Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia es mía. Fruto de mi puño y mente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o conversaciones telefónicas.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de el/la protagonista.

En esta historia los personajes son humanos.

Pov Jacob.

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Capítulo 4.

El regalo.

No puedo dejar de pensar en donde diablos puede haberse metido Renesmee. Se ha marchado hace una hora y aun no ha dado señales de vida. No entiendo porque le ha dado tanta importancia al asunto del colgante. Tampoco es para tanto.

- Hola.

- Al fin llegas.

Renesmee acaba de entrar en casa. Lleva un par de bolsas en las manos. Las deja sobre la mesa del salón y se me queda mirando.

- ¿Donde has estado? Llevabas más de una hora fuera.

- He ido a dar un paseo. - dice, acercándose un par de pasos. - Necesitaba pensar.

- Oye, Renesmee, perdona que no te dijera lo del colgante. - me acerco a ella, esperando que no se aleje de mí, nunca sé que decir ni que hacer cuando se pone así. - No creí que fuera tan importante.

- Lo es para mí.

- Lo sé. Ahora lo sé. Perdóname, cariño, por favor.

- Te he comprado una cosa. - dije, mientras va hacia las bolsas que ha dejado sobre la mesa y saca una cajita negra de una de ellas. - En realidad este es para mí. - saca un colgante y lo deja en mi mano. - Pónmelo.

Le pongo el colgante y se vuelve hacia mí. Es una cadena de plata nueva con una J. Coje otro colgante y me lo pone a mí. En ese momento me doy cuenta de que mi colgante lleva una R. Su R, la que yo le regalé, en un cordón negro.

- ¿Te gusta mi regalo?

- Me encanta. - Esta chica logra emocionarme. Me aguanto las lágrimas, siempre me he tenido por un tipo duro, pero cuando veo que saca dos colgantes más con la letra S, la inicial de nuestro futuro bebé, ya no me puedo aguantar. - ¿Sabes que eres la mejor del mundo?

Renesmee sonríe, al fin.

- Nunca lo olvides.

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Estaba ya en el coche alquilado. Había aterrizado hacía apenas media hora. Intentaba conducir con precaución, pero las ganas que tenía de ver a Renesmee hacía que condujera como un loco.

Aparqué frente a la casa de Renesmee, pero no me bajé del coche. Estaba nervioso, pero tras quince minutos metido en el coche, ya era hora de moverse.

- Hola. - dijo una voz a mi lado, logrando sobresaltarme. - ¿Estás haciendo guardia o algo así?

- Solo estaba pensando. - dije, mirando a la hermana de Renesmee. Me bajé del coche, pero no nos movimos.

- ¿En mi hermana?

- ¿Perdón?

- ¿Eres Robert?

- ¿Robert? No, me llamo Jacob.

- Ah. El amigo. - dijo, parecía desilusionada por algo. - ¿Quieres entrar o vas a seguir haciendo de espia?

- Entro. - dije, haciéndola sonreír.

Seguí a la hermana de Renesmee hacia la casa. La chica me dijo que Renesmee ya estaba despierta y que bajaría pronto, así que la esperé en la entrada. Seguía pensando en mis cosas cuando alguien se abalanzó sobre mí. Al principio me quedé un poco sorprendido, pero pronto logré reaccionar y devolverle el abrazo a Renesmee. "Ahora mismo soy la persona más feliz del mundo."

- ¿Qué haces aquí?

- Quería darte una sorpresa. dije, acariciando su mejilla, aunque me arrepentí al momento. No por mí, ni por ella, sino porque acababa de aparecer un chico a nuestro lado, que por cierto, me estaba mirando como si quisiera asesinarme.

- Hola. - dijo Renesmee al ver al chico.

- ¿Qué tal? - dije, tendiéndole mi mano al chico, intentando calmar el ambiente. - Me llamo Jacob.

El tío nos miró y se largó sin decir nada. "Será capullo."

- Perdónale, por favor. - dijo Renesmee, soltándome y yendo hacia la puerta. - Espérame un momento. Vuelvo enseguida.

- Vale. - Renesmee salió de la casa y fue en busca de su amigo.

Me acerqué a la puerta y les observé. Estaban discutiendo. No entendía muy bien lo que estaba pasando. Renesmee y ese tío habían bajado por la misma escalera, lo que me llevaba a pensar que habían salido del mismo dormitorio. Eso me tenía un poco con la mosca detrás de la oreja pero, sin embargo, cuando me había visto, había venido corriendo a abrazarme.

Cuando vi que Renesmee se daba la vuelta para volver, di media vuelta, encontrándome con la hermana de Renesmee.

- Puedes esperarla en el salón.

- Gracias. - dije, haciendo caso a la chica.

Me senté en el sofá, esperando a que Renesmee volviera a la casa. Cuando oí que la puerta se cerraba, me puse en pie y me volví hacia la chica más hermosa del mundo.

- Hola.

- Hola.

- ¿Como es que has venido a mi casa? ¿No deberías estar protegiendo las espaldas de Riley? - dijo, caminando hacia el salón, ambos nos sentamos en el sofá.

- Pasaba por aquí y se me ocurrió pasar a verte. - dije, sintiendo como empezaban a subirme los calores a las mejillas. - La verdad es que anoche me dejaste muy preocupado. - admití.

- Yo... - "Vaya. Se está sonrojando. ¿Que le pasaría anoche?"

- Te llamé varias veces, pero no me respondiste.

- Yo... Perdona... No quería molestarte.

- No lo hiciste.

- Vaya.

- ¿Ya te encuentras mejor? - pregunté. Quise coger su mano y acariciarla, pero me arrepentí al momento. - Por cierto, tengo algo para tí. - dije, recordando el principal motivo de mi vuelta a la ciudad. Saqué la cajta del colgante y se la di. - Te la iba a traer mañana, pero ya que estoy aquí... Riley espera que te guste.

- ¿Es un regalo de Riley? - preguntó, al tiempo que cogía la cajita.

En realidad, antes de ir hacia casa de Renesmee, había pasado por la joyería de la ciudad. Riley le había comprado a Renesmee un colgante con un corazón de lo más hortera, con piedrecitas y chuminadas, así que fui y le compré una R muy fina. Creí que encajaría más con ella.

- Si. Iba a venir, pero al final no ha podido y me ha pedido que viniera yo. - "No sé porque narices les estoy dejando tan bien. Ni siquiera ha hecho el intento de venir."

- Ah!

- Vamos. Ábrelo. - dije, deseando ver su cara al ver el regalo.

Gritó al ver el interior de la caja. En su rostro y en sus ojos podía ver que le había gustado. El brillo de sus ojos lo decía todo, pero volvió a guardarlo en la caja.

- No puedo aceptarlo. No puedo aceptar un regalo así.

Ese simple cometario hizo que aun me gustara más. Era una chica humilde y sencilla.

- Es lo mismo que le dije yo a Riley,

- ¿Y qué dijo él?

- Creéme, que si no aceptas este colgante, va a seguir regalándote cosas hasta que aceptes una de ellas. - dije, dándole de nuevo la caja, ya que la había dejado en mis manos. - Así que te recomiendo que aceptes, porque cada vez serán regalos más caros.

Riley era un derrochador nato y le encantaba regalar cosas a sus chicas, y no eran cosas precisamente baratas.

- Pero yo no tengo nada para él.

- Que seas feliz es su mayor regalo. - "Es mi mayor regalo"

- Me gustaría que fuera él quien me dijera esas cosas. - murmuró, al tiempo que se ponía el colgante. Le quedaba perfecto. - Es realmente precioso.

- Eso es justo lo que quería oír. - dije, abrzándola. Me arrepentí al momento, bueno no. No sé. No. Me encantó abrazarña, y el sentir su aroma...

- Jacob, ¿quieres que...? ¿Quieres que desayunemos juntos o ya tienes que marcharte?

No pude evitar sonreir ante su propuesta.

- Puedo quedarme hasta la noche.

- Genial! - exclamó. Se levantó del sofá y s macrhó corriendo. - No me queda tan mal.

Fui en su busca. Estaba en la entarada, mirándose al espejo.

- Te queda perfecto.

- Gracias. Aunque no me pega mucho con esta ropa.

- Pega contigo.

Renesmee se sonrojó. Cerró los ojos durante un breve lapso de tiempo y respiró hondo. Al momento, volvió a ser ella misma.

- ¿Te apetece que vayamos a desayunar al pueblo?

Por supuesto.

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- Me lo pasé muy bien ese día.

Renesmee y yo estamos paseando por el pueblo. Al fin está más tranquila y volvemos a estar como antes.

- Aunque te pasaste toda la mañana hablando de aquel...

- Se supone que tenía que hablarte de él.

- Ya... aunque al final te hiciste un poco pesado.

- Ya lo sé.

- ¿Te acuerdas de la comida con Bella?

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Cuando llegamos a casa de Renesmee, después de desayunar y comprarle unas cosas a Riley, fuimos hacia el salón. Estuvimos un rato viendo la televisión. No lo pude evitar y me dio la risa cuando salió el momento en que conocí a Renesmee, cuando la saqué de entre la multitud de fan en el pre-estreno de la película de Riley. Me golpeó en el hombro, pero terminó cayendo encima de mí.

Estaba muy nervioso. Me entraron unas inmensas ganas de besarla. Incluso me pareció que ella quería lo mismo, pero no sucedió. No porque no quisiéramos, sino porque la hermana de Renesmee apareció en el salón.

- La comida ya está lista.

- Genial. - murmuramos Renesmee y yo al mismo tiempo.

Me quedé a comer y comimos los tres juntos, mientras que Bella hablaba. Hablaba y hablaba sin cesar, aunque de esa forma conseguí saber muchas más cosas sobre la sonrojada chica que tenía a mi lado. Descubrí que Renesmee era muy fan de Bon Jovi, en especial de Jon, que le gustaba mucho leer y, para sorpresa mía, Bella no sabía que Riley era el chico con el que se estaba viendo Renesmee, ya que no dejó de llamarlo Robert.

"Pues menos mal que no he dicho nada sobre el tema, porque hubiera metido a Renesmee en un buen lío."

No entendía porque Renesmee no le había dicho a su hermana la verdad, pero era su decisión y tenía que respetarla.

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Lamento mucho haber tardado tanto, pero ya estoy aquí. Pasaré ahora mismo el próximo capítulo al ordenador y así lo podré subir el sábado.

Nos vemos!