Hola! :D Aquí les traigo otro capítulo más de mi fic! ^w^
Espero que les guste y que disfruten de la lectura! :D
Ni One Piece ni sus personajes me pertenecen, le pertenecen a Eiichiro-Oda-Sensei :3
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~Aventura en la isla del Rey~
Capítulo 14:
El trío ya había derrotado al grupo de marines que estaban en la pequeña salita de estar, y sin nada más que hacer en ninguna de las habitaciones, se disponían a ir hacia donde estaba el salón preparado para la supuesta boda.
Franky ya había dejado de llorar y ahora estaba casi llegando al barco junto a Chopper, Usopp y Robin, además de que se habían encontrado con un gran saco lleno de tesoros (el cual Luffy había dejado tirado ahí cuando se llevaron a Nami) y también lo llevaban con ellos. Paso que daban, marine que aparecía, era una lucha interminable, pero eso no representaba mayor desafío para los Muguiwara.
Entre peleas, avances y demás, les habían dado las 4 de la tarde. El grupo de Robin y los demás ya estaban defendiendo el barco de los ataques que recibían por parte de los de la marina.
Por otro lado, en el castillo, cuando Zoro, Sanji y Nami iban a salir de la salita de estar, entró Albert con los ojos totalmente desorbitado y los miró con desesperación, el espadachín desenvainó sus katanas y el rubio junto a la navegante retrocedieron un poco.
-Dónde está…-Decía el príncipe casi en susurro- Dónde lo deje…-
Se había perdido totalmente la imagen del chico apuesto que antes tenía y ahora parecía una persona desquiciada.
-¿Qué demonios buscas?- Dijo el peliverde un tanto fastidiado al cabo de unos minutos.
-TÚ…TÚ LO TIENES! DEVUELVEMELO!- le decía Albert gritando mientras se abalanzaba sobre el espadachín y trataba de abrazarlo para examinar sus ropajes.
-Qué demonios! Zoro! Pensé que te gustaba Robin, pero ahora parece ser que tienes algo con ese sujeto! Nunca lo pensé de ti marimo…- Le decía el ero-cook burlándose del peliverde.
-Cállate maldito cocinero de mierda! …creo que ya sé que es lo que quiere- decía el joven mientras que empujaba a Albert lejos de él y sacaba el raro medallón de su bolsillo – Quieres esto, ¿verdad?- le decía Zoro mientras que el joven desquiciado quedaba casi hipnotizado con el medallón.
-Si…-contestaba ya más calmado- …yo…no lo necesito...no lo quiero más… podrías romperlo, por favor?-
-Sabes que si lo hago morirás, verdad?- le hablaba el peliverde un tanto confuso.
-Si…La chica más hermosa que vi nunca y a la que más quise por un corto lapso de tiempo no me quiere…y sé que no podré casarme con ella aun que intente con todo mi ser… ya no tengo motivos para vivir más…he hecho muchas fechorías, y he vivido más de lo que debía…así que por favor, rómpelo- Albert hablaba sinceramente. Fue un huérfano que a los 15 entro a la marina y luego conoció a Naomi. No tuvo una vida emocionante y siempre obtuvo a la mujer que él quisiera, pero ya estaba harto de vivir, y por esto le pedía a aquel fuerte hombre que hiciera tal cosa.
-No…Si lo hago, no vas a sufrir todo lo que tendrías que haber sufrido por lo que has hecho hasta ahora… y además aún me debes un duelo, sin trampas. Si me ganas, haré lo que dices…Si gano yo, me quedaré con el medallón y tendrás que vivir los años que te queden por vivir, creo que es un buen castigo para alguien que quiere morir- decía Zoro con total seriedad.
- …Zoro, estás seguro?- preguntaba la pelinaranja.
-Sí… ustedes solo quédense atrás y vigilen que no vengan más marines- y terminando de decir esto, desenvainó sus espadas y al príncipe no le quedó de otra más que aceptar.
Comenzaron a luchar. El espadachín sabía que sería el ganador, pero aun así quería ver qué tan lejos llegaba aquel muchacho cansado de la vida, quería darle una oportunidad de luchar por lo que quería.
Al cabo de un rato, Albert estaba tirado en el suelo, mal herido y Zoro estaba de pie junto a él apuntándolo con su espada en la zona del corazón.
-Si sabías que esto iba a terminar así, porqué insististe con lo del duelo?- hablaba con dificultad el joven de cabello castaño y ojos color verde oliva.
-Quería que lo dieras todo en una lucha…que por una vez en tu vida lucharas por lo que querías…pero parece que hacer todo lo que pudiste no fue suficiente- decía el peliverde mientras guardaba su katana, ya que solo luchó con una sola, no tuvo la necesidad de usar más.
-…Supongo que tendré que matarme…ya te lo dije, no quiero seguir viviendo…-
-Toma, no lo necesito, tú sabrás qué hacer con tu maldita vida- dijo Zoro mientras le lanzaba el medallón a la zona del pecho.
-…Gracias…yo…espero que puedan seguir adelante y…por favor, no hagas sufrir a la hermosa mujer de la que eres privilegiado…- El príncipe dijo esto con una amable sonrisa en su cara.
-Tsh!- fue lo que le contestó su contrincante.
-…Yo nunca quise ser malo…nunca quise matar a nadie…solo quería ser un buen marine y casar piratas…y ser famoso alguna vez…De cualquier manera, díganle a Naomi que siempre la quise como a una verdadera hermana…- y diciendo esto se puso de pie, lanzó el medallón al suelo y lo rompió son su espada. Muchas luces emanaron de él y se fueron en diferentes direcciones y Albert comenzaba a deshacerse lentamente. Nami, Sanji y Zoro miraban la escena en completo silencio y cuando culminó lo único que quedó fue una espada de filo negro clavada en el suelo, ropas finas tiradas en aquella superficie de rocas y una cadena color plateado.
-Vaya…No pensé que sería tan sencillo que él desapareciera…aunque la verdad era el más "normal" de este castillo…-Decía la navegante mientras que sentía un poco de lástima por aquel muchacho.
-Si…bueno, ya está en otro mundo…deberíamos dejar estas cosas en su habitación- decía Sanji mientras que se acercaba a las cosas y las tomaba para llevarlas a dicho lugar.
-Algo aquí no me cuadra…porqué de pronto dejaron de venir marines y todo está tan…calmado?- decía Nami mientras que abría la puerta para salir al salón principal.
-Tienes razón…tal vez los intimidamos y se fueron- decía Zoro rascándose la cabeza.
-No, no es eso…- proseguía con total inquietud la bella pelinaranja.
- Es verdad! La princesa se iba a casar con Luffy! Tal vez sea por eso!- Decía el cocinero mientras que venía saliendo del cuarto del difunto príncipe.
-Luffy…rápido, debemos ir a salvarlo!-
-Oí Nami, tranquila, tú no eres así de precipitada…Pensemos en algún plan o terminaremos rodeados nuevamente y sin poder hacer mucho.
-Si…tienes razón…- decía un poco cabizbaja la muchacha.
Ella quería salvar pronto a su capitán, quería verlo sonreír como siempre, hacer idioteces…que la mirara como solo él sabía…así que debía ingeniárselas para armar un buen plan y poder sacar a su moreno de aquella incómoda y desgraciada situación.
Mientras tanto, en el Sunny, los muchachos ya habían acabado con todos los enemigos que se les habían presentado y tenían el barco a salvo.
-Oí chicos…creen que se tardarán mucho en allá en el castillo?...digo, el sol ya está por comenzar a bajar!...-Decía Usopp un poco nervioso.
-Au! Tranquilo Usopp…ya vas a ver como pronto vuelven y tenemos una Superr escapada- le decía el ciborg animando a su compañero.
-Si…solo estemos pendientes al den-den mushi! En caso de que se les ocurra llamar o algo…-Decía el renito.
Robin solo observaba un poco ida hacia el lugar donde estaba su hombre junto a Nami, Sanji y su capitán. Pensaba en cómo se habían desarrollado todas las cosas hasta ahora… ya sabía que Zoro la quería tanto como ella a él y que estaba dispuesto a luchar por ella. Era increíble! Ese hombre que al principio tanto la repelía y desconfiaba de ella ahora la besaba y luchaba por ella…Era tan feliz por esto! Pero le preocupaba el hecho de que tuviera que enfrentar nuevamente a Albert, además de la marina y cuanto enemigo más! Sabía que era un hombre muy fuerte y capaz, pero el hecho de tenerlo lejos era lo que más la preocupaba. Solo quería que llegara pronto para confirmar que no era un sueño lo que había pasado y que de verdad todo le había resultado así de bien como paso. También la preocupaba su amiga, Nami… ¿Cómo era alguien capaz de hacer tales actos tan brutales? Su compañera resultó ser muy valiente y fuerte después de todo. Había resistido aquella tortura y además había decidido quedarse a luchar con Sanji y Zoro…De seguro era por Luffy… Definitivamente se había convertido en una mujer muy fuerte y el motivo por el que ahora luchaba de por sí lo valía.
El rey, por su parte, aún estaba en la playa, y de hecho, se había subido a uno de los barcos de la flota de la marina.
-Dijo el vice-almirante que me llevaran a otra isla- decía con voz de mando, como si de verdad fuera una orden dada por aquel hombre.
-Pero señor, no nos dijo nada a nosotros- le contestaba uno de los tantos marines que se había quedado en el barco.
-No, se los digo porque habló conmigo hace un momento y me envió el mismo hasta acá y dijo que les dijera que me llevaran a alguna otra isla. Estás dudando de mi palabra, mocoso?- hablaba desafiantemente el anciano Rey.
-N-no señor, solo hago mi trabajo- y terminando de decir esto, ordenó a todos los que estaban en cubierta que se pusieran en marcha hacia la isla más cercana que había.
-Ja! El muy idiota ese pensaba que me iba a quedar para ver como destruían mi castillo y a esos dos inútiles que tenía por "hijos"… Muguiwara no es alguien con quien se pueda jugar…y estaba más que claro que esta batalla estaba perdida…No necesito su asqueroso dinero…ya me salí con la mía!- pensaba el Rey, mientras que miraba como se iban alejando de aquella que una vez había sido su isla.
De vuelta en el castillo, Nami y los chicos estaban en el salón principal, pero no había nadie en ese lugar tan adornado…y claro, era porque Naomi sabía que todos iban a llegar a irrumpir en su tan esperada boda, así que había dado la orden de que adornaran el salón para que los amigos de su futuro esposo pensaran que la boda se realizaría allí.
De hecho, la fiesta en la que Luffy se transformaría en el esposo de la pálida chica de cabello azul claro ya había comenzado, y se estaba realizando en una pequeña iglesia que estaba un tanto lejos del pueblo, en el bosque, y por supuesto, nadie sabía nada de esto.
Zoro hablo estando confundido -Qué demonios? … No se suponía que aquí se estaría celebrando la boda esa?- mientras que se rascaba la cabeza y pensaba - tal vez nos guié mal?...no, eso no es posible, yo tengo muy buena orientación...- .
-De seguro la arpía esa lo planeó todo… Sabía que llegaríamos a irrumpir en sus planes…- hablaba ahora Nami mirando a su alrededor en busca de alguna pista.
-Bueno, no ganaremos nada quedándonos aquí, será mejor que salgamos y los busquemos…o de lo contrario, nuestro capitán cabeza de chorlito va a cometer el más grande error de su vida…- decía Sanji mientras que caminaba hacia la puerta que daba hacia la salida.
Sin más salieron de aquel fastidioso castillo, pero cuando estuvieron en el exterior, se vieron rodeados de marines, y en el centro de éstos, estaba aquel vice-almirante.
-Vaya, vaya, vaya…No esperaba que fueran a salir tan rápido de aquel lugar. Creí que el grupo de marines que envíe los entretendría un poco más…ahora veo que eran una banda de inútiles…pero bueno, tendrán que vérselas conmigo si es que quieren seguir su camino, malditos piratas- Le decía este último al pequeño grupo de la banda de Muguiwara.
-Chicos…son muchos marines…vamos a perder demasiado tiempo si nos quedamos todos aquí luchando… Lo siento pero, les dejo esta tarea a ustedes. Yo iré en busca de Luffy, o de lo contrario…será demasiado tarde- hablaba en voz baja la pelinaranja.
-No te preocupes Nami-san, yo y el marimo nos encargaremos de la situación aquí…tú solo ten cuidado!- decía enérgicamente el ero-cook.
-Basta de charla y que comienza la acción- Hablaba ahora el espadachín mientras que desenvainaba sus katanas y se preparaba para atacar al grupo de marines que tenía en frente.
La lucha se desató y en el caos que se produjo, la bella navegante se escabulló hacia la zona del bosque.
-De seguro que la maldita mujer esa está en algún lugar de este bosque…si estuviera en el pueblo, lo más seguro es que Robin y los muchachos los hubieran visto y la hubieran detenido… será mejor que me apresure!- pensaba la joven mientras corría con un poco de dificultad por aquel espeso bosque, en busca de alguna señal.
Al cabo de un rato, creyó que su deducción había estado errónea, ya que no lograba encontrar ninguna especie de capilla, casa, cabaña o lo que sea que le pareciera un refugio en el que la mujer esa pudiera estar con su moreno.
-Luffy…¿por qué llegamos a esta situación?...Está claro que estás bajo alguna especie de hechizo o efecto de droga pero...¿por qué me olvidaste?
Tal vez si yo te hubiera dado a entender mis sentimientos…tal vez si hubiera sido yo la que te besara antes y no ella…tal vez si hubiera hecho ese acto de valentía, no estaríamos en la situación en la que estamos ahora…Luffy…yo…si te encuentro, y aun no cometes ese maldito error…yo, te aseguro que te lo diré todo, pero por favor…No lo hagas!- Decía en voz alta Nami mientras que, con el aliento acelerado de tanto correr, comenzaba a caminar y a entrar un poco en desesperación al no encontrar rastro alguno de la parejita, hasta que por fin vio una especie de iglesia hecha completamente de piedra y con una pequeña puerta de madera.
-Ahí debe ser!- Hablaba esperanzada la joven mientras que, con sus últimos esfuerzos, corría hacia aquel lugar.
Finalmente llegó, se paró frente a la puerta, respiró profundo y la abrió de un solo golpe y mientras que decía a toda voz
-LUFFY! NO LO HAGAS! TÚ ERES MÍO!-
Al mirar dentro de aquel lúgubre sitio, se encontró con que no había nadie dentro, solo unas cuantas bancas viejas, un altar lleno de smog, y una gran ventana en forma cruz estilo mosaico al final del lugar.
-Pero qué demo…- Y calló en la desesperación. Si no estaban ahí, entonces ¿¡dónde!?...Su deducción había sido errónea…Le había fallado tanto a su capitán como a sus nakama, ya que el hecho de encontrarlo significaba que él sería salvado y que podría regresar con todos, pero no llegó al lugar indicado, y el tiempo escaseaba, así que no lograría llegar a aquel sitio en algún lugar de la isla en el que se encontraba Luffy casándose con Naomi… contraerían matrimonio, de eso no cabía duda alguna…pero y luego ¿qué? ¿Se quedaría a vivir con esa asquerosa arpía? Entonces, ¿Qué pasaría con sus sueños? ¿Esa maldita mujer iría con ellos en SU viaje? O peor aún ¿La tan famosa banda de Muguiwara se disolvería? Tantos viajes, tantas aventuras, tantas vivencias, tantas emociones, tantos sueños… Lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas alborotadamente mientras que tomaba su rostro con las dos manos y caía sobre sus rodillas.
-Luffy!- decía en un grito desgarrador por el hecho de no encontrar a su querido capitán, y el hecho de no encontrarlo, significaba la pérdida de este y quién sabe qué más.
Mientras tanto, en alguna otra parte.
-¿Nami?...-
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~Continuará…~
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:O! Espero que les haya gustado el cap! :D
El final del sufrimiento de Nami pronto cesará, al igual que este fic!
Espero que hayan disfrutado de la lectura ^w^
Cualquier crítica, acotación, pensamiento y demás es totalmente aceptado n.n.
Muchas gracias a todos lo que me leen, siguen la historia, la marcaron como favorita, y me dejan reviews :D No saben lo feliz que me hacen! *-*
Nos leemos en el próximo capítulo!
Teru-chin~
