Nightmare.

By S. Hisaki Raiden

(16 de Septiembre del 2013)

Los personajes de Metal Fight Beyblade pertenecen a Takafumi Adachi, yo sólo los tomo prestados para realizar este fanfic.

Resumen:

Angustiado por que las pesadillas no desaparecen, las cosas empeoran cuando Ginga distingue en sus sueños a Kyouya y teme que esto sea un aviso de que su amigo está en peligro. Kyouya toma bastante mal la situación… Pero ¿Qué hará Ginga para proteger a su amigo? KyoxGin.

Rating: T (15)

Genero: Romance, Angst, Drama.

Advertencias: Contiene Shonen–ai (Relaciones sentimentales entre personajes del mismo sexo o ChicoxChico).

Notas de la Autora:

Hola a todas, ¡Ya regresé! (Aunque todavía no sé si eso será bueno) Les agradezco a todas que no hayan querido matarme en el capítulo anterior… Aunque quizás es porque mandé una grabación xDD… (Espero que no), antes que nada por favor les recuerdo que esta historia está ubicada entre Metal Fight Beyblade: Explosion (Masters) y 4D (Fury). Es bien importante que esto no se les olvidé, y para los que no se han dado cuenta, Madoka no existe en este fic, no tengo nada en contra de la chica, de hecho la adoro y si no me diera florera escribiría MadoGin, pero a nadie le importan mis gustos en parejas Heteros. Ahora agradeceré a los lectores hasta el final, gracias por leer y espero les guste este capítulo 14.

Sin más preámbulo… al fic.

Aclaraciones:

–Diálogos,

"..." Resaltar palabras o frases

–––Cursiva––– Recuerdos.

/…../ Pensamientos.

(…) aclaraciones

–MAYUSCULA, Gritos.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– –––––––––––––––––––––

Episodio 14: Sueño (1)

–¡Basta! –Le gritó sujetándolo de los hombros, con su mirada fría y arbitraria. El tacto de sus manos en los hombros de Ginga le permitieron sentir el temblor de ese pequeño cuerpo…, Ginga apartó la vista.

–… Lo siento… –Dijo en un susurró, tan bajo que de no haber absoluto silencio en la habitación, ni el mismo se habría escuchado.

Con la misma dureza de antes, Kyouya sujetó la barbilla de Ginga con una de sus manos impidiendo que lo dejara de ver…, encontrándose con las orbes color miel, casi líquidas por las ganas de llorar… y esa mirada le hizo temblar…

¿A caso estaba arrepentido de provocar la tristeza de Ginga? ¿Por qué? ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué no soportaba verlo triste…? ¿…Por qué desde la mañana… deseaba estrecharlo entre sus brazos y no soltarle nunca…?

Esos ojos eran su perdición, sólo por ver esos ojos encendidos y brillantes enfocados solo en él, era que lo retaba, esa era la verdad, ya que no importaba en qué situación fuera, el color tostado de esos orbes siempre era tan gentil y cálido… ¡Y odiaba cuando esa mirada no era para él! Con su dedo pulgar, Kyouya, acarició lentamente el labio inferior de Ginga de un lado al otro, embelesado… como hipnotizado, deseaba que esa sonrisa sólo fuera para él, ansiaba que esa boca fuera sólo para él, entrecerró sus ojos y se inclinó lentamente… ya no podía más… Ginga cerró sus ojos también, sus labios se unieron al fin en un beso, tan suave, tan dulce… la unión de sus bocas era perfecta, Kyouya llevó su mano a la nuca de Ginga, sumergiendo sus dedos entre los suaves cabellos rojizos, para sostener el contacto con esos rosados labios, convirtiendo ese dulce beso en uno lleno de pasión… como si ambos lo hubieran estado esperando por mucho tiempo.

Reaccionó de pronto al haber estado a punto de caer de la silla… se sentía desconcertado… confuso, levantó la vista encontrándose a Ginga frente a él costado en la cama… ¿Qué demonios había sido eso? Sus emociones eran un lio…, perturbado se puso de pie apartando la silla de donde estaba y caminando para salir…

–Kyouya…

Frenó en seco al oír esa voz llamándole, sus ojos temblaron…

Ginga se levantó un poco de la cama.

–Sólo quiero que sepas que estoy muy contento de que te encuentres bien, y por el motivo que sea, gracias por estar aquí.

La habitación quedó en silencio luego de las palabras de Ginga, y Kyouya se quedó parado en el mismo lugar, tan inmóvil que cualquiera le hubiera confundido con una estatua o una figura de cera, incluso Ginga creyó que eso no era normal…

–¿Kyouya…? –preguntó dudoso, su amigo estaba actuando extraño.

–¿Por qué te preocupas tanto por mí,…Ginga? –Al fin habló, pero sin haberse movido ni un centímetro de donde estaba.

–Emm… –Ginga se ruborizó levemente, cosa que Kyouya fue incapaz de ver al estar de espaldas, y encima, porque el cuarto estaba oscuro.

–Responde –exigió sin voltear.

Ginga se echó a reír y luego lo miró.

–Eso es porque te aprecio mucho Kyouya. Eres uno de mis mejores amigos y también mi mejor rival.

Kyouya cerró sus ojos al oír eso…

–Ya veo… –otro profundo silencio inundó la habitación y Ginga esperaba que Kyouya le devolviera algo parecido a lo dicho, pero hubo algo que le sorprendió más que sus palabras– Duérmete Ginga, te veré después –concluyó y salió de la habitación.

–¿He? Espera… –Ginga dudó, pero… Acaso Kyouya había sonado… ¿decepcionado?

&&&&&&&&&&&&&&&–Nightmare–&&&&&&&&&&&&&&&

El joven de ojos azules, cerró la puerta y se recargó de ella por unos instantes, después, con la mente casi en blanco caminó para salir del pasillo.

Bueno… eso es porque… Kyouya es… la persona más importante para mi–.

Caminó por todo el hospital sin escuchar más que la voz de Ginga diciendo eso… pero… ¿De verdad lo dijo? ¿O es que estaba soñando? Siguió caminando para salir del hospital… y una memoria llegó a él…

¡KYOUYA! –.

Volteó enseguida al escuchar la voz tan asustada y angustiada de Ginga…

¿Qué pasa? –Preguntó desconcertado, Ginga estaba como en shock, aunque los ojos color oro parecieron volver en sí al encontrarse de lleno con su mirada, y luego vió como las mejillas del chico se teñían de rojo, por la vergüenza… ¿Por qué había gritado así su nombre?

¡Ya, ya me voy! –Dijo muy avergonzado– ¡Hasta luego! –Y se fue corriendo.

¿Kyouya-san? –Llegó Benkei con él– ¿Qué pasó?–.

Él tardó en responderle, todavía estaba mirando a Ginga a lo lejos, alejándose de ellos… El miedo que había percibido en la voz de Ginga mientras lo llamaba, no era algo normal.

Kyouya-san… ¿Ginga está bien?–.

Fue ahí cuando se dio cuenta de que estaba preocupado por él, pero, no quiso admitirlo, sólo actuó como siempre.

Por supuesto que no lo está –Volteó el rostro molesto–, pero es obvio que no va a decirnos lo –y dicho eso caminó hacia el lado contrario a Ginga, hacia las bodegas del muelle.

Er… ¿No sería mejor ir con él y averiguarlo? –Replicó Hanawa, mirando hacia donde Ginga se fue y dudando en seguirle a él.

Ya viste lo que pasó, le pregunté y dijo que está bien, de nada servirá que le insistamos…–Dijo muy serio. No iba a rogarle a que le dijera lo que le pasaba, Ginga era fuerte… seguro que lo resolvería… confiaba en él ¿O sólo sería que no quería involucrarse, para no pensar en lo que sentía en ese momento?

Pero… ¿Qué haremos?–.

Nada… –concluyó–, es su problema–.

P-pero, Kyouya-san y si él necesita ayuda… –Escuchó la voz de Benkei preocupada.

Ya la habría pedido –Resolvió. A veces envidiaba la facilidad con la que Benkei admitía su sentir, y eso que al principio él también actuaba como un tipo muy duro… más no lo era tanto.

Pero, Kyouya-san, tú cuando necesitas ayuda no la pides…–.

Paró en seco al oír eso y volteó a ver a Benkei con molestia. Su enorme amigo, se puso un poco nervioso, sabía que debía de hacer algo o no se quitaría a Benkei de encima.

De acuerdo… –suspiró–, tú vas a observarlo… y si ves algo fuera de lo común, ya veremos…–.

Benkei parpadeó.

¿Algo fuera de lo común?–.

Si…, no sé, cualquier cosa rara en él…Tú lo conoces mejor que yo…–.

¡Ya entiendo! –dijo Benkei alzando sus puños con decisión– Si veo algo raro en Ginga, lo que sea, te avisaré Kyouya-san–.

–… ¿Avisarme? –Reiteró un poco sorprendido… ¿Y él para que querría saberlo?, pensó, sin dejar de caminar.

Si, una vez que sepamos lo que está pasándole, entraremos en acción, ¿No? Siempre lo supe –Dijo Benkei feliz– ¡Eres una gran persona, Kyouya-san!–.

¡N-no digas tonterías! –Le gritó y casi se ruboriza al oír eso… y pensó… "casi" aunque no pudo verse. Caminó más rápido impidiendo que el otro le diera alcance. Ese Benkei era a veces una real molestia…

–Kyouya-san…

Reaccionó, estaba justo por atravesar la puerta de salida del hospital. Y frente a él, estaba parado Benkei, mirándole un poco desconcertado.

Ya era de noche, la luz del hospital iluminaba la salida aunque más allá las penumbras de la noche envolvían el resto de Beycity.

–¿Estás bien, Kyouya-san? –preguntó.

–¿Qué haces aquí, Benkei? –Ignoró la pregunta, no le gustaba que le preguntaran "cómo estaba".

–Esperándote, también quiero saber si viste a Ginga y cómo está.

Kyouya se sintió molesto al escuchar eso, y regresando a su gesto indolente, avanzó para salir del hospital definitivamente.

–Está bien, su padre sólo exageró –dijo con molestia.

Benkei lo siguió con la mirada, estaba seguro de que Kyouya no estaba bien cuando le llamó al inicio.

–Kyouya-san…

Él no paró su paso…

–¿Le dijiste a Ginga que te gusta? –Soltó al fin.

–¡…! –Kyouya se detuvo en seco ante esa pregunta de Benkei, eso de verdad que le tomó por sorpresa…– ¿Qué…?

Se quedó como paralizado… ¿Gustarle… Ginga? ¡Pero qué estupidez! A él jamás le podría gustar su rival… eso era lo más tonto que había escuchado en todo el día… y había escuchado muchas tonterías ese día, pero… ¿Qué era eso que acababa de experimentar? ¿Acaso era decepción?

Como por inercia caminó llevándose una mano a su pecho… ¿Qué demonios estaba pasándole?

–¿Kyouya-san? –Insistió Benkei.

–¡Cierra la boca, Benkei! –Le gritó volteando a verle con enojo– ¡Ginga es sólo mi rival! –Y con ese último grito siguió caminando rápidamente, para alejarse de ahí.

Benkei se quedó parado, sabía que se había arriesgado mucho en preguntarle, pero, si no hubiera sido era así de directo, Kyouya no se daría cuenta, tal vez nunca, y si lo dejaba darse cuenta por sí solo, al final terminaría negándoselo así mismo y podría incluso negarlo ante cualquiera, peor aún, hacia el mismo Ginga. Su amigo era demasiado orgulloso, pero su enojo demostraba que había acertado… aunque al principio había tenido sus dudas, la duda ahora era: ¿Qué había pasado en la habitación con Ginga?

&&&&&&&&&&&&&&&–Nightmare–&&&&&&&&&&&&&&&

Kyouya iba caminando a paso acelerado por el estacionamiento del hospital, se sentía furioso… y no sabía exactamente el porqué…

Eso es porque te aprecio mucho Kyouya. Eres uno de mis mejores amigos y también mi mejor rival–.

–¡Maldición! –Gritó pateando la llanta de uno de los autos estacionados allí, activando la alarma anti-robo, pero eso no le importó en lo más mínimo. ¿Y por qué se sentía furioso con esas palabras?

Ginga negó con la cabeza.

Perdón, pero… es que estoy muy contento de que estés bien–.

Sólo quiero que sepas que estoy muy contento de que te encuentres bien, y por el motivo que sea, gracias por estar aquí–.

¡Estúpido Hagane! ¿Por qué no dejaba de decir esas cosas?

Bueno… eso es porque… Kyouya es… la persona más importante para mí–.

–¡NO QUIERO SER TU AMIGO, MALDITA SEA! –Gritó, y después de eso sintió todo su cuerpo paralizarse, estaba atónito con sus propias palabras…

¿Acaso estaba furioso porque Ginga no había dicho esas palabras realmente y deseaba oírlas?

¡Un momento! ¿Por qué no podía dejar de pensar en Ginga?

Se preocupaba por él, no lo podía evitar, y cuando lo veía sonreír sentía algo cálido en su pecho y quería sonreírle también, pero su orgullo siempre lo obligaba a apartar la mirada, y cuando Ginga era amable con él, siempre terminaba siendo cortante y grosero, no lo podía evitar su cuerpo reaccionaba al contrario de sus deseos. ¿A sus deseos? ¿Pero qué era lo que deseaba?

En el restaurante después de que Ginga le contara sobre su pesadilla y le tomara la mano, él no había podido dejar de mirarlo, se había sentido bien al saber que la preocupación de Ginga por él era verdad… que no le estaba tomando el pelo con esa estupidez de la pesadilla, y de pronto… estaba tan cerca de él como para…

¡No! Sacudió su cabeza, esa no podía ser la razón… pero… lo cierto era que no soportaba ver a Ginga triste…

La alarma del automóvil dejó de sonar sin que nadie llegara a apagarla… y el ojiazul seguía allí parado, inmóvil.

Ahora recordaba que no era la primera vez que se sentía así… después de Battle Balders comenzó a sentir algo extraño cuando estaba junto a Ginga, casi se había olvidado de que eran rivales y había comenzado a pasar mucho tiempo con él y con sus tontos amigos… tan pronto se dio cuenta decidió apartarse, se había desviado de su objetivo, él no quería ser amigo de Ginga, quería derrotarlo, por ello se fue un tiempo de Beycity a entrenar y cuando volvió fue sólo para participar y comprobar cuanto había mejorado en las clasificatorias.

Definitivamente quería participar en el campeonato mundial, pero no para estar con Ginga y pelear en el mismo equipo; no, sino para enfrentarlo y derrotarle al fin. Por ello rechazó formar parte del equipo japonés y se unió a otro equipo para poder llevar a cabo su objetivo… creyó que si lo vencía podría olvidar ese incómodo y extraño sentimiento que crecía en su pecho cuando estaba cerca de él… Pero fue inútil, pues el no verle a diario lo obligó a pensar en Ginga el doble de lo que lo hacía antes. Por ello no pudo quedarse con Damure y Nile después de que fueran eliminados en el Campeonato mundial…

El ojiazul suspiró…

Ahora todo tenía sentido… ¿A quién engañaba? Ginga era la persona que ocupaba su mente todo el día, era la única persona que lo podía hacer cambiar de opinión; él era el único que podía calmarlo y hacerlo recapacitar. Por Ginga, él había dejado de ser quien fue, una persona a la que no le importaba lastimar a los otros, una persona fría a la que nada le importaba, esa persona que olvidó el motivo por el que estaba ahora en la calles…

Kyouya-san… ¿Le dijiste a Ginga que te gusta?–.

Ahora lo entendía, Ginga era la persona más importante para él, y le molestaba que él no lo fuera para Ginga, la preocupación de Ginga por su persona, era sólo porque lo estimaba como un amigo, y una sonrisa despectiva se dibujó en sus labios… incluso Benkei se dio cuenta antes que él de sus propios sentimientos… que situación tan molesta ¿Cómo permitió que eso pasara? Sólo eso le faltaba… Su vida era tan desafortunada, no sólo no podía ganarle a Ginga, sino que además de eso ahora tenía que lidiar con otro tipo de deseos hacia él… la victoria, la gloria y la superioridad que buscaba se iban al caño con ese nuevo descubrimiento, pero no…

Su sonrisa se borró…

Aunque sintiera eso por Ginga no se ablandaría con él ¡Eso jamás! Él era KyouyaTategami, no un manso gatito… odiaba admitirlo, pero Ikari tenía razón… ¿En qué momento había dejado que Ginga controlara su vida? Nada tenían que ver sus sentimientos, pues era muy probable que estos hubieran venido después…

Cerró sus ojos, negó con su cabeza y siguió su camino.

Era bastante noche cuando llegó a las bodegas del puerto de beycity, subió hasta unas cajas de madera en buenas condiciones, y allí se recostó, estaba tan oscuro, pero estaba acostumbrado a la oscuridad… Tenía una casa… ¿Y qué? No la podía llamarla hogar; desde hacía varios días que no veía a su madre, la casa siempre estaba vacía, afortunadamente, no había vuelto a ver a Kyouran Tategami desde que decidió escapar de casa, pero que ingenuo fue al creer que estando lejos podría proteger a su madre y a su hermano pequeño, las cosas no había mejorado, Kakeru estaba en coma por culpa de los Desert Fighters y no sabía si su madre estaba bien, creyó que estar solo, pasar frio y hambre había valido la pena, pero no era verdad… tampoco podía adjudicarle toda la culpa a Ikari, a Beige y a los otros… él debió proteger a Kakeru, intentar detenerlo para que no hiciera tonterías…

Era un pésimo hermano mayor… un mal hijo… y ni si quiera era el mejor en lo que amaba… ante ese último pensamiento, sacó a Leone de entre sus ropas, mirando que estaba cuarteado el Clear Wheel, y dañado el Bottom…

Sólo quiero que sepas que estoy muy contento de que te encuentres bien, y por el motivo que sea, gracias por estar aquí–.

Aunque no eran las palabras que quería escuchar, aceptaba que era lo mejor que había escuchado en días, siempre que escuchaba a Ginga creía en que las cosas podían ser mejores… ahora lo sabía, no valía la pena darle más vueltas al asunto, se había enamorado de Ginga la segunda vez que combatió contra él, eso era lo que había cambiado su camino y su forma de pelear, había recordado lo que era combatir limpiamente y el no hacer daño a los demás, había creído en las palabras de Ginga, y había creído que podría hacer las cosas mejor… tan sólo por ver esos hermosos ojos… y ver esa hermosa sonrisa… con eso último en mente se quedó dormido.

&&&&&&&&&&&&&&&–E-PI-LO-GO–&&&&&&&&&&&&&&&

Al día siguiente.

El cielo amaneció sin una sola nube, lo que de inmediato anunciaba que sería un día tan caluroso como el previo. El sol ya comenzaba a rayar ese azul celeste, pero debido a las altas bardas que rodeaban las áreas del hospital, todavía no entraban en ninguna habitación; por lo que aún haciendo uso de la luz artificial de las lámparas, Ginga, ya estaba levantado vistiéndose. Ryuusei le había llevado ropa limpia y en buenas condiciones, ya que la de su combate contra Beige había terminado bastante mal. Ginga, ya se había puesto su playera, su bandana y en esos momentos terminaba de ponerse su pantalón, y todo eso lo hizo con la única mano que tenía sana, luego de eso, se sentó en la cama y miró hacía el suelo: sus zapatos, seguro que para ponérselos si necesitaría la asistencia de alguien, de todos modos, levantó sus pies y los metió en su calzado, y en ese preciso momento alguien tocaba la puerta...

–¿Ginga? –Era la voz de su padre– ¿Ya estás listo?

–Si, papá –Dijo alto para que le alcanzara a escuchar.

Ryuusei abrió la puerta y entró mirando a su hijo.

–Lo hice todo con una sola mano –comentó–, lo único que no puedo es con los zapatos, ¿Me ayudas? –Levantó los pies.

Ryuusei se acercó y tomó las cuerdas para atarlas. Ginga miró a su padre, tenía mucho desde la última vez que necesitó que alguien le amarrara las agujetas. Una vez que terminó caminó hacia la puerta y se estiró para jalar algo, Ginga pudo ver lo que era.

–¿Una silla de ruedas? –Preguntó y miró a su padre– ¿Me tengo que subir?

Ryuusei sólo asintió.

–Pero ya estoy bien, papá, no es para tanto… –Dijo un poco incómodo.

–Ginga, –dijo Ryuusei y lo miró severo– quiero que camines hasta los 99 años si es posible, así que súbete y no quiero protestas.

El pequeño pelirrojo suspiró.

–De acuerdo –respondió resignado.

Ryuusei recogió lo que había dejado la noche anterior, acomodó levemente la cama y salieron de la habitación, Ryuusei empujando la silla de ruedas.

–¡Adios, Ginga!

–¡Que estés bien!

–¡Cuídese mucho, jovencito Hagane!

Se despedían las personas de él, conforme caminaban por los pasillos, no sólo pacientes, sino también algunas enfermeras y uno que otro médico.

–¡Adiós, Adios! ¡Lo haré! –les respondía el ojimiel y les sonreía.

Ryuusei suspiró, que difícil era mantenerse enojado con su hijo cuando él mismo tenía que admitir que era un buen niño. Llegaron a la puerta de salida definitiva…

–¡Ginga!

–¡Gingi!

–¡Kenta, Yuu –exclamó contento al escuchar a ambos niños, al tiempo que éstos saltaban a la silla, sin pensar, para abrazarlo– Gracias por preocuparse, pero ya estoy bien–dijo aceptando el abrazo de sus dos pequeños amigos, acariciando sus cabellos.

Tan pronto como se hicieron a un lado, Ginga fue capaz de vez a Tsubasa y a Hikaru que también estaban ahí, para recibirlo. La linda chica de ojos amatistas se acercó a él.

–Espero te recuperes pronto, Ginga –le dijo entregándole una canasta tejida con varias frutas, cubierta de papel celofán y con un moño color blanco.

–Eres muy amable, Hikaru –la recibió contento.

–Iré por un taxi –exclamó el señor Hagane de pronto–. Espérame aquí hijo, chicos, se los encargo –con eso último dicho, caminó hacia la avenida, hacía la estación de taxis.

Tsubasa se acercó a Ginga después de que Ryuusei abandonara el lugar.

–¿Dormiste bien, Ginga? –Inquirió un poco serio.

–Sip –dijo y afirmó también con un movimiento de cabeza– de hecho caí como piedra y ya no supe más de mi (2), sonrió un poco apenado, alzando el brazo, y doblándolo tras su nuca.

Tsubasa sonrió con un gesto afable.

–Me alegra escuchar eso.

–Kenta y Yuu me lo contaron todo, –habló la única chica entre ellos, mirando a los aludidos y después a Ginga– fue muy gentil lo que hiciste por Kyouya, Ginga.

El pelirrojo asintió y sonrió.

–Yo tenía el presentimiento de que las pesadillas desparecerían, al momento de que yo lograra que Kyouya estuviera bien.

–Por cierto…–Dijo Yuu de pronto, regresando su mirada hacia el estacionamiento del hospital, y llevando sus manos a su cintura– ¿Dónde está ese ingrato de Tatekyou?

Ninguno de los presentes, ni aun el pelirrojo, había pensado en eso, por lo que el comentario de Yuu los hizo reaccionar.

–¿No debería estar aquí? –Preguntó al aire el pequeño rubio, volteando únicamente su rostro para ver a sus amigos.

–¡Es verdad! ¿Dónde está? –La primera en decir algo fue la chica de cabellos azules.

–Ahora que lo dices, tampoco vino Benkei –se quejó Yumiya.

–No se fijen en eso –trató de calmar Ginga cerrando los ojos– además Kyouya me visitó ayer en la noche.

–¡¿EN SERIO!? –Gritaron la chica y los dos pequeños al oír eso, casi yéndose sobre Ginga, quien por su seguridad se echó hacia el respaldo de la silla de ruedas, abrazando su canasta de frutas. Ginga se sorprendió un poco por su reacción… ¿De verdad era algo tan improbable el que Kyouya lo hubiera visitado?

Tsubasa sonrió y ladeando un poco el rostro, dijo.

–Si no vino hoy, quiere decir que está avergonzado por todo lo que pasó ayer –eso último lo dijo con su sonrisa misteriosa, mientras que se inclinaba un poco apoyando su mano derecha en su cintura.

Los otros tres miraron al dueño de Aquila con una expresión incrédula, y por supuesto que los primeros en refutar esa "hipótesis sobre la ausencia del ojiazul", fueron Kenta y Yuu; Hikaru, por su parte, no supo ni que decir.

Ginga tampoco supo que pensar, esa no era la primera vez que Tsubasa hacía comentarios de ese tipo con respecto a las actitudes de Kyouya, y por un momento Ginga recordó lo ocurrido la noche anterior… esperaba que Kyouya no se hubiera enojado con él… Aunque no era que lo hubiera visto precisamente enojado pese a su "discusión" inicial, de pronto, algo le hizo levantar la vista y dirigirla hacía el estacionamiento, y a lo lejos, junto a una jardinera de arbustos, distinguió a Kyouya que le miraba desde ahí y junto a él estaba Benkei. Ginga le sonrió, no sabía si su amigo alcanzaría a ver su sonrisa, pero verle ahí le alegró mucho. Sabía que eso era lo más que podía esperar de él, y se conformó, después de todo con el sólo hecho de saber que Kyouya se preocupaba por él, le hacía muy feliz, así que no le dijo a ninguno de sus amigos que estaba ahí.

–¿Estás seguro de que no quieres ir hasta allá, Kyouya-san? –preguntó el dueño de Bull mirando a su amigo de reojo.

–No –Dijo Kyouya cortante, sin dejar de mirar hacía donde estaban todos, mirando la sonrisa de Ginga y observando el momento justo en que Ryuusei regresaba con los chicos.

–Kyouya-san… –bajó la vista Benkei un poco incómodo–, sobre lo que dije ayer…

El de cabellos verde esmeralda cerró sus ojos y le interrumpió…

–Nunca lo sabrá.

–… –Benkei lo volteó a ver con los ojos bien abiertos… ¿Acaso Kyouya…?– ¿Hé? –fue lo único que escapó de sus labios.

Kyouya permaneció con los ojos cerrados, ladeando un poco el rostro, pero igual de serio y casi indiferente.

–Lo reconozco, Benkei –dijo con seriedad–, pero eso no significa que Ginga deba de saberlo.

–¿Qué? –Se exaltó– ¿Pero qué tontería es esa? ¡Ginga debe de saberlo! –Se acercó a su amigo apretando sus puños, pero ni eso hizo a Kyouya salir de su estado de indiferencia– ¿De verdad no quieres que Ginga lo sepa?

–No –volvió a cortarle.

Benkei colgó sus brazos decepcionado, al parecer era imposible hacer a Kyouya cambiar de opinión… ni si quiera de postura.

–Pero…, Kyouya-san… –balbuceó.

–A menos…–empezó Kyouya– que pueda vencerlo en una batalla… nunca lo sabrá –dijo con tono grave, volviendo a ver a Ginga y a los otros.

Benkei estaba sorprendido, Kyouya no estaba negando nada como pensó que lo haría, al contrario parecía haberlo asimilado por completo, sin embargo, eso no apuntaba a terminar bien.

Kyouya se dio vuelta y comenzó a caminar para irse.

–P-pero, Kyouya-san… –corrió para alcanzarlo, no quería que la conversación concluyera sólo así–¿Esperaras todo ese tiempo? –Preguntó al llegar a su lado y caminar junto a él, pero mirándolo a la cara, Kyouya estaba igual de serio e inmutable como siempre, pero ante su pregunta vió como se volteó dirigiéndole una mirada gélida.

–¿No crees que pueda vencerlo? –Le recriminó, y Benkei creyó ver en ese gesto la mirada más fría que nunca le hubiera visto al ojiazul. Y eso le hizo ponerse un poco nervioso.

–No es eso… es sólo que… –Ya no sabía que decir, pero algo finalmente se le ocurrió para tratar de hacer recapacitar a su amigo– ¿Qué hay de Tsubasa? El no parece que se vaya a esperar hasta vencerlo.

Kyouya experimentó una nada común sensación al escuchar eso… Tsubasa…, era obvio que él no estaba bromeando con respecto a Ginga, y se lo había dejado bien claro esos últimos días. Y finalmente se dio cuenta hasta ese momento que estaba celoso del Aguilucho… ¡Que patético! Y lo peor de todo es que Benkei se había dado cuenta antes que él.

–… –No dijo nada, no puedes perder algo que nunca has tenido, así que sí Tsubasa le había dado amenazas no respondería a la provocación, no era un infantil que se dejaba manipular con amenazas, aunque eso era irónico después de lo acontecido con Ikari– Ginga no está obligado a elegirme… –Alcanzó a decir.

–… –Benkei abrió grandes sus ojos al oír eso, y ya no supo que más decir…

–Benkei…–Le llamó.

–¿He, si?

–Tengo que derrotar a Ginga, no tengo salida… –se detuvo–, todo este tiempo mi única razón para pelear contra él era la gloria y recuperar mi orgullo ante esa primera derrota. –hizo una pausa– Sé que no me equivoqué al elegir a Ginga, por ello, no voy a dejar que mis sentimientos me hagan flaquear, él no me respetará más si abandono todo… está es la única manera en que siempre le he hecho saber que para mi él es diferente de otras personas, por eso, sólo derrotándolo no me sentiré humillado ante mi rival.

Benkei suspiró, por un lado comprendía perfectamente a su amigo, aunque por el otro no le cabía en la cabeza que alguien considerara, enamorarse, como una debilidad, pero sin duda, reconocía la sinceridad de Kyouya, y debía de respetar que al final le había tenido la suficiente confianza para hablarle de sus sentimientos por Ginga.

–Entiendo, Kyouya-san –llegó al pie de él– sé que no tengo ni la mitad de la fuerza que Ginga, y más de la tercera parte que tú, pero yo te ayudaré a volverte más fuerte para que puedas vencerlo –sonrió seguro de lo que decía– ¡Muy pronto Ginga admitirá que tu eres el mejor!

Kyouya al final sonrió, como él solía hacerlo, inclinó la vista con los ojos cerrados y se metió las manos en las bolsas de su pantalón.

–Bien, entonces espero que te prepares y desayunes muy bien mañana, porque, nos vamos de viaje.

–¿De verdad? –Se emocionó– ¿Y a dónde iremos?

–Al Cañón Wolf –Dijo con la misma sonrisa segura.

–¿Es una broma? –Preguntó alzando una ceja.

Kyouya le miró indignado.

–Claro que no. Una vez entrené ahí por indicaciones de Daijouji, y aunque el tipo estaba loco, no puedo negar que me sirvió.

Benkei se llevó una mano a la cabeza y miró hacia el cielo.

–Oh… No creo que a Ginga eso le agrade.

–Ja –dijo fríamente–, el fin justifica los medios. Además no le voy a pedir permiso a él –se volteó a verlo con los brazos cruzados– Que esto te quede claro, Benkei: Ginga no sabrá nada hasta que logre vencerlo, y si quiero hacerlo pronto, tengo que entrenar mucho y ese lugar me hará alcanzar mi objetivo– sacó a Leone–, primero tengo que reparar a Leone, y después empezaré mi entrenamiento. Sólo espera Ginga…, muy pronto te tendré justo en donde quiero… –apretó a Leone en su mano– muy pronto serás mío, Ginga.

Benkei se sorprendió al escuchar eso y sonrió levemente, eso iba más acorde con Kyouya que lo que dijera antes, sabía que aunque no formara parte del vocabulario de su amigo, era evidente que no se rendiría con Ginga, y se esforzaría el doble por volverse fuerte y derrotarlo, para por fin poder decirle sus sentimientos…

¿Lo lograría?

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Aclaraciones:

(1) Los títulos del capítulo 13 y este (14), son las dos respuestas del título del capítulo 12: ¿Sueño o Realidad? El capítulo 13 fue la Realidad y el capítulo 14 es el Sueño (Amo la filosofía)

(2) Caí como piedra: En otras palabras, caer profundamente dormido y no volver a despertarse en toda la noche.

&&&&&&&&&&&&&&&–Nightmare–&&&&&&&&&&&&&&&

Notas Finales:

Es 16 de Septiembre, ¡Aaahhh! ¡Fiestas patrias en México! Estoy muy feliz, y casi lloro como una magdalena… ¡En este septiembre "Nightmare" cumplía 2 años de publicación! Y este es el final: 2 años y 14 capítulos.

Muchas gracias a mis queridas lectoras, a:

Sei-LaRouss (Por leer de principio a fin, ¡Niña eres genial!), a Grey-Winter (Amigaa! Gracias por tu apoyo a lo largo de estos dos años), a Lilian-chan (Aunque te me perdiste al final, espero leer tu opinión de este y el anterior capítulo), a Hikuraiken (gracias!), a Romina-Dark (Aunque no terminaste de leer), a Gingana (Gracias por tus reviews en capis pasados), a Sakura9801 (Gracias por creer que soy una inspiración), a Smeraltsuki, a Puchire123, a Hanako (Se acabaron las amenazas xD, gracias por tus Comentarios), a Leone-san, a Sakura Kinomoto, a Tomomi Itano, a Elyka Tategami (¡Prometí que verías esto niña!) a Solynn Galaxy (You came in the stretch, but thanks.). Y a todos esos que agregaron este fic a sus favoritos, gracias por su apoyo.

Empecé a escribir esta historia a principios del 2011, me llevó casi 6 meses planear todo lo que pasaría, y finalmente el fic vió la luz en Septiembre de 2011 (Exactamente el 26 de Septiembre, como bien lo dice el capítulo 1), inspirado en la canción de: "Funeral Song" de mi banda de Rock alternativo favorito: The Rasmus.

Preguntas finales: ¿Les gustó el capítulo? ¿Qué opinan de la forma de pensar de Kyouya? ¿Ryuusei se arrepentirá de ponerle un castigo a Ginga? ¿Cuál fue el capítulo que más les gustó? ¿Cuál fue el mejor momento entre Kyouya y Ginga? ¿Kyouya logrará derrotar a Ginga y confesarle sus sentimientos?

Y no se pierdan la secuela de esta historia, espérenla: "Walking in your dreams",

Y trabajo en otros tres fics:

"La estación"

"Guerra de fans"

"Dulce Otoño"

Dos de estos títulos son KyoxGin, ¿Adivinen cuales?

Una última vez, gracias a todos por leer, disfruté mucho escribir esta historia. Que todos estén muy bien y nos leemos en el próximo fic.

Comentarios, preguntas, sugerencias, regalos, felicitaciones, jitomatazos y de más frutas y legumbres serán bien recibidos en los Reviews.

ATTE: S. Hisaki Raiden.

Позже!

(Adios!)