y exasperados se alejaron de la joven, comenzando a ordenar las cosas para retomar su viaje. Ella les entregó una mirada desconcertada… ¿Acaso había dicho algo malo?