Disclaimer: Los personajes sobre los que escribo, son propiedad de a JK Rowling. Y mi único interés es alabar su creatividad, creando un fanfic basado en sus libros. Sin embargo los personajes que voy a crear a parte de los ya existentes en los Libros de JK Rowling, son enteramente míos, al igual que los hechizos, conjuros etc. Y no los presto.

Capítulo 14 Reunión con el Ministro (segunda parte)

- ¿Por qué viene esa con ellos? – rugió Harry al ver a la mujer que venía en el grupo.

- Y no era para menos, una mujer, si se le podía llamar así: bajita, rechoncha con cara de sapo, reconocida y despreciada por todos los que se encontraban en la oficina.

- Calma Harry, -dijo el ministro, al observar que Harry se había levantado - ella nos acompaña y aunque tengo entendido que has tenido algunas desavenencias con ella, es la más indicada para este caso ya que fue tu maestra por un año y Directora temporal, necesitamos, a alguien que nos guíe, y que nos conozca a los dos, así que ella amablemente dijo que estaría dispuesta a ayudarnos.

- Ella, ella, -varios objetos en la habitación estallaron, otros levitaron, haciendo que el personal que acompañaba al Ministro junto con él mismo, así como Snape que entró sigilosamente detrás de ellos retrocedieran hasta la entrada de la oficina del Director. Los poderes de Harry se habían incrementado enormemente sin que él se diera cuenta, estos al igual que la magia antigua se presentaron al encontrarse furioso.

Todos veían con estupor como todos los objetos se dirigían al grupo del Ministro, Ginny sacando fuerzas de no sabe donde y muy al contrario de su normal postura de niña indefensa, sobreponiéndose al miedo, se acercó y abrazo a Harry, sin saber por que lo hacia, solo dejándose guiar por el instinto, algo que la hacía cambiar y que le decía que ella tenía que poner todo bajo control, le dijo al oído, - calma amor estoy aquí, no pasará nada yo estaré siempre contigo.

- Harry sintió un calor que le nacía de su interior y que quitaba la furia, haciéndolo sentir en otro mundo donde solo había amor y paz, la volvió a ver, pero vio como en el rostro de su amada se dibujaba el temor, sintió como temblaba, aunque en sus ojos se veía entereza, amor, (no por nada era también una Gryffindor), comenzó a sentirse mal, jamás desearía que su Ginny le tuviera miedo, todos los objetos cayeron pesadamente al suelo, - Tranquila, a ti nunca te haría daño, lo sabes, ni a ti ni a Ron o Hermione, son mi familia.

- En el mismo instante se acordó donde se encontraba, se volvió tratando de controlarse lo más posible, continuó diciendo, - o se va ella o me voy yo.

- Un momento, tengo otra idea - dijo Hermione que se había acercado a Harry después de que Ginny lo abrazó, haciéndole calmarse, cuando menos los objetos ahora no levitaban, aunque de vez en cuando temblaban. Se acercó al oído de Harry y suavemente le susurró.

- ¿Quieres que sea ella quien se retire del Ministerio o al menos que se tenga que ir de aquí sola con la cabeza abajo? Además de que demostremos el daño que te hizo el Ministerio el año pasado, lo cual nos daría puntos a nuestro favor, déjame intentarlo. Ya verás.

- ¿Estas segura? – Pero no hacía falta, una sonrisa pícara se le apareció en el rostro a Hermione.

- Harry sintió que por dentro ella le decía, confía en mí, así que afirmó con la cabeza, y aún temblando un poco con la rabia se sentó, dejando que Ginny lo abrazara.

- Hermione se volvió, se dirigió al Director y le susurró algo al oído, a lo cual él asintió.

- Bueno, pasen y siéntensen – Les indicó el Director que con un movimiento de varita había hecho aparecer un conjunto de sillas para que el resto de personas se sentaran.

- Disculpe dijo el Ministro, quien es esa mujer que se encuentra al fondo escribiendo, no le reconozco y por que se encuentran los amigos de Harry aquí, si la reunión era solo con él y el Director.

- Bueno - dijo el Director sonriendo – hay tres razones, la primera yo los invité y al parecer tenía mucha razón – dijo volviendo a ver a Ginny y dedicándole una sonrisa que hizo que esta se sonrojase y tratara se separarse un poco de Harry, aunque este lo impidió – a demás en su carta no establecía que no podía invitar a nadie más a la reunión, la segunda usted trae comitiva, lo cual tampoco estaba en la carta la cual establecía una reunión entre el Ministro, el señor Potter y Albus Dumbledore y tercera, necesitamos unos cuantos testigos, entre ellos la Srta. Skeeter reportera del Diario el Profeta, que es la dama que se encuentra al fondo, ya que usted no dijo que esta reunión fuera secreta, y la verdad no me interesa en lo más mínimo que lo sea.

- Pero yo no pedí reporteros, además ella ya no trabaja para el Profeta, la verdad creo que no trabaja en ninguna parte.

- Pues ahora ha vuelto a trabajar para el mismo Diario, y se encargará de publicar lo que pase en esta reunión, ya que como le dije antes no se estableció que sería secreta y la verdad no quiero más secretos con el Ministerio, creo que causa muchas confusiones.

- El Ministro se revolvió en el asiento pensativo, luego se volvió para hablar con Percy y con Umbridge, quienes le dijeron en voz baja, que con una carta de él nada sería publicado, ya lo había hecho otras veces, así que con una gran sonrisa, continuó - Está bien no hay problema, que tome todos los apuntes que quiera.

Bueno, Harry, noto que has crecido desde la última vez que te vi, ahora casi eres un hombre, por otra parte se que mucha gente te han tratado muy mal al no creerte, que los medios de información como el Diario el Profeta te han difamado al igual que lo han hecho con el Director y han escrito atrocidades de ustedes, así estamos dispuestos a respaldarte e informar a la Comunidad Mágica, la vuelta del innombrable y prepararnos todos juntos para enfrentarle. Junto con la ayuda que prestes al Ministerio, nos encargaremos de frenarlo de nuevo, claro está, la Srta. Umbridge nos dijo que te gustaría ser Auror, así que te daremos un puesto en el Departamento de Aurores, claro no como Auror por ahora, aunque con un buen salario, para que la Comunidad Mágica sepa que te respaldamos y te protegemos, que te parece.

- Harry soltó una carcajada, no sabía si era de cólera o de lo ridículo que le parecía lo que decía el Ministro.

- Disculpe director ¿Harry se encuentra bien? – Preguntó el Ministro, pero este al observar al Director, vio que tenía una gran sonrisa, la cual si no fuera por ser el Director de Hogwarts, también se hubiera convertido en una carcajada.

- Puedo saber ¿Qué les parece tan ameno? – Dijo el Ministro.

- Es que usted no se da cuenta de lo que dijo señor Ministro. Primero el que trató a Harry de mentiroso y que se encontraba mal de la cabeza, fue usted y si más no recuerdo, todas las veces que fui a hablar sobre la vuelta de Voldemort, usted mismo decía que yo no me encontraba bien, inclusive el año pasado no dejo de presionarme para que dejara la Dirección de este Colegio, hasta el día en el Ministerio, en que vieron con sus propios ojos a Voldemort, si no fuera por estos estudiantes y yo mismo, Voldemort hubiera logrado su cometido, o acaso ya no se acuerda de eso.

- El Ministro se puso blanco de cólera ya que realmente no podía refutarle esa respuesta, aún así le respondió.

- Bueno no todo era como usted dice, yo me encontraba atado de manos por falta de pruebas, pero no es eso a lo que vengo, no vengo a hablar del pasado, vengo a hablar del presente, a tratar de salvar a la Comunidad Mágica y a proponerles ayuda y protección para ustedes.

- Disculpe pero, creo señor Ministro que no ocupamos por ahora ninguna ayuda o protección, sin embargo al parecer ustedes si que la necesitan, si no tiene algo más importante que decir, creo que esta reunión ha terminado.

- El Ministro volvió a ver su comitiva, se encontraba sin nada que decir, se había metido en su mollera aconsejado por Umbridge y Percy que realmente él había tenido razón y que ellos estarían de acuerdo en ser apoyados por el Ministerio, que más bien debería darles las gracias por el ofrecimiento de la ayuda y el puesto para Harry en el Ministerio, de esta manera las personas de la Comunidad Mágica, le devolverían su apoyo y credibilidad, dejando de correr el riesgo de perder su puesto. Pero no había salido como esperaba, y su discurso no tuvo ningún impacto en ellos.

- Bueno – dijo el Ministro ya sin más salida – Si yo quisiera que ustedes nos apoyen públicamente¿Qué es lo que ustedes pedirían a cambio?

- Harry iba a hablar, pero Hermione le pidió con un gesto la palabra a lo cual él asintió ya sabía todo lo que Hermione tenía pensado decir y pedir.

- Bueno, creo que lo primero, si ustedes esperan recibir el apoyo de Harry y el Director Dumbledore, cosa que es lo que realmente ustedes vinieron a solicitar desde un principio, lo primero que deberán hacer es una disculpa pública por parte del Ministro, frente a toda la Comunidad Mágica, por todo lo publicado a cerca de ellos el año pasado en el Profeta.

- ¿Qué? – gritó Percy que había perdido los estribos al oír lo que según él era una tamaña tontería - ¿Cómo se les ocurre?, Él es el Ministro y no tiene que disculparse, el obró según las normas establecidas en el Ministerio, usted o ustedes no puede pedir eso, es acaso que no entienden que ustedes son unos niños no pueden exigir nada.

- Ron al escuchar como le habló a Hermione le respondió – Será mejor que usted se calle, y no le hable en ese tono a mi novia, porque el que siempre estuvo equivocado fue usted y el famoso Ministerio, ustedes solo van de error en error igual que usted que todavía se encuentra en el bando equivocado, no me decía en la carta que me escribió el año pasado que me alejara de Harry, que estaba loco y que todo era mentira, y ahora quien mintió.

- Percy lo volvió a ver con rabia - ¿Qué estas haciendo aquí hermanito? Deberías estar estudiando, dejando estos asuntos a los mayores.

- Una copa salió volando y se estrelló cerca de la silla de Percy, todos volvieron a ve a Harry quien le dirigió la palabra – Hermione expondrá los puntos puesto que ella es amiga mía y tiene todo el derecho de hacerlo, ellos defendieron el Ministerio con su vida enfrentándose a los Mortífagos y a Voldemort, mientras ustedes quien saben donde estaban, cosa que nunca aclararon, si vienen a pedir ayuda, de ninguna manera le hablarán de esa forma a mis amigos, el que sobra aquí es usted Sr. Percy Weasley, que siempre estuvo equivocado y lo sigue estando, especialmente con su familia, así que si quieren que esta reunión continúe deberá abandonar este recinto ahora mismo.

- Percy volvió a ver al Ministro, pero este viendo que se encontraba en desventaja por lo dicho y que necesitaba el apoyo de Harry, asintió, haciéndole entender a Percy que debería salir de la habitación.

- Este se levantó y le dirigió una mirada de odio a su hermano y otra a Harry, retirándose.

- Bueno, como decía, también una disculpa pública por los daños ocasionados por la Sra. Umbridge, tanto a Harry como a este colegio, y a los profesores, incluyendo el ataque de los Dementores que ella envió contra Harry.

- Eso no es cierto. – dijo Umbridge con su voz chillona. Yo no he enviado
Dementores a atacar a nadie.

- Eso no fue lo que nos dijo el año pasado.

- Yo no sé nada de eso, y no pueden comprobarlo, yo soy parte del Visengamot.

- Es mejor que se calmen los ánimos, Umbridge, quieres un té para que se relaje un poco. – Dijo el Director ofreciéndole una taza de té que olía delicioso.

- Si gracias, - dijo dándole un sorbo.

- Entonces – Continuó Hermione con una gran sonrisa – usted no envió dos Dementores a atacar a Harry.

- Si, si lo hice, envié dos de ellos. – dijo Umbridge con cara de asustada al ver que estaba confesando la verdad, se terminó la taza de té, para parar de hablar mientras el Ministro la volvió a ver amenazante.

- Entonces a pesar de haberlos enviado a atacar a Harry, lo juzgo en el juicio del Visengamot sin decir una palabra, en defensa de un inocente.

- Si, así estaba planeado.

- Fue usted quien a sabiendas de que Harry tenía razón y estaba diciendo la verdad, le hizo escribir con una pluma que cortaba el dorso de la mano escribiendo en ella "No debo decir mentiras" durante varios días hasta que la marca se hizo imborrable, solo para callarlo.

- Si, si lo hice – Dijo llevándose una mano a la boca para parar lo que decía, en eso observó la taza y cayó en cuenta, que le habían echado Veritaserum a su té, levantó la mirada hacia el Director quien afirmó con una sonrisa, luego volvió a ver a Hermione quien le sonreía.

- Si – dijo Hermione – Ese té tiene Veritaserum, lo mismo que le pusiste a la bebida de Harry cuando lo interrogaste como si fuera un delincuente, por lo tanto todo lo que has dicho es verdad.

Puedes observar el dorso de la mano de Harry, en donde todavía se aprecia su recuerdo – Harry levantó la mano donde se veía cicatrizado la frase "No debo decir mentiras".

La profesora McGonagall que se encontraba en una esquina soltó un leve bufido, señal de que se encontraba sumamente enojada apretando fuertemente los labios, ella no sabía lo de ese castigo hasta ahora.

- La pluma vuelapluma de Skeeter no paraba, se le escuchaba rasgar alocadamente el pergamino, uno a uno iban cayendo sobre la mesa, ella tenía una gran sonrisa. En un pergamino de los que se encontraban ya en la mesa se leía claramente. "Umbridge confesó en la oficina del Director frente a todos los presentes que ella había enviado los Dementores a atacar a Harry, en el tiempo en que guardaban Azkaban, aunque luego lo acuso de mentiroso junto con el Ministro, llevándolo a un tribunal en el cual se le había enjuiciado por usar magia para defenderse". El Ministro al leer eso se puso de pie.

- Usted no va a publicar eso, verdad.

- ¿Por que no? – Dijo la Srta. Skeeter – mi deber como reportera es de hacerlo, será un gran reportaje, Corrupción en el Ministerio, con un subtítulo, personal del Ministerio confiesan mandar Dementores a atacar a Harry Potter, será uno de mis mejores reportajes.

- Eso nunca se imprimirá.

- Si usted lo dice – dijo Skeeter con una gran sonrisa.

- El Ministro sacó su varita y apuntó a la cara de la reportera, pero en ese instante vio a Harry, Ron, Hermione, Ginny y Albus, quienes habían sacado las suyas con movimientos más rápidos y le apuntaban a él.

- Será mejor que guarde esa varita, señor Ministro, si no quiere llevarse una sorpresa – Dijo Dumbledore.

- Ustedes no pueden atacarme, soy el Ministro.

- Si pero usted sacó la varita primero, sin habérsele atacado, si no la guarda, usted y su comitiva podrían salir lastimados.

- Y no piensa que esos tres Aurores que se encuentran detrás de mí no harán nada.

- No lo creo, la Profesora McGonagall les está apuntando por la espalda y ellos todavía no han sacado las varitas, además puede recordar lo que pasó el año pasado ¿No?

- El Ministro más nervioso que nunca, dijo - ¿Es eso todo lo que quieren?

- Claro que no – Dijo Hermione – Apenas estamos empezando – le respondió Hermione sacando una lista.

- ¿Qué? dijo el Ministro, No puedo acceder a nada de lo que Ustedes me han pedido hasta el momento mucho menos les daré o haré nada más.

- Pero si ya ha hecho parte de lo que le hemos pedido, cuando se publique ese artículo solo faltará que usted haga el anuncio y acepte las consecuencias.

- Lo siento Srta. Hermione, pero eso nunca se publicará y si Harry no quiere apoyarme lo obligaré, tengo mis medios, soy el Ministro.

- Inténtelo si quiere – dijo el Director – Pero sabrá de mí antes de que lo intente.

- ¿No saben que soy el Primer Ministro? Yo mando en este País y tengo gran cantidad de Aurores a mi servicio.

- Dígaselo a Voldemort, además los Ministros van y vienen – dijo el Director – y en tu caso mi querido Funge creo que van.

- Pues sabrá de mí. – Se levantó groseramente y se retiró con sus acompañantes sin darles tiempo a decir nada, ni siquiera de despedirse.

- Cuando vieron que el resto se retiraba, Hermione dijo – Profesor Snape, podría quedarse un momento necesitamos hablar con usted y el Director.

- Este se sobresaltó, pero se volvió y se sentó poniendo su mejor entereza.

- ¿En que puedo ayudarle señorita Granger?

- Bueno, pensamos los alumnos aquí presentes que los castigos impuestos a Harry, Ron y Candy están fuera de lugar, y queremos comentarlos juntos con usted y el Director.

- No tengo nada que comentar, soy un profesor y estoy en mi derecho a imponer castigos si así lo creo conveniente.

- Si, siempre y cuando estos tengan base y se hallan analizado todas las pruebas.

- Y así lo he hecho.

- ¿Ha si? Podría informarnos si usted observó quien de todos los alumnos fue el que le pegó de esa forma que le dejó esa marca.

- Si fue Harry o Ron.

- Y en que se basa para esa afirmación, si lo vio puede decir quien de los dos lo hizo.

- No lo vi exactamente pero si extienden las manos se verán, ya que debió habérsela fracturado.

- A ver - Dijo el Director - extiendan los dorsos de sus manos.

- Ambos lo hicieron, pero la única marca eran las del Castigo de Umbridge en el dorso de la mano de Harry.

- No sé como, pero alguno lo hizo.

- Bueno – dijo el Director – Debido a que no hay pruebas será mejor que devuelva los puntos y levante el castigo, probablemente fue otro alumno.

- Se escaparon de nuevo, pero no la próxima vez, seré más cauteloso – masculló Snape entre dientes.

- Y con respecto al castigo de la señorita Candy.

- Ese no se quita, hay testigos del hechizo que ella lanzó y cuando llegué todavía Crabbe y Goyle se encontraban en el piso.

- Es cierto, es posible que un primer ingreso con solo un día de usar la varita lance un hechizo de cuarto año. Pero si es así, alguien de su casa lo está enseñando, además, los otros alumnos estaba siendo atacados con un crucio, una maldición que solo los Mortífagos utilizan, que es verificable y penada por la ley con cadena perpetua en Azcaban.

- Snape la cortó el discurso de Hermione – Yo probé sus varitas.

- No es a eso lo que me refiero, cuando la maldición crucio es aplicada, quedan rasgos en los atacados, de ellos emana magia negra, se puede decir que gotea, y es verificable en los alumnos que fueron atacados, si se analiza poco tiempo después, lo leí en uno de los libros para este año. Y creo que no lo hizo.

- No era necesario como ya le dije verifiqué las varitas.

- Si pero pudieron cambiarlas en cualquier momento.

- Ellos no harían eso.

- Usted no puede asegurarlo, si alguien es capaz de lanzar esa maldición es capaz de mucho más, creo que usted quería protegerlos.

- Y por que yo querría protegerlos solo porque fui - pero en eso vio a la Sta. Skeeter quien con su vuelapluma escribía todo y entendió, Hermione hábilmente lo había conducido, casi a declarar que el era un Mortífago y estaba protegiendo a Mortífagos principiantes, su cara se tornó blanca, se cayó y pensó unos segundos, en su cara se reflejaba la intensa concentración - Usted me esta acusando de algo que pasé por alto, creo que en cierta forma tiene razón, me faltó revisar esa posibilidad soy profesor y mago y puedo cometer algunos errores, pero aún así ella les hizo perder el conocimiento.

- Pero como ahora no se puede comprobar que fue en defensa de sus compañeros parando una imperdonable, es injusto que la castigue sin poder verificar si tenía o no razón.

- Snape pensó unos segundos, si decía que era justa su decisión, fácilmente lo que había escrito la reportera, se publicaría lo pondrían en la listas de Mortífagos, de lo contrario, tendría que levantar otro. Levantó la mirada y vio a Hermione a la cara, la cual trataba de mantenerse ecuánime para no demostrar la satisfacción que le causaba tener en sus manos a Snape, ella sabía que la tenía ganada, al igual que Ron, Ginny y Harry que tenían una gran sonrisa dibujada en la cara.

- Suspirando para tragarse la cólera, Snape dijo – Creo que tiene razón Srta. Granger, creo que ha ganado de nuevo, pero no crea que seguirá con esa suerte. Puedo retirarme - Le dijo al Director con voz cambiada por la cólera.

- Creo que sí Profesor Snape, aunque la próxima vez que desee asistir a una reunión en mi oficina, le pediré que me avise con tiempo, no quisiera que por falta de invitación, como al señor Percy Weasley le soliciten que se retire. – Dijo esto haciéndole entender que no era correcto lo que hizo y que él se encontraba pendiente de lo que el Profesor Snape hacía.

- Esta bien disculpe - Dando media vuelta se retiró.

- Bueno Srta. Hermione – Dijo la reportera – puede revisar lo que se ha escrito y me dirá si lo puedo publicar o no.

- Hermione tomó, el rollo de pergaminos y en pocos minutos leyó todo, solo tacho la conversación con Snape, y se los devolvió listo.

- Pero ¿No ha eliminado nada de lo dicho en esta oficina con el Ministro?

- Pues claro que no, es un excelente reportaje.

- En ese caso me retiro para tenerlo listo y publicarlo para que salga mañana en la mañana.

- Esta bien – dijo Harry – lleve estos papeles al administrador del Diario, donde demuestran que soy el nuevo propietario, a la vez que le informa sobre su nuevo puesto, que se encontrará a la par del gerente del Diario, además que no deseo que se sepa que soy yo, solo que hay un nuevo dueño y que le subió el salario a todo el personal en un 15 por ciento, además quiero que retrase la carta que enviará el Ministro, se que encontrará la forma de hacerlo.

- Si señor. – La Srta. Skeeter se dio media vuelta para salir, aunque todos la volvieron a ver cuando le respondió de esta manera a Harry.

- Solo dígame Harry, no necesito el señor.

- Esta bien Harry, - dijo cerrando la puerta.

- Fantástico dijeron todos – Felicitando a Hermione – Si necesito un abogado te llamaré – Dijo Ron sonriendo.

- No, - dijo Hermione con desilusión - Habíamos preparado mucho más que esto y lo saben, el Ministro es más cerrado de lo que creía.

- Y eso no es nada Srta. Granger, - dijo el Director, me sorprenden como actuaron, a mi no se me habría ocurrido llamar a un reportero. Ahora que es eso de que eres el nuevo dueño del Diario

- Bueno – dijo Harry – soy el dueño del 90 por ciento de las acciones, así que tendrá que ser una prohibición oficial, no solo una nota al Jefe de Prensa, así que cuando el Ministro reciba la respuesta de la nota que le envía el Jefe de Prensa, ya se habrá publicado. Eso también fue idea de Hermione, como el Ministro no sabe que soy el dueño se atendrá a su influencia con el Jefe de Prensa, pero éste ha recibido ordenes directas de no contestarle rápidamente si no es una Orden Ministerial.

- Saben les ha ido mejor que a mí en todo este tiempo, Hermione te felicitó y aunque sé que no estás contenta con lo que hicisteis, debes saber que no me imaginaba lo que tenías en mente – esto hizo enrojecer a Hermione, especialmente porque el director no le llamaba por el apellido, sino por el nombre - por cierto a quien piensan poner de Ministro.

- Todos se volvieron a ver, - ¿De que hablas? - Le preguntó Harry.

- Bueno cuando se publique todo lo acontecido, el Visengamot tendrá que buscar un nuevo Ministro porque nadie aceptará que el actual continúe.

- Todos con una sonrisa creyendo que esto era un a broma de Dumbledore, - le contestaron, - por supuesto que Usted.

- Dumbledore se quedó observando a todos pero, con un tono serio que demostró que no era broma les dijo – Yo no voy a aceptar ese puesto, es mejor que piensen rápido, porque mañana la prensa querrá hablar con ustedes, si quieren puedo hacerla esperar dos días, pero será todo el tiempo que les daré, por mi parte les sugiero uno de dos: Amanda Bones o al Señor Weasley.

- Todos se volvieron a ver y dirigieron la mirada al Director – Disculpe director- dijo Harry – Usted no habla en serio ¿Verdad?, de verdad piensa que nuestra decisión tendrá algún valor.

- Pues claro que sí, con lo ocurrido en el Ministerio el año pasado y lo que se publicará mañana, ustedes serán la imagen de la verdad y la punta de lanza en la guerra contra Voldemort, ahora todos creerán en ustedes y lo que piensen afectara a la Mayoría de la Comunidad Mágica, así que es mejor que se retiren, y piensen, porque es una decisión muy difícil.

- Ginny necesito que mañana vegas, necesito charlar contigo, te parece bien a las 9:00 AM.

- Está bien Director – contestó Ginny poniéndose nerviosa y pensando que querría hablar el Director con ella.

- Todos se despidieron y bajaron las escaleras muy pensativos.

- Bueno Hermione – dijo Harry – ¿A quien piensas poner de Ministro o Ministra?

- ¿Por qué me lo preguntas?

- Tú me dijiste en el almuerzo que si quería podía cambiar al Ministro, pero no lo tomé muy en serio creía que era una broma, no sabía que pudieras hacerlo.

- Pues yo no lo dije tampoco en serio¿Crees a caso que soy de las personas que les gusta poner y quitar Ministros como los de la CIA?

- Pues si no lo eres, acabas de comenzar tu nueva carrera – Dijo Harry sonriendo.

- Déjate de bromas, en este momento debemos ponernos serios esta es una gran decisión, porque si es cierto lo de nos dijo Dumblendore, y estoy pensando que tiene mucha razón, la balanza se inclina según nuestra opinión, cosa que es posible que pase mañana, la responsabilidad de la escogencia de la Comunidad Mágica o el Visengamot sobre un nuevo Ministro que sea capaz de luchar contra Voldemort, recae en nuestras manos.

- Bueno tendremos que ponernos a pensar en eso, y tu también -le dijo Harry a Ron al observar que se había retrazado un poco y venía detrás de ellos – Ni te quedes tan calladito, tienes que pensar también, por que estas conmigo hasta el final es mucha la responsabilidad y también estás a dentro.

- ¿No funcionó que me quedara callado¿No?

- Dijo esto poniendo una cara de me pillaron lo cual hizo que Harry, Hermione y Ginny soltaran una carcajada, lo miraron y le respondieron al mismo tiempo – No.

- Y si les digo que no puedo tomar partido por que una de las partes es mi padre.

- Entonces tu padre tiene más posibilidades, podríamos decirle que venga mañana a hablar con nosotros, talvez él pueda ayudarnos en esta decisión.

- Es buena idea, le mandaré una carta diciéndole que es urgente que hable con nosotros en persona y que venga mañana en la mañana lo más pronto posible, que es urgente.

- Perfecto – dijo Harry – Hermione que sigue en la agenda.

- Dobby, en las cocinas.

- Oye era broma¿Llevas una agenda?,- dijo Harry sonriéndole a la vez que le ponía una cara de ¡es posible¡ a Hermione la cual le sonrió, continuó -vaya se me había olvidado, con lo cansado que me encuentro¿Me acompañan?

- Ni perdérmelo – dijo Ron – a como están las cosas, no sería raro que te nombraran el Ministro de los elfos domésticos y a Hermione Defensora, ya saben, por lo del P.E.D.O.

- Mejor cállate, este día ha sido muy largo, y solo dos cosas han valido la pena, el ojo de Snape y la cara de Umbridge al ser desenmascarada.

- Si el ojo de Snape – Dijo Ron con una gran sonrisa – Será el segundo de los mejores recuerdos de haber estado en este Castillo.

- ¿Y cual es el mejor? - Preguntó Hermione, mientras la hacía cosquillas a la pera en cuadro de entrada a las cocinas.

- Rápidamente y con picardía Ron se volvió y le dijo en el oído, - Cuando me diste el Si.

- Esto hizo que Hermione le agarrara un cosquilleo en el vientre, sintiera que se le movía el piso, lo volviera a ver, se le acercara y le diera a Ron uno de esos besos de película.

- Oyen déjenlo para más tarde, que ahora tenemos mucho que hacer. Pareja de Tórtolos.

- Si tienes envida, no te preocupes – le dijo Ginny atrayéndolo hacia ella, le dio también un beso de película, que dejó a Harry sin aliento, ese se volvió hacia Ron y Hermione y les volvió a decir – Tórtolos – y se volvió a Ginny que lo miro extrañada.

- ¿Y eso?

- Solo quería comprobar si esa palabra era el botón que te hacía besar así.

- No hace falta una palabra – le dijo Ginny sonriendo y volviéndolo a besar, mientras Ron y Hermione entraban sonriendo a las cocinas.

No tardaron en ingresar a las cocinas, cuando Dobby se acercó corriendo hacia donde se encontraba Harry y sus amigos, a quienes los demás Elfos los instaban a pasar.

-¡Harry Potter! Señor, vino con sus amigos – chilló el Elfo con una sonrisa que amenazaba con salirse de su rostro – Pasé y siéntensen – les comunicó haciendo aparecer una mesa muy suntuosa con cinco sillas, una de ellas parecía para un rey.

Disculpen que no haya escrito en mucho tiempo, pero estoy trabando mucho y no he tenido tiempo para actualizar, gracias por esperar. Todavía faltan muchos capítulos. ;).