Bueno, llegamos al final de este corto, pero emocionante fic. Ha sido muy distinto a otros fics de Sedgie, o yo por lo menos no lo encontré tan intenso. Pero aun así igual de hermoso. Espero que os haya gustado, y nos seguimos viendo en El dulce sabor de la rutina, y en el próximo que comience.
Toda una historia
Emma estaba petrificada. A pesar del frío que la asaltaba, no se habría movido bajo ningún pretexto, ya que tenía demasiado miedo a que un simple gesto desencadenara la furia de Gina.
«¿Estás embarazada? Responde»
Emma bajó la mirada, sin atreverse a encarar la de Gina, mucho más dura.
«Emma, respóndeme: ¿estás o no embarazada?»
«S…sí…» murmuró ella, casi con vergüenza
«No puede ser cierto…» suspiró Gina «Pero, ¿cómo has podido ocultármelo? ¿De cuánto estás?»
«Algo más de tres meses»
Gina entonces se acercó
«Estoy tan enfadada, si supieras»
«Perdón, perdón, no era mi intención, yo…quería estar segura»
«¡Pero tres meses!»
«¡Quería estar segura de no perder a este!» gritó Emma, con lágrimas en sus ojos
«Oh, Emma…Entremos en calor, creo que tenemos que hablar»
Una vez en el salón, Emma sentada en el sofá y Gina frente a ella, el silencio reinó antes de que Gina acabara por tomar la palabra.
«Entonces…estás embarazada de tres meses»
Emma asintió
«¿Y no pensabas que habría estado bien decírmelo?»
«Quería esperar a saber si el bebé iba bien o no»
«Y…¿es así? ¿Está bien?»
«Muy bien. Hoy he escuchado su corazón» sonrió Emma
«¿Te has hecho una eco…sin mí?»
«…»
«¡Dios mío, Emma, estoy tan cabreada! ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Aquel test dio de verdad negativo o me llevas mintiendo desde entonces?»
«¡No, por supuesto que no! El test dio negativo, te lo juro. Pero…tras tu marcha, comencé a sentirme mal…Ruby me aconsejó hacerme un análisis de sangre…que dio positivo»
«¿Cómo es posible…?»
«Ni idea»
«Pero, ¿por qué no me dijiste nada?»
«Yo…quería estar segura de no perder a este también»
«Pero yo hubiera podido…»
«¡No! Yo…no quería ver esa decepción en tus ojos cada vez que los posaras en mí»
«Oh, Emma, yo nunca…»
«Lo sé, no era tu intención, pero es así como yo me sentía. Veía en tus ojos mi fracaso para concebir. Había perdido a Henry, a ese bebé…no quería perder esta nueva oportunidad inesperada»
«Pero, solo has pensado en ti…¿No pensaste que me habría gustado estar aquí cuando salieran los resultados? ¿Qué me habría gustado estar en tu ecografía? ¿Qué me habría gustado tenerte en mis brazos acariciándote el vientre cada noche? ¡Has sido egoísta!»
«Perdón…Yo…solo quería ofrecerte un bebé…no una simple posibilidad o una hipótesis. Quería que este fuera seguro»
«Comprendo tu punto de vista, pero compréndeme a mí también»
«Te comprendo, lo juro. Y en absoluto quería apenarte. Pensaba que ibas a volver en un mes, que te diría que estaba embarazada y que las dos estaríamos felices»
«Si solo hubieras tenido más confianza en mí…»
«¡Pero confío en ti! Solo quería…no decepcionarte»
«Oh, Emma…»
Gina se acercó y se sentó al lado de su compañera para cogerle las manos. Entonces, se dio cuenta de que ella acariciaba su vientre. Ella posó una mano y sonrió
«Un bebé…Vamos a tener un bebé»
«¿Fue Ruby quien te lo dijo? Me había prometido…»
«Ella no me dijo nada. Lo supe de la manera en que nuestra historia comenzó»
«¿Cómo?»
«Por las revistas. Había todo un artículo diciendo que habías entrado en una tienda de ropa de bebé…hace algo más de una semana. Al principio, me sorprendió…pero después otra foto te mostró saliendo de esa tienda con un paquete. Entonces comprendí»
«Ya veo…¿Y has dejado el rodaje?»
«Les he pedido algunos días. Pero ahora que sé que estás de verdad embarazada, no pienso…»
«No»
«¿No? ¿No qué?»
«No quiero que dejes la película»
«¡Pero Emma, estás embarazada! ¡No pienso estar a miles de kilómetros de ti en ese momento!»
«Escucha, después del rodaje harás lo que quieras…Acabalo, por favor. No deseo ser la que te impida hacerlo. Esa película es un gran paso en tu carrera y…»
«¡Pero me importa un pimiento mi carrera! ¡Estás embarazada, de ninguna manera voy a volver allí durante más de un mes cuando podría estar a tu lado! ¡Estás de tres meses, y ya tengo la sensación de haberme perdido muchas cosas!»
«Lo sé, pero…estás bajo contrato, no puedes abandonar ahora. Un mes pasa rápido»
«¡Ni hablar!»
«Regina…sabes que no me sentiré bien»
«Pero…»
«No te guardaré rencor si te vas»
«Pero, ¿y si te pasa cualquier cosa durante mi ausencia? Soy yo la que me lo echaré en cara»
«Te lo ruego, no me hagas cargar con el peso del fin de tu carrera por culpa de mi embarazo»
«No puedo dejarte sola»
«Están Ruby y Zelena»
«Entonces vendrán a vivir aquí, o tú a casa de ellas»
«¿Perdón?»
«No te vas a quedar sola en mi ausencia, esa es mi condición»
«Entonces, ¿acabarás la película?»
«Solo, solo si no vives sola durante ese mes»
«Comprendido, le pediré a Ruby que venga, prometido»
Gina entonces sonrió y la besó tiernamente
«Después de la película, haré un alto en mi carrera. Quiero estar presente para este niño»
«El mes próximo tengo que hacerme la eco de los cuatro meses. Esperaré tu regreso»
«¡Más te vale!»
«¿Quieres….saber el sexo del bebé?»
«Evidentemente, ¿tú no?»
«No lo sé, me da igual mientras esté bien»
«Debemos saberlo, aunque solo sea para decorar su futura habitación»
Emma sonrió y se acurrucó en sus brazos
«Vamos a ser mamás»
«Sí…mamás»
Y como había prometido, tras la marcha de Gina, Emma pidió a Ruby que se instalara con ella hasta el regreso de su compañera. Aquella se ocupó de ella como si se tratase de su propia novia: ricos platos, vigilancia extrema, rodajes de cortos videos destinados a Gina y regulares visitas por Skype con la joven.
«Hm, ¿no estás algo nerviosa?» dijo Ruby cargando una ensaladera de palomitas y dejándola en la mesa del salón
«¿Por? ¿El regreso de Gina mañana? Sí, estoy ansiosa…He cogido cita para la eco rápidamente. Mañana sabremos si esperamos un príncipe o una princesa»
«¡Yo estoy segura de que será una niña!»
«¿Por qué?»
«Porque te ha dado más por lo dulce que por lo salado…o era al revés, no estoy segura. En fin, ¡quiero ser tía ya!»
«Sí, me lo imagino, no has dejado de repetirlo desde que te has mudado para acá. Es más, te agradezco a ti y a Zelena por no haber…ya sabes…no haberlo hecho»
«He escuchado decir que la libido de una mujer embarazada se dobla…»
«¡Y que lo digas!»
«Ahórrame los detalles. Solo quiero una cosa…no, de hecho, dos:¡estoy ansiosa por conocer el sexo del bebé! Y volver a estar con mi mujer y hacerle el amor en todas las estancias de nuestra casa»
«¡Eso no tenía necesidad de escucharlo!» gruñó la bella rubia
«Relax, solo una noche y tu Dulcinea estará de vuelta. Mientras, ¡creo que Michelle Pfeiffer nos espera!»
Ruby cogió el mando y le dio al "play"; de esa forma las dos mujeres se hundirían en una velada de comida y sofá.
Cuando Gina volvió al día siguiente, Emma y ella no se soltaron la una de la otra. Por supuesto, Gina colmó a sus allegados de regalos, antes de no quitar sus manos del vientre de su compañera que ya comenzaba a redondearse ligeramente.
Ruby había puesto pies en polvorosa, dejándolas solas en la intimidad y con esa noticia feliz de la llegada de su primer hijo. Recostada en su cama, Emma miraba, divertida, a su compañera deshaciendo las maletas.
«¡Dios mío, no me acordaba de haber llevado tantas cosas!»
«Y tú que decías que eras una mujer a quien le gustaba lo sencillo» sonrió Emma
«¿Cómo te sientes?»
«Regina para: me haces esa pregunta cada cinco minutos»
«Lo siento…Creo que estoy compensando dos meses lejos de ti y del bebé»
Dejó de lado su maleta de momento para recostarse al lado de su compañera y reposar su cabeza sobre el vientre de la bella rubia.
«Tengo la sensación de que amas más a este bebé que a mí»
«Por supuesto que no. Es un todo» dijo divertida Gina «Tengo ganas de que este bebé llegue. Pero antes que nada, tengo ganas de decir "él" o "ella"»
«Por cierto, no debemos retrasarnos. Di…¿tienes ideas de nombres?»
Gina frunció la nariz y sonrió
«Tengo. ¿Y tú?»
«También: Me gusta mucho…Andrew si es un niño, y Lily si es niña»
«Lily…¿no es el nombre de la primera chica por la que sentiste algo?»
«Euh…»
«No pienso ponerle a mi hija el nombre de tu ex. En cambio, me gusta bastante Andrew»
«Ok, entonces, dame una idea si es niña. Si es niño mantenemos mi idea, si es una niña, le ponemos el que tú elijas, siempre que sea bonito»
Gina entonces le sonrió, y le dio un beso en la mejilla, antes de descender y besar su vientre, alrededor del ombligo.
«Ofelia»
«¿Ofelia? Es…atípico, pero muy bonito»
«Era el nombre de mi abuela paterna, estaba muy cercana a ella cuando era pequeña. Siempre he pensado que, si un día tenía una hija, la llamará como ella»
«Ok, ¡entonces Ofelia y Andrew!»
«¿Estáis listas, señoras?»
Gina parecía tan estresada como su compañera, sosteniéndole la mano, escrutando el menor gesto de la doctora, haciendo miles de preguntas sobre el bebé. Emma lo encontraba tan conmovedor como vergonzoso…Pero era Gina. Ruby decía que estaba intentando recuperar los cuatro meses en que había estado ausente, para realmente sentirse en conexión también ella con ese embarazo.
«Bien, supongo que deseáis conocer el sexo»
Las dos mujeres intercambiaron una mirada cómplice y asintieron.
«Bien, entones, vamos a ello»
La doctora se puso manos a la obra, y apareció en la pantalla una forma que Gina reconoció al momento.
«¡Oh, es eso!» dijo entusiasmada mirando la pantalla
«Exacto. A ver, veamos si está bien colocado para…ah, ¡tenemos ganador!»
«¿Y? Es…»
La doctora miró la pantalla otra vez para no equivocarse
«Felicidades, esperáis a una pequeña»
Los corazones de Emma y de Gina saltaron a la vez en sus pechos. Se sostuvieron las manos, mirando la pantalla y a su futura hija.
«Ofelia…» suspiró Emma
Once upon a time…
«¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, cumpleaños Ofelia, cumpleaños feliz!»
La pequeña se apoyó en sus antebrazos, inspiró profundamente, hinchando sus pequeñas y rechonchas mejillas, y sopló las seis velas de su pastel en forma de estrella fugaz.
«¡Bravo cariño!» exclamó Emma aplaudiendo
Alrededor de una larga mesa: los amigos de Ofelia, pero también sus dos tías, sus dos mamás y si hermanito. Este no dejaba de mirar con avidez esa montaña de azúcar y crema. Y cuando comenzó un gesto con la esperanza de atrapar con la punta de su índice una esquina del pastel, Emma se lo impidió cogiéndolo.
«¡Nu, nu, señorito, para ti el biberón! Cuando cumpas los dos años dentro de unos meses tendrás un pastel, mientras…»
Lo volvió a meter en el parque donde, inmediatamente, encontró interés en una inmensa jirafa de peluche mientras Emma volvió a centrar su atención en su hija que, con la ayuda de Regina, estaba quitando las velas del pastel.
«¿Podemos comer, mamá?»
«Paciencia, cariño»
«¿Otro postre de tu creación, hermanita?»
«Sí. Estará dentro de la carta en la emisión de la semana que viene»
«Buena idea. He visto la subida de las últimas audiencias…nada mal. La cadena espera la tercera temporada con impaciencia»
«La tendrán. Este programa culinario es la mejor idea que Emma ha podido tener…en fin, entre otras cosas»
«¿Sabes qué? Ruby también desearía mudarse. Le encantaría venir a Nueva York»
«¿Culo veo culo quiero?» sonrió Gina
«Hay que decir que vuestro apartamento con vistas a Central Park es soberbio. Tu programa marcha a todo trapo, vuestros hijos son hermosos e inteligentes, y Emma está resplandeciente como dueña de su firma de ropa para bebés»
Regina sonrió mientras contemplaba lo que su hermana calificaba de logro: tras el nacimiento de Ofelia, Emma y Regina habían prometido quedarse al lado de su hija al menos el primer año de vida. Pero rápidamente, los fastos del cine habían vuelto a llamar a Gina. Y aunque había aceptado hacer una película sin grandes pretensiones, se dio cuenta enseguida de que sus prioridades ya estaban bien lejos de las cámaras. Con el acuerdo de su mujer, decidieron mudarse antes de que Ofelia comenzara el colegio. Así que se instalaron en Nueva York, pero Gina era un espíritu libre, incapaz de quedarse en casa sin hacer nada. Entonces, cuando Emma le sugirió que se volviera a pensar la idea del programa culinario, la morena se hundió sin salvavidas en la preparación de un programa donde presentaría sus platos más famosos. Alcanzó el éxito enseguida.
Dos años más tarde, Emma confesó su deseo de tener un segundo hijo. Por fortuna, solo fue necesario un intento para que cayera embarazada una segunda vez, y esta vez, de un niño al que, evidentemente, le pusieron Andrew.
Zelena y Ruby se habían casado durante ese tiempo y vivían felices y contentas su amor, contentándose con ser las tías del año.
«Ofelia, por favor, tienes una cuchara» le reprendió Regina
«Cariño, ¿has visto mi teléfono?»
«No»
Ante la expresión estresada de Emma, Regina se la llevo a un lado
«Hey, respira. Él va a venir»
«¿Haría llamado, no? ¿Qué hace falta…cuatro horas para llegar?»
«Cariño, va a venir. ¿No tiene que presentártela?»
Emma sonrió entonces y besó a su mujer en la mejilla
«Te amo»
«Vuelvo al pastel antes que nuestra pequeña pícara lo ataque con sus manos»
Algunos minutos más tarde, tocaron a la puerta y cuando Emma corrió a abrir, su corazón saltó en su pecho
«¡Henry!»
«Hola mamá»
«¡Dios mío, qué grande estás!»
Efectivamente, el muchacho que tenía delante de ella ya no tenía nada que ver con el adolescente de 13 años que había visto hacía tanto tiempo. Hoy, con 21 años, Henry, que nunca había dejado de estar en contacto por carta con su madre, se había mudado a Boston con su novia a la que había conocido en la facultad.
Ya emancipado de sus abuelos, había expresado su deseo de renovar el contacto con su familia materna, y ni Emma ni Regina se habían opuesto. Y aunque la definición de hermano mayor aún era un poco vaga para la pequeña Ofelia, Henry había querido estar presente en ese cumpleaños.
«Bienvenido»
«Te presento a Violet. Violet, esta es mi madre, Emma»
«Encantada señora»
«Vamos, venga, acabamos de soplar las velas»
Y así es que se pasa página. No la página de una enésima revista del corazón, no. No esas páginas frías, impersonales que plasman la vida íntima de todos. No, no ese tipo de páginas.
Pues aunque su historia había comenzado con ese tipo de revistas, Emma y Regina habían sabido crearse su propia historia teniendo como base ese romance rocambolesco. Habían dado lugar a la más bella de las historias.
Al principio, cada una había interpretado un papel antes de interpretar el más bello de todos, el más importante también y sobre todo, el más verdadero.
Porque quién hubiera creído que tras tal mascarada, una historia como esta podría nacer…
FIN
