Capítulo 13 - Duelo

La explosión, la gente corriendo, los mortifagos acercándose… Luego del aturdimiento inicial, parecía todo una nube borrosa de imágenes y sonidos, los gritos mezclándose con las luces brillantes y los rostros que se movían, los pasos desenfrenados y alborotados corriendo en todas direcciones. Todo pareció pasar en segundos. Pero Martina por fin lograba volver en sí. Luego de recordar donde estaba y el evento que había interrumpido su única tarde como adolescente normal en meses, empezó a pensar de forma más clara. Sintió ganas de correr y, con dificultad, trató de levantarse rápidamente del suelo.

Tenía que pensar rápido. Quiso alzar su varita de manera desafiante y luchar contra la amenaza que aterrorizaba Hogsmeade pero, obviamente, lo mejor era escapar. Aunque quisiera atacar a la horda de mortifagos, sabía que sería solo una pérdida de tiempo (y quizás de su vida), por lo que prefirió seguir su instinto y correr. Después de levantarse, se acercó a su amigo Liam, sacando fuerzas de la adrenalina que inundaba su organismo, lo tomó del brazo y consiguió levantarlo del piso. El muchacho tenía una herida en la frente, al parecer había caído sobre una roca, pero estaba en condiciones de correr apoyándose sobre Martina y eso hicieron, mientras unos rayos de colores se hacían presentes en su escape. Los mortífagos estaban lanzando hechizos a diestra y siniestra, sin importar quien fuera el que cayera, parecía que no tenían un objetivo claro.

Corrieron alejándose del epicentro del caos, Martina pensó refugiarse detrás de la casa de los gritos y ahí encontró un lugar donde estarían a salvo. Detrás de un gran árbol, entre sus enormes raíces la joven depositó a Liam. El chico aún atónito por lo que estaba pasando. No decía nada, solo miraba asustado hacia los lados, Martina en un ataque de impulsividad lo abofeteó intentando hacer reaccionar al muchacho.

-¡Liam! Reacciona Hombre, no hay tiempo para dormir – Le gritó mientras revisaba su cabeza en busca de más heridas.
-¿Qué, qué ha pasado? – Contestó, mirándola fijamente. Parecía un cachorrito asustado.
-Un ataque, esos malditos… Quédate aquí, estarás seguro, los mortífagos fueron hacia el otro lado, en cuanto las cosas se calmen, sal afuera y busca algún profesor- Le dijo Martina, mirándolo fijamente.
-¿Adónde vas? No me dejes solo…-Imploró Liam. Súbitamente, ese muchacho revoltoso que parecía no intimidarse con nada parecía muy, muy pequeño.
-Iré a buscar ayuda, esa herida que tienes no se ve muy bien, volveré, lo prometo- Martina dio una última mirada a Liam, y luego salió corriendo hasta que se perdió entre los escombros. No tenía tiempo que perder y ahí, en medio de un enfrentamiento tan grande como jamás había presenciado, parecía extrañamente en su elemento. Había algo en Martina, unas ganas por proteger a los indefensos, un aura que a gritos dejaba claro que si bien no era la más apta, era capaz de luchar hasta caer y defenderse hasta quedar sin aliento. Se mantendría en pié sin importar nada.

En su paso se topó con varios estudiantes caídos, un nudo se le hizo en la garganta al no saber si estaban desmayados, heridos o muertos, pero tenía que buscar ayuda de algún maestro primero. De pronto, su mirada se enfocó cierta chica rubia que se defendía ferozmente de un mortífago. Se acercó por detrás de este y sacó su varita.

-¡Desmaius! – Gritó Martina con un rápido movimiento, el hechizo le dio al mortífago y cayó al suelo inconsciente.

La joven que luchaba contra él no podía ser otra que Luna Lovegood. Parecía totalmente fuera de lugar, Martina la tomó de la mano y la llevó con ella, Luna miraba curiosa al mortifago caído por sobre su hombro.
-Vamos Luna, no es momento de entretenerse- Le dijo. Sabía que la joven era capaz de ayudar y cuidar a Liam mientras ella iba a buscar más ayuda. Ambos estarían seguros detrás de la casa de los gritos, y Luna sabía defenderse. Así que sin dudarlo se apresuró de vuelta, casi arrastrando a su amiga en medio de su prisa.

-Luna – Martina se detuvo en un costado de la casa, verificando que a su alrededor no hubiera nadie- Detrás de ese árbol- Apunto hacia adelante- Esta Liam, ve y ayúdalo, tu sabes más de curaciones que yo.

-Martina, ¿Adónde vas? – Le pregunto Luna preocupada – Quédate con nosotros, es peligroso allá afuera.

-No puedo, necesito saber si hay alguien más a quien ayudar, o algún mortifago que atrapar, no puedo quedarme quieta en un momento como este. También debo encontrar a los profesores y ver si necesitan apoyo. – Luna miraba a su amiga un tanto resignada. Sabía que no podría hacer nada para detenerla, así era ella, por lo que simplemente le dio un abrazo fuerte a su amiga y la dejó ir, esperando que todo saliera bien.

-Cuídate, por favor. – Dijo.

-Lo hare. Te lo juro. – Respondió Johnson.

Martina sabía que estarían bien. Podía presentirlo. Así que tenía que concentrarse en su misión. Siguió corriendo, buscando a quien ayudar, pero frente a sus ojos paso un mortífago solitario, caminando. Martina creyó que estaba escapando, se fue acercando sigilosamente a él, pero el encapuchado parecía tener muy buen oído, pues ni bien la joven dio tres pasos, se volteó a mirarla. Varita en mano, el tiempo pareció congelarse en ese preciso momento de acción en el que el misterioso mortífago desenfundaba su varita para iniciar un ataque. La joven estaba lista y empezó la carga de la mejor manera que sabía.

-¡Expulso! – Grito Martina, el hombre dio un rápido giro y bloqueo el hechizo inmediatamente. Martina no quiso rendirse. - ¡Flipendo! ¡Incarcerous! – Un hechizo tras otro, el hábil mago tenebroso terminó bloqueando todo lo que le dirigía, parecía tener reflejos felinos y un arduo entrenamiento en batalla. Martina no se estaba enfrentando a cualquier rival, estaba en problemas. Sin embargo, parecía sumamente calmado para ser una amenaza peligrosa, parecía estar calculando el momento justo para iniciar su embate.

-¡Vamos, ataca! ¡No seas cobarde! – Desafió al mortífago. Entonces, el encapuchado comenzó a enviar hechizos sin pronunciarlos. Martina no tuvo que esforzarse mucho para bloquear, los repelía fácilmente. No parecían hechizos muy potentes por lo que aprovechó de seguir intentando acertar un golpe.

Así estuvieron unos minutos, atacando, esquivando, bloqueando. Martina tenía toda su energía concentrada en la pelea. El hombre parecía no esforzarse. En un momento, Martina se hartó de la situación y pensó en solucionar el duelo de la mejor forma que sabía. Corrió hacia el mortifago, mientras bloqueaba los hechizos de este y cuando estuvo lo suficientemente cerca, le saltó encima botándolo al suelo. Martina mordió la mano en la que el encapuchado sostenía la varita, frente a esto el hombre la dejó caer, la joven vio la oportunidad y lanzó la varita lo más lejos que pudo. Él tomó a la joven y logró sacarla de encima suyo sin mayor esfuerzo, pero solo por breves instantes. La joven se resistía con todas sus fuerzas y ahora forcejeaba por quitarle la máscara. El mortifago intentaba quitarse a Martina de encima, entre medio le dio un fuerte golpe en el estómago y le quitó la varita. Martina gimió por el dolor, pero no se salió de encima, si no que se dio impulso hacia adelante y logro quitarle la máscara.

Lo que vio, la dejó totalmente helada. Ahí, detrás de esa mascara, se escondía el profesor Severus Snape. Mientras Martina quedaba aturdida mirándolo, este la empujo hacia al lado, le arrojó de vuelta la varita a la joven, fue a buscar rápidamente la suya y desapareció…

FernandaBrocoli: Hola! Gracias por comentar. En cuanto a tu pregunta Martina tenía trastornos alimenticios. Actualmente Martina está siendo cuidadosa con sus comidas por Luna, pero nadie sabe si le volverán estos trastornos.

Alexza Snape: Muchísimas gracias, que bueno que te haya gustado, bueno Sev andaba por allí, pero no precisamente para rescatarla, jeje

BooksAndChoco: Jeje gracias, una habilidad que de seguro sigo practicando, sigue comentando por favor!

Reina de Nada: Que bueno que te hayan gustado los capítulos. La idea de que sean cortitos es para su fácil lectura y que no cansen, y como actualizo seguido, compenso lo cortito de los capítulos :D

Lemxn: No te mueras! Jeje, gracias por comentar, espero te haya gustado la reacción de Snape :D