Esta historia se llama Kissed the Girls and Made Them Cry y pertenece a Justaskalice, yo solo la traduzco con su permiso


¿Cuánto tequila necesita uno para suministrarle margaritas a una diminuta chica que puede beber su propio peso, una nueva mamá, y tres virtuales extrañas que les gusta festear? ¿Nada menos que en un miércoles por la noche?

La noche de chicas había parecido una solución lógica ayer. No tenía idea sobre cómo hacer que Edward cambiara nuestra relación; No sabía ni por dónde empezar a probar las aguas. Ahora, la idea de juntarme con un grupo de niñas riéndose para intentar descubrir eso, me parecía más que tonto.

¿En qué estaba pensando al invitar a estas mujeres a mi departamento para tomar algo y que me aconsejaran? ¿Qué creía yo que ellas podían decir que podría mágicamente solucionar mis problemas? Lo más probable es que resultara ser una noche incómoda y embarazosa que no me proveería ninguna información útil para nada.

Para el momento en que llegué a casa desde la tienda de comestibles en la noche de miércoles, estaba lidiando con el pánico. Seth había notado mi agitación ese día e intentó hacerme hablar sobre ello. Por supuesto, él se lo atribuyó al comportamiento de James.

—¿Te está molestando otra vez? Bella, eso es hostigamiento y tú no tienes que ser fuerte y soportar…

—No, está bien. Él me gruñó un poco esta mañana cuando me trajo su segmento, pero a parte de eso, las cosas han estado bastante tranquilas —hubo unas cuantas palabras que acompañaron esos gruñidos, por supuesto, pero no quise decirle eso a Seth.

Él bajó un poco la cabeza y me miró a los ojos.

—¿Estás segura de que estás bien? Te ves algo tensa.

—Estoy bien —dije jovialmente, agitando la mano para quitarle importancia y caminando hacia mi cubículo. —No te preocupes por eso.

Claro. ¿A quién engañaba? Estaba aterrada.

Cuando Rosalie y Alice llegaron, estaba poniendo los toques finales a la ensalada de taco. Alice hizo una línea para la mezcla del tequila y la margarita, tarareando un poco mientras sacaba unos cubos de hielo y enchufaba la licuadora.

—He estado pensando en esto todo el día —suspiró, midiendo los tragos en el jarro. —¿Cuándo van a llegar Kate y sus amigas?

Le eché una mirada al reloj. —Ella dijo que estarían aquí lo más cerca de las seis posible, y son las 6.10, así que en cualquier momento.

Como si hubiera estado planeado, hubo un golpe en mi puerta. Rodeé a Alice y a Rosalie, que estaba robándole mordiscos a la ensalada de taco, y crucé mi pequeña sala de estar. Respirando profundamente y colocando una sonrisa en mi rostro, corrí el cerrojo y abrí la puerta.

Es sabido que tengo una decente autoimagen. Pasé a través de una incómoda fase en la secundaria, pero, ¿quién no? La mayoría del tiempo, soy apenas una mujer segura, incluso si la apariencia de Edward me deja sin habla a veces. Las amigas de Kate me quitaron la respiración y me hicieron sentir simplemente llana. Brevemente consideré tomar una hoja del libro de Lauren, así de hermosas eran.

A la derecha de Kate estaba una alta y delgada mujer, con sedoso cabello rubio y ojos azules. Tenía altos pómulos y una ligera mirada de arrogancia en su rostro, aunque me dedicó una pequeña sonrisa a modo de saludo y siguió a Kate dentro de mi departamento.

La otra amiga de Kate no era tan alta, aunque tenía curvas que lo compensaban. Sus rulos rubios rojizos caían en un organizado caos alrededor de sus hombros, y me dedicó una sonrisa deslumbrante mientras extendía su mano hacia mi.

—Tu debes ser Bella —dijo —Soy Tanya.

—Gusto en conocerte, Tanya —balbuceé —Por favor, pasa.

Kate sonrió de oreja a oreja y me dio un abrazo. —Es bueno verte otra vez, Bella. Ella es Irina, y ya acabas de conocer a Tanya, obviamente. Lo siento, no estamos exactamente vestidas para una fiesta.

Me encogí de hombros. —Nos quedaremos acá adentro, no hay problema. Tengo comida y Alice está haciendo margaritas, solo pónganse cómodas.

Alice eligió ese momento para salir de la cocina con una bandeja llena de margaritas. —De acuerdo, intentemos averiguar cómo meterte en los pantalones de mi hermano.

Rosalie la siguió con la comida. —Sutil, Alice.

Di unas torpes indicaciones, y luego Kate empezó de ahí.

—Bueno, cuéntanos sobre este chico. Él debe ser importante para hacerte romper tu boicot tan pronto.

—Puse los ojos en blanco y gané algo de tiempo al morder un poco de guacamole. Rose, claramente captando mi demora, interrumpió.

—Él está algo dañado. Su ex novia lo engañó la mayoría del tiempo, y él la dejó la semana pasada. —sentí una punzada de culpa por ocultar los verdaderos detalles, especialmente porque ellos tendrían probablemente un impacto en el tipo de consejo que recibiría. Eso era egoísta, aunque, se lo había prometido a Edward. Incluso si creyera que era un secreto ridículo, él confiaba en mí, así que mantuve la boca cerrada.

—¿La semana pasada? —Irina dijo, sorprendida —Te mueves rápido.

—No, esto está destinado a ser —Alice dijo, de manera soñadora —Él solo tiene que darse cuenta por si mismo.

—Entonces, estás buscando maneras de alentarlo —dijo Tanya —Seducción. Podemos trabajar en ello.

—¡No! No quiero seducirlo —dije, sonrojada.

—Bueno —interrumpió Rosalie —Aunque el sexo telefónico es algo prematuro.

—Si, no debes encamarte con él hasta que hayas tenido, al menos, una cita de verdad —dijo Alice, pensativamente. Me quedé mirándola, pero ella lucía completamente seria.

—Yo tengo una regla estricta de tres citas —dijo Irina —Nunca se sabe con algunos chicos.

—¿Podemos retroceder? —pregunté débilmente —Ni siquiera se si él está interesado.

—Oh, hay un montón de señales que puedes buscar —interrumpió Tanya —Todo se trata del lenguaje corporal.

Me sentía como si debiera estar tomando nota.

—¿Lenguaje corporal?

—Sí, ya sabes. ¿Cuánto tiempo mantiene contacto visual contigo? ¿Te toca casualmente en el brazo o en tu espalda? Leí en algún lado que si el pecho y los hombros de un chico están hacia ti, significa que está interesado. Algo sobre orientarse el mismo a tu alrededor, incluso si está hablando con otra persona.

—¿No puede ser que todas esas sean indicaciones de amistad? —recordé nuestro concurso de miradas en el bar el lunes por la noche, y la vez que me trajo helado y me hizo cosquillas hasta que no pude respirar. ¿Estaba interesado incluso en ese entonces? Imposible.

—Quizás —Tanya se encogió de hombros —Pero lo de tocar… eso definitivamente cruza la línea de lo platónico.

Me ruboricé un poco e intenté cubrirlo mientras tomaba un trago. Desafortunadamente, Alice lo notó.

—¡Bella! ¿Ha habido toqueteo?

Rosalie se atoró con su ensalada de taco y Kate rió.

—Toqueteo no —murmuré. —Somos amigos, actuamos de manera amistosa.

—¿Qué tan amistosa? —presionó.

—No lo suficiente, claramente —rió Tanya.

—Bueno, tendrás que hacerlo de trampa, ¿verdad? —Kate dijo, con una sonrisa maliciosa. —Es como dice Tanya: seducción.

Coloqué mi cabeza en mis manos y Rosalie me palmeó la espalda. Estaba segura de que Rosalie sólo quería ser comprensiva, pero sólo me hizo sentir aún más fuera de mi elemento.

—¿Alguna de ustedes ha estado de hecho en una situación así? No quiero hacerlo sentir incómodo, y definitivamente, no quiero hacer que las cosas entre nosotros estén raras.

—¿Alguna vez te conté cómo Jasper y yo terminamos juntos? —preguntó Alice.

Pensé en eso por un segundo, pero todo lo que pude recordar era que ellos se habían conocido a través de Edward.

—No.

—Bueno, para mi, fue amor a primera vista —ella suspiró, sonriendo para si misma mientras recordaba —Lo conocí en una cena a la que fuimos con Edward y tuvimos onda enseguida. Yo estaba eufórica, hasta que descubrí que él tenía novia.

Esto era información nueva. Era difícil imaginar a Jasper sin Alice, desde la primera vez que lo vi, ambos estaban haciéndose ojitos el uno al otro todo el tiempo.

—Empezamos a pasar tiempo juntos, al principio con Edward, y luego sólo nosotros dos. Nunca hicimos nada inapropiado —dijo rápidamente. —Pero éramos cercanos. Cuando él terminó con María, todo lo que quería hacer era saltarle encima, pero sabía que era importante darle espacio.

—¿Entonces, que pasó? —ella había oficialmente capturado mi atención. La situación era misteriosamente familiar.

—Un día me llamó y me pidió que me encontrara con él para cenar. Cuando llegó al restaurante, me tomó en sus brazos y me besó. Hemos estado juntos desde ese entonces.

—¿Cómo me ayuda eso? No creo que Edward vaya a decidir besarme un día cualquiera.

—Quizás lo haga —disputó —Lo que quiero decir es que quizás toda esta confabulación no sea necesaria. Sólo necesitas ser paciente y esperar que se ponga al día.

—Eso puede tomar una eternidad —dijo Irina, poniendo los ojos en blanco en dirección a Alice —No necesitas quedarte sentada esperando como una niña de doce años. Toma el control. Muéstrale lo que puede tener.

—No lo sé… —cosas como éstas quizás funcionen para Irina. Ella lucía como una especie de come-hombres. Mi estilo era más sutil que eso.

—No tienes que encamarte con él ni nada —dijo —Pero nada te detiene de flirtear con él.

—Créeme, ella lo hace —Rosalie resopló. Me quedé mirándola con la boca abierta.

—¿Qué? —ella se encogió de hombros —Lo haces. No te preocupes, él también flirtea contigo.

—Lo estás inventando —la acusé —Yo no flirteo con él, y definitivamente, él tampoco lo hace conmigo.

—Lo que sea —suspiró, sumergiéndose nuevamente en su ensalada de taco —Aunque, Irina tiene razón. Oooh, ¿sabes lo que atrapó a Emmett? Tocarse el pelo. Sus ojos solían posarse en mí cada vez.

—Ah, si —Tanya asintió, y Alice sonrió maliciosamente.

—¿Chicas? ¿Qué diablos es el tocarse el pelo? —no era como si fuera una completa novata, pero nunca supe que habían términos técnicos para estas cosas.

—Bella, Bella, Bella, —Kate suspiró, sacudiendo la cabeza —Tocarse el pelo. Ya sabes, ¿pasar tus dedos a través de tu cabello mientras que él te está mirando? ¿Quizás revolverlo un poco? Funcionaría tan bien para ti, tu cabello es hermoso. No es ciencia espacial. De hecho, cualquier tipo de auto-toque funciona. Los hace calentarse e incomodarse.

—Eso suena pervertido.

—¿No es ese el punto?

Me tenía allí.

Mientras las margaritas desaparecían, la charla de chicas se volvió más salvaje. Alice fue la única que se quedó con los labios sellados sobre su vida sexual, insistiendo en que ella no besaba y contaba. Rosalie e Irina congeniaron bastante rápido sobre las ridículas frases de ligue que habían escuchado a través de los años. Promulgaron sus favoritas para nosotras y todas nos caímos de la risa.

Sólo llámame leche, bebé, le haré bien a tu cuerpo —Rosalie canturreó roncamente, flexionando sus músculos y guiñándole un ojo a Irina.

¿Ves a mi amigo que está allá? —dijo Irina —Él quiere saber si piensas que yo soy lindo —ella meneó sus cejas y apretó el trasero de Rosalie.

—¡Basta! ¡Basta! —lancé un grito ahogado, las lágrimas corrían por mis mejillas —¿Esas cosas de verdad funcionan?

—Bueno, de hecho esas cosas me dejan sintiéndome bien conmigo misma —Tanya dijo, riendo —Pero aparte de eso, no creo que alguna vez haya respondido a alguna.

—Emmett me conquistó hablándome con una línea de ligue —admitió Rosalie —Pero yo había estado mirándolo la mayoría del tiempo, así que no creo que cuente.

—¿Qué te dijo? —pregunté, pensando que probablemente era algo grosero y ridículo.

¿Cuánto pesa un oso polar? —preguntó ella.

—Um, no sé, ¿cuánto?

Lo suficiente para romper el hielo. Hola, soy Emmett —ella respondió, una suave sonrisa apareciendo en sus labios. —Era tan idiota y dulce, y ahí estaba él, el chico grande y aterrador con los hoyuelos más lindos que había visto jamás. Tenía que hablar con él.

Alice resopló. —Si, eso suena como a Emmett. —sus ojos se entrecerraron hacia el reloj de mi reproductor de DVD.

—¡Santa mierda! ¿Ya es medianoche? Me tengo que ir —se puso de pie y se tambaleó un poco.

—No vas a conducir —Rose dijo, firmemente —Bella, ¿podemos quedarnos aquí? Emmett puede recogerme en la mañana y Alice puede manejar a casa antes de ir a trabajar.

—Por supuesto, el sillón se abre. Lo siento, no me di cuenta que era tan tarde.

Kate, Tanya e Irina bostezaron, se estiraron, y tomaron sus cosas.

—Deberíamos ir yéndonos también —dijo Kate —Gracias por invitarnos, te llamaré y nos juntaremos otra vez, ¿de acuerdo?

—¿Estás bien para manejar? —le pregunté, dándole un abrazo.

—Oh, si, ya pasó más de una hora desde mi último trago —me devolvió el abrazo y caminó hacia la puerta, con Irina y Tanya pisándole los talones.

—Atrápalo, tigre —dijo Tanya, sonriendo atrevidamente —Sólo recuerda… seducción.

—A veces, algo de sexo es lo que el doctor recomienda —agregó Itina, soltando unas risitas. Estaba bamboleándose en sus pies, así que culpé a su estado de ebriedad por su comentario y sonreí.

Situé a Rose y a Alice en mi sofá-cama y me caí en mi cama, exhausta y ligeramente intoxicada.

Cuando mi alarma sonó la mañana siguiente, mi cabeza estaba pulsando lentamente, y podía escuchar ruidos en la cocina. Por un segundo, entré en estado de pánico, imaginando que eran intrusos, pero luego recordé que aún tenía visitas.

Rosalie me sonrió cuando hice mi camino hasta la cocina.

—Alice ya se fue; no tenía resaca para nada. Quería llegar a la oficina temprano esta mañana así que se levantó y manejo a su casa hace una hora.

Tomamos café en silencio por un momento. Era agradable tener a alguien ahí en la mañana, incluso aunque no estuviéramos hablando. Vivir sola no me molestaba, pero había veces en que extrañaba tener una compañera alrededor. Finalmente, Emmett llamó avisando que estaba de camino, y yo fui a alistarme para ir a trabajar. Caminamos calle abajo juntas para esperar.

—Sé que estabas algo avergonzada anoche, pero gracias por ser tan divertida —dijo Rose —Sólo queremos que seas feliz, quizás que vayas a una buena cita de una vez por todas.

Puse los ojos en blanco —¿Por qué todos piensan que no puedo ir a buena cita? He tenido muchas citas buenas. Incluso he tenido novios.

—¿Y desde que llegaste a Chicago y dejaste que Alice manejara tu vida amorosa?

Fruncí el ceño.

—Si, eso es lo que pensé —rió.

—Bueno, Alice está involucrada en esto —señalé —¿Cómo sé que ésto no va a ser un desastre también?

—Porque también yo estoy involucrada. Y porque, de hecho, ustedes hacen buena pareja —Emmett aparcó justo en ese momento, tocando la bocina mientras se detenía. Ella me dedicó una sonrisa y se alejó.

—Ten algo de fe, Bella.

Para el momento en que llegué a la casa de Edward esa noche, estaba de mal humor y exhausta. Estaba empezando a sentirse como si estuviera peleando con un motín subterráneo en el trabajo. No sólo James estaba haciendo comentarios desdeñosos sobre todas las razones por las cuales no era buena en mi trabajo, sino que también Will y Joel habían empezado también. Aunque, ellos eran más sutiles, empezando bajas conversaciones en la sala de descanso y deteniéndose abruptamente cuando yo entraba. Garrett estaba comprensivo y Seth estaba lívido, pero no se me ocurría ningún modo de manejar la situación sin involucrar a la administración, y estaba segura que contarle a Chuck solo empeoraría las cosas. Era como tener trece años otra vez, excepto que, en vez de malvadas niñas preadolescentes, estaba peleando con hombres adultos, supuestamente profesionales.

Alice abrió la puerta, mirando sobre su hombro a la sala de estar.

—Espérate, sólo estoy abriendo la puerta —gritó —Hey, Bella, estás lista para… ¿Qué sucede?

Su alegre sonrisa desapareció cuando vio mi rostro.

—Duro día en el trabajo —murmuré, pasando a su lado y dejando caer mi bolso al piso cerca del sillón.

—¿Sabes qué va a hacer que te sientas mejor? —preguntó, dándome una cerveza.

—¿Incendiar las oficinas de Trib?

—No —rió —Algo mejor. ¡Bolos!

Finalmente medí el tamaño de la sala de estar, intentando descubrir de qué estaba hablando. Había cajas de pizza sobre la mesa de café, y una Wii estaba conectada frente a la gran pantalla de Edward. Jasper estaba creando su personaje mii, eligiendo opciones de cabello mientras que Emmett le tomaba el pelo en voz alta.

—¿Bolos?

—Si, en la Wii. Es muy divertido.

—No te decepciones cuando te patee el trasero —dijo Edward, saliendo de la cocina con un cuenco de palomitas de maíz —Soy un profesional.

—Puedes crear tu mii tan pronto como Jasper termine —dijo Alice, ignorando a su hermano —Ya casi termina.

Caminé hacia la pizza y colapsé en el sillón. —¿Dónde está Rose?

—Está en casa con Avery —dijo Emmett —Íbamos a traerlo, pero ha estado molesto estos días, y Rose cree que quizás se vaya a enfermar. No quisimos arriesgarnos.

—Lo siento —dije, mordiendo un pedazo de pizza —Espero que se sienta mejor pronto.

El sillón se removió debajo de mí y Edward se sentó a mi lado. Luego de pasar la pasada noche entera hablando sobre el plan para "seducirlo", de repente me sentí muy avergonzada.

—¿Sabes cómo jugar? —preguntó, inconsciente de mi incomodidad.

—No —dije, encogiéndome de hombros. Jasper me arrojó el mando.

—Bueno, primero tienes que crear un personaje —dijo Edward con una sonrisa —Te ayudaré.

Era muy raro, desplazarme a través de opciones faciales mientras los Cullen hacían sugerencias y me ayudaban a elegir facciones que lucieran mejor en mi mii. Hubo un debate bastante acalorado sobre mi estilo de cabello, el cual Alice, eventualmente, ganó.

—No, esos ojos no —dijo Edward, sacándome el mando y yendo sobre las opciones —Tus ojos son más grandes y más lindos. Estos. —me ruboricé un poco, pero lo dejé seleccionar los ojos que él quería. Alice nos sonrió de oreja a oreja, pero Edward no lo notó. Él estaba muy ocupado eligiéndome una boca.

—Odio decirte esto, pero no creo que la apariencia de mi mii luzca como yo para nada —reí. Edward guardó el personaje y se desplazó a través de la pantalla del menú hasta que llegó hasta la pantalla principal de los bolos.

—El mii de Edward es aterrador —dijo Emmett —En serio, es prácticamente un autorretrato.

Edward puso los ojos en blanco. —Ese es el punto, ¿o no?

—Si, pero es como si te hubieras reducido e introducido en la computadora —continuó Emmett.

—Como sea —suspiró Edward —Bella, ¿quieres ver la primera ronda así ves cómo se hace? Sólo podemos jugar cuatro a la vez.

—Está bien. Sólo quiero sentarme aquí un rato.

Tuve que reírme cuando Edward seleccionó el orden de los bolos. Su mii de verdad lucía raramente como él, su cabello parado en extraños ángulos. Una sonrisa de lado sellaba el pacto. Los personajes de Emmett y Jasper estaban bastante cerca, aunque Emmett le había agregado una ridícula barba espesa a su rostro.

—Rose nunca me dejaría dejarme crecer una en la vida real —explicó.

La mii de Alice usaba un par de anteojos de sol y una blusa rosa brillante. Su sonrisa era algo maniática.

—Um, Edward, ¿por qué tu mii tiene una bola rosa brillante? —pregunté, amortiguando mi risa con mi cerveza.

—Te lo dije, soy un profesional.

—De acuerdo… preguntaré otra vez. Edward, ¿por qué tu mii tiene una bola rosa brillante?

—¿Hay algo que no nos estás contando? —Emmett bromeó, tomando algo de palomitas —¿De verdad rompiste con Lauren porque juegas para el equipo contrario? No te preocupes, igual te vamos a querer si eres gay. Mamá lo superará, ya tiene un nieto.

Me atraganté y escupí, pero Edward sólo frunció el ceño.

—Estoy en el nivel profesional, eso significa que mi bola brilla. El juego decide de qué color es tu bola.

—Si, claro —dijo Emmett, guiñándome un ojo —¿Y tú de casualidad te pusiste en el lugar que obtiene la bola rosa?

Edward puso los ojos en blanco y tomó el mando. —Desearías tener la bola rosa. Está bien admitir que estás celoso, Em.

Alineó su tiro y giró su brazo, soltando su bola virtual con una impresionante vuelta.

—¡BUEN TIRO! —gritó la Wii, mientras los diez bolos de Edward caían.

Le levantó una ceja a Emmett y le dio el mando a Alice. —¿Decías?

Resultó ser que los bolos de la Wii eran muy divertidos… ¿Quién lo hubiera pensado? Cuando fue mi turno de jugar, reemplazando a Alice quien tuvo el puntaje más bajo en el primer juego, estaba nerviosa. Apestaba jugando a los bolos en la vida real. Así que cuando Jasper me enseñó cómo usar el mando, mi primer instinto fue ser escéptica.

Luego tiré todos. Una y otra vez. ¿Sabías que tres tantos en una vuelta se llama Turquía? La Wii fascinaba a mi ego constantemente, tirándome cumplidos cada vez que derriba todos mis bolos. Era como tener mi propia animadora.

La suerte de Edward cambió cuando yo empecé a jugar. Él seguía fallando, lo cual lo ponía de mal humor.

—Dios mío, Edward, ¿perdiendo con una principiante? —Emmett meditó, mientras que la tercera bola de Edward se iba por la cuneta. La Wii abucheó. —No estarás sosteniendo esa brillante bola rosa por mucho tiempo, Sr. Jugador de Bolos Profesional.

Él frunció el ceño. —Estoy teniendo mala racha.

—Probablemente es porque esta vez tu bola es verde —Emmett dijo pensativamente —El rosa es claramente tu color de poder.

Terminé con un impresionante 232, ganándoles a todos los chicos. Renuncié cuando gané, dándole mi mando a Alice antes de que arruinara mi racha ganadora. Los demás perdieron el interés en los bolos después de otro juego, y Emmett y Jasper comenzaron un torneo de boxeo.

—Es como tener un gimnasio en tu sala de estar —dije, viendo a Jasper azotar violentamente a su mando, intentando que su mii golpeara a Emmett en las tripas.

—Bajé cinco kilos en el primer mes que tuve esta cosa —admitió Edward —La compré porque pensé que sería algo divertido que hacer con Lauren, pero ella nunca estaba, así que terminé trabajando mis frustraciones solo. Tengo un nivel profesional en todos estos juegos, y puedo tocar la mitad de las canciones de Guitar Hero en nivel experto.

—Sí que sabes como impresionar a una chica —dije, sonriéndole de oreja a oreja. Arrugó su nariz y puso los ojos en blanco, pero me devolvió la sonrisa. Sintiéndome animada, pasé mis dedos por mi cabello, girándolo dentro de mi puño y luego soltándolo. Dejé que mis dedos se deslizaran bajo mi camisa y sobre mi regazo, luego levanté la vista hacia Edward para ver su reacción.

Él aún estaba sonriendo, pero había una extraña mirada en sus ojos. ¿Había funcionado? Me mordí el labio y lo miré a los ojos. Pestañeando, él pareció salir de ensimismamiento.

—¿A qué hora debo ir a recogerte mañana? —preguntó, girándose hacia un lado y tomando su cerveza. Exhalé decepcionada. ¿Qué pensaba que iba a suceder, de verdad? ¿Que me tocaría el pelo y él se caería a mis pies hecho un charco de deseo, profesando su amor y devoción por mi? Sí, iba a ser así de fácil.

—Terminaré en el trabajo a las cinco, ¿así que por qué no me vas a buscar a las seis? Así tendré tiempo para cambiarme y alistarme para ir. ¿Pudiste localizar a Ángela?

—Sí, tiene que trabajar. Parece que solo seremos nosotros dos mañana —sonrió y me lanzó una mirada de reojo. —Espero que eso esté bien.

—Por supuesto —le aseguré —He estado esperándolo toda la semana —su sonrisa se amplió y sentí un rubor extendiéndose en mis mejillas. ¿Acabo de admitir eso? ¿Desesperada, Bella?

—También yo —tiró su brazo sobre la parte de atrás del sillón, su antebrazo descansando suavemente sobre la parte trasera de cabeza. —Jasper, luces como un pingüino teniendo un ataque.

Alice resopló, pero Jasper solo azotó sus brazos a su alrededor otra vez, el puño de su mii conectó con la mandíbula de Emmett.

—¡Si! ¡Vencido! —bramó, saltando de arriba a abajo mientras la mii de Emmett caía al piso. Me reí, sorprendida, viendo cómo Jasper sacudía su puño sobre su cabeza en señal de victoria. Él y Emmett tenían el rostro sudado y colorado por la pelea.

—Nunca lo había visto tan… violento —dije suavemente, inclinándome más cerca de Edward en un costado.

—Deberías verlo después de su quinta hora en la sala de estudios —Edward susurró —él supervisa a una habitación llena de de deportistas que se pasan la hora lanzando escupitajos y arañándose ellos mismos. Te garantizo que él estaba imaginando a John Perkins durante la pelea.

—A Colin Biggs, de hecho —dijo Jasper, tomando un sorbo de agua y limpiándose el sudor de la frente. Le dio unos golpecitos con los dedos a Edward, quien se encogió hacia un lado. —No puedo creer que te las arreglaste para evitar la sala de estudios este semestre, bastardo suertudo. Desperdicio de un perfecto periodo de secundaria.

—Tengo suerte, chico —Edward sonrió maliciosamente y su brazo se deslizó bajo mi hombro. Me congelé. ¿Amistoso o flirteo? Mis ojos se posaron en su rostro, pero él lucía completamente a gusto. Debió haber sido un gesto amistoso. Me relajé a su lado, rogando que él no notara mi acelerado corazón.

—Sí, claro. Aún creo que es porque la directora McAdams cree que eres guapo.

—¿Sabe ella sobre tu inclinación por las cosas rosas brillantes? —preguntó Emmett.

—Ohhh, inclinación. Aún estás usando el calendario de la Palabra del Día, ya veo —Edward contestó, riéndose entre dientes y apretando mis hombros un poco, de manera inconsciente.

Emmett lo ignoró y se estiró, bostezando —De acuerdo, chicos, ha sido divertido, pero tengo un bebé enfermo y una malhumorada esposa en casa. Debo irme de aquí antes de que me quede atorado en encargarme de los pañales por las próximas dos semanas.

—Nosotros debemos irnos también —Alice dijo rápidamente, lanzándole a Jasper una mirada significativa —Tengo esa reunión importante mañana temprano.

—Tú no tienes que irte, ¿verdad? —dijo Edward, frunciendo el ceño —Aún es temprano.

Alice me estaba lanzando una mirada asesina mientras se metía dentro de su abrigo, así que sonreí suavemente y sacudí la cabeza.

—Supongo que no.

—Bien. Pondré una película y podemos pasar un rato juntos.

Nos despedimos de Emmett, Jasper y Alice. Mientras me abrazaba para despedirse, Alice me susurró —No lo arruines, Swan. Quiero detalles mañana en el almuerzo.

Una vez que estuvimos solo, Edward se aclaró la garganta y colocó un CD en su reproductor de DVD.

—He tenido esto aquí por un rato, ¿alguna vez has visto El laberinto del Fauno?

—No, pero he oído de ella. Está en español, ¿no?

—Para eso están los subtítulos. Se supone que está muy buena.

—De acuerdo, veámosla.

Se ubicó a mi lado en seguida, poniéndome a su lado sin vacilación. Él era cálido y cómodo, y como era usual, olía fantástico. Esto no era un comportamiento amistoso normal, estaba segura. Él no estaba tocando ninguna parte de mi piel, pero su brazo estaba firmemente envuelto sobre mí, impidiéndome moverme.

No podría decir de qué trataba la película. Estaba segura de que había hadas y definitivamente había un monstruo aterrador con ojos en las palmas de sus manos. Recuerdo esa parte porque me zambullí en el costado de Edward y me cubrí el rostro. Él rió y me frotó el brazo, trazando suaves círculos en mis bíceps con sus largos dedos.

Durante el resto de la película, simplemente estaba contando sus respiraciones. El calor de su cuerpo quemaba a través de mi ropa y ardía en mi piel, y estaba rodeada por el aroma de sándalo y jabón. Deseaba tocarlo, pero estaba completamente paralizada por la duda en mi misma. ¿Esto era simplemente dos amigos acurrucados y mirando una película? ¿O era una especie de quiebre en la tela de nuestra relación?

Estaba atascada en un dulce estado de limbo, incapaz de moverme hacia delante o hacia atrás sin una señal de Edward, una señal que él parecía reacio o no preparado para darme. En vez de preocuparme por eso, me dejé disfrutar de la comodidad de su toque y el firme palpitar de su corazón. Cuando me abrazó para despedirse y me prometió recogerme a las seis, no pensé en las consecuencias de nuestra no-cita. Mantuve mi boca cerrada, sonreí y asentí. Porque el limbo era mejor que nada.


Mmmm…

Hola. Al fin actualizando este fic, espero no haber perdido lectoras y poder seguir leyendo sus opiniones.

¿Qué les pareció el plan de Bella? A mi me encanta su proceder y además este capítulo me resultó muy chistoso ¿Alguien vio el Laberinto del Fauno? Amé esa peli.

Muchas gracias a todas por sus reviews y a las que me mandaron PM preguntándome si estaba bien, se los súper agradezco. Fui al médico porque la fiebre no me bajaba y me recetaron un montón de medicamentos, la tos me estaba matando porque cuando tosía me hacia doler los pulmones y hasta los huesos de la cadera, estaba en la cama con la laptop en las piernas y debía sostenerla cada vez que tosía o iba a salir volando :P pero ya estoy mejor, por suerte. ¡Y también se fue un poco el frío, gracias a Dios!

Ya he actualizado La Feria de Halloween y Compañeros de Casa. ¡El jueves postearé el epílogo de La Feria…!

¡Nos leemos en unos días! Síganme en Formspring, el link está en mi perfil.

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